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12.4.26

Barragán en Barragán / Félix González-Torres / La Cuadra, Fundación Romero

Vía La Cuadra, Fundación Romero

Exposición: Barragán en Barragán / desde febrero 2026

Barragán en Barragán es una exposición curada por Jorge Covarrubias —responsable de la restauración de la Casa Prieto López y la Fuente del Bebedero de Luis Barragán—, que propone un recorrido por los primeros edificios modernistas del arquitecto en la Ciudad de México. Asimismo, ofrece una lectura de ocho de sus obras más emblemáticas: la Casa Prieto López, la Casa Gálvez, la Casa Gilardi, la Casa Estudio Barragán, el Convento de las Capuchinas, La Cuadra San Cristóbal, las Torres de Satélite y la Fuente del Bebedero.

La Cuadra San Cristóbal, 1969. Archival pigment print, 2025. © René Burri / Magnum Photos

Experiencia artística anual: Félix González-Torres / Feb. 8– Abr. 25, 2026

Del 8 de febrero al 25 de abril de 2026, La Cuadra acoge una exposición curada por Pablo León de la Barra que propone un diálogo poético y un encuentro imaginado entre la obra del artista Félix González-Torres (n. 1957, Guáimaro, Cuba; m. 1996, Miami) y los espacios arquitectónicos de Luis Barragán (n. 1902, Guadalajara, Jalisco; m. 1988, Ciudad de México) en La Cuadra, construida en 1968 como caballerizas privadas en las afueras de la Ciudad de México y una de las obras más emblemáticas del arquitecto.

Sobre Félix González-Torres

Félix González-Torres (1957–1996) fue un artista cubano-estadounidense fundamental del arte contemporáneo de finales de los años ochenta y principios de los noventa. Su obra, de gran rigor conceptual y economía formal, utiliza materiales cotidianos para articular significados poéticos y políticos relacionados con el amor, la pérdida, la memoria y el poder. Vivió y trabajó en Nueva York y formó parte del colectivo Group Material. Su trabajo fue presentado en importantes exposiciones y retrospectivas en instituciones como el Museo Guggenheim, MOCA Los Ángeles y el Hirshhorn, y hoy forma parte de colecciones públicas de referencia a nivel internacional.

La Cuadra: arquitectura y arte en diálogo © Gerardo Landa & Eduardo Lopez - GLR Estudio

Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán
Curada por Pablo León de la Barra

La exposición Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán propone un encuentro y un diálogo poético entre la obra del artista Félix González-Torres y los espacios arquitectónicos de Luis Barragán en La Cuadra de San Cristóbal, construida en 1968 como caballerizas privadas en las afueras de la Ciudad de México y considerada una de las obras más emblemáticas de Barragán. Aunque Barragán y González-Torres nunca se conocieron, pertenecieron a generaciones distintas, desarrollaron sus prácticas en campos diferentes y surgieron de contextos y entornos sociales diversos, en sus obras se manifiestan una serie de resonancias que, al ponerse en relación, activan una fricción entre ellas a partir de la cual surgen nuevas lecturas y nuevas posibles interpretaciones de ambos cuerpos de trabajo.

Luis Barragán (n. 1902, Guadalajara, Jalisco; m. 1988, Ciudad de México) es considerado el arquitecto modernista más relevante de México; Félix González-Torres (n. 1957, Guáimaro, Cuba; m. 1996, Miami) es una de las f i ras artísticas más influyentes surgidas en el siglo XX. Tanto Barragán como González-Torres, cada uno desde su práctica particular, subvirtieron el len aje del minimalismo. Barragán anticipó el minimalismo como movimiento artístico y, a través de la abstracción del vocabulario de la arquitectura colonial y vernácula produjo un len aje arquitectónico sinlar dentro de la modernidad, y además que produjo lo que hoy podría considerarse dentro del campo del arte como obras pioneras de arte minimalista a gran escala. Por su parte, González-Torres cuestionó el esencialismo autorreferencial del minimalismo y del arte conceptual de los años sesenta, demostrando que las obras de arte podían contener significados políticos y personales, y a través de ellos activar al espectador. Durante su vida Barragán estuvo en continuo diálogo creativo y en colaboración con diversos artistas que de una o otra manera tuvieron una influencia directa en su obra, desde Chucho Reyes, Dr. Atl, José Clemente Orozco, Mi el Covarrubias, Rosa Rolanda, Clara Porset, Mathías Goeritz, Josef y Anni Albers, y Sheila Hicks, entre otros. Mostrar el trabajo de Félix González-Torres en La Cuadra de Luis Barragán, expande la posibilidad de diálogos entre arte y arquitectura, y permite nuevas lecturas emocionales, poéticas y políticas del trabajo de ambos.

El año 2026 marca además el trigésimo aniversario del fallecimiento de González-Torres, a los 38 años, a causa de complicaciones relacionadas con el sida. A través de esta exposición se honra su vida y legado, así como el de muchas otras personas que como él, murieron a causa de esta enfermedad, en particular en México, donde el estigma existente en aquel momento contribuyó a que sus vidas fueran invisibilizadas y olvidadas. La exposición está dedicada a aquellos que vieron sus vidas interrumpidas por el sida y a quienes, por miedo y por vivir en sociedades represivas, no pudieron —o aún no pueden— vivir su sexualidad abiertamente.

La Cuadra: arquitectura y arte en diálogo © Gerardo Landa & Eduardo Lopez - GLR Estudio

A continuación artículo de Arquitectura Viva:

 
Exposición: La Cuadra: arquitectura y arte en diálogo (19/02/2026)

La Cuadra, obra emblemática de Luis Barragán en el municipio mexicano de Atizapán de Zaragoza, inicia una nueva etapa como centro cultural tras su adquisición en 2025 por la Fundación Fernando Romero. Este espacio, concebido en 1968 como caballerizas privadas en las afueras de la ciudad, abre oficialmente al público con dos exposiciones.

La primera, ‘Barragán en Barragán’, comisariada por Jorge Covarrubias, es una retrospectiva del único arquitecto mexicano galardonado con el Premio Pritzker (1980), presentada dentro de una de sus propias obras maestras. La muestra se despliega como un recorrido por maquetas realizadas por el estudio del arquitecto y filántropo Fernando Romero (FR-EE), acompañadas de fotografías de Yukio Futagawa, Rene Burri y Armando Salas Portugal, así como aportaciones de figuras cercanas a su círculo, entre ellas Chucho Reyes y Doctor Atl. La exposición revisa obras fundamentales como la Casa Gálvez, la Casa-Estudio Luis Barragán, el Convento de las Capuchinas y La Cuadra, evidenciando la evolución de un lenguaje arquitectónico que integra tradición vernácula, modernidad, arte sacro y paisaje, siempre en busca de serenidad y profundidad emocional.

La segunda exposición, dedicada a Félix González-Torres (1957-1996) de origen cubano y comisariada por Pablo León de la Barra, propone un diálogo entre la obra del artista y los espacios de Barragán, tendiendo un puente entre arte contemporáneo y arquitectura. Aunque no llegaron a conocerse —pertenecían a generaciones distintas, provenían de contextos sociales y culturales diversos y desarrollaron su trabajo en ámbitos diferentes—, sus obras comparten resonancias formales y conceptuales.

González-Torres cuestionó el esencialismo del minimalismo y del arte conceptual para activar al espectador y poner en tensión la idea de la obra como objeto autónomo y cerrado. Su trabajo propone significados abiertos que se completan en cada contexto expositivo. En el patio de La Cuadra, la instalación artística se adapta de manera precisa al sitio y dialoga con su arquitectura a través de contrastes: cortinas con piezas esféricas que filtran la luz, formas circulares que interrumpen la geometría del espacio y superficies espejadas que incorporan al visitante en la obra. Estos elementos reafirman el potencial del lugar como un punto de encuentro entre memoria, arte y cultura contemporánea.

 

24.2.25

El surrealismo se pone al día en Madrid y reconoce el peso que tuvieron las mujeres [exposición en MAPFRE hasta el 11 de mayo]

Vía El País.

Ángeles García
Madrid - 05 FEB 2025 - 01:30 CLST

La obra de Gala Dalí conduce una exposición en Madrid dedicada al movimiento artístico más revolucionario de la historia del arte.

Dorothea Tanning. Cumpleaños, 1942
Philadelphia Museum of Art, Filadelfia. 125th Anniversary Acquisition. Adquirido con fondos aportados por C. K. Williams, II, 1999 © Dorothéa Tanning; VEGAP, Madrid, 2025
Foto: Cortesía de Philadelphia Museum of Art © Philadelphia Museum of Art

El 15 de octubre de 1924, André Breton publicó una colección de 30 poemas en prosa, Poisson soluble, con un prólogo titulado Manifiesto del surrealismo. Ese texto fue el arranque de un movimiento artístico y literario que nació en Francia y acabó extendiéndose por todo un imperio creativo (Bélgica, Estados Unidos, México, España…) en el que el arte se entendió como una fascinante forma de vida marcada por lo extraño, lo irracional y lo incongruente. Los creadores más jóvenes se apuntaron a una corriente cuyas imágenes eran pura poesía y ni siquiera el artista entiende ni puede explicar de dónde vienen. René Magritte, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Giorgio de Chirico, Joan Miró o Remedios Varo son algunos de los nombres más conocidos del movimiento, pero hay mucho más por abordar.

Las grandes celebraciones por el centenario del manifiesto comenzaron el pasado año en los Musées Royaux des Beaux-Arts de Bélgica, siguieron en el Centro Pompidou de París y, tras su paso por Madrid, viajarán a la Kunsthalle de Hamburgo y al Museo de Arte de Filadelfia. Cada una de estas sedes ofrece una perspectiva diferente de lo que fue el movimiento. La exposición que el jueves se abre al público en la sede madrileña de Mapfre (hasta el 11 de mayo) lleva por título 1924. Otros surrealismos. Su comisaria, la historiadora y colaboradora de EL PAÍS Estrella de Diego, ha querido trazar un mapa con los lugares por los que se movieron Breton y quienes siguieron sus postulados; un “mapamundi” que arrancaba en París y que se extendió por Europa, algo de África y gran parte de América. Y la gran novedad: el nuevo mapa está más poblado por mujeres que nunca. Gala Dalí, Leonora Carrington, Maruja Mallo, Remedios Varo, Ithell Colquhoun, Dora Maar, Ángeles Santos o Dorothea Tanning son algunas de las 35 artistas representadas, que alcanzan el 50% de la autoría de las obras expuestas. En el Pompidou, el monumental despliegue de 500 obras tenía un 40% de creadoras. Es un gran avance si tenemos en cuenta que en la exposición de 2002 en el mismo museo y sobre el mismo tema solo había tres mujeres.

La obra elegida para iniciar el recorrido por las dos plantas del palacete de Mapfre es Armario surrealista (1941), del artista y poeta francés Marcel Jean, próximo a los españoles Esteban Francés, Remedios Varo y Óscar Domínguez. Esas puertas entreabiertas conducirán al visitante hacia la sección en la que se describe lo que fueron los surrealismos con Breton cerca y con Breton lejos. Y será la obra de Gala Dalí la que dé paso al recorrido. Aquí, señala la comisaria, se apunta que la presencia de Breton no fue igual en todos los lugares en los que, de un modo u otro, se desarrollaría el surrealismo. Añade De Diego que hubo sitios donde su presencia —y, por tanto, su influencia— sería mayor y más directa, y otros en los que se diluyó o se reinterpretó obligada por las circunstancias.

Óscar Domínguez, André Breton, Victor Brauner, Jacques Hérold,
Remedios Varo, Jacqueline Lamba,Wifredo Lam. Dibujo colectivo, 1941
TEA Tenerife Espacio de las Artes. Cabildo Insular de Tenerife
© Oscar Domínguez; VEGAP, Madrid, 2025 / © André Breton; VEGAP, Madrid, 2025 / © Victor Brauner; VEGAP, Madrid, 2025 / © Jacques Hérold; VEGAP, Madrid, 2025
© Remedios Varo; VEGAP, Madrid, 2025 / © Jacqueline Lamba; VEGAP, Madrid, 2025
© Wifredo Lam Estate, Adagp, Paris 2025
 

Locas y bichos raros

Ante el precioso juego de cartas de tarot (sin fechar) de Gala Dalí, Estrella de Diego recuerda que el misógino Breton, en su manifiesto de 1924, describe a las mujeres como “bellas y sin nombre”, y se limitó a otorgarles el papel de médiums —de lo inconsciente en estado puro, de guías—, un rol en apariencia de privilegio, que ha terminado siendo un mero vehículo de exclusiones. La cineasta Isabel Coixet, en un contundente texto del catálogo, cuenta muy bien la consideración que sufrían las mujeres surrealistas: las llamaron locas. Invariablemente. Algunas estuvieron en instituciones psiquiátricas, una se suicidó, otras fueron diagnosticadas como esquizofrénicas y las que no tuvieron ese dictamen clínico siempre fueron miradas como bichos raros por su entorno. Fueron amantes de artistas que se esforzaron sin éxito en reducirlas al papel de compañeras con un cierto talento; talento que ellos se empeñaron en minimizar siempre que pudieron. Raramente tuvieron hijos; abortos, más de los que pudieron contar. Las artistas surrealistas fueron un colectivo solitario, rebelde, soberbio, desafiante, único; aunque ni siquiera se vieron a sí mismas como colectivo, muchas de ellas fueron amigas y se apoyaron. Su obra literaria se nutre, como su obra plástica, de una imaginación riquísima y de la idea de que no había fronteras ni límites entre las disciplinas artísticas.

Las decalcomanías de Óscar Domínguez dan pie a la comisaria para contar que el surrealismo parecía ir allá donde viajara Breton. Y uno de sus viajes más famosos fue a Tenerife. En 1935, voló junto a su esposa, Jaqueline Lamba, y Benjamin Péret para asistir a la inauguración de la Exposición surrealista, de carácter internacional, que se presentó en el Ateneo de Santa Cruz.

México, el país más surrealista

Tres años más tarde de la excursión canaria, Breton viajó a México, país que consideró como el único “surrealista nato” por su folclorismo, moda entonces cultivada por la élite social con la que se codeaban sus anfitriones, Diego Rivera y Frida Kahlo. Escribió también un texto para el fotógrafo documentalista Manuel Álvarez Bravo, quien está considerado, junto con Kahlo, creador adscrito al grupo surrealista, fruto del dictamen directo de Breton. La pasión de este por lo “exótico” reapareció en Martinica —donde recaló en su huida hacia Estados Unidos desde la Francia ocupada— a través de su interés por Hector Hyppolite, pintor haitiano autodidacta relacionado con el vudú.

Entre cuadros, dibujos o fotografías, hay películas surrealistas mundialmente conocidas, como Un perro andaluz (1929), de Luis Buñuel y Salvador Dalí, una pieza maestra que asombró al mundo y surgió del intercambio de los sueños entre ambos artistas: Dalí había soñado con hormigas que se movían por sus manos y Buñuel con una hoja de navaja que cortaba la luna en dos. Otro corto documental de tres minutos muestra al padre de Dalí comiendo erizos sobre las rocas, un espectáculo que impactó a Buñuel.


Maruja Mallo es la guía del último tramo de la exposición. De ella cuelga media docena de obras, entre ellas El Mago / Pim Pam Pum (1926). El tramo está dedicado al castillo de los surrealistas como recuerdo del paraíso perdido.

¿Qué queda del surrealismo en 2025? Estrella de Diego opina que su vigencia es total. El marco temporal inicial fue la década de 1920/30, pero se extendió hasta los setenta e incluso más allá en algunos casos. El movimiento surgió en tiempos de turbulencias políticas y auge de los nacionalismos. No hay grandes diferencias con los tiempos actuales.

10.11.24

DEISLER – VIGO: Redes gráficas: Guillermo Deisler y Edgardo Antonio Vigo

Vía MAC.

Curaduría: Pamela Navarro y Silvia Dolinko

24 Agosto, 2024 - 17 Noviembre, 2024, MAC Parque Forestal


Como una gran muestra conjunta, el MAC y el  Centro Nacional de Arte Contemporáneo (CNAC) del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio presentan por primera vez las conexiones artísticas y de amistad entre dos de los más importantes referentes de la escena artística latinoamericana contemporánea y el “arte correo”.

DEISLER – VIGO: Redes gráficas reúne obra gráfica y documentos del artista chileno Guillermo Deisler y del argentino Edgardo Antonio Vigo. La curaduría incluye también vinculaciones y colaboraciones que surgen a partir del contacto con otros creadores y creadoras. Xilografías, litografías, linóleos, clisé, collage, libros de artista, entre otros, darán cuenta de la amplia producción de Deisler desde la década del sesenta hasta mediados de los noventas, cuyo corpus principal está compuesto por la donación que Laura Coll realizó en el año 1997 al MAC, y que hasta ahora no se ha mostrado de forma extendida. Además, habrá producción gráfica de artistas vinculados a Deisler y Vigo, como Teresa Montiel, Gregorio Berchenko, Clemente Padín, entre otros.

Esta exhibición se complementa con la muestra DEISLER – VIGO: Comunicación a distancia, inaugurada en CNAC. Ambas exhibiciones cuentan con la colaboración del Centro de Arte Experimental Vigo (CAEV), ubicado en La Plata, Argentina

17.6.23

MASP / Exposición / Paul Gauguin: o outro e eu 28.4 — 6.8.2023

 Vía MASP.


 

Paul Gauguin (1848-1903) é considerado um dos mais importantes artistas modernos surgidos na França no século 19. Sua modernidade reside na negação de um estilo único na pintura e na diversidade de formas e elementos que utilizava. Gauguin renovou a pintura incorporando referências de imagens do “outro”, fora do panorama cultural europeu, com paisagens e personagens do Taiti, a ilha no oceano Pacífico que integra a Polinésia Francesa.

Esta é a primeira exposição a abordar de maneira crítica a problemática relação do artista com esse “outro”. Sua obra, sobretudo no período do Taiti, é uma extraordinária investigação sobre a figura e a cor, assim como é extremamente contemporânea no modo como se apropriou de iconografias de diversas culturas, colocando-as em diálogo com a própria tradição da pintura ocidental. Por outro lado, Gauguin também destacou o “outro” como exótico e primitivo, em um desejo fantasioso pelos “trópicos”, uma visão idílica carregada de ficções e estereótipos e estruturada por uma relação de poder – entre o “outro” e eu. Para tornar essa narrativa mais intrincada, o próprio artista se declarava “primitivo”, “selvagem” e falava de seu “sangue inca”, uma vez que sua mãe era peruana e ele vivera em Lima quando criança. De todo modo, é evidente que suas pinturas erotizam o corpo da mulher indígena, enfatizando uma suposta disponibilidade sexual aos olhos e às tintas do homem branco europeu.

Foi a busca por uma arte mais pura e autêntica, bem como por paraísos supostamente imaculados pela civilização, o que levou Gauguin a deixar a França para se fixar no Taiti, ainda hoje um domínio francês na Polinésia. Ele se mudou para lá em 1891, aos 43 anos, e lá viveu até sua morte, com um intervalo de dois anos em Paris, para onde regressou a fim de expor e vender suas obras. A relação com o outro é sempre dada a partir do “eu”, de si próprio, daí o destaque da mostra nos autorretratos do artista.

Gauguin realizou experimentos radicais com pintura, gravura e escultura, em madeira e cerâmica, sempre em busca de novos métodos artísticos, criando obras fascinantes e sedutoras, e reinventando um passado de maneira profunda—e problemática. Nas últimas décadas, a história da arte vem sendo cada vez mais revisada e questionada, sobretudo no que diz respeito às relações com o “outro”. Assim, esta mostra pretende chamar atenção para o fato de que, para uma “outra” história da arte, que não faz parte da tradição dominante, e a depender de quem enuncia a frase, Gauguin também pode ser entendido como o “outro”.

A exposição integra a programação anual do MASP dedicada às Histórias indígenas. Este ano, a programação também inclui mostras de Carmézia Emiliano, MAHKU, Sheroanawe Hakihiiwe, Melissa Cody, além do comodato MASP Landmann de cerâmicas e metais pré-colombianos e a grande coletiva Histórias indígenas.

Paul Gauguin: o outro e eu é curada por Adriano Pedrosa, diretor artístico, MASP; Fernando Oliva, curador, MASP; Laura Cosendey, curadora assistente, MASP.

7.2.20

Lina Bo Bardi: Habitat. 30.ENE. - 10.MAY.2020. Museo Jumex, Ciudad de México

Vía Fundación Jumex.



Lina Bo Bardi: Habitat aborda la vida, el trabajo y el legado de esta arquitecta, diseñadora, curadora, directora de museos, escritora, editora y escenógrafa italo-brasileña. Bo Bardi es reconocida mundialmente por el diseño del Museu de Arte de São Paulo (1968) y el SESC Pompéia (1982), un centro recreativo para trabajadores de esa ciudad brasileña. Mediante una selección de dibujos, fotografías y mobiliario diseñado por Bo Bardi, la exposición presenta su trabajo como una práctica que modificó el canon de la arquitectura moderna en Brasil y la tarea educativa del museo al incorporar otros conocimientos adquiridos durante su acercamiento a la cultura popular.

La exposición retoma el título de la revista Habitat —fundada por Bo Bardi y su esposo Pietro Maria Bardi, y editada por ellos entre 1950 y 1953—, y presenta a Lina como una figura cultural radical del siglo XX que se involucró de forma crítica en un proceso de desaprendizaje del conocimiento occidental a través de sus múltiples compromisos en los campos expandidos de la práctica cultural.

Lina Bo Bardi (1914-1992) estudió arquitectura en Roma, su ciudad natal. Al llegar a Brasil en 1946 a la edad de 32 años, se sumergió rápidamente en las diversas culturas del país para crear un nuevo lenguaje de diseño desde la perspectiva única de su experiencia, especialmente de su período en Salvador de Bahia.

Lina Bo Bardi: Habitat es coorganizada por el MASP, Museo Jumex y MCA Chicago. La exposición se presentó en el MASP del 5 de abril al 28 de julio de 2019, y después estará en Chicago en junio de 2020. La muestra incluye la presentación de obras de la Colección del MASP, exhibidas en los icónicos caballetes de vidrio diseñados por Bo Bardi para la pinacoteca de dicho museo, además de una recreación de su exposición A mão do povo brasileiro (La mano del pueblo brasileño) de 1969.

Lina Bo Bardi: Habitat se acompaña de la publicación de un nuevo e importante catálogo. Editado por Julieta González, Tomás Toledo, José Esparza Chong Cuy y Adriano Pedrosa, el libro incluye ensayos sobre la vida y la obra de Bo Bardi con material de archivo como bocetos de diseño y escritos de la artista, dando una nueva visión de los procesos conceptuales y materiales detrás de su concepción radical de proyectos en el campo de la arquitectura y más allá.

Luis M. Castaneda, Beatriz Colomina & Mark Wigley, Esther da Costa Meyer, Guilherme Giufrida, Jane Hall, Denis Joelson, Vanessa Mendes, Antonio Risério, Guilherme Wisnik, Adriano Pedrosa, Julieta González, José Esparza Chong Cuy, Tomás Toledo


Muestras simultáneas: El año en que las artistas serán las protagonistas de los museos [en Argentina]

Vía El Clarín.

El Bellas Artes, Malba, Proa, el CCK y la Usina, entre otras instituciones, celebrarán a las creadoras en forma unánime. De las mujeres olvidadas del arte a las que fueron consagradas.

Por Sofía Poggi


Remedio Varo, Simpatía (La rabia del gato). Fuente: MALBA.

En 1989, las Guerrilla Girls denunciaban que solo el 5 por ciento de las artistas en las secciones de Arte Moderno del Met de Nueva York eran mujeres, mientras que el 85 por ciento de los desnudos eran femeninos. Si hicieran una nueva visita a Buenos Aires (como la de 2018), probablemente se sentirían satisfechas con la agenda cultural para este año: desde marzo, las salas de los museos más importantes se irán poblando solo con creadoras.

El Museo Nacional de Bellas Artes, el Malba, la Fundación Proa, el Centro Cultural Kirchner, la Usina del Arte y el Museo de Arte Moderno porteño son algunas de las instituciones que van a ser parte de esta reparación histórica que, si bien es coincidente, no es coincidencia: los museos buscan abrir el espacio que durante buena parte de la historia fue restringido para las artistas.

Casi todas las generaciones de los últimos 130 años van a quedar cubiertas, desde las creadoras que polemizaron en los salones nacionales a fines del siglo XIX hasta las exponentes de las vanguardias del siglo XX y las protagonistas del panorama contemporáneo.

El primer gran evento que pone, literalmente, a las mujeres en el centro de atención es la muestra Women. Poder femenino en foco, que desde este viernes presentará en la Usina del Arte una selección de más de 60 fotografías del archivo de National Geographic, en las cuales será posible apreciar la evolución de la mirada de y sobre la mujer a lo largo de los últimos 130 años. Se trata de una selección de imágenes, tomadas alrededor del mundo, que reflejan tanto a personalidades inspiradoras como los cambios sociales.

El mismo período se va a cubrir, pero desde la pintura, en el Museo Nacional de Bellas Artes. Esta institución central del arte argentino ha reconocido, en los últimos años, la selección injusta que ha pesado sobre muchas artistas en lo que tiene que ver con su acervo. En marzo de 2018, mediante una acción que durante media hora por día dejaba todos los trabajos de hombres a oscuras, se llevó la atención al primer piso del museo: solo había 20 obras realizadas por mujeres entre más de 270. Dos años después, el Bellas Artes inaugurará, el 13 de abril, la exhibición El canon accidental. Mujeres artistas en Argentina (1890-1950). Su curadora, Georgina Gluzman, busca en esta propuesta llevar adelante la misma reivindicación que ya había realizado con su libro Trazos invisibles (Biblos), en el que sacó a la luz a muchas de las argentinas enterradas bajo el canon masculino.

En el marco de esa exhibición, se podrá ver obra de Sofía Posadas, quien protagonizó un escándalo al exponer un desnudo en el primer Salón de Ateneo, en 1891; Julia Wernicke, considerada la primera pintora “animalista” de Argentina; y la retratista y paisajista María Obligado. Para fin de año, el Bellas Artes también está organizando una gran exposición con pinturas, dibujos y grabados de la vanguardista Raquel Forner, quien frecuentaba el famoso Grupo de Florida, donde era colega de pintores como Antonio Berni, Xul Solar y Norah Borges –hoy, con su propia muestra en el museo de Avenida del Libertador, que continúa hasta el 1° de marzo–.

El Malba ya tiene programadas dos exhibiciones con las mujeres como protagonistas. La primera, con apertura el 5 de marzo, será una antología de la surrealista, esotérica y fantástica Remedios Varo. Si bien era española, Varo se exilió en México durante la Segunda Guerra Mundial y logró convertirse en una figura reconocida del arte latinoamericano de mediados de siglo XX. La exposición, titulada Constelaciones, va a incluir 35 pinturas, 11 dibujos y 60 bocetos producidos entre 1938 y 1963. Luego, desde el 27 de marzo y hasta junio, la exposición Fuera de Serie reunirá a dos exponentes femeninas de la experimentación de los límites físicos de la pintura en Latinoamérica: la brasileña Leda Catunda y la argentina Alejandra Seeber.

Mientras que en el Bellas Artes y en el Malba se verá una recuperación histórica de artistas argentinas y latinoamericanas, la Fundación Proa, ubicada en Caminito, repasará en una exposición aquellas creadoras que ya fueron parte de la agenda de la institución en los últimos años. Será una recopilación retrospectiva con obras de unas 150 mujeres argentinas como Marta Minujín, Ana Gallardo, Mónica Girón, Margarita Paksa, Delia Cancela, Dalila Puzzovio, Liliana Maresca, Narcisa Hirsch y Elba Bairon, con trabajos también de creadoras del exterior como Louise Bourgeois, Mona Hatoum, Rosemarie Trockel, Ana Mendienta y Eleonor Antín.

En un formato similar, pero dedicado exclusivamente a los talentos nacionales, el Centro Cultural Kirchner está planeando un importante evento.

En tanto, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (antes conocido como MAMBA, ahora El Moderno), va a ser hogar de al menos dos muestras con protagonistas femeninas durante 2020. La primera, que abrirá sus puertas el 30 de abril hasta fines de agosto, se va a centrar en la obra de la italo-argentina Elda Cerrato, cuya obra se desarrolló en idas y venidas marcadas por tensiones políticas tanto en nuestro país como en Venezuela. Luego, se presentará una exhibición de la extensa obra de la pintora entrerriana Mildred Burton, quien supo construir en sus pinturas, dibujos y collages una visión surrealista y perversamente humorística de su contexto.

El camino por la equidad de género en el mundo del arte sigue siendo largo, pero empieza a ser un poco menos empinado: a estas instituciones se suman muchas otras durante 2020. El Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA), por ejemplo, tendrá una muestra de Liliana Iturriaga y Catalina Chervin; el Muntref de la Universidad Tres de Febrero expondrá obras de Maria Lai y Bruna Espósito; y el Museo de Arte Popular José Hernández propondrá, desde abril, una retrospectiva de la artista visual Nora Iniesta.

Por otro lado, aquellos interesados en los campos del cine y la fotografía tendrán, en la Casa Nacional del Bicentenario y desde abril, una retrospectiva de la fotógrafa Alicia D’Amico; en el Museo del Cine, entre mayo y septiembre, la muestra Crónica de una Señora recorrerá la trayectoria de la guionista y directora María Luisa Bemberg; el Museo Eduardo Sívori, desde junio, expondrá videoarte de Gabriela Golder; y, finalmente, la Fototeca Latinoamericana (FoLa), desde marzo, tendrá una nueva muestra dedicada a la misteriosa fotógrafa y niñera Vivian Maier, quien, desde los años 50 se dedicó a retratar la cotidianeidad estadounidense.

Si en algún momento se dudó del rol de las mujeres en el arte, la agenda de este año va a ayudar a moverlas del lugar que en otros tiempos se les adjudicaba para reconocer sus hábiles manos detrás del pincel.

En el contexto del próximo Día de la Mujer, el 8 de marzo, el Centro Cultural Kirchner (CCK) inaugurará una muestra colectiva en la que participarán unas 300 artistas de todas las provincias del país. Entre las creadoras convocadas se destacan Marcia Schvartz, Diana Dowek, Elda Cerrato (quien contará con muestra propia en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires desde el 30 de abril), Mónica Millán, Adriana Bustos, Ana Gallardo, Carlota Beltrame, Gloria Polo, Mónica Alvarado, Mane Guantay, Cecilia Teruel, Fátima Pecci, Soledad Dahbar, Abril Barrado y Cristina Schiavi, junto con los colectivos Identidad Marrón y Tejiendo Feminismos.

La propuesta buscará también romper prejuicios en el abanico de los géneros y la identidad sexual, con un conjunto de obras de “mujeres, lesbianas, trans, travestis, no binaries, queers, agénero y género fluido”, según explicó María Eugenia “Kekena” Corvalán, curadora de la muestra.

Esta exhibición, convocada por el Ministerio de Cultura junto al nuevo Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad, ocupará no uno sino tres de los nueve pisos que tiene el edificio del ex Correo Central. Será uno de los eventos importantes del CCK bajo su nueva gestión. Ese programa comenzó el 31 de enero con una serie de homenajes dedicados a María Elena Walsh –conciertos y lectura de poemas, entre otras actividades– y con proyecciones de una performance del artista tucumano Tomás Saraceno.

La investigadora, docente, escritora y curadora “Kekena” Corvalán, que llevará las riendas en esta muestra, fue la encargada en marzo del año pasado de la curaduría de la exposición donde se encontraba la polémica María feminista (una estatuilla de la Virgen con un pañuelo verde), en el Centro Cultural Haroldo Conti. Obras de Para Todes Tode, nombre de aquella exhibición que terminó en litigio judicial, también se incluirán en la nueva propuesta.

EV

4.5.19

Joaquín Torres García. Obra Viva. Centro Cultural La Moneda, 12 abril-28 julio 2019

Vía CCPLM.



Obra Viva presenta un recorrido por la vida y el legado del artista con obras realizadas en una variedad de técnicas, como óleo sobre tela, pintura sobre papel, cartón, madera, juguetes articulados y publicaciones, que revelan su desbordante creatividad. La curaduría es un trabajo entre el Museo Torres García, que dirige Alejandro Díaz Lageard, y el equipo del Centro Cultural La Moneda, encabezado por su directora, Beatriz Bustos Oyanedel.

“Esta co curaduría ha permitido reunir una muestra única que incluye obras del Museo Torres García, piezas provenientes del Museo Nacional de Artes Visuales de Uruguay, del Museo de la Solidaridad y también de colecciones privadas, lo que transforma a esta exposición en una oportunidad para contemplar obras poco exhibidas, con una mirada integral al universo de Torres García”, explica Beatriz Bustos Oyanedel.

Obra Viva es un viaje por el mundo de Torres García, que revisa desde las creaciones del ámbito de lo familiar hasta su actividad como maestro y su evolución como artista y pensador, sus obras tradicionales y la creación del Universalismo Constructivo. “Es una muestra inédita porque nunca se había llegado a mostrar los distintos universos de Torres García en relación entre ellos”, apunta Alejandro Díaz, director del Museo Torres García.

La muestra da cuenta de su trayectoria y sus facetas. Se exhibe desde su primera obra, Retrato del Señor Gandelbeu, realizada en 1886, cuando tenía tan solo 12 años; y se presenta también su escritorio original, traído desde Montevideo. Ocupan un lugar muy importante sus juguetes, que después se comercializarían como Juguetes Aladdin, y que revelan lo más lúdico del artista; esas creaciones incluyen los teatritos que construyó para sus hijos, que son expuestos junto a sus decorados y personajes intercambiables. Estas piezas, así como las de la sección dedicada a su familia, muestran la perspectiva más íntima de Torres García.

La exposición Obra Viva busca convocar tanto a los adultos como al público infantil: es así como en la Sala Pacífico se exhibe una mesa con réplicas de Torres García, que podrán ser manipuladas por los asistentes, para experimentar la creatividad a través del juego como motor del arte, una de las premisas del artista uruguayo. “Tanto en esta exposición, como en la de J.M.W Turner que está en Sala Andes, quisimos dar la señal de que con muy poco, con una materialidad mínima, se puede crear y construir grandes obras e interpelar las emociones”, agrega Beatriz Bustos.

Otro hito fundamental en Torres García es su faceta como pensador, rompiendo con el lenguaje imperante para pensar el Sur desde el Sur. En la muestra está presente su obra icónica América invertida (1943), con la que declara: “Nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo. La punta de América, desde ahora, prolongándose, señala insistentemente el Sur, nuestro norte”.
El hombre universal

Desde su quehacer artístico, docente y filosófico, Torres García siempre abogó por la búsqueda de un arte puro, asentado en la comunicación entre el ser humano y el orden cósmico, desde donde surgió su concepto Universalismo Constructivo.

Nacido en Montevideo, hijo de padre catalán y madre uruguaya, mostró desde muy temprana edad su interés por la pintura. A los 17 años migró con su familia a Barcelona, donde descubrió de golpe una cultura y una ciudad intensa. El viaje se transformó en una constante en su vida: deambuló por otras ciudades del mundo como Nueva York y París.

Su rol como padre y docente lo alejó de la clásica imagen del artista solitario, para dar paso a la de un hombre simple y sencillo, que buscaba el sustento de su familia, junto a su mujer Manolita Piña de Rubíes.

En Nueva York fundó su fábrica de juguetes artesanales. Dichas piezas no eran de porcelana o de cartón, eran juguetes sólidos de madera, pintados con colores llamativos y diseñados para soportar los golpes y sacudidas de los niños, partiendo por sus propios hijos.

Posteriormente, residiendo en París, fundo el movimiento de artistas abstractos Cercle et Carré (Círculo y Cuadrado) del que fueron parte importantes artistas avant garde como Piet Mondrián, Michel Seuphor y Sophie Taeuber-Arp. De vuelta a Uruguay se dedicó a su taller, la Escuela del Sur, donde formó a generaciones de artistas con un sello tan particular que se define como un movimiento artístico propio.

Coordenadas

12 de abril – 28 de julio | 2019
Lunes a domingo | 9:30 a 19:30 horas
Sala Pacífico | Nivel -3
Entrada general $3000, estudiantes y convenios $1500
Tercera edad y niños menores de 12 años entrada liberada en todo horario
Público general entrada liberada todos los días desde las 15:00 horas

De Prada Poole y los paraísos artificiales. Exposición en CAAC, Sevilla.

Vía El Cultural.

Prada Poole: la arquitectura perecedera de las pompas de jabón

CAAC. Avda. Américo Vespucio, 2. Sevilla. Comisario: Antonio Cobo. Hasta el 1 de septiembre

INMACULADA MALUENDA / ENRIQUE ENCABO | 26/04/2019 | Edición impresa


Exterior de Instant City, Ibiza, 1971

“[Harás] algo fuera de España”. En un monitor, a la entrada de la muestra, Paloma Chamorro conduce una tertulia televisiva en la que una pitonisa -que fuma como solo podía hacerse en un plató en 1979- aventura el porvenir de José Miguel de Prada Poole (Valladolid, 1938). Más de un millar de piezas y cuarenta años después, el cierre de la exposición individual que le dedica el CAAC de Sevilla le da la razón a lo grande, con las proyecciones de un cinturón orbital que alojará a la Humanidad entera, allende la atmósfera. Prada Poole: la arquitectura perecedera de las pompas de jabón supone el reencuentro con un arquitecto y profesor excepcional -en todos los sentidos de la palabra-, siempre a caballo entre la ciencia y el pensamiento ecológico avant-la-lettre. Comisariada por Antonio Cobo, da buena cuenta de su trayectoria en un delicado balance que asimila documento objetivo y obra artística radical. Esa buscada disolución alinea este empeño con iniciativas anteriores del museo, a la vez que acota, sin desvíos, la singularidad del pionero.

Con treinta años recién cumplidos, De Prada Poole encontró acomodo en los Seminarios de Generación Automática de Formas Plásticas del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid. En el edificio de la Avenida Complutense se anudó a una vanguardia memorable y efímera, de la que participaron artistas como Elena Asins o Soledad Sevilla, su pareja en la época -quien exhibe ahora varias instalaciones en el CAAC-, y compañeros de la Escuela de Arquitectura, como Ignacio Gómez de Liaño, Juan Navarro Baldeweg o Javier Seguí de la Riva. Con la ayuda de un computador cedido por IBM -un armatoste- persiguieron nuevas síntesis formales entre arte y tecnología. En su interés por la cibernética, De Prada Poole optó por una aproximación empática y reactiva a ese binomio, que germinó en rotundos algoritmos funcionales para los concursos de las universidades de Florencia o Alcalá de Henares (1970) pero, sobre todo, en el feliz descubrimiento de las posibilidades de un material ligero, barato y resistente: el aire.

A caballo entre la ciencia y la ecología, De Prada Poole descubrió las posibilidades de un material ligero: el aire
Las pompas de José Miguel de Prada Poole se hicieron internacionalmente famosas gracias a la oportuna coincidencia de su ingenio artesano con las inquietudes de una contracultura que observaba, suspicaz, el agotamiento de las reservas energéticas. Desde el Hielotrón sevillano (1973), una pista de patinaje entre olivares, Premio Nacional de Arquitectura en 1975, a la muy celebrada carpa de los Encuentros de Pamplona (1972), su catálogo de estructuras neumáticas ofrece afables respuestas a la cuestión del ecosistema finito enunciada por el visionario diseñador norteamericano Buckminster Fuller: la Nave Espacial Tierra. En este grupo ocupa un lugar privilegiado la Instant City, destinada a acoger en la ibicenca cala de Sant Miquel a los estudiantes que asistieron al VII Congreso de Diseño Industrial de 1971. Al igual que otras flexibles utopías de la época, como las de los vieneses Haus-Rucker-Co o los californianos Ant Farm -con quienes De Prada Poole ya coincidió en el CAAC hace una década-, los hinchables cobijaron a un grupo social en auge: la adolescencia y sus cercanías, ya sin guerras a la vista. En las fotografías, esos zagales saltan, montan en Vespa o blanden la cinta adhesiva con la que sellaron la precaria epidermis de tela de flotador. En este Edén sintético parece verano, aunque su entorno presurizado también congela el tiempo, como corresponde a una arquitectura menos futurista que perpetuamente generacional: siempre tendrá veinte años; lo único que cambia son los jóvenes, que van dándose el relevo.


Interior de Instant City, Ibiza, 1971

Esos ingenuos hippies serían, al poco, los yuppies que cambiarían el material de sus burbujas de finísimo plástico por ladrillo; una transformación social que, unida a la propia necesidad de evolución del arquitecto, determinó su marcha a Estados Unidos gracias a la obtención de una beca Fulbright. Entre 1981 y 1983, años de estancia en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), apareció otro De Prada Poole, ocasionalmente cercano al Land Art -como con el Túnel de Manrique, un gusano traslúcido en el paisaje (1983)- pero tan adelantado a su tiempo como antaño. Sus viviendas de emergencia en cartón -muy anteriores a las del Pritzker Shigeru Ban- convivieron con proyectos de telas tensadas que rasgarían, del invernadero al oasis, el pretérito autismo de sus atmósferas. Los nuevos patronajes y costuras, aparentemente más complejos, adaptaron, sin embargo, un tipo arcaico, el de la jaima, para alumbrar ambientes colectivos tan sutiles como el Palenque de la Exposición Universal de Sevilla de 1992. Hay cierta ironía en que la memoria de su creador resurja a escasos metros del lugar donde estuvo esa sombra, ya demolida.

Como indica el arquitecto en el texto que da título a la muestra, publicado en las páginas de El Urogallo (1974), deberíamos tener derecho a arrepentirnos, a que lo realizado no hipoteque a las generaciones futuras. Resulta, por tanto, sorprendente que suela desdeñarse el trabajo de José Miguel de Prada Poole por “fantasioso”, cuando su fijación por lo constructivo y lo racional indica justo lo opuesto. Se trata de un malentendido apoyado, probablemente, en el desconcierto que produce ese pariente excéntrico del arte que vertebra su trayectoria: el humor. Puede que esta vertiente no se explicite en las salas del CAAC, aunque hay sobradas pistas de su existencia: el índice gigante del Proyecto Dedo (1975), los asentamientos en un iceberg a golpe de soplete (1976), una máquina que acota las cualidades de la obra de arte (el Estetómetro, 1971) o ese mapa de un universo isótropo y homogéneo (1977), acaso una declaración sobre lo absurdo de nuestros planes. Los suyos no lo eran en absoluto. Mientras la catódica vidente se empecinaba en pronosticar su gloria, De Prada Poole se revolvía picajoso: “Lo que yo quiero no es tener éxito, sino desaparecer”. De ese equívoco trata la exposición: la supuesta víctima de los augurios era, en realidad, el auténtico profeta.

28.9.18

Exhibition: Southern Geometries, from Mexico to Patagonia. Fondation Cartier pour l'art contemporain. Paris, October 14, 2018 to February 24, 2019

Vía Fondation Cartier.



The exhibition Southern Geometries, from Mexico to Patagonia celebrates the wealth of color and diversity of styles in the geometric art of Latin America, bringing together 250 artworks made by over 70 artists from the Pre-Columbian period to present. Including modernist abstract art, sculpture and architecture as well as ceramics, weaving, and body painting, the exhibition explores the wide range of approaches to geometric abstraction in Latin America, whether influenced by Pre-Columbian art, the European avant-garde or Amerindian cultures. Southern Geometries weaves visual relationships among diverse cultures and regions across time, inviting visitors to discover the vibrant patterns and designs of Latin American art.

The exhibition opens with a spectacular ballroom designed by the Bolivian-born architect of Aymara origin, Freddy Mamani, whose work is inspired by the geometric motifs characteristic of Tiwanaku culture, as well as by the spirit of Andean village festivals. In his hometown of El Alto, his eye-catching multicolored buildings, which he refers to as “neo-Andean,” stand apart from the ordinary brick architecture of the region and bring contrast to the dull, muted tones of the Altiplano landscape. The facades of his buildings derive their formal vocabulary from Pre-Columbian and Indigenous art, and their bright colors are inspired by Aymara textiles and ceremonial costumes. Inside his buildings, the profusion of geometric patterns and the richly decorated columns mingle with whimsical chandeliers and lamps.

In the neighboring gallery, Paraguayan architects Solano Benítez and Gloria Cabral, winners of the Golden Lion at the Venice Architecture Biennale in 2016, use panels of shattered bricks and concrete to create a monumental work based on the principle of repetition. A rhythmic construction that plays with the light coming into the gallery space, this installation, assembled in a delicate equilibrium using a modular system of triangles, runs the length of the facade of the Fondation Cartier building.

Presented in the same gallery as Solano Benítez’ architectural tour de force is a remarkable group of 23 intricate wire sculptures by the Venezuelan artist Gego. These works, many of which are on loan from the Fundación Museos Nacionales in Venezuela, have been brought together for the first time in Paris. A major figure of Latin American art, Gego explored throughout her career the infinite possibility of the line in three-dimensional space. Her delicate net-like sculptures have an organic quality that eschews the formal rigor of geometric abstraction. She weaves, bends and twists steel or aluminum wire, taking advantage of its flexibility to create irregular shapes that integrate transparency as a sculptural element.

The lower level galleries present more than 220 works from a variety of cultures and time periods, connecting the ancient with the contemporary, modernist art with Amerindian culture.Influenced by both Pre-Columbian and abstract art, the work Madera planos de color by Joaquín Torres García introduces this section of the exhibition. Elsewhere in these galleries, the paintings of Uruguayan artist Carmelo Arden Quin, who launched the Madí Movement, are presented along with the sculptures of the Brazilian Lygia Clark, the photographs of the Mexican Lázaro Blanco, and the paintings of the Argentine Guillermo Kuitca. This exhibition also highlights the work of under-recognized artists, presenting for example a series of large canvases by Carmen Herrera, a pioneer of Cuban minimalism and the photographs of Anna Mariani representing the colorful facades of the houses in north-eastern Brazil and the abstract patterned landscapes of Brazilian Alfredo Volpi.

Other works included in this section are inspired by Pre-Columbian art and architecture. Peruvian photographer Martín Chambi photographed Machu Picchu in the 1920s, stimulating a renewed interest in and appreciation of Inca architecture and culture. Mexican photographer Pablo López Luz captures the influence of Inca design in contemporary vernacular architecture.

The exhibition also takes a look at the mysterious formal vocabulary of indigenous geometry. These motifs are represented on ceramics, basketry, textiles and the human body, and are combined in many different ways using styles specific to each culture. Numerous works created by the Ishir Indians (or Chamacoco) of Paraguay for their ceremonies and rituals are presented here for the first time in Europe. The contemporary drawings of the Wauja people are exhibited alongside those of the Kadiwéu [Caduveo] whose elaborated face paintings were photographed in the 19th century by Guido Boggiani and in the 20th century by Claude Lévi-Strauss. Major contemporary photographers such as Claudia Andujar and Miguel Rio Branco also take an interest in the artistic expressions of indigenous peoples, capturing in their photographs the Kayapó’s daily practice of body painting. Brazilian artist Luiz Zerbini also shows his fascination for Amerindian culture, combining in his paintings historical portraits with representations of indigenous ceremonies. These works show how a world of ancestral traditions is still alive today.

Celebrating contemporary art as well as the art of ancient civilizations, Southern Geometries takes the visitor from Mexico to Patagonia. Breaking free of artistic hierarchies and fostering a dialogue between all creative disciplines, the exhibition highlights the visual relationships that bring together artists, cultures, rites, and symbols.

19.9.18

La invención del cuerpo. Desnudos, anatomía, pasiones. 6 de julio | 4 de noviembre. Valladolid, España.

Vía Museo Nacional de Escultura.


La invención del cuerpo from morgancrea on Vimeo.


«Somos maravillosamente corporales». Esta breve frase del humanista francés Michel de Montaigne expresaba la admiración con que la cultura renacentista descubría un nuevo continente: el hombre y su cuerpo, la parte material del individuo, su naturaleza física, terrenal.

Es una novedad crucial: entre el Renacimiento y la Ilustración va a emerger una «civilización del cuerpo» que ordena el pensamiento, atraviesa las ciencias, golpea los sentidos, se expresa en imágenes violentas o sensuales, e inventa, con ello, un nuevo espacio de sensibilidad y saber. En el curso de estos años, el cuerpo se apodera del escenario de la imagención artística para quedarse largo tiempo, en una trayectoria dinámica de apasionantes cambios y evoluciones.

La exposición exhibe la inmensa riqueza formal e imaginativa del tema a través de sus múltiples facetas: la componente estética de los tratados anatómicos y, a la vez, el aprendizaje anatómico de los artistas; las conjeturas sobre las proporciones ideales de la figura; el influjo de la estatuaria clásica; la teatralización corporal de las pasiones; la relación entre el desnudo y lo sagrado; el uso contrarreformista del imaginario anatómico como estímulo de la devoción del creyente; la excepcionalidad de la corporeidad femenina asociada a la reproducción y su deslizamiento hacia una observación erótica; el nacimiento del «hombre-máquina»; o, finalmente, el lazo entre color pictórico y apoteosis de la carne.

Reúne casi un centenar de obras maestras: esculturas, dibujos, tratados anatómicos, pinturas, reliquias, muñecos artísticos, fragmentos de retablo, vaciados en escayola o figuras articuladas. Los autores seleccionados —Ribera, Valverde de Amusco, Juan de Arfe, Becerra. Silveira, Crisóstomo Martínez, Maíno, Pedro de Mena, Berruguete o Juan de Juni— prueban el arraigo en España de este fenómeno, si bien da voz a las relaciones con otros focos inspiradores, como el italiano o el flamenco —Vesalio, Bandinelli, Tintoretto, Veronese—, y a artistas extranjeros presentes en las colecciones reales españolas, como Cambiaso o Rubens.

Organiza: Museo Nacional de Escultura en colaboración con el Museo San Telmo de San Sebastián

Horario: Martes a viernes: de 11 a 14 h y de 16.30 a 19.30 h. Sábados: de 11 a 14 h y de 16.30 a 21 h. Domingos: de 11 a 14 h

Visitas temáticas: Domingos a las 11.30 h. Actividad gratuita. Inscripción previa en 983 250 375 o reservas.museoescultura@mecd.es

30.7.18

La metrópolis en América Latina, 1830-1930. Museo Amparo, Puebla, México. Del 28 de julio, 2018 al 12 de noviembre, 2018

Vía Museo Amparo



Durante un siglo de rápido crecimiento urbano, las revoluciones sociopolíticas y las transiciones culturales rediseñaron los paisajes arquitectónicos de las principales ciudades de Latinoamérica. Los quiebres radicales con respecto al pasado colonial, los intercambios arquitectónicos transformadores con Europa y el resto del mundo, y la posterior reinterpretación de los motivos prehispánicos, españoles y portugueses influyeron en el surgimiento de una cultura y un lenguaje arquitectónico moderno.

Esta exposición identifica la ciudad colonial como el modelo urbano impuesto por el poder imperial de la Península Ibérica y la nueva ciudad republicana como una transferencia negociada de recursos y conocimiento, que fueron apropiadas, interpretadas y luego transformadas a lo largo de una oleada de resurgimientos. En consonancia con este relato, La metrópolis en América Latina, 1830-1930, examina la manera en que seis capitales (Buenos Aires, La Habana, Lima, Ciudad de México, Río de Janeiro y Santiago de Chile) pasaron de ser centros coloniales a convertirse en monumentales metrópolis republicanas. Un conjunto de fotografías, grabados, planos y mapas retratan el impacto urbano de los cambios sociológicos clave de la época, incluyendo el surgimiento de las élites burguesas, los proyectos de infraestructura de gran extensión y la rápida industrialización y comercialización.

Idurre Alonso y Maristella Casciato | Curadoras

Esta exposición ha sido organizada por el Getty Research Institute, Los Angeles, y anteriormente exhibida como parte de Pacific Standard Time: LA / LA.

15.6.18

LUPA: luz y paisaje. Exposición colectiva. Balmaceda Arte Joven. Sala de Arte Fundación Minera Escondida, del 7 de junio al 6 de julio, 2018



Desde el 7 de junio al 6 de julio la Fundación Minera Escondida y Balmaceda Arte Joven, presentan la exposición colectiva: LUPA, luz y paisaje.

La muestra curada por Jorge Wittwer Mulet reúne artistas modernos y contemporáneos.

En el acceso a la exposición se presentan una serie de postales históricas de Antofagasta a inicios del siglo XX, en las cuales se puede apreciar la intensidad del paisaje mediante las montañas y el mar.

Enfrentando esas postales, una serie de pinturas de la Pinacoteca de la Universidad Católica del Norte, detienen su mirada en el paisaje nortino. La selección reúne obras modernas de Nicolás González Paredes, Ovidio Guzmán, Lola Contreras, Jorge Flores Naveas y Osvaldo Ventura López. Esta breve selección representa de forma muy clara la vitalidad fauvista de los pintores modernos de la generación de los años 40 a lo 60 en Antofagasta. Esta parte de la muestra es como el título, luz y paisaje, entre los cuales destaca la poco conocida Lola Contreras.

En la sala principal se exponen una serie de obras contemporáneas: un video de Alejandro García, una enorme pintura de Juan Salva, fotografías nocturnas de Víctor Burgos, pinturas de Luis Núñez, una instalación sonora de Fernanda Fábrega, fotografías intervenidas de Carlos Riveros, y una serie de pinturas de Alicia Guzmán. Juntas promueven diálogos, estimulados por la pieza más vanguardista, los sonidos urbanos de Fábrega.

31.3.18

Grandes Artistas Latinoamericanos. Colección FEMSA. Centro Cultural La Moneda, Santiago de Chile, 28 de marzo a 22 de julio de 2018

Vía CCPLM.



La exposición “Grandes Artistas Latinoamericanos. Colección FEMSA” reúne la creación de múltiples y diversos artistas que nos expresan su visión sobre nuestra región latinoamericana. La curatoría realizada por el área de exposiciones del Centro Cultural La Moneda, en conjunto con el equipo de la Colección FEMSA, está especialmente pensada para que el público pueda conocer y reflexionar acerca de la identidad de nuestro continente, facilitando el disfrute y comprensión, por medio de una puesta en escena especialmente construida y seis núcleos temáticos: El mito del paisaje (paisaje imaginado); La palabra y la máquina; La imagen del artista; América mira al otro; El cuerpo habitado y Latinoamérica como un estado de ánimo: humor y violencia.

Estos seis grandes temas se relacionan con hitos de la historia del arte latinoamericano, los que articulados dan cuenta del desarrollo e identidad de la creación plástica del continente. Así, la muestra permite recorrer más de 100 años de arte, al enfatizar la relevancia que estos hitos adquieren por medio de su amplio y persistente despliegue a lo largo del tiempo. La evolución de estos temas a través de varias generaciones de artistas, provenientes de distintos países, y que abarcan los más diversos estilos artísticos, permiten comprender y reflexionar en torno al modo en que nuestra cultura se construye.

La primera exposición del 2018 inaugurada en el Centro Cultural La Moneda, es de una relevancia significativa, principalmente por su temática regional y el tremendo valor artístico de las creaciones seleccionadas, además de formar parte de la celebración del aniversario número 40 de la Colección FEMSA, al ser la muestra más grande que se ha realizado como parte de su programa de exposiciones.

Colección FEMSA

La Colección FEMSA surgió en 1977 como parte del compromiso de la empresa por el desarrollo integral de sus trabajadores, familias y las comunidades en donde se desarrollan. Actualmente, es reconocida como una de las colecciones corporativas más importantes a nivel internacional. Reúne más de 1200 obras de arte latinoamericano de los siglos XX y XXI de distintas disciplinas como pintura, escultura, dibujo, gráfica, fotografía e instalación. Su acervo ofrece un recorrido que ilustra la evolución, pluralidad y riqueza del arte moderno y contemporáneo de América Latina con especial énfasis en la producción mexicana. Mediante un activo programa de exposiciones, préstamos individuales de obras, publicaciones y diversas actividades, FEMSA comparte su Colección con las más diversas comunidades de México y el extranjero, cumpliendo así su objetivo de promover la difusión de la cultura y el fomento a la apreciación artística.

Lunes a domingo | 9:00 a 19:30 horas

Ver nota en El Clarín (Argentina): "De Rivera a Botero: la muestra "Grandes artistas latinoamericanos" en Chile"

8.2.18

Tarsila do Amaral, la brasileña que reinventó el arte moderno

Vía El País.

El MOMA lleva por primera vez a EE UU una gran retrospectiva de la brasileña, una artista esencial para entender el arte contemporáneo.



“Quiero ser la pintora de mi país”. Con esta sentencia arranca la retrospectiva que el Museo de Arte Moderno de Nueva York dedica este mes a la mujer que en 1923 firmó esa frase, la brasileña Tarsila do Amaral (1886- 1973). La muestra, que se inaugura el 11 de febrero, es un viaje de ida y vuelta entre São Paulo, su Estado natal, y París, donde la artista vivió en los años veinte y estudió en la famosa escuela internacional Académie Julian y jugó a mezclar las ideas del arte moderno con la estética indígena de su país. El experimento fue madurando y cobrando identidad propia y, para cuando murió, a los 82 años, ella había conseguido su sueño. Se había convertido en una de las pintoras más importantes en la historia de su país. Y, por extensión, de toda América Latina.

Esta muestra tiene el valor especial de ser la primera vez que la autora llega a Estados Unidos, lo que supone un reconocimiento al prestigio que ha ido ganando a lo largo de los años, en varias retrospectivas por otros países. Como cuando la madrileña Fundación Juan March le dedicó una exposición en 1999 y resultó el éxito de la temporada.

Pero esta de Nueva York es de las pocas retrospectivas que muestran la trayectoria completa de esta artista, hija de una familia de terratenientes adinerados de São Paulo. Esto permite ver la evolución de su lenguaje visual, desde las lecciones de cubismo y modernismo que aprendió en París de André Lhote, Albert Gleizes y Fernand Léger hasta las obras en que aparecen sus motivos mitológicos brasileños, referencias a la compleja espiritualidad de su país y al omnipresente espíritu del carnaval. Al poco volvió a Brasil con la cabeza llena de ideas. Era 1924, el modernismo estaba cobrando forma en su país y ella iba a la cabeza del movimiento.

Luis Peréz-Orama, antiguo comisario de arte latinoamericano en el MoMA, señala un cuadro que, para él, sintetiza la exuberancia por la que se puede reconocer a Do Amaral: A Cuca, de 1924. Hace alusión a una criatura que en el folclore brasileño se dedica a asustar a los niños (como el coco español). En el cuadro, es un bicho deforme sin alcanzar lo grotesco que encaja perfectamente con el paisaje, estilizado al estilo cubista pero siguiendo la estética más brasileña del mundo: líneas curvas y colores fuertes. “Inventó una nueva forma de figuración para el arte moderno en Brasil”, señala Peréz-Orama. Otra imagen arquetípica de Do Amaral es A Negra, retrato de una mujer negra imaginaria, extraída de las (generalmente racistas) leyendas del país: labios y brazos enormes, mirada estática y pechos pendulantes. “Evoca la emancipación racial y política”, señala el director de la muestra. A sus espaldas, unas formas abstractas, de esas que, perfeccionadas por Alfredo Vopi, que se convertirían en la norma del arte brasileño a partir de la década de los años cuarenta.

También está la que quizá sea su obra más famosa, Abaporu, pintada en 1928 como regalo para su marido, el poeta Oswalde de Andrade. Representa, a través de un humanoide desproporcionado —con un pie tan grande como una montaña—, una criatura que se alimenta de carne humana.

La antropofagia era una obsesión de las vanguardias parisinas de la década de 1920, pero ella quería llevarlo por otro lado. “Nació así un estilo distintivamente nuevo y distintivamente de Brasil”, explica Pérez-Oramas. Fue decisiva para el lugar que Do Amaral ocuparía en el imaginario colectivo de su país natal. Ya que el trabajo sugería que la cultura brasileña resurgía de la “digestión” de las influencias externas, el célebre sociólogo Sérgio Buarque lo escogió para la portada de su trascendental libro, Raízes do Brasil, aún hoy el vademécum definitivo de las psicosis nacionales del país. Tras 80 años, incontables ediciones y varias generaciones criadas con ese libro, y el Abaporu en la portada, Do Amaral es, por irremediable asociación, retratista oficial del alma brasileña.

Elasticidad creativa

También ayudó a asentar la idea de que Brasil puede no tener una gran tradición creadora de tendencias, pero sí tiene la elasticidad necesaria para absorberlas antes y hacerlas más propias que nadie, lo que sea quizá el rasgo más distintivo de su acelerada cultura. Fe de esto da O Sono, también en la muestra, uno de sus pocos tonteos con el surrealismo: aunque el contenido sea indescriptible por naturaleza, no cuesta nada asociarlo a otras obras de la artista (la palmera estilizada con siete hojas, presente en muchos de sus cuadros, ayuda a disipar todo tipo de dudas). También está Operarios, la más grande en tamaño, y, en opinión de la propia creadora, la más importante de su catálogo. Se trata de docenas de trabajadores, ordenados en diagonal. Para los expertos de la muestra, es una representación de la sociedad moderna brasileña y representa un cambio radical en su trabajo porque abandona el ejercicio formal del arte moderno para convertirse en una artista más comprometida con el activismo político y social.

Sin embargo, el destino de Do Amaral fue el mismo que casi todo el mundo que tiene una idea nueva en Brasil: estrellarse contra la opinión de la burguesía, la cual, como recuerda Pérez-Oramas, tenía una visión muy limitada del arte y consideraba el trabajo de Tarsila como de mal gusto. “Hasta la década de 1960, el país no estuvo listo para aceptar la manera en la que integró todos los elementos de la cultura brasileña para producir una identidad artística distintiva”, concluye. “Fue cuando una nueva generación de artistas descubrió el poder de su arte”.

23.1.18

El arte de ser diaguita, la extraordinaria riqueza del norte chico



Vía FME.

Visita la muestra desde el 15 de noviembre de 2017 al 2 de marzo de 2018, en Sala de Arte FME Antofagasta.

Minera Escondida/BHP y el Museo Chileno de Arte Precolombino, presentan El arte de ser diaguita, exposición enfocada en la extraordinaria riqueza, colorido y permanencia de las manifestaciones artísticas de la cultura diaguita chilena, especialmente las expresiones manifestadas en su alfarería.

La muestra estará abierta al público de forma gratuita a partir del 15 de noviembre de 2017 al 2 de marzo de 2018, en la Sala de Arte de la Fundación Minera Escondida (Av. Bernardo O’Higgins 1280), de lunes a viernes de 9:00 a 13:00 y de 15:00 a 19:00 horas y los sábado de 10:30 a 13:00 horas y de 15:00 a 19:00 horas.

La exposición presenta 179 emblemáticas piezas de cerámica, piedra, hueso y metal de la cultura diaguita. El público se encontrará con dimensiones que se desconocen: un mundo nuevo, explorando el trasfondo ritual, religioso y chamánico de esta cultura. Es importante destacar que no hay ninguna cultura precolombina en Chile que despliegue con mayor maestría los diseños geométricos que la diaguita.

Se trata de un viaje circular del presente, al pasado y al presente nuevamente. Imágenes de los Bailes Chinos (declarados por la UNESCO el año 2014 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad) recibirán al público bajo el sonido repetitivo, vibrado y raspado de las flautas, para conducirlos hacia los tiempos ancestrales del mundo prehispánico. El recorrido los llevará a aprender quiénes fueron los Diaguita: el paisaje en el que vivían, sus medios de subsistencia, sus artesanías más notables, la organización de su sociedad y su ubicación dentro de los desarrollos culturales del Norte Chico.

Esta exposición se enmarca dentro de la alianza de colaboración que sostienen hace más de una década Minera Escondida y el Museo Chileno de Arte Precolombino, que los ha llevado a producir proyectos culturales de gran relevancia para el país, posicionando al Museo como un referente nacional e internacional en la puesta en valor, difusión y cultura de nuestros pueblos originarios. En la ciudad de Antofagasta se realizaron en conjunto y con gran éxito tres exposiciones: Chile 15 mil años (2012), muestra que exhibió 171 piezas de la colección del Museo; Gorros del Desierto (2015), que presentó cuarenta y cinco gorros, algunos realizados hace más de tres mil años; y Rostros del Norte Grande (2016), instalación digital de alta tecnología que incorporó ilustraciones de los pueblos precolombinos con registros en video de sus descendientes actuales.

“Estamos muy orgullosos de participar en esta nueva exposición que se enmarca dentro de la alianza de colaboración que mantenemos hace más de una década entre Minera Escondida y el Museo Chileno de Arte Precolombino. El arte de ser diaguita es un aporte patrimonial que rescata la identidad ancestral de nuestros pueblos originarios, y se vincula con nuestra Política de Pueblos Indígenas, que reconoce el derecho de las comunidades a mantener su cultura, identidad, tradiciones, costumbres y a la vez busca contribuir al empoderamiento económico, social y cultural y a establecer relaciones a largo plazo basados en el respeto, la confianza y el entendimiento mutuo. Invitamos a toda la comunidad antofagastina, colegios y universidades, a hacer un viaje para conocer las expresiones de la cultura de este pueblo y enterarse más sobre el estilo de vida de los diaguitas que son parte fundamental de nuestro territorio”, señala Patricio Vilaplana, Vicepresidente de Asuntos Corporativos de Minera Escondida / BHP.

Por su parte, el director del Museo Chileno de Arte Precolombino, Carlos Aldunate, explica que “esta exposición destaca la historia diaguita que, al ser impactada por la expansión incaica se constituyen como aliados del Inca, facilitando la conquista de Chile Central y Copiapó. También se exhiben los testimonios que perviven de este pueblo precolombino en las actuales comunidades que se identifican como diaguita”.

El curador de la exposición, José Berenguer, agrega que la tesis principal de la muestra es que en el pasado precolombino existieron y existen todavía en el Norte Chico múltiples maneras de ser diaguita. Eso se observa en los diferentes estilos de cerámicas, en las identidades en transformación por el paso de la vida a la muerte, el trance chamánico, las formas de vestir de los diaguitas precolombinos, pero también en que cada habitante actual del Norte chico se siente diaguita a su manera.

Formas de ser diaguita

La variedad de estilos desarrollados por los alfareros diaguita estará presente en la exhibición mostrando su historia como sociedad independiente (900 – 1400 d.C.) y la variedad de estilos que fusionan motivos locales y cuzqueños durante el periodo en que estuvieron dominados por los inkas (1400 – 1535). Estos estilos de vasijas, con los nombres otorgados por los arqueólogos que las estudiaron, son interpretados en esta exposición como formas de ser Diaguita, expresando las distintas formas de asumir la identidad.

Dentro de la exposición se podrán ver cortometrajes sobre los actuales diaguita de las comunidades Taucan y Huascoaltina, y sobre los creadores populares que, de una otra forma, se sienten también diaguitas y mantienen el ímpetu artístico empezado en el Norte Chico a comienzos del milenio pasado.

La exhibición presenta piezas pertenecientes a las colecciones del Museo Chileno de Arte Precolombino, Arqueológico de La Serena, del Limarí, Andino y de la colección particular de la familia Domínguez-Domínguez. Cabe destacar que se trata de un proyecto acogido a la Ley de Donaciones Culturales y cuenta con el apoyo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Zona interactiva para la familia

La exposición cuenta con un área dirigida a los a los niños y a la familia. La Zona Interactiva Mustakis acerca la cultura de manera entretenida y con tecnología de punta, despertando el interés por el juego y la curiosidad por descubrir nuevos temas, logrando con ello que se aprenda de otras culturas y del mundo en el que vivimos. Para El arte de ser diaguita, se ha desarrollado un juego de realidad aumentada sobre el jarro pato, expresión típica de la alfarería de cultura diaguita, donde cada visitante podrá aprender jugando, para así conocer y reconocer sus diseños y grecas.

13.11.17

Marcelo Vizcaíno presenta su investigación sobre antiguas salas de cine en seminario “Chile en proyección” y en muestra itinerante “Palacios Plebeyos”

Vía UNAB.



Marcelo Vizcaíno (académico UNAB) presenta avances de su investigación sobre antiguas salas de cine en seminario “Chile en proyección”

Escrito por Lorena Mancilla
12 noviembre, 2017

En el contexto de esta actividad, que forma parte de un FONDART, también se inaugurará la muestra itinerante “Palacios Plebeyos” en la que se podrá apreciar el estado e historia de estas obras arquitectónicas.

El próximo jueves 16 de noviembre en el Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello, se realizará el Seminario Internacional “Chile en proyección”. Actividad destinada a presentar los principales resultados del proyecto FONDART, a cargo del investigador de la UNAB Marcelo Vizcaino: “Chile en proyección: inventario y valoración de antiguas salas de cine”.

Esta investigación indagó sobre las antiguas salas de Chile, planteando una reflexión en torno a cómo reutilizarlas preservando su apariencia original a fin de devolverles sus fines comunitarios en los barrios donde se localizan y además contempló la confección de un inventario de ellas, el cual contiene material visual, fotografías, planimetría, fechas, arquitectos, etc.

A partir del contenido de este inventario, este seminario también contemplará la inauguración de la muestra itinerante “Palacios Plebeyos” en la que se podrá apreciar el estado e historia de estas obras arquitectónicas. Exhibición a la que se suma la proyección del documental “Aquellos palacios“, trabajo audiovisual sobre el apogeo de las proyecciones cinematográficas.

La actividad tendrá como invitada internacional a Monina Bonelli, gerente operativo del Centro Cultural 25 de Mayo, una de las 4 salas que la Ciudad de Buenos Aires recuperó oficialmente, quien relatará los procesos de recuperación de esta sala y el rol de los vecinos sobre este proceso, mediante su participación en los contenidos que se desarrollan.

Entre los invitados nacionales, este seminario contará con la presencia de Mariana Pfenniger, representante del ex Consejo de la cultura, quien relatará cómo son los procesos para detectar y catastrar antiguos edificios para posible reactivación cultural y Richard Grammelstorff Bravo, arquitecto miembro de la Asociación Teatro Odeón de Playa Ancha, quien describirá la conformación del grupo que pretende salvaguardar la memoria del barrio Playa Ancha.

Este seminario de presentación de resultados se realizará el jueves 16 de noviembre a las 18:00 horas en el Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello, ubicado en Ernesto Pinto Lagarrigue 230.

6.9.17

Franz Erhard Walther: Un lugar para el cuerpo. 6 abril - 10 septiembre, 2017 / Palacio de Velázquez. Parque del Retiro. Madrid.

Vía MNCARS.



La obra de Franz Erhard Walther (Fulda, Alemania, 1939), desarrollada desde finales de la década de 1950 hasta la actualidad, anticipa muchas de las cuestiones que caracterizan la historia del arte respecto a la condición del objeto artístico (la escultura, sus materiales, técnicas y modos de uso) y la naturaleza del espectador en cuanto receptor y partícipe.

Un lugar para el cuerpo es la primera gran exposición antológica de Franz Erhard Walther en España, en la que se presenta un amplio conjunto de esculturas, dibujos, pinturas, documentación fotográfica y material de archivo de toda su trayectoria. La exposición se articula en torno a dos temas: la acción y el lenguaje.

Walther entiende sus esculturas como lugares para el cuerpo, espacios habitables que modifican su apariencia y significado en función de múltiples soluciones formales, así como de las acciones que el artista y las propias obras sugieren al público (acciones denominadas por el artista como “activaciones”). Mediante estos recursos el artista reinterpreta la definición del objeto artístico, así como la relación entre el arte y el espectador. Para Franz Erhard Walther el cuerpo es ya en sí la escultura.

Desde comienzos de los años sesenta, Walther utiliza materiales textiles en la configuración de sus obras. En ellas la costura actúa como un principio constructivo, en la forma que lo hacen el collage y el assemblage en el siglo xx cuando estos son concebidos como procesos para la aproximación del arte y la vida. El innegable aspecto táctil, reforzado por el complejo uso del color, dota a estas obras de un carácter lúdico lleno de posibilidades; prototipos textiles que se convierten –en palabras del artista– en un conjunto de condiciones más que en un objeto acabado.

En un primer análisis, el trabajo de Walther con tejidos y su utilización en el marco de una acción pueden remitir a las iniciativas que surgen en Brasil en la década de 1960 como los Parangolés de Hélio Oiticica, los objetos sensoriales de Lygia Clark o el Divisor de Lygia Pape. Sin embargo, la activación que lleva a cabo Walther no se debe interpretar en un sentido performativo pues la acción y el movimiento no están pensados para una audiencia; cuando se activan las piezas, la acción implica un momento de presentación, no de representación.

Junto con la acción, el lenguaje es otra de las herramientas de las que Franz Erhard Walther se sirve en su labor de redefinir la obra de arte, al integrarse en una genealogía que parte de Mallarmé y se extiende hasta la poesía concreta. En su caso, el artista recurre a su profundo conocimiento de la historia de la tipografía para representar la palabra como material de trabajo, desde los dibujos de su serie Wortbilder [Imágenes palabra] hasta la reinvención de las formas tipográficas reveladas en sus alfabetos escultóricos, volúmenes que invitan al espectador a descubrir su legibilidad en el espacio y a interactuar con ellos.

Activaciones

Durante el periodo expositivo se activarán copias de exposición (2014) de varios de los elementos que componen 1. Werksatz [Primera serie de obras, 1963–1969], una obra emblemática que requiere de la participación del público y en la que el artista introduce muchas de las ideas esenciales de su trayectoria. La activación la realizarán mediadores formados por el propio artista.

Del 19 de abril al 30 de junio
Jueves y viernes,de 18:00 a 21:00 h.
Sábados y domingos, de 12:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 h.

Del 1 de julio al 9 septiembre
Jueves, viernes, sábados y domingos de 18:00 a 21:00 h.

Encuentro en torno a Franz Erhard Walther
Palacio de Velázquez, Parque del Retiro. 9 de septiembre, 12 h
Como cierre de la exposición, se realizará este encuentro que contará con las intervenciones de Elena Filipovic, Christian Rattemeyer y João Fernandes. Asimismo, el encuentro se complementará con una serie de activaciones realizadas por el mismo artista.