9.2.11

Arquitectura moderna en Viña, el edificio Costa Azul de Bolton Larraín Prieto Lorca

Un interesante artículo escrito por el arquitecto Gonzalo Abarca Gambaro acerca del edificio territorial enclavado en el Cerro Castillo de Viña del Mar mirando Caleta Abarca, obra de Bolton Larrain Prieto Lorca.

© Claudio Galeno

Vía El Mercurio de Valparaíso

Jueves 5 de noviembre de 2009

Con sus 50 años cumplidos, unas de las referencias más recurrentes en la memoria urbana de Viña del Mar, es sin duda el edificio Costa Azul. Ubicado en la calle Murphy del Cerro Castillo y a sólo cuatro años de finalizada la galería Couve, es construido por la empresa Prieto-Vial.

Con sus ocho pisos de altura sobre el cerro, se expresa claramente como una obra sustentada en los pensamientos del movimiento moderno, que a fines de 1950 estaban plenamente aceptados en la arquitectura nacional.

La racionalidad no sólo es abordada en lo vertical, lo más público abajo y lo más privado arriba, sino que en la organización del programa interior, que destina dormitorios, estar y comedor con vista al mar y los sectores de servicios hacia la ciudad. Esta separación llega al extremo que los dormitorios de servicio quedan fuera del departamento y se debe cruzar el pasillo público para ingresar.

Su emplazamiento en el borde del cerro se ajusta en una escala urbana y en correcta proporción con Caleta Abarca, el espacio público que domina, pero por el cerro busca amortiguar la intervención en el barrio existente a través del antejardín. Porque para la calle Libertad, la del Cerro Castillo, aparece como un remate de mayor dimensión que las viviendas unifamiliares que la conforman, ratificando una de las mayores objeciones que afectan al movimiento moderno, el edificio aislado.

No sólo se enfrenta hacia el Cerro Castillo, donde tiene su acceso principal; sino que también hacia el balneario, ya que a través de un cilíndrico túnel posee un acceso peatonal que lo conecta directamente con el Reloj de Flores, Caleta Abarca y sus paseos, permitiendo así a sus moradores, sumar este circuito como extensión del jardín de residencia. Remarca así una de las mejores características del movimiento moderno, la continuidad del espacio.

El proyecto de los arquitectos Bolton-Larraín-Prieto-Lorca y calculado por el ingeniero Enrique Brieba y Cía., a diferencia de los edificios precursores, como el Viña del Mar y Los Magnolios, acepta la incorporación del lenguaje formal del movimiento moderno, como la simplicidad y regularidad de las formas y las volumetrías puras y transparentes. Características obtenidas por la utilización de materiales como el hormigón armado en la estructura resistente y acero y vidrio en los elementos como ventanas, barandas y pasamanos.

Con el afán de participar del paisaje y exteriorizar las actividades interiores, el Costa Azul ratifica la propuesta que hace, en 1954, el edificio Las Brisas, al incorporar la terraza como un elemento que será característico en la arquitectura de borde en la ciudad, en este caso son propuestos de forma continua en ambos frentes del volumen. Aunque, el actual cierre de los balcones distorsione la original transparencia de la fachada y su búsqueda del dominio visual, ya sea de la ciudad lejana, Valparaíso y el mar o de la ciudad cercana, Viña del Mar y la playa. En consecuencia, la terraza, como elemento, se transformará en el protagonista de las proposiciones volumétricas de los edificios de borde de aquella época.

Edificio Costa Azul
© Sergio Garcia Salamanca / Flickr

2 comentarios:

  1. Anónimo9:07 p.m.

    GRACIAS POR TU COMENTARIO, PUEDES ENCONTRAR OTROS EN EL MISMO DIARIO
    GONZALO ABARCA GAMBARO

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  2. Gonzalo, he visto esos otros artículos también están muy buenos. Saludos, Claudio

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