30.1.15

Amadiel Cortés, el destacado atleta de Pedro de Valdivia. Revista Pampa, julio 1954.



Amadiel Cortés, el destacado atleta de Pedro de Valdivia, que representó a Chile en Sao Paulo (Brasil) en el último Campeonato Sudamericano. Aquí está rodeado de todos esos atletas pedrinos que él animó, ayudó con sus conocimientos y estimuló. "Pampa" rinde este homenaje al esfuerzo y la constancia.



29.1.15

Municipio y Consejo Regional de la Cultura y las Artes lanzan concurso para crear una bandera para Antofagasta

Vía La Estrella de Antofagasta.



Las bases se pueden descargar aquí.

Declaran Zona Típica a Chuquicamata

Vía La Estrella de Antofagasta.

El MoMA reivindica el talento dentro del desarrollismo [arquitectónico] latinoamericano


Hermano Martin Corréa, Hermano Gabriel Guarda, Patricio Gross, Raúl Ramirez. Benedictine Monastery Chapel, Santiago, Chile, 1964. Courtesy PUC Archivo de Originales

Vía El País.

El museo presenta en México DF una exposición de arquitectura en América Latina de 1955 a 1980 que abrirá en Nueva York en marzo

Pablo de Llano México 28 ENE 2015 - 02:27 CET

En la cafetería de uno de los edificios que incluirá la muestra, el Museo Tamayo de México DF (obra de Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky, 1981), el curador Patricio del Real precisa el objetivo de la exposición Latinoamérica en Construcción: Arquitectura de 1955 a 1980, presentada este martes en el DF y que se exhibirá del 29 de marzo al 19 de julio en el MoMA de Nueva York: “El MoMA hizo el primer catastro de arquitectura del área en 1955 con la exposición Arquitectura en Latinoamérica desde 1945, que abarcó esos diez años y marcaba un periodo que culminó con la construcción de la ciudad de Brasilia, el gran proyecto del movimiento moderno latinoamericano; y se pensaba, o a veces aún se piensa en Estados Unidos, que después de eso no hubo nada. Ahora queremos dejar claro que a aquello le siguió un importante ímpetu de exploración y construcción dentro de las necesidades de grandes dimensiones y densificación de la ciudad que impuso el desarrollismo, el sueño de modernización e industrialización de América Latina. Y muchas de las soluciones que revisamos ahora siguen siendo relevantes para los desafíos de nuestro propio periodo, para los problemas actuales de modernización y desarrollo en Latinoamérica”.

La muestra del MoMA tiene como eje temático la capacidad de ciertos proyectos en esos 25 años de lograr un balance entre las exigencias macro o cuantitativas del desarrollismo y las necesidades cualitativas de habitabilidad y uso de los espacios por parte de la gente. Reúne más de 500 dibujos y materiales originales que nunca antes se habían expuesto en conjunto, y pone en cuestión puntos comunes de los retos arquitectónicos de aquel tiempo a través del análisis de obras en los siguientes países: Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, México, Cuba, República Dominicana y Puerto Rico.

El puertorriqueño Del Real, que presentó la exposición con el director del MoMA, Glenn Lowry, afirma que desde mediados de los cincuenta se concretó un cambio estructural en las necesidades arquitectónicas de América Latina que llegó hasta entrados los ochenta, y de ahí surgieron otros planteamientos en áreas como vivienda social, plazas, infraestructuras y museos.

Las ideas en vivienda social le parecen en buena medida un ejemplo a seguir para la época actual, en la que según dice se ha dejado la iniciativa al mercado. Cita el proyecto experimental Previ en Lima (1967), en el que se invitó a arquitectos internacionales a proyectar una vivienda mínima que fuese susceptible de crecimiento y de transformación por parte de los habitantes.

“Aunque el desarrollismo operó fundamentalmente desde el poder hacia las masas, en vertical, hubo experimentos importantes de autoconstrucción y de vivienda asistida, adelantándose a las ideas actuales de reconvertir las casas de las favelas en viviendas dignas”, explica el curador. Otros ejemplos de arquitectura social que ofrece y que se analizan en la muestra son el Conjunto Rioja (Buenos Aires, 1971), el SESC Pompeia de Lina Bo Bardi (Sao Paulo, 1986) o el modelo de aulas rurales con sistema de prefabricación ligero del mexicano Pedro Ramírez Vázquez.

De la combinación de arquitectura con la necesidad de dimensiones exacerbadas son paradigmáticos otros dos proyectos incluidos en la exposición, el conjunto Nonoalco-Tlatelolco (Mario Pani, México DF, 1966) y el Copan de Óscar Niemeyer (1966, Sao Paulo), una obra de tal tamaño, recuerda Del Real, que se tuvo que crear un código postal solo para este edifico

Acuerdo de Unión Civil: dos millones 35 mil chilenos podrán acogerse a nuevo estado

Vía La Tercera.

Texto establece que convivientes serán considerados parientes para los efectos previstos en el Código Civil.

por Daniela Astudillo - 29/01/2015 - 07:34

El Acuerdo de Unión Civil (AUC), la iniciativa legal que permite regular la vida afectiva y celebrar un contrato entre dos personas que comparten un hogar, tanto heterosexuales como homosexuales, pasó ayer todos los trámites legislativos y quedó lista para ser promulgada como ley.

Durante la mañana, el Senado aprobó el documento evacuado por la Comisión Mixta, con 25 a favor, seis en contra y 13 abstenciones. Más tarde, los diputados ratificaron el proyecto con 78 votos contra nueve.

El ajuste denomina a los contrayentes como “convivientes civiles” y los considera parientes para los efectos previstos en el Código Civil.

En Chile, según se señala en la fundamentación de la normativa, existen dos millones de parejas heterosexuales que conviven, mientras que se registran 35 mil personas del mismo sexo que se reconocen como cónyuges.

La iniciativa ingresada al Parlamento en 2011, por el gobierno de Sebastían Piñera, no contó con el respaldo inicial de los partidos que apoyaban a la administración anterior. Ayer, Karla Rubilar, diputada de Amplitud, comentó que “nos habría gustado que el proyecto hubiera salido en el gobierno del Presidente Piñera, pero RN y la UDI lo bloquearon”.

Cambios y reacciones

El AUC establece que entre los convivientes civiles y los parientes de los integrantes de la pareja existirá parentesco por afinidad mientras se encuentre vigente el contrato. Además reconoce los matrimonios celebrados por personas del mismo sexo en el extranjero como Acuerdo de Unión Civil. Cada conviviente será heredero del otro y concurrirá en su sucesión de la misma forma y gozará de los mismos derechos que corresponden al cónyuge sobreviviente.

Sobre el cuidado de los hijos, en caso de inhabilidad física o moral de los padres, un juez decidirá con quien permanecerán, pero tendrá prioridad el consanguíneo más cercano.

En el Senado, quienes siguieron desde sus inicios la discusión, concordaron en el avance social que significó esta aprobación. “El proyecto no solo regula patrimonio o bienes, acá estamos hablando de personas y el acto se celebrará en la presencia ante un oficial del Registro Civil”, manifestó Patricio Walker (DC).

Desde la Fundación Iguales, Luis Larraín, sostuvo que la aprobación “es emocionante para quienes hemos sentido la marginación de la sociedad para toda las familias que llevan años conviviendo”.

Luego de su promulgación, que se espera para marzo, la normativa deberá ser publicada en el Diario Oficial y seis meses después comenzará a regir. El senador Felipe Harboe (PPD), explicó que paralelamente “el Gobierno debe elaborar un reglamento para que las instituciones públicas se adecuen. Cada documento que consulta el estado civil, deberá incorporar a las alternativas, si la persona es conviviente”.

28.1.15

El MoMA mostrará logros arquitectónicos de América Latina

CEPAL, Emilio Duhart.

Vía Informador.

Entre las figuras expuestas se encontrarán maquetas y dibujos arquitectónicos, fotografías clásicas y filmes de la época recolectados durante varios años

MÉXICO, CIUDAD DE MÉXICO (27/ENE/2015).- La documentación de cerca de 70 proyectos arquitectónicos mexicanos como el Pabellón de Eduardo Terrazas para la Trienal de Milán (1968) Ciudad Universitaria de Mario Pani y Enrique del Moral (1947) y el Museo Nacional de Antropología de Pedro Ramírez Vázquez (1964), figuran en la muestra "América Latina en Construcción: Arquitectura 1955-1980".

La exposición que a partir del 29 de marzo se presentará en el Museo de Arte Moderno (MoMA), de la ciudad de Nueva York en Estados Unidos, conmemora el 60 aniversario de su última presentación en ese espacio museístico.

En rueda de prensa, Barry Bergdoll, director del MoMA, y Patricio del Real, curador asistente del Departamento de Arquitectura y Diseño del recinto, refirieron que la exposición se enfoca en proyectos arquitectónicos de la región entre 1955 y principios de los años 80.

Señalaron que la exhibición que se abrirá en la próxima primavera, se enfoca en el cuarto del siglo posterior, un periodo de cuestionamiento, exploración y cambios políticos complejos en los países que forman parte de la muestra: Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, México, Cuba, República Dominicana y Puerto Rico.

Destacaron que durante esos años, los países latinos construyeron asombrosas obras arquitectónicas, a las cuales nunca se les ha dado su lugar en los anales de la arquitectura moderna, la cual, comentaron, es dominada por arquitectos europeos y norteamericanos.

Para Barry Bergdoll, "América Latina en Construcción: Arquitectura 1955-1980" propone una compleja lectura histórica de algunas de las cuestiones clave del periodo.

En la exposición se podrán apreciar maquetas y dibujos arquitectónicos, fotografías clásicas y filmes de la época recolectados durante varios años y tomados de archivos arquitectónicos y fílmicos de universidades y departamentos de arquitectura de toda la región.

Para esta muestra, se comisionaron maquetas a gran escala de estructuras clave a los talleres de la Universidad Católica de Chile, así como otras de edificios y sus paisajes fabricados por la Universidad de Miami.

El desafío de integrar nuevas tendencias: la economía colaborativa, por Antonio Cañabates



Vía El Periódico.

La economía colaborativa no es un fenómeno nuevo, pero las recientes polémicas despertadas por plataformas como Uber o Airbnb la han puesto de actualidad y son objeto de debate público. La economía colaborativa, también llamada a veces de la compartición, entre pares o consumo colaborativo, aprovecha las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información para que personas, empresas, administraciones y organizaciones sin ánimo de lucro superen las fricciones que impiden compartir y reutilizar recursos que de otra forma están desaprovechados o infrautilizados. Internet como tecnología socializadora y la ubicuidad de los dispositivos móviles están llevando a otro nivel la capacidad de compartir información sobre la oferta y la demanda de esos recursos ociosos. Pero la economía colaborativa va más allá de algunas famosas start-ups; cuando dos personas comparten vehículo para ir al trabajo diariamente, están aprovechando un recurso infrautilizado. Para que esto suceda no es imprescindible la intermediación empresarial, plataformas sin ánimo de lucro como www.fesedit.cat lo hacen también posible.

Hasta aquí todo parecen ventajas. Diversos informes y organizaciones otorgan cifras milmillonarias y en rápido crecimiento al impacto de este fenómeno. Las cifras de financiación captadas por algunas empresas son una muestra. Uber ha cerrado una ronda de financiación por 1.200 millones de dólares. Pero como todo fenómeno disruptivo, la economía colaborativa necesariamente altera el statu quo de las relaciones de producción y distribución preexistentes en la economía tradicional. La disrupción afecta la regulación de aquellos sectores que son objeto de flexibilización con la llegada de nuevos modelos de negocio. Como es de esperar las empresas tradicionalmente establecidas ven una amenaza para sus negocios en el aterrizaje de nuevos competidores que operan con nuevas reglas. Las asociaciones de taxistas en el caso de Uber y la patronal del sector turístico en el de Airbnb han reaccionado con distintos argumentos y el hecho de que se haya prohibido la operación de estas nuevas plataformas en algunos países europeos sin duda no es ajena a su capacidad de presión.

Las empresas tradicionalmente establecidas están sometidas a regulaciones y a tasas e impuestos que los nuevos actores parecen poder sortear. Se invoca el argumento de la competencia desleal y del peligro la desregulación para la calidad del servicio que recibe el consumidor. Y en parte no les falta razón, pero no todo es blanco o negro. Si los nuevos modelos de negocio aportan mayor aprovechamiento de los recursos y sus usuarios parecen contentos, no parece la mejor opción descartarlos. Mientras algunas regulaciones suponen una barrera de entrada y protección para las empresas establecidas, otras garantizan los derechos de los consumidores y la calidad de los servicios. El no a todo no parece la opción más racional y no es viable a medio plazo. Pero tampoco lo es aceptar una desregulación unilateral de facto, especialmente cuando afecte a la protección de las garantías de los usuarios. Los conflictos deberán resolverse permitiendo la oferta de estos servicios dentro de los parámetros reguladores que cada sociedad decida. Y, sin duda, la regulación debe evolucionar para adaptarse a las nuevas realidades.

Algunas de estas empresas son meras facilitadoras de la prestación de servicio entre particulares. Los particulares que alquilan una habitación a través de Airbnb u ofrecen un transporte a través de Uber no son empleados de estas empresas. Se trata de servicios comerciales con contraprestación económica y los individuos que los prestan deben satisfacer las obligaciones tributarias correspondientes. Sin embargo, el seguimiento fiscal de estas nuevas microactividades no es nada fácil sin la colaboración expresa de las plataformas que los intermedian. En sus bases de datos almacenan detalladamente quién presta qué servicios y a qué precios. La colaboración activa de estas empresas con la administración tributaria es la fórmula que permitiría superar este obstáculo. También será necesario reformular algunas tasas e impuestos para adaptarlas a este tipo de microactividad económica. Por otra parte, estas empresas transnacionales pueden fácilmente operar mecanismos legales que facilitan minimizar la tributación sobre los beneficios de la actividad que operan. No es una novedad, las grandes empresas tecnológicas ya utilizan fórmulas de ingeniería financiera -como el double irish- para no pagar prácticamente impuestos en nuestro país. El reciente caso de Luxleak ha puesto de manifiesto que el problema no afecta solo a empresas tecnológicas. Las empresas de la economía colaborativa pueden suponer un paso adicional en esa tendencia que erosiona la capacidad recaudatoria sobre las rentas de capital.

La crisis ha facilitado el auge de este tipo de modelos de negocio. La posibilidad de obtener ingresos a través de estas plataformas supone un alivio económico para muchos individuos. Pero en la medida en que la demanda de servicios es finita, la entrada de nueva oferta afecta negativamente a las empresas establecidas y al empleo que generan. Cabe preguntarse si no se estarán transformando esos empleos perdidos en empleos precarios seudoautónomos y pequeñas y medianas empresas en plataformas multinacionales que los coordinan.

Por último, no hay que olvidar que poner puertas al campo indiscriminadamente sitúa al país al margen de la innovación. En nuestro país existe mucho talento y se crean start-ups tecnológicas, también en este ámbito. Sharing España, asociación que reúne un buen número de estas empresas, citando un estudio realizado por Consumo Colaborativo, cifra en 45 millones de euros las inversiones recibidas por empresas españolas en el 2014.

La economía colaborativa no solo está de moda, sino que ha venido para quedarse. La opción de marginarse de esta tendencia no parece viable; la de entregarse sin condiciones a los requisitos impuestas unilateralmente por algunas multinacionales tampoco es deseable. El fenómeno tiene aspectos positivos y negativos como es de esperar. Nuestra sociedad tiene el reto evolucionar y de integrar inteligentemente esta tendencia que, sin duda, tiene potencial para mejora el bien común y este, en definitiva, debe ser el objetivo que guíe el camino a seguir.

Inician construcción de planta fotovoltaica y termosolar más grande de América Latina en María Elena, región de Antofagasta, el norte de Chile

© Abengoa.

Vía EMOL.

Inician construcción de planta fotovoltaica más grande de América Latina en el norte de Chile


MARÍA ELENA.- Este lunes la firma española Abengoa dio inicio a las obras de construcción de su planta fotovoltaica en la región de Antofagasta, la cual forma parte del mayor complejo solar de América Latina, buscando abastecer de energía eléctrica a toda la II Región.

El proyecto Atacama 1 se ubica en pleno desierto de Atacama, zona que cuenta con la mayor radicación solar del mundo. Estará formado por una planta fotovoltaica y una termosolar, cuya construcción comenzó en mayo de 2014. En conjunto el campo solar del complejo alcanza las 1.000 hectáreas.

La planta fotovoltaica, que será la más grande en su categoría del Norte Grande, tendrá una potencia de 100 MW y constará de 392.000 paneles que captaran la energía del Sol para transmitirla directamente a la red, para así abastecer a 85.000 hogares.

"Abengoa está dando un paso importante en el desarrollo de nuevas tecnologías, aportando al crecimiento y desarrollo tanto de la región, como del país", aseguró Iván Araneda, gerente general del negocio solar de Abengoa en Chile.

"En proyectos como este podemos suministrar energía de manera eficiente, sustentable, limpia y ahora a precio muy competitivo, de modo que estamos muy felices de mostrar los avances de la construcción de la planta termosolar y dar inicio a la planta fotovoltaica", dijo.

Araneda se mostró muy optimista respecto a la oportunidad de que otras energías, también eficientes, puedan ingresar al sistema, "lo cual sin duda va a dar espació para que haya más inversiones en el sector".

La ceremonia de inicio de obras contó también con la participación de Luis Ávila, superintendente de Energía y Combustible, quien junto al alcalde de María Elena manifestaron los beneficios que este desarrollo traerá a la región y sus habitantes.

"Este proyecto existe porque existen personas que consumen cotidianamente energía. Nosotros queremos que los hogares tengan una energía continua y segura", dijo Ávila.

Por su parte, el intendente Valentín Volta enfatizó que esta inversión de 1.300 millones de dólares contribuirá no sólo con energía para la región, sino que también en la creación de mil puestos de trabajo. Además, la autoridad aseguro que este proyecto "va muy de la mano de la agenda energética del Gobierno de la Presidenta Bachelet".

Por otro lado, la planta fotovoltaica poseerá un sistema de almacenamiento térmico de sales fundidas, que permitirá entregar energía de forma estable durante las 24 horas del día.

Se espera que la planta esté funcionando a principios del 2016 y la termosolar durante el segundo semestre de 2017. El complejo evitará la emisión de unas 870.000 toneladas de CO2 al año, permitiendo abastecer la demanda de energía de la población y de la industria.

Vía Abengoa.

Abengoa celebra el inicio de la construcción de la planta fotovoltaica de Atacama 1, el mayor complejo solar de América Latina


26 de enero 2015 - Abengoa (MCE: ABG.B/P SM /NASDAQ: ABGB), compañía internacional que aplica soluciones tecnológicas innovadoras para el desarrollo sostenible en los sectores de energía y medioambiente, ha celebrado hoy el acto de inicio de obra de la planta fotovoltaica que formará parte del complejo solar Atacama 1, ubicado en el norte de Chile (Comuna de María Elena, Segunda Región).

La ceremonia ha contado con la presencia de Luis Ávila, superintendente de Electricidad y Combustibles del Ministerio de Energía Chile, y del alcalde de la Comuna de María Elena, Jorge Godoy, quienes han celebrado el comienzo de la obra de esta planta, que formará parte del complejo solar más grande de Latinoamérica.

El proyecto se ubica en pleno desierto de Atacama, zona que cuenta con la mayor radiación solar en todo el mundo. Atacama 1 estará formado por una planta fotovoltaica con una capacidad de 100 MW y por la primera planta termosolar de América Latina, con 110 MW de capacidad y 17,5 horas de almacenamiento térmico. En conjunto, el campo solar del complejo alcanza las 1.000 hectáreas.

La planta fotovoltaica, que será la más grande en su categoría en el Norte Grande, con una potencia instalada de 100 MW, constará de 392.000 paneles que captarán la energía del sol para transmitirla directamente a la red.

Por su parte, la planta termosolar, cuya construcción comenzó en 2014, tendrá 10.600 heliostatos con una superficie total para el campo solar de más de 700 hectáreas. Los heliostatos concentran la radiación solar en un punto, el receptor, ubicado en la parte superior de una torre de 250 metros de altura. La radiación del sol se emplea para calentar sales fundidas que se utilizan para generar vapor con el que se alimenta una turbina de 110 MW que genera electricidad limpia.

Esta planta poseerá además un sistema de almacenamiento térmico de sales fundidas que permitirá entregar energía de forma estable durante las 24 horas del día.

El complejo evitará la emisión de unas 870.000 toneladas de CO2 al año y permitirá responder a la demanda de energía de la población y de la industria gracias a la combinación de ambas tecnologías.

Se estima que la planta fotovoltaica entrará en operación a fines de 2015 y la planta termosolar durante el segundo trimestre de 2017.

Abengoa está presente desde 1987 en Chile, país en el que ha desarrollado numerosos proyectos para importantes compañías mineras, empresas eléctricas, de comunicaciones y del sector industrial en general. Este proyecto consolida la apuesta tecnológica de Abengoa por la energía termosolar y por la innovación.

Actualmente, Abengoa cuenta con una capacidad instalada de 1.503 MW en operación comercial, 360 MW en construcción y 210 MW en desarrollo. Abengoa es la única compañía en todo el mundo que construye y opera plantas termosolares tanto de tecnología de torre como cilindroparabólica.

27.1.15

Suelos ornamentados, las baldosas del Antofagasta ecléctico

#baldosas #tile #Antofagasta #pattern #geometry

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el


#Antofagasta #baldosas #tile #pattern #geometry #suelo

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#mercadomunicipal #baldosas #tile #geometry #pavement #suelo #Antofagasta #pattern ---- vía android app [Picasa Tool Pro]

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#tile #baldosas #Antofagasta #Chile #pavement #suelo #geometry

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#tile #baldosas #pavement #suelo #geometry #Antofagasta ---- vía android app [Picasa Tool Pro]

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#tile #geometry #composition #baldosas #Antofagasta #suelo #pavement ---- vía android app [Picasa Tool Pro]

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



#baldosas #Antofagasta #composición #textura #pavimento

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el




7.1.15

Nuestra tradición moderna: vivienda patrimonial en Osorno, 19-31 de enero 2015, Centro Cultural Sofia Hott, Osorno


Hugo Fuentes, Mg. Arquitecto, Director del Departamento de Arquitectura y Diseño, y Hugo Weibel, Doctor Arquitecto, Investigador del proyecto interno regular H03/2012 de la Universidad de Los Lagos: "Formas de tensión tradición - modernidad. La expresión arquitectónica de la vivienda unifamiliar moderna en Osorno", invitan a la exposición "Nuestra tradición moderna: vivienda patrimonial en Osorno", del 19 (19:00 horas) al 31 de enero 2015, Centro Cultural Sofia Hott, calle Juan Mackenna, 1011, Osorno.

2.1.15

Some chilean spaces through the videoclip of "Mi lugar" by La Entrópica (Feat. Sofía Oportot). Directed by Piero Medore (dir.). Photography by Jonas Nordenberg.



















El imperio de los sentidos según Olafur Eliasson

Vía El País.



Superestrella del arte sensorial, el danés se interroga sobre los límites de la percepción en dos nuevas exposiciones en Francia y Dinamarca

Por Álex Vicente

La primera vez que Olafur Eliasson (Copenhague, 1967) presentó su obra frente al mundo tenía 15 años. Colgó un puñado de dibujos de gran formato en las paredes de una improvisada galería e invitó a sus amigos a observar el resultado. “Me puse nervioso y lo pasé mal, pero a la vez quería que todo el mundo viniera. Por extraño que parezca, me sentía exactamente igual que hoy”, rememora un par de horas antes de la inauguración de su nueva exposición. El estatus de este hombre de rictus hierático y aspecto indudablemente escandinavo ha cambiado bastante desde entonces. Ya no se encuentra en un garaje de extrarradio, sino en la Fundación Louis Vuitton, gigantesco palacio de cristal firmado por Frank Gehry y convertido en última atracción del concurrido circuito parisiense. Eliasson, estrella de ese arte sensorial que hoy invade los museos de medio mundo, acaba de ser escogido para inaugurar su programa de exposiciones.

La muestra se titula Contact y le sirve para explorar, con la falta de comedimiento que ya es marca de la casa, “la relación entre uno mismo, el espacio y el universo”. Eliasson pretende empujar al visitante hacia cierto vértigo existencial a través de un puñado de ilusiones ópticas que hacen tambalear los cinco sentidos, fuentes estroboscópicas que dejan estupefacta a la retina y bolas de cristal que dan cuenta de lo que sucede en el exterior mientras exploramos las salas de este oscuro subterráneo. La comisaria Suzanne Page, a cargo de la dirección artística de la fundación, resume la exposición como “un viaje” fundamentado en “un acercamiento emocional al arte”. Eliasson, más profesoral, lo traduce en sus propias palabras: “En los tiempos que vivimos, es lógico interesarnos por nuestra interacción con lo que llamamos realidad”, sostiene. “Existe un horizonte a partir del cual dejamos de percibir y de entender. A mí me interesa demostrar que esa frontera se encuentra más lejos de lo que creemos, que nuestros sentidos son más fuertes de lo que sospechamos”.

Al acceder a la muestra, no encontramos texto introductorio ni paneles explicativos. La bienvenida corre a cargo de un meteorito que el artista invita a acariciar, capaz de trasladarnos a otra dimensión gracias al poder de la autosugestión. Eliasson exhorta al espectador a iniciar un trayecto hacia lo desconocido y asumir el riesgo de perderse por el camino. “Vivimos en una sociedad hiperregulada, donde se nos dice constantemente qué debemos hacer y pensar. Cuando le dices a un visitante que busque la salida por sí solo, se desconcierta e incluso se enfada. Esa pasividad no es buena. Dar por sentado que siempre habrá alguien que te guíe —igual que dar por sentadas la paz, la riqueza, la educación o la sanidad— resulta negativo. Puede llevarnos a deteriorar o incluso perder lo que constituye la democracia”, responde.

No es la primera incursión de Eliasson en el terreno resbaladizo de la financiación privada, pero tal vez sí la mayor. En octubre, un colectivo de filósofos, críticos y artistas, encabezado por Georges Didi-Huberman y Giorgio Agamben, firmó una violenta columna contra la fundación, fruto de la iniciativa del empresario Bernard Arnault. El colectivo la consideró una iniciativa pensada para “desgravar una parte de las ganancias que no se encuentran ya en algún paraíso fiscal” y “elevar la cotización de los artistas por los que, temporalmente, hayan decidido apostar”. Eliasson, que afirma que la leyó, tiene la respuesta a punto. “Se suele sobreentender que lo público representa una libertad inexistente en el sector privado. La realidad es otra: el sector público asume pocos riesgos y tiene una relación ingenua con el arte contemporáneo. En el sector privado, en cambio, se están produciendo experimentos interesantes porque tienen mayores recursos, pero también porque su confianza en el arte es más radical y están más dispuestos a arriesgarse”, afirma. “Pero estoy de acuerdo en que no se puede utilizar la financiación privada para justificar los recortes en arte y cultura. Yo creo en un sector público fuerte, que siga siendo protagonista. Si no, corremos el peligro de que el arte se vuelva un sector dependiente del mercado y que las ferias y subastas se conviertan en lo fundamental”, admite.

La muestra parisiense arranca casi a la vez que su otro gran proyecto orquestado en 2014 llega a su fin. Riverbed es un paisaje artificial formado por toneladas de piedra volcánica, que Eliasson trasladó de la Islandia de sus ancestros hasta el interior del Louisiana Museum, ubicado a treinta minutos al norte de Copenhague, la ciudad donde creció antes de mudarse a Berlín hace veinte años. El lugar, que fue propiedad de un hombre casado con tres mujeres llamadas Louise (de ahí ese nombre de reminiscencias sureñas en plena costa báltica), emerge en medio de la nada, encajado entre un bosque otoñal y un impresionante acantilado. Al artista, ese espectacular paisaje no podría importarle menos: ha preferido reproducir la naturaleza a escala real, pero bajo techo y entre cuatro paredes.

Los fenómenos naturales están profundamente arraigados en el lenguaje artístico de Olafur Eliasson, quien se dio a conocer a mediados de los noventa tiñendo las aguas fluviales de ciudades de medio mundo, antes de construir cascadas artificiales bajo puentes neoyorquinos y propagar brumas ilusorias en el interior de galerías de arte, como hizo The Weather Project (2003), la alucinante aurora boreal que sedujo a dos millones de visitantes en la Tate Modern. “Es una manera significativa de dirigirme a mis semejantes. Hablar de la frontera entre naturaleza y cultura equivale a preguntarme quiénes somos como especie”, explica sobre Riverbed, que conforma con Contact un compendio que resume toda su trayectoria, centrada en la exploración de los límites de la percepción y en la engañosa separación entre naturaleza y cultura.

“Durante mucho tiempo trabajé con esos dos conceptos como si fueran antónimos y no compartieran ninguna cualidad”, relata Eliasson. “Con el tiempo, empecé a reconsiderar esta polarización. Ahora estoy cada vez más convencido de que la cultura es solo un grano que crece sobre la naturaleza”. Riverbed transita por esos borrosos confines. Caminar por su vasta extensión, transitando por las mismas salas que hasta hace poco acogían a Picasso, Pollock o Warhol, implica agacharse para cruzar las puertas que las intercomunican, o incluso brincar sobre un riachuelo para sortear el desnivel creciente, si se aspira a trepar hasta el término del recorrido. Aunque, una vez más, no exista camino, punto de partida o meta final.

¿Se puede vincular su trabajo a esa eventocracia que decretó el supercomisario Massimiliano Gioni, abierta a todo lo que deje a la retina estupefacta y suscite un espectáculo traducible en cientos de miles de entradas? Eliasson orquesta acontecimientos, aunque estos no sean necesariamente fáciles o gratuitos. No cuesta entender hasta qué punto el merodeo propuesto por su exposición cobra dimensiones existenciales, ni tampoco descifrar el habitual subtexto ecologista en la obra del danés. Al apropiarse de este paisaje virgen, el visitante terminará por alterarlo inevitablemente. A medida que pasen las semanas, se abrirán nuevos caminos y aparecerán recodos invisibles en el día de la inauguración.

Hace una década que museos e instituciones se abren a este arte capaz de estimular varios sentidos a la vez y rinden homenaje a figuras pioneras como Julio Le Parc, Carlos Cruz-Díez o James Turrell, vinculado al movimiento Light and Space. Durante esta inesperada resurrección, se ha entendido que sus precursores, tratados con desdén en su momento, escondían en realidad una dimensión política. En el despertar que persigue Eliasson también se encuentra el germen de una toma de conciencia, que permite poner en duda la realidad circundante y agudizar el espíritu crítico, como pregonaron los fundadores de colectivos como GRAV o Zero hace medio siglo. La experiencia sensorial se desintegra a causa de la virtualización imperante. Eliasson busca la manera de recomponerla, a riesgo de ser tratado de inocuo, estéril o incluso decorativo. “Supongo que la única respuesta que les puedo dar a mis críticos es convertirme en mejor artista”, responde con una inesperada modestia. “¿Qué puedo hacer si la gente opina eso? No es como si yo fuera sólido y ellos fueran líquidos. Nuestras opiniones tienen el mismo valor”.

Olafur Eliasson. Contact. Fundación Louis Vuitton. París. Hasta el 16 de febrero de 2015. Riverbed. Louisiana Museum. Humlebaek (Dinamarca). Hasta el 4 de enero de 2015.

27.12.14

La fiebre argentina de los barrios amurallados


© MooneyPropiedades.

Vía El País.

En octubre de 2012 fue detenido en Argentina el narcotraficante colombiano Henry de Jesús López Londoño, alias Mi Sangre. Vivía con su mujer y sus hijos en un barrio cerrado de la llamada ciudad-pueblo de Nordelta. Ahora se encuentra encarcelado en Argentina. El pasado marzo le preguntaron en una entrevista por qué había elegido Nordelta. Y respondió: “Lo único que busqué como seguridad es un barrio cerrado. La seguridad de Nordelta funcionó a la perfección. Policías de Colombia entraron al país de forma ilegal, disfrazados de turistas. Vinieron a asesinarme y se encontraron con la barrera de protección. No pudieron pasar”.

Nordelta es el exponente máximo del fenómeno de los barrios privados. En realidad, no es un barrio, sino una ciudad-pueblo situada a una hora en coche hacia el norte de Buenos Aires. Cuenta con barrera de entrada en cada uno de sus tres accesos, muros y alambradas en su perímetro, 340 vigilantes privados, 300 cámaras de seguridad, servicio propio de emergencia, hospital, hotel de cinco estrellas y 140 habitaciones, uno de los mejores campos de golf del país, cinco colegios con 4.500 alumnos y 17 barrios con sus correspondientes barreras y vigilancia a la entrada de cada uno. Cada barrio está gobernado por una sociedad anónima sin fines de lucro cuyos accionistas mayoritarios son los propietarios de las casas. Mide 1.700 hectáreas. Solo su lago central, con sus cerca de 500 amarres para embarcaciones de paseo, abarca 180 hectáreas, o sea: más de la mitad que Central Park en Nueva York (340 hectáreas) y más del doble que todo el parque de El Retiro, en Madrid (118 hectáreas).

“Nordelta es un lugar seguro”, señala su promotor, Eduardo Constantini, el hombre que entregó la primera casa en 2000 y aspira a poblarla en un futuro no lejano con 100.000 habitantes. Ahora viven unas 30.000 personas. “Puede haber un hecho o dos hechos aislados, pero la seguridad no tiene nada que ver con otros barrios abiertos”.

Constantini es consciente de que hay toda una discusión filósofica sobre este tipo de urbanizaciones. Hay quienes consideran que son el “último crimen de los urbanicidas”, que fomentan la exclusión de los más pobres y el miedo a lo desconocido. “Hay un Estado que en su discurso se opone al barrio cerrado, pero en realidad no invierte para suplantarlo”, dice Constantini.

A los lugares como Nordelta se les llama en Argentina countries. El primero de ellos, Tortugas, nació en 1930. Era un club de campo que las familias de antiguo abolengo eligieron como lugar de recreo para los fines de semana. En la década de los noventa, bajo el mandato de Carlos Menem, se produjo un boom. Y muchas casas en los clubes de campo se convirtieron en residencia permanente. En 2011 había 700 barrios privados en Argentina donde vivían casi 300.000 personas, según la Federación Argentina de Clubes de Campo (FACC). En la actualidad estos barrios privados ascienden a 1.000, según indicó a este periódico la FACC. De ellos, unos 800 se encuentran en la provincia de Buenos Aires.

Las carreteras de Nordelta están llenas de pantallas con radares que reflejan la velocidad a la que viaja el automovilista. Las multas por exceso de velocidad se cargan en los gastos de comunidad mensuales. Y si el infractor es de fuera, paga la persona que lo invitó a entrar. “El problema”, indica Diego Moresco, gerente de la inmobiliaria Nordelta, “es que la cultura argentina del desapego a las reglas está entrando en Nordelta. Finalmente, somos argentinos. Y no respetamos los límites de velocidad. Cuando vivíamos 5.000 personas no se notaba, pero ahora que somos 30.000 se nota muchísimo”.

La novela más leída en Argentina en la última década es Las viudas de los jueves, de Claudia Piñeiro. Está ambientada en un country en plena crisis económica de finales de los noventa. Piñeiro se ha convertido en la gran cronista del universo de los barrios cerrados. Vive en el country de Highland, uno de los de más solera, con los árboles más vetustos. “Yo duermo en mi casa con las puertas abiertas. Y los autos están siempre con las llaves puestas. Pero en este country también han robado”, asume Piñeiro.

Cada vez que alguien entra o sale de la mayoría de los countries se le registra la parte trasera del coche. Claudia Piñeiro está en desacuerdo con ese tipo de medidas que sufren a diario los empleados domésticos. “Cuando vienen periodistas alemanes o suecos a entrevistarme se quedan impresionados con las medidas de seguridad a la entrada. Creo que las hacen para que pensemos que acá no nos va a pasar nada. Pero no me gusta, porque se fomenta la paranoia. Sin embargo, es verdad que hay gente que no estaba en principio de acuerdo con estas medidas y se vinieron porque fueron asaltadas en la capital”.

Las calles suelen estar limpias en estos barrios cerrados, no hay cartoneros recogiendo basura como en la capital, ni mendigos durmiendo en colchones. Un residente anónimo declaraba en mayo a la revista Noticias por qué eligió Nordelta: “La educación pública falló; entonces, mandamos a nuestros hijos al colegio privado. La policía falló; contratamos seguridad privada. Acá la gente que no levanta la caca de su perro es poquísima. En la capital no se aguanta el olor a mierda. Triunfamos donde falló el Estado”.

Lina Bo Bardi en Italia, 19 diciembre 2014 a 15 marzo de 2015, MAXXI, Roma

Vía MAXXI / Arquitectura Viva.



Curated by Margherita Guccione
MAXXI Architettura Archives Centre
In collaboration with Domus and Instituto Lina Bo e Pietro M. Bardi
Technical sponsor ARPER SpA
With the participation of The Piranesi Experience, Rome

A “small” exhibition dedicated to a “great figure,” Lina Bo Bardi, a pioneer of Italian architecture, on the occasion of the centennial of the architect’s birth.

This exhibition retraces the History of Lina Bo, in the form of a reverse chronology: from 1946, the year she left for South America with her husband Pietro Maria Bardi, back to her graduation in Rome in 1939.
It tells the story of her intense and tormented years in Milan, prior to her departure for Brazil, a nation she adopted as her home and where she finally found personal and professional satisfaction.

In Milan, together with Carlo Pagani, Lina received her first professional commissions, despite the limitations imposed by the War. In parallel, she was a member of the editorial board of various architectural journals and instructive publications

In addition to designing buildings connoted by a significant material and expressive strength, evidence of a consistent attention toward the social responsibility of architecture, Lina also created multi–coloured imaginative worlds in her drawings: a highly personal iconographic universe that would consistently accompany her development as an architect. These are the origins of Lina Bo Bardi’s history, evoked in her Curriculum letterario (Literary Curriculum); a history of ideas at the time considered avant–garde, and extremely relevant to this day; a history written and drawn entirely by her.

26.12.14

El origen de los geoglifos del desierto de Atacama

Vía ABC.



EFE.

El arqueólogo Gonzalo Pimentel asegura que es «un tipo de arte rupestre vinculado a las antiguas rutas caravaneras que los viajeros dejaban como impronta de su paso y su identidad»

En las laderas del desierto de Atacama, en el norte de Chile, se halla uno de los grandes misterios de la humanidad: gigantescas figuras grabadas en el suelo representan formas abstractas e inquietantes siluetas humanas que encierran las claves de un mundo aún por desvelar.

Indescifrables códigos extraterrestres y épicos viajes fenicios son algunas de las múltiples conjeturas que se han hecho en torno a más de 500 figuras del norte de Chile, unos mitos que pueden ser derribados por el arqueólogo chileno Gonzalo Pimentel, quien lleva años estudiando esas inquietantes formaciones.

Lejos de las explicaciones marcianas, el origen de esas grandes proezas» se encuentra «mucho más relacionado con la naturaleza del hombre que lo que muchos otros quieren creer», dijo el experto en geoglifos y movilidad andina precolombina. Se trata, según Pimentel, «de un tipo de arte rupestre vinculado a las antiguas rutas caravaneras que los viajeros dejaban como impronta de su paso y su identidad».

Las figuras, realizadas principalmente en el primer milenio de nuestra era, miden entre 10 y 300 metros y se encuentran en medio millar de puntos entre las ciudades de Antofagasta y Arica, en pleno desierto de Atacama. Las creaciones se obtenían «dibujando sobre el suelo, ya sea sacando las piedras superficiales oscuras para dejar a la vista la arena más clara o amontonándolas con el objetivo de generar un contraste que permite distinguir la figura del fondo», explicó el experto.

Ellos son el testimonio de la odisea que debió vivir el hombre en esos áridos parajes y del comportamiento de los grupos especializados de las sociedades andinas, vinculados al tráfico regional e internacional. Más allá de las improntas identitarias, «es posible que las figuras respondan también a sistemas de marcas o señaléticas alusivas a las rutas y desplazamientos», pues su ubicación se encuentra siempre lejos de cualquier antigua localidad.

Nada que ver, pues, con creaciones marcianas o de la Civilización Fenicia -quienes según algunos reportajes habrían dejado Oriente Medio para asentarse en el desierto de Atacama hace más de 3.000 años-, el origen de los geoglifos estaría relacionado con la misma motivación que empuja a «los jóvenes de hoy día a hacer grafitis en las paredes».

El imaginario colectivo de los andinos

«Las figuras -apuntó el experto- son obra y gracia del Mundo Andino Precolombino, de los ancestros locales que, en su afán de domesticar el desierto, de dotarlo de contenido y cultura, nos pintaron las laderas de los cerros con enormes figuras como si quisieran competir con el infinito desierto». Rombos escalados, cruces andinas y figuras humanas ataviadas con túnicas y herramientas representan la visión del mundo, cosmovisión, cosmogonía e imaginarios colectivos de varios miles de años y decenas de generaciones de andinos.

«Fue hecho por el mundo andino para el mundo andino», remarcó Pimentel, quien subrayó la gran relevancia de estas figuras para el conocimiento de las culturas prehispánicas. Pues, según el experto, a través de los dibujos se «representa la diversidad social y cultural de grupos humanos como los atacameños, tarapaqueños, aimaras y algunos grupos quechuas».

No obstante, el arqueólogo descartó que otras de las figuras geométricas encontradas en la planicie alta de Lasana, a 40 kilómetros al noreste de la ciudad de Calama, fueran realmente geoglifos. Pimentel, que estudió concretamente estas figuras en 2008 para National Geographic, determinó que «la mayor parte de ellas fueron realizadas a mediados del siglo XX, al sacar áridos de forma artesanal mientras se construían caminos mineros y tuberías».

«En términos formales -señaló- se podría decir que están realizados con la misma técnica que los geoglifos pero en realidad, aquí no hay intención de transmitir nada». En la zona de Lasana abundan, pues, las figuras resultantes de la actividad productiva; sin embargo, según el experto sí se han encontrado otras figuras de grandes dimensiones que se pueden asociar a los geoglifos.

El caso más paradigmático corresponde a una compleja figura abstracta de trazado ortogonal, de 300 metros de largo por ochenta de ancho, construida entre el año 900 y 1550 de nuestra era, que es observable por completo desde el aire.

Estos estudios derriban los incontables mitos que rodean las enigmáticas líneas que parecen esfumarse en el horizonte; aun así, existe un misterio siempre quedará en el aire. Cuando fueron creadas, el hombre aún no había podido alzar el vuelo, así pues, ¿para quién fueron trazados los dibujos?

Como ya ocurriera con las legendarias líneas de Nazca, en el sur de Perú, bajo la arena del inconmensurable desierto chileno las claves de este mundo arcaico permanecen encerradas como improntas de una civilización aún por desvelar.

23.12.14

Por otro lado, Chacabuco continua con su plan de preservación.

Una breve nota del El Mercurio de Antofagasta relata la asignación de fondos para continuar con el trabajo de restauración de la filarmónica de la salitrera Chacabuco. Los dineros fueron concursados por la Corporación Chacabuco a los Fondos del Patrimonio 2014 del Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes. A nivel nacional fueron postulados 37 proyectos y se asignaron fondos a 17 de ellos.



Otras notas de prensa:

Red Antofagasta:
Región de Antofagasta se adjudica proyecto para reconstruir edificio de la ex oficina salitrera Chacabuco

La Tercera:
Fondo del Patrimonio entrega $ 1.500 millones para 17 proyectos

Infortunios, fatalismos y egomecanicismos del proyecto para el nuevo Parque Cultural Ruinas de Huanchaca.

Hace algunos días fue presentado el avance del diseño para el proyecto del Parque Cultural Ruinas de Huanchaca en Antofagasta, fruto del concurso ganado por Canvas Arquitectos.

El 14 de diciembre de 2015, El Mercurio de Antofagasta publicó una extensa nota, acompañada de dos preocupantes infografías:



Infografía 1:

En la explanada superior se puede apreciar que los volúmenes nuevos se han alejado hacia avenida Argentina. Si embargo sobre los machones que dibujan y dan ritmo a la extensión de la Bahía de San Jorge, se propone una cubierta...



¿Es tan necesaria esa cubierta? ¿Para que cubrir esos machones, que son uno de los perfiles más auténticos de la ciudad de Antofagasta? Operación innecesaria e infeliz.



Infografía 2:

Desde la explanada inferior, mirando hacia el noreste, se puede ver el gran cuerpo arquitectónico de la escalera mecánica que se acoplará al noble plano inclinado al costado de la base de la chimenea de las Ruinas.



Aqui se puede ver un detalle de la oruga arquitectónica que se encapsula al centro de toda la composición.



¿Es necesario que se ponga la escalera mecánica al centro? ¿No puede ir en otro sitio? ¿Tiene que ocupar el centro de toda la operación? ¿Se trata de una consagración del espacio basura (junk space de Koolhaas)?

Otra operación infeliz y egomecanicista.

Aquí la pueden ver en un detalle de las láminas de concurso, siempre fueron muy agresivas, y cada vez lo son más.



Todos sabemos que una escalera mecánica no es algo suave sutil ni menos transparente.

¿Si se instalaran esas escaleras, que ocurriría con el plano inclinado majestuoso que se alza con la chimenea? ¿Quedará soterrado bajo cadenas, engrenajes, grasa, pernos, y motores?

Es buena idea hacer un parque, pero que todo gire en torno a la incrutación de una escalera mecánica es de terror.

Turismo y arquitectura moderna en Chile. Guías y revistas en la construcción de destinos turísticos (1933-1962)



Turismo y arquitectura moderna en Chile. Guías y revistas en la construcción de destinos turísticos (1933-1962), de Macarena Cortés, ofrece una particular mirada sobre el acerbo de modernos edificios que permitieron hacer de Chile un país turístico desde mediados de los años treinta. Esta mirada se basa en considerar cómo eran mostrados estos edificios en la publicidad que, desde la empresa Ferrocarriles del Estado de Chile, se llevó a cabo durante más de tres décadas para impulsar los viajes y el conocimiento tanto del territorio como de las ciudades chilenas.

Paisajes naturales, arquitecturas y ciudades son mostrados a la luz de una estética que aspiraba a un gran público y que quería hacer de ellos “destinos” deseables. Los artículos de Claudio Galeno, Hugo Weibel, Luciano Basauri y Dafne Berc, permiten ahondar esta perspectiva desde diversos puntos de vista, que van desde la historia urbana local a la consideración de casos internacionales.





Índice

Presentaciones

Consejo Nacional de la Cultura y las Artes / Cristóbal Molina

Ediciones ARQ / Patricio Mardones – Alejandro Crispiani

Cenfoto, Universidad Diego Portales / Samuel Salgado
Introducción

La arquitectura moderna en la difusión de Chile como destino turístico / Macarena Cortés
Piezas de arquitectura para el ocio y el turismo

Arquitectura e infraestructura turística: el hotel Turismo Antofagasta / Claudio Galeno

Hotel Turismo Antofagasta / Macarena Cortés

Salón de té del Parque del Salitre

Restaurante Cap Ducal

Hotel Miramar

Piscina y Club Social Rocas de Santo Domingo

Hotel Portillo

Termas de Puyehue

Hotel Puerto Varas
Conjuntos urbanos como destino turístico

La Plaza de Armas de Osorno. Construcción local de arquitectura y paisajismo modernos / Hugo Weibel

El litoral de Viña del Mar / Macarena Cortés

La plaza Sotomayor de Valparaíso

El barrio cívico de Santiago

El barrio universitario de Concepción

La rivera de Valdivia

La Plaza de Armas de Osorno
Epílogo

Intervenciones costeras y turismo de masas: la lección europea / Luciano Basauri, Dafne Berc

Bibliografía

CV Autores













Intesersecciones: Primer Congreso Interdisciplinario de Investigación, Diseño y Estudios Urbanos, 13-15 de enero de 2015, Campus Lo Contador, Santiago de Chile, PUC