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28.9.18

Exhibition: Southern Geometries, from Mexico to Patagonia. Fondation Cartier pour l'art contemporain. Paris, October 14, 2018 to February 24, 2019

Vía Fondation Cartier.



The exhibition Southern Geometries, from Mexico to Patagonia celebrates the wealth of color and diversity of styles in the geometric art of Latin America, bringing together 250 artworks made by over 70 artists from the Pre-Columbian period to present. Including modernist abstract art, sculpture and architecture as well as ceramics, weaving, and body painting, the exhibition explores the wide range of approaches to geometric abstraction in Latin America, whether influenced by Pre-Columbian art, the European avant-garde or Amerindian cultures. Southern Geometries weaves visual relationships among diverse cultures and regions across time, inviting visitors to discover the vibrant patterns and designs of Latin American art.

The exhibition opens with a spectacular ballroom designed by the Bolivian-born architect of Aymara origin, Freddy Mamani, whose work is inspired by the geometric motifs characteristic of Tiwanaku culture, as well as by the spirit of Andean village festivals. In his hometown of El Alto, his eye-catching multicolored buildings, which he refers to as “neo-Andean,” stand apart from the ordinary brick architecture of the region and bring contrast to the dull, muted tones of the Altiplano landscape. The facades of his buildings derive their formal vocabulary from Pre-Columbian and Indigenous art, and their bright colors are inspired by Aymara textiles and ceremonial costumes. Inside his buildings, the profusion of geometric patterns and the richly decorated columns mingle with whimsical chandeliers and lamps.

In the neighboring gallery, Paraguayan architects Solano Benítez and Gloria Cabral, winners of the Golden Lion at the Venice Architecture Biennale in 2016, use panels of shattered bricks and concrete to create a monumental work based on the principle of repetition. A rhythmic construction that plays with the light coming into the gallery space, this installation, assembled in a delicate equilibrium using a modular system of triangles, runs the length of the facade of the Fondation Cartier building.

Presented in the same gallery as Solano Benítez’ architectural tour de force is a remarkable group of 23 intricate wire sculptures by the Venezuelan artist Gego. These works, many of which are on loan from the Fundación Museos Nacionales in Venezuela, have been brought together for the first time in Paris. A major figure of Latin American art, Gego explored throughout her career the infinite possibility of the line in three-dimensional space. Her delicate net-like sculptures have an organic quality that eschews the formal rigor of geometric abstraction. She weaves, bends and twists steel or aluminum wire, taking advantage of its flexibility to create irregular shapes that integrate transparency as a sculptural element.

The lower level galleries present more than 220 works from a variety of cultures and time periods, connecting the ancient with the contemporary, modernist art with Amerindian culture.Influenced by both Pre-Columbian and abstract art, the work Madera planos de color by Joaquín Torres García introduces this section of the exhibition. Elsewhere in these galleries, the paintings of Uruguayan artist Carmelo Arden Quin, who launched the Madí Movement, are presented along with the sculptures of the Brazilian Lygia Clark, the photographs of the Mexican Lázaro Blanco, and the paintings of the Argentine Guillermo Kuitca. This exhibition also highlights the work of under-recognized artists, presenting for example a series of large canvases by Carmen Herrera, a pioneer of Cuban minimalism and the photographs of Anna Mariani representing the colorful facades of the houses in north-eastern Brazil and the abstract patterned landscapes of Brazilian Alfredo Volpi.

Other works included in this section are inspired by Pre-Columbian art and architecture. Peruvian photographer Martín Chambi photographed Machu Picchu in the 1920s, stimulating a renewed interest in and appreciation of Inca architecture and culture. Mexican photographer Pablo López Luz captures the influence of Inca design in contemporary vernacular architecture.

The exhibition also takes a look at the mysterious formal vocabulary of indigenous geometry. These motifs are represented on ceramics, basketry, textiles and the human body, and are combined in many different ways using styles specific to each culture. Numerous works created by the Ishir Indians (or Chamacoco) of Paraguay for their ceremonies and rituals are presented here for the first time in Europe. The contemporary drawings of the Wauja people are exhibited alongside those of the Kadiwéu [Caduveo] whose elaborated face paintings were photographed in the 19th century by Guido Boggiani and in the 20th century by Claude Lévi-Strauss. Major contemporary photographers such as Claudia Andujar and Miguel Rio Branco also take an interest in the artistic expressions of indigenous peoples, capturing in their photographs the Kayapó’s daily practice of body painting. Brazilian artist Luiz Zerbini also shows his fascination for Amerindian culture, combining in his paintings historical portraits with representations of indigenous ceremonies. These works show how a world of ancestral traditions is still alive today.

Celebrating contemporary art as well as the art of ancient civilizations, Southern Geometries takes the visitor from Mexico to Patagonia. Breaking free of artistic hierarchies and fostering a dialogue between all creative disciplines, the exhibition highlights the visual relationships that bring together artists, cultures, rites, and symbols.

26.3.17

La desconocida ruta del arte abstracto en Chile sale a la luz

Vía La Tercera.

Por Denisse Espinoza A.

El Centro Cultural La Moneda exhibe La revolución de las formas: 60 años de arte abstracto en Chile, una muestra que reivindica la obra de más de 40 artistas fascinados por el espacio, la forma y el color.


Desintegración en el espacio (1961), de Elsa Bolívar (1930), obra MAC

Candidata eterna al Premio Nacional de Arte, Matilde Pérez fue una de esas artistas que dedicó su vida a una obra personal, alejada totalmente de las convenciones, modas y cánones del arte. Se intuía que su perseverancia y talento -que la hicieron pionera del arte cinético en el país- merecían un reconocimiento mayor; sin embargo, en 2014 murió a los 94 años, sin recibir el galardón estatal. En los últimos años, eso sí, gozó de una inesperada valoración internacional que se vio enmarcada por el auge que experimentó el arte abstracto geométrico alrededor del mundo. En 2007, la obra de Pérez llegó al Museo Reina Sofía de Madrid, en 2010 tuvo una retrospectiva itinerante en París, Berlín y Sicilia, y en 2012 la Feria Pinta de Londres le rindió un homenaje. Fueron los últimos destellos de una artista que en su época de mayor producción, entre los años 50 y 60, no fue reconocida por el medio chileno.

Tras la figura de Matilde Pérez, hay una larga lista de creadores que como ella cultivaron una fascinación por el espacio, las formas y el color, en tiempos en que la figuración y la representación de la realidad eran aún lo que primaba en las Escuelas de Arte. Artistas como Ramón Vergara Grez (1923-2012), Gustavo Poblete (1915-2005), Elsa Bolívar (1930), Claudio Girola (1923-1994), Ennio Iommi (1926-2013), Carmen Piemonte (1930) e Ivan Vial (1928-2016) fueron los exponentes de un movimiento que tuvo, en términos de mercado y coleccionismo, poca influencia, y que hoy es destacada en la muestra La revolución de las formas: 60 años de arte abstracto en Chile que se inauguró esta semana en el Centro Cultural La Moneda (CCPLM). La exposición reúne a 42 creadores, con más de 200 piezas, entre pinturas, esculturas, collages y fotografías.


Cuarto observatorio (1976), de Robinson Mora (1947), colección privada.

Curada por el historiador del arte y director de la Escuela de Arte de la U. Diego Portales, Ramón Castillo, la muestra funciona como una cartografía del movimiento abstracto, pero individualiza la obra de cada creador en su propio universo personal. Aunque en los últimos 15 años se ha rescatado la obra de ciertos artistas como Claudio Girola o Gustavo Poblete, y se han montado exhibiciones colectivas impulsadas por investigadores como Ernesto Muñoz o Carlos Navarrete, la exposición en el CCPLM se alza como una de las de mayor envergadura en una vitrina masiva y tiene la expectativa de llegar a miles de personas. “Es una exposición ambiciosa, que tiene una narrativa integradora de artistas que si bien trabajaron dentro de un mismo movimiento, muchos no se relacionaron ni expusieron juntos. La mayoría de estas obras estaban abandonadas, arrumbadas en las bodegas y entretechos de los artistas y no habían visto la luz; otras han sido rescatadas en los últimos años por coleccionistas que entendieron el gran valor que tienen, y la minoría pertenece a instituciones públicas”, cuenta Castillo.

La investigación y rastreo de las piezas demoró tres años y fue liderada por el académico junto a un equipo de coleccionistas privados: los estadounidenses David y Rita Hughes, el sueco Jonus Bartholdson y el chileno Carlos Cruz Puga. En ese periodo, además, llamaron a curadores extranjeros a conocer las obras, como el cubano Osbel Suárez -quien invitó a Matilde Pérez a la muestra en el Museo Reina Sofía-; la argentina Cristina Rossi y el venezolano Jesús Fuenmayor, quienes quedaron impresionados por la diversidad de autores enmarcados en el movimiento, que justamente en Argentina y Venezuela se transformó en uno de los más importantes, con artistas como Julio Le Parc y Jesús Rafael Soto, a la cabeza. “Los curadores simplemente no lo podían creer, todos desconocían estas obras y se preguntaban qué había hecho el público y el mundo cultural chileno con ellas. Por suerte ahora hay una euforia por este tipo de obras y los privados han comenzado a tomar conciencia de su valor”, comenta el académico.


Radiografía de la imagen (1958), de Ramón Vergara Grez (1923-2012), colección privada.

Grupos y reformas

La exposición parte marcando un nuevo hito en el desarrollo del arte abstracto en Chile. Aunque se suele situar su origen en los años 50, Castillo retrocede en el tiempo hasta los años 20: el recorrido parte con obras del uruguayo Joaquín Torres García y el argentino Emilio Pettoruti, quienes influyen en los artistas locales. De Chile, destaca Luis Vargas Rosas (1897-1977), fundador del Grupo Montparnasse, quien vuelve de París en los 30 con el germen de la abstracción; en su caso, uno donde las formas se inspiran en la naturaleza. Paisajes, árboles y flores que van sintetizándose hasta cobrar orgánicos movimientos sobre la tela. Los caligramas de Vicente Huidobro, coloreados por la artista abstracta Sara Malvar (1894-1970), también son parte de los antecedentes de un arte más concreto y constructivo.

Luego de eso, la muestra hace un salto a los años 50, específicamente 1952, con la muestra Arte Concreto, primera exposición en Chile que se realizó en el Hotel Miramar de Viña del Mar, y que fue protagonizada, entre otros, por los argentinos Ennio Iommi y Claudio Girola, quien se radicó en Chile y fue uno de los fundadores de Amereida, la Escuela de Arquitectura de la U. Católica de Valparaíso, otro eslabón perdido del arte abstracto en el país. De Girola se exhiben esculturas hechas con delgadas planchas de bronce que desafían la gravedad.

Dispuestas en la sala Andes, las obras de estos primeros años van hasta mediados de los 60. Un muro completo está dedicado a Ramón Vergara Grez, fundador del grupo Rectángulo (1955-1960), y otro para Gustavo Poblete que lideró el Movimiento Forma y Espacio, junto a Elsa Bolívar, quien también despliega su trabajo a muro completo.

Cruzando el hall, en la Sala Pacífico, se exhibe el resto de la historia. En 1968 se inicia la Reforma Universitaria en la U. de Chile y aunque hasta hoy muchos ven el movimiento de arte abstracto como simple decoración, éste fue parte fundamental en el cambio de estatutos que incluían asignaturas de forma, espacio y color con Gustavo Poblete, como director del Departamento de Artes de la U. de Chile, a la cabeza. También había de muralismo, dictado por Laureano Guevara. El Golpe de Estado de 1973 desmanteló todo el proyecto.

Entre los artistas menos conocidos hay rescates importantes como el antofagastino James Smith Rodríguez, quien fue miembro de editorial Quimantú y luego se fue exiliado a Holanda; Alejandro Siña, artista de formación ingeniero quien trabajó la abstracción con neones y llegó a estudiar en el MIT de EEUU; o Cornelia Vargas, quien inventó un sistema matemático para sus obras, llamado el “cuadrado mágico” y quien con 84 años fue la única que quiso hacer obras nuevas especiales para esta exposición.

Entre las razones de la poca recepción que tuvieron estos trabajos, enumera el curador, está el hecho de que la mayoría de los artistas provenían de la U. de Chile, la cual los acoge, pero a su vez los aísla, dejando que la producción se desarrolle sólo en sus talleres y aulas. Además de la poca riqueza cultural de la escena chilena: en esa época no hay ni coleccionistas ni instituciones que reciban este acervo y las muestras que algunos logran hacer en el Museo de Arte Contemporáneo o en el Museo de Bellas Artes son de entrada y salida, ninguna queda en el patrimonio público del país. “Más que conservadurismo, yo diría que hubo ignorancia, simplemente no se sabía qué era esto. Es un mal nacional: se menospreció lo propio pensando que lo que se hace acá es copia de otras partes y se equivocan, esto fue completamente original y nuestro”, concluye Ramón Castillo.

1.10.14

Muere la artista visual Matilde Pérez, pionera del arte cinético chileno



Vía La Tercera.

La influyente artista, de 97 años, falleció esta tarde. Se encontraba postrada en cama desde el año pasado.
por Jorge Letelier F. - 01/10/2014 - 18:50

La artista cinética chilena Matilde Pérez, pionera en el país de esta corriente modernista, murió hoy a los 97 años, producto de un paro cardiorespiratorio.

Pérez será velada desde mañana en la Iglesia San Patricio, ubicada en Isabel la Católica con Manquehue, Las Condes. Su funeral se realizará el viernes en el Parque del Recuerdo (Huechuraba).

La información fue confirmada por su hijo, Gustavo Carrasco, quien manifestó que la artista falleció por un paro. "Los últimos meses estaba en cama, pero lúcida, con sus capacidades cognitivas intactas. Este lunes volví de un viaje y su estado había cambiado. Se encontraba durmiendo sin reacción, como en un sueño profundo. Ayer llamé a Help y comenzaron un tratamiento de suero, pero no reaccionó", cuenta.

Matilde Pérez fue un nombre propio en el arte moderno chileno de la segunda mitad del Siglo XX. Pero recién en la última década fue revalorizada como una artista fundamental de la escena. Tuvo su primera gran retrospectiva en enero del año pasado en Fundación Telefónica, Matilde X Matilde, Espacio móvil, donde se reunió obra inédita, textos, bocetos y material de trabajo, la que fue muy visitada por el público.

Dueña de una personalidad de muy bajo perfil, la artista siempre transitó por debajo de la oficialidad del arte chileno. "Yo funciono para el que quiera conocerme. El que no quiera, está bien. No tengo responsabilidades con nadie. Nunca me he preocupado si en Chile me reconocen", dijo Pérez para la inauguración de Matilde X Matilde, un poco aludiendo al Premio Nacional de Arte que nunca se le entregó.

La artista tuvo la importancia de introducir las primeras corrientes modernistas en el arte pictórico chileno, a comienzos de los años cincuenta con la abstracción geométrica, y luego con las enseñanzas del arte cinético que aprendió del húngaro Victor Vasarely, en París en 1960.

En su juventud, su búsqueda por encontrar nuevos lenguajes expresivos en el arte la llevó a ser parte del Grupo de los Cinco, y luego del Grupo Rectángulo, con el que expresó su rechazó a la tradición figurativa.

El momento clave fue su encuentro en París con Vasarely, a inicios de la década del 60', de quien aprendió las posibilidades de la abstracción geométrica y el trabajo sobre la forma y el color. Sus investigaciones en ese entonces la llevaron a transitar un camino único en el arte local, el que fue poco reconocido. A través de pinturas, collages, esculturas acrílicas o metálicas, Pérez trabajó incesantemente con las posibilidades de la creación del movimiento -a través de la ilusión óptica- y también del movimiento real producido por la electricidad.

"Su figura es única, anómala, muy secreta y singular. Por eso es que creo que no hubo una atención crítica hacia su trabajo antes. Era una artista solitaria, singular, de bajo perfil. Ella logró sin hacer mucho que se instalara esa atención crítica. Fue responsable de ocuparnos y detenernos a leerla, a intentar comprender su arte", explica el curador y Director del Parque Cultural de Valparaíso, Justo Pastor Mellado.

Entre sus obras públicas más conocidas figuran el Túnel Cinético (arriba) que expuso en el Instituto Chileno-Norteamericano, en 1970, y que fue reconstruido para la muestra Matilde X Matilde. Y el Friso que construyó en el Centro Comercial Apumanque en 1982, y que fue desmontado en 2007, el que ahora permanece en la Univ. de Talca.

La gestora cultural Morgana Rodríguez, también participó del revival de Matilde Pérez en los últimos años, y fue parte del equipo que preparó Matilde X Matilde, y se encuentra preparando un libro junto al curador Ramón Castillo y la nieta de la artista, Catalina Carrasco. "Estábamos trabajando en restauraciones, un catastro con restauraciones eléctricas y de sus obras más desconocidas. Y en un libro también, con su obra completa. Será una gran retrospectiva a partir de lo que ya hicimos en Telefónica. El tipo de obras que ella hacía eran tan distintas a la de su generación, por eso siempre se descubre algo nuevo en ella. Matilde se redescubrirá siempre", cuenta sobre la publicación.

Por décadas enfrentada a una virtual invisibilidad, la obra de la artista fue revalorizada hace poco más de 10 años en una exposición en el Museo de Bellas Artes, en 1999, la que fue curada por Ramón Castillo, responsable también de Matilde x Matilde, la exposición del año pasado en Fundación Telefónica. Mientras en Chile era parcialmente redescubierta, en el exterior su trabajo gozaba de prestigio, como lo atestigua la muestra del Museo Reina Sofía de España que reunió a los latinoamericanos más importantes del arte óptico, en la muestra Cinético(s), de 2007. En 2012 se le hizo un tributo en la Feria Pinta de Londres, el encuentro comercial de arte latinoamericano más importante del mundo, donde además se lanzó una serie de grabados realizados por la editorial española Polígrafa.

La figura de Matilde Pérez iba y venía. Gozaba de popularidad y luego volvía a quedar fuera de las modas que impregnan el circuito del arte. Para Ramón Castillo, el rasgo iconoclasta de la artista cinética fue su gran sello, tal como lo reconoció en la inauguración de Matilde X Matilde: "Matilde Pérez es un pensamiento. Hay escritos de una complejidad impresionante, donde afirma que busca la concepción pura de las formas, ya en la década del '60. Ella llegó a afirmar que "se puede hacer pintura sin pintura", finalizó.

17.7.12

Matthew Divito: GIFs animados de geometría etérea

Vía DesignBoom.


Diseñador gráfico y aspirante a desarrollador de juegos de Boston, Matthew Divito, ha ampliado sus series de GIFs animados con la última titulada "animated Gifs 03". Divito empezó el creciente proyecto en abril, subiendo regularmente diferentes imágenes en movimiento, todas creadas usando una combinación de "after effects" y de cinema 4D. Cada pieza tiene una personalidad galáctica, a menudo caracterizada por formas geométricas y tonos apagados.