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14.1.12

La estación interplanetaria rusa caerá este domingo cerca de la costa de Chile

© Taringa.

Vía ABC-EFE.

Por un fallo aún no esclarecido, la sonda quedó en la órbita terrestre en lugar de tomar rumbo a Marte.

Los fragmentos de la estación interplanetaria rusa Fobos-Grunt, que por un fallo aún no esclarecido quedó en la órbita terrestre en lugar de tomar rumbo a Marte, caerán mañana en el Pacífico junto a las costas chilenas, según ha informado este sábado Roskosmos, la agencia espacial rusa.

"El momento más probable de la caída de los restos del aparato espacial Fobos-Grunt será el 15 de enero a las 21.51 hora de Moscú (17.51 GMT)", dice el comunicado. La caída, de acuerdo con los cálculos, se producirá "cerca de las costas de Chile", añade. Roskosmos pronosticaba la víspera la caída de los restos de la estación en el Océano Atlántico y días antes, en el Índico.
La estación interplanetaria rusa caerá este domingo cerca de la costa de Chile

Según los datos de hoy el aparato está en una órbita de una altura máxima de 174,2 kilómetros y mínima de 149,7 kilómetros. "Un grupo operativo sigue constantemente el descenso del aparato", indicó la agencia espacial rusa.

La Fobos-Grunt, lanzada el pasado 9 de noviembre, debía cumplir una misión de 34 meses que incluía el vuelo a Fobos, una de las dos lunas de Marte, el descenso en su superficie y, finalmente, el retorno a la Tierra de una cápsula con muestras del suelo del satélite marciano.

El proyecto, con un coste de 5.000 millones de rublos (unos 170 millones de dólares), tenía como objetivo estudiar la materia inicial del sistema solar y ayudar a explicar el origen de Fobos y Deimos, la segunda luna marciana, así como de los demás satélites naturales en el sistema solar.

El ingenio pesa 13 toneladas y media, de las que 11 corresponden al combustible, y mide algo más de seis metros de largo. Tiene una envergadura de casi cuatro metros sin contar los paneles solares, cuya longitud cuando están extendidos es de ocho metros, según informa Rafael M. Mañueco.

En la nota difundida por la agencia rusa se advierte, no obstante, que la caída podría retrasarse al lunes y producirse en otro sitio. Se señalan tres factores que podrían hacer cambiar las cosas: una disminución de la altura de la órbita, la actividad solar y el estado de la atmósfera terrestre. En cualquier caso, afirma Roskosmos, el carburante (dimetilhidrazina) hará explosión cuando el aparato se acerque a los 100 km. de altura y asegura que «unos 20 o 30 fragmentos, con una masa total de no más de 200 km., serán lo que lleguen hasta la superficie de la Tierra». Todo lo demás se habrá desintegrado. La pila de cobalto de un espectrómetro es la única fuente radiactiva del artefacto, pero, al tener una masa inferior a los diez kilogramos, se considera que no reviste peligro.

Después de varios intentos fallidos de enviar sondas a Marte, en 1988, 1989 y 1996, Rusia se dispuso a reanudar los periplos interplanetarios no tripulados hace cinco años. El lanzamiento de la Fobos-Grunt debió haber tenido lugar en 2009, pero fue aplazado por no estar todavía a punto. El proyecto ha tenido un coste de unos 120 millones de euros. Se pretendía que la sonda se hubiese posado en la superficie de Fobos, una de las lunas de Marte, dejando allí una estación automática y enviando de regreso a la Tierra muestras de su suelo. La investigación hubiese aportado importantes datos sobre el origen del sistema solar y abundante información de cara a un futuro vuelo tripulado a Marte.

El año 2011 ha estado plagado de fracasos para la industria espacial rusa. Se han malogrado por lo menos siete aparatos, entre ellos una nave de carga Progress. Este accidente trastocó el régimen de trabajo y los relevos en la Estación Espacial Internacional (ISS).

14.10.10

Treinta y tres cruces que no fueron, por HERNÁN RIVERA LETELIER para El País, 14.10.2010



Vía El País

Cinco de agosto de 2010. Mina San José. Desierto de Atacama. Treinta y tres mineros atrapados a 700 metros bajo tierra.

Primero fueron las carpas solitarias de los familiares. Llegaron a la mina con banderas, con santitos, con velas de duelo, con fotografías de los padres, de los esposos, de los hermanos, de los hijos enterrados allá abajo. Mientras comenzaba el rescate allí se quedaron, día y noche, rezando, llorando, blasfemando, exigiendo justicia, soportando el viento y el tierral inclemente, el calor durante el día y el frío atigrado de la noche. Y cuando todo hacía suponer que el drama terminaría como siempre, que allí, sobre la mina convertida en fosa común, iban a aflorar 33 cruces de animitas, iguales a las cientos que se alzan a lo largo del desierto chileno, sube desde las profundidades el mensaje que estremece a todos: los hombres están vivos.

Fue el comienzo de un espectáculo de espejismo. Como en un desfile de feria comenzó a llegar una muchedumbre que alborotó la tranquilidad del desierto: payasos de semáforos, predicadores evangélicos, actrices de telenovelas, millonarios excéntricos repartiendo millones como embelecos, modelos, humoristas, políticos, presentadores de televisión y miles de periodistas de los más lejanos países del mundo. Y de la noche a la mañana, en medio de un gran desorden y confusión de lenguas, apareció un pueblo de Babel que en su momento de apogeo tuvo una población de más de 3.000 personas.

La historia del desierto de Atacama está coronada de tragedias (como una larga muralla coronada de vidrios rotos). Huelgas interminables, marchas de hambre, accidentes fatales, mineros ametrallados y cañoneados a mansalva en masacres inconcebibles. Todo esto a causa de una larga data de injusticias laborales, sociales y morales en contra del minero, injusticias que, pese a los años y a ríos de promesas políticas, se han conservado inalterables, como agrias momias atacameñas. Se dice Desierto de Atacama y se entiende drama, explotación y muerte. Por eso ya era hora de que se viviera una epopeya con final feliz. Ya era hora de que la tierra, regada tanto tiempo por la sangre, el sudor y las lágrimas de los mineros, devolviera verdores desde su vientre, devolviera frutos de vida. Aquí sangre, sudor y lágrimas no es una frase vulgar. Yo, que viví 45 años en este desierto, que trabajé en las minas a rajo abierto -solo dos veces y por muy corto tiempo lo hice en minas subterráneas-, lo puedo decir fehacientemente: el desierto de Atacama está regado de sangre, sudor y lágrimas.

El rescate de los 33 mineros de Copiapó, además de un triunfo de la tecnología, se alza desde este desierto como una lección de vida para la humanidad entera. Una prueba de que cuando los hombres se unen a favor de la vida, cuando ofrecen conocimiento y esfuerzo al servicio de la vida, la vida responde con más vida. Aquí no se trabajó buscando oro o petróleo o diamantes. Lo que se buscaba era vida. Y brotó vida, 33 chorros inmensos. Y a los estallidos de aplausos y abrazos y risas mojadas de lágrimas de la muchedumbre en la mina, y del júbilo de campanas y sirenas de las ciudades del país, se sumó la alegría emocionada del mundo entero. Éramos todos seres humanos conmovidos hasta los tuétanos.

Porque a medida que cada uno de los mineros iba subiendo, saliendo, renaciendo desde las entrañas de la tierra, cada uno de nosotros lo sentía como emergiendo desde el fondo de su propio pecho. Fue la celebración total de la vida.

Ya lo he dicho: el desierto está poblado de cruces, testimonios mudos de muerte y desolación. Hagamos por lo tanto de este lugar un homenaje a la vida. No construyamos otro monolito, que son superfluos; no levantemos un monumento, que hay demasiados; no erijamos un santuario, que ya hay los suficientes. Echemos a volar la imaginación y creemos algo nuevo, algo que manifieste a toda la raza humana.

Yo propongo un Elogio de la vida.

Un mensaje para los 33: que les sea leve el alud de luces, cámaras y flashes que se les viene encima. Es cierto que sobrevivieron a esa larga temporada en el infierno, pero al fin y al cabo era un infierno conocido para ellos. Lo que se les viene ahora, compañeros, es un infierno completamente inexplorado por ustedes: el infierno del espectáculo, el alienante infierno de los sets de televisión. Una sola cosa les digo, paisitas, aférrense a su familia, no la suelten, no la pierdan de vista, no la malogren, aférrense como se aferraron a la cápsula que los sacó del hoyo.

Es la única manera de sobrevivir a ese aluvión mediático que se les viene encima. Se los dice un minero que algo sabe de esta vaina.

Para terminar, una oración por ustedes, una oración del poeta iquiqueño Jaime Ceballos, síntesis exacta de lo que acabo de decir:

Oración 33
Señor, tú que sabes / De milagros y esperanzas / No los abandones./ En esta hora del secuestro / Rescátalos de sus rescatadores / No los abandones. / Baja tú antes que los medios / Infórmales antes que sea tarde / No los abandones. / Sácalos de los sets de televisión / Apártalos de las luces que enceguecen / No los abandones. / Tú sabes que entre cámaras y flashes / Ya destruyeron la Tragedia. / Pero a ellos, no los abandones.

Hernán Rivera Letelier, escritor chileno, fue premio Alfaguara de Novela 2010 con El arte de la resurrección.