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3.9.17

Primer Encuentro de la Red de Regiones Mineras de la OCDE, Antofagasta, 5-6 de octubre de 2017



Vía Instituto de Políticas Públicas UCN.

Red de Regiones Mineras de la OCDE: Construcción de una red para mejorar la productividad y el bienestar

Antofagasta será la sede del Primer Encuentro de la Red de Regiones Mineras de la OCDE, el próximo 5 y 6 de octubre del 2017. Instancia donde se reunirán líderes y profesionales regionales, nacionales e internacionales de diversas industrias y sectores de la sociedad, a intercambiar conocimientos, políticas y buenas prácticas en el ámbito del interés de las regiones y ciudades mineras del mundo.

Las temáticas a tratar en el encuentro serán:

Modelos de gobernanza subnacional y de buenas prácticas para gestionar las complejas relaciones existentes entre los gobiernos nacionales, la industria minera y los actores locales en relación con el desarrollo económico y el bienestar.

Políticas que permitan el desarrollo de la industria minera, que apoyen la productividad y la innovación, y fortalezcan los esfuerzos de diversificación económica en regiones dedicadas a las actividades extractivas.

Buenas prácticas relacionadas con los desafíos de calidad de vida y bienestar que afectan a las ciudades y regiones ubicadas en un contexto minero o con una gran dependencia de la actividad minera y la industria.

Durante los dos días que durará el evento, se llevarán a cabo diferentes actividades como: exposiciones, paneles de discusión, talleres y encuentros bilaterales. Toda esta información además del programa del evento estará disponible en los próximos días.

Las personas que participarán de esta importante actividad son expertos de la OECD y organizaciones internacionales, alrededor de 45 representantes subnacionales de diversas regiones del mundo, actores claves de la industria minera, junto a representantes de instituciones de educación superior, organizaciones sociales y medioambientales y asociaciones industriales, entre otros.

El evento finalizará con una modalidad Call to Actión, es decir, una hoja de ruta que impulse la cooperación internacional en las diferentes materias tratadas y diseñe una estrategia a seguir. Estableciendo una continuidad de la Red, que permita identificar los principios, las áreas de cooperación, el intercambio de conocimiento y los desafíos de la colaboración público-privada en el futuro cercano.

La reunión será organizada por un número de socios locales, tales como la Universidad Católica del Norte y el Instituto de Políticas Públicas, Antofagasta Cluster Minero, Gobierno Regional y Municipalidad de Antofagasta, Comité Regional de Desarrollo Productivo, CREO Antofagasta, CORFO y la Asociación de Industriales de Antofagasta.

Revise aquí la información oficial del evento: 
Para más información revise la página oficial de la OECD aquí: http://www.oecd.org/cfe/regional-policy/mining-regions.htm 

2.10.16

Brasil abre una bienal de arte con tanta carga política como espiritual

Vía El País.

La trigésimo segunda edición muestra en São Paulo su versión más ecológica

Camila Moraes


La artista Iza Tarasewicz durante el montaje de la Bienal de São Paulo. Leo Eloy stúdio Garagem / Fundação Bienal de São Paulo

A la nueva edición de la Bienal de São Paulo, el festival de arte internacional que se celebra en la mayor ciudad brasileña, la recibe un mensaje escrito en una cabaña indígena: “Omame también es artista. Omame es artista del mundo entero. Omame es creador de todo lo que existe”. El texto es de David Kopenaway, chamán, líder de los yanomamis, un pueblo de indígenas aislado en el Amazonas, y autor de La chute du ciel ("La caída del cielo"); y avisa de que en los próximos tres meses de exposiciones, habrá 340 obras de 81 artistas o colectivos de 32 países intentando unir el cielo con la tierra. El tema central de esta edición, la trigésimo segunda, gira en torno a las incertidumbres de la vida, que es todo lo que necesita el arte para existir, y en la actualidad no son pocas: el mundo vive sumido en la inestabilidad, obsesionado por la política y preocupado por la ecología. Normal que busquen paz en la espiritualidad.

Jochen Volz, comisario jefe, asegura que lo que quiere esta Bienal —la más verde hasta la fecha— es celebrar el arte como lugar de resistencia y transformación, algo que vaya más allá de un panorama gris. "Comenzamos a trabajar en este proyecto en 2014, año en el que vimos un buen número de publicaciones sobre el fin del mundo tal como lo conocemos. Necesitamos pensar en el futuro de otra forma", explica este. Y esto era importante para la Bienal porque, según Volz, debe de funcionar como una "plataforma de experimentos".

En esta ocasión se experimenta con las tensiones entre lo natural y lo artificial, entre lo mortal y lo etéreo. Por ejemplo, todo el espacio que ocupa esta Bienal, en el enorme Parque de Ibirapuera, ha sido diseñado como un único jardín, sin jerarquías ni divisiones. Se empieza en lo natural, en un trayecto que comienza en un bosque de esculturas de madera de Frans Krajcberg, un artista ecologista polaco de 95 años que vive en el Estado brasileño de Bahía desde la década de 1970. Se llega después a Ágora: OcaTaperaTerreiro, una oca (cabaña indígena) creada por Bene Fonteles.

Lo único que está separado son los vídeos, por motivos obvios. Pero se unen a la exposición en tanto que también dan para quedarse un buen rato pensando cómo puede ser que los humanos, que somos un producto natural, nos sintamos artificiales ante la naturaleza. En O peixe (El pez, 2016), de Jonathas de Andrade, unos pescadores abrazan a sus peces hasta dirigirlos a la muerte; del vídeo editado en Everything and More ("Todo y más", 2015), la estadounidense Rachel Rose muestra la Tierra retratada por un astronauta. En forma de nosotros (2016) invita a imaginar los espacios moldeados por una bailarina. En Hell Yeah We Fuck Die (2016: son las palabras más usadas en los títulos de películas del pop), de Hito Steyerl, se ve a varios robots maltratados en pruebas.

Es difícil no sentir que algo está a punto de desmoronarse. Esto lo representa muy bien Chão ("Suelo"): una superficie de 627 metros cuadrados cubierta de tacos de madera con muelles en algunas partes, que el visitante puede recorrer para sentir inestabilidad al caminar y desconfiar del paisaje.

Porque no todo va a ser abstracto. En esta Bienal, pensar un país y un mundo mejores pasa necesariamente por llamar a la acción, como grita la Oficina de Imaginação Política (taller de imaginación política) que se mantendrá activo durante los tres meses de muestra, y también una serie de intervenciones espontáneas de artistas contra Michel Temer. El nuevo presidente, que asumió el cargo tras la polémica destitución de Dilma Rousseff a finales de agosto, ha sido el objeto de los mayores pasos a la acción. Ahí están, continuos, los gritos de “Fuera Temer” en el parque Ibirapuera. En Brasil, como en el mundo, como en la vida, la incertidumbre está lejos de acabar.

8.6.16

Poner el cuerpo. Llamamientos de arte y política en los años ochenta en América Latina. Museo de la Solidariedad Salvador Allende, hasta el 26 de junio.


Poner el cuerpo. Llamamientos de arte y política en los años ochenta en América Latina. from Museo de la Solidaridad (MSSA) on Vimeo.


Poner el cuerpo. Llamamientos de arte y política en los años ochenta en América Latina

Curador(es): Paulina Varas y Javiera Manzi

Artista(s): Elías Adasme, Agrupación de Plásticos Jóvenes (APJ), Anjeles Negros, Maris Bustamante, Gloria Camiruaga, Coordinador Cultural, Coordinador de Gremios del Arte, Guillermo Deisler, Luz Donoso, Paz Errázuriz, Gambas al Ajillo, Gang, Pedro Lemebel, Kena Lorenzini, Movimiento contra la tortura Sebastián Acevedo, Mujeres por la Vida, Museo Bailable, Luis Navarro, Hernán Parada, Solidarte, Janet Toro, Taller NN, Taller Sol, Unión Nacional por la Cultura, Sergio Zeballos, y otros.

Exhibición: sábado 09 de abril - domingo 26 de junio, 2016

Lugar: MSSA

La exposición Poner el cuerpo. Llamamientos de arte y política en los años ochenta en América Latina, retoma la pregunta por los múltiples cruces entre arte, activismos y luchas sociales en un periodo marcado por la violencia estatal y el auge de la doctrina neoliberal en los países de la región. En este escenario, poner el cuerpo supuso exponerse, e incluso sobre exponerse, frente a la censura, la pérdida, la desaparición. Fue un modo de reponer la ausencia de cuerpos individuales y la fragmentación de cuerpos colectivos, un medio desde donde se engendraron otras corporalidades y transgredieron fronteras nacionales. Es en estos movimientos de desobediencia y protesta, en los que todo cuerpo, al exponerse, exhibe también la trama de la que forma parte.

La presente muestra vuelve sobre las prácticas artísticas del periodo desde aquel trazado de cruces, roces y redes subterráneas que las hicieron posibles. Se enfatiza la presencia de grupos que asumieron la autoría como expresión colectiva, y la de coordinadoras que reunieron a artistas, trabajadores culturales, estudiantes, sindicatos, pobladores y agrupaciones de derechos humanos. De este modo se pretende dar lugar a una lectura crítica que busca ampliar el repertorio de quienes instituyeron los centros y periferias del periodo.

Durante la dictadura cívico militar en Chile, ‘llamamiento’ era el nombre con que fueron conocidas las declaraciones que buscaron agitar y convocar a la acción colectiva en la lucha contra el régimen imperante. Los llamamientos no fueron llamados discretos, muy por el contrario, su nombre escrito en presente continuo indica el carácter de un llamado que no se agota, que no triunfa, pero que al mismo tiempo no establece cierre, ni dimisión. Retomar los llamamientos como documentos de archivo y ejercicio de enunciación, nos permite iluminar las resonancias contemporáneas de su potencia crítica.

Las diferentes salas del Museo contendrán una serie de registros documentales y obras de artistas, relacionados con prácticas de activismo artístico, redes alternativas, corporalidades y disidencia sexual, así como escenas ‘under’ de los años ochenta a partir de fotografías, videos, audios, gráficas y publicaciones. En el acceso a la exposición se exhibirá el archivo de una de estas organizaciones político-culturales chilenas que en los años de mayor represión de la dictadura militar trazaron, pensaron y soñaron en cómo debía restaurarse la democracia en el ámbito de la cultura. Este archivo estará abierto a la consulta y se activará de diversas formas durante el período de la exposición.

Finalmente esta exposición es también una propuesta situada en Chile de Perder la Forma Humana. Una imagen sísmica de los años ochenta en América Latina curada por la Red de Conceptualismos del Sur, realizada en el Museo Centro de Arte Reina Sofía de Madrid en 2012 (itinerando al MALI, Lima, y MUNTREF, Buenos Aires). En el caso de la presente exposición se ha integrado una mayor participación de artistas nacionales y con ellos una relectura y expansión de los vínculos propuestos en la curaduría de Madrid.

25.6.15

Cuatrienal de Artes Escénicas de Praga: Bob Wilson abre el debate: ¿tiene que ser político el teatro o no?



Vía El País.

Bob Wilson abre el debate: ¿tiene que ser político el teatro o no?

El director provoca la controversia en la Cuatrienal de Artes Escénicas de Praga

Por Jesús Ruiz Mantilla

El escenario pinta así: Praga en junio. Centro del teatro planetario en los 11 días que dura su Cuatrienal de Escenografía y Artes Escénicas, el evento más importante del mundo en este campo desde que surgiera en 1967. Más de 1.000 artistas de 70 países expuestos en 64 pabellones a lo largo y ancho de toda la ciudad, 500 representaciones, performances callejeras, acciones en distintos escenarios debatiendo en torno al lema: Espacios compartidos, música, clima y política. Moscas gigantes en las paredes, hombres que descienden en paraguas entre los cables, bodas de chinos en la calle, flautistas con microcerdos y roulottesde las que saltan hombres con mascarilla a tumbar viandantes sobre mares de plástico y fuerzan al público a escribir un insulto en cualquier idioma…

Y en estas llega Dios, es decir, Bob Wilson, y suelta: “Y el teatro, ¿debe ser político?”.

La posición del director estadounidense, expuesta en el transcurso de un foro público en Praga extrañó a muchos de los presentes. Entre otros, a la directora artística de la Cuatrienal, la serbia Sodja Lotker. “Wilson ha abierto un profundo debate, máxime cuando es uno de los temas centrales de esta edición”. Lo que planteaba Wilson, todo un gurú de la escena mundial, era el hecho de afrontar el teatro para levantar interrogantes, no para ofrecer respuestas. “Si las conociera de antemano, entonces no me metería en ello”, argumentó.

Le acompañaba en el debate el suizo Serge von Arx, su escenógrafo desde 1998 y comisario de arquitecturas escénicas en esta cuatrienal. “Hemos trabajado codo con codo en 30 proyectos comunes que se llevaron a término y en otros 30 que se pusieron en marcha y nunca vieron la luz”, comenta su colaborador en el café Slavia de Praga, toda una logia teatrera viva de la ciudad.

Las opiniones de Wilson están claras: el autor de Vida y muerte de Marina Abramovic teme que la Humanidad esté “enferma de flashes y necesidad de impactos por culpa de Wikipedia”. Y cree que “hay que ir al meollo del asunto y no quedarse en lo trivial”. Según su amigo Von Arx, lo que Wilson quiso decir es que necesitamos abrir preguntas y no imponer panfletos. “De hecho, su trayectoria es profundamente política. Para él y para mí, el teatro representa una ventana que te conduce hacia lo desconocido en la que muchas lecturas deben conjugarse. Se trata de sembrar confusión, no de imponer posiciones reivindicativas unívocas”. Bien es cierto que el artista estadounidense ha sido reconocido como artista con perfil político a través de su obra por prestigiosas universidades que van de Harvard a la Sorbona; que ha acudido allí donde le llamaban para trabajar en condiciones de protesta y agitación fuera de su país —Irán, Cuba, China, Brasil...—; que sus orígenes están ligados a talleres para jóvenes en situación marginal que acudían a las clases armados en barrios como el Bronx…

Malinterpretado

Definitivamente, su colaborador Serge von Arx cree que se le ha malinterpretado: “Más cuando el otro día vino Robert Lepage, contó que estaba inmerso en la construcción de un teatro que cambiaría la óptica del escenario y costaría 250 millones de dólares y nadie dijo nada. Con reacciones así, que podrían haber planteado todo tipo de cuestiones entre el público empezando con para qué sirve eso, la verdad es que no entiendo la polémica”.

Es algo con lo que puede estar de acuerdo Sodja Lotker, y más después de haber presenciado y escogido para la cuatrienal expresiones, espectáculos y propuestas que ahondan en la crisis global. “Hasta que comenzó esta edición, tenía algunas ideas claras en mi mente; hoy, después de haber visto varias de las manifestaciones vivas aquí estos días, confieso que me siento, como mínimo, inquieta, intranquila, turbada”.

Es comprensible cuando alguien asiste a los distintos pabellones montados en la casa natal de Kafka o en el palacio Colloredo, junto al puente de Carlos. Allí las paredes quedan atravesadas literalmente por una respiración propia, caso de la propuesta rusa, o el hielo se derrite colgado de unas cuerdas gota a gota y a la vista de todos, en una plataforma montada por los finlandeses.

Entre sus muros, José Luis Raymond, comisario del programa de España —en el que han participado al unísono Acción Cultural Española, el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, el Cervantes, la Agencia Española de Cooperación Internacional y la Real Escuela Superior de Arte Dramático (Resad)— ha plantado una especie de tanatorio con gusanos y deshechos para su instalación Muérete.

Su propuesta ha sido elaborada junto a otras escuelas de teatro españolas como las de Sevilla, Córdoba o Vigo. Son las cuatro que han montado las performances De profundis, No lloro porque espero o la escenografía A través del Cristal, coordinada por Raymond y Alicia Blas: “Surge, entre otras cosas, del pálpito que estamos viviendo en España a partir de acontecimientos como el 15-M. En estas figuras colgadas del techo, hay gente que sale con maletas hacia no se sabe dónde, una realidad que los jóvenes han tenido muy presente los últimos años en España”.

10.5.14

Industria y ciudad, no seamos como la ciudad envenenada de Italia


Vía El País.

La ciudad envenenada de Italia

Por Pablo Ordaz.

El Estado italiano sigue desoyendo las advertencias de jueces y ecologistas sobre los efectos perniciosos para la población de Taranto de una planta siderúrgica

¿Salud o trabajo?, les plantearon durante años, y ellos se creyeron que no había otra alternativa, y entre el peligro de una enfermedad probable y el hambre inmediata de sus hijos, eligieron seguir trabajando en la gran fábrica de acero instalada al costado de sus casas. Y ahora están aquí, llevando al reportero de un lado a otro a través de un barrio pintado de marrón para disimular el polvo de hierro que llueve lentamente sobre sus cabezas. Y desde el cementerio a una escuela infantil donde está prohibido jugar en los jardines, envueltos en cinta naranja como regalos envenenados, se paran delante de la placa que mandó colocar el señor Corisi en la fachada de su casa aquel día que los médicos le avisaron de su destino inminente: “Enésimo fallecido por neoplasia pulmonar. Tamburi (Taranto). 8 de marzo de 2012”.

En realidad, Giuseppe Corisi quería que, en vez de “enésimo”, su esposa Graziella y sus hijas Stefania y Sabrina pusiesen el número exacto que a él le correspondía en la larga lista de los caídos por culpa de los efluvios de la planta de Ilva, el grupo siderúrgico más grande de Europa. Pero ni entonces hubo, ni todavía hay, manera de encontrar el dato exacto. Solo un informe encargado hace un par de años por la fiscalía de Taranto, una ciudad de casi 200.000 habitantes en la región de Puglia —en el tacón de la bota italiana— arroja una idea del desastre silenciado. Desde 2005 a 2012, unas 11.000 personas fallecieron por enfermedades —principalmente cardiovasculares y respiratorias— provocadas por los vertidos sin control de sustancias cancerígenas como las dioxinas y los benzopirenos.

La fiscalía sostiene que la familia Riva, dueña desde 1995 de la acería que hasta entonces había pertenecido al Estado, es la responsable de “una constante y repetida actividad contaminante realizada con conciencia y voluntad, por deliberada elección de los propietarios y directivos”, pero no solo de eso. De las interceptaciones telefónicas practicadas se desprende que también invirtió una parte de los grandes beneficios de una planta que produce 28.000 toneladas de acero al año, da trabajo directo a 12.000 personas e indirecto a 8.000, en tejer una red de sobornos y favores en la que supo atrapar hasta al obispo. Literalmente.

“¿O usted quién cree que levantó esta parroquia tan nueva en este barrio que se cae a pedazos?”. Gianfranco Carriglio fue de los primeros vecinos de Tamburi que se armaron de valor y, ante la reticencia e incluso la hostilidad de los sindicatos, denunció los efectos venenosos de la gran fábrica de acero. Un simple paseo desde la parroquia de Jesús Divino Trabajador hasta la escuela infantil Maria Grazia Deledda, situada a solo unas decenas de metros de la chimenea siderúrgica más alta de Europa, permite comprobar muy gráficamente hasta qué punto el sur de Italia es víctima todavía de un sistema corrupto, lento e ineficaz que siempre golpea a los más débiles.

“Mire”, dice Carriglio, “en ese portal vive un niño pequeño que ahora está recibiendo quimioterapia por la leucemia, nieto de un trabajador del Ilva que murió de cáncer. Pero en aquel otro portal de allí enfrente vive un chaval al que ya le han detectado un tumor en la próstata y no tendrá ni nueve años. Es difícil encontrar una casa donde no haya algún enfermo de cáncer o de asma, pero curiosamente en el hospital de Taranto no hay un servicio de oncología pediátrica y, por tanto, tampoco un registro de casos. ¿Y no se ha dado cuenta de que los jardines están rodeados de una cinta naranja y de un cartel con la ordenanza municipal que prohíbe entrar y sobre todo jugar o hacer ejercicio? La ley dice que es peligroso entrar en los parques, pero no vivir alrededor. Y todavía no ha visto lo mejor…”.

De los labios de Gianfranco, 66 años de edad vividos en su mayoría en el barrio, antes incluso de que se pusiera la primera piedra de la acería, brota una ironía amarga, un comentario de fastidio y hasta de vergüenza por tener que mostrar a un periodista extranjero el colmo de la indignidad: “Mire, esa es la escuela. Una escuela infantil con los patios clausurados por las cintas naranjas y la prohibición expresa de que los niños jueguen al aire libre. Cuando los muchachos vuelven a casa, sus madres tienen que lavarles la cara porque la traen brillante del polvo del mineral. Como si vinieran de una fiesta”.

Ni a los partidos políticos ni a los sindicatos ni tampoco a Nichi Vendola, presidente de la región de Puglia desde hace nueve años, líder de un partido que se llama Izquierda, Ecología y Libertad (SEL), se les ha ocurrido trasladar, al menos, la escuela de sitio, protegerla de la brisa del norte que lleva hasta el recreo las partículas de mineral y los gases contaminantes de la fábrica de acero. Según un estudio encargado por Alessandro Marescotti, presidente de Peacelink, la primera asociación que denunció los peligros de Ilva, “los niños del barrio de Tamburi respiran un aire tan contaminado que sufren los mismos efectos que si fumaran 1.000 cigarrillos cada año”. Desgraciadamente, nadie ha desmentido el informe.

Marescotti, maestro de profesión, dispara datos de espanto: “Los gramos de dioxinas que produce Ilva, y que están por encima de los permitidos, superan los de España, Reino Unido, Grecia y Austria juntas. Pero si estos datos son difíciles de entender, tal vez estos no: aquí tenemos prohibido comer el queso de nuestras ovejas o probar nuestros mejillones [aunque las mafias sigan controlando su venta en cada esquina y las autoridades permitiéndolo] y está prohibido apacentar a los animales a 20 kilómetros a la redonda. Tampoco a las madres se les recomienda dar de mamar a sus hijos, porque se ha detectado veneno en la leche materna… La clave del asunto es que las autoridades italianas, a diferencias de las alemanas, han permitido durante años que la producción siguiera sin atenerse a las normas de seguridad. Y ahora ya es demasiado tarde y costoso”.

La doctora Annamaria Moschetti es una de las pediatras que más ha estudiado los efectos perniciosos de la planta siderúrgica sobre la salud de los vecinos de Taranto y, en especial, del barrio de Tamburi. No le gusta hacer conjeturas sobre el número de muertes, pero sí quiere dejar claro que, tras los estudios encargados por la justicia, ya no queda duda científica del peligro para la salud que han provocado las malas prácticas de Ilva. De ahí que la justicia ordenara hace dos años la detención de ocho directivos de la empresa familiar, incluido el patriarca, Emilio Riva, fallecido hace unos días a los 88 años.

Por tanto, lo que la doctora Moschetti denuncia es que el Estado italiano, gobierno tras gobierno, siga poniendo en la misma balanza los intereses estratégicos de la industria del acero con las vidas de los vecinos de Tamburi: “Si Italia no es capaz de garantizar una producción de acero presentable sin poner en peligro la salud de los niños, que pare la producción, que se dedique a otra cosa. Y ahora permítame que no le hable como médico, sino como una madre de familia con sentido común: ¿cuántos kilos de acero hacen falta para compensar la muerte de un niño?”.

3.4.14

Solidaridad. Redes intelectuales: arte y política en América Latina. Exposición en el Museo de Arquitectura Leopoldo Rother, 3-30 de abril de 2014



Vía ArtNexus.

La exposición Solidaridad, Redes intelectuales arte y política en América Latina, que se abrirá al público entre el 3 y 30 de abril, en el Museo de Arquitectura Leopoldo Rother de la Universidad Nacional de Colombia, reúne un significativo conjunto documental a través del cual se analizan tres momentos de la historia artística de América Latina. La primera mitad del siglo XX, a partir del estudio de los nodos que configuraron algunas de las más importantes revistas culturales de la época, dentro de las que se destacan la revista Martín Fierro y la revista Universidad. El período de la llamada Guerra Fría, es analizado a través del estudio de las redes continentales que configuraron alrededor suyo dos destacadas figuras de la época: el artista mexicano David Alfaro Siqueiros (1896 - 1974) y el curador y crítico de arte cubano José Gómez Sicre (1916 - 1991). Las décadas de los años 60 y 70 del pasado siglo, se estudian a través de las complejas e intrincadas relaciones culturales que se lideraron desde Cuba y Chile y que tuvieron un profundo impacto en la vida intelectual y artística de la región.

Esta exposición es uno de los resultados del proyecto de investigación Redes intelectuales: arte y política en América Latina 1920 - 1970, realizado por un grupo de 10 investigadores de varios países. Coordinados por la profesora María Clara Bernal (Colombia), los profesores y profesoras Ana Longoni (Argentina), Carla Macchiavello (Chile), Diana B. Wechsler (Argentina), Fernanda Nogueira (Brasil), Ivonne Pini (Uruguay - Colombia), José Antonio Navarrete (Cuba - Estados Unidos), Jorge Ramírez (Colombia), Sylvia Juliana Suárez (Colombia) y William Alfonso López (Colombia), desarrollaron una intensa agenda de investigación. Apoyados por la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de Los Andes, la Universidad Nacional Tres de Febrero, la Fundacion ArtNexus, y especialmente por el programa Connecting Art Histories de la Getty Foundation de los Estados Unidos, este grupo de investigadores realizaron una intensa inmersión en archivos y centros de documentación en varias ciudades de América Latina, cuyos resultados parciales se expusieron en una serie de encuentros y seminarios que se llevaron a cabo a lo largo de los años 2012 y 2013, en Bogotá, Los Ángeles y Buenos Aires.

La pluralidad de miradas reunidas en la muestra, es el fruto de un trabajo colectivo que se hizo con especial énfasis en el presupuesto vertebral del proyecto, esto es, la convicción de que comprender la complejidad del estudio de los procesos artísticos del continente implica hoy un compromiso de trabajo en red.

Ver otra noticia en El Tiempo: Arte y política del siglo XX en la Universidad Nacional.

1.7.12

"Perder la forma humana. Una imagen sísmica de los años 80 en América Latina." Museo Reina Sofía prepara amplia muestra sobre arte y dictaduras en Latinoamérica.


Vía La Tercera.

Museo Reina Sofía prepara amplia muestra sobre arte y dictaduras en Latinoamérica

De Argentina a Cuba, más de 60 expresiones artísticas nacidas en los 80 llegarán a Madrid.
por Elisa Cárdenas

Episodios violentos o dramáticos, como pueden ser los provocados por una dictadura, transforman a la sociedad que los vive, cambian arquetipos y generan nuevos modos -quizás urgentes- de manifestación. En los años 70 y 80 del siglo pasado, coincidieron en América Latina varios regímenes autoritarios; cada país a su modo y de acuerdo con su contexto, lo resintió y expresó en tiempo presente su descontento. ¿Cómo se manifestó el arte? La pregunta es un punto de partida para la investigación que emprendió la Red Conceptualismos del Sur, un grupo de teóricos latinoamericanos. Invitando a investigadores de cada país, concibieron la exposición Perder la forma humana. Una imagen sísmica de los años 80 en América Latina, que parte el 25 de octubre en el Museo Reina Sofía de Madrid.

Distante de lo que se comprende habitualmente como una exposición de arte, esta actividad muestra las más diversas formas de expresión colectiva frente a las dictaduras en Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, más algunas experiencias de Colombia, México y Cuba (por responder a cuestionamientos comunes). No pretende ser una panorámica o una muestra representativa de la época, sino un diagrama posible de las transformaciones que se dieron, tanto en lo social como en el arte y la política.

Entre más de 60 obras y registros, Chile presentará un amplio retrato de la disidencia. Habrá artistas consagrados como el CADA, Carlos Leppe, Paz Errázuriz, las Yeguas del Apocalipsis, Pedro Lemebel o Vicente Ruiz, junto a otros menos conocidos, como el colectivo Anjeles Negros o el grupo punk Pinochet Boys. También estarán los fotógrafos Luis Navarro y Kena Lorenzini, entre otros; o los que le siguieron el pulso a las subculturas urbanas, como Gonzalo Donoso. Estarán las imágenes de las demandas humanitarias de Mujeres por la Vida o el Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo, e intentos de oposición a través de las comunicaciones, como los noticieros de Teleanálisis. Esta reconstitución es fruto del trabajo de los investigadores Paulina Varas, Felipe Rivas, Isabel García, Jaime Vindel y Fernanda Carvajal, convocados por RCSur.

Entre el terror y la fiesta

La revisión del paisaje latinoamericano ochentero arrojó fenómenos comunes, como la violación a los derechos humanos, la fractura del proyecto socialista y los inicios del neoliberalismo. Ante todo ello, surgieron prácticas radicales, discursos de disidencia sexual, una segunda ola del feminismo crítico y las subculturas juveniles que ya no creyeron en ningún tipo de representación política. Así, se fueron desconfigurando los territorios colectivos; el arte (al menos el que ocupa a esta investigación) se volcó a la vida pública. La sociedad buscó vías inéditas de pensamiento y de acción, modos de vivir en libertad, pese a las circunstancias. Hubo una aparición múltiple y simultánea de tácticas, invención de espacios y modos de hacer arte y política, esas son las mutaciones de las que habla la exposición.

“Todas estas formas de subjetivación llevan, a su manera, a extraviar la forma humana: tensionan, desarman y deforman la concepción humanista y moderna del sujeto. Son experiencias que dieron lugar a nuevos sujetos políticos, a heterodoxas formas de protesta”, indican los curadores.

Esta nueva “territorialidad social” vinculó el arte y el activismo político desde claves muy distintas a los años 70, pese a basarse en principios e ideales propagados entonces. Un ejemplo es el Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo. Inspirado en la Teología de la Liberación, impulsó intervenciones basadas en la manifestación pacífica, que se anteponían “a las consignas más concientizadoras propias de décadas anteriores. Por eso, podemos hacer convivir las prácticas de movimientos sociales como las Madres de Plaza de Mayo o Mujeres por la Vida, con ‘obra’ de artistas como Osvaldo Salerno (Paraguay), las Yeguas del Apocalipsis (Chile), expresiones teatrales como el Periférico de Objetos (Argentina), fanzines de poetas o músicos punk, etc. Lo que nos importa de este heterogéneo conjunto de prácticas no es la variedad, sino la intensidad poética y política que tuvieron y pueden seguir teniendo”.

El equipo curatorial de RCSur está formado por las argentinas Ana Longoni y Mabel Tapia, los brasileños Fernanda Nogueira y André Mesquita, la chilena Fernanda Carvajal, el peruano Miguel López y el español Jaime Vindel.

Más info en periódico El Mundo:
De Dalí a Cristina Iglesias
El director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, presenta la programación del museo para el próximo curso.