Vía El País.
El artista búlgaro, conocido por sus espectaculares intervenciones en edificios y monumentos, logró acercar el arte contemporáneo a un público masivo
Álex Vicente
París - 31 jun 2020 - 17:59 CLT
El artista plástico Christo, conocido por espectaculares intervenciones que le llevaron a envolver edificios y monumentos como el Reichstag de Berlín y el Pont-Neuf de París, falleció este domingo a los 84 años en Nueva York. Su muerte por causas naturales, según confirmó su equipo en un mensaje en las redes sociales, pone fin a una larga trayectoria en la que consiguió acercar el arte contemporáneo a un público masivo. Le gustaba definir sus obras como “perturbaciones” del espacio público, que llevaban al visitante a tomar conciencia de un entorno que, de tan común, se había acabado volviendo invisible.¡
Nacido como Christo Vladimirov Javacheff en 1935 en Gabrovo (Bulgaria), el artista creció en el seno de una familia acomodada: su padre dirigía una fábrica química y su madre fue administradora de la Academia de Bellas Artes de Sofía, donde él mismo se formó bajo control comunista. En su juventud, Christo participó en algún proyecto de propaganda destinado al medio rural, que decía que le enseñó a lidiar con interlocutores poco familiarizados con lo que era el arte. En 1956, tras la intervención soviética en la vecina Hungría, decidió abandonar su país para poder convertirse en artista. Recaló en Viena antes de instalarse en París en 1958, cuando conoció a su futura esposa, Jeanne-Claude Denat de Guillebon, fallecida en 2009, una joven de buena familia de la que quedó prendado, pese a que ella ya estuviera prometida. Tras su luna de miel, Jeanne-Claude cambió de opinión y se fue a vivir con ese joven excéntrico y con ideas fuera de lo común. Sería el inicio de una larga colaboración artística, pese a que durante las primeras décadas de su trabajo la autoría de sus obras fuera atribuida solo a Christo (a partir de 1994, empezaron a firmar todos sus proyectos como “Christo y Jeanne-Claude”). La pareja se mudó a Nueva York en 1964, cuando sus primeras obras, enmarcadas en el llamado Nouveau Réalisme, variante francesa del pop art, despertaron interés en Estados Unidos. “Terminé encontrando mi lugar en Nueva York. Es una ciudad de inmigrantes, la única donde se acepta que alguien pueda hablar tan mal inglés como yo”, decía el artista en una entrevista con EL PAÍS en 2016.
Su método de trabajo fue poco habitual. Sus intervenciones fueron efímeras, visibles durante un par de semanas antes de ser desmontadas, y se autofinanciaron a través de la venta de dibujos y estudios preparativos, que podían alcanzar los 200.000 euros en el mercado. Christo siempre rechazó las subvenciones públicas y el mecenazgo privado, una manera de protegerse contra las injerencias externas (y contra el peligro de hacer concesiones, solución inimaginable para este artista testarudo e infatigable). Sus intervenciones, de una extrema complejidad logística, tardaban décadas en materializarse. Para convertirlas en realidad, Christo y Jeanne-Claude debían batallar con las administraciones públicas, no siempre interesadas en su trabajo. A Christo no le importaba lo fastidioso que era el proceso: para él, el arte era ese camino tortuoso y no necesariamente el resultado. En total, Christo y Jeanne-Claude lograron ejecutar 22 proyectos, sobre cerca de 60. “Parecerá poco, pero mi obra no es como pintar un cuadro. Más bien se parece a la arquitectura. Y, si un arquitecto dijera que ha logrado levantar la mitad de sus proyectos, a nadie le parecería poco”, afirmaba Christo en 2016.
Sus proyectos más conocidos eran versiones extragrandes de sus obras de los sesenta, cuando ya envolvió objetos y lienzos con distintos materiales. En Surronded Islands (1983) circundó con tela rosa el perímetro de 11 pequeñas islas de Biscayne Bay, al sur de Miami, en una intervención pensada como un simple “gesto poético” que sentaría las bases de su arte en las décadas posteriores. En 1985, logró cubrir de tela el Pont Neuf de París, el más antiguo de la capital francesa, tras largos meses batallando con el alcalde de la época, Jacques Chirac, como relataba el impagable documental Christo in Paris, de Albert y David Maysles. Se convirtió en un nombre conocido y aclamado por el público –aunque menos por la crítica, que nunca acabó de seguir la corriente a un artista alérgico a todo esnobismo–, pero tardó otra década más en concluir su mayor intervención: cubrir el Reichstag de tela de polipropileno, lo que despertó las críticas del canciller Helmut Kohl, que denunciaría un “ataque a la dignidad” del país. The Gates (2005) le llevó a crear un recorrido de 37 kilómetros en el Central Park de Nueva York, puntuado por 7.500 puertas dotadas de cortinas de color anaranjado sacudidas por el viento. Más recientemente, Christo volvió a triunfar con sus Floating Piers (2016), tres kilómetros de pontones flotantes sobre el Lago de Iseo, en la región de Bérgamo (Italia). El artista comunicó la ciudad de Sulzano con dos islas vecinas a través de una pasarela naranja que confería al visitante la ilusión de caminar sobre las aguas.
En el momento de su muerte, Christo tenía otro proyecto en marcha: envolver el Arco de Triunfo de París. Prevista para después del verano, la intervención quedó aplazada hasta septiembre de 2021 cuando estalló la crisis sanitaria. En paralelo, el Centro Pompidou ultima una exposición dedicada a la obra de Christo y Jeanne-Claude, centrada en sus proyectos en París, con la que el museo parisiense volverá a abrir sus puertas en julio. Además, tenía previsto instalar una mastaba de 150 metros de altura compuesta por 400.000 bidones de petróleo, que pensaba erigir en el oasis de Liwa, a un centenar de kilómetros de Abu Dabi. Este proyecto, iniciado en los setenta, debía convertirse en su única obra permanente. “Christo y Jeanne-Claude siempre han dejado claro que sus obras en proceso continuarán después de su muerte”, recordaba el comunicado de sus colaboradores al anunciar su muerte. Durante décadas, la pareja viajó en aviones distintos: si uno se estrellaba, el otro hubiera podido seguir con su trabajo. Su obra deberá encontrar, de ahora en adelante, otras formas de perdurar en el tiempo.
Por Claudio Galeno-Ibaceta sobre la interacción del arte con la arquitectura, desde Antofagasta y el Norte Grande de Chile. By Claudio Galeno-Ibaceta about the interaction between art and architecture, from Antofagasta and the Large North of Chile.
Mostrando las entradas con la etiqueta 1935. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta 1935. Mostrar todas las entradas
1.6.20
24.4.17
Prohiben manifestación popular que buscaba suprimir el baño obligatorio
Vía El Mercurio de Antofagasta.
Por Isidro Morales Castillo.
Malestar provocó en sectores populares de Antofagasta la decisión de la Intendencia Provincial de prohibir la manifestación pública organizada para exigir la supresión del baño obligatorio en la época de invierno, para los individuos que reciben auxilios fiscales. La medida impuesta por la autoridad sanitaria tenía por finalidad combatir la mortalidad atribuible al tifus exantemático y, en mayor medida, a la tuberculosis.
De acuerdo a informes de la prensa local de comienzos de abril de 1933, la frustrada protesta consideraba una marcha por las principales calles con banda de músicos y banderas. "El Abecé", que criticaba la actitud de los obreros, consideraba un error que éstos usaran "las cuestiones de higiene como arma de propaganda", alabando, a la vez, la determinación del Intendente de no permitir la manifestación ya que "habría sido una exhibición muy triste, que seguramente nos tendría a estas horas bajo una andanada de sátiras y burlas muy merecidas".
El matutino aseguraba que el "baño diario no hace mal a nadie. La desinfección de ropas, por la cual también se protesta, alegando que las calorías empleadas destruyen las prendas, tampoco debe ser suprimida. Lo único sensible en esta región es que la Municipalidad no se haya preocupado de instalar casas de baños gratuitas en todos los barrios, para habituar a las gentes a ir espontáneamente a asearse todos los días, y que la desinfección de ropas y viviendas no sea un hábito constante".
Pero no sólo preocupaba a parte de la prensa antofagastina la actitud de los obreros, también la situación de las oficinas públicas convertidas en focos de infección tuberculosa, culpando de la situación al descuido e indiferencia de las jefaturas centrales, pero también a la temeridad de los empleados, "a quienes nada importa desafiar el peligro, que se ha convertido en una especie de antesala de la tumba, donde la muerte acecha sin cesar a los más débiles para sepultarlos en ella después de prolongada agonía".
"El Abecé" aseguró que la Caja Nacional de Ahorros (situada en calle Sucre) era la institución pública donde mayores y más profundas raíces echó el mal y donde hubo numerosas víctimas. Este medio de comunicación sugería el cierre de la Caja y la suspensión de todas las operaciones por algunos días, "los suficientes para que el Desinfectorio Público pudiera efectuar una desinfección prolija y prolongada del local, papeles, libros, muebles y otros útiles, pues es de suponer que todos están contagiados". Situación similar se presentaba en la Aduana y en el local de una notaría.
Asimismo, consideró necesaria una campaña vigorosa para "crear en el pueblo hábitos de limpieza como un medio de conseguir su elevación moral. Es una cosa probada que el individuo que se acostumbra a cuidar de su persona en materia de higiene y presentación, se acostumbra también a pensar con limpieza. Basta para ello recordar el efecto benéfico de las filarmónicas pampinas, donde los trabajadores, obligados por la presencia femenina a cuidar de su presentación, adquieren hábitos correctos y, lo que es mejor, un sincero anhelo de mejorar su cultura".
La tuberculosis (TBC), enfermedad de origen bacteriana contagiosa, que se propaga por el aire de una persona a otra y que afecta principalmente a los pulmones, produjo decenas de víctimas fatales en la ciudad. El Bacilo de Koch, culpable de la "peste blanca", originó cifras pavorosas de morbilidad y mortalidad en Chile, "las mayores del mundo", según el Dr. Sotero del Río, quien estimaba que en 1935 esta enfermedad fue responsable de unas 15 mil muertes en el país.
Según parámetros internacionales, desde 2000 la incidencia anual de tuberculosis en el país está en el rango de eliminación de la enfermedad, o sea, menos de 20 casos por 100 mil habitantes.
*Isidro Morales es académico Escuela de Periodismo Universidad Católica del Norte (UCN) y Magíster en Ciencias Sociales.
Por Isidro Morales Castillo.
Malestar provocó en sectores populares de Antofagasta la decisión de la Intendencia Provincial de prohibir la manifestación pública organizada para exigir la supresión del baño obligatorio en la época de invierno, para los individuos que reciben auxilios fiscales. La medida impuesta por la autoridad sanitaria tenía por finalidad combatir la mortalidad atribuible al tifus exantemático y, en mayor medida, a la tuberculosis.
De acuerdo a informes de la prensa local de comienzos de abril de 1933, la frustrada protesta consideraba una marcha por las principales calles con banda de músicos y banderas. "El Abecé", que criticaba la actitud de los obreros, consideraba un error que éstos usaran "las cuestiones de higiene como arma de propaganda", alabando, a la vez, la determinación del Intendente de no permitir la manifestación ya que "habría sido una exhibición muy triste, que seguramente nos tendría a estas horas bajo una andanada de sátiras y burlas muy merecidas".
El matutino aseguraba que el "baño diario no hace mal a nadie. La desinfección de ropas, por la cual también se protesta, alegando que las calorías empleadas destruyen las prendas, tampoco debe ser suprimida. Lo único sensible en esta región es que la Municipalidad no se haya preocupado de instalar casas de baños gratuitas en todos los barrios, para habituar a las gentes a ir espontáneamente a asearse todos los días, y que la desinfección de ropas y viviendas no sea un hábito constante".
Pero no sólo preocupaba a parte de la prensa antofagastina la actitud de los obreros, también la situación de las oficinas públicas convertidas en focos de infección tuberculosa, culpando de la situación al descuido e indiferencia de las jefaturas centrales, pero también a la temeridad de los empleados, "a quienes nada importa desafiar el peligro, que se ha convertido en una especie de antesala de la tumba, donde la muerte acecha sin cesar a los más débiles para sepultarlos en ella después de prolongada agonía".
"El Abecé" aseguró que la Caja Nacional de Ahorros (situada en calle Sucre) era la institución pública donde mayores y más profundas raíces echó el mal y donde hubo numerosas víctimas. Este medio de comunicación sugería el cierre de la Caja y la suspensión de todas las operaciones por algunos días, "los suficientes para que el Desinfectorio Público pudiera efectuar una desinfección prolija y prolongada del local, papeles, libros, muebles y otros útiles, pues es de suponer que todos están contagiados". Situación similar se presentaba en la Aduana y en el local de una notaría.
Asimismo, consideró necesaria una campaña vigorosa para "crear en el pueblo hábitos de limpieza como un medio de conseguir su elevación moral. Es una cosa probada que el individuo que se acostumbra a cuidar de su persona en materia de higiene y presentación, se acostumbra también a pensar con limpieza. Basta para ello recordar el efecto benéfico de las filarmónicas pampinas, donde los trabajadores, obligados por la presencia femenina a cuidar de su presentación, adquieren hábitos correctos y, lo que es mejor, un sincero anhelo de mejorar su cultura".
La tuberculosis (TBC), enfermedad de origen bacteriana contagiosa, que se propaga por el aire de una persona a otra y que afecta principalmente a los pulmones, produjo decenas de víctimas fatales en la ciudad. El Bacilo de Koch, culpable de la "peste blanca", originó cifras pavorosas de morbilidad y mortalidad en Chile, "las mayores del mundo", según el Dr. Sotero del Río, quien estimaba que en 1935 esta enfermedad fue responsable de unas 15 mil muertes en el país.
Según parámetros internacionales, desde 2000 la incidencia anual de tuberculosis en el país está en el rango de eliminación de la enfermedad, o sea, menos de 20 casos por 100 mil habitantes.
*Isidro Morales es académico Escuela de Periodismo Universidad Católica del Norte (UCN) y Magíster en Ciencias Sociales.
7.10.15
Arquitectos, ingenieros constructores y mueblistas en la revista chileno alemana Die Warte (El atalaya), 21 de julio de 1935

Portada de Die Warte del 21 de Julio de 1935.

Página con publicidad del Ingeniero Ernesto Gramsch, especialista en concreto armado.

Página con publicidad de la Fábrica de Muebles de Kurt Stephan en Valparaíso.

Avisos profesionales: arquitecto Enrique Schweiger E. (Valparaíso), arquitecto Eduardo Vigil (Santiago), Empresa constructora de Ricardo Fischer.

Página con publicidad del arquitecto Javier Rast.

Contraportada con publicidad de la línea marítima Hamburg-Amerika Hapag-Kosmos.
2.7.15
Los gemelos del esplendor del Río de la Plata: El Palacio Salvo de Montevideo y el Barolo de Buenos Aires
Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el
Vía El País.
El Palacio Salvo de Montevideo y el Barolo de Buenos Aires son hoy una referencia para los jóvenes artistas
En el máximo apogeo de las economías de Argentina y Uruguay a principios del siglo XX, el arquitecto italiano Mario Palanti diseñó y construyó dos edificios gemelos que debían coronarse por sendos faros destinados a unir las dos capitales con un puente de luz sobre el Río de la Plata.
El sueño de Palanti y de sus generosos auspiciadores, inmigrantes enriquecidos y triunfantes, dejó dos edificios emblemáticos que corrieron una suerte muy diferente: mientras el Barolo se conserva su lustre (algo venido a menos) como lugar de oficinas en Buenos Aires, el Salvo (adorado por los montevideanos) está en plena decadencia.
Los faros comunicados de Palanti nunca vieron la luz por culpa de la curvatura de la tierra, pero sigue siendo una utopía rioplatense que fascina a los amantes de la arquitectura y el arte. La idea de Palanti era que una luz cruzara todo el enorme río —casi 200 kilómetros— y diera la bienvenida a los inmigrantes.
“Los que diseñaron esto eran masones que creían que Europa iba camino de la destrucción de las guerras y Argentina y Uruguay eran el nuevo mundo”, cuenta Mikeas Tharigen, mientras enseña el Barolo a los turistas. Hay mucha leyenda pero lo cierto es que se hicieron mientras Europa salía de la Primera Guerra Mundial y Argentina y Uruguay eran los graneros del mundo.
El Palacio Salvo es el emblema de Montevideo y sigue siendo uno de los edificios más altos de la capital uruguaya (84 metros); El Barolo está inspirado en La divina comedia, la obra cumbre de Dante. El edificio está dividido en tres bloques, como la obra de Dante: Infierno, Purgatorio y Paraíso. En el corazón de la planta baja hay una escultura, “el Águila de Dante”, y varios pisos más arriba una bóveda “para que el alma del artista ascienda hasta allí”.
Los edificios más altos
Hasta 1935 fueron los inmuebles más altos de Sudamérica. La construcción del Barolo, hoy intacto con sus ascensores de época y sus oficinas de arquitectos con vistas a toda la ciudad, arruinó a su dueño, el empresario textil Luis Barolo, que se suicidó sin verlo acabado.
En una de las 400 oficinas, tuvieron su despacho ilustres argentinos y presidentes como Raúl Alfonsín, aunque ahora está venido a menos como todo el centro porteño. Los abogados y empresarios se van al nuevo barrio de Puerto Madero, pero la ciudad trata de recuperar el Barolo y organiza visitas todos los días y hasta una copa de vino en su mítico faro por la noche.
El artista Marcos Valls Cohen considera que el Salvo, financiado por emigrantes italianos enriquecidos, es una esencia montevideana. Desde hace varios años Valls centra su obra en coronar la cúpula del edificio, hoy vacía, proponiendo todo tipo de accesorios (una fresa, una nave espacial) o un moderno rayo de luz. “El Salvo es lo primero que veo cuando me levanto y lo último que miro antes de acostarme. La ventana de mi dormitorio mira hacia el edificio”, asegura Valls Cohen, cuyas obras se exponen actualmente en el Centro Cultural de España.

Detalle del Palacio Salvo. © Claudio Galeno.
En los años 70, el Salvo entró en decadencia: se eliminaron adornos porque los pedazos de hormigón caían. También se cerró su teatro, en el que actuaron Joséphine Baker o Jorge Negrete; actualmente el lugar se utiliza como aparcamiento.
Si se presta atención se pueden apreciar todavía unas piezas de metal sobre la fachada: se trata de pulpos, crustáceos, conchas y todo tipo de animales marinos. Este extraño universo creado por Palanti alimenta todo tipo de hipótesis esotéricas. Se ha escrito que el diseño del edificio habría estado pensado para resistir un segundo diluvio universal, con las aguas llegando hasta la base de la construcción, justamente al nivel de las criaturas marinas de la fachada. Pero para el arquitecto e historiador uruguayo William Rey todas estas leyendas carecen de pruebas documentales y no deben tomarse en serio.
Lo cierto es que con sus torreones góticos y sus interminables pasillos, el Salvo atrae a una fauna urbana variopinta, unos mil vecinos que forman la sociedad anónima propietaria del inmueble. Guillermo Amato y Carolina Zunina forman parte de esta comunidad: “Aquí uno tiene la impresión de que puede suceder cualquier cosa. Los días de tormenta en el salón del piso 13 llueve hacia arriba y si se tira confeti por la ventana del piso 14 los papelillos no bajan, sino que suben y desaparecen”, dicen los jóvenes artistas.
Los proyectos de renovación provocan desconfianza entre los amantes del Salvo: “Hay que preservar el alma del lugar, evitar el blanco impoluto del minimalismo o la estética brillante de los centros comerciales”, dice Carolina, tan fascinada por el edifico como por su decadencia.
6.3.14
Arquitectura de Mario Pani llega al Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) de Monterrey, México

Mario Pani, Hotel Condesa. © MARCO.
Vía Notimex| El Universal.
El recinto regiomontano exhibirá un total de 250 obras que documentan los proyectos del célebre arquitecto, considerado como uno de los más importantes de América Latina
El Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) expondrá el legado de Mario Pani, uno de los arquitectos más importantes de América Latina y autor de edificios y planos urbanos emblemáticos de diversas ciudades de México.
Un total de 250 obras son las que integrarán esta exposición, que será abierta al público el 21 de marzo y la cual documenta los distintos procesos relacionados con los proyectos del célebre arquitecto, tales como el diseño, la construcción, la interpretación y la reinterpretación de distintos edificios.
La muestra denominada "Mario Pani: Arquitectura en proceso", permitirá conocer su aportación en el cambio de la fisonomía de muchas ciudades del país como pionero de modelos arquitectónicos y urbanos, tan comunes ahora, como los multifamiliares y los condominios.
La exposición muestra parte del concepto de la arquitectura como un fenómeno social, e incluye además de maquetas y planos del trabajo del urbanista mexicano, documentación que revisa el entorno social de sus obras y la influencia que ha tenido en el estilo de vida de millones de mexicanos.
Mario Pani (1911-1993), quien egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes en París, Francia, e introdujo estas nuevas tipologías en un momento clave del desarrollo de las ciudades en México, es artífice de edificios y planos urbanos emblemáticos como el Multifamiliar Miguel Alemán y el Conservatorio Nacional de Música, así como Ciudad Satélite, entre muchos otros.
La exposición recorre la trayectoria del arquitecto desde 1935 con sus primeras obras, entre ellas una casa para su familia en Leija 10, los edificios Balsas y Reforma 334, así como hospitales en distintas ciudades del país.
Al arquitecto se le atribuye el diseño de la Escuela Normal de Maestros y, junto con Enrique del Moral, el plano de conjunto de la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), así como conjuntos de viviendas como los multifamiliares Miguel Alemán y Juárez, las unidades Santa Fe y Tlanepantla y el Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco.
Entre sus obras destacan también los primeros condominios del país, entre ellos el Reforma, en México; Los Cocos, en Acapulco; y el Acero, en Monterrey.
La muestra permanecerá abierta hasta el domingo 27 de julio de 2014.
5.7.13
El Liceo de Hombres de Antofagasta, revista En Viaje, junio de 1946

Fachada del proyecto no construido para el Liceo de Hombres ganado por la destacada oficina de arquitectura de Alcaide y Cruzat en el concurso nacional del año 1923. Publicado en la revista El Arquitecto, 1924.
El Liceo de Hombres de Antofagasta, revista En Viaje, junio de 1946:
El Liceo de Hombres de Antofagasta fué fundado el 6 de diciembre de 1888, durante la Administración de don J. M. Balmaceda y cuando era Ministro de Educación don Julio Bañados E.
Inició su vida con 69 alumnos distribuidos en preparatorias, primero y segundo años de humanidades, bajo la rectoría de don Jacinto Ugarte. Al año siguiente contó con 88 alumnos. En 1891, con la revolución, se cerraron sus puertas y su profesorado fue destituido por la Junta de Gobierno.
Cuando reinició sus labores, en 1892, su Rector fué don Liborio Manterola y contó con 71 alumnos. Tuvo por esa época cursos de mineria y comercio que originarian después de la Escuela de Minas y el Instituto Comercial.
La matricula ha experimentado un constante aumento, para alcanzar su culminación en el presente año con 884 alumnos distribuidos en 14 cursos de humanidades y 6 de preparatorias. El actual Rector es don Belisario Avilés A.
El año 1935 comenzó a funcionar un Internado semifiscal en una quinta de la ciudad. Dos años más tarde se terminó la construcción de uno de los pabellones destinados a ese objeto y, en el presente, se ha puesto en uso el segundo pabellón del programa de edificación. En él funcionan los talleres, los cursos de la Escuela Anexa y un segundo dormitorio.
El Internado cuenta actualmente con 126 internos y 24 medipupilos que gozan de una de las mejores instalaciones de la zona norte. Está a cargo de ella el señor Leocadio Riquelme, Vicerrector del establecimiento.
El Liceo no descuida ninguna de aquellas actividades secundarias que contribuyen a la formación de los educandos. El deporte, especialmente, recibe toda la importancia que merece. Existen varias canchas deportivas y se ha terminado la construcción de una moderna cancha de básquetbol. Los equipos de las diferentes ramas intervienen activa y exitosamente en las justas que se efectúan en la ciudad.
El scoutismo es otra actividad preferente del Liceo. Cuenta con una brigada totalmente equipada y de excelnte organización.
Desde hace algunos años funciona un Departamento de Bienestar, que tiene varias dependencias a disposición del alumnado. Cuenta con una librería, un restaurante, una peluquería y una Sección Ahorros. Todos los precios constituyen el mínimo de lo que se puede cobrar.
12.1.12
Bolivia levanta un monumento a los caidos por su causa - Revista Zig-Zag, 1935.
Un interesante artículo aparecido en la revista chilena Zig-Zag de 1935 que expone un proyecto modernista para un monumento a los caidos en la Guerra del Chaco diseñado por el arquitecto boliviano Jorge Rodríguez Balanza.
© Zig-Zag.
"El Gobierno boliviano tiene consultado como un homenaje a los caidos en el Chaco, la erección de un monumento a la paz.
Como una primicia ofrecemos tres vistas de un anteproyecto presentado por el joven y distinguido arquitecto boliviano, don Jorge Rodríguez Balanza, titulado en la Universidad Católica del Chile.
Es una satisfacción para nuestro país el comprobar que de las aulas de sus Universidades salgan elementos nacionales y extranjeros a imponer sus conocimientos profesionales, pues debemos hacer notar que el proyecto presentado por el señor Rodríguez Balanza es una perfección en su género y está actualmente siendo considerado por el Gobierno boliviano con el objeto de adoptarlo."
© Zig-Zag.
© Zig-Zag.
© Zig-Zag."El Gobierno boliviano tiene consultado como un homenaje a los caidos en el Chaco, la erección de un monumento a la paz.
Como una primicia ofrecemos tres vistas de un anteproyecto presentado por el joven y distinguido arquitecto boliviano, don Jorge Rodríguez Balanza, titulado en la Universidad Católica del Chile.
Es una satisfacción para nuestro país el comprobar que de las aulas de sus Universidades salgan elementos nacionales y extranjeros a imponer sus conocimientos profesionales, pues debemos hacer notar que el proyecto presentado por el señor Rodríguez Balanza es una perfección en su género y está actualmente siendo considerado por el Gobierno boliviano con el objeto de adoptarlo."
© Zig-Zag.
© Zig-Zag.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)