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31.12.16

Instagram selections: A year of impressive modern housing

Santiago de Chile: Conjunto San Borja


London: Robin Hood Gardens residential estate.

#robinhoodgardens #brutalism #modernarchitecture #london #alisonandpetersmithson

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



Lisboa: Conjunto da Avenida Infante Santo

Aqui ainda se trabalha. #anotherday #office #Mva #santos #infantesanto

Una foto publicada por Gonçalo Ferro (@ferrogoncalo88) el



São Paulo: Casa de Vidro de Lina Bo Bardi.

#linabobardi #morumbi #sãopaulo #modernarchitecture #casadevidro

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



Antofagasta: Edificio Huanchaca.

#ricardopulgar #edificiohuanchaca #modernarchitecture #antofagastaarchitecture

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



Viña del Mar: Conjunto Siete Hermanas.

#conjuntohabitacionalsietehermanas #modernarchitecture #viñadelmar

Una foto publicada por Claudio Galeno (@claudiogalenium) el



Santiago de Chile: Remodelación República.

28.12.16

Montemar y la auténtica arquitectura moderna

Publicado en la revista En Viaje 296, junio de 1958, p.22-23. Archivo Claudio Galeno.

Escrito por D.O.



En el camino que va de Viña del Mar a Concón se encuentra situado el edificio de la Estación de Biología Marina, perteneciente a la Universidad de Chile. Con dicha obra -en terminación- se inaugura, por así decirlo, un punto vigoroso de referencia para lo que podría ser la moderna arquitectura chilena. Su autor, el arquitecto Enrique Gebhard, cunta ya con sobresalientes intervenciones en el plano de las renovaciones; desde la dirección de la Revista de Arquitectura, en un principio, y posteriormente como miembro del movimiento mundial de arquitectura moderna conocido por la sigla de C.I.A.M. (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna). En el cual participan personalidades como Le Corbusier, Gropius, Niemeyer, Costa, Van Esteren, etc. Se han ocupado de las notables realizaciones de Gebhard, la mundialmente reconocida revista francesa "Architecture d'Aujourd'hui", "The Architectural Review" y otras revistas extranjeras de igual valor. Fue asimismo invitado a trabajar junto a Le Corbusier en el Plan de Buenos Aires. Todos estos antecedentes hablan por sí solos del valor incuestionable de la obra realizada en Montemar.

Numerosa es la literatura que actualmente existe sobre los diversos problemas presentes en la arquitectura, innúmeras son también las investigaciones y descubrimientos logrados. Por la teoría de la evolución, por las series de Fourier, vamos cada vez penetrando más en el sentido de esos espacios vacíos y cerrados, y a cuyas relaciones, de las partes con el todo, fue dado el nombre de arquitectura. Largo sería citar la palabra de los Dischinger, los Finsterwalder o los Girkaman, verdaderos teóricos de esas estructuras compuestas en superficies. Las mismas teorías que han ido motivando a los arquitectos nuevas formas y ritmos de adecuación con el tiempo. Tampoco nos sería posible hablar del apasionante y profético Antonio Sant'Elia y su "ciudad del futuro". Bástenos por ahora valorar, en forma somera, el significativo aporte de Enrique Gebhard a la incipiente arquitectura moderna del país.

En el edificio realizado por este arquitecto chileno, para Estación de Biología Marina, se advierte el deseo y la ambición de satisfacer y dar cumplimiento a los postulados imperantes en nuestra época. Más la lección dada por los grandes descubridores del momento, en ningún caso, le ha servido para copiarla servilmente, sino para adentrarse en lo que ellas tienen de espíritu original, creador y revolucionario. La sencillez de las líneas y la desnudez de los diferentes cuerpos, articulados en un orden de estructura estrictamente funcional, desprovisto en absoluto de ornamentación, da un aspecto por entero diferente de aquellos que estábamos acostumbrados a ver en nuestras ciudades. A la concepción verdaderamente nueva se suma aquí la valentía de su ejecución. Y al desmontar, además, toda una falsa arquitectura con fueros, ha dado paso a una visión desconocida, al parecer, por nuestros arquitectos: la adecuación del edificio a la naturaleza.

Todo es desnudo, todo es pura línea, pura constructividad, con vistas al cumplimientos de la función que el edificio debe desempeñar. Nada de aquellas “tortas” adheridas a la construcción, que podemos ver, verbigracia, en tantos edificios de Santiago. Porque hasta ahora nuestra arquitectura ha estado oscilando entre dos puntos de extremas solicitaciones: lo malo norteamericano y el barroco hispano. Ambas formas, tan andadas ya, de ida y vuelta, no ofrecen ninguna sorpresa ni posibilidades futuras. Ya se han hecho recetas de muestrario, a elección del cliente. En el edificio de Montemar, por el contrario todo es austero, funcional. Esta palabra, funcional es ya sabido que es como el “leitmotiv”, y el tópico de la llamada arquitectura moderna.

La esencia del lugar está aquí tan notoria y es concebida de una manera tan elástica y transparente, tan dinámica y amplia que no solo se extiende a la adecuación del emplazamiento, a la integración de la estructura al paisaje, sino también al aprovechamiento de los propios materiales, lejos de toda circunstancialidad, cargados de totalidad, de belleza impensada. Gebhard es, en este sentido, un lírico que logra comunicarnos su visión del momento, del lugar, del espíritu funcional y finalista.



Las columnas angulares o rectas y los terraplenes motivan ritmos plásticos que a primera vista dan la impresión de esculturas y que son, entretanto, funcionales, pues resultan de las transiciones entre los espacios creados, entre los prismas estructurales que coordinan la estabilidad de la construcción. Esas mismas columnas, adoptando diversas disposiciones en la obra de Montemar, se mantienen atentas al principio que determina las construcciones sobre pilotes, es decir, una mayor libertad de movimiento espacial.

Siendo la arquitectura moderna un arte constructivo que se orienta hacia el ser de su propia esencia, hace fundamental no sólo el estudio profundo de las leyes que rigen la materia y la ordenación de las fuerzas naturales, sino que también la pura y simple necesidad imperante, no esté reñida con el anhelo de libertad que es inherente al espíritu. En la feliz o desgraciada alianza entre lo que pide el espíritu creador y lo que pide la fuerza de la las masas, en que se obtenga o no un armonioso equilibrio entre ambos factores reales estará o no la consecución de una obra arquitectónica determinada. Y todo ello cohesionado a las necesidades de los tiempos, con las exigencias del espíritu y de la libertad del alma humana, que piden algo más que uniformidad de “colmenas”. “Por arquitectura debe entenderse –decía Sant’Elia- el esfuerzo dirigido a armonizar el ambiente con el hombre, esto es, a convertir el mundo de las cosas en una proyección directa del mundo del espíritu.

Otra experiencia de feliz resultado es la preocupación del arquitecto Gebhard por las superficies. Así, en el auditorio –primer cuerpo del edificio-, hizo recaer la responsabilidad en los artistas porteños Mary Matzner [Martner], Carlos González y Eugenio Brito. Los murales realizados por estos artistas participan vivamente de las modulaciones de las estructuras y comunican a la fachada una fuerte resonancia de texturas en contraste. Esos murales dan por resultado una valoración de las superficies externas, como asimismo una riqueza decorativa. Tanto Mary Matzner como Eugenio Brito y Carlos González logran integrar, a las estructuras espaciales, signos y formas fluidas que se entrelazan en ritmos y coordinaciones.

La técnica usada es la del Fulget, originada por los muralistas italianos y utilizada, en América, únicamente por Brasil y Argentina. Este procedimiento llamado monolítico ofrece enormes posibilidades dentro de la arquitectura actual porque da unidad de color y materia. El Fulget está hecho de diversos tipos de piedras en su color natural y con formas que van de lo esferoidal a la chancada. Bajo su textura se crean en Montemar formas densas y ágiles que se adaptan a la solidez del muro y al desplazamiento del edificio. En relación con la pintura mural, nos parece el intento de estos tres artistas el más efectivo y serio realizado en el país.

Hoy se impone revolucionar en Chile ese módulo de construcción ancestral, de materiales duros y masas rígidas que corresponden a conceptos antiquísimos, sin quebrantar, por cierto, el espíritu de los eternos principio: lugar y tiempo. Es todavía insospechado, entre nosotros, el porvenir que se abre en esta dirección tomada por la arquitectura moderna. Este edificio creado por Enrique Gebhard, gracias al apoyo de la Universidad de Chile, plantea ahora el problema. Los más importante sería que este primer paso no se pierda y nos dé, como resultado, obras acordes con la época y las necesidades del ser contemporáneo.

4.11.12

Patrimonio chileno que hay que cuidar, revista MásDeco


Vía MásDeco.

En Chile tenemos varios exponentes de edificios modernos, muchos de los cuales ya no existen: fueron demolidos o destruidos por terremotos. Son parte de una época de oro de la construcción estatal y parte de nuestro patrimonio material.

Por: Francisca Jiménez

Chile fue uno de los países con más ejemplos de arquitectura moderna en Latinoamérica -junto a Brasil y otras naciones- en una época en que el estilo neoclásico aún imperaba como la forma de construcción más tradicional. A mediados de los años veinte surgió una camada de arquitectos jóvenes que se atrevieron con esta nueva tendencia que provenía, principalmente, de Europa. Mientras en el Viejo Continente personajes como Le Corbusier, Walter Gropius y Mies van der Rohe construían casas e incluso barrios enteros bajo este nuevo precepto -como la Weissenhofsiedlung en Stuttgart, el edificio de la Bauhaus en Weimar y la Villa Savoye en París- en nuestro país arquitectos como Sergio Larraín García-Moreno, Alfredo Johnson, Roberto Dávila y Juan Martínez, entre otros, comenzaban a dar los primeros pasos en esta nueva manera de hacer arquitectura.

Según Humberto Eliash, arquitecto de la Universidad de Chile y autor de los libros “Arquitectura moderna en Chile, testimonios y reflexiones” y “Arquitectura y modernidad en Chile, 1925-1965 (1989)”, este estilo surge en los años veinte de la mano de los que serán los protagonistas del cambio, algunos de ellos nombrados arriba y otros tales como Rodulfo Oyarzún Philippi, Enrique Gebhard y Waldo Parraguez. Estos jóvenes profesionales estudiaban en Chile, mientras otros se formaban en Europa. “Ya a fines de los años veinte se realizan aquí las primeras obras modernas, mientras que en la década de los treinta son cada vez más las nuevas construcciones. Sin embargo, es en los años cuarenta cuando se materializan y el Estado se hace también parte de ellas”, relata el experto.

MODERNISMO EN REGIONES

En ese sentido, resalta la existencia de una corriente de arquitectura moderna en varias ciudades de Chile, aparte de Santiago, debido a una planificación urbana que provenía del Estado. Algunas de ellas fueron Antofagasta, Talca y Viña del Mar. Sin embargo, las principales urbes en las que se desarrolla la arquitectura moderna fueron Chillán y Concepción, debido principalmente a la reconstrucción después del terremoto de 1939 y otras ciudades industriales del norte y sur del país. Esto porque en estas últimas se necesitaba construir edificios para los servicios públicos necesarios y allí el Estado tuvo un rol vital.

Andrés Maragaño, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Talca, cuenta que en la capital de la Región del Maule también hay vestigios de lo que fue el modernismo en regiones. Explica que hubo un registro realizado antes del terremoto de 2010 de parte del Consejo de Monumentos Nacionales y la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Talca para el proyecto “Museo de la Ciudad”. En este se dan a conocer cerca de 118 edificios habitacionales e institucionales declarados como arquitectura moderna y emplazados principalmente en las áreas donde se remodeló la ciudad después del terremoto de 1928, en el centro de Talca. La construcción de estos edificios, primero art deco y luego modernos, es parte de un proceso que se inicia con el terremoto de fines de la década del veinte. Se trata de unas 58 construcciones art deco y cerca de siete que fueron destruidas o reemplazadas antes del sismo de 2010.

El académico explica que “el caso es interesante desde varios puntos de vista: el primero es que en Talca, después del terremoto de 1928 -con una recepción más abierta y necesitada para un ‘estilo nuevo’- muchas viviendas de adobe se reconstruyeron solo en la parte de sus fachadas como símbolo de modernidad, cambiando su materialidad inicial por albañilería y aplicando elementos art deco y art nouveau. Por otro lado, debido al sismo, el Estado tuvo que hacerse cargo no solo de una ciudad destruida sino que también desmoralizada, con una alta tasa de desempleo causada por los efectos de la Gran Depresión mundial”. Y agrega que “es así como se constituye la remodelación urbana: primero generando nuevas calles y nuevos anchos en ellas según fuera el caso, mientras que en otras situaciones se aportó con una nueva vivienda para la clase obrera y nuevos edificios públicos e industriales como una forma de posicionar nuevamente la ciudad. Esto provocó el inicio de una nueva fase urbana y el fin del carácter colonial de Talca”.

Así las cosas, la ciudad comienza a sustituir o remodelar muchos edificios de estilo neoclásico como el Liceo de Hombres, el Palacio Cruz, la Intendencia de Talca, el Mercado Central. “El Estado busca iniciar una modernidad social y urbana, con lo que surgen edificios que aportan a la imagen pública de la ciudad, al espacio urbano y a la educación. Esto lo cumple a cabalidad con el edificio de Las Escuelas Concentradas 1940, desarrollado por la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales. Este proceso de apertura al movimiento moderno en la urbe se prolonga hasta la década de los 70, tramo en el que se construyen algunos edificios emblemáticos, generalmente desde la inversión estatal, como el edificio del Serviu, el edificio del SAG, la Casa Central de la Universidad de Talca y el edificio Caja de Crédito Prendario, entre otros”, explica Maragaño. Sin embargo, después del terremoto de 2010, un 65% de estos edificios quedaron destruidos o fueron reemplazados por nuevas edificaciones.

En el norte de Chile, ciudades como Antofagasta fueron blanco de este nuevo estilo y otras más pequeñas como Chañaral no quedaron exentas de esta corriente. Es el caso de un hotel de la cadena estatal Honsa, precursora de una política territorial de implementación de servicios turísticos de parte del Estado. La Hotelera Nacional S.A. construyó en las décadas de los 40 y 50 varios edificios para albergar a los nuevos turistas nacionales a lo largo de todo el país. Según Maximiano Atria, arquitecto e investigador de la UC, esto sucedió en el marco de una política gubernamental de la época para incentivar este tipo de construcción en regiones.

Es así como se puede deducir que la arquitectura moderna en nuestro país fue una obra conjunta entre jóvenes profesionales con nuevas ideas y la acción del Estado en llevar a cabo construcciones para los chilenos. Patrimonio en peligro de extinción, ya que actualmente el nivel de mantención de estos edificios es prácticamente inexistente y la gran mayoría ha sufrido fuertes intervenciones o han sido demolidos ante una falta de valoración preocupante.

8.8.12

La población Lord Cochrane de Recreo, Viña del Mar, Alberto Piwonka, Juan Echenique y José Cruz, 1961-1964


La población Lord Cochrane ha sido estudiada por el arquitecto Cristobal Molina y el escrito "Trazos en el territorio: la población Lord Cochrane" fue publicado en el libro de actas del Tercer Seminario Docomomo Chile.

© Foto C. Galeno.

Molina explica que el conjunto fue impulsado por la CORFO, y formó parte del Plan Habitacional de 1959 de la CORVI, para que luego se realizara un concurso público de anteproyectos en 1961. Curiosamente el primer lugar fue declarado desierto y el segundo lugar de Alberto Piwonka, Juan Echenique y José Crusz fue la que se realizó entre 1961 y 1964.

© Foto C. Galeno.

Dice Molina: "Los terrenos que constituyeon el solar se emplazaban en la parte alta del cerro Esperanza en Valparaíso y en el sector colindante de Recreo en Viña del Mar, en el límite entre ambas ciudades. El solar contaba con una topografía accidentada y abruptas pendientes, que resultaban de las tres quebradas que dividian el predio en dos sectores claramente definidos. (...) Bajo estas condiciones, el esquema lineal, curvo y alargado de los bloque principals resolvía con acierto la adaptación a la topografía de los cerros, delinando el contorno natural de la pendiente.(...)"

© Foto C. Galeno.

Hace poco visite la población de Piwonka y para mi sorpresa era mucho más impactante que las imágenes que conocía de la obra. Los bloques continuos ondulan sobre la toprografía con vistas hacia las quebradas donde hay vegetación, mientras que por la fachada urbana, se distancia de la calle generando un vacio que libera pero que es articulado por algunos puentes escultóricos que "pinchan" esa fachada.

© Foto C. Galeno.

© Foto C. Galeno.

Además en algunos puntos se producen aberturas que conectan con este mundo interior y más resguardado.

© Foto C. Galeno.

© Foto C. Galeno.

© Foto C. Galeno.

© Foto C. Galeno.

28.12.11

Comenzó el cierre de duna de Concón: Vecinos y parlamentarios en pie de guerra.


Ver Dunas Concón en un mapa más grande

Vía La Segunda.

Martes, 27 de diciembre de 2011.

Empresa Reconsa inició esta mañana la instalación de un cerco, en la duna mayor, "con el único objetivo de resguardar su estado de conservación". Alcalde Jorge Valdovinos: "Queremos que el Presidente de la República se pronuncie y se realice un proceso de expropiación de este lugar".

Era el escenario más temido por algunos vecinos de Concón... y hoy se cumplió: esta mañana la empresa Reñaca Concón S.A (Reconsa) comenzó a levantar un cierre perimetral de la denominada "duna mayor", iniciando así el proceso de clausura de la entrada a esa zona protegida que ha sido fuertemente defendida por la comunidad.

El alcalde de Concón, Jorge Valdovinos -quien se reunió con las organizaciones en el terreno donde se están realizando las obras-, explicó que fue hasta el sector un equipo de diez trabajadores, que con postes de madera y mallas iniciaron el trabajo. "Me siento impotente por lo que está haciendo la empresa. Todos queremos que este sitio sea conservado para visitarlo... pero se está cerrando", dijo. Fue el propio Valdovinos, sin embargo, el que inicialmente pidió que se cercara el santuario, con la intención de protegerlo de la basura que dejaban las visitas, aunque hoy indicó que sólo se refería a la zona protegida, y no a toda la duna.

La decisión de la empresa ha provocado un profundo rechazo entre los vecinos, quienes no sólo se han manifestado en el lugar, sino que también a través de las redes sociales, reuniendo firmas. Esta mañana los diputados por la zona solicitaron la paralización inmediata de las obras (ver recuadro) y algunos vecinos del sector llegaron hasta el lugar para impedir que se instalaran algunos postes. Algunas versiones, incluso, hablaban de que cerca de 60 personas lograron botar, al cierre de esta edición, el único cerco ya instalado.

El campo dunar contempla 50 hectáreas, de las cuales 19,5 corresponden a un "Santuario de la Naturaleza". La empresa pretende cerrar -de aquí a mediados de enero- un total de 31 hectáreas. Se indicó que hoy lograrán levantar 75 metros de enrejado.

Empresa: "Libre acceso" a Santuario

El alcalde dijo que "queremos que el Presidente de la República se pronuncie y se realice un proceso de expropiación de este lugar, que es la única forma de detener que la empresa cierre todo".

María José Aguirre, vocera de "Red Duna Libre" -una agrupación formada también para defender el terreno de la "depredación" de empresas inmobiliarias- dijo que "el daño que se le hace a la zona es inmenso porque al clausurar la duna mayor, inevitablemente la gente ingresará por el santuario, lo que perjudicará la biodiversidad, especialmente en este época de Año Nuevo, donde llegarán muchos visitantes". Agregó que "por eso estamos movilizados y queremos entregar miles de firmas que hemos reunido en esta campaña (55 mil personas han puesto su rúbrica) para proteger nuestros espacios naturales. El Ejecutivo es el único que puede acoger nuestro sentir como vecinos".

Mientras, la empresa Reconsa informó mediante un comunicado que "hoy comenzó a concretarse el cierre de las dunas que están en terrenos de nuestra propiedad, con el único objetivo de resguardar su estado de conservación". La compañía aclaró que el perímetro de la zona declarada santuario de la naturaleza "va a permanecer con libre acceso hasta que contemos con las autorizaciones correspondientes para su cierre y así evitar la depredación a la que actualmente se ve sometida. Tenemos el convencimiento dado por la experiencia de daños y robos a demarcaciones, que nos indica que solamente demarcar el campo dunar no va a protegerlo".

"Nos llama poderosamente la atención que hoy día el debate esté centrado principalmente en la posibilidad de que la ciudadanía ingrese a los terrenos, mucho más que en su preservación", indicaron en el documento.

Agregaron, asimismo, que no existe ningún proyecto inmobiliario aprobado en esa zona.
Chahuán y González piden paralizar faenas

El senador Francisco Chahuán (RN) y el diputado Rodrigo González (PPD) llegaron este mediodía al sector donde se estaban realizando las faenas a solicitar junto a los vecinos que se paralizaran las obras. El senador Chahuán dijo que "este cerco no cuenta con un Estudio de Impacto Ambiental por tratarse de una zona de alto valor natural".

"Este es un atropello de la empresa que no respeta que se estaba realizando una solicitud ante el Presidente Piñera para que pedirle que se expropie la zona. Entonces, creemos que es una provocación de esta compañía", dijo Chahuán.

Añadió que incluso el Presidente pidió un informe al intendente Raúl Celis para poder conocer en detalle la situación jurídica del lugar y tomar una decisión informada.

Y es más, el diputado González anunció que presentaría ante la Corte de Apelaciones de Valparaíso un recurso para detener las obras "porque son ilegales abiertamente. Por ley acá no se puede intervenir el sector".

Aseguraron los parlamentarios que los vecinos lograron que durante algunos minutos se detuvieran las obras, poniéndose delante de los postes que serían instalados.

15.2.11

Edificio Italia, arquitectura moderna en Viña del Mar, Chile, arquitectos Jaime Kulczewski, Jaime Larraín y Osvaldo Larraín

© Claudio Galeno

En avenida Valparaíso en Viña del Mar, ciudad chilena de arquitectura moderna, destaca el edificio Italia, obra de los los arquitectos Jaime Larraín y Osvaldo Larraín en esta obra asociados a Jaime Kulczewski.

El arquitecto Pablo Altikes en un extenso artículo para la revista AOA 14, ha definido la obra de estos arquitectos como de "composiciones geométricas y proposiciones urbanas" destacando la influencia de la Bauhaus y del pintor Josef Albers, en sus diseños.

El edificio Italia, sigue el patrón de componer una gran volumen urbano de vivienda que define una base de servicios, con una fachada definida por balcones que se alternan definiendo una composición abstracta repetitiva próxima al op-art. Este diseño además se asemeja a otra obra de los mismos arquitectos en Santiago, el edificio situado en Huerfanos 1373 esquina Amunategui.

© Claudio Galeno

© Claudio Galeno

Los arquitectos Larraín + Larraín tiene otras obras en Viña, destacando el Edificio Copacabana (1963) frente al estero Marga Marga, asociados a Julián Larraín, y el edificio Acapulco en avenida San Martín por el borde, asociados en este diseño a Julian Larraín y Jaime Sanfuentes.

9.2.11

Arquitectura moderna en Viña, el edificio Costa Azul de Bolton Larraín Prieto Lorca

Un interesante artículo escrito por el arquitecto Gonzalo Abarca Gambaro acerca del edificio territorial enclavado en el Cerro Castillo de Viña del Mar mirando Caleta Abarca, obra de Bolton Larrain Prieto Lorca.

© Claudio Galeno

Vía El Mercurio de Valparaíso

Jueves 5 de noviembre de 2009

Con sus 50 años cumplidos, unas de las referencias más recurrentes en la memoria urbana de Viña del Mar, es sin duda el edificio Costa Azul. Ubicado en la calle Murphy del Cerro Castillo y a sólo cuatro años de finalizada la galería Couve, es construido por la empresa Prieto-Vial.

Con sus ocho pisos de altura sobre el cerro, se expresa claramente como una obra sustentada en los pensamientos del movimiento moderno, que a fines de 1950 estaban plenamente aceptados en la arquitectura nacional.

La racionalidad no sólo es abordada en lo vertical, lo más público abajo y lo más privado arriba, sino que en la organización del programa interior, que destina dormitorios, estar y comedor con vista al mar y los sectores de servicios hacia la ciudad. Esta separación llega al extremo que los dormitorios de servicio quedan fuera del departamento y se debe cruzar el pasillo público para ingresar.

Su emplazamiento en el borde del cerro se ajusta en una escala urbana y en correcta proporción con Caleta Abarca, el espacio público que domina, pero por el cerro busca amortiguar la intervención en el barrio existente a través del antejardín. Porque para la calle Libertad, la del Cerro Castillo, aparece como un remate de mayor dimensión que las viviendas unifamiliares que la conforman, ratificando una de las mayores objeciones que afectan al movimiento moderno, el edificio aislado.

No sólo se enfrenta hacia el Cerro Castillo, donde tiene su acceso principal; sino que también hacia el balneario, ya que a través de un cilíndrico túnel posee un acceso peatonal que lo conecta directamente con el Reloj de Flores, Caleta Abarca y sus paseos, permitiendo así a sus moradores, sumar este circuito como extensión del jardín de residencia. Remarca así una de las mejores características del movimiento moderno, la continuidad del espacio.

El proyecto de los arquitectos Bolton-Larraín-Prieto-Lorca y calculado por el ingeniero Enrique Brieba y Cía., a diferencia de los edificios precursores, como el Viña del Mar y Los Magnolios, acepta la incorporación del lenguaje formal del movimiento moderno, como la simplicidad y regularidad de las formas y las volumetrías puras y transparentes. Características obtenidas por la utilización de materiales como el hormigón armado en la estructura resistente y acero y vidrio en los elementos como ventanas, barandas y pasamanos.

Con el afán de participar del paisaje y exteriorizar las actividades interiores, el Costa Azul ratifica la propuesta que hace, en 1954, el edificio Las Brisas, al incorporar la terraza como un elemento que será característico en la arquitectura de borde en la ciudad, en este caso son propuestos de forma continua en ambos frentes del volumen. Aunque, el actual cierre de los balcones distorsione la original transparencia de la fachada y su búsqueda del dominio visual, ya sea de la ciudad lejana, Valparaíso y el mar o de la ciudad cercana, Viña del Mar y la playa. En consecuencia, la terraza, como elemento, se transformará en el protagonista de las proposiciones volumétricas de los edificios de borde de aquella época.

Edificio Costa Azul
© Sergio Garcia Salamanca / Flickr

23.5.09

Hotel Miramar, Viña del Mar. 1930-40' Terrazas

Otra de estas fotos maravillosas que Antonio nos revela de sus archivos. Todo el glamour y el estilo de la modernidad en una foto. No olvidemos que la arquitectura de la modernidad dejó una huella importante en el frente marítimo de Viña del Mar, recomiendo leer el texto de Macarena Cortés: "Estrategias de construcción del borde costero viñamarino. Contradiccions y esperanzas del movimiento moderno