Por Claudio Galeno-Ibaceta sobre la interacción del arte con la arquitectura, desde Antofagasta y el Norte Grande de Chile. By Claudio Galeno-Ibaceta about the interaction between art and architecture, from Antofagasta and the Large North of Chile.
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8.8.12
La población Lord Cochrane de Recreo, Viña del Mar, Alberto Piwonka, Juan Echenique y José Cruz, 1961-1964
La población Lord Cochrane ha sido estudiada por el arquitecto Cristobal Molina y el escrito "Trazos en el territorio: la población Lord Cochrane" fue publicado en el libro de actas del Tercer Seminario Docomomo Chile.
© Foto C. Galeno.
Molina explica que el conjunto fue impulsado por la CORFO, y formó parte del Plan Habitacional de 1959 de la CORVI, para que luego se realizara un concurso público de anteproyectos en 1961. Curiosamente el primer lugar fue declarado desierto y el segundo lugar de Alberto Piwonka, Juan Echenique y José Crusz fue la que se realizó entre 1961 y 1964.
© Foto C. Galeno.
Dice Molina: "Los terrenos que constituyeon el solar se emplazaban en la parte alta del cerro Esperanza en Valparaíso y en el sector colindante de Recreo en Viña del Mar, en el límite entre ambas ciudades. El solar contaba con una topografía accidentada y abruptas pendientes, que resultaban de las tres quebradas que dividian el predio en dos sectores claramente definidos. (...) Bajo estas condiciones, el esquema lineal, curvo y alargado de los bloque principals resolvía con acierto la adaptación a la topografía de los cerros, delinando el contorno natural de la pendiente.(...)"
© Foto C. Galeno.
Hace poco visite la población de Piwonka y para mi sorpresa era mucho más impactante que las imágenes que conocía de la obra. Los bloques continuos ondulan sobre la toprografía con vistas hacia las quebradas donde hay vegetación, mientras que por la fachada urbana, se distancia de la calle generando un vacio que libera pero que es articulado por algunos puentes escultóricos que "pinchan" esa fachada.
© Foto C. Galeno.
© Foto C. Galeno.
Además en algunos puntos se producen aberturas que conectan con este mundo interior y más resguardado.
© Foto C. Galeno.
© Foto C. Galeno.
© Foto C. Galeno.
© Foto C. Galeno.
12.1.12
Bolivia levanta un monumento a los caidos por su causa - Revista Zig-Zag, 1935.
Un interesante artículo aparecido en la revista chilena Zig-Zag de 1935 que expone un proyecto modernista para un monumento a los caidos en la Guerra del Chaco diseñado por el arquitecto boliviano Jorge Rodríguez Balanza.
© Zig-Zag.
"El Gobierno boliviano tiene consultado como un homenaje a los caidos en el Chaco, la erección de un monumento a la paz.
Como una primicia ofrecemos tres vistas de un anteproyecto presentado por el joven y distinguido arquitecto boliviano, don Jorge Rodríguez Balanza, titulado en la Universidad Católica del Chile.
Es una satisfacción para nuestro país el comprobar que de las aulas de sus Universidades salgan elementos nacionales y extranjeros a imponer sus conocimientos profesionales, pues debemos hacer notar que el proyecto presentado por el señor Rodríguez Balanza es una perfección en su género y está actualmente siendo considerado por el Gobierno boliviano con el objeto de adoptarlo."
© Zig-Zag.
© Zig-Zag.
© Zig-Zag."El Gobierno boliviano tiene consultado como un homenaje a los caidos en el Chaco, la erección de un monumento a la paz.
Como una primicia ofrecemos tres vistas de un anteproyecto presentado por el joven y distinguido arquitecto boliviano, don Jorge Rodríguez Balanza, titulado en la Universidad Católica del Chile.
Es una satisfacción para nuestro país el comprobar que de las aulas de sus Universidades salgan elementos nacionales y extranjeros a imponer sus conocimientos profesionales, pues debemos hacer notar que el proyecto presentado por el señor Rodríguez Balanza es una perfección en su género y está actualmente siendo considerado por el Gobierno boliviano con el objeto de adoptarlo."
© Zig-Zag.
© Zig-Zag.
9.2.11
Arquitectura moderna en Viña, el edificio Costa Azul de Bolton Larraín Prieto Lorca
Un interesante artículo escrito por el arquitecto Gonzalo Abarca Gambaro acerca del edificio territorial enclavado en el Cerro Castillo de Viña del Mar mirando Caleta Abarca, obra de Bolton Larrain Prieto Lorca.
© Claudio Galeno
Vía El Mercurio de Valparaíso
Jueves 5 de noviembre de 2009
Con sus 50 años cumplidos, unas de las referencias más recurrentes en la memoria urbana de Viña del Mar, es sin duda el edificio Costa Azul. Ubicado en la calle Murphy del Cerro Castillo y a sólo cuatro años de finalizada la galería Couve, es construido por la empresa Prieto-Vial.
Con sus ocho pisos de altura sobre el cerro, se expresa claramente como una obra sustentada en los pensamientos del movimiento moderno, que a fines de 1950 estaban plenamente aceptados en la arquitectura nacional.
La racionalidad no sólo es abordada en lo vertical, lo más público abajo y lo más privado arriba, sino que en la organización del programa interior, que destina dormitorios, estar y comedor con vista al mar y los sectores de servicios hacia la ciudad. Esta separación llega al extremo que los dormitorios de servicio quedan fuera del departamento y se debe cruzar el pasillo público para ingresar.
Su emplazamiento en el borde del cerro se ajusta en una escala urbana y en correcta proporción con Caleta Abarca, el espacio público que domina, pero por el cerro busca amortiguar la intervención en el barrio existente a través del antejardín. Porque para la calle Libertad, la del Cerro Castillo, aparece como un remate de mayor dimensión que las viviendas unifamiliares que la conforman, ratificando una de las mayores objeciones que afectan al movimiento moderno, el edificio aislado.
No sólo se enfrenta hacia el Cerro Castillo, donde tiene su acceso principal; sino que también hacia el balneario, ya que a través de un cilíndrico túnel posee un acceso peatonal que lo conecta directamente con el Reloj de Flores, Caleta Abarca y sus paseos, permitiendo así a sus moradores, sumar este circuito como extensión del jardín de residencia. Remarca así una de las mejores características del movimiento moderno, la continuidad del espacio.
El proyecto de los arquitectos Bolton-Larraín-Prieto-Lorca y calculado por el ingeniero Enrique Brieba y Cía., a diferencia de los edificios precursores, como el Viña del Mar y Los Magnolios, acepta la incorporación del lenguaje formal del movimiento moderno, como la simplicidad y regularidad de las formas y las volumetrías puras y transparentes. Características obtenidas por la utilización de materiales como el hormigón armado en la estructura resistente y acero y vidrio en los elementos como ventanas, barandas y pasamanos.
Con el afán de participar del paisaje y exteriorizar las actividades interiores, el Costa Azul ratifica la propuesta que hace, en 1954, el edificio Las Brisas, al incorporar la terraza como un elemento que será característico en la arquitectura de borde en la ciudad, en este caso son propuestos de forma continua en ambos frentes del volumen. Aunque, el actual cierre de los balcones distorsione la original transparencia de la fachada y su búsqueda del dominio visual, ya sea de la ciudad lejana, Valparaíso y el mar o de la ciudad cercana, Viña del Mar y la playa. En consecuencia, la terraza, como elemento, se transformará en el protagonista de las proposiciones volumétricas de los edificios de borde de aquella época.

© Sergio Garcia Salamanca / Flickr
© Claudio GalenoVía El Mercurio de Valparaíso
Jueves 5 de noviembre de 2009
Con sus 50 años cumplidos, unas de las referencias más recurrentes en la memoria urbana de Viña del Mar, es sin duda el edificio Costa Azul. Ubicado en la calle Murphy del Cerro Castillo y a sólo cuatro años de finalizada la galería Couve, es construido por la empresa Prieto-Vial.
Con sus ocho pisos de altura sobre el cerro, se expresa claramente como una obra sustentada en los pensamientos del movimiento moderno, que a fines de 1950 estaban plenamente aceptados en la arquitectura nacional.
La racionalidad no sólo es abordada en lo vertical, lo más público abajo y lo más privado arriba, sino que en la organización del programa interior, que destina dormitorios, estar y comedor con vista al mar y los sectores de servicios hacia la ciudad. Esta separación llega al extremo que los dormitorios de servicio quedan fuera del departamento y se debe cruzar el pasillo público para ingresar.
Su emplazamiento en el borde del cerro se ajusta en una escala urbana y en correcta proporción con Caleta Abarca, el espacio público que domina, pero por el cerro busca amortiguar la intervención en el barrio existente a través del antejardín. Porque para la calle Libertad, la del Cerro Castillo, aparece como un remate de mayor dimensión que las viviendas unifamiliares que la conforman, ratificando una de las mayores objeciones que afectan al movimiento moderno, el edificio aislado.
No sólo se enfrenta hacia el Cerro Castillo, donde tiene su acceso principal; sino que también hacia el balneario, ya que a través de un cilíndrico túnel posee un acceso peatonal que lo conecta directamente con el Reloj de Flores, Caleta Abarca y sus paseos, permitiendo así a sus moradores, sumar este circuito como extensión del jardín de residencia. Remarca así una de las mejores características del movimiento moderno, la continuidad del espacio.
El proyecto de los arquitectos Bolton-Larraín-Prieto-Lorca y calculado por el ingeniero Enrique Brieba y Cía., a diferencia de los edificios precursores, como el Viña del Mar y Los Magnolios, acepta la incorporación del lenguaje formal del movimiento moderno, como la simplicidad y regularidad de las formas y las volumetrías puras y transparentes. Características obtenidas por la utilización de materiales como el hormigón armado en la estructura resistente y acero y vidrio en los elementos como ventanas, barandas y pasamanos.
Con el afán de participar del paisaje y exteriorizar las actividades interiores, el Costa Azul ratifica la propuesta que hace, en 1954, el edificio Las Brisas, al incorporar la terraza como un elemento que será característico en la arquitectura de borde en la ciudad, en este caso son propuestos de forma continua en ambos frentes del volumen. Aunque, el actual cierre de los balcones distorsione la original transparencia de la fachada y su búsqueda del dominio visual, ya sea de la ciudad lejana, Valparaíso y el mar o de la ciudad cercana, Viña del Mar y la playa. En consecuencia, la terraza, como elemento, se transformará en el protagonista de las proposiciones volumétricas de los edificios de borde de aquella época.
© Sergio Garcia Salamanca / Flickr
30.8.10
EL TEATRO PAOLO SOLERI EN SANTA FE SERÁ DEMOLIDO
Reporter: Ian Schwartz
SANTA FE (KRQE) - A group of students, preservation historians and a concert promoter are crying foul because the 50-year-old Paolo Soleri Amphitheater in Santa Fe is set to close and be demolished.
Concerts and high school graduations have been part of the Paolo Soleri on the Santa Fe Indian School campus since 1965.
More info at KRQE
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