23.4.14

Una cualidad lírica de un encanto duradero: La pintura norteamericana y chilena en el Centenario de Chile, 1910

Vía MNBA.


Fotografía histórica mostrando un ala donde se expusieron las obras de los artistas americanos durante la exhibición en 1910, en Santiago de Chile. © Museo Nacional Bellas Artes.

La selección de obras realizada por la curadora norteamericana M. Elizabeth Boone da cuenta del diálogo entre la pintura norteamericana y chilena, generado a partir de la Exposición Internacional que tuvo lugar en el recién construido Museo de Bellas Artes que celebró el Centenario de la Independencia de Chile, en 1910. Entre el 19 de marzo y el 18 de mayo de 2014 en la Sala Chile.

Las investigaciones de la Dra M. Elizabeth Boone sobre las exposiciones universales y centenarios en los Estados Unidos, Europa y América Latina permiten revivir la Exposición Internacional llevada a cabo hace más de 100 años en el entonces Museo de Bellas Artes, a partir de obras pertenecientes a la Colección del Museo.

El 21 de septiembre de 1910 se inauguró en el Museo de Bellas Artes la gran Exposición Internacional, con motivo del Centenario de la independencia chilena. Entre los países invitados a participar se encontraba Estados Unidos, nación que compartía rasgos con Chile: ambas eran repúblicas, miraban hacia Europa y a su vez se diferenciaban de ella. A pesar de estas similitudes, desde el punto de vista chileno, Estados Unidos era un país comercial y no artístico.

El gobierno norteamericano aceptó la invitación, nombró a un comisario y un sub-comisario para organizar la muestra y envió cerca de 120 pinturas y 40 esculturas a Sudamérica. Es así como los chilenos pudieron sorprenderse por la cualidad del arte norteamericano.

A Pedro Lira, pintor formado en las academias de París y Director de la Escuela de Bellas Artes en Chile, también le llamaron la atención las obras norteamericanas: “después de recorrer con avidez y premura las salas numerosas que encierran ese complicadísimo resumen del arte mundial, saludemos desde luego a la gran república de los Estados Unidos, por sus sorprendentes adelantos, que la autorizan a colocarse dignamente al lado de las grandes escuelas europeas”.


Charles Morris Young, El Brandywine en invierno (The Brandywine in Winter), 1909. © Museo Nacional Bellas Artes.

Entre los autores presentes en la exhibición estaban los norteamericanos Charles Francis Browne, John C. Johansen, J. Francis Murphy, John F. Stacey y Charles Morris Young. Sus pinturas establecieron diálogo con sus coetáneos chilenos Pedro Lira, Onofre Jarpa, Alberto Valenzuela Llanos, Alfredo Helsby y Benito Rebolledo Correa.

Al finalizar la exposición, a fines de diciembre, el gobierno chileno compró varias obras para incorporarlas en su incipiente Colección. Entre las obras escogidas estuvieron las pinturas de Charles Francis Browne, John C. Johansen, J. Francis Murphy, John F. Stacey y Charles Morris Young, cuatro de las cuales habían recibido medalla de algún tipo en la exposición de Buenos Aires. Como señala la Dra. M. Elizabeth Boone en su escrito Una cualidad lírica de un encanto duradero: La pintura norteamericana en el Centenario de Chile, 1910: “las obras adquiridas en Chile por el Museo Nacional de Bellas Artes —cinco paisajes y un desnudo— forman una selección que tuvo mucha resonancia en un país que compartía con los Estados Unidos las riquezas del campo y las aspiraciones de un país joven. Las obras aquí expuestas muestran algunos puntos de contacto: la dedicación a la tradición académica, la mezcla armónica de los rasgos humanos con el mundo de la naturaleza y el amor por las praderas y los ríos del campo.”

Finalmente las relaciones establecidas entre ambos países fueron tanto comerciales por la compra y venta de pinturas, como artísticos. Browne pintó varios paisajes de Santiago durante su estadía en Chile y los expuso al público estadounidense al volver en 1911.

Browne y Trask también iniciaron una amistad con el pintor chileno Alfredo Helsby, cuya obra se incluye en esta exposición, y lo invitaron a visitar los Estados Unidos. Helsby viajó en 1914 y presentó sus obras en varias ciudades del país durante los años siguientes. Efecto de este intercambio es que hoy la obra Luna llena, Limache, Chile pertenezca a la colección del Smithsonian American Art Museum en Washington, D.C.

Para Roberto Farriol, director del MNBA, “esta investigación y la presente exhibición de obras pertenecientes a la Colección del Museo, junto con la puesta en valor artístico de nuestro patrimonio, también pone en relieve una arista desconocida de esta importante exposición del Centenario de Chile, permitiéndonos conocer las implicancias políticas y artísticas presentes en dicha exposición”.

Sobre la curadora:

La Dra. M. Elizabeth Boone es profesora catedrática de historia de arte en la Universidad de Alberta (Canadá) y se especializa en el arte de Estados Unidos, España y Latinoamérica de los siglos XIX y XX. Imparte clases y escribe ensayos y libros sobre temas relacionados con arte, identidad nacional y relaciones transnacionales. Ha trabajado en varios museos norteamericanos, incluyendo el Metropolitan Museum of Art y los Fine Arts Museums of San Francisco.

Ver también en el sitio de University of Alberta: Professor Betsy Boone curates an exhibition of American Art for the National Museum of Chile

Fenomenología de un error. Holl versus Mackintosh. Arquitectura Viva 161


© GSA Archives and Collections.

Vía Arquitectura Viva.

Mackintosh es a Glasgow lo que Gaudí a Barcelona; no hay guía de arquitectura que no mencione al más admirable de los artífices del Arts & Crafts, y que no considere su Escuela de Arte como la construcción moderna más importante de Escocia. Por eso, cuando se convocó el concurso para ampliar el edificio se temía que los proyectos presentados pecaran de discretos, cuando no de timoratos, en su manera de relacionarse con la señera preexistencia. Tal parecía ser el caso de la propuesta con la que Steven Holl ganó el concurso en 2009, un volumen aparentemente hermético cuya volumetría real quedaba camuflada por acuarelas que sugerían atmósferas tenues iluminadas por un poético cañón de luz natural, y descritas con el conocido discurso de Holl sobre el color y las cualidades táctiles de los materiales. Pero la terminación de las obras ha puesto en evidencia que lejos de ser una sutil y ‘fenomenológica’ intervención que dialoga, «en un contraste complementario», con los robustos y un tanto ajados muros de la Escuela de Mackinstosh, la ampliación de Holl es en realidad un exabrupto que abusa de su posición para quebrar, sin ni siquiera un ligero retranqueo, la altura de cornisa del viejo edificio.

Las críticas han surgido de inmediato y, en general, han sido demoledoras, especialmente en los medios británicos. Lo relevante es que no inciden tanto en que Holl haya optado por un lenguaje contemporáneo, cuanto en el hecho de que el proyecto resulta simplemente fallido. Y realmente lo es: por su volumetría exagerada que da respuesta al no menos excesivo programa requerido por la propiedad; por la manera en que, literalmente, fagocita el pequeño pabellón histórico sobre el que parcialmente se apoya; por su esquematismo agravado en el gélido despiece de paneles de vidrio lechoso que resultan indescifrables en su contexto; y, finalmente, por su torpeza constructiva, que desmerece de la genial atención a los detalles propia de la Escuela. Por eso cuando Holl describe su ampliación como un «compañero silencioso del edificio de Mackintosh», con el que se «hibrida al modo de un yin y un yang», no hace sino confirmar lo lejos que en este caso han quedado las palabras de los hechos.

18.4.14

Frank Lloyd Wright and the City: Density vs. Dispersal. MoMA, February 1–June 1, 2014



Frank Lloyd Wright and the City: Density vs. Dispersal celebrates the recent joint acquisition of Frank Lloyd Wright’s extensive archive by MoMA and Columbia University’s Avery Architectural and Fine Arts Library. Through an initial selection of drawings, films, and large-scale architectural models, the exhibition examines the tension in Wright’s thinking about the growing American city in the 1920s and 1930s, when he worked simultaneously on radical new forms for the skyscraper and on a comprehensive plan for the urbanization of the American landscape titled “Broadacre City.” Visitors encounter the spectacular 12-foot-by-12-foot model of this plan, which merges one of the earliest schemes for a highway flyover with an expansive, agrarian domain. Promoted and updated throughout Wright’s life, the model toured the country for several years in the 1930s, beginning with a display at Rockefeller Center. This dispersed vision is paired with Wright's innovative structural experiments for building the vertical city. Projects, from the early San Francisco Call Building (1912), to Manhattan’s St. Mark’s-in-the-Bouwerie Towers (1927–31), to a polemical mile-high skyscraper, engage questions of urban density and seek to bring light and landscape to the tall building. Highlighting Wright’s complex relationship to the city, the material reveals Wright as a compelling theorist of both its horizontal and vertical aspects. His work, in this way, is not only of historic importance but of remarkable relevance to current debates on urban concentration.

17.4.14

9.4.14

Fibromialgia, una exposición de Macarena Gutiérrez Gebauer. Espacio Cultural Oficina FME, San Pedro de Atacama.



La Fundación Minera Escondida y Balmaceda Arte Joven invitan a la exposición "Fibromialgia" de la artista Macarena Gutiérrez Gebauer, curada por Jorge Wittwer.

La muestra se inaugura el miércoles 9 de abril a las 19:00 horas en el Espacio Cultural de la Oficina Fundación Minera Escondida en San Pedro de Atacama, calle Gustavo Le Paige 527.

5.4.14

HOY NO SE FÍA: obras de ocho mujeres (actualizado)



MATTAPRAT se complace en presentar la exposición que abre su temporada OTOÑO MP 2014
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HOY NO SE FÍA
obras de ocho mujeres
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AVENDAÑO + DONOSO + GUTIÉRREZ + MONFORTE + O’RYAN + OSORIO + REESE + TRUJILLO

Inauguración: sábado 12 de abril de 2014, 13.00 hrs.
Lugar: MATTAPRAT, Prat 712 4° piso, Antofagasta, Chile

+ INFO próximamente en nuestro FB y mattaprat.cl

¿Qué decía de Chile y Sudamérica una guía turística de 1924?



Vía La Tercera.

por BBC Mundo - 04/04/2014 - 12:05

"Las mujeres sudamericanas visten con elegancia, así que recomendamos que lleven prendas nuevas y distinguidas".

El Manual para Sudamérica, o South American Handbook, es la guía de viajes en idioma inglés más antigua y, para celebrar el aniversario, sus editores han decidido republicar la versión original.

"En todas las repúblicas latinoamericanas es necesario para algunos trayectos montar a caballo, o usar mulas o burros", recomendaban los autores del manual en 1924.

El libro sobrevivió a cambios tumultuosos y fue publicado inclusive durante la Segunda Guerra Mundial.

La guía tiene su antecesor en el Manual Anglo Sudamericano compilado por William Koebel, un empresario interesado en promover el intercambio comercial con Sudamérica. Koebel también era un autor prolífico y uno de sus libros se titula "Argentina: pasado y presente".

"Koebel era el autor más prolífico sobre América Latina de su tiempo y estaba particularmente interesado en promover el comercio y las relaciones internacionales con Sudamérica", dijo a BBC Mundo Kirsty Holmes, de la editorial que publica el manual, Footprint.

Las ediciones iniciales fueron publicados por la Federación Británica de Industrias y en 1924 el manual pasó a una casa editorial privada.

"La guía de 1924 fue compilada como un manual para comerciantes y empresarios, que incluía tambien datos sobre América Central y Cuba. El continente estaba cambiando rápidamente en términos de industria y comercio y por eso se decidió publicar un libro cada año", dijo Holmes.

Los primeros ejemplares dejan en evidencia cuán diferente era Sudamérica, pero también muestran que algunas costumbres siguen tan vigentes como cuando fueron observadas por Koebel, quien falleció en 1923.

"Jóvenes de barba"

En la década de los años 20, el viaje a Sudamérica desde Europa se hacía por mar y el manual daba detallados consejos ("empaquen unas cuantas camisas almidonadas") para la larga travesía desde Liverpool, en Inglaterra, hasta Manaus, en la Amazonía brasileña, un trayecto de más de 9.000 km.

La sección de Chile comienza con Valparaíso, otro punto de llegada para las travesías de ultramar.

La ciudad era el primer puerto para los buques que pasaban el Cabo de Hornos desde el Atlántico, aunque esta edad de oro llegaba a su fin en 1924: el Canal de Panamá había sido inaugurado 10 años antes.

El manual fue registrando cambios a lo largo de las décadas. En los años 50 la recomendación para los viajeros era "siempre usar sombrero y ser cuidadoso con la comida. Evitar a toda costa ingerir carne de puerco".

En la década de los 60, tras la inauguración de Brasilia en 1956 y la mayor frecuencia de viajes aéreos, el libro aseguraba que "las dos guerras mundiales han tenido un profundo efecto en el desarrollo de la industria" y que "probablemente ninguna parte del mundo ha cambiado tanto como Latinoamérica".

En los 70, la guía advertía: "es desafortunado, pero cierto, que ha surgido un prejucio entre las autoridades de varios países latinoamericanos contra los viajeros masculinos jóvenes con pelo largo, barba y ropa estilo hippy".

"Los jóvenes de estilo informal deberían llevar una carta de alguien en una posición oficial que atestigue su buen carácter".

Machismo y mapuches

Ya Koebel advertía en la década del 20: "Las costumbres son diferentes en Chile y en los paseos de moda los hombres jóvenes miran intensamente a la señoritas, haciendo comentarios en voz alta sobre su apariencia. Esto no es irrespetuoso según las costumbres de Chile".

Poco parece haber cambiado. Una de las guías actuales para Sudamérica afirma que "los hombres de Chile son menos agresivos en su machismo que los de otros países sudamericanos, pero aún el machismo es parte de su cultura y hacen comentarios cuando ven pasar una mujer".

La guía de Koebel no sólo describía hábitos sociales, también incluía reflexiones sobre problemas sociales.

El libro habla de la victimización de los mapuches en Chile y advierte sobre un futuro en el que se podrá "lamentar la desaparición de esta valiente raza".

Turismo ecológico

El manual fue expandiéndose a lo largo de los años con actualizaciones y comentarios de sus muchos lectores, incluyendo escritores como Paul Theroux y Graham Greene.

La guía también pasó a incorporar datos sobre México y América Central, que a partir de 1990 tienen su propia publicación.

Holmes tiene confianza en que el Manual para Sudamérica sobrevirá muchos años más y asegura que el libro impreso se complementa con sus nuevos apps y versiones digitales.

La edición 2014 tiene más de 1.500 páginas y refleja la preocupación de muchos de sus lectores por el medio ambiente.

"Incluimos operadores con buenas credenciales en ecoturismo y también incluimos siempre que sea posible hoteles locales e independientes en lugar de corporaciones globales, para apoyar a las economías locales", dijo Holmes a BBC Mundo.

El libro asegura que "ha habido un crecimiento fenomenal del turismo que promueve y apoya la conservación de hábitats naturales y es también beneficioso para las comunidades locales", asegura el libro, que incluye un mensaje muy claro:

"Siempre que sea posible, planeen un itinerario que minimice las emisiones de carbono".

3.4.14

Nicolás Gonzáles Paredes. Portada de La Ilustración, Antofagasta, 25 de enero de 1925.


Portada de La Ilustración del 25 de enero de 1925. La gráfica fue realizada por Nicolás González Paredes luego de un concurso que realizó el semanario dirigido por León Pezzutti.
© Archivo Claudio Galeno.

Consejo de la Cultura compromete apoyo en defensa de patrimonio material e inmaterial de Chuquicamata


Vista aérea de Chuquicamata publicada en revista Zig-Zag. © Archivo C.Galeno.

Vía El Nortero.

“Chuquicamata es la mina más grande de nuestro país, dueña de una potente historia política y social. Es un deber para Chile recuperar y mantener esa memoria”. Con esas palabras la Ministra de Cultura, Claudia Barattini, comprometió el apoyo del Consejo de la Cultura -y futuro Ministerio- en la causa que diversas entidades de la Región de Antofagasta han encabezado en resguardo de la defensa del patrimonio material e inmaterial del campamento minero.

El tema fue abordado en un encuentro que sostuvo la titular de cultura en su oficina de Valparaíso con el Diputado e integrante de la Comisión de Cultura de la Cámara baja, Marcos Espinosa, y representantes de la agrupación Hijos y amigos de Chuquicamata y la Corporación de Cultura y Turismo de Calama, quienes han encabezado el proyecto que promueve la declaración de zona típica de Chile para proteger el campamento de Chuquicamata en términos patrimoniales y, posteriormente, para conseguir la declaratoria como Patrimonio de la Humanidad ante la Unesco.

La Ministra Barattini destacó que “hay un equipo que está avanzando rápidamente y el CNCA se pondrá a disposición de esta causa patrimonial del país. Valoro que hayan logrado articularse entre el municipio, las organizaciones ciudadanas y las autoridades parlamentarias, y que además sean las propias personas, a través de la agrupación Hijos y amigos de Chuquicamata, las que están defendiendo su memoria, su historia, y que hayan exigido a Codelco que juegue un rol en la defensa de ese lugar”.

El Diputado Espinosa, quien presentó la moción relativa al tema, aprobada en forma unánime en la Cámara baja, planteó que “nos encontramos muy optimistas de saber que la Ministra está altamente interesada e identificada con el tema patrimonial. Agradecemos su disposición a recibirnos y a impulsar este tipo de iniciativas que tienen una génesis estrictamente ciudadana, y que gracias al respaldo del Parlamento y otras entidades han podido dar pasos concretos en su cristalización”.

Por su parte, René Huerta, director de Patrimonio de la Corporación de Cultura y Turismo de Calama, y Consejero Regional de Cultura de Antofagasta, comentó que “a través de la organización civil Hijos y amigos de Chuquicamata hemos estado trabajando en este proyecto. Hoy, junto a Codelco, la Agrupación Hijos y amigos de Chuquicamata, el Municipio y la Corporación de Cultura y Turismo de Calama, estamos elaborando este expediente y hemos querido que el Consejo de la Cultura también se haga parte de este proceso y la Ministra conozca los detalles y avances de la
iniciativa”.

La Ministra Barattini firmó además la ficha donde la Agrupación Hijos y Amigos de Chuquicamata reúne el respaldo ciudadano a sus demandas en resguardo del patrimonio de la zona.

Solidaridad. Redes intelectuales: arte y política en América Latina. Exposición en el Museo de Arquitectura Leopoldo Rother, 3-30 de abril de 2014



Vía ArtNexus.

La exposición Solidaridad, Redes intelectuales arte y política en América Latina, que se abrirá al público entre el 3 y 30 de abril, en el Museo de Arquitectura Leopoldo Rother de la Universidad Nacional de Colombia, reúne un significativo conjunto documental a través del cual se analizan tres momentos de la historia artística de América Latina. La primera mitad del siglo XX, a partir del estudio de los nodos que configuraron algunas de las más importantes revistas culturales de la época, dentro de las que se destacan la revista Martín Fierro y la revista Universidad. El período de la llamada Guerra Fría, es analizado a través del estudio de las redes continentales que configuraron alrededor suyo dos destacadas figuras de la época: el artista mexicano David Alfaro Siqueiros (1896 - 1974) y el curador y crítico de arte cubano José Gómez Sicre (1916 - 1991). Las décadas de los años 60 y 70 del pasado siglo, se estudian a través de las complejas e intrincadas relaciones culturales que se lideraron desde Cuba y Chile y que tuvieron un profundo impacto en la vida intelectual y artística de la región.

Esta exposición es uno de los resultados del proyecto de investigación Redes intelectuales: arte y política en América Latina 1920 - 1970, realizado por un grupo de 10 investigadores de varios países. Coordinados por la profesora María Clara Bernal (Colombia), los profesores y profesoras Ana Longoni (Argentina), Carla Macchiavello (Chile), Diana B. Wechsler (Argentina), Fernanda Nogueira (Brasil), Ivonne Pini (Uruguay - Colombia), José Antonio Navarrete (Cuba - Estados Unidos), Jorge Ramírez (Colombia), Sylvia Juliana Suárez (Colombia) y William Alfonso López (Colombia), desarrollaron una intensa agenda de investigación. Apoyados por la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de Los Andes, la Universidad Nacional Tres de Febrero, la Fundacion ArtNexus, y especialmente por el programa Connecting Art Histories de la Getty Foundation de los Estados Unidos, este grupo de investigadores realizaron una intensa inmersión en archivos y centros de documentación en varias ciudades de América Latina, cuyos resultados parciales se expusieron en una serie de encuentros y seminarios que se llevaron a cabo a lo largo de los años 2012 y 2013, en Bogotá, Los Ángeles y Buenos Aires.

La pluralidad de miradas reunidas en la muestra, es el fruto de un trabajo colectivo que se hizo con especial énfasis en el presupuesto vertebral del proyecto, esto es, la convicción de que comprender la complejidad del estudio de los procesos artísticos del continente implica hoy un compromiso de trabajo en red.

Ver otra noticia en El Tiempo: Arte y política del siglo XX en la Universidad Nacional.

2.4.14

Muere Frankie Knuckles, inventor del ‘house’



Vía El País.

Por Daniel Verdú Madrid 1 ABR 2014.

Todos en Chicago le conocían como El Padrino. Básicamente porque Frankie Knuckles fue quien inventó –o al menos estuvo ahí desde el primer día- la música house con la denominación de origen de la ciudad del medio oeste estadounidense. Un género que revolucionó la música de baile a mediados de los ochenta y que todavía hoy sigue sonando en las discotecas en cualquiera de sus múltiples variantes. El legendario productor y dj, hasta hace poco todavía en activo, murió el lunes por la tarde en su casa. Hacía tiempo que su salud se había deteriorado. Hace unos años tuvieron que amputarle un pie a causa de unas complicaciones derivadas de una osteomielitis. Pero hasta hace muy poco todavía se ponía detrás de unos platos en clubes de todo el mundo. Aunque fuera para revivir la gloria y el esplendor de dos décadas atrás.

Podría decirse que la historia del house, la semilla a través de la que ha germinado toda la música de baile de los últimos 30 años, surgió en Nueva York pero se plantó en Chicago cuando Knuckles se mudó ahí y se instaló en el legendario Warehouse. Un club donde vivía y pinchaba cada noche –o más bien amanecer- y al que solo se podía acceder si se era uno de sus miembros (básicamente de la escena gay y latina). En el piso de arriba había un pequeño lounge, en la planta baja, la discoteca y en el sótano, la cocina. De su nombre, aunque todavía circulan varias versiones para explicar el nacimiento del término, viene la etiqueta de house.

Al principio la música que sonaba en aquel club formaba parte más bien de los coletazos del disco y algunos fogonazos de post punk. Poco a poco, Knuckles fue introduciendo el ritmo 4x4 (una dureza en los compases que reclamaba el propio contexto) y creando temas como el fundacional. Your Love, compuesto en 1986 con Jamie Principle y que todavía hoy suena en los garitos de todo el mundo. "Lo importante era mantener lo mágico que tenía aquella canción, pero hacerla más nueva, relevante, potente. Tenía que ser más fácil de pinchar para un dj", recordaba en una entrevista con EL PAÍS en 2011 explicando cómo llegó hasta ese himno de las pistas de baile. En esa época, aquellos pioneros de la música de baile todavía editaban en cinta y los pocos aparatos que tenía Knuckles, como una Roland 909, pertenecían a Principle; una Roland 909. Pero detrás de esas pioneras máquinas comenzó una enorme revolución que terminó extendiéndose a todo el mundo.


"El sonido house no lo creé de forma premeditada. Simplemente sabía que si algo me afectaba emocionalmente, le sucedería lo mismo al resto. Algunos sonidos que usaba se fueron repitiendo, la base 4x4, el golpe intenso del bombo... después vas coloreando el resto de la canción", explicaba Knuckles. Con él y su amigo de la infancia –aunque luego tomaran caminos distintos- Larry Levan nació una manera distinta de disfrutar las noches que se contagió también al otro lado del Atlántico instalándose en Reino Unido e Ibiza. Knuckles se atribuía también la paternidad de la réplica de ese terremoto que terminó provocando la gran revolución del acidhouse inglés y cuya lluvia ácida de frecuencias agudas y ritmos hipnóticos influyó en toda la música que salió de la isla a finales de los ochenta y comienzos de los noventa (como Primal Scream, New Order o Happy Mondays). "Vinieron a verme a Chicago unos periodistas ingleses. Querían saber cómo habíamos creado todo aquello. Les presenté a todo el mundo, fueron a los clubes... Luego se volvieron al Reino Unido y ahí surgió todo aquello", explicaba él.

El fenómeno no ha cesado y en los últimos años ese house primigenio ha vivido un enorme revival en las discotecas. Gracias a ello, Knuckles pudo disfrutar del aura de mito y seguir explotando su leyenda. Con él nació una música que hoy, y todavía más con la muerte del padre, forma parte ya a pleno derecho de la tradición musical moderna.

EARTHQUAKE: A post-Biblical view (Terremoto, una mirada pos-bíblica), by Lebbeus Woods, 2010.

Vía Lebbeuswoods.net.



Earthquakes are the result of natural, tectonic changes in the solid crust of the earth and, as such, are not inherently catastrophic. Their bad reputation comes from the destruction to human settlements that accompanies them, when buildings collapse under the stress of forces produced by earthquakes. This destruction is not the ‘fault’ of earthquakes, but rather of the buildings, which, even in regions regularly visited by earthquakes, are not designed to work harmoniously with the violent forces periodically released. So buildings collapse, usually with considerable loss of life and injuries. The earthquakes are blamed, as though the purpose of these sublimely unself-conscious phenomena was to damage and destroy the human. “Earthquake Kills Thousands!” “Killer Quake Strikes!” “Earthquake Levels Town!” are typical aftermath headlines. What they should say is “Falling Buildings Kill Thousands!” “Killer Buildings Strike!” “Inadequately Designed Town Leveled!”

Such headlines will not, of course, appear. If they did, architects, town-planners, engineers, and the entire army of professionals responsible for the design, construction, and maintenance of the affected buildings would be called to account. If that were to happen, they would certainly implicate politicians, developers, banks and the entire army of private and public officials controlling what gets built and where, the financial/economic community that finds it more profitable to rebuild what has been destroyed than to commission the development of architectures that would work with earthquakes and thus survive them. If this profit-driven community was called to account by public outcry, it would almost certainly turn the blame back on the public itself. After all, corporations and government are under constant pressure to give the public what it wants, which today means the same products, the same lifestyles, the same buildings and types of buildings to be found anywhere on the planet, regardless of the planet’s extremely varied processes of transformation. If all these individuals and social institutions were held responsible for the destruction caused by earthquakes, then the public in earthquake regions would have no choice but to demand radical changes of them. But this would be an expensive revolution, one that all the interests involved could afford only at great cost to their reputations, knowledge and technical expertise, and to their present economic prosperity.

There is, however, a deeper structure of resistance to investing in the invention of new architectures of and for earthquake, and this is formed by the most venerable beliefs about the relationship between the human and natural worlds, considered to be essentially hostile. The ‘Man versus Nature’ attitude begins in the founding stories of some of the world’s dominant religions. Christianity, Judaism and Islam share the Biblical account of the expulsion of Adam and Eve from the Garden of Eden, which came as a result of their desire for self-knowledge and, thereby, for independence from the rest of the unselfaware, wholly interdependent world. Many philosophers over the past epochs have rationalized this belief, but it was Rene Descartes who best codified it for the modern era. His philosophy postulates an essential duality of the world, comprised of the human and the Divine, which cannot be bridged, at least by the human. Not coincidentally, he also invented a mathematical systemóanalytical geometry--that organized the spatial and temporal properties of the human domain with great efficacy. Cartesian logic and geometry offer a pragmatic usefulness that shows no signs of diminishing, more than three hundred years after their inception, and in spite of immense cultural and technological changes to the society they serve. But, while Cartesian thought and method succeeded in freeing science, and therefore technology, from the grip of religion per se, it maintained the adversarial Biblical relationship between the domain of the human and the realm of ‘Divine’ nature. Nowhere is its fragility in this regard more clearly demonstrated than in earthquake regions. There, not only has the idea of the Cartesian ‘grid’ as a symbol of rational efficiency and stability been overturned (literally) by the nature of earthquake forces, but the civilizational cornerstone of human independence from Nature (a conceit, however transparent, that has propelled the notion of human progress) has been broken to bits. In light of the consistent failure of leading societies such as the United States and Japan to build effectively against earthquake, it is reasonable to reconsider the dominant philosophies, techniques and goals of building and urban design in earthquake regions.

At this writing, such a reconsideration by architects and planners has hardly begun. What is needed now are new ideas and approaches that go beyond the defensive reinforcement of existing conceptual and physical structures, and open up genuinely new possibilities for architecture in relation to the earth's continuing process of transformation. My own efforts in this direction have been sporadic and sketchy, resulting in two sets of highly speculative projects, which were published in my book of 1997, Radical Reconstruction. The San Francisco ‘houses’ of 1995, completed after research at the Berkeley Engineering Library, propose architectures extending the forces of earthquake into the dynamics of private life and social change. The ‘terrain’ projects of 1999, summarized in this book and completed after the cycle of disastrous earthquakes that struck around the world last autumn, propose that architecture be considered as an integral part of landscapes undergoing regular seismic upheavals. Both sets of projects look forward to a post-Biblical reconciliation of the human and the natural, through the conceptual and tectonic reformation of architecture itself.

16 April 2000
New York City

Docomomo Journal 49 (2013/2) For an Architect´s Training DATE: 22/3/2014

Vía Docomomo Internacional.



The analysis of Modern architect’s training is the issue of this docomomo Journal. The variety of discussions on architects’ mission, on architectural discipline and the recall on some key figures explain the argument of this Journal entitled For an Architect’s Training. The title quotes Walter Gropius’ “Blueprint for an architect’s training” spread through the French magazine L’Architecture d’Aujourd’hui in February 1950 (number 28), dedicated to “Walter Gropius, the spread of an idea” and realized by Paul Rudolph under the direction of Gropius himself who developed his ideas on design education between art and technique, creation, research and applied science.

In this context emerges Joseph Hudnut, at the time Harvard University Dean of the Faculty of Design. In his Blueprint for a University (1944), Hudnut shaped the liaison between “our universities” and “the evolution of a new social order in our cities.” In fact, he advocates “a scientific attitude towards the problem thus created [by the immense industrial expansion] and the establishment of the intellectual forces in the effort to resolve them.

”Facing what he calls as the social disintegration, he considers that “living needs a pattern [and] a framework of social purpose.” docomomo acknowledges the major relevance of reflecting on the Modern Movement heritage focusing on two of the main issues: learning and responsibility. This duality between education and duty implies a collective attitude and a shared action. In fact, Hudnut “does not suggest that a social pattern can be created by an act of the individual will. It will be not invented. It will be the consequence of an evolutionary process [because] Planning is a term which includes both foresight and responsibility for change.” This responsibility towards the future implies “the sense of historicity and evolutionary identity” in the terms defended by Juhani Pallasmaa in his “Newness, Tradition and Identity” docomomo Lectures published in this Journal. Pallasmaa argues referring to Álvaro Siza’s conviction that “architects don’t invent anything, they transform reality.” Pallasmaa stands “the ground of culture” as a collective mental foundation taking into account that “the quick collapse of this collective mental foundation during the past decades is already a serious obstacle for education in the creative fields today.”

If Hudnut stands that “planning is a tool of social reconstruction”, Pallasmaa stands that “the primary task of architecture continues to be to defend and strengthen the wholeness and dignity of human life.” The tradition of Modern Movement architecture is envisioned as a large concept that deals with forms, spaces, techniques and social responsibility. The contributions on this discussion put together learning and training, scientific research and design practice, the social mission and the responsibility of architects towards the future considering that “Modernity is an unfinished business” as Allen Cunningham reminds us.

I wish to thank Gonçalo Canto Moniz who has acted as guest editor. Due to his commitment and research in the field, together with the knowledge conducted by a range of researchers that accept to share their work, analyse and creative interpretation focused on some architectural education key figures [from Kahn to Rogers, Muratori or Quaroni to Leslie Marin, from Hilberseimer to the Russian avant-garde or the Brazilian Modernity process to the alive vital experience of Herman Hertzberger] it is possible to extend this debate over the reflection on the link between design and science, art and technique. And finally it is also the challenge to discuss this urgent contemporary issue in order to prepare the coming main docomomo discussion forum in the believe that seeking for the planning and architectural responsible mission is a way to approach the “Expansion and Conflict” key concept of the 13th International docomomo Conference, which will take place in Seoul, Korea, from the 24th to the 27th September 2014.

Ana Tostões, Chair of docomomo International

29.3.14

Puerto de Ideas trae al experto en conservación Dinu Bumbaru



Vía La Tercera.

Entre el 11 y el 13 de abril, el encuentro se realizará en Antofagasta. El arquitecto canadiense hablará de minería y patrimonio.

por Fabio Neri - 29/03/2014 - 09:46

Será el primer Puerto de Ideas celebrado fuera de Valparaíso, y el primero en el que el tema fundamental será la ciencia. Entre el 11 y el 13 de abril un importante contingente de científicos, arquitectos, historiadores y artistas se reunirá en la ciudad de Antofagasta para dar vida a la cuarta versión de este festival que ha tenido como invitados, en años anteriores, a figuras como Alfredo Jaar, Alan Pauls, Tzvetan Todorov y Juan Villoro, entre otros. Los participantes abordarán desde sus especialidades temas vinculados a la ciencia.

Uno de ellos es Dinu Bumbaru, arquitecto canadiense experto en patrimonio y uno de los directores de la organización de conservación patrimonial Heritage Montreal, quien estará encargado de conducir la exposición “Patrimonio y minería: memoria, comunidad y futuro”, el 12 de abril a las 16.30 horas, en el Ferrocarril de Antofagasta.

“Estoy fascinado por la idea misma. En Montreal también intentamos crear interacción y complicidad entre el sector del patrimonio, de la inversión, los artistas y los académicos”, comenta Bumbaru.

En su línea, intentará destrabar las complejidades que existen en la idea de conservación patrimonial en países como Chile, usando de ejemplo su reconocida labor en Canadá.

“La conservación es también una actividad cultural, y en Canadá opera bajo muchas legislaciones diferentes. Desde ese contexto, muchas provincias han delegado el papel de protector a los municipios”, señala el arquitecto.

Bumbaru fue uno de los promotores de la ley para el desarrollo sustentable aprobada en 2005, en Québec, que incluye, básicamente, la conservación del patrimonio cultural como principio oficial de desarrollo sustentable.

“Si bien la ley es reciente, poco a poco vemos a los tribunales y a los jueces referirse a ella y a sus principios, lo cual es buena señal”, asegura.

Uno de los objetivos de su ponencia, además, será aproximar al público a su propuesta sobre conservación patrimonial, e incentivar su participación activa, sobre todo en la región de Antofagasta.

PATRIMONIO Y MINERÍA

Los escombros residuales que produce una gran mina pueden hacer desaparecer una ciudad. También el agotamiento del mineral o las inclemencias del mercado. En Chile aún es posible encontrar salitreras abandonadas, piques vacíos o ruinas de fundiciones a medio construir, como las de Huanchaca. Este será el telón de fondo en el que expondrá Bumbaru.

“La minería y el patrimonio pueden encontrar un terreno común. El gran desafío es la escala de la operación minera y la forma en que apreciamos su impacto no sólo sobre el medioambiente natural, sino también sobre el patrimonio cultural”, explica el arquitecto.

El valor de las entradas a las distintas exposiciones será de $ 1.500, salvo algunas en las cuales el ingreso será liberado.

25.3.14

Compartir coche, un apaño que levanta ampollas

Vía El País.

La línea de autobús que cubre el trayecto Zamora-Salamanca lleva años transportando estudiantes que viajan a casa los fines de semana desde la ciudad universitaria. Pero últimamente ha perdido clientela. Muchos de esos jóvenes están optando por una alternativa más barata: buscan en Internet a alguien que vaya a hacer ese recorrido en coche y comparten el gasto de gasolina. La fórmula no es nueva, pero se está extendiendo cada vez más gracias a las webs que ponen en contacto a los viajeros. El propietario de la línea Zamora-Salamanca, de hecho, ha pedido auxilio a la patronal de autobuses, Fenebús, porque está perdiendo negocio. Y esta ha reaccionado denunciando a la plataforma más popular entre los estudiantes de Salamanca: Blablacar. “Hemos pedido su cierre porque no tiene cobertura jurídica y por competencia desleal. Como es alegal, no se le exige ninguna responsabilidad y no ofrece ninguna garantía a los usuarios ante accidentes, robos y otras incidencias posibles”, explica José Luis Pertierra, director de Fenebús.

Blablacar, como todas las iniciativas que se engloban bajo la denominación de “consumo colaborativo”, opera en un limbo legal. No hay ninguna normativa, ni nacional ni europea, que defina o regule de manera transversal este tipo de actividades, que pueden desarrollarse en ámbitos muy diversos: viajes y coches compartidos, intercambio o alquiler de casas entre particulares, trueque de bienes y servicios, restaurantes caseros, bancos de tiempo, oficinas compartidas, financiación colectiva... “Somos como un tablón de anuncios, nos limitamos a poner en contacto a personas con intereses comunes, por lo que no se nos puede considerar nada parecido a una empresa de transporte público. Es como si obligaran a un periódico a hacerse responsable de todos los anuncios de particulares que aparecen en sus secciones de anuncios clasificados”, argumenta Vincent Rosso, director general de Blablacar para España y Portugal.

Fenebús ha presentado cuatro escritos ante el Ministerio de Fomento, la Defensora del Pueblo, el fiscal de Seguridad Vial y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, que, de momento, están analizando el asunto. El director de la patronal advierte de que, en caso de accidente, “la póliza de seguros de un coche particular podría no cubrir a todos los pasajeros si la compañía aseguradora considera que se trata de un servicio de transporte en el que ha habido una transacción económica”. Y pone el ejemplo de California, que en septiembre del año pasado aprobó la primera regulación del mundo para sistemas de movilidad compartida después de varios años en los que habían estado prohibidos por presión del gremio de taxistas. La normativa establece una treintena de reglas, como la obligación de que los conductores acrediten que no tienen antecedentes penales, inspecciones para los automóviles y un seguro especial para los pasajeros en caso de accidentes.

Vincent Rosso, en cambio, asegura que las pólizas de seguro para coches particulares en España son suficientes para cubrir cualquier incidente. “Los conductores no son profesionales ni cobran a los pasajeros, solo comparten gastos, y si detectamos que alguien está intentando llevarse beneficio, lo expulsamos de la comunidad”, afirma. “Sentimos molestar a las empresas, pero solo estamos dando respuesta a una nueva forma de consumir, más sostenible y eficiente, que practican cada vez más personas”, añade.

Lo que empezó siendo un pequeño tablón de anuncios en Internet se está haciendo, en efecto, cada vez más grande. Solo Blablacar, que es líder en viajes compartidos en Europa, tiene seis millones de usuarios registrados en los 12 países en los que opera y gestiona un millón de viajes al mes, sobre todo en Francia, Alemania y España. Y la revista Forbes ha calculado que el flujo de dinero que se va a mover este año por medio de plataformas de consumo colaborativo superará los 2.600 millones de euros. El fenómeno está cobrando tal dimensión que la UE está empezando a plantearse la necesidad de introducir algún tipo de legislación: tanto para que todo ese dinero no quede al margen de las leyes fiscales como para garantizar la seguridad y los derechos de los usuarios.

La crisis, las nuevas tecnologías y la mayor concienciación de los ciudadanos sobre la necesidad de consumir de forma más sostenible y respetuosa con el medio ambiente han favorecido el desarrollo de la economía colaborativa. El Observatorio Europeo Cetelem, que analiza cada año las tendencias de consumo en Europa, reflejó en su último informe que el 52% de los ciudadanos entrevistados en 12 países de la UE, entre ellos España, tiene previsto utilizar plataformas de trueque e intercambio de bienes o servicios en los próximos años.

El Comité Económico y Social Europeo (CESE), órgano consultivo de la UE, aprobó en enero un dictamen en el que propone varias medidas a la Comisión Europea. La primera es definir el concepto. “Son tan variadas las iniciativas que se autodenominan consumo colaborativo, que habría que clasificarlas para poder determinar, de entrada, de qué estamos hablando. Nosotros creemos que habría que establecer dos grandes diferencias, entre las que tienen un objetivo de lucro y las que no, y recomendamos que solo se regule la actividad de las que persiguen beneficios económicos”, apunta Bernardo Hernández, ponente del dictamen. En este caso, según propone el documento aprobado, la legislación debería establecer políticas de protección al usuario similares a las que rigen cualquier operación de consumo: a quién reclamar, estándares de calidad, compensaciones en caso de deficiencias o publicidad engañosa, aseguramiento, etcétera. “Si no hay nadie que gane dinero, entendemos que se trata del clásico trueque de toda la vida que no es necesario regular”, subraya.

Son muchas las plataformas que ya están obteniendo beneficio de su actividad, sobre todo en los sectores de viajes o coches compartidos y alojamiento. Blablacar, por ejemplo, cobra en Francia una comisión del 10% a los pasajeros que contacten con un conductor por medio de esta web, y tiene previsto empezar a cobrar en breve en España y otros países donde opera. Amovens, similar a esta, es también gratuita de momento, pero Carpooling pide un 11%. Y la mayoría de las que gestionan alquileres de casas entre particulares también piden comisión, entre un 10% y un 15%.

La patronal española de hoteleros CEHAT se considera también perjudicada por la competencia que suponen estas plataformas, aunque no tiene previsto presentar una denuncia como ha hecho Fenebús. “No pretendemos que se prohíba, ni mucho menos, pero sí que las que obtienen beneficio tengan las mismas obligaciones que tenemos todos los que nos dedicamos al negocio turístico, tanto en materia fiscal como en requisitos de seguridad y legislación laboral. No puede ser que nosotros tengamos que cumplir toda una serie de exigencias que nos salen muy caras y competir con quien no está obligado a nada. Eso es competencia desleal”, razona Ramón Estalella, secretario general de CEHAT. “Hay mucha gente que se está dedicando profesionalmente a esto, que tienen apartamentos dedicados en exclusiva al alquiler a través de estas plataformas y que emplean a personal de limpieza sin contrato. Y eso no es consumo colaborativo, es un negocio turístico sumergido. Ni siquiera están obligados a pedir permiso a las comunidades de vecinos, lo que está ocasionando bastantes conflictos entre propietarios”, afirma.

Jeroen Merchiers, director general de Airbnb para España y Portugal, la mayor plataforma internacional de alquiler de casas entre particulares —que acaba de ser valorada en 7.200 millones de euros—, no está en contra de la regulación. “Estamos a favor de una normativa y ya estamos viendo cómo reguladores de todo el mundo están trabajando por políticas justas y razonables para ayudar a la gente a compartir la casa en la que viven. Por nuestra parte, nos aseguramos de informar a nuestra comunidad de que debe cumplir las obligaciones fiscales y normativas marcadas por las autoridades locales, y cuando se producen incidencias con un anfitrión o viajero intervenimos como parte de nuestra atención a los usuarios”, asegura.

Aunque en sus condiciones de uso todas las plataformas advierten de que no se hacen responsables de ningún daño o lesión que resulte de las interacciones entre sus usuarios, en la práctica la mayoría suelen intervenir cuando surgen conflictos porque beneficia a su reputación. Es una especie de autorregulación que hasta ahora se ha considerado suficiente, pero que empieza a quedarse corta. Albert Cañigueral, representante en España de la red OuiShare (que agrupa a expertos, organizaciones y emprendedores de iniciativas colaborativas), opina que la regulación sería beneficiosa porque daría validez jurídica a la actividad y ayudaría a su desarrollo. “Abogamos por la regulación en todos los casos, no solo cuando haya beneficio económico, para que los usuarios se sientan seguros y participen cada vez más. Ahora bien, regular no significa prohibir, sino establecer reglas claras para todos”, advierte.

El propio dictamen del CESE insiste en la necesidad de una normativa para impulsar un consumo más sostenible, responsable y respetuoso con el medio ambiente. Según un estudio realizado en 2012 por la consultora Campbell Mithun, el 67% de los estadounidenses no se atrevía a registrarse en alguna plataforma porque temía engaños o productos de mala calidad.

Las asociaciones de defensa de los consumidores también entienden que, sobre todo si hay ánimo de lucro, deberían establecerse garantías. “El consumo colaborativo es una muy buena opción, especialmente en la coyuntura actual. Pero es necesario regularlo para que no haya personas sin escrúpulos que quieren sacar ventaja porque, al no haber detrás una empresa, las relaciones son de consumidor a consumidor y no existe una garantía de establecimiento o fabricante. Es cierto que el consumidor está dispuesto a asumir ese riesgo a cambio de otros beneficios, pero aun así deben establecerse unas normas claras”, opina Ileana Izverniceanu, portavoz de la OCU.

El problema es que, al ser tan variados los sectores en los que operan estas plataformas, es complicado establecer un marco común. “Es difícil, pero no imposible. Ante los nuevos usos sociales hay que inventar nuevos modos de regular, no valen las viejas normas. Hay que recordar, por ejemplo, lo que ha pasado con el comercio electrónico. Al principio parecía imposible establecer controles generales, pero con el tiempo se ha conseguido una normativa equilibrada que además ha favorecido su desarrollo porque los consumidores se sienten cada vez más seguros”, sostiene Ángel Sánchez, director del Instituto Municipal de Consumo del Ayuntamiento de Madrid. “No se puede aspirar a regular hasta el mínimo detalle, se trata básicamente de prevenir posibles asimetrías que puedan aparecer”, señala.

Sánchez cree que la legislación debería ofrecer unas garantías a los usuarios para evitar, por ejemplo, que en caso de deficiencias o engaños tuvieran que ir a los tribunales, lo que dilata cualquier reclamación. Y, en actividades como los restaurantes efímeros —que se organizan en casas o locales itinerantes—, se debería intervenir también para evitar problemas de seguridad alimentaria.

Cañigueral coincide en que ante fenómenos tan novedosos como el consumo colaborativo no valen las viejas reglas, hay que inventar nuevas. “¿Qué nombre le damos a un ciudadano que utiliza algo que sabe hacer para generar un beneficio, monetario o no? Como no es un asalariado ni tampoco un autónomo, le estamos empujando a un limbo que suele caer en la economía sumergida”, dice. “Se podría crear, por ejemplo, la figura del microemprendedor —propone—, aunque todo esto debería pensarse más adelante. Primero hay que hacer estudios independientes, un verdadero análisis de cómo está la situación, antes de sentarse a dictar normas sin conocer el mercado”.

El gremio de hoteleros del mundo, contra Airbnb

© Airbnb.

Vía El País.

¿En castillo o furgoneta? ¿Es usted más de cueva o de avión? Airbnb ofrece miles de alternativas para pasar la noche. Exactamente 390.000 en más de 192 países. Y a precios mejores que los de un hotel. Ese es el problema de Airbnb, un sitio que nació hace siete años en Internet para buscar cobijo a unos amigos y que hoy ya ha encontrado cama a 10 millones de personas.

Un juez del estado de Nueva York ha prohibido que se arrienden habitaciones o apartamentos por menos de 29 días, la actividad habitual de Airbnb. En Quebec (Canadá) han tramitado una ley para poner coto al alquiler de corta estancia. El gremio hotelero de Madrid, Barcelona o Amsterdam también se preocupan por el auge de Airbnb entre particulares. Y sus haciendas, por el posible foco de evasión de impuestos.

Su servicio surgió en 2007 a partir de la necesidad: alojar a unos amigos. Joe Gebbi y Brian Chesky decidieron crear una web para que la gente ofreciera sus habitaciones. La llamaron Air, por el tipo de colchón, hinchable, y Bnb, por bed and breakfast, cama y desayuno.

David Hantman, del equipo jurídico, desmiente que sean ilegales: “El 87% de los que alquilan en Nueva York ofrecen una habitación en su casa y eligen cuidadosamente a quien meten. Eso es una relación particular. De hecho, el dinero que obtienen con este extra es lo que les permite llegar a fin de mes”. Airbnb insiste en que el pago de impuestos es una cuestión entre los ciudadanos y la administración. Ellos nada tienen que ver.

Curiosamente, los mismos que protestan echan mano de Airbnb para sacarles de apuros. Hace pocas semanas el alcalde de Barcelona se pasó por sus oficinas. “Durante el congreso mundial de móviles o festivales como el Sónar notamos gran interés de los viajeros pues los hoteles están llenos”, expone Molly Turner, responsable jurídica de la start up. “Es la ciudad donde más alojamientos ofrecemos en España”.

Río de Janeiro también llamó pidiendo socorro. “Es muy probable que no tengan la infraestructura necesaria a tiempo para el Mundial de Fútbol y los Juegos, por lo que han recurrido a nosotros”, aclara Kay Kuehne, responsable de España, Portugal y América Latina.

Airbnb no es la única que ofrece alquileres entre particulares, pero sí la más especializada en estancias de uno o varios días. “No es lógico que en este contexto se estrangule más al ciudadano, sobre todo con el parque de viviendas vacías que hay”, explica Kuehne. “La situación económica ha hecho que muchos se abran a alquilar su casa, algo que antes era impensable. Nos ven como una ayuda para salir adelante”.

El directivo va un paso más allá: “Airbnb no es mercado negro. Al contrario, formalizamos una relación que ya existía. Si lo que quieren es recaudar impuestos lo tienen más fácil”.

El viajero medio de Airbnb tiene 35 años, el anfitrión 38. Esto los aleja del perfil mochilero e indica que no solo se trata de buscar un alojamiento de bajo coste, sino de tener una experiencia diferente a la hotelera. Después llegan los detalles como guías para conocer el barrio, champán en la nevera o un té de bienvenida. “Hemos dado un vuelco al turismo. Dejamos de lado la fría experiencia de pedir la llave en recepción, por un hogar, con sus mascotas, su decoración, sus libros... Se trate de vivir como un vecino”, dice John Zadeh, otro joven del equipo directivo. De cada reserva, Airbnb se queda entre un 6% y un 12%.

Turner insiste en que Airbn solo trae beneficios a la industria turística: “Podemos demostrar que se distribuye la riqueza. De media nuestros viajeros pasan dos días más en el destino que si se alojan en un hotel; gastan más dinero en cafeterías, tiendas y servicios de esos barrios”.

Airbnb se enmarca dentro una nueva ola de sitios que promueven el consumo colaborativo. "Pensamos que las casas están para vivirlas, para usarlas", dice Kuehne. Otro fenómeno dentro de esta misma línea son los coches compartidos de Zipcar o Lyft, muy populares en la bahía de San Francisco. También los espacio de coworking con oficinas con recursos y espacio comunes.

El ataque sufrido por Airbnb no es diferente, al experimentada por otros negocios de Internet frente a la competencia del mundo físico, desde la venta de tabaco al cambio de divisas.

Las salas de reuniones en su sede de San Francisco reproducen algunos de los apartamentos más populares. Desde el cobertizo seta que unos californianos construyeron para sus hijos a un apartamento vintage de Berlín Este, hasta parte de un avión como lugar de reunión. El espacio ya se ha quedado pequeño para más de 200 empleados del cuartel general por lo que, paradójicamente, Airbnb también busca local.

Sus empleados solo tienen una obligación, dejarse ver por el comedor una vez por semana. “Comer juntos crea buen clima e intercambio de ideas”, subraya Kerr. Cada tres meses reciben 500 dólares para gastarlo en alojamientos. Lo habitual es que se unan y alquilen un viñedo en el valle de Napa o un castillo en la Provenza. En vista de que más de la mitad de los empleados van a la oficina en bicicleta, una vez al mes se pasa por Airbnb un mecánico que les hace la puesta a punto gratis. ¡Hoteleros del mundo, tiemblen!

19.3.14

Director de Balmaceda Arte Joven dice que “la educación artística formal está en crisis” y advierte “vacío en la oferta para los jóvenes”

Vía El Mostrador.



Por cierre de carreras en Ues tradicionales y altos aranceles de privadas

Felipe Mella explica que se da la paradoja de que mientras más carreras son cerradas en las universidades, más crece la demanda por los talleres que ofrece la Corporación. Por ello cree que la gratuidad que promete el programa de Michelle Bachelet, sumado al anuncio de crear nuevos centros para jóvenes, podría corregir la situación.

por Hector Cossio

Hace unos 10 o 15 años, Santiago y otras capitales regionales del país presentaban una gran oferta para estudios superiores relacionadas con las distintas áreas del arte. Era el tiempo en que se empezaba a reconocer las expresiones artísticas como una función esencial del desarrollo del país y las universidades comenzaron a apostar por los jóvenes con inquietudes artísticas, tal como lo hizo también el mercado. Por todas partes se podían encontrar ofertas de educación superior. Con el pasar de los años, sin embargo, la oferta fue reduciéndose, atomizándose cada vez más, hasta que las universidades comenzaron a cerrar escuelas de arte, danza y teatro. Las instituciones de educación superior privadas subieron sus aranceles y los aspirantes a artistas comenzaron a quedar errantes.

“Hoy se vive una crisis en la educación en el área artística”, dice con vehemencia Felipe Mella, director de Balmaceda Arte Joven. Esta crisis, por un lado -advierte-, responde al alto costo de las carreras; por ejemplo “Artes Escénicas, en universidades privadas tiene un arancel igual o superior que el de Medicina en la Chile” y, por otro, “a la reducción en la oferta de becas en las universidades tradicionales para estudiantes de arte”.

“Nosotros nos hemos dado cuenta porque teníamos varios convenios con universidades y este año son las últimas becas, porque las universidades están cerrando las carreras. Es preocupante para el país que de pronto vaya a haber un vacío en la oferta para estos jóvenes”, explica el director de Balmaceda, quien confía que con el proyecto de educación del actual gobierno este problema vaya encontrando solución.

“Espero que con este gobierno se llegue a la gratuidad, porque va haber mucha demanda en esas áreas. En el norte, en Antofagasta o en el sur, en Puerto Montt, donde no existen carreras artísticas, se va a generar una demanda muy fuerte que tiene que enfrentarse a través de la descentralización cultural”, añade.

Pero así como este panorama en la educación formal parece desalentador, las opciones como las que brinda Balmaceda Arte Joven o las medidas anunciadas recientemente por Bachelet de crear 15 centros regionales para jóvenes, vendrían a suplir estas deficiencias para corregir la actual paradoja de que mientras se cierran más carreras aumenta la demanda de chicos por estudiar arte. Y esa demanda es actualmente canalizada por los talleres de Balmaceda, que desde hace 20 años implantaron un modelo único de descentralización y también de captación de estudiantes a través de la oferta de talleres que van de la mano con las necesidades culturales de cada región y también de las tendencias culturales de los jóvenes.

“Durante muchos años uno de los talleres que menos entusiasmo provocaba en los jóvenes eran los cursos de poesía, siendo este país una nación de poetas”, cuenta Mella. “¿Y qué hicimos?”, se pregunta en voz alta. “Buscamos la fórmula de reinventar el curso cruzándolo con otras áreas. Así entonces partimos con un taller de literatura, que después se transformaba en un guión, para finalmente convertirse en un producto audiovisual”, responde.

“Acciona” en colegios vulnerables

Otra de la áreas en que la educación artística ha resultado lesionada es en la educación secundaria, área en que se han cerrado asignaturas ligadas a la educación artística.

Uno de los programas que precisamente busca corregir esa situación es el “Acciona”, un proyecto que hace seis años realiza Balmaceda con el Consejo de la Cultura y que está destinado a incorporar espacios artísticos en los 50 colegios más vulnerables del país.

“Este modelo consiste en trabajar un poco con el docente para llevar cultura dentro de las aulas para mejorar la convivencia escolar, para mejorar el rendimiento y atacar el bullying, y que ha resultado muy exitoso”, explica el director del Balmaceda, quien se muestra confiado en las intenciones de la nueva institucionalidad cultural de este gobierno, liderado por la ministra Claudia Barattini, respecto a replicar este modelo en todos los colegios del país.
El arte como expresión de los cambios sociales

Los giros y los cambios programáticos que se desarrollan a la par con las tendencias culturales han llevado también a que se refuerce otra área del desarrollo personal de los alumnos: la opinión.

Los estudiantes que pasan por Balmaceda, explica Mella, no son aspirantes a artistas que se encuentran desconectados con lo que pasa en el contexto nacional y mundial, por el contrario, son jóvenes que utilizan el arte para dar cuenta de los cambios sociales.

Durante diciembre y enero recién pasados se llevó a cabo la exposición Arte Joven en el Museo de Arte Contemporáneo. En esta exposición, que se monta gracias a un convenio con la Universidad Mayor y las 16 universidades que ofrecen la carrera de Artes Visuales, participaron cientos de jóvenes, quienes con diferentes técnicas hicieron una revisión del tejido social del país. Fue así que dos de los ganadores, Fernando Balmaceda (en la categoría egresados) y Melisa Rojas (categoría estudiantes), plantearon sus obras como una especie de espejo de la sociedad.

“En esta exposición los estudiantes reflejaron lo que está ocurriendo con el país. Esa rabia que tienen dentro, y que la quieren expresar a través del arte, como es el tema del justo reclamo por una educación gratuita y de calidad”, dice Mella, quien agrega que lo que más gusta de este trabajo es ”lograr hacer partícipes a los jóvenes de todos los procesos sociales. Estamos generando opinión, de aquí salen jóvenes opinantes”.

El arte y los nuevos escenarios sociales

En sintonía con lo señalado recientemente por el Consejo de la Cultura respecto de la escasa inversión en desarrollo cultural de los últimos cuatro años, Mella recuerda que, en 2o11, el gobierno de Piñera les recortó el presupuesto al 50 por ciento y tal situación obligó a Balmaceda a replantear su funcionamiento.

Estaban entre dos caminos: cerrar o reinventarse. Como la primera opción no estaba en discusión, ya que nadie estaba dispuesto a perder lo ganado durante tantos años, se instauraron dos mecanismos. El primero nació de los propios talleristas que, siendo muchos de ellos formados en Balmaceda, regresaron a la corporación para devolver la mano ofreciendo cursos gratuitos. Fue así que ese año, en lugar de cerrar varios talleres, se mantuvieron todos, con temporadas a tablero vuelto.

Pero fue la creación del Área de Desarrollo el que le dio el impulso final para superar el recorte presupuestario y, por el contrario, pensar en la expansión.

“Logramos trasladar nuestros servicios a otro tipo de escenario y a otro tipo de público. Empezamos a generar vínculos con el Ministerio de Vivienda, con el Fosis, con Gendarmería”, recuerda Mella.

Con Gendarmería iniciaron un trabajo para mejorar la convivencia en las unidades penales para jóvenes. “Mira –nos dijeron– tenemos problemas con los talleres, aquí siempre llegan los mismos a ofrecer ‘macramé’. Hicimos una propuesta y la aplicamos durante tres meses en la Cárcel de Puente Alto y fue tal el éxito que hoy día nos están pidiendo replicarlos en distintos centros del país”, cuenta.

Con el Fosis se hizo lo mismo. “Ofrecimos un proyecto para los barrios vulnerables, para mejorar la convivencia entre los barrios, para sacar a los chicos de la drogadicción y en Vivienda hablamos con el jefe del área de campamentos y les dijimos que teníamos clarísimo la dificultad de adaptación de la gente que vivía en campamentos y se traslada a la viviendas definitivas donde llegan personas de distintas parte de las ciudad. Y creamos un proyecto para mejorar esa adaptación” señala Mella.

Este proyecto, que nació como un salvavidas económico, se ha transformado en un mecanismo alternativo de financiamiento y, hoy, Balmaceda busca compartir su experiencia con otras instituciones que se encuentren en situación similar bajo la fórmula de que el arte no puede sobrevivir si no abre su oferta a otros públicos y otros escenarios sociales.

15.3.14

Europe 24


Europe 24 from NATS on Vimeo.

This data visualization of Air Traffic in Europe was created from real flight data. It shows the air traffic which flies on a typical summer day and highlights the intensity of the operation in Europe - an operation which runs 24x7x365.
NATS and the UK are at the heart of the operation. With Heathrow as the busiest international airport in Europe, and Gatwick as the busiest single runway airport in the world, we play a key role in ensuring air traffic under our control in European airspace is as safe and efficient as it can be.
Find out more at nats.aero and nats.aero/blog

12.3.14

Carnaval y ofrendas marcan puesta en marcha de proyecto del nuevo Museo “R. P. Gustavo Le Paige”


© Iglesis Prat.

Vía UCN al Día.

10 marzo, 2014

Autoridades regionales, de la UCN y del Municipio de San Pedro de Atacama, junto a representantes de pueblos originarios, participaron en la celebración que da el vamos al nuevo edificio.

Ofrendas a la Pachamama y un colorido carnaval, que incluyó música y bailes tradicionales de la cultura atacameña, marcaron el anuncio de la puesta en marcha del proyecto de reposición del Museo “R. P. Gustavo Le Paige s.j.”, ubicado en la localidad de San Pedro de Atacama. La emblemática obra inicia así la fase definitiva de su materialización, la que incluye la construcción de un moderno edificio de más de 5.000 metros cuadrados, y que cuenta con una inversión cercana a los 20 millones de dólares.

Para conmemorar este hito, autoridades regionales, de nuestra Universidad, de las comunidades atacameñas y del municipio local, participaron en una verdadera fiesta nortina, donde se recordaron las tradiciones ancestrales y participaron en la firma de un acta que marca este acontecimiento que fija un antes y un después en el desarrollo de la comuna.

El nuevo edificio, que se construirá en los terrenos que ocupa el actual museo -el cual será demolido-, incluye un diseño arquitectónico de vanguardia, distribuido en tres niveles. Según explicó Manuel Arturo Torres, Administrador de Colecciones y Conservación del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo IIAM de la Universidad Católica del Norte, el primero considera un subterráneo para el resguardo de las cientos de miles de piezas que actualmente posee la Unidad. También está considerada la construcción de laboratorios para facilitar los procedimientos de conservación.

Un segundo nivel será orientado a la exhibición de las muestras permanentes y temporales, además de incluir salas multiuso, cafetería, biblioteca y un moderno anfiteatro interior con capacidad para 200 personas. Mientras, en el nivel de superficie la obra albergará una plaza de uso público, con miradores y un anfiteatro al aire libre para el desarrollo de diversas actividades. Los trabajos previos en terreno incluyen tres etapas que consideran la preparación de las colecciones, su posterior traslado a un recinto transitorio, para finalmente dar inicio a la demolición del viejo recinto. El inicio de la construcción del nuevo museo se espera para octubre próximo y las obras tendrán una duración de dos años.

IMPACTO

La materialización de este proyecto, que cuenta con financiamiento del Gobierno Regional, a través de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), espera constituirse en un acontecimiento histórico y que tendrá un fuerte impacto en el desarrollo de la comuna de San Pedro de Atacama, hecho que fue destacado por las autoridades presentes en la jornada. Bajo este prisma, la Vicerrectora de Asuntos Económicos y Administrativos de la UCN, Jacqueline Fuentes Hernández, recordó los nexos que unen a nuestra Institución con la gestión y desarrollo del Museo.

“Representa un hito iniciado en 1957”, destacó la autoridad, al valorar el aporte del sacerdote jesuita belga Gustavo Le Paige, quien en la antigua parroquia del poblado sembró la semilla de lo que hoy es el recinto. Con posterioridad, y con al apoyo de la entonces Universidad del Norte, se construyó en 1963 el primer pabellón, para luego en la década de los setenta la UCN asumir en forma plena su compromiso de custodiar el recinto, hecho que fue complementado con la creación del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo (IIAM) en 1984. Para la alcaldesa de San Pedro de Atacama, Sandra Berna Martínez, la construcción del nuevo museo es un acontecimiento crucial en la historia del país.

“Implica poder resguardar un material que es una joya para el pueblo atacameño. Es un legado que hay que cuidar”, sostuvo. La autoridad comunal indicó que el edificio debe ser activo y dinámico y debe responder a un deseo de contar con una casa nueva, considerando en todo momento el permiso de los ancestros. “Quiero que sea el museo más importante de Chile y del mundo”, sentenció.

CULTURA Y DOCENCIA

Para la Directora del IIAM, María Cecilia Sanhueza, el nuevo museo implica, además de infraestructura, todo un desarrollo complementario en el área de la investigación y en la docencia de postgrado. “Están diseñadas salas de clases, auditorios y lugares donde poder realizar eventos académicos. La idea es que se convierta en un centro que canalice y que convoque mucha actividad, no solo del Instituto, sino que de la UCN en general y de otras instituciones.

Esto tendrá un fuerte impacto en la comunidad”, sostuvo la historiadora, quien agregó que con las nuevas condiciones será posible ampliar el staff de profesores, alumnos y de los servicios que la Unidad puede ofrecer. Puso especial énfasis en el contacto con la comunidad, con el fortalecimiento de iniciativas de gran impacto y vinculación como es el desarrollo de la Escuela Andina, entre otras. Explicó que el hecho de contar con instalaciones y auditorios más grandes, tiene que ver con la posibilidad de abrir a la comunidad estos espacios, y así, entre otras actividades, ofrecer cursos sobre de formación en el área cultural andina con académicos, especialistas y miembros de la comunidad atacameña que participan en estas iniciativas.

Mies+Flintstones: Chilean architect Smiljan Radic to design 2014 Serpentine pavilion

Vía The Guardian.

Risks can be exciting, says 48-year-old, one of youngest and least-known architects selected for gallery's programme

Oliver Wainwright


© Serpentine, Radic.

A cow's udder stuffed with newspaper and wrapped in strips of masking tape might not sound like your average architectural model. But then Smiljan Radic, the Chilean designer chosen for this summer's Serpentine Gallery Pavilion, is no ordinary architect. This bandaged bladder, along with hollowed-out pebbles and torn papier-maché doughnuts, has fed in to the development of one of the strangest structures Kensington Gardens will have ever seen when it opens to the public on 26 June.

Looking like the result of an alien visitation to some ancient pagan site, the pavilion will take the form of a delicate white fibreglass cocoon, resting on a ring of boulders above a sunken grassy bowl, as if a mutant spider had spun a great nest on top of a neolithic stone circle.

"I want to bring back a sense of primitive space to the tradition of the folly in the park," said Radic, speaking from his studio in Santiago. "I like fragile constructions that have nothing to do with the history of architecture – like road-side fruit stalls, travelling circus tents and the simple shelters people build for themselves with whatever materials are to hand."

The 48-year-old, who is one of the youngest and least-known architects yet selected in the Serpentine's 14-year programme, has forged a reputation in South America for building structures of startling originality that play on their material counterpoints, combining natural and artificial, roughly hewn with smoothly polished. From luxurious villas that cling to the cliffs of the Chilean coast, to larger museum and civic centre projects, his work contrasts raw geological power with the delicacy of things that feel woven or grown. It is organic, but in way that is as awkward and brutish as it is sumptuous and refined. It is touchy feely – but you might get scratched.

Radic's extension to a charcoal burner's house in Culiprán is made out of the kiln itself, formed from a big ball of clay and straw that looked like the work of a dung beetle, then burnt out from the middle and chopped in half to form a craggy dome. His Mestizo restaurant in Santiago is composed of crisp black concrete beams resting on top of massive granite boulders, as if Mies van der Rohe had collaborated with the Flintstones.

For the Serpentine, the torus-shaped fibreglass shell will appear like the cast-off chrysalis of some bulbous insect, ripped open where its maker wriggled out. In all cases, these are spaces to be experienced from within, not objects to look at from outside.

"I find contemporary architecture gives too much attention to the surface and the visual sense," said Radic. "I'm more interested in the ability of architecture to create an ambience, to give the air a certain quality, with noise, pasty light, suspended dust or an unusual temperature."


© Serpentine, Radic.

He represents a welcome direction in the Serpentine's choice of lesser-known, more thoughtful architects for this annual commission, after a decade of big-name "starchitects" produced mixed results – from Frank Gehry's clumsy pile of collapsing beams in 2008 to Jean Nouvel's tacky red boudoir in 2010. Last year's beguiling cloud of white steel rods, by the relatively obscure Japanese architect Sou Fujimoto, was one of the most visited pavilions yet.

"Radic is a key protagonist of an amazing architectural explosion in Chile," said Serpentine directors Julia Peyton-Jones and Hans Ulrich Obrist. "It's the Chilean miracle. In the same way that he makes such innovative use of available materials, his versatility as an architect enables him to respond to the demands of each setting."

"They are taking a big risk by choosing me," said Radic. "I'm not inside the common place of the architect, and it is really hard for me to do something so fast. But risks can be exciting."

8.3.14

The New Traveler: A Letter from Editor in Chief Pilar Guzmán

Vía Condé Nast Traveler.



Around our offices, the most abiding litmus test for a story is "Does it make you want to jump on a plane?" Sounds easy enough, though you would be surprised at how many seemingly sound story ideas hit the cutting-room floor because of their failure to deliver on the flutter factor.

These days, we are all transported dozens of times a day by the Pavlovian stroke of an index finger across a tiny mobile screen; we scroll from a perfect latte in Portland, to a snow-covered mountain face in the French Pyrenees, to a bowl of pho in Hoi An, in a span of seconds. Social media, with its raw immediacy and pith, has raised the authenticity bar for all content makers, inspiring us to be ever more transparent, personal, and up-to-the-minute in print and digital.

And at a time when you can Google Image just about every natural or man-made wonder in the world, it's our job to constantly evolve our visual language and storytelling style so that it allows readers to see the same beaches, zebra herds, and architectural marvels with fresh focus. We balance the iconic and enduring with the impassioned and immediate, factoring in a vastly changed travel landscape—these days a restaurant or art opening is as good a reason as any to book a trip. As you browse through this month's issue, you will notice that it looks different, starting with the cover, an arresting image by Inez and Vinoodh. We've inverted the magazine's traditional framing from far-flung locale with anonymous woman in the distance to full-frame global citizen Christy Turlington Burns with far-flung locale reflected in her lenses.

In many ways we are returning to our roots. When the magazine was launched in 1987 by Sir Harold Evans, its distinction in the travel category was marked as much by novel photography as by journalistic rigor. What other travel publication in 1987 would have run Helmut Newton's provocative picture of two women dining topless in a Berlin restaurant?



As for the rest of the issue, a redesign to us means changing not only the look of the pages but the way we find and tell stories in order to reclaim that element of surprise. We have used the opportunity to poke holes in every section and to question whether what we cover and how we cover it delivers on our twin promises of inspiration and service. Our aim is for the magazine, the Web site (about to relaunch, so please stay tuned), and our social channels to replicate the experience of getting the download from our most interesting, most well-traveled, most in-the-know friends.

Sometimes a truly memorable trip is the one when the unexpected happens, when you get lost in a good way. But spontaneity takes planning, gathering, and the collective wisdom of travelers you trust. Which is why many of the stories in this issue came out of casual conversations with photographers, writers, influencers, designers, and stylists who, in discussing potential assignments, shared snapshots from personal trips that caught our eye. It is precisely their passionate discoveries that together form an insider's guide which we hope speaks to the real needs of travelers. You see, we are less interested in any "definitive guide" than we are in the very specific adventures of discerning travelers. From photographer Dewey Nicks's visit to the Henry Ford Museum in Dearborn, Michigan, to Simon Romero's meditation on his adopted city, Rio, the common thread in all the stories is that they are deeply personal. As any great journey should be.

Pilar Guzmán, Editor in Chief

Ver:
The New York Post: New editor realizes her vision of Condé Nast Traveler.

New York Observer: Pilar Guzmán Named EIC of Condé Nast Traveler.

El Mundo: Anna Wintour, el poder absoluto de la editora.

Eileen Gray: Pioneer of Design, by Joseph Rykwert, Architectural Review, December 1972



Vía Architectural Review

Joseph Rykwert introduces the work of Eileen Grey in this piece from December 1972, prior to the opening of an exhibition of her work at the Heinz Gallery

Eileen Gray was born in Ireland (Enniscorthy, Co Wexford) in 1879. She spent her childhood in London, and went as a student to the Slade in 1898 or thereabouts. Her father was a painter, so that the idea of painting and of drawing came quite naturally. Towards the end of her days at the Slade, she came by chance on the sign for a lacquer workshop in Dean Street:

‘I went upstairs and I saw that they were making things in lacquer. They were using both Chinese and European lacquer. I asked the owner if I could work there and he said: “Yes, of course. you can start on Monday.” Just like that! I found it very interesting. and the foreman was very kind. I went on seeing them and corresponding with them for many years.’

While at the Slade. she also went to Paris ‘for a few days with some friends’. But she found it very congenial and returned often. After the Slade, she worked a great deal drawing, mostly at Colorossi’s in the Grande Chaumiere; she also found a studio in the rue Joseph Barras, but continued travelling between Paris and London.

She had already taken her first balloon trips and was very thrilied by the first air Channel crossings. In fact she was of the party which accompanied Latham on his cross-Channel flight in 1909. She continued to be interested in flying; in the early ’20s she flew on the first airmail service in America, from New Mexico to Acapulco.

In 1907 she found a flat in the rue Bonaparte where she still lives. Dissatisfied with her drawings, she began to make furniture. ‘Frankly, drawings were no use. I wanted to do something useful. So I started with relief screens and panels…’

There was a workshop around the corner, in the rue Visconti, and opposite in the rue Bonaparte. She worked mostly with a Japanese craftsman, Sugawara. He was the most experienced lacquer technician in Paris at the time. Eileen Gray went on working with him, and with a staff of French assistants they trained, for many years. This remained the pattern of her work: she would find craftsmen with whom she could reach an understanding and would develop methods of design in conjunction with them over several years; joiners, masons, upholsterers worked with her usually over decades.

During the war work was interrupted. Eileen Gray became an ambulance driver for the French army in Paris. But soon she found there was a surplus of ambulance drivers, and she returned to making lacquer, first in Paris and later in London. But she already had a clientele and an establishment in Paris. Soon after the war, Eileen Gray opened a gallery exhibiting furniture, lacquer, carpets and some paintings and sculptures opposite the Salle Pleyel in the rue du Faubourg St Honore. It was uneconomic for her to produce one-off pieces, and the gallery was from the outset intended as an outlet for multiples of certain designs.

This had its disadvantages, since ‘decorators’ would sometimes produce whole interior schemes using her pieces without acknowledgment. But much of the early work was highly individual, particularly the lacquer screens. The earliest ones were in fact figurative reliefs of great complexity, using metal inlays on lacquer which required extremely elaborate working. Although she was at first influenced by the linear qualities of Beardsley, she was working away from figuration to more abstract and more generalised forms.

This tendency is clearly apparent in her most important individual early commission, the flat which was published in Wendingen in 1924. For this flat she already had made a number of carpets, and carpets in fact became the most successful products of the gallery which sold to a Parisian and American clientele. The carpets were made in conjunction with Evelyn Wylde, and were very remarkable at the time for using natural wool from the south of France and vegetable dyes.

There were one or two works by artists exhibited at the gallery. Ossip Zadkine (who at that time was not exhibiting anywhere else) was perhaps the most prominent. But her Parisian contacts were as much with the world of fashion as with the artists. Paul Poiret was a visitor, though Jacques Doucet was much more assiduous in his visits and bought from the gallery as well as directly from the workshop, even if - as Eileen Gray says - ‘he liked things which were too elaborately ornamented’ for the way her taste was developing.

She had met the architects connected with Wendingen at the exhibition of the Artistes-Decorateurs in 1922 and maintained a contact with Wils, Oud and Ravensteyn. It was at this time too that she met the Greek critic, Christian Zervos, and the Rumanian architect Jean Badovici, who through their publications Cahiers d’Art and L’Architecture Vivante became the most influential publicists of modern art and architecture in Paris during the ’20s and early ’30s.

Badovici urged Eileen Gray to turn her attention to building: ‘Badovici said: “It’s so silly, all this trouble with furniture, and what’s furniture, after all. It’s so trivial. Why don’t you do some architecture?” I said: “It’s perfectly absurd. I haven’t had any training.” But suddenly I decided I would start working at it myself… I went down to the Midi alone and really worked very hard. I made a lot of drawings: facades, plans. Then Badovici came to join me, and we started the house.’

Eileen Gray bought two sites on which houses were built. Both were awkward sites and required her to use local labour. Elaborate models and full-size drawings for every detaiI were essential. Since this was a high point for L’Architecture Vivante, Badovici had little time to spare for the problems of the house at Roquebrune. In any case, the second house at Castellar was designed and built by Eileen Gray herself. In fact the Roquebrune house was to have an important, if anecdotal, part in the history of architecture. The adjoining site was occupied, across a hedge, by the bistro of Monsieur Rebutato who let off a small piece of ground to Le Corbusier; it was on this small piece of ground that Corbusier built the hut to which he so often retired and from which he was to take his fatal swim.

Moreover, Badovici occupied the house during the second world war and it was at this time that it was extensively and elaborately painted by Le Corbusier. But he did not regard it as a neutral background to his figurative exercises. There is reason to believe that he kept a copy of Maison en bard de mer in his study at the rue de Sevres, and always regarded the house as an exemplary building.

For Badovici, too, she designed a small flat (40m2) which was to serve both as his office and as a home in 1930-31. It was a quite extraordinary economic use of space for the time, almost in the spirit of the minimum dwelling. The furniture she was now using was very different from her early products which were sold through the gallery. There was much less emphasis on noble materials, on highly figured woods, lacquer, bone or metal inlays. The furniture was of leather and metal tube, usually chrome; the screens quite often of transparent celluloid or metal mesh.

Meanwhile, Eileen Gray’s interests enlarged. While she was supervising the house at Castellar, she began work on a number of larger buildings, none of which were executed. But she exhibited sporadically both furniture and projects. Furniture at the exhibition of decorative arts in 1925, for instance; a very large project for a centre de loisirs was a part of Le Corbusier’s Pavilion des Temps Nouveau at the Paris World Exhibition in 1937.

With the arrival of the second world war, Eileen Gray moved down to her house at Castellar and left her designs and the unsold furniture and carpets in Paris. These last were unfortunately looted; and if they have not been destroyed, may yet turn up somewhere in Germany. The house at Castellar was also looted after Eileen Gray had been interned as an enemy alien in a village 200 miles away, so that in 1945 she was left with very little material evidence of her activity. She had always been a rather isolated figure. In the early ’20s, when the ‘modern art world’ was fairly close, she often avoided meetings which might have proved fruitful because of her dislike of publicity.

One such meeting was with Apollinaire. Knowing how mercurial the corpulent poet was, it is interesting to speculate what she might have suggested to him, and how those awful last pages on Cubist decoration in La Peinture Cubiste might have turned out as a result. She was, and has remained, a very shy person; but in any case, the Parisian reception of her work was not very friendly. She quotes reviews which spoke of her work as being ‘inquietant’. In the event her closer contacts in the design world were with the Dutch. She did meet Gropius and two or three of her things appeared in Moderne Bauformen. But some Parisian designers very much appreciated her work. Le Corbusier had been a steady if intermittent friend, Mallet-Stevens wanted her to work for him, and Bijvoegt befriended her in his Paris years.

But it was her choice to work alone and to concentrate on the quality of individual objects and on the remarkable refinement of detail. Her isolation has increased since the war. Her only executed project is an interior for her own occupation at St Tropez, but she has continued working on a number of ideas and is currently engaged on designing metal and plastic screens. She is even meditating on some pieces of furniture using plastic tube frames. Her interest in technique as well as in the changes of design has remained constant and she finds it tedious to reminisce. The curiosity of the young about her early doings seems extravagant, unwarranted, when so much is going on now to fascinate.

And yet the young will continue to be curious because however you estimate the scale of her achievement it is unique. Not only for the inventiveness and the high quality of the individual objects, but also because of that extraordinary fusion of formal invention with craftsman skill which required, at the time when she achieved it a visionary intuition about the possible grafting of invention on manual skiII which only achieved a fully articulated and explicit expression in the work of the early Bauhaus masters.