Por Claudio Galeno-Ibaceta sobre la interacción del arte con la arquitectura, desde Antofagasta y el Norte Grande de Chile. By Claudio Galeno-Ibaceta about the interaction between art and architecture, from Antofagasta and the Large North of Chile.
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27.1.18
15.1.18
"Monte Olimpo" [de Jan Fabre]: La catarsis era esto
Vía El País.
Por Raquel Vidales
La monumental performance 'Monte Olimpo' lleva al extremo al público madrileño durante 24 horas.
El público está ávido. Las entradas se agotaron en cuanto salieron a la venta hace más de seis meses y por fin ha llegado el día. Es viernes, 12 de enero. Monte Olimpo, la famosa performance teatral de 24 horas que promete emociones extremas, está a punto de empezar en los Teatros del Canal de Madrid. Su creador, el afamado director belga Jan Fabre, garantiza una gran catarsis para los que aguanten hasta el final. “Así ha ocurrido en las 17 ciudades donde ya se ha representado [entre ellas Sevilla, en 2016]”, aseguró en un encuentro con la prensa el jueves.
Una hora antes del comienzo de la función, previsto a las siete de la tarde, ya hay espectadores ansiosos haciendo cola. Hay casi más nervios que en los camerinos. Risas flojas. “¡No sé si voy a aguantar!”, se oía por los corrillos. Muchos llevan mochilas con comida, almohadas y mantas para dormir en alguna de las salas habilitadas dentro del teatro. Otros prefieren echar la siesta en casa.
A la entrada hay atasco para conseguir la pulserita roja que permite salir y entrar del teatro en cualquier momento. Es poderosa esa pulserita: da libertad, pero también identifica a su portador como miembro de un exclusivísimo club (solo hay una función programada). ¿Qué clase de gente decide encerrarse 24 horas en un teatro para ver un espectáculo que se anuncia como una sucesión de tragedias griegas, una gran orgía dionisiaca con escenas de sexo, violencia, sangre y desenfreno, que además es en inglés, francés, alemán, holandés e italiano con sobretítulos en español? Actores. Dramaturgos. Directores de escena. Periodistas. Artistas. Profesionales de la cultura. Almodóvar. El respetable jurista Antonio Garrigues Walker. En general, gente amantísima del teatro lo suficientemente atenta a la cartelera para conseguir entradas antes de que se agoten. Ochocientas personas en total.
Primera escena, los mensajeros: dos hombres hablan con la cabeza metida el ano de otros dos. Aviso a navegantes: aquí no hay límites, puede pasar de todo. Risas flojas. Empieza a sonar música electrónica a todo volumen y una docena de bailarines saltan al escenario perreando (o haciendo twerking, si alguien sabe la diferencia). Vigorosos, desvergonzados, divertidos, precisos, parecen seres superiores. Eso da confianza: deben aguantar 24 horas. El público, entregado desde el primer segundo, alcanza el primer subidón de adrenalina de la noche. Aparece Dioniso, dios del vino, instigador de la orgía: “Todo hombre necesita un poco de locura”, es el mantra que repetirá hasta el final de la función.
La estética, los textos, las danzas y todas las acciones que se desarrollan en el escenario están impregnadas de esa pizca de locura que proclama Dioniso. Todo va un poco más allá de lo que el pensamiento lógico se permite imaginar. Como en los sueños. El público queda hipnotizado: cada vez que termina una escena, se relame pensando en las sorpresas que traerá la siguiente.
Las primeras tres horas pasan volando, pero el cuerpo pide refuerzos. A las once de la noche hay tortas para conseguir un bocadillo en la cafetería. Todos tienen prisa por volver al patio de butacas. Están desfilando Hécuba, Creonte, Yocasta, Edipo. En muchos momentos el público aúlla, anima a los actores en sus esfuerzos físicos, interactúa con lo que pasa en el escenario. Quiere marcha, aunque empieza a notarse una cierta modorra en el patio de butacas. Ronquidos.
A las dos de la madrugada, después de siete horas ininterrumpidas, llega por fin el primer descanso. Los actores sacan sus sacos de dormir y se tumban en el escenario. Solo cincuenta minutos. Casi todo el público sale en tromba, unos hacia su cama y otros hacia las salas de reposo. Las que tienen colchonetas se llenan en segundos. En las otras hay que acostarse sobre mantas, el suelo está duro, pero eso no importa cuando se tiene mucho sueño.
Muy pocos vuelven cuando los actores retoman la acción. El patio de butacas está semivacío y hasta las siete de la mañana no empiezan a regresar los durmientes. Justo a tiempo para ver uno de los momentos más esperados de la noche: el anunciado fisting (introducción de un puño en un ano). No sucede durante un acto sexual, sino como una metáfora de la locura que invade a Hércules cuando mata a sus hijos. El público aplaude.
Ocho y media de la mañana del sábado, segunda tregua. Esta vez hasta las diez. Ahora la cafetería parece un bar de desayunos en hora punta. Pero los clientes no tienen aspecto de oficinistas, sino de gente que acaba de salir de un after hours y quiere seguir de juerga a pesar de que ya ha amanecido. Hora de despejarse e intercambiar impresiones. A esas alturas todo el mundo resulta familiar y todo el mundo huele mal (excepto los traidores que fueron a ducharse a casa).
Tras la parada, el teatro vuelve a llenarse. Hay entradas y salidas constantes, pero ya todos los habitantes del patio de butacas han aprendido a buscar su sitio en la oscuridad sin molestar. En el escenario se suceden mujeres trágicas: la que asesina a sus hijos, la que mata a su marido, la que llora a su amante, la que entierra a su hermano. La mente se abandona a la tragedia y hay momentos en los que parece vislumbrarse la catarsis.
Un ejemplo: escena de Ifigenia y Clitemnestra girando sobre sí mismas alrededor de Agamenón. El movimiento es suave pero mareante. Así diez o quince minutos. Quizá más, la noción del tiempo se ha perdido. Las bailarinas parecen al límite, el público está sobrecogido. Pero ellas siguen. Y siguen. “Está loco, no pueden más”, grita un espectador refiriéndose al director. Entonces empiezan las palmas. “Venga, ánimo”. Y ellas siguen. Y más palmas. Y siguen. No hay dolor. El pensamiento se nubla, la realidad exterior desaparece. Dejémonos llevar. ¿Será esto la catarsis?
Hay otra pequeña pausa sobre la una de la tarde. A la vuelta todo parece más tranquilo. Electra, Medea, Antígona, Áyax. ¿Están cansados los actores? No, se preparan para la apoteosis final. A media hora de que todo acabe, cae una montaña de arena en el centro del escenario. Por los laterales aparecen unos ventiladores. El público se frota las manos, risitas: ¿qué maligna idea se le habrá ocurrido ahora a Jan Fabre?
Todo se precipita. Varios personajes empiezan a correr sin moverse del sitio recitando una letanía de un triste héroe mientras otros les embadurnan de pintura, brillantina y sangre. El público aúlla. Todos en pie. Otra vez el baile del perreo. Los espectadores se entregan al desenfreno. No hay cansancio. Algunos hacen fotos y vídeos para no olvidar. Almodóvar salta a las primeras filas para grabarlo mejor. Dioniso recuerda: “Todo hombre necesita un poco de locura”. Finalmente, el coro sentencia: “Recupera el poder. Disfruta de tu propia tragedia. Respira, solo respira. E imagínate algo nuevo”. Se desata el delirio colectivo. Quince minutos de aplausos. La catarsis era esto.
13.8.17
Los tesoros ocultos del Teatro de Iquique
Vía La Tercera.
Autor: Alejandra Lobo

Un piano de cola de 1866, viejos extintores de las salitreras y hasta muebles de ébano aparecieron en medio de los trabajos de restauración del inmueble municipal.
Los tesoros ocultos del Teatro de Iquique
Estaban escondidos en medio de basura y escombros, arrumbados en rincones llenos de polvo. Son cerca de mil objetos de alto valor histórico que fueron descubiertos en los últimos días en el Teatro Municipal de Iquique, en medio de las faenas de limpieza de este monumento nacional, que está ad portas de iniciar su proceso de restauración.
Se trata de muebles de ébano y jacarandá, espejos, fotografías, esculturas, proyectores, antiguas lámparas, pinturas, valiosos extintores que eran empleados en las oficinas salitreras, alfombras e instrumentos musicales, entre los cuales destaca un piano de cola de 1866, entre muchos otros.
El director de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP) de Tarapacá, Wladimir Urias, señaló que algunos de los objetos hallados tienen una antigüedad superior a la del mismo teatro: “Se trata de cerca de mil piezas, entre las cuales hay mobiliario, instrumentos musicales, accesorios, documentos y mucho más. Son un verdadero tesoro que no se conocía y que estaba oculto en el teatro, y que ha visto la luz a partir de este trabajo de restauración”.
Tras el descubrimiento, estas piezas han sido catastradas e inventariadas. “Había un inventario muy antiguo, pero que no tenía relación ni consideración con estas piezas. Hemos estado trabajando con un conservador, de forma de establecer efectivamente cuál es la data de cada objeto, el estado en que se encuentra, la función que cumplía dentro del teatro y el valor por su manufactura. Es decir, estamos elaborando un completo catastro que nos aclare la realidad de cada objeto del recinto”, añadió Urias.
Notas antiguas
Una de las piezas que más sorprendió a los equipos que trabajan en la limpieza es un piano de cola, que se mantenía en la parte trasera del escenario. Fue fabricado en Alemania en 1866, casi 30 años antes de que se levantara el propio Teatro Municipal de Iquique, en 1890.
“Esa pieza está en perfecto estado, solo su mueblería presenta algunos daños menores, pero que son posibles de restaurar. También tenemos vidrios hechos artesanalmente, espejos con marcos de pan de oro, textiles y esculturas de mármol”, subrayó otro funcionario que trabaja en el proyecto.
Tras el catastro se tomarán medidas de conservación. Luego se iniciará un proceso de desinfección del recinto, que implica un tratamiento especial de las maderas para atacar plagas de posibles termitas. “Este proceso concluirá en septiembre y tras ello se licitará la segunda fase de las obras de restauración”, se informó en la Dirección de Arquitectura.
El ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga, indicó que el Teatro de Iquique forma parte de las más de 60 recuperaciones de monumentos nacionales que impulsa esa cartera. “Se le suman la pulpería de Humberstone, el Palacio Pereira y los Ascensores de Valparaíso, entre otros”, precisó.
La restauración involucra recursos por casi $ 6 mil millones y se estima que podría ser reabierto a la comunidad el primer semestre de 2019, tras una década de permanecer cerrado.
Autor: Alejandra Lobo

Un piano de cola de 1866, viejos extintores de las salitreras y hasta muebles de ébano aparecieron en medio de los trabajos de restauración del inmueble municipal.
Los tesoros ocultos del Teatro de Iquique
Estaban escondidos en medio de basura y escombros, arrumbados en rincones llenos de polvo. Son cerca de mil objetos de alto valor histórico que fueron descubiertos en los últimos días en el Teatro Municipal de Iquique, en medio de las faenas de limpieza de este monumento nacional, que está ad portas de iniciar su proceso de restauración.
Se trata de muebles de ébano y jacarandá, espejos, fotografías, esculturas, proyectores, antiguas lámparas, pinturas, valiosos extintores que eran empleados en las oficinas salitreras, alfombras e instrumentos musicales, entre los cuales destaca un piano de cola de 1866, entre muchos otros.
El director de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP) de Tarapacá, Wladimir Urias, señaló que algunos de los objetos hallados tienen una antigüedad superior a la del mismo teatro: “Se trata de cerca de mil piezas, entre las cuales hay mobiliario, instrumentos musicales, accesorios, documentos y mucho más. Son un verdadero tesoro que no se conocía y que estaba oculto en el teatro, y que ha visto la luz a partir de este trabajo de restauración”.
Tras el descubrimiento, estas piezas han sido catastradas e inventariadas. “Había un inventario muy antiguo, pero que no tenía relación ni consideración con estas piezas. Hemos estado trabajando con un conservador, de forma de establecer efectivamente cuál es la data de cada objeto, el estado en que se encuentra, la función que cumplía dentro del teatro y el valor por su manufactura. Es decir, estamos elaborando un completo catastro que nos aclare la realidad de cada objeto del recinto”, añadió Urias.
Notas antiguas
Una de las piezas que más sorprendió a los equipos que trabajan en la limpieza es un piano de cola, que se mantenía en la parte trasera del escenario. Fue fabricado en Alemania en 1866, casi 30 años antes de que se levantara el propio Teatro Municipal de Iquique, en 1890.
“Esa pieza está en perfecto estado, solo su mueblería presenta algunos daños menores, pero que son posibles de restaurar. También tenemos vidrios hechos artesanalmente, espejos con marcos de pan de oro, textiles y esculturas de mármol”, subrayó otro funcionario que trabaja en el proyecto.
Tras el catastro se tomarán medidas de conservación. Luego se iniciará un proceso de desinfección del recinto, que implica un tratamiento especial de las maderas para atacar plagas de posibles termitas. “Este proceso concluirá en septiembre y tras ello se licitará la segunda fase de las obras de restauración”, se informó en la Dirección de Arquitectura.
El ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga, indicó que el Teatro de Iquique forma parte de las más de 60 recuperaciones de monumentos nacionales que impulsa esa cartera. “Se le suman la pulpería de Humberstone, el Palacio Pereira y los Ascensores de Valparaíso, entre otros”, precisó.
La restauración involucra recursos por casi $ 6 mil millones y se estima que podría ser reabierto a la comunidad el primer semestre de 2019, tras una década de permanecer cerrado.
31.7.17
La noble cruzada para salvar los cines patrimoniales de la región de Antofagasta
Vía La Estrella de Antofagasta.
El circuito de cines -o "teatros"- vinculados a la era del auge de las mineras durante el siglo pasado, ahora tiene a uno de sus íconos, como lo es el Teatro Nacional de Antofagasta, con un incierto futuro y la lógica preocupación por ello.
Andre Pierre Malebrán Tapia

Antofagasta, María Elena, Pedro de Valdivia, Chuquicamata y Chacabuco, localidades que compartieron tempranamente la ilusión y magia del séptimo arte entre sus vecinos, quienes con nostalgia recuerdan su paso por estas inolvidables salas de cine regionales.
Son esos queridos y recordados puntos de la geografía nortina los que han podido ser redescubiertos en una investigación desarrollada por el destacado arquitecto argentino, doctor Marcelo Vizcaíno, quien en compañía del arquitecto y director del Programa de Magíster en Arquitectura de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte (UCN), doctor Claudio Galeno Ibaceta, recorrieron estos históricos edificios buscando reencontrarse con su historia.
Si bien en el caso de las salitreras y campamentos mineros los cines han sido declarados monumentos nacionales, existen otros que esperan ese merecido reconocimiento patrimonial, como el caso de la obra ubicada en calle Sucre, entre las calles Matta y Ossa de Antofagasta, que espera todavía hoy conocer cuál será su destino.
Resguardos
El doctor Vizcaíno recorrió las localidades que cuentan con cines emblemáticas que estuvieron vinculadas a la producción minera, "su existencia en los campamentos era tan importante como la de los hospitales...", adelanta el académico trasandino que llegó a la región gracias al estudio Fondart.
La mayoría fueron declarados monumentos históricos, como el de Chuquicamata, y si bien en la actualidad no están en uso, sí son resguardados en términos de su declaratoria.

El profesor de arquitectura en la UCN, Claudio Galeno, menciona que "es importante poder declarar lo que hay y protegerlo. Por ejemplo, el ex Cine Nacional de Antofagasta, que puede ser declarado monumento histórico...".
"El edificio de calle Sucre comenzó su construcción en 1930, finalizando en 1936. Este el último exponente de esta cultura en nuestra ciudad, donde en la década de 1920 hubo una industria cinematográfica con varias empresas haciendo películas, pero al llegar el sonido en los filmes con una tecnología más sofisticada, se modifica el formato coincidiendo con el cambio del cine mudo al sonoro, y la crisis del salitre", agrega.
Recintos
El proyecto que realiza Vizcaíno comenzó trabajando con los cines en Santiago junto a sus alumnos memoristas.
La iniciativa considera plantear una reflexión sobre cómo reciclar o reutilizar los recintos, atendiendo a otras realidades latinoamericanas en las que este tipo de inmuebles hoy preservan su estructura cumpliendo otras funciones sociales.
"El [cine] de Pedro de Valdivia se llamaba Metro, porque estaba vinculado a los demás teatros que tenía la Metro Goldwyn Mayer (de Hollywood) y distribuían así las películas que hacían por todo el mundo (...) entonces la importancia no es solo arquitectónica, sino también un valor en términos de la memoria", explica Galeno.
El trabajo considera un inventario con fichas de los distintos edificios. De esta forma se contará con un registro con información de los edificios donde funcionaron los cines, incluyendo en su contenido el material visual, fotografías, planimetría, fechas y arquitectos, entre otros detalles.
Se espera que en noviembre o diciembre de este año se realice una muestra nacional en la que se podrá apreciar el estado e historia de estas obras arquitectónicas, con la idea de que sea la misma comunidad la que se sume a esta noble causa que plantea poner sobre la mesa el tema de la protección y puesta en valor de ellos.
Obras
En voz del doctor en arquitectura de Antofagasta, los cines de María Elena y Pedro de Valdivia destacan con un estilo art decó, considerando que el de María Elena cuenta con una gran bóveda circular, mientras que el segundo mantiene un estilo más clásico. El de Chuquicamata es quizás uno de los más enfocados en la función de proyecciones cinematográficas (biógrafo), contando con un formato de varios niveles interiores y pendientes bien elevadas, siendo así el más razonado para el desarrollo de cine, sobre todo en comparación al resto que más bien cumplen con la finalidad de teatro.
El de Chacabuco, sorprende con un estilo colonial; mientras que en los de Antofagasta, el Nacional es un art decó con una escala considerablemente más urbana que los demás, y el Colón es el más compacto y racionalista, siendo al mismo tiempo uno de los más innovadores en términos de distribución espacial, y si bien podía usarse como teatro, también su principal razón era la del cinema.
"Este trabajo está en desarrollo ahora y se supone que va a terminar en diciembre (...) vamos haciendo este registro y su correspondiente valoración. La idea es trazar un poco las reglas del mundo del espectáculo cinematográfico que fue muy importante durante muchos años, pero sobre todo la posibilidad de ver cómo vamos a rescatar algunos que todavía están en pie (...) a medida que he realizado el estudio me voy dando cuenta que hay algunos que ya están recuperados y protegidos. Hay otros que siguen funcionando, aunque son los mínimos. Después hay otros que la misma comunidad está intentando proteger pero no tienen las armas para hacerlo, y en este sentido pienso que va a ser muy bueno este trabajo porque nos vamos a poder ayudar", concluye Vizcaíno sobre la misión final de este registro realizado por lo menos en nuestra región con la ayuda de Galeno, quien lleva además un largo tiempo enfocado en esta materia.
Ahora solo queda tratar de encontrar la forma de salvaguardar edificios como el de calle Sucre, ¿y sabe por qué? Porque no van a volver a construirlos.
El circuito de cines -o "teatros"- vinculados a la era del auge de las mineras durante el siglo pasado, ahora tiene a uno de sus íconos, como lo es el Teatro Nacional de Antofagasta, con un incierto futuro y la lógica preocupación por ello.
Andre Pierre Malebrán Tapia

Antofagasta, María Elena, Pedro de Valdivia, Chuquicamata y Chacabuco, localidades que compartieron tempranamente la ilusión y magia del séptimo arte entre sus vecinos, quienes con nostalgia recuerdan su paso por estas inolvidables salas de cine regionales.
Son esos queridos y recordados puntos de la geografía nortina los que han podido ser redescubiertos en una investigación desarrollada por el destacado arquitecto argentino, doctor Marcelo Vizcaíno, quien en compañía del arquitecto y director del Programa de Magíster en Arquitectura de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte (UCN), doctor Claudio Galeno Ibaceta, recorrieron estos históricos edificios buscando reencontrarse con su historia.
Si bien en el caso de las salitreras y campamentos mineros los cines han sido declarados monumentos nacionales, existen otros que esperan ese merecido reconocimiento patrimonial, como el caso de la obra ubicada en calle Sucre, entre las calles Matta y Ossa de Antofagasta, que espera todavía hoy conocer cuál será su destino.
Resguardos
El doctor Vizcaíno recorrió las localidades que cuentan con cines emblemáticas que estuvieron vinculadas a la producción minera, "su existencia en los campamentos era tan importante como la de los hospitales...", adelanta el académico trasandino que llegó a la región gracias al estudio Fondart.
La mayoría fueron declarados monumentos históricos, como el de Chuquicamata, y si bien en la actualidad no están en uso, sí son resguardados en términos de su declaratoria.

El profesor de arquitectura en la UCN, Claudio Galeno, menciona que "es importante poder declarar lo que hay y protegerlo. Por ejemplo, el ex Cine Nacional de Antofagasta, que puede ser declarado monumento histórico...".
"El edificio de calle Sucre comenzó su construcción en 1930, finalizando en 1936. Este el último exponente de esta cultura en nuestra ciudad, donde en la década de 1920 hubo una industria cinematográfica con varias empresas haciendo películas, pero al llegar el sonido en los filmes con una tecnología más sofisticada, se modifica el formato coincidiendo con el cambio del cine mudo al sonoro, y la crisis del salitre", agrega.
Recintos
El proyecto que realiza Vizcaíno comenzó trabajando con los cines en Santiago junto a sus alumnos memoristas.
La iniciativa considera plantear una reflexión sobre cómo reciclar o reutilizar los recintos, atendiendo a otras realidades latinoamericanas en las que este tipo de inmuebles hoy preservan su estructura cumpliendo otras funciones sociales.
"El [cine] de Pedro de Valdivia se llamaba Metro, porque estaba vinculado a los demás teatros que tenía la Metro Goldwyn Mayer (de Hollywood) y distribuían así las películas que hacían por todo el mundo (...) entonces la importancia no es solo arquitectónica, sino también un valor en términos de la memoria", explica Galeno.
El trabajo considera un inventario con fichas de los distintos edificios. De esta forma se contará con un registro con información de los edificios donde funcionaron los cines, incluyendo en su contenido el material visual, fotografías, planimetría, fechas y arquitectos, entre otros detalles.
Se espera que en noviembre o diciembre de este año se realice una muestra nacional en la que se podrá apreciar el estado e historia de estas obras arquitectónicas, con la idea de que sea la misma comunidad la que se sume a esta noble causa que plantea poner sobre la mesa el tema de la protección y puesta en valor de ellos.
Obras
En voz del doctor en arquitectura de Antofagasta, los cines de María Elena y Pedro de Valdivia destacan con un estilo art decó, considerando que el de María Elena cuenta con una gran bóveda circular, mientras que el segundo mantiene un estilo más clásico. El de Chuquicamata es quizás uno de los más enfocados en la función de proyecciones cinematográficas (biógrafo), contando con un formato de varios niveles interiores y pendientes bien elevadas, siendo así el más razonado para el desarrollo de cine, sobre todo en comparación al resto que más bien cumplen con la finalidad de teatro.
El de Chacabuco, sorprende con un estilo colonial; mientras que en los de Antofagasta, el Nacional es un art decó con una escala considerablemente más urbana que los demás, y el Colón es el más compacto y racionalista, siendo al mismo tiempo uno de los más innovadores en términos de distribución espacial, y si bien podía usarse como teatro, también su principal razón era la del cinema.
"Este trabajo está en desarrollo ahora y se supone que va a terminar en diciembre (...) vamos haciendo este registro y su correspondiente valoración. La idea es trazar un poco las reglas del mundo del espectáculo cinematográfico que fue muy importante durante muchos años, pero sobre todo la posibilidad de ver cómo vamos a rescatar algunos que todavía están en pie (...) a medida que he realizado el estudio me voy dando cuenta que hay algunos que ya están recuperados y protegidos. Hay otros que siguen funcionando, aunque son los mínimos. Después hay otros que la misma comunidad está intentando proteger pero no tienen las armas para hacerlo, y en este sentido pienso que va a ser muy bueno este trabajo porque nos vamos a poder ayudar", concluye Vizcaíno sobre la misión final de este registro realizado por lo menos en nuestra región con la ayuda de Galeno, quien lleva además un largo tiempo enfocado en esta materia.
Ahora solo queda tratar de encontrar la forma de salvaguardar edificios como el de calle Sucre, ¿y sabe por qué? Porque no van a volver a construirlos.
29.7.17
Estudian los antiguos cines del norte de Chile

Gif animado teatros Región de Antofagasta: Chacabuco, Nacional, Chile, Metro y Pedro de Valdivia (Alfa). Elaborado por Claudio Galeno.
Vía UCN al día.
Fecha: 5 julio, 2017
Investigación cuenta con la colaboración del Dr. Claudio Galeno, académico de la Escuela de Arquitectura.
Patrimonio, historia y variadas vivencias son el legado de los antiguos cines de la Región de Antofagasta, de los cuales quedan como testimonio algunos de sus edificios, mientras que otros cambiaron su uso o fueron demolidos para luego dar paso a distintas actividades económicas.
Recogiendo antecedentes de estos edificios, los que en el caso de las salitreras y campamentos mineros fueron declarados monumentos nacionales, visitó Antofagasta el destacado arquitecto argentino, Dr. Marcelo Vizcaíno, quien desarrolla una investigación sobre el cine en Chile.
En el estudio, que abarca parte importante de la zona norte, cuenta con el apoyo como investigador asociado del arquitecto, Dr. Claudio Galeno Ibaceta, Director del Programa de Magíster en Arquitectura de la Escuela de Arquitectura de nuestra Universidad.
PATRIMONIO
El Dr. Marcelo Vizcaíno recorrió Antofagasta, María Elena, Pedro de Valdivia, Chuquicamata y Chacabuco, localidades que cuentan con salas emblemáticas que estuvieron vinculadas a la producción minera, contando con instalaciones en los respectivos campamentos mineros.
La mayoría fueron declaradas monumentos históricos, como son los cines de las salitreras y de Chuquicamata, los cuales forman parte del patrimonio arquitectónico del norte de chile. En la actualidad no están en uso, pero sí son resguardados en términos de su declaratoria.
La investigación busca relevar los antiguos cines y su aporte a la cultura y a la arquitectura de las ciudades donde estuvieron insertos.
El Dr. Claudio Galeno explicó que el trabajo considera un inventario con fichas de los distintos edificios. De esta forma, se contará con un registro con información de los edificios donde funcionaron los cines, incluyendo en su contenido el material visual, fotografías, planimetría, fechas y arquitectos, entre otros detalles.
Los investigadores esperan publicar un libro que cuente la historia de estos centros cinéfilos, incluyendo los cines de las zonas norte, central y sur del país.
“Es importante poder declarar lo que hay y protegerlo. Por ejemplo, el ex Cine Nacional de Antofagasta, que puede ser declarado Monumento Histórico. El edificio de calle Sucre comenzó su construcción en 1930, finalizando en 1936. Este el último exponente de esta cultura en nuestra ciudad, donde en la década de 1920 hubo una industria cinematográfica con varias empresas haciendo películas, pero al llegar el sonido en los filmes con una tecnología más sofisticada, se modifica el formato coincidiendo con el cambio del cine mudo al sonoro, y la crisis del salitre”, señaló el académico de la UCN.
PROYECTO
El trabajo del Dr. Vizcaíno comenzó trabajando con los cines en Santiago junto a sus alumnos memoristas. La iniciativa consideró detalles de cómo se podían reciclar o reutilizar estos recintos que son lugares comunes, y parte de las vivencias del público. Fue en estas salas donde muchos se conocieron, y también son recordados por las películas emblemáticas exhibidas en alguna oportunidad.
Posteriormente, el profesional argentino radicado en Chile, postuló a fondos culturales para realizar una investigación sobre los cines y su arquitectura en el territorio nacional, la que fue iniciada en 2016. Fue así como llegó a la capital regional, para visitar en terreno estas antiguas instalaciones.
SEMINARIO
El Dr. Vizcaíno, académico del Campus Creativo de la U. Andrés Bello, junto a Patricia Méndez, académica de la U. del Bío Bío, expusieron en relación a la arquitectura y el cine en la Escuela de Arquitectura de la UCN. En la ocasión, abordaron los temas “Palacios plebeyos, memoria material de los cines en Santiago”, y “Cines en argentina. Patrimonio del siglo XX”, respectivamente.
23.7.17
La Compañía de Títeres Dell Acqua con Italo Maldini en María Elena, 1949

El número 19 de la revista Pampa de octubre de 1949, publicó una brave nota sobre una compañía de títeres en la salitrera de María Elena, decía: "La Compañía de Títeres Dell Acqua pasó por María Elena haciendo la delicia de los chicos. Italo Maldini con sus muñecos, felices de posar para la revista 'Pampa'".
10.12.16
La Compañía Teatral La Favorecedora reestrena El Ladrón de Voces
Vía El Mercurio de Antofagasta.
"Estamos orgullosos de lo que hemos logrado como compañía"
Por Daniel Contreras Palma

Con el reestreno de su ópera prima "El Ladrón de Voces", el mágico y desgarrador cuento de Alejandro Jodorowsky, la compañía de teatro antofagastina La Favorecedora dio inicio a las celebraciones de una década de trayectoria artística.
El montaje es un cuento corto de página y media que fue adaptado por Arlette Ibarra, directora de la compañía, para envolver los escenarios hace casi 9 años.
"Con esta obra (El Ladrón de Voces) debutamos en 2007 como compañía en los escenarios. Estamos reestrenando esta montaje en el marco de los 10 años de la compañía", explicó la actriz y directora de teatro, Arlette Ibarra.
Además de ser su primera obra, "El Ladrón de Voces" también ha marcado la historia de la agrupación antofagastina. Desde el incendio que sufrió la compañía en 2011 que arrasó con gran parte de la utilería y vestuario, hasta el vínculo de amistad que lograron entablar con llamado padre de la "psicomagia", el tocopillano Alejandro Jodorowsky.
Para repasar los 10 años de La Favorecedora conversamos con su directora y fundadora, quien además nos adelantó los futuros planes de la agrupación, la que hoy cuenta con su propia sala de teatro sumando así nuevo espacio cultural para la ciudad.
¿Cuál es la historia de la compañía La Favorecedora?
-La compañía se formó gracias a la iniciativa de Jorge Wittwer, actual director de Balmaceda Arte Joven Antofagasta, quien instó a través de este cuento de Jodorowsky a fundar esta compañía y que nuestra primera puesta en escena fuera la obra de este tocopillano. Al comienzo eran 6 personas las que integrábamos la compañía. En este momento somos 15 personas.
¿Cuál es el vínculo con Alejandro Jodorowsky?, ¿tuvieron la oportunidad de trabajar con él?
-Él (Alejandro Jodorowsky) nos cedió los derechos del cuento. Fue muy amable con nosotros. En esa oportunidad le pedimos incluir en el final de la obra un "acto psicomágico" con el tema de los Derechos Humanos, y al otro día a través de un email nos envió un "acto psicomágico" que lo grabamos en el desierto. Para este reestreno nos contactamos nuevamente con él y nos entregó todo su apoyo. Lamentablemente Alejandro nunca ha podido ver la obra.
¿Específicamente de qué se trata "El Ladrón de Voces?
-Es un cuento de una página y media que se transformó en una hora de obra de teatro. "El Ladrón de Voces" nos conduce a la vivencia de una madre y su hijo, quienes enfrentados a la desaparición del padre comienzan a vivir una angustiosa realidad. En 2008 fue elegida como la mejor obra en Antofagasta.
Del elenco original que participó en la versión 2007 del montaje, ¿se mantienen algunos actores?
-Sí. Del elenco original se mantiene el protagonista Tomás O'Ryan y yo. El resto son todos actores nuevos de la compañía.
Durante una década de trayectoria, ¿cuáles son las obras más emblemáticas de la compañía?
-Entre las más importantes están "El Ladrón de Voces", "El espión de la pampa", "Entre minas" (comedia), "La Tierra está viva" (teatro paisaje) y "Los viajeros opuesto" de Andrés Sabella.
¿Consideras que Chile aún tiene una deuda con los artistas?
-El sistema en Chile para los artistas quiere que nosotros desaparezcamos. En algún momento decidí alejarme por un tiempo, sin embargo, siempre seguí creando, pero si no tienes el apoyo ¿dónde quieren que presentemos las obras?. No podemos estar eternamente trabajando en la calle. Eso no genera continuidad y profesionalización de los artistas, por eso el año pasado nos fuimos a trabajar al desierto. Nadie nos daba espacio, nadie nos apoyaba. No teníamos donde actuar.
Finalmente hemos hecho una lucha contra un sistema que es inoperante a nivel de políticas culturales.
¿Cómo han sido estos 10 años de trayectoria de la compañía?
-Estamos muy orgullosos de lo que hemos logrado hasta ahora. Hoy contamos con un espacio nuevo, una sala de teatro que se va a convertir en un nuevo rincón para el teatro en el centro de la ciudad. Es un pequeño centro cultural donde se imparten clases de teatro y danza.
"El Ladrón de Voces" se presentó este 2016 con las actuaciones del actor santiaguino Alejandro Pino, el regreso de los actores antofagastinos Ivonne Sambra, Tomas O'Ryan, la actuación y dirección de la connotada Arlette Ibarra, el diseño integral de Jorge Wittwer. Confección de vestuario y sonido Claudia Morales e iluminación José Salazar.
Hoy y mañana se presentarán, a las 20.30 horas, dos funciones de "El Ladrón de Voces" en el mismo lugar que la vio nacer: El Salón Teatral ubicado en Maipu #642. Adhesión: $5.000 (pro-fondos para la temporada 2017, en el marco de 10 años de la compañía teatral).
"Estamos orgullosos de lo que hemos logrado como compañía"
Por Daniel Contreras Palma

Con el reestreno de su ópera prima "El Ladrón de Voces", el mágico y desgarrador cuento de Alejandro Jodorowsky, la compañía de teatro antofagastina La Favorecedora dio inicio a las celebraciones de una década de trayectoria artística.
El montaje es un cuento corto de página y media que fue adaptado por Arlette Ibarra, directora de la compañía, para envolver los escenarios hace casi 9 años.
"Con esta obra (El Ladrón de Voces) debutamos en 2007 como compañía en los escenarios. Estamos reestrenando esta montaje en el marco de los 10 años de la compañía", explicó la actriz y directora de teatro, Arlette Ibarra.
Además de ser su primera obra, "El Ladrón de Voces" también ha marcado la historia de la agrupación antofagastina. Desde el incendio que sufrió la compañía en 2011 que arrasó con gran parte de la utilería y vestuario, hasta el vínculo de amistad que lograron entablar con llamado padre de la "psicomagia", el tocopillano Alejandro Jodorowsky.
Para repasar los 10 años de La Favorecedora conversamos con su directora y fundadora, quien además nos adelantó los futuros planes de la agrupación, la que hoy cuenta con su propia sala de teatro sumando así nuevo espacio cultural para la ciudad.
¿Cuál es la historia de la compañía La Favorecedora?
-La compañía se formó gracias a la iniciativa de Jorge Wittwer, actual director de Balmaceda Arte Joven Antofagasta, quien instó a través de este cuento de Jodorowsky a fundar esta compañía y que nuestra primera puesta en escena fuera la obra de este tocopillano. Al comienzo eran 6 personas las que integrábamos la compañía. En este momento somos 15 personas.
¿Cuál es el vínculo con Alejandro Jodorowsky?, ¿tuvieron la oportunidad de trabajar con él?
-Él (Alejandro Jodorowsky) nos cedió los derechos del cuento. Fue muy amable con nosotros. En esa oportunidad le pedimos incluir en el final de la obra un "acto psicomágico" con el tema de los Derechos Humanos, y al otro día a través de un email nos envió un "acto psicomágico" que lo grabamos en el desierto. Para este reestreno nos contactamos nuevamente con él y nos entregó todo su apoyo. Lamentablemente Alejandro nunca ha podido ver la obra.
¿Específicamente de qué se trata "El Ladrón de Voces?
-Es un cuento de una página y media que se transformó en una hora de obra de teatro. "El Ladrón de Voces" nos conduce a la vivencia de una madre y su hijo, quienes enfrentados a la desaparición del padre comienzan a vivir una angustiosa realidad. En 2008 fue elegida como la mejor obra en Antofagasta.
Del elenco original que participó en la versión 2007 del montaje, ¿se mantienen algunos actores?
-Sí. Del elenco original se mantiene el protagonista Tomás O'Ryan y yo. El resto son todos actores nuevos de la compañía.
Durante una década de trayectoria, ¿cuáles son las obras más emblemáticas de la compañía?
-Entre las más importantes están "El Ladrón de Voces", "El espión de la pampa", "Entre minas" (comedia), "La Tierra está viva" (teatro paisaje) y "Los viajeros opuesto" de Andrés Sabella.
¿Consideras que Chile aún tiene una deuda con los artistas?
-El sistema en Chile para los artistas quiere que nosotros desaparezcamos. En algún momento decidí alejarme por un tiempo, sin embargo, siempre seguí creando, pero si no tienes el apoyo ¿dónde quieren que presentemos las obras?. No podemos estar eternamente trabajando en la calle. Eso no genera continuidad y profesionalización de los artistas, por eso el año pasado nos fuimos a trabajar al desierto. Nadie nos daba espacio, nadie nos apoyaba. No teníamos donde actuar.
Finalmente hemos hecho una lucha contra un sistema que es inoperante a nivel de políticas culturales.
¿Cómo han sido estos 10 años de trayectoria de la compañía?
-Estamos muy orgullosos de lo que hemos logrado hasta ahora. Hoy contamos con un espacio nuevo, una sala de teatro que se va a convertir en un nuevo rincón para el teatro en el centro de la ciudad. Es un pequeño centro cultural donde se imparten clases de teatro y danza.
"El Ladrón de Voces" se presentó este 2016 con las actuaciones del actor santiaguino Alejandro Pino, el regreso de los actores antofagastinos Ivonne Sambra, Tomas O'Ryan, la actuación y dirección de la connotada Arlette Ibarra, el diseño integral de Jorge Wittwer. Confección de vestuario y sonido Claudia Morales e iluminación José Salazar.
Hoy y mañana se presentarán, a las 20.30 horas, dos funciones de "El Ladrón de Voces" en el mismo lugar que la vio nacer: El Salón Teatral ubicado en Maipu #642. Adhesión: $5.000 (pro-fondos para la temporada 2017, en el marco de 10 años de la compañía teatral).
26.12.15
Restauración del Teatro Municipal de Iquique provoca división entre las autoridades regionales
Vía Economía y Negocios y El Mercurio.

DAVIED JAIME
Alcalde rechaza aumento de costos del proyecto, busca ejecutar las obras y reemplazar a la Dirección de Arquitectura del MOP.
Una fallida licitación, un diseño que no incluyó detalles de la construcción y daños recientes por el terremoto de 2014 han hecho que la restauración del Teatro Municipal de Iquique, Región de Tarapacá, requiera de US$ 3,5 millones extras al presupuesto inicial de US$ 7,7 millones, lo que ha provocado tensión y división entre autoridades municipales y de gobierno.
El alcalde de Iquique, Jorge Soria, cree que debe ser la Unidad de Arquitectura municipal la que se encargue, de ahora en adelante, del proyecto. "Debe pasar a la municipalidad, porque lo que hace el Ministerio de Obras Públicas (MOP) es traer a contratistas para cada área que encarecen los proyectos", dice.
El MOP inició una ofensiva para ajustar el plan a los nuevos requerimientos y conseguir más fondos. "Es pronto para decir que peligra su restauración, ya que una vez finalizada una consultoría se presentará nuevamente el proyecto a los concejales para que entiendan el porqué de los costos", señala Eugenio Hidalgo, seremi del MOP.
La polémica retrasaría al menos un año el inicio de las obras del teatro, declarado en 1977 Monumento Nacional, y cerrado hace ocho años para espectáculos luego que un estudio realizado tras el terremoto de 2005 determinara, además, que una plaga de termitas afectaba su segundo y tercer nivel.
El presupuesto de restauración fue aprobado el 2012. Un 50% fue financiado por el gobierno regional, 30% por el Ministerio de Cultural, y 20% por la municipalidad, quienes se oponen al proyecto en su estado actual y han presentado cuestionamientos, como solicitar modificaciones al plan elaborado por el arquitecto Patricio Gross, pedido por la anterior administración comunal.
El director de Arquitectura de Tarapacá, Vladimir Urias, explica que la restauración incluye dejar al teatro completamente operativo, con la capacidad y tecnología para albergar espectáculos masivos. "El propósito es dejar habilitado un teatro de 1890 a uno de 2015, con las facilidades y capacidad técnica y de seguridad para recibir espectáculos de gran escala", cuenta.
La dirección de Arquitectura del MOP inició un trabajo conjunto con el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, a través del Centro Nacional de Conservación y Restauración, para realizar una consultoría que permitiría volver a licitar las obras en el segundo semestre de 2016, y así iniciarlas durante 2017.

DAVIED JAIME
Alcalde rechaza aumento de costos del proyecto, busca ejecutar las obras y reemplazar a la Dirección de Arquitectura del MOP.
Una fallida licitación, un diseño que no incluyó detalles de la construcción y daños recientes por el terremoto de 2014 han hecho que la restauración del Teatro Municipal de Iquique, Región de Tarapacá, requiera de US$ 3,5 millones extras al presupuesto inicial de US$ 7,7 millones, lo que ha provocado tensión y división entre autoridades municipales y de gobierno.
El alcalde de Iquique, Jorge Soria, cree que debe ser la Unidad de Arquitectura municipal la que se encargue, de ahora en adelante, del proyecto. "Debe pasar a la municipalidad, porque lo que hace el Ministerio de Obras Públicas (MOP) es traer a contratistas para cada área que encarecen los proyectos", dice.
El MOP inició una ofensiva para ajustar el plan a los nuevos requerimientos y conseguir más fondos. "Es pronto para decir que peligra su restauración, ya que una vez finalizada una consultoría se presentará nuevamente el proyecto a los concejales para que entiendan el porqué de los costos", señala Eugenio Hidalgo, seremi del MOP.
La polémica retrasaría al menos un año el inicio de las obras del teatro, declarado en 1977 Monumento Nacional, y cerrado hace ocho años para espectáculos luego que un estudio realizado tras el terremoto de 2005 determinara, además, que una plaga de termitas afectaba su segundo y tercer nivel.
El presupuesto de restauración fue aprobado el 2012. Un 50% fue financiado por el gobierno regional, 30% por el Ministerio de Cultural, y 20% por la municipalidad, quienes se oponen al proyecto en su estado actual y han presentado cuestionamientos, como solicitar modificaciones al plan elaborado por el arquitecto Patricio Gross, pedido por la anterior administración comunal.
El director de Arquitectura de Tarapacá, Vladimir Urias, explica que la restauración incluye dejar al teatro completamente operativo, con la capacidad y tecnología para albergar espectáculos masivos. "El propósito es dejar habilitado un teatro de 1890 a uno de 2015, con las facilidades y capacidad técnica y de seguridad para recibir espectáculos de gran escala", cuenta.
La dirección de Arquitectura del MOP inició un trabajo conjunto con el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, a través del Centro Nacional de Conservación y Restauración, para realizar una consultoría que permitiría volver a licitar las obras en el segundo semestre de 2016, y así iniciarlas durante 2017.
25.6.15
Cuatrienal de Artes Escénicas de Praga: Bob Wilson abre el debate: ¿tiene que ser político el teatro o no?

Vía El País.
Bob Wilson abre el debate: ¿tiene que ser político el teatro o no?
El director provoca la controversia en la Cuatrienal de Artes Escénicas de Praga
Por Jesús Ruiz Mantilla
El escenario pinta así: Praga en junio. Centro del teatro planetario en los 11 días que dura su Cuatrienal de Escenografía y Artes Escénicas, el evento más importante del mundo en este campo desde que surgiera en 1967. Más de 1.000 artistas de 70 países expuestos en 64 pabellones a lo largo y ancho de toda la ciudad, 500 representaciones, performances callejeras, acciones en distintos escenarios debatiendo en torno al lema: Espacios compartidos, música, clima y política. Moscas gigantes en las paredes, hombres que descienden en paraguas entre los cables, bodas de chinos en la calle, flautistas con microcerdos y roulottesde las que saltan hombres con mascarilla a tumbar viandantes sobre mares de plástico y fuerzan al público a escribir un insulto en cualquier idioma…
Y en estas llega Dios, es decir, Bob Wilson, y suelta: “Y el teatro, ¿debe ser político?”.
La posición del director estadounidense, expuesta en el transcurso de un foro público en Praga extrañó a muchos de los presentes. Entre otros, a la directora artística de la Cuatrienal, la serbia Sodja Lotker. “Wilson ha abierto un profundo debate, máxime cuando es uno de los temas centrales de esta edición”. Lo que planteaba Wilson, todo un gurú de la escena mundial, era el hecho de afrontar el teatro para levantar interrogantes, no para ofrecer respuestas. “Si las conociera de antemano, entonces no me metería en ello”, argumentó.
Le acompañaba en el debate el suizo Serge von Arx, su escenógrafo desde 1998 y comisario de arquitecturas escénicas en esta cuatrienal. “Hemos trabajado codo con codo en 30 proyectos comunes que se llevaron a término y en otros 30 que se pusieron en marcha y nunca vieron la luz”, comenta su colaborador en el café Slavia de Praga, toda una logia teatrera viva de la ciudad.
Las opiniones de Wilson están claras: el autor de Vida y muerte de Marina Abramovic teme que la Humanidad esté “enferma de flashes y necesidad de impactos por culpa de Wikipedia”. Y cree que “hay que ir al meollo del asunto y no quedarse en lo trivial”. Según su amigo Von Arx, lo que Wilson quiso decir es que necesitamos abrir preguntas y no imponer panfletos. “De hecho, su trayectoria es profundamente política. Para él y para mí, el teatro representa una ventana que te conduce hacia lo desconocido en la que muchas lecturas deben conjugarse. Se trata de sembrar confusión, no de imponer posiciones reivindicativas unívocas”. Bien es cierto que el artista estadounidense ha sido reconocido como artista con perfil político a través de su obra por prestigiosas universidades que van de Harvard a la Sorbona; que ha acudido allí donde le llamaban para trabajar en condiciones de protesta y agitación fuera de su país —Irán, Cuba, China, Brasil...—; que sus orígenes están ligados a talleres para jóvenes en situación marginal que acudían a las clases armados en barrios como el Bronx…
Malinterpretado
Definitivamente, su colaborador Serge von Arx cree que se le ha malinterpretado: “Más cuando el otro día vino Robert Lepage, contó que estaba inmerso en la construcción de un teatro que cambiaría la óptica del escenario y costaría 250 millones de dólares y nadie dijo nada. Con reacciones así, que podrían haber planteado todo tipo de cuestiones entre el público empezando con para qué sirve eso, la verdad es que no entiendo la polémica”.
Es algo con lo que puede estar de acuerdo Sodja Lotker, y más después de haber presenciado y escogido para la cuatrienal expresiones, espectáculos y propuestas que ahondan en la crisis global. “Hasta que comenzó esta edición, tenía algunas ideas claras en mi mente; hoy, después de haber visto varias de las manifestaciones vivas aquí estos días, confieso que me siento, como mínimo, inquieta, intranquila, turbada”.
Es comprensible cuando alguien asiste a los distintos pabellones montados en la casa natal de Kafka o en el palacio Colloredo, junto al puente de Carlos. Allí las paredes quedan atravesadas literalmente por una respiración propia, caso de la propuesta rusa, o el hielo se derrite colgado de unas cuerdas gota a gota y a la vista de todos, en una plataforma montada por los finlandeses.
Entre sus muros, José Luis Raymond, comisario del programa de España —en el que han participado al unísono Acción Cultural Española, el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, el Cervantes, la Agencia Española de Cooperación Internacional y la Real Escuela Superior de Arte Dramático (Resad)— ha plantado una especie de tanatorio con gusanos y deshechos para su instalación Muérete.
Su propuesta ha sido elaborada junto a otras escuelas de teatro españolas como las de Sevilla, Córdoba o Vigo. Son las cuatro que han montado las performances De profundis, No lloro porque espero o la escenografía A través del Cristal, coordinada por Raymond y Alicia Blas: “Surge, entre otras cosas, del pálpito que estamos viviendo en España a partir de acontecimientos como el 15-M. En estas figuras colgadas del techo, hay gente que sale con maletas hacia no se sabe dónde, una realidad que los jóvenes han tenido muy presente los últimos años en España”.
18.12.14
La programación de Antof a Mil incluye dos espectáculos callejeros.
Programación de Antof a Mil se puede ver aquí.
El caballo de Antigua i Barbuda estará en Antof a Mil.
Hannavas de Sarruga Produccions también estará en Antof a Mil.
Una nota de El Mercurio de Antofagasta
Antof a Mil regresa con espectáculos de China, India, España, Perú y Chile
El caballo de Antigua i Barbuda estará en Antof a Mil.
Hannavas de Sarruga Produccions también estará en Antof a Mil.
Una nota de El Mercurio de Antofagasta
Antof a Mil regresa con espectáculos de China, India, España, Perú y Chile
6.12.13
28.9.13
"Los trenes se van al purgatorio" retoma las tablas a teatro lleno.
Vía El Mercurio de Antofagasta.
Montaje causa alta expectación y agota rapidamente sus entradas.

Blog con información de las funciones de la Compañía de Teatro de la Universidad de Antofagasta.
Montaje causa alta expectación y agota rapidamente sus entradas.

Blog con información de las funciones de la Compañía de Teatro de la Universidad de Antofagasta.
27.8.13
El oleaje moderno de la cubierta del Teatro Auditorio Sindical de Chuquicamata, de Alejandro Crestá Gouyou y Luis Lira


El Teatro Sindical de Chuquicamata fue proyectado por los arquitectos Alejandro Crestá y Luis Lira cerca de 1957, siendo inaugurado el 7 de noviembre de 1959. El edificio alberga un gran teatro para 2.200 personas y las oficinas de los sindicatos nº1 y nº2 de la empresa minera. Si bien la mayor parte de la obra está destinada al teatro, su vinculación directa a los recintos del volumen lateral para los sindicatos, referidos a servicios como fuente de soda, sastrería, dentista, deportes, laboratorio dental, peluquería, evocan, desde el punto de vista del programa, la idea del club obrero, o del gran condensador social soviético.
Su arquitectura es de gran expresividad volumétrica, y la cubierta adquiere especial protagonismo debido al uso de bóvedas-cáscara cilíndrica múltiple que permitieron cubrir una gran superficie con el mínimo empleo de material. Son cuatro bóvedas transversales de distintas dimensiones cuyo espesor varia entre 10 y 12 cm, y la mayor de ellas cubre 38 metros por 10,72 de ancho. El interior de la sala del teatro-auditorio es de gran espectacularidad por la secuencia de bóvedas que descienden hacia el escenario y que cubre el gran vacío.
8.8.13
"Signos de la Pampa", ballet+música+folclor, Teatro Municipal, estreno viernes 9 de agosto, 20:30 horas.
Coreografía: Jaime Pinto
Escenógrafo: Ricardo Yáñez
Música original: Punahue
Interprestación: Orquesta Sinfónica
Arreglos orquestales: Marko Santelices
Creación teatral: Arlette Ibarra
Vestuario: Jorge Wittwer.
+ Conjunto Folclórico de la Universidad de Antofagasta (Cofua)
Escenógrafo: Ricardo Yáñez
Música original: Punahue
Interprestación: Orquesta Sinfónica
Arreglos orquestales: Marko Santelices
Creación teatral: Arlette Ibarra
Vestuario: Jorge Wittwer.
+ Conjunto Folclórico de la Universidad de Antofagasta (Cofua)
30.6.13
7.6.13
José Ricardo Morales: Viaje al teatro español del destierro, por Rosana Torres

Vía El País.
Publicado: Santiago de Chile 26 ABR 2012
“Todos fueron entrando al barco… Mi poesía en su lucha había logrado encontrarles patria. Y me sentí orgulloso”. Lo dijo Pablo Neruda en 1939 al hablar del Winnipeg, el barco que logró fletar en Francia, siendo cónsul honorario de Chile en ese país, para sacar del infierno europeo a cientos de republicanos. “Cumplí la más noble misión que he ejercido en mi vida: la de sacar españoles de sus prisiones y enviarlos a mi patria...”.
Uno de los que llegaron a Valparaiso en ese barco era José Ricardo Morales, un joven valenciano que a pesar de sus 23 años ya había estudiado Magisterio y Filosofía y Letras, llevaba años en la FUE (Federación Universitaria Escolar), asociación universitaria progresista, donde dirigió la sección cultural, pertenecía al grupo teatral El búho, dirigido por Max Aub, para el que escribió sus primeras tres obras teatrales, era waterpolista (participó en la Olimpiada Popular de 1936 en Barcelona, frustrada por el golpe de estado franquista), fue redactor jefe de Frente Universitario, así como comisario de brigada del Ejército Popular Republicano, responsable de división en el frente de Ripoll (Cataluña) -donde salvó manuscritos y códices miniados que logró enviar a Suiza- y estuvo en el campo de concentración de Saint-Cyprien en Francia.
Ese joven tiene 96 años, vive en Santiago de Chile, en un país al que, dice, le debe la vida y donde la Academia de la Lengua, a la que pertenece, le ha propuesto en cuatro ocasiones para el Cervantes. En España es desconocido, a pesar de los esfuerzos de la Asociación de Autores de Teatro o profesionales como José Monleón, el fallecido Ricardo Domenech y, sobre todo, Manuel Aznar, impulsor y responsable de la edición de sus obras completas en dos grandes tomos, Teatro (2009), con 42 obras, y Ensayos (sale esta primavera), publicados por la Institució Alfons el Magnànim de Valencia.
Como su literatura, Morales es un hombre marcado por la ironía. Y por una excepcional y privilegiada memoria: “El tener una obra condenada a la postumidad, siempre lo he vivido con humor. Es una manera de asumir lo que no tiene sentido. He llenado el tiempo con obras que resulta que son mis sobras”.
Vive en una sencilla casa con jardín, situada en un barrio que ha prosperado con pisos de alto standing, y que al final ha devenido en un pequeño oasis. Allí y en su casa de veraneo en Isla Negra, muy cerca de la de Neruda, ha creado una impresionante obra cualitativa y cuantitativa: “Escribo para olvidar, para soltar todo lo que tengo dentro”. Y lo hace con un lenguaje primoroso, rico y cultivado, en el que juega constantemente con las palabras, con las situaciones, con propuestas de doble sentido.
“Desde el principio me encontré en Chile como en casa, aunque vivíamos muy precariamente [sus padres y hermano también vinieron], logré revalidar mis estudios”, señala el escritor en cuya tesis doctoral Estilo y Paleografía de los documentos chilenos (siglos XVI y XVII), relacionó la escritura de los escribanos chilenos con el arte de la época, “algo que los franceses hicieron 20 años después”. Y contra todo pronóstico nunca ha tenido nostalgia de España: “Soy español por completo, pero cuando llegué tenía toda la vida por delante, mis padres sí tenían nostalgia y su dolor era otro”.
Su trabajo más importante es, sin duda, su dramaturgia, en la que, curiosamente, nunca habla de la guerra, del exilio, del desgarro: “Porque fue demasiado doloroso para mí y no me gustaba escarbar en mis propias heridas; era muy difícil situarse como testigo de algo en lo que uno había intervenido jugándose la vida, además mi obra tiene la óptica del desterrado, no las circunstancias del desterrado, sino el modo de ver el mundo desde fuera, como un ser extrañado y alejado”, señala.
Siempre habla de destierro. “El exilio es una palabra culta, a utilizar con el que está fuera de sí, pero el destierro es quien ha salido de su tierra forzosamente, es una idea más profunda y real; en su día clasifiqué a los españoles en tres categorías: los aterrados, que se quedaron allí sufriendo el régimen de Franco, los enterrados como Federico y tantos otros y los desterrados, como mi familia”.
Y aquí hizo su obra y vivió su vida. Creó con Ferrater Mora y otros exiliados la editorial Cruz del Sur, dirigió la colección La fuente escondida, donde publicó a los poetas “desterrados, pero por la crítica española que no les hacía ni caso, a pesar de ser muy buenos” y preparó la colección Divinas Palabras, donde colaboraron Guillén, Salinas y otros muchos. Sacó por oposición sus cátedras en arquitectura, filosofía, y la última etapa en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, en el departamento de Estudios Humanísticos.
El destierro también le llegó a su dramaturgia. Expertos y estudiosos de la obra de Morales dicen que por un exceso de vanguardia, de modernidad. “A mi teatro se le ha tenido miedo, y luego le ha llegado el olvido por otras razones”, sostiene. El propio Ferrater Mora señaló que Morales tenía obras, como El embustero en su enredo, (que le estrenó Margarita Xirgu fascinada por el texto, en Chile en 1944 y en Argentina un año después), que son antecedentes clarísimos del teatro del absurdo que aparece con Ionesco en 1950, cosa que también sostienen en sus investigaciones Aznar y Domenech.
A Morales nunca le ha terminado de gustar la definición de teatro del absurdo para su obra: “Yo lo que denuncio es lo absurdo del mundo no el mundo del absurdo y por eso lo he llamado teatro de la incertidumbre”. En ese sentido Morales recuerda las palabras de uno de sus personajes: “Los precursores llegan siempre tarde. Lo importante en este mundo no es llegar el primero, sino llegar a tiempo, y para llegar a tiempo hay que llegar después”.
También Ferrater Mora señaló el nada casual paralelismo entre la obra de Morales, Barbara Fidelis y la obra teatral de Jean Paul Sartre El diablo y el buen dios, publicada unos meses después del encuentro que los dos jóvenes tuvieron con Sartre en su casa parisiense. El filósofo se interesó por lo que hacía Morales, quien le habló de cómo estaba de moda la noción del ser, del teatro dentro del teatro, pero le señaló que en cambio no se reflexionaba sobre el hacer. “Le hablé de cómo el drama es acción y de que trataba la relación entre el acto y sus consecuencias, el conflicto entre el querer y el hacer…”. Y le contó pormenorizadamente su obra. Meses después apareció la obra sartriana y la gran actriz María Casares, íntima amiga de Morales, le dijo “¡esta es tu obra!” a lo que él contestó “Sí, pero no tengo la suerte de ser francés”.
Con su voz profunda, cálida, y casi hipnótica cuenta que él no ha sido de esos exiliados que vivían con las maletas hechas bajo la cama para volver en cualquier momento. “Me di cuenta de que había una conspiración internacional que impedía que eso se produjera”, señala Morales que ha ido a España en alguna ocasión, con su pasaporte chileno, sin renunciar a la doble nacionalidad.
Ni siquiera pensó en abandonar Chile con el golpe de Estado de Pinochet en 1973. “Como pudimos hicimos resistencia en la universidad, mi departamento no se atrevieron a tocarlo, porque tenía los mejores físicos, astrónomos y científicos del país y, como en la universidad no había censura, el decano se atrevió a publicar un volumen con cuatro obras mías [Fantasmagorías] que eran muy antigobierno, pero como no lee nadie, no tuvo ningún efecto y no pasó nada”.
Sus obras, sin ser teatro político, son denunciadoras de situaciones indeseadas. “El teatro siempre es una transgresión, una denuncia, el origen de lo trágico radica en el conflicto que hay entre el mito colectivo, creído, porque no se puede pensar a coro, frente al personaje aislado; es el conflicto entre la idea y la creencia colectiva, ese es el sentido original de la tragedia. Y lo cómico también vulnera lo establecido, la risa también es una transgresión”, dice este hombre acostumbrado a transgredir con la ironía, “que es pensar en doble, decir algo que en apariencia significa una cosa, pero en realidad hace referencia a otra”.
Está convencido de que la tecnología se ha convertido en enemigo del hombre, “una técnica sin logos no es tecnología, ya lo dijo Aristóteles, que aseguró que la técnica es una capacidad productiva, acompañada de razón verdadera, pero la razón verdadera es logos, reflexión, fundamentación y cuando la técnica se potencia a expensas del hombre, como ahora, estamos al servicio de la técnica y no la técnica al servicio nuestro”.
Cree que el teatro sirve para dar conciencia a las personas de aquello que les ocurre sin darse cuenta. “Es como el tábano de Sócrates, sirve para despertar a ese animal que duerme dentro de todos, pero a muchos no les gusta tener conciencia de aquello que son, entonces lo disimulan, lo olvidan, lo descartan y la función social de todo dramaturgo es alertar al prójimo y darle conciencia de algo que ocurre, o puede ocurrir, porque muchas veces es un anuncio de lo que va a llegar”. Sostiene que es un arte muy cercano a la filosofía: “El teatro tiene el dialogo como elemento destacado, así como el juego de posiciones opuestas o diferentes… y eso es filosofía”.
Morales también ha sido pintor, oficio que compartió con su mujer, la también poetisa, Simone Chambelland, fallecida hace unas semanas. “Mi relación con la pintura fue a consecuencia del vacío que se produjo cuando escribía teatro y Xirgu, después de los años cincuenta dejó de trabajar, y me quedé sin compañía que me estrenara”. Ocurrió después de que fundara en Chile el Teatro Experimental y el Teatro Nacional de Chile, donde incorporó el repertorio de El búho: “Hice una transfusión, en vez de sangre, fue de ideas”.
“Pero volví al teatro y me olvidé de la pintura”. Un teatro denunciador “ecléctico, como mis ensayos”, comenta el escritor quien para ejemplificar recuerda dos de sus ensayos, uno en el que relaciona La Venus del espejo con Celestina y otro sobre La tempestad de Giorgione, que Morales sostiene que está describiendo el principio de Las Bacantes, de Eurípides, rebatiendo la teoría de tantos estudios sobre el significado de ambos cuadros. Aunque su ensayo más conocido es Arquitectónica, donde sostiene una teoría de la arquitectura en función del hombre, no de las piedras. “Hablo de que las creencias no son ideas, y las ideologías se convierten en idolatrías, la tecnolatría es una idolatría por la técnica actual”.
A sus 96 años nunca ha militado en ningún partido: “He sido y soy republicano, radical socialista, pero de un socialismo no beligerante, no limitado a consignas, participo de varias posiciones diferentes, pero no descarto la política, estoy aquí por política y eso nunca lo olvido”, señala este hombre que sigue de cerca la actualidad española. Sobre los últimos acontecimientos con la monarquía española dice: “El Rey es una persona que no la puedo elegir y, por lo tanto, no me interesa, me la imponen; la ventaja de la elección es esa, que si alguien no concuerda conmigo, no le voto, y no entiendo que el Rey tenga que quedarse ahí para siempre; además lo que ha ocurrido últimamente ha sido una vergüenza, ¡irse de caza con un país agotado!, me parece una inconsecuencia que un señor así merezca respeto”, dice este dramaturgo hoy más cercano al ensayo que al teatro: “En mi vida he creado, he vivido y he tenido tantos conflictos que no me quedan ganas de producir otros nuevos, ese es el problema, y el teatro es conflicto, porque son posiciones contrapuestas y me cuesta más pensar conflictos y producirlos”.
Ahora sus planes son seguir siendo un resistente.
20.5.12
Pérgola en cubierta habitable del Teatro de la compañía salitrera Chacabuco, 1922-1924
15.4.12
Fuenteovejuna por La Sicaria en Matucana 100 hasta el 29 de abril de 2012.
Hasta Matucana 100 llega renovada versión de la obra Fuenteovejuna
Desde Antofagasta arriba por primera vez a Santiago el colectivo La Sicaria, con un montaje en formato Teatro Container que traerá de vuelta al clásico de Lope de Vega.
La clásica historia del pueblo que se rebela contra el abuso de poder vuelve a los escenarios con una renovada puesta en escena a cargo de La Sicaria, colectivo antofagastino que llega hasta Matucana 100 para presentar “Fuenteovejuna S.A.” entre el 06 y 29 de abril.
Bajo la dirección del español Jesús Codina esta obra vuelve a poner en relieve el contenido social y reivindicativo que aborda el texto dramático que Lope de Vega escribiera en el siglo XVII, y el cual ha mantenido su vitalidad a lo largo del tiempo.
El Colectivo La Sicaria toma la historia y la adapta al formato de teatro container, donde una marcada estética industrializada recorre toda la puesta en escena, además de la incorporación de los códigos del teatro de calle que logra realzar el carácter popular de los antiguos corrales que se solían usar en el Siglo de Oro del teatro español.
El colectivo La Sicaria está compuesto en su mayoría por antofagastinos, que desde 2008 vienen trabajando en la profundización y desarrollo de nuevos lenguajes que aporten al desarrollo de la cultura en la región de Antofagasta.
Montaje que arriba hasta Santiago gracias al apoyo de Minera Escondida, abriendo un espacio de nuevas oportunidades para la exhibición del teatro regional.
17.1.12
Aún quedan dos espectáculos del "Antofagasta a mil" 2012
© Claudio Galeno.Vía Santiago a Mil.
El Festival “Antof. a Mil” es presentado por Minera Escondida, operada por BHP Billiton, organizado por la Fundación Teatro a Mil y cuenta con la colaboración de la Ilustre Municipalidad de Antofagasta y la Corporación Cultural de Antofagasta.
Ya se han presentado:
“El amor nunca duerme – Historias de Montescos y Capuletos”: Una nueva mirada a Romeo y Julieta, de la Compañía Tascabile di Bergamo.
“Valparaíso en Lambe, Lambe”: Mini historias de la Compañía OANI Teatro
Pero aún quedan:
“Mi Marilyn Monroe”: Si Marilyn viviera…
Dirección Alejandro Goic
Martes 17 enero, 20 horas, Teatro Municipal de Antofagasta
Duración: 1 hora 20 minutos
Mi Marilyn Monroe, monólogo dramático-musical escrito y dirigido por Alejandro Goic, e interpretado por la legendaria actriz del teatro chileno, Carmen Barros, la primera e inolvidable Carmela, protagonista de La pérgola de las flores, se presentará el martes 17 de enero a las 20 horas, en el Teatro Municipal de Antofagasta.
Barros representa a Marilyn Monroe en su dimensión más solidaria y humanitaria. El montaje juega con la idea de qué sería de la rubia leyenda del cine norteamericano si hoy estuviera viva, con 86 años, la misma edad de Carmen Barros.
Alejandro Goic tuvo la idea de hacer la obra tras sorprenderse con algunos datos biográficos sobre Monroe que iban contra la idea de chica superficial que comúnmente se tenía de ella. Como que participó en la primera huelga de los actores contra los grandes estudios de Hollywood, o que ayudó a Ella Fitzgerald a cantar en los grandes clubes nocturnos de Los Ángeles, que por entonces no la recibían por ser de raza negra.
* Retiro de invitaciones en Teatro Municipal de Antofagasta a partir del miércoles 11 de enero, de 10 a 14h. y de 15 a 17:30 h. Máximo dos invitaciones por personas. Hasta agotar stock.
Pirotecnia y fallas valencianas con “El fuego del mar”
Compañía Xarxa Theatre
Viernes 20 enero, 21:00 horas, Recorrido casco histórico
Duración: 1 hora
Las presentaciones las cierra “El fuego del mar”, un espectáculo que se realizará de forma exclusiva en el norte del país, con funciones sólo en Antofagasta e Iquique.
El grupo español de teatro callejero Xarxa Teatre se presentará el viernes 20 de enero por un recorrido en el Casco Histórico, a las 21:00 horas
“El fuego del mar” es un pasacalle pirotécnico como jamás se ha visto en Chile, a cargo de Xarxa Teatre. Este espectáculo pensado para el espacio público, con vestuarios y estructuras móviles inspiradas en la obra de Joan Miró, recuerda a las famosas fallas de Valencia. Los actores de la compañía van recogiendo durante el recorrido los elementos que utilizarán para construir una falla que es quemada al final del espectáculo, y que también posee una estética mironiana. Su uso del fuego (por el que se han ganado el apodo de “escultores de fuego”), la estética y la música de dulzainas y tambores, marcan el carácter mediterráneo de un espectáculo que nace de las tradiciones valencianas.
Un evento exclusivo donde los Antofagastinos tendrán la oportunidad de ser testigos privilegiados.
23.6.11
Convocatoria Festival Nacional de Teatro de Invierno de Calama
© Google EarthVía Calama Corporación de Cultura y Turismo
Comienza convocatoria para Festival Nacional de Teatro de Invierno
Podrán postular todas las compañías de teatro del país, de las cuales cinco serán seleccionadas para el certamen. El premio del Jurado, será de 2 millones de pesos, mientras el reconocimiento al mejor Actor o Actriz y Premio del Púbico, es de 750 mil pesos cada uno. Bases disponibles en www.calamacultural.cl
La Ilustre Municipalidad de Calama a través de la Corporación de Cultura y Turismo, organiza la tercera versión del Festival Nacional de Teatro de Invierno 2011 de convocatoria nacional, certamen al que pueden postular todas las compañías de teatro del país.
El proceso de postulación comienza hoy y se extenderá hasta el 8 de julio, oportunidad en la que las compañías podrán presentar sus propuestas escénicas a través del formulario de inscripción, con los requisitos dispuestos en las bases del concurso; ambas disponibles en www.calamacultural.cl
La documentación deberá entregarse o enviar por correo certificado a la Corporación de Cultura y Turismo de Calama, ubicada en Avenida O’ Higgins s/n, sector Parque el Loa, Calama.
Selección
El trabajo curatorial de selección de obras en competencia estará a cargo de la Corporación de Cultura y Turismo quien convocará a un jurado autónomo integrado por profesionales en el área de la cultura y de las artes escénicas para la selección de las obras.
Por otra parte, el jurado del Festival, que se realizará entre el 10 y 18 de agosto de 2011, estará integrado por 3 personas del mundo de la cultura y el espectáculo, siendo su decisión inapelable.
Lickan de plata
Para esta nueva versión del Festival, los organizadores definieron entregar como estímulo, un símbolo que represente la cultura de nuestro espacio geográfico. En este caso, se determinó a través del lenguaje, siendo el “Lickan de plata” (que en lengua kunza significa pueblo), la estatuilla a entregar.
Los premios determinados por la comisión organizadora se dividen en las siguientes categorías: Mejor Montaje: reconocimiento otorgado por el jurado, consiste en un “Lickan de plata”, más la suma de $ 2.000.000 de pesos; Mejor Actuación: reconocimiento otorgado por el jurado, consiste en un “Lickan de plata”, más la suma de $ 750.000 de pesos y el Gran Premio del Público: reconocimiento otorgado por el público a la obra de su elección y equivalente a la suma de $ 750.000 pesos.
Para mayor información, los interesados deberán comunicarse al teléfono celular 84146160 o escribir al correo electrónico teatro@calamacultural.cl y jpasten@calamacultural.cl.
+ información y bases de postulación aquí
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