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30.5.26

Los personajes del patrimonio: arquetipos ciudadanos en torno a la declaratoria del Casino del Balneario de Antofagasta

Entrevista a Claudio Galeno. Suplemento Inmobiliario de El Mercurio de Antofagasta, 28 de mayo de 2011.
 

En 2011 escribí que frente al patrimonio era posible distinguir cuatro figuras: el culto, el romántico, el desarraigado y el incrédulo. Quince años después, a propósito de la declaratoria como Monumento Histórico del antiguo Casino del Balneario de Antofagasta, los comentarios en redes sociales muestran que el elenco se ha ampliado. Los viejos personajes siguen allí, pero ahora aparecen otros nuevos, hijos de las redes sociales, de la desconfianza institucional y de la frustración acumulada frente al deterioro urbano.

La reciente declaratoria generó una inusual cantidad de reacciones. Más allá de los argumentos sobre la arquitectura del edificio o su valor histórico, los comentarios permiten observar un fenómeno más amplio: la existencia de distintos personajes que aparecen una y otra vez en los debates patrimoniales. Esta breve taxonomía no pretende clasificar personas reales, sino identificar arquetipos discursivos que emergen cada vez que el patrimonio entra en controversia.

El Demoledor
Reconoce los problemas con admirable rapidez: si un edificio está deteriorado, debe demolerse. No cree en restauraciones, rehabilitaciones ni segundas oportunidades. La ruina es para él una sentencia definitiva.
Su frase favorita es: “Boten esa cuestión y hagan algo nuevo”.
Para el Demoledor, el deterioro invalida cualquier valor histórico, arquitectónico o simbólico. Lo que ve no es una obra, sino un problema.

El Dubaísta
Mira cada terreno vacío o deteriorado como una oportunidad perdida. Sueña con paseos comerciales, restaurantes panorámicos, marinas, torres y equipamientos de última generación. No necesariamente desprecia el patrimonio; simplemente cree que el futuro siempre vale más que el pasado.
Su frase favorita es: “Le están quitando potencial al sector”.
La ciudad ideal del Dubaísta nunca está terminada. Siempre puede ser más moderna, más rentable y más espectacular.

El Futurista
Se parece al Dubaísta, pero su preocupación es menos inmobiliaria y más ideológica. Considera que la sociedad debe dejar atrás las cargas del pasado y concentrarse en construir el porvenir.
Su frase favorita es: “Hay que dejar de vivir del pasado”.
Para él, la conservación patrimonial representa una resistencia al cambio y una dificultad para proyectar el futuro.

El Incrédulo
No discute la historia, sino la categoría. No entiende por qué ese edificio, y no otro, merece ser patrimonio. En su imaginario, los monumentos deberían ser espectaculares, antiguos o excepcionalmente bellos. La arquitectura moderna suele desconcertarlo.
Su pregunta favorita es: “¿Qué tiene de patrimonial?”.
El Incrédulo no rechaza necesariamente el patrimonio. Lo que rechaza es que ciertos objetos sean considerados patrimoniales.

El Fatalista
Ha visto demasiados edificios abandonados. Está convencido de que toda declaratoria termina igual: cierres perimetrales, trámites eternos y estructuras vacías.
Su frase favorita es: “Ahora va a quedar botado para siempre”.
No combate el patrimonio; combate la esperanza.

El Antiburocrático
No necesariamente está en contra de conservar edificios, pero desconfía profundamente de las instituciones encargadas de hacerlo.
Su frase favorita es: “Puras trabas”.
El problema no es el inmueble. El problema es el Consejo, los permisos, los procedimientos y la lentitud administrativa.

El Sanitarista
No le interesan demasiado las discusiones históricas o arquitectónicas. Le preocupan los ratones, las palomas, la basura, la delincuencia y la inseguridad.
Su frase favorita es: “Eso es un foco de insalubridad”.
Mientras otros discuten memoria e identidad, él observa problemas concretos que afectan la vida cotidiana.

El Utilitarista
Evalúa la ciudad según el uso que puede obtenerse de ella. No pregunta qué representa un edificio, sino para qué sirve.
Su frase favorita es: “Ese espacio podría tener un mejor uso”.
Un gimnasio, un restaurante, un centro cultural o un paseo comercial suelen parecerle opciones más razonables que conservar una estructura deteriorada.

El Nostálgico
No recuerda el edificio; recuerda su vida dentro del edificio.
Sus argumentos son afectivos más que patrimoniales. Una fiesta, una tarde de verano, una fotografía familiar o una discoteca desaparecida pueden pesar más que cualquier informe técnico.
Su frase favorita es: “Ahí pasé los mejores años”.

El Identitario
Considera que el verdadero problema no es el edificio, sino la pérdida progresiva de referencias comunes.
Defiende el patrimonio porque lo entiende como una defensa de la identidad local.
Su frase favorita es: “Por eso Antofagasta está perdiendo su identidad”.
Para él, cada demolición implica también la desaparición de una parte de la memoria colectiva.

El Conspirativo
Nunca cree en las explicaciones oficiales. Si alguien promueve una declaratoria patrimonial, debe existir un interés oculto. Si alguien quiere demoler, también.
Su pregunta favorita es: “¿Qué gana con esto?”.
Para el Conspirativo, toda controversia urbana esconde una agenda que no ha sido revelada.

El Participacionista
No siempre tiene una posición definida sobre el edificio. Su preocupación principal es quién tomó la decisión y con qué legitimidad.
Su frase favorita es: “Eso debería consultarse a la ciudadanía”.
La discusión patrimonial es para él una discusión sobre participación democrática.

El Balconista
Observa la ciudad desde la distancia. Comenta, critica y exige, pero rara vez participa. Considera que los problemas urbanos deberían ser resueltos por otros, mientras él evalúa los resultados desde la comodidad de la tribuna.
Su frase favorita es:
"Alguien debería hacer algo."
El Balconista suele desconocer el trabajo silencioso detrás de las iniciativas patrimoniales: investigaciones, expedientes, organizaciones ciudadanas, reuniones, postulaciones y años de gestión. Su papel consiste en exigir resultados, no en producirlos.

El Rescatista
Es una figura optimista. Reconoce el deterioro del edificio, pero considera que precisamente por ello debe recuperarse.
Su frase favorita es: “Todavía se puede salvar”.
No ve una ruina; ve una oportunidad de restauración.

El Patrimonialista
Es una especie cada vez más rara. Habla de historia urbana, memoria colectiva, autores, contexto cultural y valor arquitectónico.
Su frase favorita es: “La ciudad también se construye con memoria”.
Suele ser acusado de vivir en el pasado, aunque paradójicamente muchas veces es el único que ha investigado aquello que intenta defender.

Epílogo

Ninguno de estos personajes existe en estado puro. Muchas veces conviven varios dentro de una misma persona. El mismo ciudadano puede ser demoledor frente a un edificio, nostálgico frente a otro y fatalista frente a un tercero. Sin embargo, cada controversia patrimonial parece convocarlos nuevamente, como si se tratara de un elenco permanente que espera la próxima demolición, restauración o declaratoria para volver a entrar en escena.

Lo más llamativo es que, en estas discusiones, rara vez se habla exclusivamente de patrimonio. Detrás de cada comentario aparecen cuestiones más profundas: la confianza en las instituciones, la experiencia cotidiana de la ciudad, las expectativas de desarrollo, la relación con la memoria y las distintas ideas sobre el futuro. Quizás por eso los debates patrimoniales suelen ser tan intensos. Cuando se discute patrimonio, en realidad se está discutiendo qué ciudad queremos conservar, transformar o imaginar.

Existe además una figura transversal que atraviesa a varios de estos personajes: el Iconoclasta. A diferencia de los demás, no ocupa una posición específica frente al patrimonio. Su papel consiste en cuestionar las certezas de todos los bandos. Pregunta por qué algo merece conservarse, quién define su valor y qué intereses participan en esa definición. Puede resultar incómodo, pero cumple una función indispensable: recordar que el patrimonio no es una verdad natural ni un consenso permanente, sino una construcción cultural que debe ser constantemente discutida.

25.3.26

La ignorada herencia patrimonial de Calama, por Claudio Galeno-Ibaceta (IP NupatS) e Ignacio Fernández-Peñaloza (tesista NupatS), El Mercurio de Calama, 25 marzo 2026

 La ignorada herencia patrimonial de Calama, El Mercurio de Calama, 25 marzo 2026

Claudio Galeno-Ibaceta, director Escuela de Arquitectura UCN, Inv. Principal NupatS
Ignacio Fernández, tesista de magíster MAZA_UCN / NupatS

Galería Comercial, diseñada por el Arq. Jorge Tarbuskovic en 1957, Postal edita por Alejandro Álvarez Vargas, circa 1970, Fuente: Archivo personal Ignacio Fernández P.

Calama celebra casi 150 años de su incorporación a Chile, pero su historia y su patrimonio se extiende a tiempos precolombinos. Calama ha sido un lugar resiliente: un oasis en medio del desierto que ha articulado rutas, culturas y economías. En ese sentido, su patrimonio se despliega como capas que alcanzan hasta el modernismo del siglo XX.


Mucho antes de constituirse como asentamiento, el oasis del río Loa configuró un espacio de ocupación continua. Ya en el siglo XVII, Calama aparece como un lugar de cultivo y tránsito vinculado a Chiu-Chiu, Caspana y Ayquina, mientras sus cementerios evidencian intercambios entre la costa y el altiplano desde tiempos prehispánicos. Más que un origen, Calama representa un cruce de caminos.


Esa condición ha sido también una forma de paisaje. Un plano de 1927, elaborado por el ingeniero Rudolph Williams, muestra un reducido grupo de manzanas inscrito en un territorio mayor: vegas hacia el poniente, oasis agrícola hacia el oriente y una red de canales que organizaban la vida en torno al agua. Más que una ciudad, aparece un paisaje.


Ese paisaje ha sido tensionado por la lógica extractiva; aun así, la minería ha dejado un patrimonio significativo que da cuenta de las distintas etapas urbanas de Calama. Entre ellas, la arquitectura funeraria del Cementerio ofrece testimonios singulares: pequeños panteones que reproducen capillas en miniatura y mausoleos como el de la familia Abaroa, hacia 1920, que introduce un lenguaje eclecticista. A ello se suman las ruinas de su finca en el río Loa, donde persiste una casona patrimonial.


Del mismo modo, las primeras obras urbanas de la década de 1930 —como la Municipalidad o el Mercado Central— expresan una búsqueda de identidad a través de un “arte decorativo nacional”, cruzando la depuración moderna con motivos indígenas.


A mediados del siglo XX, el paisaje urbano se proyecta hacia una modernidad más racionalista. Diseños como la galería comercial junto al Mercado —de Jorge Tarbuskovic— anticipan una transformación mayor, resultado de una crisis.


Los terremotos de 1950 y 1953 marcaron un punto de inflexión: una ciudad dominada por el adobe vio colapsar gran parte de su tejido, dando paso a un proceso de reconstrucción impulsado por el Estado, que incorporó nuevas formas de edificar y de pensar la ciudad. La arquitectura moderna no fue solo una opción estética, sino una respuesta técnica, institucional y territorial.


Gran parte de este legado se vincula a equipamientos públicos que dotaron a la ciudad de infraestructura. La Escuela D-48, el Colegio Guadalupe de Ayquina o el antiguo Hospital —proyectado por Francisco Fones e inaugurado en 1964— no solo resolvieron funciones, sino que articularon el crecimiento urbano, conectando el núcleo histórico con nuevos barrios y configurando una nueva centralidad.


Estas arquitecturas representan un momento en que el Estado intervino decisivamente en la ciudad, materializando una idea de progreso y bienestar. Esa modernidad no solo construyó edificios: construyó ciudad.


Este patrimonio moderno —a diferencia de las capas más antiguas— permanece en gran medida invisibilizado. Su valor radica en haber sido una respuesta concreta a una crisis y en haber dado forma a la ciudad contemporánea.

23.8.25

Referente mundial del patrimonio Laurajane Smith visitó Chile y abrió debate sobre los desafíos para Latinoamérica

Vía Publimetro.

El encuentro coincidió con la discusión legislativa en Chile sobre una nueva ley de patrimonio que busca integrar dimensiones inmateriales e indígenas.

Fotografía por NupatS


Por Nicole Villanueva/ 23 de agosto 2025 a las 11:00 hrs.

La reflexión sobre el patrimonio como un fenómeno que trasciende lo monumental y se vincula profundamente con las dimensiones sociales, políticas y emocionales fue el eje de la conferencia internacional “Patrimonio y usos sociales: Perspectivas críticas”. El encuentro fue organizado por el Núcleo Milenio NupatS en conjunto con la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad del Bío-Bío, y tuvo como invitada central a Laurajane Smith, reconocida académica de la Australian National University y referente global en estudios críticos del patrimonio.

Smith, directora del Centre for Heritage and Museum Studies, es autora de libros que han marcado el campo, como Uses of Heritage (2006), Intangible Heritage (2009) y Emotional Heritage (2020). Su trabajo se ha caracterizado por cuestionar las visiones tradicionales y poner en el centro a las comunidades como actores activos en la construcción patrimonial.

Patrimonio como proceso social

Durante su conferencia, Smith planteó que el patrimonio debe entenderse más allá de los objetos y monumentos, proponiendo una mirada centrada en la memoria, los derechos humanos y la emocionalidad.

“El patrimonio no sólo nos ayuda a enfrentar problemas sociales actuales, también es un proceso a través del cual negociamos nuestras emociones: la vergüenza, la culpa, la pérdida, la esperanza. La verdad factual por sí sola no basta; necesitamos comprender la carga emocional del patrimonio para poder influir en la sociedad de manera más constructiva”, sostuvo.

En ese mismo sentido, subrayó que toda práctica patrimonial está atravesada por una dimensión política. “El patrimonio es, por definición, político. Es un proceso mediante el cual miramos al pasado, tomamos decisiones sobre él y lo traemos al presente para lidiar con cuestiones sociales contemporáneas. Involucra tanto la memoria como el olvido, validando algunas narrativas mientras se marginan otras”, agregó.

Uno de los puntos más debatidos fue el rol que deben desempeñar las comunidades en la gestión patrimonial. Según Smith, “hay comunidades con las que debemos trabajar y facilitar la expresión de sus propias interpretaciones del patrimonio. Pero también existen comunidades cuyas visiones quizá necesitemos desafiar, especialmente cuando refuerzan narrativas nacionales excluyentes o distorsionadas”.

La académica advirtió que el término “comunidad” suele usarse de manera acrítica. “A menudo asumimos que siempre implica algo positivo, y no necesariamente es así. Es fundamental comprender las consecuencias políticas de cada decisión y preguntarnos qué queremos realmente de ‘la comunidad’”, señaló.

Perspectivas chilenas y regionales

El impacto de la visita fue destacado por Emilio de la Cerda, Director de Patrimonio Cultural UC y exsubsecretario del Patrimonio Cultural.

“Contar con Laurajane Smith en Chile es un aporte enorme. Su enfoque ha sido muy influyente en distintos campos del conocimiento, y tenerla como fuente directa, dialogando con estudiantes y con la comunidad vinculada al Núcleo Milenio de PatrimonioS, es realmente significativo”, afirmó.

De la Cerda también subrayó el momento clave que vive Chile en materia patrimonial: “Las comunidades han estado en la primera línea de la protección patrimonial, instalando temas que muchas veces la institucionalidad recoge de manera tardía. La nueva ley que se discute en el Senado abre la posibilidad de incorporar dimensiones inmateriales, indígenas y comunitarias que dialogan con los debates internacionales”.

Por su parte, Macarena Ibarra, directora del Núcleo Milenio NupatS, valoró la contribución de la académica australiana.

“Lo central del planteamiento es que NupatS busca ofrecer una mirada panorámica sobre el estudio contemporáneo del patrimonio en Chile y América Latina, reconociendo que existen desafíos teóricos y metodológicos comunes y también temas emergentes compartidos que requieren reflexión colectiva”, explicó.

“Entre los temas prioritarios aparecen la alineación de Latinoamérica con el patrimonio mundial, las tensiones normativas y la falta de consensos, así como asuntos vinculados a memoria, derechos humanos y los retos de la gestión patrimonial en la región”, añadió.

Una visita con mirada territorial

El paso de Smith por Chile incluyó una visita a Lota, en la Región del Biobío, donde compartió con comunidades locales y conoció uno de los patrimonios más relevantes del país. Posteriormente, cerró su agenda con la conferencia “Patrimonio y usos sociales: Perspectivas críticas” en el Auditorio Paraninfo de la Universidad del Bío-Bío, consolidando un diálogo que promete proyectarse en toda la región.



17.6.23

CONVOCATORIA ABIERTA HASTA EL 30 DE JUNIO / 3er Seminario de Investigación de Postgrado Red PHI Chile: LUGARES DE LA MEMORIA Y CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO / Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) / Universidad de Chile, Santiago, 23-24-25 noviembre 2023

 

 

 

 

 

 

 

 

Vía 3SIP.

PRESENTACIÓN

DESCARGAR CONVOCATORIA AQUÍ.

La Red de Patrimonio Histórico Cultural Iberoamericano (Red PHI-Chile), conjuntamente con el Instituto de Historia y Patrimonio y el Magíster en Intervención del Patrimonio Arquitectónico, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, desarrollarán entre 23 y el 25 de noviembre de 2023 el Tercer Seminario de Investigación de Postgrado, el que en esta ocasión tiene como eje central los “LUGARES DE MEMORIA Y CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO”.

La Red PHI es un proyecto internacional, desarrollado desde el año 2010, como resultado del acuerdo multilateral suscrito entre universidades de Iberoamérica y de Europa. Su objetivo es colaborar en la promoción del desarrollo sostenible en torno a las comunidades científicas, académicas y culturales preocupadas del estudio y conservación del patrimonio. En Chile, la Red está compuesta de siete prestigiosas universidades que poseen programas de posgrado en patrimonio cultural.

En su tercera versión 2023, el Seminario pretende ahondar y discutir de manera interdisciplinar la relación entre la producción de la memoria y las acciones de intervención en el patrimonio cultural y natural. A partir de esta temática, se contará con la presentación de trabajos de estudiantes de posgrado, tanto de universidades de Chile, como del extranjero. Paralelamente se realizarán charlas a cargo de expertos nacionales e internacionales. Se espera que este encuentro incentive la discusión crítica de los temas que están emergiendo en el patrimonio y sobre los cuales es necesario formular nuevas teorías, metodologías y proyectos de intervención, tendentes a mejorar la calidad de vida y promover el desarrollo de las personas y comunidades.

TEMÁTICA DEL SEMINARIO

La función social del patrimonio, implica que éste no es un elemento neutro, sino una dimensión que, a través del recuerdo, la emoción y la efectividad, suscita una ‘memoria viva’. Como nunca antes había ocurrido –debido a cambios de paradigmas globales, económicos y tecnológicos-, vivimos un presente que nos interroga y nos demanda respuestas frente a la necesidad de sentirnos parte de un lugar, de contar con referencias para habitar nuestro mundo: paisajes, ciudades y arquitectura.

Con la plasmación del giro postmoderno, la nueva noción de patrimonio diferencia los conceptos de historia y memoria. La historia es una representación explicativa del pasado, que tiende a ser objetiva y exige una operación intelectual. En cambio, la memoria, tanto colectiva como individual, al ser subjetiva, requiere aferrarse a los lugares y artefactos del patrimonio para así hacerse presente y permitir la restitución de los recuerdos que nos son valederos.

De lo señalado, la principal función que tendría la intervención (planificación, conservación y/o gestión) sobre los lugares y artefactos del patrimonio, sería la de otorgar sentido a la producción y conservación de las memorias que las comunidades relevan en el presente para legitimar y preservar sus identidades. Para otorgar este sentido, la memoria se anclará, reviviendo tanto, en elementos cotidianos de nuestra existencia, como en la arquitectura, en los barrios de la ciudad o en la escala del territorio.

Bajo esta perspectiva, el Tercer Seminario de la Red PHI invita a postular trabajos de investigación de postgrado, a través de los cuales se planteen nuevos problemas y propuestas que pongan en tensión la memoria, los lugares y la conservación del patrimonio en sus diversas escalas, facetas y tipos. Los trabajos podrán abordar aspectos teóricos, históricos, metodológicos y técnicos, incentivándose una mirada inter y transdisciplinar del patrimonio.

EJES TEMÁTICOS

A partir de las consideraciones conceptuales esbozadas, a continuación, se indican los 5 ejes temáticos que estructuran el Seminario:

A. Nuevos campos teórico, conceptuales y metodológicos del patrimonio: Eje encaminado a actualizar el contexto de los conceptos y métodos aplicables a las nuevas nociones de memoria y de patrimonio que se están gestando para los lugares que habitamos. Se consideran herramientas para la identificación, valoración, conservación y monitoreo del patrimonio material e inmaterial en sus diversas escalas, categorías y tipos.

B. Los documentos y la reconstrucción de los lugares de la memoria: Eje que toma como centro la función hermenéutica ejercida sobre los diversos documentos históricos, sociales y culturales, a través de cuya activación es posible la reconstrucción de los lugares del patrimonio en función de sus memorias relevantes. En la tensión memoria-olvido, los documentos (textos, objetos, obras, territorios y ciudades) constituyen un refuerzo de las identidades sociales e individuales, con sus memorias.

C. El proyecto de conservación e intervención patrimonial: Eje orientado a exponer proyectos de intervención sobre bienes patrimoniales, como, por ejemplo, en paisajes, áreas histórico-urbanas relevantes, conjuntos y/o obras arquitectónicas de valor patrimonial. Se busca que, a través de estas intervenciones se muestren las diversas metodologías, los criterios y las acciones de intervención, abarcando desde los estudios previos, los diagnósticos, las transformaciones, las estrategias proyectuales y las tecnologías propuestas.

D. Políticas públicas y gobernanza del patrimonio: Eje que comprende la dimensión de las políticas públicas para la protección y conservación del patrimonio derivadas de un contexto social, político y cultural específico. Es de interés conocer trabajos que exploren los procesos de gobernanza (entre actores sociales, institucionales y privados), los sistemas de planificación de las acciones económicas y administrativas, a partir de las cuales permitir la conservación contemporánea del patrimonio.

E. Planes maestros de conservación y gestión del patrimonio (social, económica, ambiental y cultural): Eje orientado a conocer, innovaciones y nuevas miradas para la conservación patrimonial, a base de planes maestros o planes directores de revitalización de áreas histórico urbanas, planes de restauración del paisaje, planes de mantención y conservación de áreas protegidas (culturales o naturales), planes de conservación de bienes del Patrimonio Mundial UNESCO, etc.

CONVOCATORIA PARA LA POSTULACIÓN DE TRABAJOS

La Red PHI-Chile invita a todos los estudiantes de postgrado de las diversas áreas del patrimonio a presentar trabajos, en cualesquiera de los ejes temáticos definidos. El Seminario está abierto a la participación de estudiantes de postgrado de cualquier universidad nacional o extranjera, sean integrantes o no de la Red PHI-Chile.

Las postulaciones deben derivar de trabajos de investigación, incluidos en programas universitarios de postgrado (magister o doctorado). Los interesados deberán estar desarrollando sus tesis, o haberla ya defendido durante el periodo académico 2022-2023.

Los postulantes interesados enviarán en primera instancia un resumen de su ponencia, el que será evaluado por el Comité Científico del Seminario, considerando su pertinencia con los objetivos y ejes temáticos del encuentro. Posterior a dicha evaluación, se informará sobre los trabajos aceptados, a partir de cuyo momento se solicitará el envío de la ponencia en extenso.

Los trabajos seleccionados serán expuestos de manera presencial en las dependencias de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile. Cada ponente se integrará a una mesa temática y dispondrá de 15 minutos de exposición. Cada mesa contará con un moderador (a) y un número determinado de expositores, al final de lo cual se realizará un debate y sesión de preguntas por parte de los asistentes.

El programa del Seminario será publicado oportunamente considerando la fecha y horario de exposición de los trabajos aceptados, así como de las conferencias que realizarán expertos invitados.

Posterior al encuentro, el Comité Ejecutivo del Seminario gestionará una publicación digital con los trabajos extensos aceptados, y las conferencias dictadas por los expertos invitados.

El Comité Científico del Seminario seleccionará las mejores ponencias para ser evaluada su publicación en extenso en Revista Arquitecturas del Sur de la Universidad del Bio Bio (Scielo, ERIH Plus, Latindex); Revista Historia y Patrimonio; y Revista de Arquitectura (ERIH Plus, Latindex), ambas de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile.

Toda la información del Seminario estará disponible en la página web: https://redphichile2023.wixsite.com/3sip

Para cualquier consulta, aclaración y envío de los trabajos, dirigirse al correo del Seminario: redphichile2023@uchilefau.cl

FORMATOS DE PRESENTACIÓN

Descargar aquí el template/formato de resumen.

Resúmenes: Formato PDF en tamaño carta vertical. Tipografía Times New Roman, tamaño 12, interlineado 1,15. Márgenes: izquierdo 3, derecho 2, superior 2, inferior 2.

El resumen se estructurará considerando los siguientes elementos:

Título del trabajo (mayúsculas y en negrita).

Nombre y apellidos del autor.

Programa de Postgrado.

Filiación institucional (Universidad a la que está asociado el autor).

Eje temático al que se adscribe el trabajo (revisar los ejes definidos arriba).

3 palabras clave.

Resumen máximo 300 palabras. Sintéticamente debe incluirse justificación del tema, problema abordado, objetivo, metodología y conclusión principal. Las 300 palabras no incluyen las referencias bibliográficas.

Referencias bibliográficas (máximo 5)

3 imágenes representativas del trabajo.

Trabajos en extenso: Se utilizará un modelo (template) que será publicado en la página web del Seminario. La extensión total del trabajo será de 2.000 palabras con aplicación de normas APA 7 (actualización 2020). Podrá incluirse un máximo de 6 imágenes en formato jpg 300 dpi.

17.10.21

"Antofagasta tuvo 30 teatros, pero de ellos ya no queda ningún rastro físico". Alberto Olguín Durán, académico de la UA v autor del libro Los Teatros Olvidados

 Vía El Mercurio de Antofagasta.


 

Colaboración de Iván Pereira Pízarro

Cuando Antofagasta aún era parte del territorio boliviano, e incluso antes de tener un hospital, un lazareto o una municipalidad, ya tenía un teatro, comenta el actor y director Alberto Olguín Durán, quien ve en este detalle un símbolo de lo relevante que fueron estos espacios para la construcción de la sociedad de fines del siglo XIX y comienzos del XX.

El director de la carrera de Artes Escénicas de la Universidad de Antofagasta dedicó los últimos cuatro años a reconstruir la historia de estos salones, a veces lujosos y a veces modestos, que durante décadas recibieron a artistas de renombre internacional, pero también a pequeñas compañías, dirigentes sociales o a los políticos de turno, porque -según describe Olguín- los teatros "no sólo fueron espacios de ocio y entretenimiento, sino que también de todo tipo de expresiones y manifestaciones".

"Los Teatros Olvidados" (1871-1930), se llama la segunda obra de Alberto Olguín, que relata una faceta poco conocida, pero muy importante del desarrollo de Antofagasta.

¿Como surge la idea de escribir este libro?

-Hice toda mi vida en un teatro, precisamente en el Teatro Pedro de la Barra, donde fui de niño como espectador, y luego como estudiante y artísta, por lo tanto, siempre supe que un teatro era mucho más que un lugar para presentar obras o espectáculos. Y así cuando comencé a investigar su historia, comprendí que el teatro se expandía hacia la comunidad desde un plano civil, social, politico y artístico. En ese momento entendí que los teatros son claves en la constitución de las ciudades.

¿Cuándo nace el teatro en Antofagasta?

-El primer teatro abrió en 1871, al costado del cuartel de bomberos de calle Sucre, y duró casi 20 años, hasta que se quemó en 1890. cuando la comunidad se quedó sin ese lugar, comenzaron a surgir otros espacios que se gestan con la intención de ser teatros. Así nos encontramos con distintos tipos de salones, de estilo neoclásico, tradicional a la italiana con butacas, además de galpones y carpas que se llamaban pabellones. Es importante ubicarse en la historia, porque en ese momento no estaba abierto el Canal de Panamá y quienes viajaban desde Buenos Aires a Lima tenían una parada obligada en Valparaíso y Antofagasta. Eso hizo que comenzaran a pasar muchas compañías de teatro de distintos países por la ciudad.

¿Cuántos teatros tuvo la ciudad?

-Entre 1871 y1930 hubo 30 teatros, pero simultáneamente funcionaron hasta 8. Eso para una comunidad de 50 mil habitantes es muchísimo. Había una necesidad de entretención y de manifestarse. El teatro se entendía como un espacio público, aunque fueran privados. Los teatros ofrecían toda manifestaciön que la comunidad requiriera, por lo tanto la gente iba a presenciar boxeo, a ver una opereta, o incluso a discutir con el politico de turno en una asamblea.

Varias organizaciones civiles formaron sus propios teatros...

-Estaba el teatro de la Sociedad de Socorros Mutuos, que funcionó a la vuelta del teatro Pedro de la Barra y hasta hace muy poco permanecia. El de la Federación Obrera, que era el teatro del Parttido Comunista. También el teatro Popular, el Teatro Bellavista. Cada uno con su espectáculo singular, en un comienzo muy de comedia, después obras patrióticas por la influencia de la Guerra del Pacífico y luego se convirtieron en un espacio bastante popular, donde se hablaba de problemas que tenían que ver con los ciudadanos.

¿Qué tipo de público asistía a estos espacios?


-Todos y todas. Sin distinción de clases. Aunque todos los teatros del mundo son el reflejo de sus comunidades y en Antofagasta, a medida que la ciudad crece, aparece un espíritu aspiracional en las clases más altas. Pero en general, todos entraban al teatro, desde niños hasta adultos, porque también había entradas populares. La gente vibraba con el teatro, imagínate que cuando llegaban artistas de renombre, los iban a buscar al puerto y los traían en andas a la ciudad.

UNA CIUDAD SINGULAR

Antofagasta desde un comienzo fue una ciudad moderna, dice Alberto Olguín. Estaba conectada por el puerto y tenía una industria extractiva que atraía a personas de todos los rincones del mundo, lo que explica el rápido desarrollo que tuvo el teatro en sus primeras décadas.

"Es increíble, pero en Antofagasta no era muy extraño que el mismo día que actuaba Rosita Carrera, estuviera Margarita Xirgu en otro teatro Es como que hoy hubiese estado Julia Roberts y Billie Eilish en distintos salones y a la misma hora", relata el autor.

¿Cómo se explica este auge?


-Es una condición propia de sociedad chilena de la última parte del siglo XIX. En Santiago y Valparaíso había muchos teatros. Y Antofagasta, siendo una ciudad chica, tuvo también una gran variedad de teatros. Este auge tuvo diversas causas, pero creo que la principal tiene que ver con la modernidad, porque es propio de la modernidad contar teatros, cafés, salones de cine, bares. Todo esto, impulsado también por los inmigrantes que instalaban una parte de su tiene natal en la ciudad.

¿Qué artistas pasaran por Antofagasta?

-Margarita Xirgu para mí es la más grande actriz española que pisó el suelo antofagastino. También Anna Pávlova, que fue la bailarina más influente del mundo de la danza en ese momento. La rusa fue reconocida por su interpretación del papel de "La muerte del cisne", además se convirtió en la primera bailarina en viajar por todo el mundo, incluyendo Sudamérica, India y Australia. Acá también estuvo Antonio Aramburo, un tenor superlativo de clase mundial, reconocido por todos. El español Baudilio Alió fue otro personaje que se convirtió en el primer director de teatro en Antofagasta. Además, de las peliculas que se hicieron en la ciudad. Aquí se grabaron 8 filmes entre 1926 y 1928, pero la industria no perduró por la crisis salitrera y la llegada del cine sonoro.

¿Cómo fueron desapareciendo los teatros a lo largo del tiempo?

-Lamentablemente desaparecieron porque siempre ha existido en la ciudad una cultura extractivista, es decir, derrumbar lo que tenemos y ocupar ese espacio para otra edificación. El mejor ejemplo es lo que ocurre actualmente con el Conservatorio de Música, que se transformará en un edificio de departamentos. Así se ha hecho en Antofagasta a lo largo de la historia.

¿Qué conclusión sacas después de haber investigado a fondo la historia del teatro en Antofagasta?

-Que cuando creemos que un teatro es sólo un lugar para presentación de espectáculos artísticos, estamos muy equivocados. Un teatro es un espacio heterotópico, es un lugar que vale por sí mismo, ya que abarca todas las conductas y acciones de la comunidad. Cuando está lloviendo, tú entras al teatro y puede ser primavera, y cuando las cosas no están bien en la ciudad, dentro de un teatro se puede organizar la comunidad para soluciionar el problema. Es también un espacio de solidaridad, porque se hacen funciones a beneficio.

¿Qué puedes decir sobre el legado cultural que dejaron los teatros?

-Este libro termina explicando que una ciudad no se puede construir con la memoria cultural que se basa exclusivamente en la tradición oral. Es una construcción que necesita rastros fisicos vivos y nosotros, lamentablemente, los perdimos todos. De los 30 teatros que yo nombro en el texto, ninguno perdura fisicamente y eso muy negativo, porque la memoria cultural no se construye solamente con el relato, se tiene que construir con los objetos y la materialidad. Es importante entender que en los teatros ocurre la convivencia. Y en esta pandemia todos nos dimos cuenta que lo que más necesitamos es la convivencia, y los teatros ofrecen la máxima expresión de aquello.

¿Qué futuro tiene el teatro en mundo donde avanzan las plataformas digitales?


-El teatro nació en crisis, ha vivido en crisis y seguirá viviendo en crisis. Ocurre una guerra mundial y cierran estos espacios, viene una pandemia y los vuelven a cerrar. Tuvimos que migrar al Internet para ver obras. Pero bastó un poquito de normalidad para que se abrieran los teatros y la gente volvió a los salones. Este espacio es importante, porque es la coincidencia espacial, territorial y cronológica de los seres humanos, que se ponen de acuerdo para ir ver algo y otros para mostrar ese "algo". Y ese acto de convivencia está en la naturaleza, y no se puede evitar.

Ver video del lanzamiento del libro en la Biblioteca Regional de Antofagasta.

3.2.20

Arquitecto [Claudio Galeno] plantea que es el momento de rescatar el patrimonio de Antofagasta

Vía El América.

Febrero 1, 2020

Claudio Galeno, explica el valor arquitectónico de la ciudad y sugiere acciones para rescatar sector y edificaciones históricas de la capital regional.

La noche del 12 de noviembre de 2019, un incendio afectó al inmueble ubicado en la intersección de calles Baquedano y Matta, en pleno centro de Antofagasta. El edificio se terminó derrumbando producto del efecto de las llamas en su estructura, la edificación era reconocida por su antigüedad.

El hecho no pasó desapercibido, sobre todo porque se produjo en el contexto de las movilizaciones que se generaron producto del estallido social de octubre y porque en las redes sociales se viralizaron videos del edificio incendiado y derrumbándose, lo cual trajo un sinnúmero de comentarios alegando la destrucción de un edificio patrimonial de la ciudad.

El académico de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte (UCN), Dr. Claudio Galeno, doctor en Teoría e Historia de la Arquitectura, explica que el inmueble siniestrado no poseía ninguna tutela patrimonial, que si bien es una pérdida por lo que significa para la identidad e historia local, no existía un resguardo alguno de parte de instituciones ligadas al patrimonio.

Ante la consulta si existe, efectivamente, un patrimonio que debe ser resguardado en la ciudad, Galeno enfatiza que sí. Indicó que existe una serie de edificaciones que son reflejo de un momento histórico de Antofagasta y, que poseen características arquitectónicas propias, por lo tanto, deben ser consideradas valiosas y patrimonio.

“La ciudad tiene una historia breve, pero tiene obras que reflejan sus distintos momentos históricos en los distintos estilos y reflejan la sociedad que edificó ese edificio, desde las distintas colonias extranjeras, instituciones, obras del Estado y de privados”, indica el experto en arquitectura patrimonial.

Del mismo modo, destaca a Antofagasta entre las ciudades del norte chileno que tienen buenas obras, “digamos de mayor envergadura en términos de escala y de variedad arquitectónica y patrimonial”.

Entre las edificaciones antofagastinas que destacan en la página web del Consejo de Monumentos Nacionales, https://www.monumentos.gob.cl/, están el ex Teatro Nacional, sitio de Memoria ex Centro de Detención Providencia, las casas Dauelsberg, West Coast y Abaroa, edificio de los Servicios Públicos que hoy alberga la Biblioteca Regional, edificio de la ex Municipalidad, el Cuartel General de Bomberos de Antofagasta, Inmueble de la Escuela D N°73 o ex Escuela N°2, el cual está habilitado como el Teatro Pedro de La Barra, la antigua Aduana de Antofagasta, la estación de Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia y la primera Gobernación Marítima de Antofagasta. Son algunos ejemplos de obras declaradas bajo la categoría Monumentos Históricos.

INCENTIVOS

Una de las dificultades que se presentan para salvaguardar inmuebles patrimoniales son las normativas y los procesos. “Habría que generar incentivos dentro de la Ley de Monumentos, para que los propietarios tengan algunos beneficios si poseen un inmueble declarado Monumento Histórico. Por ejemplo, que paguen menos impuesto, que podamos estudiar a fondo, generar una restauración, cosas que en otros países sí existen”, apunta el académico.

Si bien Antofagasta, con respecto a otras ciudades del Norte Grande, posee un patrimonio con un volumen importante, existen obras que deberían ser declaradas patrimonio. Esto porque ya hay edificaciones que se han perdido, han desaparecido del escenario urbano de la ciudad, otras sufren transformaciones en vez de rescatar su originalidad arquitectónica.

“Un edificio notable, me parece, es el edificio que se emplaza en el Balneario Municipal, que está totalmente transformado en el primer piso. [También] está el centro [de Antofagasta,] que obviamente, posee una concentración y una variedad de distintas piezas arquitectónicas”, afirma el docente.

En Antofagasta el plan regulador tiene una zona de Protección Histórica, una zona amplia que abarca hasta calle Manuel Antonio Matta por el oriente y Baquedano por el sur y Sucre por el norte. Pero, existen varios edificios que han sido alterados en sus fachadas.

Sin embargo, para el arquitecto una dificultad radica en que “la municipalidad local es una de las más complejas del país por las diferentes cosas que debe atender y, también, porque todavía se comporta como si la ciudad tuviera 60 mil habitantes. No se refleja la dimensión, la escala que tiene Antofagasta”.

Galeno identifica otra problemática que no se ha atendido, la cual consiste en que el centro, que es y debe ser una zona de preservación histórica, posee escasa fiscalización. Constata que muchos de los edificios antiguos que tenían un uso comercial o de oficinas, se han arrendado y dividido por dentro transformándolos en verdaderos cités. Por lo que, el municipio debería, al menos recuperar el cuidado que tuvo históricamente por su patrimonio.

ROLES

La ciudad posee características singulares desde la perspectiva arquitectónica, tiene entre sus obras patrimoniales un edificio con más de 200 [150] años. Si bien originalmente no estaba en Antofagasta, en él se emplaza hoy el Museo Regional. El inmueble Llegó a Valparaíso y fue trasladado a Mejillones y traído a la ciudad posteriormente.

Con el traspaso del Consejo de Monumentos, desde el Ministerio de Educación al de Cultura y las Artes, se generó una nueva institucionalidad, la cual consiste en un representante del Consejo de Monumentos Nacionales en cada región. En el caso de Antofagasta esa persona es la arquitecta UCN, Alejandra Joo.

Para Galeno este es un hito importante. “Ahora hay una figura, que creo va a cumplir un rol clave, porque Alejandra sabe de patrimonio, tiene estudios en restauración y desde el Ministerio de Obras Públicas tuvo a cargo la restauración de varias obras de patrimonio histórico, la misma Biblioteca Regional, la Iglesia de San Pedro Atacama, entre otras”.

Con respecto a qué se podría esperar que ocurra con el patrimonio, en el contexto del movimiento social que se generó en el último tiempo. El doctor en patrimonio argumenta que lo más dañado han sido locales dedicados al comercio, por lo mismo, espera que junto a la recuperación del comercio, se aproveche la oportunidad para recuperar el centro de la ciudad.

“El centro de Antofagasta tiene una imagen histórica importante, a pesar que hay cosas que se han perdido, todavía hay piezas que podrían estar en un mejor estado y podrían potenciarse”, afirma el arquitecto.

A su juicio, se debe generar un plan de recuperación por el daño realizado, y podría ser la oportunidad para ampliar la zona de construcción histórica y realmente recuperar fachadas y rescatar algunas edificaciones. De esa manera se tendría un catastro más completo.

Es ahí donde el aporte de la UCN puede resultar primordial, por medio de su escuela de Arquitectura, por ejemplo, se podrían establecer algunas alianzas o convenios con instituciones que apunten al rescate y recuperación del espacio público, urbano y arquitectónico. En esa dimensión, el Dr. Galeno expresa que son necesarios equipos multidisciplinarios.

“Hay otros roles, como nuestro rol frente a los campamentos, frente a la desigualdad social, en la estructura urbana de la ciudad, en pensar una ciudad mejor y más democrática con mayor humanidad con sus personas, con una mejor calidad de vida. Estamos en un desierto, estamos en un ambiente especial y una ciudad que es compleja y así seguramente tendrán su rol también la Escuela de Psicología, de Periodismo”.

La UCN, como entidad vinculada al territorio puede y debe cumplir un rol de vanguardia en propuestas que lleguen a la ciudadanía para salvaguardar el patrimonio de la capital regional.

25.9.18

Otra perspectiva sobre los conflictos con el patrimonio

En Chile, se suele discutir mucho sobre los aspectos positivos y negativos sobre las declaratorias de monumento histórico. Para verlo en otro contexto, reposteo este artículo del periódico El País respecto de los problemas que acarrean las declaratoria de los cascos históricos de ciudades españolas.

Vía El País.

Las Ciudades Patrimonio se quejan de asfixia por falta de ingresos

Los 15 municipios distinguidos en España por la Unesco denuncian que los gastos se disparan, mientras se ven obligados a eximir de impuestos a sus cascos históricos

Por Vicente G. Olaya

Madrid 25 SEP 2018 - 08:24 CEST

Hace poco más de un año, un camión se llevó por delante una de las barandillas de la Bajada de la Misericordia, entre el Templo de Augusto y el Circo Romano, en Tarragona. El Ayuntamiento aún no la ha repuesto, no por falta de ganas, sino porque debe realizar antes un “proyecto específico” para restaurarla si quiere mantener su categoría como Ciudad de Patrimonio de la Humanidad, galardón concedido por la Unesco en noviembre de 2000. En Úbeda, las calles del casco urbano se barren a mano y en San Cristóbal de La Laguna carecen de suficientes repetidores de telefonía para no dañar la imagen impoluta de la ciudad. Todos los alcaldes consultados del grupo que conforman 15 localidades españolas —y que este mes han cumplido su 25º aniversario como entidad— se quejan de lo mismo. “La distinción multiplica los gastos, pero no los ingresos municipales. Estamos muy orgullosos de formar parte del grupo de elegidos”, dice el munícipe de Alcalá de Henares, Javier Rodríguez Palacios, “pero necesitamos ayuda del Estado”. Reclaman en subvenciones y exenciones.

Las Ciudades Patrimonio de la Humanidad son la envidia de los destinos turísticos. Preferentemente reciben visitantes tranquilos, respetuosos y que gastan por encima de la media, ya que almuerzan en los mejores restaurantes y se alojan en distinguidos hoteles o casonas con siglos de antigüedad. Pero este grupo necesita ayudas del Estado o de la Unión Europea —se han reunido ya con el comisario de Educación y Cultura— que les permitan paliar el descenso de tributos que se produce por la exención de los impuestos (IBI e ICO, fundamentalmente) a los propietarios de inmuebles protegidos, ya que los cascos históricos los tiene bonificados. El Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) es el principal ingreso de cualquier municipio.

Alcalá (Universidad y recinto histórico) cumple ahora el vigésimo aniversario de su galardón. Rodríguez Palacios recuerda que la Unesco puede retirar la categoría en caso de incumplimiento, tal y como le ocurrió a Dresde (Alemania) por levantar un puente en zona protegida.

“Se trata de ciudades vivas y hay que seguir manteniéndolas. La diferencia entre Ciudad Patrimonio y Lugar Patrimonio [en España hay unos 30] es que los lugares solo tienen uno o muy pocos edificios, como puede ser el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. A las ocho lo cierras, y hasta el día siguiente. No hay más gastos que la seguridad. En Alcalá, en cambio, debes mantener el pulso a cualquier hora”, señala.

El grupo de los 15 elegidos

El 17 de septiembre de 1993 Ávila, Cáceres, Salamanca, Santiago de Compostela, Segovia y Toledo, que fueron las primeras en ser reconocidas en su conjunto como Patrimonio Mundial por la Unesco, decidieron unir sus fuerzas creando el Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España, una asociación sin ánimo de lucro.

Con posterioridad se incorporaron Córdoba, en 1996, Cuenca en 1998, Alcalá de Henares en 2000, Ibiza y San Cristóbal de La Laguna en 2002, Mérida y Tarragona en 2006 y, finalmente, en 2014, Baeza y Úbeda. Se ha completó así la relación de las 15 ciudades españolas inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial.

La declaración de Patrimonio Mundial es una distinción que otorga la Unesco a aquellos bienes con características de excepcional valor que los hacen únicos en el mundo. España, es, con 46 bienes inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial, de los que 15 son ciudades, el tercer país del mundo con mayor número de inscripciones, sólo detrás de Italia y China. Esta situación pone de manifiesto la extraordinaria riqueza y diversidad de nuestro patrimonio cultural y natural, y trae consigo el reconocimiento y aprecio de la comunidad internacional sobre nuestro estos bienes. Sin duda, un sello de calidad y un pasaporte de promoción realmente universal para estas ciudades españolas.

Begoña Floria, primera teniente de alcalde de Tarragona (conjunto arqueológico romano), recuerda que existe una comisión de ciudades que reclama una modificación tributaria que reconozca su “singularidad fiscal”. Aboga como solución incrementar el mecenazgo y la implicación de las empresas mediante políticas de Responsabilidad Social Corporativa. “Ahora que ha pasado la crisis económica es el momento de invertir en cultura”, añade.

“No es lo mismo hacer un ascensor en el Ayuntamiento y toparse debajo con un circo romano, que hacerlo en un edificio moderno a las afueras de la ciudad. Los expedientes y estudios arqueológicos se alargan y los costes se disparan”, admite.

Para José Luis Rivas, alcalde de Ávila (la mejor muralla medieval conservada de Europa), “la distinción trae mucho bueno, pero es cierto que las arcas municipales se resienten. Intentamos aumentar los ingresos con actividades culturales que atraigan a más visitantes o incrementando las pernoctaciones, sobre todo de orientales”. El rey Felipe VI acudió el pasado 19 de septiembre a la Asamblea de Ciudades que se celebró en Ávila con motivo de su 25º aniversario y les mostró su respaldo.

Lola Marín, alcaldesa de Úbeda (con Baeza conforma un conjunto monumental renacentista), preside la última ciudad en ingresar en el grupo de los 15, el 3 de julio de 2003. “Somos muy afortunados, porque crece el turismo, pero también los costes más de un 10%. Hemos creado una policía turística y limpiamos a mano las calles, porque las barredoras no pueden entrar en el área protegida”. La regidora, que admite que los visitantes se han multiplicado por cinco en los últimos años, añade que la ciudad dispone de un alumbrado “especial y muy caro”. En Úbeda, dado su reducido tamaño, casi toda la ciudad está protegida.

Úbeda comparte con San Cristóbal de La Laguna (municipio canario del que parte el urbanismo original de Hispanoamérica) el problema de las telecomunicaciones: los cables no deben quedar al aire y los repetidores no pueden ser visibles. José Alberto Díaz, alcalde de La Laguna, sale a la calle para mantener una conversación telefónica por móvil con EL PAÍS. La comunicación resulta muy defectuosa y, finalmente, esta se realiza mediante teléfono fijo. “El gran problema es que no somos un museo. Tienes que permitir que los coches pasen a los garajes, que los niños vayan al colegio, que todo sea accesible para todos, pero sin perder la esencia histórica. Tienes que tener fibra óptica, pero que no se vean las infraestructuras...”, asevera.

“Además, dado el atractivo de los barrios, los precios de las viviendas suben y están siendo ocupadas por empresas. El esfuerzo energético es enorme, porque muchos eligen el centro para celebrar actos culturales o lúdicos nocturnos como consecuencia de la atracción que genera la ciudad. ¿Cómo vas a decir que no? Pues eso, al final, pagas”.

28.4.18

VI Seminario Docomomo Chile, Valdivia. Patrimonio y sustentabilidad: de la ciudad al territorio. 14, 15 y 16 de noviembre de 2018, Campus de la Isla Teja - Universidad Austral de Chile



El VI Seminario Docomomo Chile se realizará en Valdivia y estará enfocado al análisis y debate sobre la situación y sustentabilidad del patrimonio moderno, de las diversas manifestaciones que ha tenido en el nivel regional, durante el siglo XX, así como de sus alternativas de preservación.

Bajo el tema central “Patrimonio y sustentabilidad: de la ciudad al territorio” esta sexta versión del seminario nacional de Docomomo Chile tiene como propósito continuar el análisis sobre la arquitectura y el urbanismo moderno, iniciado en los anteriores seminarios, realizados en Santiago (2005), Antofagasta (2007), Valparaíso (2009), Concepción (2012) y Santiago (2014).

Con el objetivo de estructurar el debate, se han definido los siguientes ejes temáticos:
1_ Patrimonios modernos y regiones: historias, experiencias y utopías.
2_ Trascendencias regionales del patrimonio moderno: arquitecturas modernas emblemáticas en contextos locales.
3_ Conjuntos patrimoniales y obras relevantes, aproximaciones al re-uso adaptativo.
4_ Patrimonio moderno urbano y rural, territorio y paisaje.
5_ Buenas prácticas de conservación, gestión y proyecto sobre el patrimonio moderno.
6_ Situación actual del patrimonio moderno, sustentabilidad, valoración y perspectivas.

La Comisión Organizadora del VI Seminario DOCOMOMO Chile y el Comité Científico invitan a profesionales en ejercicio, estudiantes de postgrado e investigadores en arquitectura y urbanismo, así como de disciplinas relacionadas, a presentar investigaciones, estudios, proyectos y análisis críticos relacionados con algunos de los ejes temáticos señalados.

Considerando que la aproximación principal del seminario es amplia y abierta a una visión interdisciplinaria, las presentaciones se pueden enfocar hacia: aspectos teóricos e históricos del patrimonio moderno y los procesos urbanos y rurales; análisis de edificios, barrios o conjuntos modernos; valoración del patrimonio moderno; evaluación de cómo la arquitectura moderna ha respondido a los requerimientos frente a las condiciones regionales y las posibilidades de recuperación y/o conservación en contextos locales y regionales.

El IV Seminario DOCOMOMO Chile se desarrollará los días 14, 15 y 16 de noviembre de 2018, en el Campus de la Isla Teja de la Universidad Austral de Chile, en Valdivia.
Será organizado por el Instituto de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Austral de Chile a través del programa Taller Sur Global, y el Centro de Patrimonio Cultural de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Más información escribir a: docomomo_valdivia_2018@gmail.com

ENVÍO Y SELECCIÓN DE TRABAJOS

Las personas interesadas en participar en el VI Seminario DOCOMOMO Chile, deben enviar un resumen con el formato que se indica a continuación:

1. Título del trabajo.
2. Nombre completo del o los autores, afiliación institucional, dirección postal, número de teléfono, y dirección de correo electrónico.
3. Palabras clave: se incorporarán 5 palabras clave.
4. Indicación temática: Señalar el eje específico al que adscribe el trabajo.
5. Origen del trabajo: investigación académica (proyectos de iniciación y otros de investigación científica, tesis de maestría o doctorado); trabajos de investigación individual o de grupo (indicando tipo de apoyo o fuente de financiamiento FONDECYT, FONDART, etc); institucional (trabajo generado por universidades, organismos públicos, direcciones de obras municipales, secretarias ministeriales y servicios públicos o instituciones privadas); proyecto de restauración o intervención.
6. Resumen: Descripción del trabajo en una extensión máxima de 300 palabras, conteniendo información sobre los objetivos, métodos y resultados obtenidos.
7. Dos imágenes representativas de la propuesta.
8. Currículum resumido (máximo de 50 palabras) del o los autores,

El texto debe ser presentado en formato digital (word), escrito con fuente Arial 12. Se podrá insertar un máximo de 2 imágenes (planos o fotografías) en una segunda página del documento.

Los trabajos deberán enviarse como archivo anexo a la dirección de correo electrónico: docomomo_valdivia_2018@gmail.com

La fecha límite de envío de los resúmenes es el 15 de Junio de 2018

FECHAS IMPORTANTES:

23 de Abril 2018: 1ra. Convocatoria

07 de Mayo 2018: 2da. Convocatoria

15 de Junio 2018: Límite para envío de resúmenes.

10 de Julio 2018: Notificación de aceptaciones

01 de Septiembre 2018: Recepción de trabajos

14 de Noviembre 2018: Inicio del Seminario Nacional

8.4.18

La historia e identidad de Antofagasta desde su patrimonio

Vía La Estrella de Antofagasta.



Más de 70 inmuebles con categoría de monumentos históricos fueron seleccionados en un trabajo conjunto entre el arquitecto Claudio Galeno y Creo Antofagasta, para crear un sitio web la ruta de las edificaciones patrimoniales.

Una de las características únicas de Antofagasta, que no siempre es valorada, es su patrimonio histórico, en particular los edificios que son parte de nuestro quehacer diario y que en algunos casos, cumplían funciones muy distintas a las que conocemos hoy.

Estas construcciones marcan hitos en la historia de nuestra ciudad, que son parte del desarrollo de nuestra identidad y conocerlas, permite entender quiénes somos, qué hicimos, cómo surgió la Antofagasta que hoy vivimos y cómo podemos seguir creciendo.

Claudio Galeno, arquitecto y Master en Historia, Arte, Arquitectura y Ciudad, ha dedicado parte de su vida a recopilar esta historia y a través de la iniciativa Rutas Patrimoniales de CREO Antofagasta, desarrolló una línea base sobre el patrimonio material e inmaterial, en la que se identificó más de 70 inmuebles con categoría de monumentos históricos o de conservación, que han marcado el desarrollo de Antofagasta desde una mirada industrial, comercial y urbana. Con esto se desarrollará un sitio web que referencie en un mapa cada inmueble en un formato de ruta, para promover la cultura y el turismo.

Casas de la Fundición Playa Blanca de la Compañía Huanchaca

Las casas de la Fundición Playa Blanca de la Compañía Huanchaca, fueron un campamento que se construyó en 1885, junto a lo que hoy en día conocemos como ruinas de Huanchaca. En 1902 la Compañía Huanchaca fue cerrada, y las casas fueron adquiridas por el Ferrocarril de Antofagasta a

Bolivia (FCAB) y reubicadas antes de 1907 en dos manzanas sobre el centro de la ciudad, sobre Avenida Argentina, entre las calles Baquedano y Maipú, y sobre calle Atacama y Curicó.

Estas antiguas viviendas, conocidas actualmente como Casas del Ferrocarril, se encuentran bajo protección como Zona Típica, desde julio del 2013, por el Consejo de Monumentos Nacionales.

Servicios Públicos de Antofagasta / Biblioteca Regional y Correo

El antiguo edificio de los Servicios Públicos de Antofagasta, conocido como "Correos y Telégrafos" por la mayoría de los habitantes, fue proyectado por el arquitecto Julio Arancibia, iniciando obras en 1921 e inaugurado en 1930. El edificio ejemplo del eclecticismo en la ciudad tiene gran presencia urbana y fue construido en hormigón armado.

Hoy se encuentra restaurado y rehabilitado como Biblioteca Regional, proyecto que recuperó fachadas, puertas y ventanas según el diseño original, inaugurada el 14 de noviembre del 2013. Se ubica en la intersección de calle Washington 2601 - 2613 con calle Prat 273. Esta obra, posee protección al estar dentro de la Zona típica y de Conservación Histórica y ,es Monumento Histórico desde marzo del 2009.



Hotel Belmont / Centro Cultural Estación Antofagasta

El Hotel Belmont propiedad de la familia Luksic, también es conocido como Edificio Patiño, al haber sido construido por el millonario boliviano Simón Patiño. La obra de arquitectura ecléctica estuvo a cargo de la constructora británica Fredk Sage & Co. Desde su construcción en 1913 fue un referente urbano por su gran altura. Desde el año 2001 se ha rehabilitado convirtiéndose en el Centro Cultural Estación Antofagasta.

Está ubicado en calle Bolívar 120, entre calle Washington y el pasaje Abaroa.

Esta edificación posee protección al estar dentro de la Zona típica y de Conservación Histórica, además de haber sido declarada Monumento Histórico, bajo Decreto Supremo, desde diciembre de 1991.

Escuela de Niñas / Teatro Pedro de la Barra

El edificio de la Escuela Fiscal de Niñas N°2, inició su construcción en 1884. Su diseño fue atribuido al Gobernador Ramón Rivera Jofré. En 1966, la edificación fue entregada al Colegio Universitario Regional de la Universidad de Chile y fue utilizado por un Ballet de Cámara y el Departamento de Artes Escénicas que tenía la Compañía de Teatro del Desierto, dirigido por el dramaturgo Pedro de la Barra. A partir de 1982 la antigua escuela fue denominada Teatro Pedro de la Barra.

La obra hoy posee protección al estar dentro de la Zona de Conservación Histórica, nombrado Monumento Histórico, declarado en diciembre de 1985.

Se ubica en calle Condell 2485 esquina Baquedano.

Banco Anglo Sud Americano / Banco Estado

El antiguo Banco Anglo Sud Americano, comenzó a operar en Antofagasta en 1897 inicialmente ocupó un edificio en calle Washington entre Bolívar y Sucre. Más tarde entre 1924 y 1925 se levantó un nuevo edificio construido por la firma Fredk Sage y Co. El Banco de diseño dórico-romano, fue construido en hormigón armado. En 1953 la fusión de distintas cajas de ahorros pasaron a ser el Banco del Estado de Chile, que es la institución que ocupa hasta la actualidad estas dependencias.

Hoy posee protección al estar dentro de la Zona típica y de Conservación Histórica.

La edificación se ubica en calle Prat 4000 esquina San Martín en la ciudad de Antofagasta.

Liceo de Niñas / Liceo Marta Narea Díaz

El Liceo de Niñas Marta Narea empezó a funcionar en la ciudad de Antofagasta el 17 de Julio de 1905 con Adela Acuña de Altamirano como directora pero, no fue hasta 1936, con Melitina Ferreira como directora del establecimiento, cuando obtuvieron los terrenos donde actualmente se ubica.

Luego de cuatro años, en 1940, con Marina S. de Schnake como directora, se comenzó la construcción en base al proyecto del arquitecto Alberto Toro, finalizado completamente en 1955.

La edificación se ubica en la manzana comprendida entre las calles Orella 451, Latorre, Uribe y San Martín.

Municipalidad de antofagasta / Casa de la Cultura

La antigua Municipalidad de Antofagasta, se construyó bajo la administración del alcalde Maximiliano Poblete. En 1912 la Municipalidad aprobó que fuesen destinados fondos para la construcción. El ingeniero Luigi Verga Abd-El-Kader gana el concurso convocado. Las obras se iniciaron en 1913 por la empresa constructora de Jaime Pedreny. Luego en diciembre de 1913 Leonello Bottacci presentó el diseño de una nueva fachada, debido a una solicitud del municipio. Al año siguiente las oficinas municipales se trasladaron a este nuevo edificio. La fachada posee una estética ecléctica afrancesada. Actualmente aloja las dependencias de la Casa de la Cultura.

Está ubicado en calle Latorre 2535.

Mercado Modelo / Mercado y Plaza Sotomayor

El edificio el Mercado Modelo o Central, fue construido con fondos del préstamo inglés durante el primer periodo de alcaldía de Maximiliano Poblete.

Su ubicación en Calle Ossa, fue decidida por la Municipalidad de la época, la cual insistía en dividir la Plaza Emilio Sotomayor, en ese entonces plaza del Ferrocarril. En 1917 se iniciaron las obras a cargo de la empresa constructora del arquitecto Jaime Pedreny, siendo inaugurado en 1920.

El imponente edificio de rasgos arquitectónicos neoclásicos, actualmente es nombrado como Mercado Municipal de Antofagasta.

3.9.17

La bella arquitectura que espera ser descubierta en Antofagasta

Vía El Mercurio de Antofagasta, 1º de agosto de 2017.







PATRIMONIO. ¿Qué pasaría si todos los cables del centro desaparecieran? Son muchos los edificios que, sin duda, volverían a la vida.

Por Jimena Herrera Montenegro

Imaginemos por un momento que todo el cableado que cruza a Antofagasta es soterrado, permitiendo observar en detalle las más bellas y antiguas construcciones de la ciudad.

Si tan sólo nos detenemos en el centro o el casco histórico y miramos con atención, nos daríamos cuenta que la historia habla a través de los edificios, y nos transporta a una época lejana.

Museo Regional (Casa Chile o Edificio de la Intervención Chilena)

Este viaje al pasado comienza con uno de los edificios más antiguos de Antofagasta: el Museo Regional, declarado monumento histórico y cuyo diseño fue encargado al arquitecto chileno Manuel Aldunate.

Según dice el arquitecto Claudio Galeno, ese edificio originalmente fue diseñado en Valparaíso, prefabricado y enviado a Mejillones, cuando aún no comenzaba la Guerra del Pacífico y, por ende, todo este territorio era boliviano.

"Cuando esto pasa a manos chilenas, es trasladado a Antofagasta, porque se quema la Aduana y se convierte en la nueva Aduana. Hoy corresponde al Museo", detalla.

Galeno explica que Antofagasta comenzó a poblarse en 1868. Es decir, el Museo -que es de 1867- tiene prácticamente la misma edad que la ciudad.

"Este edificio representa la tecnología de la época. El piso es de madera y cuenta con técnicas constructivas industrializadas que se aplicaron a muchos edificios del Siglo XIX", precisa.

Catedral de San José

La Catedral es otro de los edificios más relevantes en Antofagasta. Los archivos dan cuenta de que este espacio estuvo ocupado por una capilla que se incendió en 1906. Al año siguiente se inició la construcción del actual templo, finalizando las obras en 1917.

El edificio fue proyectado por los arquitectos Miguel Zamora, el francés Emile Doyer y Carlos Reyes Prieto.

"Es de estilo neo-gótico y coincide con la tendencia de arquitectura historicista de fines del Siglo XIX y principios del Siglo XX. Es una estructura de hierro rodeada de hormigón y muchos de sus elementos fueron traídos de Europa. Los vitrales se hicieron en Alemania y algunos elementos exteriores son de Barcelona", detalla

Cuartel de Bomberos

Según relata el arquitecto, en el diseño del Cuartel General de Bomberos estuvo involucrado un inmigrante italiano llamado Luigi Abd-el-Kader, quien se había formado en Milán.

"Es un edificio ecléctico, que mezcla muchos elementos ornamentales que podrían venir del Barroco, es una mezcla libre", detalla.

Además asegura que su construcción -realizada entre 1906 y 1914- tuvo un objetivo preventivo, en una época en que la mayor parte de las edificaciones de la ciudad eran de madera y se producían innumerables incendios.

"El edificio es previsor, se anticipa en dimensiones al desarrollo de la ciudad porque es enorme, con un torreón central y la parte inferior tiene una gran altura. Arriba están todas las oficinas administrativas. Fue uno de los primeros servicios públicos y anterior a eso estaba el Hospital El Salvador", precisa.

1904-1910

Galeno destaca que todos estos edificios aparecen en la misma época. En 1904 se firma el tratado con Bolivia y en 1910 se celebró el Centenario de la República de Chile, por lo cual la ciudad se embelleció.

"En ese periodo, cuando Bolivia asume oficialmente que Antofagasta es territorio chileno, y previo al Centenario de 1910, se produce una gran inversión pública de construcción urbana", dice.

Fue en ese contexto que además aparece la Intendencia Regional, los regalos de las colonias extranjeras (en la Plaza Colón y en la entrada al Cementerio General), y los edificios del puerto, como el de resguardo marítimo y la gobernación.

Hoteles

Galeno dice que además habían varios hoteles. El que ocupa hoy el Centro Cultural Estación era el Hotel Belmont, de la familia Luksic, y al lado estaba el Banco Mercantil Boliviano, que actualmente es el edificio de la PDI. Según el profesional, la arquitectura se reconoce de inmediato.

"Sus dos esquinas están rematadas por dos cúpulas metálicas que estilizan el conjunto. La construcción ecléctica tiene su fachada principal por calle Bolívar y sus fachadas laterales por calle Washington y el pasaje Abaroa".

El hotel Belmont fue inaugurado el año 1913 y está muy bien emplazado. Los pasajeros llegaban al puerto antiguo -ubicado en lo que hoy se conoce como la Poza Histórica- y al lado estaba la Aduana, actual Museo.

"En el pasaje Abaroa había mucho mercadillo y estaba el muelle de pasajeros. Entonces la gente desembarcada y en el eje, que todavía se puede apreciar al pararse entre los edificios de la antigua gobernación y resguardo, se ven estos edificios con unos torreones imponentes y sus tres pisos. Abajo estaba el bar de los ingleses y arriba el hotel", agrega.

La construcción de estas obras estuvo a cargo de la empresa británica, Sage & Co., que hicieron varios edificios eclécticos en Antofagasta.

Entre los años 20 y 30, el Hotel Belmont era uno de los mejores de la ciudad, junto al Hotel de Francia e Inglaterra, el Grand Hotel, el Hotel Londres (ubicado en Latorre con Prat y que se incendió), el Hotel Oriental y el Hotel Buenos Aires.

Casa de la Cultura (antigua Municipalidad)

Continuando el viaje en el tiempo, nos encontramos con la antigua municipalidad, la cual funcionaba en un inmueble que aún existe en la esquina de la Plaza Sotomayor (Matta con Uribe).

"Es un edificio grande, de madera, con un balcón. Está muy dividido abajo, hay shoperías, una galería comercial, arriba unas pensiones y un local de mini casinos", comenta Claudio Galeno.

La "nueva" municipalidad se construye entre el año 1912 y 1914 y actualmente es ocupada por la Casa de la Cultura.

El edificio fue emplazado [definido] través de un concurso, el cual ganó Luigi Abd-el-Kader, mientras que el diseño [la construcción] estuvo a cargo de Jaime Pedreny, quien construyó la Casa Giménez.

"Comienza su construcción, pero al Concejo Municipal no le gustó el diseño de la fachada. Entonces, aparece otro arquitecto italiano que trabajaba para el Ministerio de Obras Públicas, llamado Leonello Bottacci, y le piden a él que la rediseñe", comentó Galeno.

El experto explica que el edificio finalmente en su gran estructura es de Abd-el-Kader, pero en su fachada está diseñada por Bottacci.

"Es un edificio muy interesante por la envergadura y su altura. Además tiene un patio interior vertical con un clima fantástico, y por otro lado el Salón de Honor, que hasta hoy no se ha restaurado. Tenía además el cielo pintado con una pintura de Sixto Rojas", detalló.

Basílica

Bajando por Avenida Argentina, aparece la Basílica Corazón de María, con un estilo neo-renacentista. Según Galeno, además posee elementos del periodo Románico.

"La cubierta y la parte del fondo son una serie de domos que se van superponiendo. Tiene influencia de algunos proyectos que hizo Leonardo Da Vinci, arquitecto y artista italiano.

"La parte de atrás de la Basílica coincide perfectamente con los dibujos de Leonardo, y es curioso, porque además en el altar está tallada la Última Cena de Leonardo en mármol de Carrara, traído de Europa. Es un juego en el diseño", precisa.

Un poco más al sur, podemos encontrar numerosas casas que no son tan antiguas como parecen, ya que muchas corresponden a los denominados "falsos históricos".

La casa del Ferrocarril es una de ellas. Fue realizada con posterioridad a la época de las otras construcciones. "Allí Adriana Zuanic hizo un cortometraje, que se llama Non Plus Ultra", cuenta Galeno.

También está la casa Abaroa, de 1920, y el actual restorán Divinus, que pertenecía a un doctor. Esa era la zona residencial elegante, rodeada de quintas, áreas verdes y panaderías de los griegos.

Sin embargo, el sueño de eliminar los cables que hoy impiden apreciar la belleza de estas y otras edificaciones implica un esfuerzo económico importantes. Cifras de la municipalidad indican que soterrar el cableado de sólo una cuadra puede costar más de $150 millones, por lo que despejar todo el centro (20 manzanas) demandaría unos $12 mil millones. Se trata entonces de un sueño caro, pero no imposible.

La necesidad de dar valor al patrimonio

El arquitecto Emile Ugarte dice que falta una política para dar valor a esas construcciones que nacieron durante el ciclo dorado del salitre. "Hay todo un tema con el cableado además, porque se privatizaron las empresas y eso quedó en tierra de nadie. Hace falta fiscalización respecto a lo que significa el daño al paisaje. Las empresas de servicios ni siquiera se preocupan de sacar los cables que no se usan, porque nadie les cobra por eso. Creo que tenemos un patrimonio importante en el centro y debería formarse una corporación para salvaguardar ese patrimonio".

31.7.17

La noble cruzada para salvar los cines patrimoniales de la región de Antofagasta

Vía La Estrella de Antofagasta.

El circuito de cines -o "teatros"- vinculados a la era del auge de las mineras durante el siglo pasado, ahora tiene a uno de sus íconos, como lo es el Teatro Nacional de Antofagasta, con un incierto futuro y la lógica preocupación por ello.

Andre Pierre Malebrán Tapia



Antofagasta, María Elena, Pedro de Valdivia, Chuquicamata y Chacabuco, localidades que compartieron tempranamente la ilusión y magia del séptimo arte entre sus vecinos, quienes con nostalgia recuerdan su paso por estas inolvidables salas de cine regionales.

Son esos queridos y recordados puntos de la geografía nortina los que han podido ser redescubiertos en una investigación desarrollada por el destacado arquitecto argentino, doctor Marcelo Vizcaíno, quien en compañía del arquitecto y director del Programa de Magíster en Arquitectura de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte (UCN), doctor Claudio Galeno Ibaceta, recorrieron estos históricos edificios buscando reencontrarse con su historia.

Si bien en el caso de las salitreras y campamentos mineros los cines han sido declarados monumentos nacionales, existen otros que esperan ese merecido reconocimiento patrimonial, como el caso de la obra ubicada en calle Sucre, entre las calles Matta y Ossa de Antofagasta, que espera todavía hoy conocer cuál será su destino.
Resguardos

El doctor Vizcaíno recorrió las localidades que cuentan con cines emblemáticas que estuvieron vinculadas a la producción minera, "su existencia en los campamentos era tan importante como la de los hospitales...", adelanta el académico trasandino que llegó a la región gracias al estudio Fondart.

La mayoría fueron declarados monumentos históricos, como el de Chuquicamata, y si bien en la actualidad no están en uso, sí son resguardados en términos de su declaratoria.



El profesor de arquitectura en la UCN, Claudio Galeno, menciona que "es importante poder declarar lo que hay y protegerlo. Por ejemplo, el ex Cine Nacional de Antofagasta, que puede ser declarado monumento histórico...".

"El edificio de calle Sucre comenzó su construcción en 1930, finalizando en 1936. Este el último exponente de esta cultura en nuestra ciudad, donde en la década de 1920 hubo una industria cinematográfica con varias empresas haciendo películas, pero al llegar el sonido en los filmes con una tecnología más sofisticada, se modifica el formato coincidiendo con el cambio del cine mudo al sonoro, y la crisis del salitre", agrega.
Recintos

El proyecto que realiza Vizcaíno comenzó trabajando con los cines en Santiago junto a sus alumnos memoristas.

La iniciativa considera plantear una reflexión sobre cómo reciclar o reutilizar los recintos, atendiendo a otras realidades latinoamericanas en las que este tipo de inmuebles hoy preservan su estructura cumpliendo otras funciones sociales.

"El [cine] de Pedro de Valdivia se llamaba Metro, porque estaba vinculado a los demás teatros que tenía la Metro Goldwyn Mayer (de Hollywood) y distribuían así las películas que hacían por todo el mundo (...) entonces la importancia no es solo arquitectónica, sino también un valor en términos de la memoria", explica Galeno.

El trabajo considera un inventario con fichas de los distintos edificios. De esta forma se contará con un registro con información de los edificios donde funcionaron los cines, incluyendo en su contenido el material visual, fotografías, planimetría, fechas y arquitectos, entre otros detalles.

Se espera que en noviembre o diciembre de este año se realice una muestra nacional en la que se podrá apreciar el estado e historia de estas obras arquitectónicas, con la idea de que sea la misma comunidad la que se sume a esta noble causa que plantea poner sobre la mesa el tema de la protección y puesta en valor de ellos.
Obras

En voz del doctor en arquitectura de Antofagasta, los cines de María Elena y Pedro de Valdivia destacan con un estilo art decó, considerando que el de María Elena cuenta con una gran bóveda circular, mientras que el segundo mantiene un estilo más clásico. El de Chuquicamata es quizás uno de los más enfocados en la función de proyecciones cinematográficas (biógrafo), contando con un formato de varios niveles interiores y pendientes bien elevadas, siendo así el más razonado para el desarrollo de cine, sobre todo en comparación al resto que más bien cumplen con la finalidad de teatro.

El de Chacabuco, sorprende con un estilo colonial; mientras que en los de Antofagasta, el Nacional es un art decó con una escala considerablemente más urbana que los demás, y el Colón es el más compacto y racionalista, siendo al mismo tiempo uno de los más innovadores en términos de distribución espacial, y si bien podía usarse como teatro, también su principal razón era la del cinema.

"Este trabajo está en desarrollo ahora y se supone que va a terminar en diciembre (...) vamos haciendo este registro y su correspondiente valoración. La idea es trazar un poco las reglas del mundo del espectáculo cinematográfico que fue muy importante durante muchos años, pero sobre todo la posibilidad de ver cómo vamos a rescatar algunos que todavía están en pie (...) a medida que he realizado el estudio me voy dando cuenta que hay algunos que ya están recuperados y protegidos. Hay otros que siguen funcionando, aunque son los mínimos. Después hay otros que la misma comunidad está intentando proteger pero no tienen las armas para hacerlo, y en este sentido pienso que va a ser muy bueno este trabajo porque nos vamos a poder ayudar", concluye Vizcaíno sobre la misión final de este registro realizado por lo menos en nuestra región con la ayuda de Galeno, quien lleva además un largo tiempo enfocado en esta materia.

Ahora solo queda tratar de encontrar la forma de salvaguardar edificios como el de calle Sucre, ¿y sabe por qué? Porque no van a volver a construirlos.