Vía El País.
El artista búlgaro, conocido por sus espectaculares intervenciones en edificios y monumentos, logró acercar el arte contemporáneo a un público masivo
Álex Vicente
París - 31 jun 2020 - 17:59 CLT
El artista plástico Christo, conocido por espectaculares intervenciones que le llevaron a envolver edificios y monumentos como el Reichstag de Berlín y el Pont-Neuf de París, falleció este domingo a los 84 años en Nueva York. Su muerte por causas naturales, según confirmó su equipo en un mensaje en las redes sociales, pone fin a una larga trayectoria en la que consiguió acercar el arte contemporáneo a un público masivo. Le gustaba definir sus obras como “perturbaciones” del espacio público, que llevaban al visitante a tomar conciencia de un entorno que, de tan común, se había acabado volviendo invisible.¡
Nacido como Christo Vladimirov Javacheff en 1935 en Gabrovo (Bulgaria), el artista creció en el seno de una familia acomodada: su padre dirigía una fábrica química y su madre fue administradora de la Academia de Bellas Artes de Sofía, donde él mismo se formó bajo control comunista. En su juventud, Christo participó en algún proyecto de propaganda destinado al medio rural, que decía que le enseñó a lidiar con interlocutores poco familiarizados con lo que era el arte. En 1956, tras la intervención soviética en la vecina Hungría, decidió abandonar su país para poder convertirse en artista. Recaló en Viena antes de instalarse en París en 1958, cuando conoció a su futura esposa, Jeanne-Claude Denat de Guillebon, fallecida en 2009, una joven de buena familia de la que quedó prendado, pese a que ella ya estuviera prometida. Tras su luna de miel, Jeanne-Claude cambió de opinión y se fue a vivir con ese joven excéntrico y con ideas fuera de lo común. Sería el inicio de una larga colaboración artística, pese a que durante las primeras décadas de su trabajo la autoría de sus obras fuera atribuida solo a Christo (a partir de 1994, empezaron a firmar todos sus proyectos como “Christo y Jeanne-Claude”). La pareja se mudó a Nueva York en 1964, cuando sus primeras obras, enmarcadas en el llamado Nouveau Réalisme, variante francesa del pop art, despertaron interés en Estados Unidos. “Terminé encontrando mi lugar en Nueva York. Es una ciudad de inmigrantes, la única donde se acepta que alguien pueda hablar tan mal inglés como yo”, decía el artista en una entrevista con EL PAÍS en 2016.
Su método de trabajo fue poco habitual. Sus intervenciones fueron efímeras, visibles durante un par de semanas antes de ser desmontadas, y se autofinanciaron a través de la venta de dibujos y estudios preparativos, que podían alcanzar los 200.000 euros en el mercado. Christo siempre rechazó las subvenciones públicas y el mecenazgo privado, una manera de protegerse contra las injerencias externas (y contra el peligro de hacer concesiones, solución inimaginable para este artista testarudo e infatigable). Sus intervenciones, de una extrema complejidad logística, tardaban décadas en materializarse. Para convertirlas en realidad, Christo y Jeanne-Claude debían batallar con las administraciones públicas, no siempre interesadas en su trabajo. A Christo no le importaba lo fastidioso que era el proceso: para él, el arte era ese camino tortuoso y no necesariamente el resultado. En total, Christo y Jeanne-Claude lograron ejecutar 22 proyectos, sobre cerca de 60. “Parecerá poco, pero mi obra no es como pintar un cuadro. Más bien se parece a la arquitectura. Y, si un arquitecto dijera que ha logrado levantar la mitad de sus proyectos, a nadie le parecería poco”, afirmaba Christo en 2016.
Sus proyectos más conocidos eran versiones extragrandes de sus obras de los sesenta, cuando ya envolvió objetos y lienzos con distintos materiales. En Surronded Islands (1983) circundó con tela rosa el perímetro de 11 pequeñas islas de Biscayne Bay, al sur de Miami, en una intervención pensada como un simple “gesto poético” que sentaría las bases de su arte en las décadas posteriores. En 1985, logró cubrir de tela el Pont Neuf de París, el más antiguo de la capital francesa, tras largos meses batallando con el alcalde de la época, Jacques Chirac, como relataba el impagable documental Christo in Paris, de Albert y David Maysles. Se convirtió en un nombre conocido y aclamado por el público –aunque menos por la crítica, que nunca acabó de seguir la corriente a un artista alérgico a todo esnobismo–, pero tardó otra década más en concluir su mayor intervención: cubrir el Reichstag de tela de polipropileno, lo que despertó las críticas del canciller Helmut Kohl, que denunciaría un “ataque a la dignidad” del país. The Gates (2005) le llevó a crear un recorrido de 37 kilómetros en el Central Park de Nueva York, puntuado por 7.500 puertas dotadas de cortinas de color anaranjado sacudidas por el viento. Más recientemente, Christo volvió a triunfar con sus Floating Piers (2016), tres kilómetros de pontones flotantes sobre el Lago de Iseo, en la región de Bérgamo (Italia). El artista comunicó la ciudad de Sulzano con dos islas vecinas a través de una pasarela naranja que confería al visitante la ilusión de caminar sobre las aguas.
En el momento de su muerte, Christo tenía otro proyecto en marcha: envolver el Arco de Triunfo de París. Prevista para después del verano, la intervención quedó aplazada hasta septiembre de 2021 cuando estalló la crisis sanitaria. En paralelo, el Centro Pompidou ultima una exposición dedicada a la obra de Christo y Jeanne-Claude, centrada en sus proyectos en París, con la que el museo parisiense volverá a abrir sus puertas en julio. Además, tenía previsto instalar una mastaba de 150 metros de altura compuesta por 400.000 bidones de petróleo, que pensaba erigir en el oasis de Liwa, a un centenar de kilómetros de Abu Dabi. Este proyecto, iniciado en los setenta, debía convertirse en su única obra permanente. “Christo y Jeanne-Claude siempre han dejado claro que sus obras en proceso continuarán después de su muerte”, recordaba el comunicado de sus colaboradores al anunciar su muerte. Durante décadas, la pareja viajó en aviones distintos: si uno se estrellaba, el otro hubiera podido seguir con su trabajo. Su obra deberá encontrar, de ahora en adelante, otras formas de perdurar en el tiempo.
Por Claudio Galeno-Ibaceta sobre la interacción del arte con la arquitectura, desde Antofagasta y el Norte Grande de Chile. By Claudio Galeno-Ibaceta about the interaction between art and architecture, from Antofagasta and the Large North of Chile.
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1.6.20
19.3.13
Christo vuelve con "Big Air Package", una instalación inflable en el Gasómetro Oberhausen
Christo is back in Germany with an epic new installation at the Gasometer Oberhausen. The heavenly white air pocket and walk-in installation "Big Air Package" is the largest indoor sculpture ever created.
At 90 meters (295 feet) tall, "Big Air Package" occupies the entire internal expanse of the Gasometer Oberhausen - a former industrial gas tank turned events space and exhibition hall. It's also Christo's first project without his creative collaborator and wife Jeanne-Claude (1935-2009).
Workers securing the fabric dome appear Lilliputian; such is the monumental scale of Christo's design. "Big Air Package" is made from 20,000 square meters (215,000 square feet) of fabric and weighs in at 5.3 tons. Christo and Jeanne-Claude first had the idea for an air sculpture with their work "Air Package," produced for the documenta IV art exhibition in Kassel in 1968.
The sculpture was completed three weeks before the official unveiling on March 16. Christo said that he was "totally overwhelmed" by his own work. Photographer and project manager Wolfgang Volz has been working with Christo for 42 years. "It feels like being in a heavenly chamber," he told of his "Big Air Package" experience
28.12.11
Christo acaricia su sueño maldito

Vía El País.
Tras 20 años de vanos intentos, el Gobierno estadounidense concede el permiso al artista para cubrir un río en Colorado - Los ecologistas se movilizan para evitarlo.
BARBARA CELIS - Nueva York - 27/12/2011.
"La vida es un momento efímero entre dos eternidades. Y los artistas Christo y Jeanne-Claude nos han entregado un momento aún más luminoso". Estas palabras tienen casi 40 años. No las pronunció un poeta sino un abogado, Ed Anderson, quien defendió a la pareja artística en los años setenta, cuando se atrevieron a desafiar a los rancheros californianos que se oponían con vehemencia a su proyecto Running fence (Cerca corrida). Sin la ayuda de Anderson esta vez, Christo acaricia ahora otro de sus descabellados sueños. Largamente añorado, lo tuvo hace exactamente dos décadas junto a su compañera y colaboradora artística Jeanne-Claude, fallecida en 2009: ambos querían cubrir el río Arkansas, en Colorado, con telas plateadas traslúcidas a lo largo de 60 kilómetros. Tras años de oposición administrativa y de los ecologistas, el proyecto tiene permiso para 2014, cuando se inaugure.
Se trata de una idea titulada Over the river (Sobre el río) que consiste en crear un manto intermitente sobre un cañón de las Montañas Rocosas donde puentes, carreteras, árboles y rocas interrumpirán su trazado, dividiéndolo en ocho secciones de unos 10 kilómetros en total, para jugar y adaptarse al sinuoso paisaje. Después de años de lucha, el Departamento del Interior (encargado de gestionar los recursos naturales del país) ha anunciado su visto bueno para el proyecto. Por primera vez en la historia, el Gobierno federal elaboraba un informe de impacto ambiental para una obra de arte, idéntico a los que habitualmente se reservan para las infraestructuras. Y a lo largo de 1.632 páginas se describían las recomendaciones para crear Over the river, que incluye normativa relacionada con el tráfico, animales y seguridad. "Estamos encantados. A todos los artistas les gusta que sus obras hagan pensar. Imagínense cuánta gente ha participado y ha tenido que pensar para elaborar un informe de ese tamaño", comentaba recientemente orgulloso el artista, que aún sigue hablando en plural.
Cuando el abogado Anderson pronunció las palabras que abren este texto, el mundo aún no estaba acostumbrado a las propuestas líricas y espectaculares de este binomio artístico que cambió los lienzos por el paisaje para pintar directamente sobre la realidad y crear utopías artísticas efímeras como aquella cerca de tela blanca, de 40 kilómetros de largo, que serpenteó entre colinas californianas transformándolas en un lugar entre irreal e imaginario. Running fence fue un proyecto que tardó cuatro años en hacerse realidad.
Durante las últimas tres décadas, la historia se ha repetido prácticamente con cada proyecto firmado a cuatro manos por estos dos creadores, que en 2009 se convirtieron en uno, aunque Christo, de 76 años, siga utilizando el nombre de su esposa para cofirmar sus obras. Primero la idea, después la búsqueda del lugar adecuado, luego los cientos de bocetos, los estudios de impacto ambiental y económico y después la interminable lucha burocrática para convencer a políticos, funcionarios y vecinos de la necesidad de enamorarse de locuras seductoras como las puertas de tela que tiñeron de color azafrán en 2008 Central Park, en Nueva York, proyecto que tardó casi 30 años en ver la luz.
Envolver en ropajes rosas algunas islas de Florida o llenar de sombrillas de colores los arrozales japoneses son solo algunos de los 20 proyectos que consiguieron poner en práctica a lo largo de cinco décadas, aunque otros tantos se quedaran en quimera. Suficiente en cualquier caso para convertirlos en dos de los artistas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX.
En cada propuesta de Christo y Jeanne-Claude, que jamás han aceptado el primer no, una de las bazas fundamentales para convencer a sus detractores ha sido la parte económica, y Over the river no es una excepción: según el Departamento de Interior debería generar más de 120 millones de dólares (92 millones de euros) para los habitantes de la zona y cientos de miles de visitantes.
Además, el coste total de la obra, 50 millones (38 millones de euros), sale íntegramente del bolsillo del artista, que, como en sus proyectos anteriores, recauda los fondos mediante la venta de los bocetos de los mismos. Sin embargo, le queda convencer a las autoridades de dos condados por los que atravesará Over the river y a uno de los grupos que se creó hace años para oponerse a él, Rugs over the river (Alfombras sobre el río). Ellos son quienes, a través de una fuerte campaña puerta a puerta, están tratando de influir en la decisión final de los condados, sin cuyo visto bueno no tendrá lugar proyecto. Se oponen alegando que causará daños irreversibles en la vida animal, en el tráfico y en el río.
Hace unos años, durante una entrevista con este diario, los artistas aseguraron que cada vez que viajaban a Colorado llevaban guardaespaldas porque habían "llegado a recibir amenazas de muerte". La violencia parece haber bajado de intensidad y en la prensa local incluso los antaño detractores están comenzando a escribir piezas de opinión a favor de ese acto de poesía visual, cuya construcción debería arrancar el próximo verano y se prolongaría tres años, hasta su inauguración en 2014.
Christo, que ya en aquella entrevista se quejaba de la falta de tiempo ante el avance de la edad, confesaba recientemente que lo único que llenaba ahora su vida es este proyecto. "Solo leo el informe, todo el rato. Y todo lo que hago está relacionado con el trabajo. Ni amigos ni vacaciones. Nada. Era así para Jeanne-Claude y ahora es así para mí. Vivo a través del arte".
7.10.10
VALLEY CURTAIN / CORTINA DEL VALLE, 1970-1972, POR CHRISTO Y JEANNE-CLAUDE
Un documental del proyecto Cortina del Valle, uno de mis favoritos de Christo y Jeanne Claude. Más información en la web de los artistas.
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