23.6.20

Historia y decadencia de la Universidad de Venezuela, el monumento que ha sobrevivido a todo menos al régimen de Maduro

Vía El País.

La Ciudad Universitaria de Caracas, del arquitecto Carlos Raúl Villanueva, fue declarada Patrimonio de Humanidad en el año 2000. A pesar de ello, la falta de mantenimiento de los últimos años ya le pasa factura


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A la izquierda, el Aula Magna con los móviles de Alexander Calder, diseñados para mejorar la acústica de la sala. A la derecha, uno de los pasillos cubiertos de hormigón armado diseñados por Carlos Raúl Villanueva, en una foto tomada la semana pasada. | Getty / Whatsapp
 
"No sirvió de nada declararlo patrimonio". Paulina Villanueva, hija del arquitecto Carlos Raúl Villanueva (1900-1975), autor del campus de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas, no podía creerlo cuando al abrir un nuevo mensaje en su móvil se encontró con las imágenes del hundimiento de una de las piezas más singulares de la obra de su padre, un corredor cubierto de hormigón armado, dentro de un conjunto que la Unesco considera "una obra maestra del urbanismo, la arquitectura y el arte" y un "ejemplo sobresaliente" de los ideales del movimiento moderno.
Paulina atiende la videollamada de ICON Design desde Nueva York, donde se quedó bloqueada cuando se declaró la pandemia de covid-19. Varios factores fatales han confluido para que esta pasarela haya acabado venciendo: "El cerco económico del gobierno de Maduro a las universidades, que se han quedado prácticamente sin recursos, ha coincidido con las lluvias torrenciales que han caído en los últimos días en Caracas". Todo ello en plena cuarentena por el coronavirus, "que ha hecho que la universidad se haya quedado vacía varios meses".

La obra del diablo

La Ciudad Universitaria de Caracas (1940-1060) es la obra de una vida: cerca de 40 edificios se distribuyen en 200 hectáreas cuatro zonas: el hospital universitario (que el artista moderno Mateo Manaure revistió con un mural policromado), el conjunto central (en el que se ubican el aula magna y el rectorado), la ciudad deportiva y las facultades, entre las que destaca la de Arquitectura. "A principios de los años cincuenta comenzó a trabajar en el conjunto central, que ya no es como los edificios estucados de blanco de la primera etapa, sino un despliegue de formas de hormigón armado a la vista, muy audaces, que ejecutó con ingenieros e integrando las artes", explica María Fernanda Jaua, arquitecta venezolana licenciada por la facultad de Arquitectura en esta universidad y ahora residente en Madrid.


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El pasillo de hormigón armado y acero que se ha hundido estos días en una imagen de 1959. | Getty

Todos quedan unidos en un entramado de pasillos cubiertos, un ejemplo extraordinario de la adaptación de la arquitectura al entorno. "Villanueva tuvo la posibilidad de llevar a la realidad los ideales de la arquitectura moderna de principios del s. XX, pero a la vez tuvo en consideración el lugar, de clima tropical", señala Jaua.


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Vista general de la Ciudad Universitaria de Caracas. A la derecha, el edificio rojo de la Biblioteca, que forma parte del conjunto central. | Julio César Mesa (@juliotavolo)

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Vista del conjunto central con el rectorado a la izquierda, el aula magna en el centro y la biblioteca a la derecha. | Fundación Villanueva

"Para la protección del sol y del calor [con sombras y ventilación]", continúa, "se inspiró en la arquitectura colonial española, sin copiarla, con elementos como celosías, corredores, espacios abiertos e intermedios entre exterior e interior. Estos pasillos son casi un kilómetro y medio de distintas estructuras que unen los edificios para caminar entre ellos protegido del sol". En ellos, Villanueva tuvo la ocasión de experimentar con el hormigón armado y el acero, junto a los ingenieros Juan Otaola Paván y Óscar Benedetti.

"El corredor que se ha caído", explica Jaua, "tiene las columnas a un lado para dejar abiertas las vistas al jardín central al que da el aula magna. Es un pasillo ondulado que se llena de agua y de hojas y, si no lo limpias, el peso termina afectando a la estructura".


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La plaza cubierta de la ciudad universitaria es una síntesis de la arquitectura moderna y de elementos propios de las construcciones coloniales, como la generación de sombras y ventilación. | Julio César Mesa (@juliotavolo)

Además, decenas de obras de arte se distribuyen por toda la ciudad, integradas en la vida cotidiana; una "síntesis de las artes" –una idea que le Le Corbusier trabajó durante toda su vida– , en la que participó un importante grupo de creadores de vanguardia, como el estadounidense Alexander Calder o el francés Fernand Léger. El diseño incluye desde el paisajismo, con especies autóctonas de hoja verde, hasta las manillas de las puertas y por supuesto los muebles.

"Cuando mi padre fue a presentarle el proyecto a Alexander Calder para pedirle que participara, él le respondió: 'Villanueva, eso es demasiado ambicioso, esto no lo puede construir un hombre. Si llega a construirlo es porque es usted el diablo". Terminado el conjunto Calder se presentó en Caracas con una silla negra con alas de mariposa que había hecho para el arquitecto: "Es la silla del diablo", le dijo. Ahora se encuentra en el jardín de la casa Caoma, la residencia de Villanueva en Caracas.


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Alexander Calder, de pie, con Carlos Raúl Villanueva en la silla del diablo. | Fundación Villanueva

Un funcionario lo suficientemente loco

Pero tan milagroso como el proyecto es el hecho de que Villanueva lograra llevarlo a cabo sin interferencias, desde un despacho en el Ministerio de Obras Públicas, y pasando por gobiernos de todos los signos, golpes de estado, presidentes asesinados y dictaduras. "Solo en una ocasión recibió la visita el general Marcos Pérez Jiménez (1952-1958)", cuenta Paulina Villanueva, también arquitecta y directora de la Fundación Villanueva, que lleva décadas velando por preservar la integridad de la obra.


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El arquitecto posa bajo los móviles de Calder en el aula magna de la Universidad Central de Venezuela. | Paolo Gasparini / Fundación Villanueva

"Le fueron con el chisme de que el arquitecto de la Ciudad Universitaria estaba haciendo una cosa loca en el aula magna con un artista, Calder, que estaba chalado. Pérez Jiménez se acercó y le preguntó qué era aquello que había por el suelo. Allí estaban las nubes de Calder por el suelo. Y mi padre le dio la respuesta que había que darle: 'Esto, general, es funcional".

Los móviles de Calder que pueblan el auditorio como platillos flotantes de formas y colores irradian las ondas acústicas del espacio, pero son a la vez la guinda de una síntesis de las artes que se compone de un total de 107 obras de 24 artistas plásticos, entre murales y esculturas.


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El rectorado y la biblioteca vistos desde uno de los corredores cubiertos, en 1959. | Getty

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El edificio de la Facultad de Arquitectura fotografiado en 2016. | Julio César Mesa (@juliotavolo)

No es que el general Pérez Jiménez compartiera los ideales del movimiento moderno. "La dictadura militar venezolana quería celebrar en la universidad la X Conferencia Iberoamericana en 1954, con mandatarios de todos los países, y quería mostrarse al mundo con lo que sabía que el mundo valoraba en aquel momento", cuenta Paulina Villanueva. "Así que durante al menos el tiempo hasta que se celebró la cumbre, hubo recursos de sobra para ejecutar el proyecto".

Para cuando el dinero se acabó la Ciudad Universitaria estaba prácticamente completada, al menos a ojos profanos. Para Villanueva, la arquitectura estaba viva y debía ir creciendo y adaptándose con el paso del tiempo y el cambio de usos. Costó más convencer a algunos artistas para que participasen en un proyecto financiado por una dictadura, que a la propia dictadura de las bondades del arte. En el caso de algunos creadores venezolanos, como Jesús Soto, la negativa "era comprensible", dice Jaua, no querían vincularse con el gobierno militar.


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Parte trasera del aula magna en 2016. Al fondo el edificio de la biblioteca central. | Julio César Mesa (@juliotavolo)

Otros, como Miró, simplemente estaban en plena fertilidad creativa, con demasiado trabajo para atender ningún nuevo encargo. En general, los europeos de izquierdas comprendieron que era más trascendente el proyecto en sí mismo que el origen del dinero. "La dictadura va a pasar, pero la obra va a quedar", dijo Fernand Léger, criticado por contribuir al conjunto, en 1954, con un vitral ubicado en el edificio de la biblioteca central.

¿Por qué no podemos cultivar rosas?

La permanencia, en cambio, ha sido un caballo de batalla que ha habido que sacar casi a diario desde que Villanueva falleció a causa del Párkinson. Su hija puede contar cada una de las veces que ha tenido que frenar los impulsos creativos de rectores, profesor y alumnos, afear la dejadez de las administraciones públicas y universitarias en el mantenimiento o bajar los brazos ante cambios irreparables.


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El reloj de la entrada a la Ciudad Universitaria, también de hormigón, fue llevado a cabo por los ingenieros Juan Otaola Paván y Óscar Benedetti, los mismos que desarrollaron los corredores cubiertos. | Julio César Mesa (@juliotavolo)

"Un día, en una reunión de alguna de las comisiones de conservación que ha habido en la universidad, llegó la solicitud de un decano que quería plantar rosales. Le dijimos que no y el decano se indignó con nosotros, y de paso el rector se indignó también con nosotros. Tuvimos que explicarle que el diseño no se reducía a los edificios, sino que era un proyecto integral, del que formaban parte también los espacios, los pasillos y los jardines: chaguaramos, palmas, vegetación verde, así eran los jardines de mi padre", cuenta. "Todo el mobiliario del aula magna era una preciosidad y lo cambiaron por unos muebles nuevos de un mal gusto horrible. Un rector decidió que a mi papá le faltaron pasillos y acordó construir unos nuevos que no tienen nada que ver con el proyecto".


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Detalle del museo al aire libre en la plaza central de la Ciudad Universitaria. | Paolo Gasparini / Fundación Villanueva

Con todo, se consiguieron mantener la integridad y autenticidad del diseño de Villanueva, condiciones indispensables para que la Unesco llegase a declararlo Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Villanueva. En vista de las dificultades cotidianas para que aún hoy se comprenda la importancia de preservar la Ciudad Universitaria, cuesta imaginar cómo el arquitecto consiguió salirse con la suya durante dos décadas.


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Edificio del rectorado. | Paolo Gasparini / Fundación Villanueva

Quizá fue por esa habilidad para dar la respuesta idónea o quizá por su manejo precario del español. De padre venezolano, Villanueva nació y se educó en Francia, primero en el Liceo Condorcet y luego en la Escuela de Bellas Artes de París. Fuera de la academia se vinculó con las vanguardias de aquel París efervescente. Y conquistó a la que luego fue su mujer, una venezolana que, según bromeaba, se había casado con él "porque hablaba perfectamente francés", cuenta Paulina.

Ya en Venezuela, regresó a París en 1937 porque había hecho el pabellón de Venezuela para la exposición universal, en la que España presentó el pabellón de la República. "Mi mamá decía que se pasaba el tiempo allí con Sert, que en el venezolano estaba menos interesante. Allí conoció también a Miró". Los recuerdos que Paulina Villanueva tiene de su padre trabajando comienzan cuando él estaba enfrascado con la ejecución del conjunto central de la Universidad. "Era como un sacerdote de la arquitectura: trabajaba de ocho de la mañana a 12 del mediodía y de dos a seis de la tarde, y cuando llegaba la hora cerraba".


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El Hospital universitario es el principal de los edificios de la primera etapa, estucados en blanco y con líneas más clásicas. | Getty




 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
[Colores originales colocados por el artista Mateo Manaure al Hospital Universitario de Caracas.]

Sorprende que consiguiera así, sin nocturnidad ni arrebatos de genio excéntrico, no solo levantar la Ciudad Universitaria, sino combinar el proyecto con sus clases de Proyectos y de Historia de la Arquitectura y con su trabajo en el Banco Obrero, a través del que hizo un buen número de edificios de viviendas sociales, como El Silencio o 23 de enero.


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Dos estudiantes posan en 1959 en un panel de azulejos ubicado en la plaza central. | Getty

"Arreglarse se va a arreglar"

Mientras esos edificios no tienen problemas de mantenimiento, el estado actual de la universidad es, en palabras de Paulina Villanueva, triste. "Sobrevive gracias a la dedicación de muchas personas [afines al proyecto] que quedan trabajando allí. Cada vez que pasa el tiempo y no se hacen los trabajos de mantenimiento la ciudad universitaria se deteriora. Y ahora con la pandemia la universidad ha estado sola varios meses", lamenta. "El concreto no es como la piedra, no es eterno. El estado de ese pasillo ya era delicado desde hace bastante tiempo. Se hizo un diagnóstico y luego no se realizó el mantenimiento que se debía: los drenajes estaban tapados y había que arreglar la impermeabilización. Ahora, los soportes de acero están dañados".

Aunque reconoce que hace falta un informe de peritaje para saber si se va a poder salvar o si habrá que demoler la estructura para volverla a construir, Paulina no pierde la fe en el diablo: "Arreglarse se va a arreglar; hay que tratar de hacerlo de la mejor forma posible y con las personas adecuadas, buenos ingenieros".

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La Sala de Conciertos con un mural del artista moderno venezolano Mateo Manaure. | Paolo Gasparini / Fundación Villanueva

18.6.20

Juan Floreal Recabarren Rojas (1927-2020), historiador de gran impulso



El día 16 de junio de 2020 falleció Floreal Recabarren.

 

Recabarren era profesor de historia. Mi madre, Alicia Ibaceta, siempre se refería a él, como un gran maestro, uno de sus mejores profesores, que enseñaba muy bien, que era entretenido.

 

Lo entrevisté en agosto de 2011, en el café que tenía en el paseo Prat. Me contó de los años que fue alcalde. En 1966, le había tocado celebrar los 100 años del poblamiento de Antofagasta, de la llegada de los primeros exploradores: Juan López y José Santos Ossa.

 

El anterior alcalde Santiago Gajardo había creado un concurso de investigaciones sobre el primer poblamiento de la ciudad. Y le tocó a Recabarren efectuarlo. Concurso que ganaron Jorge Cruz Larenas y Oscar Bermúdez Miral, y los publicaron en dos libros, uno sobre los orígenes y el otro sobre la fundación.

 

La celebración sería en el segundo semestre, en noviembre, que era el mes aproximado de la llegada de Juan López. Quería posicionar esa como la fecha de celebración de los aniversarios de Antofagasta, en contraposición a los festejos de 14 de febrero, que no eran del aniversario, sino del inicio de la Guerra del Pacífico y del desembarco de las tropas en Antofagasta. Quería un aniversario de verdad, no una celebración a la guerra.

 

Habían inventado un lema: “Antofagasta: la ciudad del gran impulso”. Porque reconocía que la ciudad desde que sus orígenes no había parado de crecer, que superaba a todas las otras ciudades nortinas con su empuje.

 

Para esas fiestas también lanzaron un pequeño disco de vinilo, un EP de 45 rpm: “Melodías del recuerdo en el primer Centenario de Antofagasta”. Por un lado, traía el Vals Antofagasta y Pampa, por el otro Adiós al Séptimo de Línea y Antofagasta despierta. El disco traía un mensaje de Floreal Recabarren.

 

Muchos hemos investigado, usando sus libros. He podido identificar publicaciones desde los años 70. En 1971 publicó “No se puede jugar con el salitre” y en 1972, “Los escándalos y fracasos de la Soquimich”.

 

Un clásico de la historia urbana y memoria visual fue “Antofagasta, una historia en imágenes”, de 1979, que escribió junto a Alfonso Calderón, Juan Panadés y Antonio Obilinovic, con el diseño del famoso Mauricio Amster. Una verdadera joya. El libro era fruto de una exposición que habían realizado en noviembre de 1978 en la Universidad de Chile. El catálogo de esa muestra empezaba con el título: “La imagen es historia”.

 

En 1983 publicó “Coloso, una aventura histórica”, junto con Antonio Obilinovic y Juan Panades. En 1984 publicó “1921: crisis y tragedia”, muy interesante, y de gran profundidad, donde se adentra en un momento muy específico de la ciudad. Ese libro luego fue republicado el 2003 como “La matanza de San Gregorio, 1921: crisis y tragedia”.

 

Luego viene un salto hasta el año 2002, con “Episodios de la vida regional”, sin duda que uno de los libros más conocido, con una serie de microhistorias. Afortunadamente la publicación está disponible en digital en el sitio Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional.

 

El 2003, con María Teresa Ahumada y Héctor Ardiles, publicaron el libro “Antofagasta: ciudad con historia”, el cual fue distribuido por fascículos que acompañaban El Mercurio de Antofagasta.

 

Infatigable, siempre publicaba en la prensa de Antofagasta. Emitia sus opiniones en seminarios, conversatorios o conferencias, que abordaban temas de la ciudad. Sin duda que, a pesar de su partida, dejó un legado que será imposible de borrar, y nos dejó tareas a todos lo que nos sentimos comprometidos con la ciudad del gran impulso.

1.6.20

Fallece Christo, el artista que envolvió el mundo, a los 84 años

Vía El País.

El artista búlgaro, conocido por sus espectaculares intervenciones en edificios y monumentos, logró acercar el arte contemporáneo a un público masivo



Álex Vicente
París - 31 jun 2020 - 17:59 CLT

El artista plástico Christo, conocido por espectaculares intervenciones que le llevaron a envolver edificios y monumentos como el Reichstag de Berlín y el Pont-Neuf de París, falleció este domingo a los 84 años en Nueva York. Su muerte por causas naturales, según confirmó su equipo en un mensaje en las redes sociales, pone fin a una larga trayectoria en la que consiguió acercar el arte contemporáneo a un público masivo. Le gustaba definir sus obras como “perturbaciones” del espacio público, que llevaban al visitante a tomar conciencia de un entorno que, de tan común, se había acabado volviendo invisible.¡

Nacido como Christo Vladimirov Javacheff en 1935 en Gabrovo (Bulgaria), el artista creció en el seno de una familia acomodada: su padre dirigía una fábrica química y su madre fue administradora de la Academia de Bellas Artes de Sofía, donde él mismo se formó bajo control comunista. En su juventud, Christo participó en algún proyecto de propaganda destinado al medio rural, que decía que le enseñó a lidiar con interlocutores poco familiarizados con lo que era el arte. En 1956, tras la intervención soviética en la vecina Hungría, decidió abandonar su país para poder convertirse en artista. Recaló en Viena antes de instalarse en París en 1958, cuando conoció a su futura esposa, Jeanne-Claude Denat de Guillebon, fallecida en 2009, una joven de buena familia de la que quedó prendado, pese a que ella ya estuviera prometida. Tras su luna de miel, Jeanne-Claude cambió de opinión y se fue a vivir con ese joven excéntrico y con ideas fuera de lo común. Sería el inicio de una larga colaboración artística, pese a que durante las primeras décadas de su trabajo la autoría de sus obras fuera atribuida solo a Christo (a partir de 1994, empezaron a firmar todos sus proyectos como “Christo y Jeanne-Claude”). La pareja se mudó a Nueva York en 1964, cuando sus primeras obras, enmarcadas en el llamado Nouveau Réalisme, variante francesa del pop art, despertaron interés en Estados Unidos. “Terminé encontrando mi lugar en Nueva York. Es una ciudad de inmigrantes, la única donde se acepta que alguien pueda hablar tan mal inglés como yo”, decía el artista en una entrevista con EL PAÍS en 2016.

Su método de trabajo fue poco habitual. Sus intervenciones fueron efímeras, visibles durante un par de semanas antes de ser desmontadas, y se autofinanciaron a través de la venta de dibujos y estudios preparativos, que podían alcanzar los 200.000 euros en el mercado. Christo siempre rechazó las subvenciones públicas y el mecenazgo privado, una manera de protegerse contra las injerencias externas (y contra el peligro de hacer concesiones, solución inimaginable para este artista testarudo e infatigable). Sus intervenciones, de una extrema complejidad logística, tardaban décadas en materializarse. Para convertirlas en realidad, Christo y Jeanne-Claude debían batallar con las administraciones públicas, no siempre interesadas en su trabajo. A Christo no le importaba lo fastidioso que era el proceso: para él, el arte era ese camino tortuoso y no necesariamente el resultado. En total, Christo y Jeanne-Claude lograron ejecutar 22 proyectos, sobre cerca de 60. “Parecerá poco, pero mi obra no es como pintar un cuadro. Más bien se parece a la arquitectura. Y, si un arquitecto dijera que ha logrado levantar la mitad de sus proyectos, a nadie le parecería poco”, afirmaba Christo en 2016.

Sus proyectos más conocidos eran versiones extragrandes de sus obras de los sesenta, cuando ya envolvió objetos y lienzos con distintos materiales. En Surronded Islands (1983) circundó con tela rosa el perímetro de 11 pequeñas islas de Biscayne Bay, al sur de Miami, en una intervención pensada como un simple “gesto poético” que sentaría las bases de su arte en las décadas posteriores. En 1985, logró cubrir de tela el Pont Neuf de París, el más antiguo de la capital francesa, tras largos meses batallando con el alcalde de la época, Jacques Chirac, como relataba el impagable documental Christo in Paris, de Albert y David Maysles. Se convirtió en un nombre conocido y aclamado por el público –aunque menos por la crítica, que nunca acabó de seguir la corriente a un artista alérgico a todo esnobismo–, pero tardó otra década más en concluir su mayor intervención: cubrir el Reichstag de tela de polipropileno, lo que despertó las críticas del canciller Helmut Kohl, que denunciaría un “ataque a la dignidad” del país. The Gates (2005) le llevó a crear un recorrido de 37 kilómetros en el Central Park de Nueva York, puntuado por 7.500 puertas dotadas de cortinas de color anaranjado sacudidas por el viento. Más recientemente, Christo volvió a triunfar con sus Floating Piers (2016), tres kilómetros de pontones flotantes sobre el Lago de Iseo, en la región de Bérgamo (Italia). El artista comunicó la ciudad de Sulzano con dos islas vecinas a través de una pasarela naranja que confería al visitante la ilusión de caminar sobre las aguas.

En el momento de su muerte, Christo tenía otro proyecto en marcha: envolver el Arco de Triunfo de París. Prevista para después del verano, la intervención quedó aplazada hasta septiembre de 2021 cuando estalló la crisis sanitaria. En paralelo, el Centro Pompidou ultima una exposición dedicada a la obra de Christo y Jeanne-Claude, centrada en sus proyectos en París, con la que el museo parisiense volverá a abrir sus puertas en julio. Además, tenía previsto instalar una mastaba de 150 metros de altura compuesta por 400.000 bidones de petróleo, que pensaba erigir en el oasis de Liwa, a un centenar de kilómetros de Abu Dabi. Este proyecto, iniciado en los setenta, debía convertirse en su única obra permanente. “Christo y Jeanne-Claude siempre han dejado claro que sus obras en proceso continuarán después de su muerte”, recordaba el comunicado de sus colaboradores al anunciar su muerte. Durante décadas, la pareja viajó en aviones distintos: si uno se estrellaba, el otro hubiera podido seguir con su trabajo. Su obra deberá encontrar, de ahora en adelante, otras formas de perdurar en el tiempo.

13.5.20

Avanza construcción de nueva y moderna biblioteca pública de Chañaral


Fuente infografías: Cavagnaro Rojo Arquitectos.

Vía El Heraldo.

Un avance del 68 por ciento lleva la obra de restauración de la nueva Biblioteca Pública de Chañaral, trabajos que son ejecutados por el Ministerio de Obras Públicas a través de su Dirección de Arquitectura.

"Se trata de un edificio que dará vida a la nueva y restaurada Biblioteca Pública, inmueble que viene a cubrir el vacío que dejó la destrucción total del anterior recinto luego del aluvión del año 2015", detalló el seremi de Obras Publicas, Alfredo Campbell.

Las obra alcanza una inversión cercana a los 2.900 millones de pesos, financiados por el Gobierno Regional de Atacama y finalizaría el segundo semestre del 2020, continuando su avance con la implementación de todos los protocolos de seguridad contra el Covid19 exigidos por el MOP.

Recintos para actividades y espacios públicos
La obra tiene una superficie construida de 992 metros cuadrados, cuenta con salas de lecturas infantil, juvenil, colección general y literatura, además del área de trabajo interno.

El recinto también posee sala multiuso, salas de capacitación y cafetería que pueden ser utilizados para actividades adicionales a la lectura.

El acceso se ubica en la Plaza Hundida, que junto a la Plaza Mirador son espacios públicos aledaños que contará con amplias áreas de paisajismo que respetan la presencia de los monumentos nacionales existentes en el sector, como lo son la Iglesia de Chañaral y la Casa Molina.

En relación al avance de la construcción, alcalde de Chañaral, Raúl Salas, indicó que "vemos una tremenda voluntad de parte del Gobierno por seguir apoyando el desarrollo y renacer de Chañaral, con edificios a largo plazo generado identidad a través de edificios de gran envergadura, que conllevan una gran inversión y que sin duda pasaran a ser parte del patrimonio, de la identidad local".

8.5.20

Un archivo monumental que permite reescribir la historia del arte latinoamericano

Vía Telam.

Con una de las colecciones de arte latinoamericano más grandes de Estados Unidos, el Museo de Bellas Artes de Houston relanzó su archivo gratuito on line.

Por Mercedes Ezquiaga



Con una de las colecciones de arte latinoamericano más grandes de Estados Unidos, el Museo de Bellas Artes de Houston relanzó su archivo gratuito on line (ICAA), que dispone de ocho mil documentos digitalizados, "un corpus monumental que posee el potencial de reescribir la historia del arte de la región", dijo su directora Mari Carmen Ramírez.

El Centro Internacional de las Artes de las Américas ICAA (www.icaa.mfah.org) supone una suerte de brazo de investigación del museo estadounidense, específicamente del Departamento de Arte Latinoamericano, cuya curadora es a su vez Ramírez.

Si bien este sitio web para investigadores registrados existe desde hace ocho años, fue recientemente rediseñado y ampliado, por lo que los miles de manuscritos son ahora de acceso global y gratuito.

Un poema caligráfico que Diego Rivera realizó en 1923 para la primera revista estridentista; el Manifiesto de Arte Concreto, de Gyula Kosice, que surgió a raíz de dos exposiciones realizadas en las casas de Pichón-Rivière y Grete Stern; una carta del poeta Rafael Alberti, enviada desde Roma a León Ferrari (1965) o la declaración mecanografiada del movimiento Tucumán Arde (1968) son sólo algunos de los miles de documentos que se pueden encontrar en la web.

"En términos de arte latinoamericano está todo por hacerse. Hay ciertas áreas que han sido más estudiadas pero otras completamente inéditas. Lo importante aquí es que tienes acceso a las fuentes originales entonces, la historia, tal como se ha escrito, cambia, porque consigues nuevos datos, nuevas apreciaciones, que muchas veces no se han contado en la historiografía oficial, sencillamente porque no había acceso a estos documentos", explica la puertorriqueña Mari Carmen Ramírez en diálogo con Télam.

Con una extensa carrera dedicada a ubicar el arte latinoamericano en espacios de máximo prestigio, Ramírez ha curado decenas de exhibiciones, recibió varios galardones y la revista Time la incluyó en una de sus listas de "Los 25 hispanos más influyentes en Estados Unidos".

"Este proyecto puede incentivar exposiciones sobre temas inéditos; tiene la capacidad de deconstruir y volver a construir el canon. Es un archivo limitado pero tiene una capacidad infinita de crecimiento", se entusiasma la mujer nacida en San Juan de Puerto Rico.

La idea de la plataforma fue concebida por hace ya veinte años por Ramírez, cuando reconoció que la falta de acceso a las fuentes primarias era una barrera fundamental para comprender generaciones enteras de artistas que hicieron importantes contribuciones al arte del siglo XX y XXI.

Por entonces, 16 equipos de investigación ubicados en diferentes ciudades de América latina comenzaron el proceso de recuperación y digitalización de estos documentos -cartas, manifiestos, artículos de periódicos y revistas, reseñas de exposiciones, textos teóricos- de artistas de América Central, América del Sur, Caribe y de comunidades latinas en Estados Unidos.

Al navegar se encuentra, por ejemplo, una revista de 1965 que da cuenta de espectadores "azorados" al ver una pareja en paños menores en La Menesunda, emblemática obra de Marta Minujin en el Di Tella; o una misiva del escritor Mario Andrade enviada a la brasileña Tarsila do Amaral, diciéndole que abandonde París y regrese a sus raíces "rancheritas", o los 23 mandamientos del genial Federico Peralta Ramos al inventar una nueva religión en 1968, para "hacer siempre lo que uno tiene ganas".

Este material digitalizado y bilingüe, que se puede navegar por autor, título, fecha o tema, reúne la efervescencia de la cultura, ideas y personalidades de las comunidades latinas del siglo XX y XXI al tiempo que establece bases para una historia comparativa del arte de la región.

"Si bien el archivo tiene que seguir aumentando, el objetivo del proyecto es poder articular una historia comparativa del arte latinoamericano que no existe, es decir, la historia de todos los países. Yo veo al proyecto como una super autopista que permite conectar tendencias y movimientos, contrastarlos y compararlos de un país a otro y viceversa", explicó.

"Existen áreas que no se han descubierto aun y que pueden tener un impacto muy fuerte. Hay un potencial para crear y generar nuevas historias, nuevas narrativas, y que la puedes hacer desde el principio", acotó.

Según Ramírez, la primera fase contó con equipos de investigadores en diferentes países -un sistema muy complejo y costoso- por lo que ahora el archivo se sigue alimentando al generar acuerdos con artistas, instituciones fundaciones, herederos que pongan a disposición los documentos.

Si bien en América latina existen archivos de fuentes documentales que son fundamentales, no están accesibles por diferentes motivos, en cambio "esta plataforma no es un archivo como tal", explica.

Y prosigue: "Cuando identificamos un documento lo pedimos prestado y lo digitalizamos acá en Houston pero jamas nos quedamos con un papel; no tenemos la capacidad de mantener archivos de papel y el objetivo de este proyecto es que sea accesible justamente mediante la tecnología".

Entre los puntos fuertes, destaca también la colección más completa de documentos relacionados con un significativo trabajo de la artista venezolana Gego, "Reticularea", de 1969.

Además, hay manuscritos, cuadernos y diarios de obras paradigmáticas de artistas como Carlos Mérida, Abraham Palatnik, León Ferrari, Antonio Berni, Carlos Cruz-Diez, Beatriz González y Tucumán Arde.

También resaltan la correspondencia y los artículos seminales de colectivos de artistas Latinx, como La raza, Chicago Artist's Coalition y MARCH (Movimiento Artístico Chicano).

"Esta mejora del archivo on line estaba en desarrollo mucho antes de la pandemia del Coronavirus pero, por supuesto, es más importante que nunca que estos materiales estén disponibles en formato digital", señala.

Será cuestión de recorrer los miles de documentos on line y aguardar los hallazgos de estudiantes, académicos, investigadores, coleccionistas o entusiastas del arte.

1.5.20

Por "daño ambiental irreparable" a Salar de Punta Negra, el CDE demandó a Escondida

Vía El Mercurio de Antofagasta, 15 de abril 2020.

MINERÍA. Acción judicial fue acogida a trámite en el Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta.

Antofagasta, cambios y progreso en tres décadas de democracia. Por Cristian Castro Orozco

Vía El Mercurio de Antofagasta, 11 de marzo 2020.



Entre 1990 y 2020 la población aumentó en casi doscientos mil habitantes, mejoraron las cifras macroeconómicas, creció la inmigración y la región se volvió una ventana para la exploración del cosmos.

El domingo ll de marzo de 1990, hace exactos 30 años, Augusto Pinochet entregaba el mando del país al entonces electo Presidente Patricio Aylwin Azócar, iniciando así el esperado retorno de la democracia, hito que marcó un antes y un después en la historia de Chile.

Pero la Segunda Región también marcaba su antes y después ese mismo año. En agosto comenzó a operar Minera Escondida (si bien fue fundada en 1988, en 1990 inicia sus faenas), agregándose como otro de los grandes yacimientos presentes.

Seis años más tarde se inauguraba el observatorio del Cerro Paranal, que a la postre incentivó otros proyectos científicos y la llegada de nucvos complejos, como ALMA en San Pedro de Atacama y el mayor telescopio de la tierra, el E-ELT, que a fines del 2019 se comenzó a ensamblar en la cima del cerro Armazones, a poca distancia de Paranal.

SOCIEDAD

La región misma aumentó su población en casi doscientos mil habitantes. Según el censo del año 1992 en la zona habían 410.724 personas, y al 2017 ya eran 607.534.

También subió el PIB per cápita en Chile y la esperanza de vida de los habitantes.

Asimismo la presencia de extranjera vio un exponencial crecimiento en la región, pasando de ser el 3,1% de la población en 2005 a en 2018.

Cabe resaltar que este 10,3% incluso puede quedarse corto ante el real alcance de la inmigración local dado que algunos extranjeros se encuentran sin formalizar su situación.

También la arquitectura misma de la comuna se vio alterada. Si hubiese sobrevolado la Antofagasta de 1990, distinguiría con facilidad apenas cuatro torres de altura entre una planicie uniforme de viviendas (torre Pérez Zujovic, edificio Centenario y torres de Codelco). Al sobrevolar la ciudad hoy se observa un bosque uniforme de edificios que, salvo la zona centro, copan los altos, sur y norte.

El académico y urbanista de la Universidad Católica de Norte, Claudio Galeno Ibaceta explica cuál fue el cambio en el carácter de la ciudad en estas tres décadas de democracia.

"La ciudad ha fortalecido su vida e imagen urbana. Por un lado, la calidad de las arquitecturas de la transición fue mejorando al nivel que hoy se construyen obras cada vez más interesantes y exitosas. Eso se ha combinado con un progresivo reconocimiento y conciencia de nuestro patrimonio", cuenta el urbanista.

Asimismo, agrega que se ha potenciado y madurado la discusión sobre el espacio público y el medio ambiente, y ha sido puesta en práctica con la construcción y mejoras de muchos sitios de la ciudad, desde playas artificiales, hasta transformaciones de zonas industriales y espacios residuales entre poblaciones.

INVERSIÓN

El director del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Católica del Norte, Christian Rodríguez, explica que el desarrollo que experimentó la comuna no se supedita al boom de la minería, sino que también responde a otros factores presentes en aquel tiempo.

"Desde 1990 hasta el fin del súper ciclo se juntó una combinación de factores positivos. Por un lado hubo un boom de los precios. La minería que llega a Antofagasta invierte miles de millones de dólares en la construcción de nuevos yacimientos, lo que empujó el desarrollo de la infraestructura, por ejemplo los puertos y los barrios industriales", argumentó.

En esa misma línea expuso la importancia del sector público en ese entonces. "Este sector jugó un papel fundamental en materia de infraestructura social y educación, ampliando y levantando nuevos establecimientos. No podríamos hablar de calidad en la educación si no existiese la infraestructura adecuada. Además se renovó la red de salud, como los tres hospitales más importantes: Calama, Antofagasta y Tocopilla, y en el ámbito de las carreteras privadas hubo iniciativas impulsadas por el sector público".

Pero hay matices. La gestora cultural, María Canihuante, dijo que si bien el ámbito de la cultura se vio muy favorecido por el apoyo a los emprendedores de esta área, gran parte de la inversión generada por la región es absorbida por las arcas centrales.

Por su parte, el investigador Isidro Morales explicó que "sin dudas y, especialmente Antofagasta, ha crecido y modernizado, sin embargo, se ha acentuado la segmentación con el desarrollo de grupos habitacionales en los extremos de la ciudad, en el caso de la capital regional, en contraste con la proliferación de precarios asentamientos marginales".

Con todas sus luces y sombra, Antofagasta nunca antes vio tanto crecimiento en tan acotado tiempo.

19.4.20

Sonidos de Antofagasta (Exposición Periférico): Bolados + Galeno + Wittwer


Sonido ambiental de exposición "Periférico" con instalaciones de Loreto Bolados (Conservando mi memoria), Claudio Galeno (Fragmento de cielo) y Jorge Wittwer (La ropa sucia se lava en casa) en CAVS (Centro de Artes Visuales de Santiago), inagurada el 8 de junio de 2004.

18.4.20

De la vista más bonita a las exigencias sanitarias: establecimientos hoteleros, medios y salud pública en la modernización de la vida urbana de Antofagasta



Leer artículo publicado en el número 12 (2019) de la revista Taltalia del Museo Augusto Capdeville de Taltal.

Por Claudio Galeno-Ibaceta, José Antonio González y Marcelo Lufin Varas / Universidad Católica del Norte (Antofagasta)

Resumen
Los establecimientos de hotelería para Antofagasta, un asentamiento creado en la adversidad del desierto costero de Atacama, fueron fundamentales para acoger a inmigrantes y viajeros de negocios que llegaron impulsados por el éxito de la minería. Junto a la oferta de los servicios hoteleros, estaban los medios de la Revolución Industrial, la prensa escrita, las guías, revistas y postales, de modo que los establecimientos hoteleros utilizaron la publicidad como forma de conectarse con los futuros huéspedes. De los medios locales, los servicios pasaron a recomendarse o anunciar en guías internacionales, adscribiéndose a las formas globales de anunciar las ofertas de hotelería. Esos anuncios, en la actualidad, permiten identificar una serie de datos, como propietarios en el tiempo, localizaciones, capacidades, y otros.
La vida en los hoteles era entre extraños, de modo que la salubridad fue un tema muy relevante. En Chile, en el periodo de entreguerras, la legislación sobre los aspectos sanitarios de la vida pública fue muy relevante, de modo que fueron creadas leyes y decretos que trataron de normar sobre la salud pública, incluidos los hoteles. El aspecto sanitario de los establecimientos fue un problema recurrente desde el siglo XIX, al principio por la ausencia de los servicios básicos, y más tarde por las pandemias, derivadas del comercio marítimo y de la inmigración.

Abstract
Hotel establishments for Antofagasta, a settlement that emerged in the adversity of the Atacama coastal desert, were necessary spaces to accommodate immigrants and business travelers who were driven by the success of mining. Along with the offer of hotel services, there were the means of the Industrial Revolution, the written press, the guides, journals and postcards, so that the hotel establishments used advertising as a way to connect with future guests. From local media, services began to be recommended or advertised in international guides, ascribing to the global ways of announcing hotel offers. These advertisements, at present, allow to identify a series of data, such as the different owners, locations, capacities, and others.
Hotel life was among strangers, so that health was a very relevant issue. In Chile, during the interwar period, the legislation on the sanitary aspects of public life was very relevant, so laws and decrees were created that tried to regulate public health, including hotels. The sanitary aspect of the establishments has been a recurring problem since its nineteenth century, initially due to the absence of basic services, and later due to pandemics, derived from maritime trade and immigration.

13.4.20

Simposio: El panamericanismo sanitario, sus arquitecturas, operaciones urbanas y estrategias territoriales sobre la salud pública - 00206. Call for papers del 57º Congreso Internacional de Americanistas

57º Congreso Internacional de Americanistas, Foz de Iguaçu, Brasil, 19 al 23 de julio 2021.

Call for papers: El Comité Organizador de la 57 edición del Congreso Internacional de Americanistas {ICA 2021) convoca a la presentación de propuestas de papers dentro de alguno de los Grupos de Trabajo {GTs} aprobados en los Ejes del evento. En esa etapa, no es necesario enviar el artículo completo. Solo identificación del proponente(s), resumen con hasta 2.000 caracteres y tres a cinco palabras-clave.

Plazo para envío de resúmenes: 30 de septiembre de 2020.
Para acceder directamente a la lista de GTs disponibles y al enlace de envío, haga clic aquí.

Entre los múltiples simposios destacamos el nuestro, que está situado en el eje de "Simposios innovadores":


Unidad Sanitaria de Antofagasta, 1945. Proyecto desarrollado por el Departamento Cooperativo de Obras de Salubridad. Fuente: IRIS PAHO.

El panamericanismo sanitario, sus arquitecturas, operaciones urbanas y estrategias territoriales sobre la salud pública - 00206

ENVIE SUA PROPOSTA DE PAPER PARA ESTE GT >>

Coordenador e Co-coordenador
Claudio Galeno-Ibaceta - Magíster Arquitectura en Zonas Áridas, Universidad Católica del Norte (Antofagasta) - MAZA_UCN
cgaleno@ucn.cl

Ana Albano Amora - Faculdade e Arquitetura e Urbanismo, Programa de Pós-Graduação em Arquitetura, Universidade Federal do Rio de Janeiro - FAU.PROARQ.UFRJ
aaamora@gmail.com

Los debates actuales en torno a las epidemias confirman la vigencia de relevar y analizar los procesos históricos de un panamericanismo sanitario que promovió legislaciones, acuerdos y acciones en los distintos países americanos, los cuales nos legaron obras de arquitectura, así como operaciones urbanas y territoriales, que evidencian fines profilácticos que visaron la salud pública. Moll en 1940, dijo que las enfermedades unieron a los países del hemisferio occidental, y la prevención hizo posible las relaciones interamericanas.

La definición de un código sanitario común, fue el resultado de un proceso de alineamiento entre países panamericanos a partir de las últimas décadas del siglo XIX. Encuentros entre países americanos, como el de Montevideo de 1873, el de Rio de Janeiro de 1887 y el Lima de 1888, fueron consolidado acuerdos panamericanos. En 1905, en la 2ª Convención Sanitaria Internacional en Washington, se acordó el Primer Código Sanitario Panamericano. Finalmente, en 1924 fue creado un nuevo Código Sanitario Panamericano en la 7ª Conferencia Sanitaria Panamericana en La Habana, Cuba.

Desde las primeras décadas do siglo XX, se observaron relaciones cada vez mas intensas con los Estados Unidos, por ejemplo, la Fundación Rockefeller tuvo un papel significativo en la salud pública, con el financiamiento para formar a profesiones de la salud pública, y la Fundación Guggenheim becó a la especialización de arquitectos. Otro aspecto de estas relaciones fue la creación en 1943 del Departamento Interamericano de Obras de Salubridad en Chile, resultado de un convenio con EUA, mediante el cual se ejecutaron obras urbanas y arquitecturas para la salud.

Este grupo temático está abierto a historiadores urbanos, de la arquitectura y de la salud, que aborden los cambio instituidos a partir de acuerdos, conferencias y legislaciones panamericanas, así como a la definición de acciones profilácticas inherentes al espacio construido de la ciudad y de la arquitectura.

Palabras clave: Panamericanismo sanitario, arquitecturas de la salud, legislaciones sanitarias, relaciones interamericanas, salud pública

11.4.20

Breve historia de la arquitectura de Antofagasta, por Claudio Galeno



Vía Rutas patrimoniales, CREO Antofagasta.

El desierto costero donde se formó la ciudad de Antofagasta fue poblada a partir de 1866 por los exploradores Juan López y luego por José Santos Ossa. En 1868, fue fundada oficialmente por el gobierno boliviano desde Cobija. El primer plano urbano que se conoce es de 1869, se trata de una planificación de una ciudad que se está trazando. El asentamiento solo pudo conformarse gracias a los avances técnicos de la Revolución Industrial, ya que debido a la ausencia absoluta de fuentes de agua dulce fueron fundamentales las máquinas condensadoras de agua de mar, así como el ferrocarril fue clave para colonizar el interior de la región.

En su imagen urbana se pueden distinguir periodos arquitectónicos: A. un primer periodo de construcciones historicistas levantadas madera, y en muchos casos con revestimientos de caña y barro; B. una segunda etapa de obras eclécticas construidas en hormigón y acero, aunque muchas seguían utilizando madera; C. una tercera etapa de arquitectura modernista (que empieza con algunas obras art déco) con construcciones en su mayoría de hormigón armado, aunque también se utilizó mucho bloque, estructuras de acero, y en autoconstrucción el palo ahogado.

Del historicismo fundacional destacan: la Casa de Chile o Edificio de la Intervención Chilena (actual Museo Regional), edificio prefabricado que primero fue montada en Mejillones en 1868 y trasladada a Antofagasta en 1888; el Muelle de la Compañía de Salitres de 1880; la Escuela de Niñas (actual Teatro Pedro de la Barra) de 1884; las casas de la Fundición Playa Blanca reinstaladas sobre Av. Argentina; la antigua Estación de Trenes de calle Bolívar (actuales oficinas de FCAB) de 1888; y el Hospital inglés (luego Colegio Antofagasta) de 1904- 1907.

La etapa ecléctica se potencia por la Firma de Tratado de Límites con Bolivia, que es cuando Antofagasta pasa oficialmente a ser chilena, y se empezaron a realizar fuertes inversiones en edificaciones a mayor escala, lo que se cruza con las celebraciones del Centenario de la República, y con la bonanza del salitre. En ese espectro podemos mencionar el Cuartel de Bomberos de calle Sucre de 1904-1914; el Templo de San José (actual Catedral) de 1907-1917; el Resguardo Marítimo y la Gobernación Marítima de 1910; el Odeón Eslavo de 1911; la Torre del Reloj Británico de 1911; construcciones de tipo comercial y residencia como los Abarrotes Bakovic de 1912; la Municipalidad (actual Casa Consistorial) de 1912-1914; el Monumento a la Madre Patria (colonia española) de 1913; el Hotel Belmont (actual Centro Cultural Estación) y el Banco Mercantil de Bolivia (actual PDI) de 1913; la Casa Gibbs de 1914; la Nueva Estación en calle Valdivia de 1915-1916; el Banco Español (actual Santander) de 1916-1917; el Mercado Modelo de 1917-1920; los Servicios Públicos y Correo (actual Biblioteca Regional) de 1921- 1930; la Casa Jiménez de 1923-1924; y el Banco Anglo Sudamericano (actual Banco Estado) de 1924-1925.

Sigue un momento de articulación hacia el modernismo con algunas obras art déco como el Teatro Nacional de calle Sucre, la Sociedad Croata, o la nueva Gobernación Marítima frente al puerto artificial. El extenso periodo de arquitectura moderna emerge en el apaciguamiento de la crisis del salitre y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. De esa forma se levantan construcciones que se inician bajo una voluntad de modernización social, como los Colectivos de la Caja de Seguro Obrero, de 1939-1942; el Liceo de Niñas de 1940-1955; el Colegio San Luis de 1945 y su ampliación de 1963; el Hotel Turismo (actual Hotel Antofagasta) de 1949-1953; el edificio de oficinas de la Caja de Empleados Particulares (EE.PP.) (actual INP) de 1955; el edificio Colón de 1955-1960; la Intendencia Regional de 1957-1963; y el primer rascacielos de la ciudad, el edificio Centenario de 1966 y 1968.

Las diversas etapas revelan la intensidad con la que se ha desarrollado Antofagasta, atrayendo muchísimos inmigrantes europeos y latinoamericanos, así como inversionistas extranjeros. Las arquitecturas que perduran han definido una potente y ecléctica imagen urbana, y que evidencian el perfil de la sociedad, los intereses y los anhelos, componiendo un amplio espectro de edificio patrimoniales.

Sabella y Soto Moraga: isla de colores. Por Patricio Espejo Leupin


César Soto Moraga, Marina. Pinacoteca Andrés Sabella (imagen publicada en catálogo del 2009).

Vía El Mercurio de Antofagasta.

Gracias a nuestro gusto por hurguetear en la vieja prensa, leemos una entrevista de un joven Andrés Sabella al pintor, político e industrial César Soto Moraga. El adolescente de casi 19 años planificaba una exposición de cuadros. Llegó así a la "casuca pintoresca con una banderilla prisionera", arriba de la línea del tren. La vivienda -primer piso taller y segundo dormitorio- está atiborrada de cuadros. El poeta no es un extraño: "A usted, Sabella, lo conozco chiquitito. Cuando andaba con polleritas y su mamá lo cargaba en brazos". César Soto se ha atrincherado allí desde 1930, y para entonces llevaba casi 20 años sin tomar los pinceles. Su historia lo rodea: retratos de mujer y desnudos que pintó al salir del Bellas Artes, otros cuando "comenzaba a encontrar el quid de las marinas", y lo nuevo: "Ahora ensayo el paisaje. Todas esas marchitas son apuntes que he pintado desde esta altura. Ahora estudio los secretos de los panoramas". Critica su trabajo previo. "¡Mire que pintar toda la vida así! Esa cabecita mística me costó un trabajo bárbaro. Ya no sirve. Ya no siento esas cosas". Hoy lo anima la naturaleza. Ha plantado los árboles frente a su casa, y ahora los pinta. Andrés sentencia: "¿Sabe? Su casa es una isla de colores".

El viejo pintor desearía una cátedra en el Liceo antofagastino, para "enseñarles a los muchachos con fervor de artista, con calor de alma, a tomar un lápiz". Sabella piensa que este hombre debería ser no solo maestro, sino la piedra angular de ese edificio. La casa es taller y galería: "esos caballos, son del húngaro Visky. Esa mancha de Camilo Mori. Aquella carita de don Juan Francisco González. Esa marinita de Mario Bonatt. Esta tela del Negrito González".

Al despedirse, explica la bandera que flamea siempre en su casa. Ha caído el Dictador. "Tan pronto el civismo volvió a florecer en Chile, decidí elevar esa banderita hasta que se destiña". A Sabella no le sorprende: "radicalazo como es, no me parece extraña su vehemencia".

¡Dónde habrá quedado la obra de don César, que llenaba aquel viejo taller del cerro!

Patricio Espejo Leupin, geólogo, escritor

8.4.20

"(Hay) valentía de habitar en un paraje adverso" ANTOFAGASTINIDAD. Claudio Galeno Ibaceta, arquitecto y urbanista.

Vía El Mercurio de Antofagasta.



El académico Claudio Galeno sostiene que hay características muy especiales en la historia arquitectónica y urbana de las ciudades del desierto. Se trata -dice- de piezas únicas en cuanto resistencia frente a la adversidad. "Realmente el enfrentarse a estos parajes inhóspitos ha producido obras inéditas tanto de arquitectura, como de ingeniería y de urbanismo. Para mí es un campo de exploración en el cual he podido desarrollar mi especialidad (Teoría e Historia de la Arquitectura) y contribuir a la consolidación de la memoria y al arraigo de sus habitantes. Por otro lado, cuanto más investigo sobre el norte, más he podido comprender la historia de mi familia y su presencia en el norte chileno”, detalló.

¿De dónde °quién le inspiró para dedicarse a su profesión?

-La verdad es que no vengo de una familia de arquitectos, ni de historiadores, más bien de una familia dedicada a la salud. Mi padre Raúl Galeno, veterinario, mi madre Alicia Ibaceta, odontóloga, mi abuelo Raúl Ibaceta Kühl, pediatra (además de fotógrafo y cineasta amateur). Creo que por eso me llamaron Claudio Galeno, como el médico griego (aclaración: las farmacias y el edificio no son de mi familia). Bueno, pero tanto mi padre, como mi madre siempre tuvieron inquietudes por las artes, tanto que de niño asistía a escuelitas de arte.

Al final entré a estudiar arquitectura (los primeras años en Brasil, porque vivimos allí varios años), y luego me trasladé a la UCN. Pero como son las parábolas de la vida, uno de los temas que más me interesó, fue la relación del cuerpo humano y arquitectura, y luego me fui a hacer un master y un doctorado, donde estudié, las relaciones entre medicina y arquitectura, y ahora dirijo una investigación sobre la historia de las establecimientos de salud de Arica, Iquique y Antofagasta.

¿Tiene de momento un proyecto o idea en el cual quiera trabajar?

-Muchas ideas, muchos proyectos. En este exacto momento estoy en una investigación Fondecyt sobre la historia de los establecimientos de salud de Arica, Iquique y Antofagasta, entre 1880 y 1967. Eso significa que he estado publicando artículos sobre diversos aspectos del tema, en Brasil, en México, en Chile, y luego en Argentina. Estamos trabajando en una página web con información de estas construcciones que hemos estado investigando, y a propósito de las epidemias, los lazaretos, las estaciones sanitarias, las unidades sanitarias, hospitales, policlínicos, por citar algunos. Como proyecto, tengo varios, obviamente de difusión sobre la historia urbana y arquitectónica del norte chileno, con énfasis en Antofagasta, que aunque sea la más joven (cumplirá solo 154 años) tiene procesos únicos y de los más modernos de todo Chile.

¿Cuáles son los sectores de la ciudad que más le agradan?

-Bueno, algunos están conectados con mis recuerdos de infancia, pero son también parte de la memoria colectiva de muchos ciudadanos de Antofagasta. Por un lado, el Parque Brasil y su entorno, ya que mis abuelos maternos y algunas tías vivían por ahí. Los juegos, el aroma a eucalipto, el aroma marino que llegaba desde la costa. Otro sitio, la Gran Vía, impresionante, con el Curvo, un edificio imponente, modernísimo y luminoso. El Balneario, porque cuando te acercabas por el Parque Japones, de nuevo llegaba ese olor a mar que inundaba todo. La Plaza Colón y su entorno de edificios modernos y anti-guos, con el sonido de las campanadas del reloj de la plaza, con sus palomas, cercano al desaparecida cine Imperio, donde íbamos a ver películas con mis primos.

Elija un lugar de la región que recomendaría visitar, y por qué..

-Bueno, en la región hay muchos sitios espectaculares. Debo elegir dos, por un lado San Pedro de Atacama con sus aillos y su paisaje mágico, y por otro el observatorio VLT de Paranal, porque reúne tecnología de punta, buena arquitectura (La Residencia) y una experiencia profunda con el desierto.

¿Cuáles son las cualidades que destacaría de los nortinos?

-Su valentía de habitar en un paraje adverso y contrario a toda norma de lo habitable. Por otro lado su compromiso por contribuir a tener mejores ciudades. Su tolerancia por el otro, porque si bien somos una sociedad derivada de distintos procesos migratorios, en general ha existido respeto. Además de su melancolía (como lo observó muy bien Raúl Ruiz una vez que estuvo aquí traído por Adriana Zuanic), una característica que habla de la condición del inmigrante, pera también de la vida en el desierto.

¿Qué estructura (construida por el humano) cree que es la más representativa de Antofagasta?

-Aquí compiten dos: los vestigios industriales de las Ruinas de Huanchaca de la Fundición Playa Blanca, una pieza única a nivel nacional, ya que está dentro de la estructura urbana; y el edificio Curvo, cuyo nombre original es Huanchaca, y cuyo diseño (del notable y visionario arquitecto Ricardo Pulgar) rinde un homenaje evidente a las Ruinas de Huanchaca pero en clave de arquitectura moderna, y una de las mejores obras chilenas de la segunda mitad del siglo XX.


31.3.20

A Modernidade na Arquitetura Hospitalar [Modernity in Hospital Architecture]

Vía Docomomo International.



By Ana M. G. Albano Amora and Renato Gama-Rosa Costa, published by PROARQ, 2019

Book Review by Renato Anelli, published in: docomomo Journal 62 – Cure and Care (2020) ISSN 1380/3204.

This book presents the history of hospital architecture.

A Modernidade na Arquitetura Hospitalar [Modernity in Hospital Architecture] offers the reader a consistent introduction to the history of health facilities architecture, enabling the understanding of its transformations together with those of medicine.

Two moments can be highlighted. The first one is when there was the application of the typology of horizontal pavilions apart from each other and distant from the cities to comply with the medical strategy to isolate the sick. The emergence of new medications enabled the insertion of hospitals in urban areas. Architects developed new project parameters aligned with the principles of the modern vanguard. Thus, the second moment is that of vertical buildings for better localization, flow control for contamination avoidance, new environmental comfort devices for heat control and air purification, appropriate environments for equipment and the psychological welcoming of patients. Modern hospitals became exemplary of architects’ roles as coordinators of various knowledge disciplines, as highlighted by Ana Amora when citing Rino Levi in her chapter.

The book is the outcome of an international seminar held in Rio de Janeiro in 2014, with chapters by authors from Brazil, Canada, Chile, Colombia and Mexico. It offers a panorama of the social modernization process through the development of medicine and its architecture – its challenges, theories, procedures and facilities – in surmounting the colonial condition and the formation of independent nations in South and North America. Thus, modernization is understood in a broader period than the architectural and artistic production in the framework of the vanguards. The geographic position is of interest because climate and political conditions outlined the challenges faced by medicine and architecture. Those conditions required the adjustment of European theories and the creation of research centers.

Therefore, specificities emerge within national and regional contexts: variations in periodicities, public policies, institutions and priorities.

The Brazilian case is more predominant in the book. There are studies on the impact of microbiology theories in hospital projects in Rio de Janeiro at the end of the 19th century; the role of Oswaldo Cruz and his architect Luís de Moraes Junior; the transition of philanthropic institutions of the First Republic into hospital networks spreading throughout the national territory as from Getúlio Vargas’ first administration, with the decentralization of quality hospital architecture, revealing works that reach far beyond the contribution of Luis Nunes in Pernambuco.

There are two case studies on territorial occupation drawing on delimited historical-geographic situations representing Chile (Antofagasta during the Pacific War) and Colombia (Agua de Dios lazaret).

Modernization periodization varies from one country to another. Urban vertical hospitals in Canada precede vanguardist architecture, following historicist styles of the USA East Coast. The Mexican Revolution inaugurated large-scale public policies in 1920, years before Brazil under Vargas.

Besides mastering the specific knowledge of the history of architecture, several authors find support in the main critical theories of medicine as a means of social control. Published at this moment of a new pandemic when, in the absence of effective medications, isolation is once again the central strategy, this book enables reflection on the temporariness of scientific certainties in this area.

A Modernidade na Arquitetura Hospitalar – contribuições para sua historiografia
Edited by: Ana M. G. Albano Amora and Renato Gama-Rosa Costa
Publisher: PROARQ
ISBN: 978-65-81518-00-4
Language: Portuguese, Spanish and English
Year: 2019

El libro puede ser descargado aquí.

14.2.20

Palacete de Marcelo Botta en Antofagasta, a la venta en 1930, remodelado en 1988, en deterioro el 2020



En noviembre de 1930, el palacete de Marcelo Botta, fue puesto a la venta. Un aviso en El Mercurio de Antofagasta, informaba de la venta. Lo interesante es que está acompañado de una fotografía del edificio ecléctico, y podemos ver como el acceso estaba coronado por una empinada y esbelta torreta.

El terreno donde aún se situa el palacete, es la confluencia de Baquedano, Av. Argentina y Esmeralda, un sitio angosto que remata una manzana casi triangular.



En torno a 1988 fue remodelado para albergar las sede de Cerámicas Cordillera en Antofagasta. El proyecto fue diseñado por la arquitecta Glenda Kapstein Lomboy y por el arquitecto José Luis Santelices. Ese proyecto de remodelación estuvo en la muestra de la Bienal de Arquitectura de 1989, y fue publicado en la revista CA nº57 de ese año.

Allí decían que la construcción había pertenecido a Marcelo Botta, que había sido construida alrededor de 1920, y que formaba una trilogía de notables edificios, junto con la Casa Gibbs, en el extremo poniente, la Casa Gimenez, en el área central, y el palacete de Botta.

En esa publicación de la revista CA, incluyeron una fotografía antigua del edificio, ya sin la torreta del acceso. En el escrito de Kapstein y Santelices, decían que el edificio había sufrido una serie de cambios con los años, y se le había incluido un garaje cubierto por una cúpula, el cual aún se mantiene.



En la actualidad, el estado del palacete es muy lamentable, con muchas ampliaciones e intervenciones por todas partes.




13.2.20

IV Seminario Internacional de Historia de la Arquitectura Hospitalaria. Buenos Aires, 27 y 28 de mayo 2020.

EXTENSIÓN DE PLAZO PARA PRESENTACIÓN DE RESÚMENES AL 21 DE FEBRERO.



PRIMERA CIRCULAR
La Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires, ha sido elegida como sede del IV Seminario Internacional de Historia de la Arquitectura Hospitalaria (SIHAH) a celebrarse los días 27 y 28 de mayo de 2020.
Este encuentro bienal, que en sus anteriores ediciones se ha desarrollado en las Facultades de Arquitectura de las Universidades Federal de Río de Janeiro, Nacional Autónoma de México (UNAM) y de Chile, surge a partir de la colaboración de académicos de diversas disciplinas pertenecientes a instituciones nacionales e internacionales.
El IV SIHAH 2020 propone reunir a diferentes especialistas en los campos de la investigación histórica de la arquitectura hospitalaria, de sus enfoques de valoración, prácticas de intervención, reutilización e integración territorial y adecuación funcional, a fin de generar la difusión de metodologías y aspectos teóricos y prácticos relacionados a estas temáticas. El objetivo principal es la puesta en común de experiencias vinculadas al conocimiento e integración de la arquitectura hospitalaria como herencia construida, bien arquitectónico, urbano, medioambiental y paisajístico.

Los principales temas a desarrollar en el IV SIHAH 2020 estarán orientados:
TEMA 1 Investigación histórica en Arquitectura Hospitalaria.
TEMA 2 Actualización de la Arquitectura Hospitalaria, Intervenciones y adecuación funcional.
TEMA 3 Nuevos enfoques de valoración, Integración territorial, institucional y disciplinar.

FECHAS
Entrega de resúmenes: 16 de Diciembre de 2019 al 14 de Febrero de 2020 Aceptación de resúmenes: 24 de Febrero de 2020 Entrega de ponencias: 25 de Febrero al 30 de Marzo de 2020 Aceptación de ponencias: 20 de Abril de 2020 IV SIHAH 2020:27 y 28 de Mayo de 2020
Los Resúmenes se recibirán en idioma español y portugués mediante la inscripción electrónica a través del Formulario disponible AQUI. Los requisitos para la presentación de ponencias se informarán en la Segunda Circular. Los Resúmenes de los trabajos aceptados se publicarán en formato electrónico en el Libro de Actas del IV SIHAH.

Formato de presentación de resúmenes:
Título hasta 100 caracteres
Tema: Elegir uno de los tres temas.
Nombre de autor
Pertenencia Institucional
Dirección
Dirección de correo electrónico
Teléfono de contacto
Breve curriculum
Palabras claves: máx. 6
Resumen máx. 1500 caracteres.

Más información acá 👇
https://drive.google.com/open?id=13-s8_y9UJ4X2OHnOFeJ1I0JBPS32AcjA

Para inscripciones click acá 👇
https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSckdkaYsK_HzhbZaRs6MiQJuX8Bm-NqrKkMNQOl0XwkuT1JEQ/viewform?usp=sf_link

Comité científico
Dra. Ana Albano Amora, Universidade Federal do Rio de Janeiro
Lic. Roberto Balmaceda, Universidad Nacional del Comahue
Dra. Gabriela Campari, Universidad de Buenos Aires
Mg. Alicia Campos Gajardo, Universidad de Chile
Dr. Renato da Gama - Rosa Costa, Fundación Oswaldo Cruz
Arq. María Teresa Egozcue, Universidad de Buenos Aires
Dr. Claudio Galeno Ibaceta, Universidad Católica del Norte
Dra. María Lilia González Servín, Universidad Nacional Autónoma de México
Arq. M.Sc. Carlos Eduardo Nieto, Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá
Dr. Antonio Rodríguez Alcalá, Universidad Anáhuac Mayab
Dra. Adriana Ruíz Razura, Universidad de Guadalajara
Lic. Celia Sipes, Hospital B. Rivadavia
Dr. David Zárate Weber, Universidad de Guadalajara

Comisión organizadora
Gabriela Campari
María Teresa Egozcue
Julieta Castagno
Soledad de la Torre
Inés Guida
Agustina Vittar

Contacto: sihah2020@fadu.uba.ar

Nuevo centro de acopio para escombros industriales comenzará a funcionar en Antofagasta

Vía El Diario de Antofagasta.

El proyecto se encuentra esperando la resolución sanitaria para empezar

Por Tonkiza Kovacic -

RESCON (Residuos de Construcción) es el nombre del nuevo proyecto que desarrolló el Gobierno Regional junto a diversas Secretarías Regionales Ministeriales de la región. Tras cinco sesiones de trabajos, las autoridades confirman la puesta en marcha muy pronto.

Se trata de un centro de acopio para escombros de construcción de empresas y particulares, el cual se encuentra en revisiones de la seremi de Salud para establecer las normas sanitarias. El lugar según el anuncio del intendente, Edgar Blanco, comenzaría a operar la próxima semana.

PROYECTO

RESCON busca trabajar con los recicladores de base del antiguo vertedero ilegal La Chimba, el cual cerró oficialmente en diciembre de 2019. “Vamos a tener reuniones con los recicladores, preparándonos para poder tener la puesta en marcha lo más rápido posible”, comentó el intendente.

Además, la autoridad explicó que la ubicación del centro de acopio será por la salida sur de la ciudad, y mencionó la construcción de otro espacio en el futuro. “Probablemente también hacia el lado norte vamos a tener otro lugar disponible, de esta manera no tendrán que atravesar toda la ciudad con camiones con escombros, que sabemos que tienen impacto”, agregó.