17.8.16

La desaparición de la Quinta Griega de Marino Satás. El Mercurio de Antofagasta, alrededor de 1960.


Fuente: Archivo Claudio Galeno.

"El próximo mes, la Quinta Griega N.º 2, ubicada en Eduardo Orchard esquina Antonio Poupin [Antonino Toro], de propiedad del señor Marino Satás, se sumará a la larga lista de predios agrícolas desaparecidos de esta ciudad. Esta quinta fue vendida por la Sucesión Satás y sus terrenos serán dedicados a la construcción de viviendas. Su producción mensual de lechugas y otras hortalizas que alcanza a varios miles de atados, mermará aún más el abastecimiento local. Día a día durante treinta años ha estado surtiendo de verduras frescas al Mercado y al interior de la Provincia."

10.8.16

Rescatan desconocido dibujo del poeta Andrés Sabella

Vía La Tercera.



El croquis del autor de Norte Grande data de 1979 y acaba de ser incluido en la edición aniversario de la revista Alerce, de la Sociedad de Escritores de Chile.

Destacado miembro de la Generación del '38, el poeta, narrador y periodista chileno Andrés Sabella (1912-1989) era, además, un avezado dibujante.

"Dibujo para que haya en mi casa locura y maravilla. Dibujo porque es mi domingo dibujar", decía, antes de precisar: "Si el poeta se cansa de bailar con las letras, se recuesta en las líneas: ellas no demoran en moverse entre lo posible y lo imposible del hombre".

Portadas de libros como Mónica Sanders, de Salvador Reyes, y exposiciones como Dibujando la Realidad y los Sueños, dan cuenta de la destreza del escritor con la acuarela.

Por eso, el hallazgo de un desconocido trabajo del autor de Norte Grande y La Sangre y sus Estatuas tuvo inmediata repercusión en el mundo de las artes.

La pieza, fechada en 1979 y perteneciente a una colección particular, acaba de ser reproducida en la revista Alerce, de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech), publicación que celebra con el rescate de la obra plástica el segundo aniversario de su nueva época.

7.8.16

A 150 años del Tratado de 1866 y del poblamiento de Antofagasta, por Dr. José Antonio González P.

Vía El Mercurio de Antofagasta.

HISTORIA. Juan López es fundamental en la historia de la ciudad y la consolidación nacional.

El día 10 de agosto de 1866 se firmaba entre los gobiernos de Chile y Bolivia, el Tratado de Límites.

El Tratado determinaba en su preámbulo, de modo sucinto, el tema del Utis possidetis iuris en el desierto de Atacama, señalando:

"La República de Bolivia y la República de Chile, deseando poner un término amigable y recíprocamente satisfactorio a la antigua cuestión pendiente entre ellas sobre la fijación de sus respectivos límites territoriales en el desierto de Atacama, y sobre la explotación de los depósitos de guanos, existentes en el litoral del mismo desierto, y decididas a consolidar por este medio la buena inteligencia, la fraternal amistad y los vínculos de alianza íntima que las ligan mutuamente, han determinado renunciar a una parte de los derechos territoriales que cada una de ellas, fundada en buenos títulos, cree poseer, y han acordado celebrar un Tratado que zanje definitivamente e irrevocablemente la mencionada cuestión".

Las palabras abordaban los intercambios de protestas diplomáticas recíprocas que habían mediado, a partir de las acciones estatales que habían llevado a Bolivia habilitar el puerto de Cobija en 1825 y a Chile declarar por ley de 1842 su dominio sobre las guaneras de Mejillones.

Desierto de atacama

El meollo era el planteamiento sobre el comienzo del desierto de Atacama, donde el Estado de Chile afirmaba comenzar su territorio, como lo estipulaba en sus constituciones políticas, desde 1822, siendo más esclarecedora la de 1833, en su artículo 1: el territorio se extiende "desde el desierto de Atacama hasta el cabo de Hornos".

La alusión a la toponimia como a los grados de latitud envolvió junto al uso de la preposición "desde", los escritos de una y otra parte, como se verificó entre Rafael Bustillos, ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, con Memoria sobre la cuestión de Mejillones, y la réplica del historiador chileno Miguel Luis Amunátegui con el volumen La cuestión de Límites entre Chile i Bolivia, ambos de 1863.

Sin embargo, detrás de la rúbrica del documento de 1866 se podía constatar la diferencia sobre el denominado despoblado de Atacama que habían tenido Chile y Bolivia. Por un lado, el conocimiento científico del paraje descansó absolutamente en el esfuerzo del Estado de Chile, tanto en sus exploraciones como en el levantamiento de mapas; aspecto que va a continuar siendo una política de Chile durante todo el siglo XIX.

Veamos algunos antecedentes. Fue Chile quien auspició el viaje esclarecedor de Rodulfo A.Philippi hacia el desierto de Atacama que, tomando el camino del Inca en el término del desierto, en Copiapó, llegó hasta el villorrio de San Pedro de Atacama. Su informe/libro intitulado Viaje al desierto de Atacama hecho de orden del gobierno de Chile en el verano 1853-1854, que fue publicado en 1860, concluía:

"La narración de mi viaje ha puesto de manifiesto, que el despoblado carece de todo recurso para hacerlo habitable y para permitir que sea una vía de comunicación y de comercio… Me parece inútil demostrar que es muy difícil, por no decir imposible, construir ferrocarriles o telégrafos eléctricos por el Desierto". Empero, el sabio Philippi, no era tan rotundo pues dejaba abierta la posibilidad de lo contrario si se verificase, "un día en el centro del desierto el descubrimiento de minas de metales preciosos de una riqueza fabulosa, porque sin eso nadie pensaría en tales empresas".

Posteriormente, Pedro Amado Pissis, también con encargo del gobierno chileno, llevó a cabo otra exploración, en momentos que el desierto ya estaba siendo explotado por mineros chilenos en la industria del salitre y en el mineral de Caracoles. Pissis expuso sus conclusiones en su Informe sobre el desierto de Atacama, su jeolojía i sus productos minerales, en 1877. Hizo notar que el desierto de Atacama no era "un extenso llano encerrado entre dos cordilleras: la de la costa y cordillera de los Andes…La parte interior del desierto no se compone únicamente de llanuras, contiene además numerosas serranías que se extienden de una cordillera a otra y la dividen en grandes hoyas hidrográficas limitadas por cadenas transversales, cuya dirección es aproximadamente la del noroeste al sureste. Entre los paralelos 23 y 27 existen cuatros de estas hoyas".

El marino Francisco Vidal Gormaz contribuyó, como Capitán de fragata y Director de la Oficina Hidrográfica de la Armada, desde 1874, a dar a conocer el litoral del desierto de Atacama, con su libro Geografía Náutica de Bolivia y más tarde con Noticias del Desierto y sus recursos, publicados en esta década.

Visión americanista

Otro factor que incidió en la culminación del Tratado de 1866 fue el mundo de las ideas en la época. La vocación americanista de Chile, manifestada de modo temprano lo había convertido en un adalid de la causa de integración y de rechazo a toda injerencia extra continental, como era la mirada intervencionista de la España de Isabel II y la Francia de Napoleón III. Tal como lo ha señalado el estudioso mexicano Germán A. De la Reza, Chile y México, firmaron el 7 de mayo de 1831 un convenio para estimular el comercio entre las naciones hispanoamericanas, el primero en estar inspirado en las ideas bolivarianas del Congreso de Panamá de 1826.

Este ambiente americanista se forjó durante los Congresos de Lima de 1848 y el de 1866, en rechazo de los intentos hispanos de recuperar su antiguo imperio, interviniendo en 1847 en Ecuador y en 1864 en las islas de Chinchas. Esto último se tradujo en la alianza entre Chile y Perú, a la que se sumaron Ecuador y Bolivia, y declarar la guerra a España. Valparaíso fue el puerto que sufrió la mayor devastación del conflicto entre 1864-1866, al ser bombardeado por la escuadra española de Casto Méndez Núñez. Cobija también fue atacada por la escuadra peninsular dañando los bienes de sus connacionales.

Este sentimiento de fraternidad que soplaba en el Pacífico Sur de América, también envolvió a la intelectualidad nacional. Francisco Bilbao publica en 1862 La América en peligro y dos años después El Evangelio Americano. José Victorino Lastarria edita en 1865 La América. El referente del liberalismo nacional y del ideario positivista, que era Lastarria, junto a Benjamín Vicuña Mackenna, habían fomentado las Sociedades de Unión Americana, desde 1862. Lastarria conoció el desierto de Atacama y escribió su memorable Caracoles. Cartas descriptivas sobre este importante mineral dirigidas al Sr. D.Tomás Frías, ministro de Hacienda de Bolivia, en 1871.

De allí que el Tratado de 1866, establecido en esta atmósfera, y que menciona, venía a establecer el fin de las disputas entre ambos países. El artículo 1 del Tratado, ratificaba aquello, con más renuncia de Chile a sus derechos que los que esgrimía Bolivia:

"Artículo 1. La línea de demarcación de los límites entre Bolivia y Chile en el desierto de Atacama será en adelante el paralelo 24 de latitud meridional desde el litoral del Pacífico hasta los límites orientales de Chile, de suerte que en Chile por el sur y Bolivia por el norte, tendrán la posesión y dominio de los territorios que se extienden hasta el mencionado paralelo 24, pudiendo ejercer en ellos todos los actos de jurisdicción y soberanía correspondientes al señor del suelo.

La fijación exacta de la línea de demarcación entre los dos países se hará por una comisión de personas idóneas y peritas, la mitad de cuyos miembros serán nombrados por cada una de las Altas Partes Contratantes.

Migración chilena

Sin embargo, el pulso de la nación chilena se encauzaba, en procura de mejores expectativas de vida, hacia los senderos del desierto de Atacama. La historiadora Valerie Fifer, en su monografía sobre Bolivia, concluye que nunca la nación altiplánica logró conectarse con el mundo exterior, mediante puertos o vías ferroviarias antes del conflicto con Chile.

Los estudios de Julio Pinto Vallejo y Verónica Valdivia sobre la migración chilena en tierras nortinas revelan la magnitud que alcanzó la colonización del yermo, con un flujo entre 20 a 30.000 chilenos (as) en el lapso de 1868-1872, llegando hasta Tarapacá. Cobija, se tuvo que poblar con enganches de chilenos traídos desde Valparaíso. Bolivia ofreció numerosas granjerías a sus nacionales para bajar hacia la costa de Cobija en la década de 1820, como lo han demostrado Eduardo Téllez con Osvaldo Silva. Sin embargo, tal política fracasó. Para 1832, el 22 % de su población era chilena, afirma el historiador boliviano Fernando Cajías. La costa del despoblado se llenó de europeos, como los hermanos Latrille, fundamentales para el despegue de Tocopilla.

Juan lópez

En esta marea de connacionales en el desierto de Atacama, hay que situar la figura de Juan López.

López forma parte de estos flujos migratorios chilenos, sea por la costa o adentrándose hacia el interior del despoblado. Desde 1845 anda deambulando por las caletas y ensenadas. Los conflictos diplomáticos afectan a su itinerario y actividades. De allí, la importancia que tiene para él que Chile y Bolivia hubiesen concluido el Tratado de agosto de 1866. Y tiene relevancia para los antofagastinos, como la va a consignar en su Memorial a su Excelencia el Señor Presidente de la República de Bolivia, fechado el 20 de setiembre de 1872, y que publicáramos íntegramente en las Colecciones HACIA de dirigida y editada por Andrés Sabella Gálvez, Nonagésimo Cuarto Cuadernillo de 7 de noviembre de 1980.

En este documento, López nos señala que en 1845 recorrió "sus desiertos áridos i desnudos de vegetación, reconocí sus montañas o serranías prolijamente, examiné sus panizos de sur a norte, sin dejar de fijar mi atención en sus playas i caletas del litoral". Recorrió Mejillones. Desprovisto de recursos, confidencia, me "fue forzoso dedicar mi trabajo personal al servicio de otras personas" en la explotación del guano hasta el año 1856. Después de un periplo por las costas peruanas, arribó a Tocopilla en 1861, perdiendo su embarcación y las pocas utilidades logradas. Tentó suerte hasta que su encuentro con el empresario Matías Torres pudo contar con los recursos para llevar a cabo su empresa en el litoral del desierto. Desde Cobija hasta Mejillones otea posibilidades, "descubrí el gran depósito de guano que hoy existe i se explota con tan buen éxito en beneficio tanto de Bolivia como de Chile". La interrupción de las relaciones entre Chile y Bolivia en 1863, refiere, "me suspendieron mis faenas, haciéndome paralizar mis trabajos los gobiernos de Chile i Bolivia".

Por eso la importancia que tuvo para López el Tratado entre Chile y Bolivia, de 10 de agosto de 1866, pues nos conduce hacia la probable fecha del poblamiento de Antofagasta. En su Memorial, señala para la posteridad:

"Restablecidas al fin las relaciones de amistad entre ambos gobiernos, me dirijí de nuevo a este litoral, arribando a la caleta que hoy llaman la Chimba o puerto de Antofagasta, la que me era conocida desde muchos años atrás i que desde luego la denominé "Peña Blanca", la cual estaba desierta hasta el año de 1866; tomé posesión de ella fijando allí mi residencia permanente…hice mis excursiones al oriente cateando sus serranías; pasando algún tiempo en tan penosa tarea, descubrí tres vetas de cobre como a tres leguas al interior del Salar que hoy llaman del Carmen i como a seis i siete de la costa; presenté mis pedimentos personales en Cobija…provisto de títulos en forma emprendí mis trabajos habilitando mis pertenencias, como asimismo allané de largos i costosos caminos, construí grandes canchas empedradas en la playa".

Antofagasta

Este hombre, de la provincia de Copiapó, pescador, cateador, minero, explotador del guano, en definitiva, un pionero, un emprendedor, en lenguaje actual, que escribió al gobierno boliviano en procura de un auxilio gubernamental para establecer su domicilio en Mejillones, va a sintetizar su lugar en la historia de la futura Antofagasta, de modo inequívoco y rotundo:

"Del puerto de Antofagasta, yo he sido su piedra fundamental, yo labré sus cimientos, i el primer habitante que fundó su edificio".

A este esfuerzo individual, corajudo, espontáneo, que caracterizó a los miles de chilenos que llegaron en el tiempo de Juan López, le sucedió la impronta de otro chileno, José Santos Ossa, tenaz en vencer la adversidad del desierto, tuvo el honor de hacer sustentable el poblamiento definitivo de Antofagasta. La migración chilena, enganchada, se diseminó en las nuevas arterias de la novel población, hasta que en octubre de 1868, la administración boliviana fundara oficialmente a la ciudad. Fueron chilenos, en su gran mayoría, los que se transformaron en vecinos de Antofagasta y los principales pobladores de Caracoles, desde 1870, seguidos de los contingentes europeos, británicos, alemanes, españoles, croatas, franceses. Un espacio cosmopolita, creado por la migración. El territorio y sus recursos mineros fueron forjados por Chile. El destino de su porvenir económico fue establecido por los nortinos, Juan López, José Santos Ossa, y el sentimiento regionalista por Matías Rojas Delgado, desde 1872. Una lección para el país y principalmente para los antofagastinos, cuando se discute qué hacer con la región.

5.8.16

Solano Benítez: "Cuando una arquitectura triunfa localmente también se vuelve universal"

Vía La Tercera.



El arquitecto paraguayo, ganador del León de Oro en la Bienal de Venecia, será co-curador del evento chileno en 2017.

Cuando se le pregunta por su trabajo arquitectónico y por su obsesión por el ladrillo, Solano Benítez (1963) irremediablemente debe referirse a la historia política de su natal Paraguay. “En 1870 terminamos una guerra contra Brasil, Argentina y Uruguay; en 1932 iniciamos otro conflicto contra Bolivia que terminó en 1937; y en 1947, cansados de pelearnos con nuestros vecinos, nos enfrascamos en una guerra civil, a la que luego se colgó una dictadura, la más larga de Sudamérica, que duró 34 años y desembocó en un país de extremos económicos y sin identidad. Yo tenía 27 años y ser arquitecto en esa época significaba satisfacer los caprichos de los nuevos ricos. Ir a Uruguay para comprar tejas esmaltadas, a Argentina a traer bronce, a Brasil a conseguir granito y con todos esos elementos construir algo que simbolizara la potencia de esa sociedad. Contra eso partió la fascinación por lo que tenemos, por nuestros materiales, sin necesidad de importar paradigmas estéticos ni formales de afuera”, dice Benítez, autor de obras como la sede de Unilever en Asunción, la Casa Font, la Tumba en Piribebuy, el edificio Alambra y el centro de Rehabilitación Teletón, todas en Paraguay.

Para el arquitecto, el ladrillo no es sólo un material, sino una oportunidad de hacer un comentario político sobre lo que quiere para la sociedad paraguaya. Con su oficina Gabinete de Arquitectura -compuesta por Gloria Cabral y su hijo Solanito Benítez- llevan 20 años investigando las posibilidades constructivas del ladrillo hasta crear un sistema que se ha vuelto caso ejemplar en Latinoamérica y que los llevó este año a ser uno de los invitados estelares de la Bienal de Venecia, dirigida por el chileno Alejandro Aravena, donde recibieron el León de Oro.

La estructura con forma de bóveda cautivó a la crítica y al público, y provocó reacciones que sorprendieron al propio Benítez. “La gente celebró la construcción, si iban solos se tomaban una selfie con sus celulares; si iban en pareja se tomaban de las manos, caminaban hasta el medio y se besaban. Jamás pensé que haría una estructura para el amor en Venecia”, ríe Benítez.

Ahora, con uno de los galardones más importantes de la disciplina en sus manos, el paraguayo visitó Santiago para presentar el proyecto de la próxima XX Bienal de Arquitectura chilena que organiza el Colegio de Arquitectos y donde Benítez oficiará de curador junto al arquitecto local Felipe Vera, quien también participó en el evento italiano.

Bajo el lema Identidad y Futuro, el encuentro se hará en marzo de 2017 en Valparaíso, y la idea de ambos va en dos direcciones: darle espacio a grupos sociales que han sido marginados del debate arquitectónico de la ciudad, como los indígenas, los inmigrantes y la gente de escasos recursos, y fortalecer una visión de la arquitectura que vaya del sur al norte del continente, con la participación de profesionales extranjeros en la muestra principal. “Estoy encantado de participar de una bienal tan prestigiosa localmente y que está por abrirse al mundo. Vamos a internacionalizar la bienal”, afirma.

¿Qué le pareció la apertura que hizo la Bienal de Venecia hacia Latinoamérica?

Alejandro Aravena tuvo mucho que ver, pero no creo que haya sido porque él es latinoamericano y le haya abierto la puerta a los amigotes. Hace mucho tiempo que, como jurado del Pritzker, él ha conocido ejemplos de arquitectura de todo el mundo y ahora ha tenido la oportunidad de poner en vitrina esos pensamientos que la crítica desconoce. Me gusta muchísimo que podamos desde cada lugar mostrar ese potencial que cada sitio tiene. Toda obra que triunfa localmente se convierte de inmediato en universal, no es al revés. El llamado de Alejandro es poner atención en esos pensamientos de distintas partes del mundo que han dado oportunidad para zanjar las tremendas diferencias que existen y que han dejado a más del 60% de los habitantes del mundo viviendo en pobreza. Eso es lo que hay que revertir.

¿Los menos afortunados son un foco central de su arquitectura?

La arquitectura que tratamos de hacer tiene que ver con la habitabilidad de los seres humanos y eso no es una clasificación por renta. No estoy cómodo cuando nuestro trabajo anda por los extremos, no tiene ningún interés contestar a los problemas de la arquitectura desde el aislamiento y la ponderación de los marginados. No somos los arquitectos que imponemos el ‘neopobre’ a las grandes empresas y usamos materiales cotidianos. No me interesa esa confrontación, sino el rescate del encuentro y que todas las voces tengan la misma oportunidad. La arquitectura es para todos sin exclusiones. Si no hubiésemos ganado el concurso para hacer la sede de la Unilever en Paraguay, todos los proyectos de carácter social como la de cooperativa de carteros nunca hubiesen sido.

2.8.16

Atrapar la niebla para tener agua en el desierto de Lima

Vía El País.



La capital peruana es la mayor ciudad del mundo ubicada en un desierto tras El Cairo. Sin lluvia y apenas sol, pero sí mucha niebla, recoger agua con redes es una solución barata e innovadora

Por Stephanie Bakker

“Quiero comenzar un plan de agroturismo con una piscina propia”. Maura Vargas, con una mano manchada de tierra marrón, señala hacia un lugar oculto por la espesa niebla. Allí se encuentra la fuente a la que ha estado yendo durante años para coger agua para sus plantas. Dos veces a la semana, ella y su marido iban allí en taxi pertrechados con dos bidones. Se tardaba media hora en llegar y el transporte era demasiado caro. Sobre todo si pensamos que de las plantas tampoco se sacaba demasiado en aquellos tiempos. Porque, ¿qué se puede hacer con apenas un par de bidones de agua semanales si vives en una zona tan seca como el desierto?

Y, sin embargo, ahora está rodeada de calabazas, patatas, campos de aloe vera y árboles cargados de frutos tropicales. El jardín de Maura es un oasis verde en medio del seco arenal que rodea Lima. La solución se encuentra, como una sombra silenciosa, tras ella: una red de nailon de malla fina de seis por cuatro metros, firmemente tensada entre dos postes de madera. Desde lejos parece más bien una gigantesca red de voleibol. Cuando el viento empuja la niebla baja a través de la red, pequeñas gotas de agua quedan atrapadas en ella, explica Maura. Las gotitas se van juntando para formar gotas de agua más grandes, que se deslizan gracias a la gravedad hacia su destino final: un aljibe. En días favorables –una humedad relativa del 98% no es una excepción en Lima– la red recoge 400 litros de agua. Maura no tiene más que abrir el grifo del aljibe para poner en marcha el sistema de irrigación que ha construido ella misma.

Situada entre el océano Pacífico y la cordillera de Los Andes, la capital de Perú es un caso especial desde el punto de vista meteorológico. La fría corriente de Humboldt, que fluye a lo largo de costa, atempera el sol tropical a la vez que la cordillera de Los Andes mantiene alejadas las lluvias amazónicas. Lima es, después de El Cairo, la ciudad más grande del mundo ubicada en un desierto, y tiene un clima mucho más frío de lo que se podría suponer por su situación geográfica. Apenas llueve, y lo mismo se puede decir del sol: no aparece más de dos meses al año. El resto del año, la ciudad queda sepultada bajo un blanco mar de nubes, causado por una espesa niebla marina que surge al chocar las corrientes de viento frías con las cálidas.

Esta ciudad, donde reside la tercera parte de la población peruana –casi nueve millones de personas–, depende de tres ríos para el suministro de agua: el Rímac, el Chillón y el Lurín. Sin embargo, a causa del cambio climático, en los últimos años el agua del deshielo de la que se alimentan estos ríos ha disminuido un 12%. Y, mientras el agua se hace más escasa, la ciudad sigue creciendo sin control. A Lima llegan 15.000 nuevos habitantes al año por término medio, que pegan literalmente sus casas a los arrabales de la ciudad. La mayoría de los habitantes de esos llamados pueblos jóvenes tienen luz, televisión y teléfono móvil, pero les falta lo más básico: agua.

Dos millones de limeños carecen de acceso a agua corriente, asevera Abel Cruz, de la fundación Peruanos sin Agua. En Villa María del Triunfo, el suburbio donde vive Maura, viven 335.000 personas. Se trata en su mayoría de inmigrantes que han acudido a la capital desde la zona amazónica y de Los Andes para probar suerte. Por las embarradas calles sube un camión cisterna tocando ruidosamente el claxon. Una mujer con un bebé en brazos sale corriendo a la calle. Apenas ha tenido tiempo de quitar el sucio plástico del aljibe cuando ya se precipita a borbotones dentro de él el agua proveniente del camión. La mujer explica que pasa dos veces a la semana y que ella usa el agua para todo: lavar, fregar el suelo y cocinar. En invierno, la cantidad de agua que le toca le llega "justito", pero en verano, cuando todo el mundo quiere darse un baño, surgen las estrecheces. “Entonces nos metemos toda la familia en una tina”, cuenta riéndose. Cruz le pregunta cuánto le cuesta. “Veinte soles por metro cúbico”, responde en tono de protesta, “¡10 veces más caro que en el centro de la ciudad!”. Allí no tienes más que abrir el grifo y, encima, la gente es rica, añade con indignación. “Los que menos tenemos somos los que más pagamos”.

Junto con los habitantes de algunos suburbios, Cruz intenta sacar el máximo provecho a las especiales condiciones climáticas de su ciudad. Así, con la ayuda de USAID y de la fundación holandesa Nederlandse Creating Water Foundation ha instalado 160 redes atrapanieblas en siete distritos diferentes. Aunque, en su opinión, tampoco se puede decir que esas redes sean precisamente un ingenio técnico. “La naturaleza lleva haciéndolo millones de años”. Pero saber que se puede disponer de agua asequible de forma estable ha cambiado la vida de numerosas familias. Gracias a la red atrapanieblas Maura pudo comenzar el cultivo de aloe vera en su jardín. Tiene más de una hectárea de terreno y el producto lo vende, por turnos con sus vecinos, a fabricantes de productos naturales, que lo utilizan para la elaboración de pastillas para la garganta, suplementos alimenticios y productos de cosmética. Su aspiración es lograr el sello de cultivo biológico, con lo que podrá doblar el precio al que vende sus plantas.

Naturalmente, las redes funcionan solamente cuando hay niebla, es decir, unos nueve meses al año. “Durante ese tiempo el agua nos sale prácticamente gratis, con lo que el coste de la vida se ha reducido un 50%”, detalla Maura. En verano compra agua de los camiones cisterna, gasto para el que ha podido ir ahorrando durante todo el invierno. Su familia y ella suelen comer en el jardín, donde, además de aloe vera, también crecen calabazas, patatas, remolachas, alubias, lechugas y rábanos entre los cactus, el único recuerdo de que aquí hubo un desierto una vez. Cada vez más a menudo, dispone de suficientes ingredientes para cocinar para sus clientes. Sus vecinos hace tiempo que acudían a su restaurante al aire libre para degustar sus recetas de pato, arroz o cobaya asada, pero hace poco se han apuntado también un cliente francés y uno estadounidense. Lima es cada vez más popular como destino culinario y Maura quiere aprovechar la ocasión. Mientras recolecta verduras, con uno de sus nietos colgado de sus piernas y el otro a la espalda, expone su sueño. Quiere convertir su pequeña cocina al aire libre en un restaurante rural serio. Con un jardín infantil, un par de sencillas habitaciones para huéspedes y una piscina propia. Pero, ¿cuántas redes atrapanieblas necesitaría para llenar su piscina? Le entra la risa con la pregunta, mientras calcula a la velocidad del rayo que debería ser suficiente con otras dos redes.

Abel Cruz asegura que las redes atrapanieblas instaladas en Villa María del Triunfo han creado un total de 74 hectáreas de zonas verdes en Lima. “Esos son los pulmones verdes que necesita una megaciudad como esta”. Se encuentra en el punto más alto del barrio, donde un sistema de ocho redes va llenando una gran cisterna. En total, en el proyecto participan 120 familias, y quien no tiene red en su jardín, viene aquí a por agua. Antes, estas familias vivían sumidas en la más absoluta pobreza; ahora la mayoría son autosuficientes, dice Cruz. El paso siguiente es que creen su propia empresa y que logren unos ingresos dignos de la clase media. La llegada del agua a los barrios abre un gran abanico de posibilidades. Cruz ve cómo personas como Maura sueñan con una empresa de agroturismo con piscina, mientras otros ponen en marcha una granja de pollos, una piscifactoría o un criadero de cobayas, que tanto gustan en Perú a la barbacoa.

No hace falta mirar demasiado alrededor para darse cuenta de que el oasis verde de Maura y de sus vecinos es una rareza. Desde este enclave no se ve otra cosa que las montañas que rodean la ciudad totalmente edificadas; casas apiladas como piezas de Lego cubriendo las laderas. Perú es una de las economías que más crece de Latinoamérica, y el crecimiento se concentra en la capital. Todos los días llegan a la ciudad cientos de personas en busca de oportunidades. A falta de planes urbanísticos sociales, los inmigrantes y los tratantes de tierras ocupan parcelas que consideran tierra de nadie y construyen sus propias casas y se dotan de infraestructuras (insuficientes e inadecuadas) confiando en que, si esperan lo suficiente —normalmente hasta las siguientes elecciones—, el político de turno reconozca sus barrios a cambio de votos.

La zona montañesa de Villa María del Triunfo, donde vive Maura, está escasamente urbanizada, por lo que es alta la probabilidad de que la ocupen los tratantes o los emigrantes, explica Abel Cruz. El hecho de que haya posibilidades de obtener buenos ingresos en la zona la hace todavía más atractiva. A la entrada del barrio, los vecinos han colocado una puerta que vigilan por turnos las 24 horas del día, para protegerse contra los invasores. Y así, ahora el oasis se ha convertido en una comunidad cerrada. Un fenómeno harto conocido en todo el mundo, con el que un determinado grupo de personas quiere proteger lo que tienen de otros que carecen de ello. Normalmente, se trata de dinero. En Lima es el agua.

1.8.16

Arte y arquitectura moderna latinoamericana: murales de Antúnez en algunas galerías de centro de Santiago


Libro de Paul Damaz con mural "Terremoto" de Nemesio Antúnez en la portada.

Sorprende saber que el ejercicio de "síntesis de las artes", que reunía arte y arquitectura en torno a la producción latinoamericana de mediados del siglo XX, tuvo importantes obras en Chile. Entre ellas, algunas de las más conocidas son los trabajos de Tomas Roessner para la Hotelera Nacional SA, que introdujo piezas en muchos de los edificios turísticos a los largo de Chile; asimismo ha sido muy destacado el mural de Mario Carreñó en el Colegio San Ignacio del Bosque; así como el paso bajo nivel al lado del Cerro Santa Lucia con el mural de Eduardo Martínez Bonati, Carlos Ortúzar e Iván Vial. A estas obras podemos sumar muchas otras a lo largo del país, entre ellas están destacadas piezas que en los sesenta fueron destacadas por el historiador de arte Paul Damaz, algunas de ellas ubicadas en galerías del centro de Santiago como el Cine Nilo en el nivel comercial del edificio Plaza de Armas de Emilio Duhart, Sergio Larraín, Jaime Sanfuentes y Osvaldo Larraín. Es impactante saber que hay varios de estos murales y muchos de ellos en abandono. Los murales de Nemesio Antúnez fueron declarados Monumento Histórico pero al parecer esto no ha logrado que se recuperen. A seguir algunas notas sobre estas notables piezas:

EMOL, 2011-01-29

Las obras están en galerías y presentan distintos niveles de deterioro:
Buenas noticias para tres murales de Nemesio Antúnez en Santiago centro


La Segunda, 2012-09-26

Valiosos murales de Antúnez se deterioran en galerías y cine porno del centro
De nada ha servido, hasta ahora, que fueran declarados "monumento histórico" en julio de 2011. Viuda del artista lamenta el estado de las obras: "Es patético, muy triste, esto habla muy mal del país".


Gran Palace Hotel, Spa & Convention Center, 2012-10-22

Restaurarán murales de Nemesio Antúnez en el ex cine Gran Palace

Live Gap, 2012-11-21

EL INCREÍBLE MURAL ABANDONADO EN UN CINE DEL CENTRO

La Tercera, 2012-12-09

Los olvidados murales de Nemesio Antúnez
Declarados Monumentos Históricos, sobreviven al interior de un cine porno, deteriorándose por la humedad en una galería comercial y sin fondos para restaurarlos.


CityTour, 2015-07-07

CityTour: Patrimonio Simbólico
El programa de Canal 13C hizo un recorrido por las galerías en busca de los murales del artista nacional Nemesio Antúnez.
Así es como se encontraron con “Quinchamalí”, un mural frente al Hotel Huelén en la galería Juan Esteban Montero.
El recorrido continúa con el hallazgo de “Terremoto”, en el hall del cine Nilo y Mayo, y finalmente con “Sol y Luna” -los cuales se encuentran en pleno proceso de restauración”, en la galería Grand Palace.

29.7.16

El restaurante museo Chico Jaime: Sabores e historia, el mejor menú de una "picada"

Vía El Mercurio de Antofagasta.






"CHICO JAIME". Restorán-museo sorprende a sus clientes con su rica gastronomía y antigüedades de más de 100 años.

Por Patricio Vega Contreras

"Todo el pueblo con el Gobierno para defender la Patria. ¡Viva Bolivia! ¡Viva Perú! ¡Abajo Chile!". Este es el titular de la portada del diario El Comercio de Bolivia del viernes 28 de febrero de 1879 y que daba cuenta de los primeros pormenores de la Guerra del Pacífico.

El ejemplar no está archivado en la Biblioteca Regional, sino lo conserva un cuadro sujeto a una de las paredes del restorán "Chico Jaime", una singular picada sazonada de sabores e historia. Algo que resulta casi irresistible para sus clientes.

Con casi 40 años de funcionamiento (desde 1977) en el Mercado Central, este restorán tiene mucho que contar. Los comensales pueden disfrutar de platos que van desde los 3.200 pesos hasta la especialidad de la casa, con un valor por persona de $12.800, donde los mariscos y pescados son la estrella indiscutida de la carta.

El solo hecho de ingresar a este lugar constituye una singular aventura. Tras subir las escaleras que conectan al segundo piso, aparecen las primeras sorpresas: un enorme fuelle (instrumento que lanza aire a los fogones), una tina de la época del salitre y varias máquinas de escribir son una especie de aperitivo de lo que viene.

Luego un estrecho pasadizo conduce en forma directa a una puerta que recibe a los comensales con la leyenda "abierto". A partir de ahí surge un mundo diferente donde abundan las mesas con manteles multicolores, los pedidos al por mayor y en el que las garzonas parecen multiplicar sus brazos. Mientras a los costados pueden encontrarse antiguas armas de fuego, máquinas de escribir, un traje de escafandra, fotografías, sombreros, en fin, de todo. Sí, en pleno restorán.
En familia

Silvia Valero Díaz es la dueña del local y trabaja junto a sus cuatro hijas en los diferentes aspectos que involucra un negocio de este tipo, además de otras 11 personas que están encargadas de atender a los clientes. La consigna es buena atención y comida.

Hace nueve años tomó el mando del negocio tras la muerte de su marido, Jaime Rojas, quien puso en marcha este sueño a fines de los 70 y que hoy es una marca registrada en Antofagasta. Lejos están los días en que ese lugar era una enorme bodega, repleta de cajas, desperdicios y palomas.

Y esos primeros años están grabados a fuego en esta empresaria. Sólo con lo aprendido en su casa, se convirtió en la cocinera del aquel entonces incipiente local, labor que realizó por más de 30 años y que ahora es relegada por una de sus hijas que es chef.

Hoy el ritmo en el local es intenso y no para hasta la noche. La gran variedad de platos, el contundente pebre, los pedidos, la gran cantidad de gente y su ambiente histórico lo convierten en una de las picadas internacionales de Antofagasta, según consta en las páginas turísticas.
Colección

La razón es fácil, este restorán mezcla en forma perfecta su rica gastronomía y la historia, donde cada objeto tiene una explicación. De hecho, al llegar muchos clientes se detienen en el pasillo o se levantan de sus mesas para dar una que otra mirada a diarios antiguos, fotografías y sombreros.

"Mi esposo comenzó con todo esto apenas abrimos. Como era conocido por vender en la calle, la gente le ofrecía una serie de cosas y tenemos muchas cosas importantes. Por ejemplo, hay una portada de un diario de la Guerra del Pacífico y otro de la época del salitre (El Industrial). Ahora cómo consiguió los periódicos, no tengo la menor idea, lo único que sé es que tienen un gran valor", cuenta con orgullo la propietaria del restorán.

¿Cuánto dinero hay invertido en estas antigüedades? Silvia Valero reitera que mucho, aunque es honesta en reconocer que no puede cuantificar el monto y "que por el momento prefiero contemplar lo que hay".

Y esto es valorado por quienes llegan al lugar. El ingeniero Enrique Pérez junto con destacar la excelencia de los platos y su abundancia, reconoce que contemplar estos objetos le da un valor extra, algo que no ha visto en otros restoranes de Antofagasta.

Sobre el futuro del "Chico Jaime", su dueña con voz calmada y emocionada, explica que hasta que tenga fuerzas seguirá con su negocio, porque es parte de su vida y siente que es un orgullo que la gente lo reconozca así. "Detrás de esto hay cariño, afecto y mucho esfuerzo", asegura.

Mientras tanto los clientes llegan sin parar a la hora de almuerzo. El ritmo es frenético e intenso en los pasillos y la cocina funciona a mil por hora para satisfacer los diferentes y apetitosos pedidos.

Es el mundo de sabores, esfuerzo e historia del "Chico Jaime".
El espejo

Para quienes visitan el lugar en el segundo salón, un gigantesco espejo (en la foto Silvia Valero junto a sus cuatro hijas) parece vigilar a todos los presentes. Su ornamentación no deja de llamar la atención y constituye una postal inconfundible del local. Este objeto fue adquirido al dueño del mítico galeón que estuvo por años en la costanera, quien emigró hace años de Antofagasta y se estableció en Iquique.
El "socio" escafandra

Uno de los "tesoros" que más admiración despierta entre los visitantes es el traje de escafandra, el que cuenta con todos sus implementos en perfecto estado. "Este antiguo traje de buzo fue traído desde Coquimbo por mi esposo, quien se lo compró al señor Peña. Mi compadre lo trajo en una camioneta desde la Cuarta Región y una vez instalado en el local, se convirtió en una atracción", cuenta Silvia Valero, quien cariñosamente lo llama el "socio", en gran medida por la buena suerte que trajo desde su llegada.
"Congrio Margarita" "Vendíamos en la calle"

Los primeros años no fueron fáciles para el matrimonio de Jaime Rojas y Silvia Valero. La pareja venía desde Coquimbo con dos hijos pequeños y arribaron a la ciudad en busca de nuevos horizontes. "Jaime tenía un cacharrito y en eso vendía en la calle. Llevaba las lechugas y verduras a las poblaciones, que en ese tiempo eran pocas, no como ahora. Y después el alcalde de esa época, como mi esposo era conocido, lo llamó en 1977 para que se hiciera cargo de esa parte del mercado. Tras limpiar dos meses, nace el restorán Chico Jaime", narra la dueña del local.

La oferta es amplia y generosa en este restorán. Los platos son abundantes y van desde el menú de la casa, hasta el plato estrella que es el "Congrio Margarita", una creación gastronómica de la dueña del local que es acompañada de mariscos y que promete dejar contentos a los comensales. A ello se suma su reconocido y aplaudido pebre. El menú vale 3.200 pesos y el plato más caro cuesta $12.800 por persona.

José Palma, el reportero cultural sufre la pérdida de dos cuadernos. La Estrella del Norte, 23 de julio de 2016.

Vía La Estrella de Antofagasta.



Don José Palma dice que se le metieron a la casa para robarle sus escritos sobre el patrimonio antofagastino. Dice que lo hicieron por pura maldad.

Por Ignacio Araya Chanqueo

No hay ninguna puerta para entrar a la pieza donde vive José Palma, el reportero cultural. Si usted es aficionado a las actividades de literatura, artes, ballet o cualquier cosa relacionada con la cultura, probablemente lo haya visto con su cuaderno, anotando cada detalle de lo que está ocurriendo. Su pieza en sí es una enciclopedia de todos los saberes. Hay tantos cuadernos, libros y anotaciones que un día no cupieron más y la frágil pared de madera cedió y se quebró a la mitad. Es difícil de explicar cómo la casa no se ha caído entera abajo.

"La cultura me partió la casa", dice José, soltando una risa, aunque por estos días el reportero cultural no anda para bromas. La semana pasada, alguien le robó dos de sus cuadernos históricos donde tenía registrada historia, datos arquitectónicos y detalles de la estación de trenes de calle Valdivia, la "estación nueva". "Y estoy en la más completa indefensión. Me lo sacaron del velador", asegura.

-¿Qué cree que pasó?

-Vaya uno a saber, no tengo sospechas de nadie, pudo ser en el día, cuando no estaba aquí.

Hasta la pérdida de sus dos cuadernos, José prácticamente no pasaba en la casa durante el día. Se iba temprano a la Biblioteca Regional, pescaba "El Mercurio" o "La Estrella" y buscaba actividades culturales donde ir anotando datos. En su pieza cuelga un pequeño plato de cartón donde tiene anotada toda la agenda de julio. "No estoy tranquilo", reconoce. Por ahora, la agenda de este mes queda en stand by.
¿qué hacer?

El reportero cultural recicla cuadernos. Cuando alguien tira alguno a medio escribir por ahí, los recoge y los deja en la entrada de su casa. Si necesita uno, le sacará las guías y hojas rayadas que algún estudiante dejó botadas y dejará las hojas vírgenes para escribir todos los datos que pueda. El conocimiento es su necesidad. Aunque es contador, José tiene en una ruma de libros miles de datos sobre el tema que sea: música, religión, dinosaurios. Todos vienen con recortes de prensa provenientes de los miles de amarillentos diarios que se apilan afuera, a la espera de ser descubiertos por el reportero cultural.

Aunque le da algo de miedo lo sucedido -pero dice que no es la primera vez-, José se vuelve a reír y dice que "así es la vida". No tiene bodega dónde guardar sus cosas y dice que va a tener que fondear por ahí los cuadernos para que no se vuelva a repetir una experiencia semejante. "No todos aprecian esto", dice mirando sus cuadernos. "Pero ¿qué puedo hacer? No ve que la cultura me partió la casa, no puedo poner puerta. ¿Qué puedo poner ahí?".

2004 Ese año partió escribiendo cuadernos con datos de actividades culturales.

Nuevos abordajes a la obra de Juan Luis Martínez [Nota sobre un libro]. El Mercurio de Antofagasta, 24 de julio de 2016.

Vía El Mercurio de Antofagasta.

A fines de los años 50, Juan Luis Martínez cruzaba en moto Viña del Mar como un bólido. Tenía la melena larga, había dejado el colegio para educarse a sí mismo y estaba enojado con la norma. En "Martínez Total"(Editorial Universitaria), más de 20 artículos escritos por investigadores de todo el mundo, repasan la singular obra escrita y visual de uno de los creadores más originales del arte y la literatura nacional.



6º Encuentro de Diseño Urbano: Ciudades al límite. Valparaíso, 16-18 de noviembre de 2016.

Vía READU.



Presentación

En un contexto mundial de urbanización creciente, hemos sido testigos de vertiginosas transformaciones socio espaciales en Chile como en América Latina, cuyas consecuencias han sido visibles en diferentes escalas de análisis. La ciudad contemporánea ha traspasado límites físicos, geográficos, medioambientales, políticos, legales, económicos, temporales, sociales, e incluso en términos de justicia; detonando fortalezas y problemáticas a la hora de pensar el diseño urbano. Se hace necesario entonces el debate multidisciplinario en torno al límite y la ciudad, en sus diferentes acepciones, sobre cómo dar forma a límites que hoy se nos presentan difusos.
Para este encuentro convocamos a profesionales, investigadores, académicos y estudiantes de pre y postgrado vinculados al Diseño Urbano, chilenos como extranjeros, a exponer sus enfoques prácticos y teórico-conceptuales y puntos de vista acerca de cómo dar forma a nuestras ciudades y sus límites.
El VI Encuentro de Diseño Urbano tiene como objetivo generar una instancia de difusión y promoción de redes entre profesionales y académicos, que suscite la discusión sobre los procesos de transformación urbana y el destino que nuestras ciudades “al límite”. Esperamos que esta instancia nos permita discutir una postura sobre cómo enfrentar las grandes crisis actuales de nuestras ciudades y revisitar sus modelos de crecimiento.

Líneas temáticas

Con el objeto de definir la amplia temática inscrita en el título de “Ciudades al límite”, se invita al envío de propuestas que atiendan a una de las siguientes líneas:

1. Proyecto urbano e intervenciones para ciudades en transformación

¿Cuál es el rol de la forma urbana en la construcción de los límites de las ciudades? y ¿cuál es la relevancia del lugar en el encuentro ciudadano y el desarrollo de la ciudadanía en un contexto de límites difusos y fragmentados?
Estas cuestiones podrían considerar reflexiones en los siguientes sub temas: teoría del Diseño Urbano; morfología urbana; accesibilidad y movilidad; procesos de segregación socio espacial; patrimonio arquitectónico y urbano; la ciudad a escala humana y su significación; ciudades con sentido; redes de equipamientos urbanos; actuaciones de acupuntura urbana; planificación: nuevos instrumentos y estrategias; proyectos urbanos en ciudades latinoamericanas.

2. Participación, gobernanza y procesos participativos

¿Cómo diseñar la ciudad desde la ausencia de límites que plantea la movilidad global, la rápida evolución tecnológica, la multitemporalidad y el continuo cambio del hábitat contemporáneo? y ¿cuáles son los agentes que deberían intervenir en el proceso de construcción y renovación de nuestras ciudades en Chile y en Latinoamérica?
Estas cuestiones podrían considerar reflexiones en los siguientes sub temas: participación ciudadana, participación y gobernanza; movilidad urbana; la ciudad a escala humana; técnicas de evaluación y diagnóstico del medio social; cohesión social y equidad; innovación y nuevos conceptos en la participación.

3. Sostenibilidad y medio ambiente urbano

¿Cómo introducir los objetivos que plantean políticas urbanas relacionadas con la sostenibilidad en la planificación urbana y territorial en Chile? y ¿es posible definir un límite relacionado con la extensión de nuestras ciudades en términos de eficiencia energética, metabolismo urbano y medioambiente?
Estas cuestiones podrían considerar reflexiones en los siguientes sub temas: la escala de las ciudades; procesos de metropolización; ciudades intermedias; redes urbanas; límites entre lo urbano y lo rural; metabolismo y medio ambiente urbano; cambio climático e isla de calor y su efecto en las ciudades; la ciudad y el territorio; servicios ecosistémicos y su aplicación al planeamiento urbano; planificación medioambiental de la ciudad.

4. Enseñanza del urbanismo en Chile y en Latinoamérica

¿Cuál es el límite de Diseño Urbano desde la perspectiva de la formación disciplinar?, ¿es posible extraer enseñanzas de estrategias que dieron buen resultado en otros contextos urbanos para llegar a transferirlas a nuestra realidad? y ¿cómo mejorar la enseñanza universitaria y el aprendizaje del urbanismo en Chile?
Estas cuestiones podrían considerar reflexiones en los siguientes sub temas: metodología de la enseñanza del Urbanismo; resultados de prácticas y talleres; buenas prácticas urbanas en Chile y en Latinoamérica; nuestra memoria: homenaje a urbanistas chilenos del siglo XX.

28.7.16

Artespacio CAF: reflexiones en torno a la arquitectura boliviana actual


© Galaxia Up.

Vía CAF.

La exhibición contará con la participación de destacados arquitectos bolivianos y una artista visual

Con el objetivo de contribuir al análisis del estado de la arquitectura en Bolivia, Artespacio CAF, galería del Banco de Desarrollo de América Latina en La Paz, presentará la muestra "Reflexiones: la arquitectura boliviana actual" desde el miércoles 27 de julio y hasta el viernes 26 de agosto. La exhibición se complementará con un conversatorio que buscará evaluar los procesos de pensamiento y creación arquitectónica boliviana.

"La arquitectura en Bolivia ha logrado una relevancia no alcanzada antes, por ello, consideramos que es importante reflexionar sobre esta disciplina, tan influyente en la vida de toda sociedad", explica Cecilia Lampo, curadora de la galería.

En la muestra participarán la artista visual Alejandra Delgado, quien presentará fotografías en negativo de construcciones contemporáneas andinas y los arquitectos Andrés Costa du Rels, Luis Ignacio Gallardo, Iván Valdez y Freddy Mamani; que expondrán maquetas, dibujos, esquemas y procesos de pensamiento arquitectónico.

Previo a la inauguración de la muestra se realizará un conversatorio en el auditorio de CAF en el que los expositores plantearán líneas de análisis del proceso de diseño arquitectónico nacional. "Queremos indagar si existe una identidad arquitectónica propia de Bolivia; analizar si los procesos arquitectónicos están vigentes en cuanto a procesos y materiales; así mismo, conocer cómo afecta lo que se está construyendo en la vida de los ciudadanos", complementó Lampo.

Como co-curador de la muestra se cuenta con el arquitecto Gastón Gallardo, decano de la facultad de Arquitectura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

La exposición podrá visitarse en Artespacio CAF, ubicado en la Av. Arce Nº 2915, esquina Clavijo (Zona San Jorge), de 09.00 a 12.00 y de 14.30 a 18.00 a partir del 27 de julio.



Datos de los expositores

ANDRÉS COSTA DU RELS y LUIS IGNACIO GALLARDO DE ALIAGA son arquitectos paceños formados en la Universidad Católica Boliviana "San Pablo". En 2003 fundaron la empresa Gallardo/Costa du Rels. Su trabajo ha sido publicado en la Revista ESCALA de Colombia y en la segunda edición deBackstage Architecturede Italia, curaduría que recoge el trabajo de 57 arquitectos menores de 35 años a nivel mundial con el objetivo de develar la generación emergente de arquitectos. Sus obras han sido expuestas en la VII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo de Medellín, Colombia (2010), enBackstage Architectureen Venecia, Italia (2012), en elCrown Halldel Instituto de Tecnología de Illinois en Chicago, E.E.U.U. (2012) y en Artespacio CAF en La Paz (2012). Así mismo esta firma ha sido galardonada con elGran Premio de la XI Bienal de Arquitectura Boliviana(2010).

FREDDY MAMANI. Nació el 1 de noviembre de 1971 en Catavi del departamento de La Paz. Es técnico superior en construcciones civiles, ingeniero civil y arquitecto. En 10 años de trayectoria, en el campo de las construcciones, ha realizado más de 60 obras a las que denomina "Arquitectura Andina" que están presentes en La Paz, Oruro, Potosí, Puno (Perú) y Brasilia (Brasil) . La característica de estas edificaciones, de cinco a siete pisos, es que presentan generalmente galerías para el comercio, salones de recepción social, departamentos para alquilar y, en la última planta, los chalets de los propietarios, quienes, en su mayoría son familias que se dedican al comercio, transporte y minería de la ciudad de El Alto. Actualmente es dueño de la empresa Constructora Técnica Multidisciplinaria (CONSTECM "J").

IVÁN VALDÉZ. Graduado como arquitecto en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Entre 2002 y 2012 vivió y trabajó en Londres donde colaboró con varias oficinas de renombre internacional. Durante ese tiempo obtuvo un máster del programa "Ladscape Urbanism" en laArchitectural Association School of Architecturede Londres (2004). Ha sido docente de arquitectura en la UMSA y en la Universidad Católica Boliviana (UCB) de La Paz y fue Unit Master en la escuela de verano de la Architectural Association (2006). Así mismo, ha dictado talleres y seminarios en 2005 y 2012. Desde el año 2014 es profesor de Tesis en la Universidad Torcuato Di Tella en Buenos Aires y desde el 2015 está a cargo del taller de Introducción al Proyecto Urbano en la misma casa de estudios. Actualmente es director de Ivan_Valdez_Architects.

ALEJANDRA DELGADO. Se graduó de la Academia Nacional de Bellas Artes "Hernando Siles" de Bolivia. Obtuvo un master en fotografía de la Escuela de Fotografía Centro de Imagen EFTI de Madrid en 2007. Ganadora de importantes premios (desde 2005) como Videoarte SIART, primer lugar del Concurso Nacional de Arte Joven en SIART y segundo lugar en el concurso Migraciones y Remesas organizado por Banco Mundial (BM) en Bolivia. Ha expuesto en varios países como Alemania, Bolivia, Chile, EE.UU, Ecuador, España, Paraguay, Perú y. Uruguay.

23.7.16

Palacios eclécticos de la belle époque de Antofagasta

#Antofagasta #eclecticismo #leonellobottacci #architecture

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#eclecticismo #architecture #Antofagasta #zalaquett

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#Antofagasta #architecture #eclecticismo #homeroloisfraga #casaanelli #casimiresfranceschini

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#Antofagasta #casajimenez #neomudejar #architecture

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#architecture #eclecticismo #modernismo #spanish #inmigrantes #maximianomartinez #ferreteriaelaguila

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#Antofagasta #neonazari #architecture #neomudejar

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#architecture #eclecticismo #antofagasta #annystore

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#architecture #eclecticismo #leonellobottacci #antofagasta

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#antofagasta #architecture #eclecticismo

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#Antofagasta #house #architecture #eclecticismo #germanarchitecture #casa #parquebrasil#Chile

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



[Antofagasta] Autoridades visitaron construcción de moderna oficina de Registro Civil de Mejillones


© La Estrella de Antofagasta.


© SoyChile.

Vía Ministerio de Justicia.

La obra se encuentra en etapa de recepción por parte de la Dirección de Arquitectura y pronta a ser entregada al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos para su apertura a la comunidad.

Con una moderna y renovada oficina, con todos los estándares de calidad requeridos para mejorar la atención de público, se desarrolla el proyecto del nuevo Registro Civil e Identificación de Mejillones, por parte de la Dirección regional de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, según lo constataron autoridades regionales y comunales, en una visita inspectiva realizada a las obras que se entregarán en agosto.

Esta iniciativa considera una inversión superior a los $400 millones, financiados por el Gobierno Regional a través de recursos del FNDR, aprobados por los Consejeros Regionales.

El alcalde de Mejillones, Marcelino Carvajal, indicó que “creo que Mejillones se merece, dentro de su desarrollo y crecimiento, contar con servicios públicos acorde a nuestra realidad, por ello, el Registro Civil es muy importante. Tengo que agradecer al Gobierno, a través del Ministerio de Justicia, ya que nuestra comuna cada vez tiene más servicios y eso es calidad de vida y hoy este espacio será un lujo para nuestra comunidad”.

Por su parte, el seremi de Justicia y Derechos Humanos, Marcelo Encina, explicó que “una de nuestras prioridades es garantizar el acceso a la Justicia y dentro de esa garantía, Mejillones ya cuenta con una oficina que puede entregar todos los servicios del Registro Civil y con una infraestructura necesaria para dar comodidad a una comuna que crece día a día, donde la actividad económica es abundante y el aumento de su población es indiscutible. Esta es una importante inversión, por lo que nos tiene muy contentos que la comuna cuenta con este relevante y moderno servicio”.

Desde el año 1981 la comunidad mejillonina no cuenta con una oficina propia del Registro Civil, producto de un incendio que consumió la antigua dependencia, por lo cual este proyecto responde a una necesidad que se encontraba latente de parte de la comunidad de poder realizar sus trámites de manera óptima, expedita y cómoda.

Al respecto, el director regional del Registro Civil e Identificación, Rafael Carvajal precisó que “esta nueva oficina entregará mejores condiciones de trabajo para nuestros funcionarios y un mejor nivel de atención para la comunidad. En la comuna de Mejillones se realizan cerca de 500 atenciones; entrega certificados de nacimiento, defunción, antecedentes, hoja de vida del conductor, cédula de identidad, pasaporte, celebraciones de matrimonios y Acuerdos de Unión Civil y con este nuevo edificio se realizarán de forma mucho más expedita”.

OBRAS

Referente a este proyecto, el seremi Obras Públicas, César Benítez informó que “la construcción de este edificio forma parte integral de una política de mejoramiento de espacios y de calidad de vida para mejilloninos y mejilloninas por parte del Gobierno Regional. Cerca de 400 millones de pesos fue la inversión de este proyecto, que cuenta con todos los aspectos de accesibilidad universal para dotar de espacios adecuados para toda la comunidad”.

La nueva construcción se ubicará en calle Latorre 611 y tendrá un área de atención de público, sala de ceremonias, comedor, archivo y bodega. El antiguo Registro Civil tenía una capacidad de 38 m2 y con esta obra se ampliará a 108 m2, por lo que va a tener una nueva funcionalidad y calidad de atención que requería la comunidad de la ciudad del Mega Puerto.

Los misterios y curiosidades que oculta el histórico Parque Brasil. Por Cristian Castro.

Vía La Estrella de Antofagasta.





Sobre el proyecto de remodelación se pueden ver estas notas, que datan por lo menos del año 2011, ¿quien asegura que ahora sí se realizará? ¿Las elecciones municipales?:

El Mercurio de Antofagasta, 21 de abril de 2011
Falencias impiden avance de proyectos municipales

SoyChile, 22 de abril de 2016
Así quedaría el Parque Brasil tras millonaria remodelación en Antofagasta

La Estrella, 23 de abril de 2016:
Con gran inversión mejorarán el aspecto y diseño del Parque Brasil

La Estrella, 26 de mayo de 2016:
¡Notable! Parque Brasil vivirá un histórico mejoramiento

22.7.16

Cartas que tal vez nunca lleguen. El futuro de la empresa estatal de correos de Bolivia está en el aire

Vía El País.



Por Álex Ayala Ugarte

El futuro de la empresa estatal de correos de Bolivia está en el aire. El presidente Evo Morales se plantea cerrarla.

En sus más de diez años como cartero, Rubén Manríquez, uno de los funcionarios del servicio boliviano de correos, ha cargado buenas y malas noticias. Manríquez adora la cara de felicidad de los usuarios cuando llega con alguna de las compras que hicieron vía Internet, pero en una ocasión le tocó entregar un vestido de boda con un mes de retraso y tuvo que aguantar la reprimenda de la madre de la novia sin traje. Se salvó de dejar una bomba en un edificio porque quedaba unas calles más allá de la zona que le asignaron sus superiores. Y le alegra la vida a una señora cada vez que toca su puerta con un giro que ella espera como si se tratara de un diamante en bruto. Estas escenas de película de Buñuel, sin embargo, no volverán a repetirse si Evo Morales decide ordenar el cierre de la empresa estatal, tal y como sugirió recientemente en una rueda de prensa.

Hay países sin ejército, como Andorra, y países sin botellas de Coca-Cola, como Corea del Norte. Hay países sin partidos políticos, como Tuvalu, y países sin niños con nombres extravagantes porque los han prohibido, como Nueva Zelanda. Pero es casi inimaginable pensar en un país sin correos, sometido a la dictadura de las compañías de mensajería urgente, que consideran que al cliente no hay que darle la razón casi nunca.

El servicio postal de Bolivia tiene un aire como de bodegón –las estanterías que utilizan los carteros para clasificar correspondencia suelen mostrar lo habitual: paquetes, publicidad, extractos bancarios y sobres livianos, pero también vasos de plástico vacíos, imágenes del papa Francisco y mendrugos de pan– y proporciona un empleo fijo a más de 460 individuos, es decir, con sus trabajadores se podrían armar 42 equipos de fútbol.

Según Rubén Bascopé, secretario de conflictos del sindicato de la empresa, a pesar de que el viceministro de Telecomunicaciones ha reinterpretado las declaraciones del presidente boliviano planteando la posibilidad de un rescate para que correos no quiebre, hay cierta psicosis entre los empleados. Algunos carteros caminan más de ocho kilómetros al día como hacían antes los chasquis –los jóvenes corredores de la época del incario que transmitían los mensajes de las autoridades– y acaban la jornada con dolores intensos en los hombros y en las rodillas. Y otros tienen que aguantar retrasos a la hora de cobrar su sueldo y las quejas de las personas malhumoradas por los extravíos.

Bascopé es consciente de que el intercambio epistolar ya es historia muerta, pero asegura que entre mayo y diciembre se mueven alrededor de 90 toneladas al mes de paquetería y cree que correos podría llegar a alcanzar un punto de equilibrio. A otros compañeros suyos, como Américo Sanjinés, un tipo con bigote de oficinista que dirige el museo de la institución, les gusta recordar los días de gloria: aquí nunca se enviaron 80.000 ladrillos para construir un solo edificio ni niños con las estampillas pegadas en la chaqueta, como en Estados Unidos, pero se exhibe una carta con siete kilómetros de largo enrollada como papel higiénico y hay decenas de casilleros en perfecto estado pero desiertos, que parecen estar ahí como una metáfora del futuro que vislumbra Evo.

Álex Ayala Ugarte (Vitoria, 1979). Fue fundador Pie Izquierdo, primera revista boliviana de no ficción y Premio Nacional de Periodismo de Bolivia en 2008. Obtuvo la primera beca Michael Jacobs para periodistas de viajes en 2015. Tiene dos libros: 'Los mercaderes del Che' y 'La vida de las cosas'.

17.7.16

Lo mejor de la Bienal: 1-Arquitectura de la intersección

Vía Del tirador a la ciudad.



Por: Anatxu Zabalbeascoa | 11 de julio de 2016

En una Bienal tan reivindicativa de lo elemental, de trabajar con lo que se tiene a mano, de recurrir al ingenio, de revalorizar herramientas y materiales tradicionales y de, incluso, reivindicar el clasicismo -Aires Mateus o Chipperfield- como vía para asegurar la larga vida de una arquitectura más sostenible reconforta adentrarse en una construcción temporal que con una geometría básica y pocos medios consigue simbolizar las ambiciones más artísticas de la arquitectura: la belleza, la monumentalidad y el misterio.

Mauricio Pezo y Sofía von Ellrichshausen han construido un laberinto en los jardines de la Bienal. Lo han hecho con diez círculos de diámetros variados (entre dos y siete metros). El pabellón se llama Vara porque esa medida, tan poco precisa, era la que se empleaba en la construcción de las ciudades coloniales latinoamericanas. Así, su pabellón es una arquitectura que no necesita explicación alguna, pero que se enriquece con ellas. Como la vara y su inexactitud, el proyecto defiende el azar y el tacto desde una geometría muy precisa –una estructura de acero- pero recubierta de yeso que parece contener las marcas de los dedos de los operarios. El propio color, verde azulado intenso, recorta la intervención al tiempo que la integra en el paisaje de los jardines.

El collar de círculos y sus intersecciones abren pasajes, encierran patios y enmarcan un lugar densamente poblado durante la Bienal ofreciendo vistas inesperadas. Hay y no hay jerarquía en el orden aparentemente aleatorio de estas circunferencias. Pezo y von Ellrichshausen defienden que la arquitectura es una forma de conocimiento. Por eso con medios muy básicos han construido un lugar inolvidable “que aspira a ser algo más de lo que es”. Eso es para ellos la arquitectura. Y en Venecia han necesitado poco para transmitirlo.

Mapocho incaico

La ciudad inca en Santiago de Chile que Pedro de Valdivia ignoró. Por Denisse Espinoza.



Vía La Tercera.



[Hallazgo] En 2012 los investigadores Gonzalo Sotomayor y Rubén Stehberg afirmaron que a la llegada de los españoles la capital ya era una importante sede del Imperio cusqueño. Una excavación en el Museo Histórico comprueba la tesis que cambiaría la visión sobre el origen de Chile.

Fue a fines de 2011 cuando el historiador Gonzalo Sotomayor llegó a la oficina de Rubén Stehberg, jefe del área de arqueología del Museo de Historia Natural, con un dato clave. Luego de bastante tiempo descifrando y estudiando los archivos eclesiásticos de los dominicos, Sotomayor había dado con el sitio más probable donde el Imperio Inca habría levantado una de sus sedes administrativas principales. “Me dijo haber encontrado el testimonio de un indio de origen peruano, Gaspar Jauxa quien dice que el camino del Inca partía en el centro de Santiago ‘desde la casa de Doña Ysabel de Caseres donde están los paredones biexos de las casa del inga’ (sic), en lo que sería hoy calle Puente con Catedral. Nunca había tenido una ubicación tan exacta”, recuerda hoy Stehberg, quien en 1975 se graduaba de arqueólogo con una tesis donde ya planteaba la idea de que en la ribera del Mapocho existía un centro administrativo del Tawantinsuyo a la llegada de los españoles. La información de Sotomayor reavivó la hipótesis, pero para comprobarla había que remover tierra.

Gracias a un proyecto Fondecyt, lograron ese mismo año excavar bajo el Museo de Arte Precolombino y la Catedral de Santiago, donde justamente encontraron importantes fragmentos incas: a fines de 2012 la publicación Mapocho incaico revolucionó a los historiadores, generando voces a favor y en contra. No se detuvieron. En estos últimos cuatro años las excavaciones se ampliaron a toda la cuenca del río Mapocho, incluyendo el cerro Chena, la quebrada San Ramón y sitios en Apoquindo, Tobalaba, Peñalolén y Quilicura, donde encontraron desde alfarería y cerámica cusqueña hasta cementerios indígenas. Hace tres semanas iniciaron los trabajos en uno de los patios del Museo Histórico (que el público puede visitar hasta el 31 de julio), donde otra vez hallaron fragmentos de cerámica inca. La investigación que por estos días está en su punto álgido, también ha sufrido un duro revés. En marzo pasado, Gonzalo Sotomayor falleció producto de un cáncer. Tenía 42 años.

“Fue una enfermedad muy agresiva. Lo perdimos y quedamos cojos, él proveía de documentación histórica clave. Teníamos tantos planes”, lamenta Stehberg. En dos meses más publicará Mapocho incaico norte, documento que logró completar junto al historiador de la UC; mientras que con el resto del equipo compuesto por la arqueóloga Claudia Prado, el geólogo Juan Carlos Cerda y ahora con la ayuda de Emma de Ramón, conservadora del Archivo Nacional y Miguel Lecaros, asistente de Sotomayor, planean concluir Mapocho incaico central, parte final de la investigación.

Visiones y omisiones

La evidencia demuestra que a la llegada de los españoles ya existía en lo que hoy es la Plaza de Armas un importante asentamiento dirigido por el gobernador inca Quilicanta, quien incluso habría ayudado a la expedición de Diego de Almagro y más tarde al propio Pedro de Valdivia.

Este centro habría tenido una importante red vial, con acequias donde se practicaba la hidroagricultura y extracción de minerales como plata y oro, además de conectar con provincias del Tawantinsuyo. Uno de los primeros indicios lo encontraron en las actas del Cabildo de 1541 donde se indica que Valdivia fue nombrado gobernador “en el tambo grande que está junto a la plaza de esta ciudad” ¿Qué hacía un tambo -albergue incaico- en territorio chileno? El dato ya empezaba a echar por tierra la idea de que el conquistador había fundado Santiago de Nueva Extremadura en un peladero.

“Las cartas que Valdivia le envió al rey influyeron mucho en que los historiadores no profundizaran en el tema inca. En ellas no da cuenta de nada, es una visión europeocéntrica que invisibilizó el aporte indígena. Estaban más preocupados en destacar sus propios logros, querían deslumbrar al rey, pero lo cierto es que lo que hicieron fue aprovechar la ubicación que los incas ya había establecido. Valdivia dependía de los indígenas prácticamente para todo, incluso para comer, aunque terminaron destruyendo todo ese sistema”, afirma Stehberg.

Valdivia se habría encontrado con una ciudad en pleno funcionamiento, con plaza, edificios públicos, viviendas, depósitos y acequias, que incluso en 1536 habría sido saqueada por españoles de la expedición de Diego de Almagro, quienes se llevaron a vírgenes mamaconas consagradas para la deidad solar, según el relato del cronista Padre Rosales. Además en las excavaciones en el Pucará Chena, Stehberg y Sotomayor encontraron una plataforma ceremonial, de la que el arqueólogo no quiere dar más detalles “hasta que se libere la publicación oficial”, dice. La momia del Niño del Cerro El Plomo, sería otra de las piezas clave.

“Lo interesante es que aunque el Tawantinsuyo en el Perú desapareció por el 1532, en el valle del Mapocho siguió funcionando hasta el 11 de septiembre de 1541”, dice el arqueólogo. La exactitud de la fecha se debe a que ese día cientos de indígenas asaltaron y quemaron la ciudad, provocando la ira de los españoles sobre todo la de Inés de Suárez, compañera de Valdivia, quien mandó a degollar al cacique Quilicanta, culpado de la sublevación. “Eso marcó el final del Tawantinsuyo en nuestras tierras”, dice Stehberg. Aunque para la historiografía nacional, el dominio inca siempre fue invisible. Todo está por reescribirse.