1.2.18

Hugo León Morales, escultor mejillonino radicado en Europa: "Desde niño tuve conciencia de habitar un lugar excepcional"

Vía El Mercurio de Antofagasta.

Por Marcela Mercado Rubina



Hugo León Morales, arriba cada diciembre a Antofagasta y pasa las primeras semanas encerrado
en su taller del que sólo sale para correr muy temprano por la mañana, ejercicio vital en el que retorna a su tierra, porque forma parte constituyente de ella.

Escultor y pintor, profesor y Licenciado en Artes Plásticas de la Universidad del Norte, desde 1983 se encuentra radicado en Bélgica, lugar donde continuó sus estudios, Artes Visuales en La Cambre y escultura en Mons.

SITIO EXCEPCIONAL

Hugo León Morales nació en Mejillones el 24 de enero de 1955 y recuerda que desde niño poseía la consciencia de habitar un lugar excepcional, "cuando era niño vivía en el sector de Ferrocarril en la ciudad de Mejillones, en el lugar existía abundancia de peces, anchoas,jibias, al ingresar a la
playa los peces herían nuestras piernas. Cuando llegó la industria pesquera, los peces fueron
muertos y su presencia se hizo aérea, nos habitaban a través del olor".

Para León es su paisaje de origen el que le revela la manera de abordar el volumen, el espacio.
Su identidad está determinada siempre por la posibilidad de retornar a esa historia de conocimiento intuitivo que tuvo de niño y que se hace explícito el año 1973 cuando ingresa a la carrera de Pedagogía en Artes Plásticas.

"Al ingresar a la Universidad del Norte tomo conciencia como individuo de mi identidad como ser; de la dimensión sobre mí mismo, de que existía una posibilidad. A través de esta toma de conciencia descubro que poseo un lenguaje que es íntimo. Este descubrimiento era posible porque existía un sistema pedagógico y un currículum que era coherente", explica.

Durante ese período, el creador forma parte de la intensa actividad artística que se desarrollaba entre alumnos y profesores y forma parte de varias exposiciones.

Andrés Sabella le dedica tres Linternas de Papel debido a su destacado trabajo. Realiza la escultura "Pata de Jaiba" que fue instalada al ingreso a la Universidad Católica del Norte y forma parte del equipo que realiza el "Monumento al Trabajador Nortino" junto a Ronald Clunes y Avelino Sanhueza.

Luego de un paso por el Museo de Historia Natural, se radica en Bélgica.

EN EUROPA

Ha realizado una obra destacada y prolífica en la ciudad de Bruselas, Bélgica, y en los parques privados y espacios públicos de ese país, París, Francia y los Países Bajos donde se pueden apreciar esculturas de su autoría, obras que tienen una impronta profunda vinculada al paisaje de origen de su autor.

Sobresalen, la Península de Mejillones como la piedra angular, la sobredimensión, la omnipresencia del paisaje en relación a la actividad humana.

El año 1984, realiza la escultura "Hombre herido por el paisaje en que representa un hombre que carga sobre él la Punta Angamos invertida, una obra de ocho metros por tres metros y que es realizada para un programa de televisión que trataba acerca de migración y es representativo de cómo el autor cargaba sobre sí su propia habitación a pesar de la lejanía y cómo el no-lugar lo hería, cómo León seguía habitando desde la añoranza y "este desierto que es una bóveda celeste,
a pesar de su aparente austeridad" y cómo vuelve una y otra vez al "rigor del paisaje a la simplicidad aparente, a sus volúmenes y contornos".

En la obra del autor se perciben las pulsiones telúricas de nuestra tierra.

La distancia le ha permitido forjar una observación seria, desarrollar una especie de "don emocional" en relación a ella.

Podemos encontrarnos con conchas de loco y de mejillones, paseando por los verdes parques, hombres poseídos por inmensos peces, la serie de ciclistas y toros, niños que danzan desafiando la gravedad en lugares y una variedad inimaginable de seres y expresiones que forman parte del universo del artista.

Si el arte en una zona tiene sentido como construcción de repertorios culturales que dotan
de significación la experiencia en un tiempo y un espacio, entonces el desarrollo de la
obra de nuestro autor cobra especial relevancia y forma parte del espacio cultural de nuestro
territorio (por lejos que se halle) y aporta para afrontar nuestra propia experiencia. Ante la
amenaza de la conversión del arte en mera industria del entretenimiento, surge el repertorio telúrico de Hugo León, dotando al ejercicio artístico de trascendencia, genialidad, identidad y sentido.

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