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31.10.25

Arte para salvar el mundo: la Bienal de São Paulo apuesta por un nuevo humanismo frente a la deriva global

 

Sitio web de la 36ª Bienal de São Paulo. 

Vía El País. 

La cita artística más importante del hemisferio sur se convierte en un manifiesto por otras formas de vivir, saber y crear, con las culturas indígenas y otros excluidos en el centro del relato.

Álex Vicente / São Paulo - 04 SEPT 2025 - 15:13 CLT

Toda bienal de arte que se precie aspira a ser un comentario sobre el estado del mundo. La de São Paulo, segunda en antigüedad tras la de Venecia y la más prestigiosa del hemisferio sur, conocida por su posicionamiento político desde su fundación en 1951, no iba a ser una excepción. El responsable de su nueva edición, el camerunés Bonaventure Soh Bejeng Ndikung, que dirige la Casa de las Culturas del Mundo de Berlín, lo expresaba sin rodeos este jueves durante la presentación de la gran cita con el arte, que abrirá sus puertas al público el sábado. “No tengo una tesis que formular, pero sí una preocupación por el rumbo del mundo. ¿Cómo salvar a la humanidad de este camino violento y tóxico?”, se preguntaba Ndikung, que ha pilotado la cita con un equipo de otros cinco comisarios internacionales. “Quizá existan otras vías y sospecho que los artistas pueden ayudarnos a encontrarlas. Mi obsesión, dentro y fuera de esta bienal, es la misma: ¿cómo podemos vivir mejor juntos?”.

El asunto central de esta bienal es “la humanidad”, concepto banal pero rara vez abordado como tema de una gran exposición de arte. Ndikung se distancia del humanismo ilustrado, centrado en el hombre blanco y excluyente con mujeres, esclavos o pueblos indígenas, para proponer una noción más abierta y respetuosa con las otras especies. La muestra reivindica los saberes de culturas como la yoruba, nguemba, amazigh, urdu, mori, candomblé o sufí, y se enriquece también, como ya es habitual en este tipo de citas, de la tradición feminista, negra y queer.

En la sede histórica del Pabellón Ciccillo Matarazzo, una de las obras maestras de Oscar Niemeyer, se despliega una edición concebida como un ejercicio “de escucha y encuentro”. Este gran prisma blanco, con su planta libre, rampas helicoidales y tres pisos diáfanos, vuelve a ser escenario idóneo para una cita de gran formato, abierta y gratuita para todos. La metáfora que inspira está edición es la del estuario, un lugar donde tradiciones, disciplinas e ideas procedentes de distintas orillas confluyen y se transforman en una nueva entidad común. En total, se exhiben 125 obras de artistas y colectivos, articuladas en seis núcleos que abordan cuestiones centrales de nuestro presente.

En la planta baja, rodeada por la naturaleza del Parque Ibirapuera, varias obras giran en torno a la tierra como un nuevo oro en este planeta en crisis. Precious Okoyomon recrea un terreno artificial en el interior del edificio, mientras el colectivo Sertão Negro, vinculado al quilombismo, levanta un muro de arcilla que alberga un museo informal de saberes indígenas, junto a otras variantes del antiguo gabinete de curiosidades. La idea de comunidad atraviesa los lienzos de Frank Bowling, en un diálogo entre tradiciones que oscila entre lo estimulante y lo previsible, porque ya se ha visto en otras citas parecidas.

Esta edición prolonga el rumbo abierto por Manuel Borja-Villel, miembro del equipo de comisarios de la edición anterior, que situó la decolonización y las contranarrativas históricas en el centro con un 80% de artistas no blancos, y se anticipó a la Bienal de Venecia de 2024, del brasileño Adriano Pedrosa, con su histórico despliegue de artistas indígenas. Algunos artistas y propuestas se repiten aquí.

 Varios trabajos plantean formas de resistencia frente a la deshumanización, la expoliación de la tierra y la nueva deriva autoritaria. Evocan memorias del esclavismo o de la apropiación territorial, a la vez que defienden modelos alternativos a la monocultura de la plantación. Otro apartado aborda las migraciones forzadas, las transformaciones urbanas y los nuevos encuentros entre humanos, animales, máquinas, virus y bacterias. Las obras retratan la belleza distraída de un mundo en ruinas, poblado de cíborgs y otras criaturas híbridas. La artista francesa Laure Prouvost presenta una flor imposible, hecha de vidrio, tela y cemento, con pétalos en forma de senos que dejan caer sus semillas sobre el visitante.

Los textos explicativos son discretos y las cartelas casi están escondidas para favorecer el contacto directo con las obras, libre de prejuicios. “Hay demasiadas palabras en el mundo del arte”, sonríe Ndikung. Nombres consagrados como Isa Genzken, Kader Attia, Óscar Murillo o Wolfgang Tillmans conviven en igualdad con artistas desconocidos para el público occidental, en su mayoría pertenecientes a culturas nativas.

Cruzado en un rincón discreto, Tillmans presenta una serie fotográfica de ríos, del Nilo al Congo, que ha retratado durante 25 años y que ahora reúne por primera vez. “Al verlos juntos, me pareció oírlos hablar entre sí, como si establecieran un diálogo silencioso que hasta entonces no había imaginado”, explicaba. Para él, la palabra humanidad, lastrada por su asociación con ese modelo ilustrado y excluyente, ha recuperado un sentido distinto. “Es más abierto, humilde y ligado a la práctica de la coexistencia. Lo esencial es escucharnos, vernos y reconocernos. Eso es lo que encuentro tan conmovedor en esta bienal”, decía.

 En São Paulo, la belleza se reivindica como un acto de resistencia frente a la austeridad feísta que domina buena parte del arte contemporáneo. La bienal apuesta por el color, por una puesta en escena sensual y por un lenguaje poético que, según sus responsables, es capaz de llegar más lejos que el discurso abiertamente político, porque condensa significados, abre posibilidades e imagina nuevos mundos.

“Puede sonar ingenuo, pero no me queda más remedio que confiar en el poder del arte para transformar”, afirma Ndikung. “Los artistas no siempre detienen guerras, pero pueden educar, revelar y adelantarse a los acontecimientos. En los años treinta, muchos intuyeron el fascismo antes de que estallara. Yo aprendí más sobre la historia de España a través de los cuadros de Goya que con cualquier manual”. Ese es, insiste, el poder del arte. “Y, en tiempos como estos, sería insensato ignorarlo”.

16.12.17

33ª Bienal de São Paulo revê papel da curadoria

Vía Bienal.org.



A menos de um ano de sua abertura, a 33ª Bienal de São Paulo – Afinidades afetivas vem sugerir uma mudança no próprio modo de se organizar a exposição. Procurando questionar a centralidade do papel do curador na arte contemporânea, Gabriel Pérez-Barreiro foi selecionado pela Fundação Bienal com uma proposta que distribui o poder de decisão e dá prioridade às influências entre processos e artistas.

No intuito de rever o uso de temáticas nas curadorias, a 33ª edição nasce de um “sistema operacional” alternativo que privilegia o olhar dos artistas sobre seus próprios contextos criativos. Sete artistas de diferentes origens, gerações e práticas artísticas foram convidados por Pérez-Barreiro a conceber, cada um deles, uma exposição coletiva selecionando seus pares. Dessa forma, a Bienal terá sete exposições diferentes, curadas pelos artistas:

Alejandro Cesarco concentra sua pesquisa em artistas que trabalham sobre tradução e imagem; Antonio Ballester Moreno propõe um diálogo de sua obra com referenciais que tratam da história da abstração e a relação com a natureza, a pedagogia e a espiritualidade; Claudia Fontes pretende ativar questões envolvendo relações entre arte e narrativa; Mamma Andersson elabora questões de figuração na tradição da pintura, desde a arte popular à arte contemporânea; Sofia Borges prepara uma pesquisa sobre a tragédia e a forma ambígua; Waltercio Caldas desenvolve uma reflexão histórica sobre a forma e a abstração e Wura-Natasha Ogunji reúne um grupo de artistas que trabalham com proximidade, compartilhando questões sobre a identidade e a diáspora africana.

“Ao se aproximar do pensamento criativo, este modelo dá visibilidade a processos e afinidades, em diálogo com uma longa tradição de curadorias feitas por artistas”, explica Pérez-Barreiro. As sete exposições serão complementadas por individuais selecionadas pela curadoria geral. A lista final de participantes será anunciada no primeiro semestre de 2018.

Afinidades afetivas

A ideia de Afinidades afetivas vem guiar a construção dessa Bienal. A expressão nasce da associação de um romance de Goethe Afinidades eletivas (1809) com o pensamento de Mário Pedrosa em sua tese "Da natureza afetiva da forma na obra de arte" (1949). Protagonista tanto na história de arte quanto na esfera política de seu tempo, Pedrosa foi uma figura ímpar para o pensamento moderno brasileiro e para as primeiras Bienais:

“Resgato de sua atuação o compromisso com a diversidade de linguagens artísticas, a convicção de que a arte é uma expressão da liberdade e da experimentação, a fé nos artistas e o papel social e transformador que a arte pode ter a partir de uma modificação da sensibilidade das pessoas”, explica Pérez-Barreiro.

O título não serve como direcionamento temático para a exposição, mas caracteriza a forma de conceber a mostra. Se no romance de Goethe um casal de personagens recebe convidados que afetam diretamente a sua relação (tal e qual ocorre com elementos químicos), as curadorias da 33ª Bienal explicitam vínculos, afinidades artísticas e culturais e as múltiplas influências que alimentam os artistas envolvidos.

Mediação, arquitetura e projeto editorial

Os conceitos estabelecidos pela curadoria pautam o desenvolvimento dos projetos educativo, arquitetônico e editorial. Para trabalhar em consonância com a equipe da Fundação Bienal foram convidados os colaboradores Alvaro Razuk (arquitetura), Lilian L'Abbate Kelian e Helena Freire Weffort (educativo), Fabiana Werneck (editorial) e Raul Loureiro (identidade visual).

Com o objetivo de acentuar as passagens entre os múltiplos momentos da exposição, o projeto arquitetônico pensado por Razuk cria áreas de respiro distanciando as diferentes exposições coletivas e evitando uma ocupação exaustiva do espaço. Procurando pensar ambientes mais intimistas e/ou de menor escala, a organização espacial sugere um contraponto à incontornável dimensão arquitetônica do prédio.

As práticas de mediação do projeto educativo se dedicarão à economia da atenção, procurando contrabalançar a dispersão causada pelo imenso volume de informação e imagens a que somos submetidos diariamente. Por meio de exercícios que provocam um estranhamento entre o público visitante e a situação expositiva, a abordagem busca enfatizar a qualidade e a potência do olhar atento.

Para o projeto editorial, o catálogo em moldes tradicionais será substituído por um conjunto de livros de artista. Será produzida também uma publicação com o registro da Bienal após sua abertura, que incluirá ensaios fotográficos da exposição e de sua montagem, bem como entrevistas com os artistas participantes. A identidade visual da 33ª Bienal elegeu a tipografia Helvetica, que prioriza a clareza e a neutralidade de significados, endossando o pensamento de uma Bienal não temática, enfatizando o número 33 como elemento gráfico.

A fim de alinhar pensamento e sentimento, criação e reflexão, a 33ª Bienal se desenha como exposição capaz de privilegiar a experiência acima do discurso, a descoberta acima do tema e a pluralidade acima da uniformidade. Ao evidenciar relações de poder e deslocar os lugares de fala e decisão, a 33ª Bienal procura fazer da arte um lugar central de atenção no mundo.

Conheça a equipe curatorial da 33ª edição

2.10.16

Brasil abre una bienal de arte con tanta carga política como espiritual

Vía El País.

La trigésimo segunda edición muestra en São Paulo su versión más ecológica

Camila Moraes


La artista Iza Tarasewicz durante el montaje de la Bienal de São Paulo. Leo Eloy stúdio Garagem / Fundação Bienal de São Paulo

A la nueva edición de la Bienal de São Paulo, el festival de arte internacional que se celebra en la mayor ciudad brasileña, la recibe un mensaje escrito en una cabaña indígena: “Omame también es artista. Omame es artista del mundo entero. Omame es creador de todo lo que existe”. El texto es de David Kopenaway, chamán, líder de los yanomamis, un pueblo de indígenas aislado en el Amazonas, y autor de La chute du ciel ("La caída del cielo"); y avisa de que en los próximos tres meses de exposiciones, habrá 340 obras de 81 artistas o colectivos de 32 países intentando unir el cielo con la tierra. El tema central de esta edición, la trigésimo segunda, gira en torno a las incertidumbres de la vida, que es todo lo que necesita el arte para existir, y en la actualidad no son pocas: el mundo vive sumido en la inestabilidad, obsesionado por la política y preocupado por la ecología. Normal que busquen paz en la espiritualidad.

Jochen Volz, comisario jefe, asegura que lo que quiere esta Bienal —la más verde hasta la fecha— es celebrar el arte como lugar de resistencia y transformación, algo que vaya más allá de un panorama gris. "Comenzamos a trabajar en este proyecto en 2014, año en el que vimos un buen número de publicaciones sobre el fin del mundo tal como lo conocemos. Necesitamos pensar en el futuro de otra forma", explica este. Y esto era importante para la Bienal porque, según Volz, debe de funcionar como una "plataforma de experimentos".

En esta ocasión se experimenta con las tensiones entre lo natural y lo artificial, entre lo mortal y lo etéreo. Por ejemplo, todo el espacio que ocupa esta Bienal, en el enorme Parque de Ibirapuera, ha sido diseñado como un único jardín, sin jerarquías ni divisiones. Se empieza en lo natural, en un trayecto que comienza en un bosque de esculturas de madera de Frans Krajcberg, un artista ecologista polaco de 95 años que vive en el Estado brasileño de Bahía desde la década de 1970. Se llega después a Ágora: OcaTaperaTerreiro, una oca (cabaña indígena) creada por Bene Fonteles.

Lo único que está separado son los vídeos, por motivos obvios. Pero se unen a la exposición en tanto que también dan para quedarse un buen rato pensando cómo puede ser que los humanos, que somos un producto natural, nos sintamos artificiales ante la naturaleza. En O peixe (El pez, 2016), de Jonathas de Andrade, unos pescadores abrazan a sus peces hasta dirigirlos a la muerte; del vídeo editado en Everything and More ("Todo y más", 2015), la estadounidense Rachel Rose muestra la Tierra retratada por un astronauta. En forma de nosotros (2016) invita a imaginar los espacios moldeados por una bailarina. En Hell Yeah We Fuck Die (2016: son las palabras más usadas en los títulos de películas del pop), de Hito Steyerl, se ve a varios robots maltratados en pruebas.

Es difícil no sentir que algo está a punto de desmoronarse. Esto lo representa muy bien Chão ("Suelo"): una superficie de 627 metros cuadrados cubierta de tacos de madera con muelles en algunas partes, que el visitante puede recorrer para sentir inestabilidad al caminar y desconfiar del paisaje.

Porque no todo va a ser abstracto. En esta Bienal, pensar un país y un mundo mejores pasa necesariamente por llamar a la acción, como grita la Oficina de Imaginação Política (taller de imaginación política) que se mantendrá activo durante los tres meses de muestra, y también una serie de intervenciones espontáneas de artistas contra Michel Temer. El nuevo presidente, que asumió el cargo tras la polémica destitución de Dilma Rousseff a finales de agosto, ha sido el objeto de los mayores pasos a la acción. Ahí están, continuos, los gritos de “Fuera Temer” en el parque Ibirapuera. En Brasil, como en el mundo, como en la vida, la incertidumbre está lejos de acabar.

5.3.16

Dias de Estudo: 32a Bienal de São Paulo

Seminários entre março e junho de 2016 discutem tema da exposição. Publicação Educativa reúne processos artísticos e pedagógicos



Como parte da pesquisa da 32a Bienal de São Paulo e já iniciando os programas públicos, uma série de Dias de Estudo conduzirá o pensamento investigativo até a exposição. Compostos por seminários que discutirão o panorama temático com o público geral e com agentes de diferentes disciplinas, os Dias de Estudo acontecerão entre março e maio de 2016 e vão expandir a Bienal para além de suas fronteiras, tanto temporais quanto territoriais, desdobrando os conceitos em torno da Incerteza. Temas correlatos como subjetividade, fantasmas, inteligência coletiva, sinergia, ecologia e medo estarão em debate, estabelecendo um diálogo com as questões atuais mencionadas acima, bem como com mitos, tradições, formas de linguagem e modelos de educação.

Cada um dos quatro Dias de Estudo acontecerá em um lugar específico, que servirá de ponto de partida para uma jornada investigativa até São Paulo: Cuiabá, a capital do estado do Mato Grosso, no centro da América do Sul e no coração do cerrado, um dos mais ricos e frágeis biomas do mundo. Porta da Amazônia, tendo ao sul os alagados pantaneiros, é também a terra dos solos esgotados, da monocultura, das espécies desaparecidas e de conhecimentos esquecidos, um lugar para se discutir extinção e preservação, abundância e seca. Em Santiago do Chile, olharemos para cosmologias e a imbricada relação entre arte e ciência, mito e história, sob a perspectiva do tempo presente. Acra, em Gana, foi um ponto de retorno para muitos escravos do Brasil, um local de laços e retomadas, projeções e sonhos coletivos. A Amazônia Peruana é um local que carrega fortes camadas históricas onde vamos trabalhar com educação, conexões da espécie humana com a natureza e levantar questões sobre o que é natural e original.

Os Dias de Estudo incluirão tanto visitas de campo a centros culturais, comunidades locais, reservas ecológicas, estúdios de artistas, centros de referência e pesquisa, quanto conferências abertas ao público, ministradas por palestrantes convidados e profissionais locais que venham de diferentes contextos e disciplinas. A proposta é que esses encontros promovam trocas entre os anfitriões dos projetos, profissionais e agentes das regiões e que eles sejam a base para um intercâmbio que visa desenvolver maneiras de pensar e de criar juntos.

Após esses encontros, haverá um seminário no edifício da Bienal em São Paulo no mês de junho de 2016, entrelaçando esses temas e as propostas desenvolvidas durante incerteza viva essa pesquisa conjunta. As questões levantadas vão alimentar a programação pública durante a exposição. Registros dos Dias de Estudos e do seminário em São Paulo serão publicados na plataforma virtual da Bienal e em publicação específica.

Publicação Educativa

O Material Educativo é uma ferramenta fundamental para o desenvolvimento das ações educacionais promovidas pela Bienal: formação de mediadores, cursos para professores e educadores sociais, workshops, seminários e visitas mediadas, entre outros – antes, durante e após a exposição. Em 2014, os programas educativos da 31a Bienal envolveram em torno de 160 mil pessoas.

Para a 32a Bienal de São Paulo, será publicado um livro, chamado Incerteza viva – Processos artísticos e pedagógicos na 32ª Bienal de São Paulo. Organizada por Jochen Volz e Valquiria Prates em colaboração com a equipe da Fundação Bienal, a publicação reúne textos curatoriais sobre a 32a edição da Bienal, textos que abordam ideias sobre a incerteza em quatro dimensões escolhidas para o enfoque pedagógico (narrativas, educação, ecologia e cosmologia), e textos sobre a produção de doze artistas selecionados pela curadoria, seguidos por relatos de processos pedagógicos realizados por artistas e professores.

A tiragem de 10 mil exemplares é distribuída gratuitamente para professores, educadores sociais, mediadores, bibliotecas e instituições culturais em todo o Brasil. Uma versão digital da publicação é disponibilizada no site da instituição e tem tido em torno de 9 mil downloads por ano.

27.12.15

Incerteza Viva é o título da 32ª Bienal de São Paulo

Vía Bienal de São Paulo.



A noção de "incerteza" é o eixo central da 32ª Bienal, a fim de refletir sobre atuais condições da vida em tempos de mudança contínua

Sob o título Incerteza viva [Live Uncertainty], a 32a Bienal de São Paulo busca refletir sobre as atuais condições da vida e as estratégias oferecidas pela arte contemporânea para acolher ou habitar incertezas. A exposição acontece de 10 de setembro a 11 de dezembro de 2016 no Pavilhão Ciccillo Matarazzo, reunindo aproximadamente 90 artistas e coletivos, 54 deles agora anunciados.

Incerteza viva

Sob o título Incerteza viva, a 32a Bienal de São Paulo tem como eixo central a noção de incerteza a fim de refletir sobre atuais condições da vida em tempos de mudança contínua e sobre as estratégias oferecidas pela arte contemporânea para acolher ou habitar incertezas. A exposição se propõe a traçar pensamentos cosmológicos, inteligência ambiental e coletiva assim como ecologias naturais e sistêmicas.

Para que possamos enfrentar objetivamente grandes questões do nosso tempo, como o aquecimento global e seu impacto em nosso hábitat, a extinção de espécies e a perda de diversidade biológica e cultural, a instabilidade econômica ou política, a injustiça na distribuição dos recursos naturais da Terra, a migração global, entre outros, talvez seja preciso desvincular a incerteza do medo. A incerteza está claramente conectada a noções endêmicas no corpo e na terra, com uma qualidade viral em organismos e ecossistemas. Embora esteja atrelada à palavra crise, não é equivalente a ela. Incerteza é, sobretudo, uma condição psicológica ligada aos processos individuais ou coletivos de tomada de decisão, descrevendo o entendimento e o não entendimento de problemas concretos.

A noção de incerteza faz parte do repertório de muitas disciplinas – da matemática à astronomia, passando pela lingüística, biologia, sociologia, antropologia, história ou educação. Diferentemente do que acontece em outros campos, no entanto, a incerteza na arte aponta para a desordem, levando em conta a ambiguidade e a contradição. A arte se alimenta da incerteza, da chance, do improviso, da especulação e ao mesmo tempo tenta contar o incontável ou mensurar o imensurável. Ela dá espaço para o erro, para a dúvida e até para os fantasmas e receios mais profundos de cada um de nós, mas sem manipulá-los. Não seria o caso, então, de fazer com que os vários modos de pensar e de fazer da arte pudessem ser aplicados a outros campos da vida pública?

Aprender a viver com a incerteza pode nos ensinar soluções. Compreender diariamente o sentido da Incerteza Viva é manter-se consciente de que vivemos imersos em um ambiente por ela regido. Assim, podemos propor outras formas de ação em tempos de mudança contínua. Discutir incerteza demanda compreender a diversidade do conhe- cimento, uma vez que descrever o desconhecido significa interrogar tudo o que pressupomos como conhecido. Significa, ainda e também, valorizar códigos científicos e simbólicos como complementares em vez de excludentes. A arte promove a troca ativa entre pessoas, reconhecendo incertezas como sistemas generativos direcionadores e construtivos.

32ª Bienal de São Paulo – Incerteza viva
10 de setembro a 11 de dezembro de 2016
Curador: Jochen Volz
Cocuradores: Gabi Ngcobo, Júlia Rebouças, Lars Bang Larsen e Sofía Olascoaga

14.9.14

El cuerpo desnudo de una joven protesta en la 31ª Bienal de Arte de São Paulo: cosas que existen...

© Claudio Galeno.

En un acto de protesta y de performance, una mujer joven se desnudó hoy domingo en la 31ª Bienal de São Paulo. Los guardias trataron de contener a la desnuda que luego de cuando era retirada gritaba que la muestra era una hipocresía.

La Bienal en distintas versiones ha sido objeto de protestas em contra de la institucionalización del arte, para lo cual se controla cuidadosamente el acceso a los recintos con sensores de metales, pero una poderosa arma no puede ser detectado, el propio cuerpo humano.

© Claudio Galeno.

20.9.12

La frondosa selva de la Bienal de São Paulo


La 30ª edición de la Bienal de Sao Paulo ya está en marcha. Se cumplen así 60 años de una cita trascendental para Latinoamérica y su proyección en el arte de Occidente
fernando castro flórez @ABC_Cultural
Día 13/09/2012 - 19.22h

Una noche de 1953, una serie de museólogos y especialistas en arte son avisados de que llegan a la Bienal de Sao Paulo «unas cajas de cierta importancia» y, sobre todo, un cilindro protegido de la lluvia por la lona de una camión: ahí estaba, nada más y nada menos, el Guernica, una obra que condensaba toda la modernidad vanguardista, sus conflictos y su dimensión utópica, el desgarro político y la llamada a la resistencia civil. Sus «acompañantes» no eran tampoco figuras de rango menor: piezas de Duchamp, Braque y Paul Klee. Había sido la amistad labrada en París entre el pintor brasileño Cícero Días y Picasso lo que posibilitó que este diera el permiso para que la obra abandonara el «refugio» norteamericano en un tiempo en el que el malagueño seguía acechado por los fantasmas franquistas.

Su fama había adquirido una dimensión internacional y su presencia en América Latina tenía el carácter de «legitimación estética». Los promotores de la Bienal paulista habían deseado que estuviera el gran cuadro del Pabellón de la República Española en la Exposición Universal de París (1937) en la primera edición del evento, pero en 1951 tuvieron que contentarse con algunas otras obras que sirvieron como aperitivo. La artista María Bonomi describió la primera Bienal como un gran choque, «pues nadie se imaginaba que tales cosas podrían estar haciéndose en el mundo», y que, «de allí en adelante, también podrían encontrarse en Brasil»: «Comenzó a producirse “materia” para ese encuentro (entre Max Bill, Pollock y Picasso versus Di Cavalcanti y Portinari)». El Museo de Arte Moderno de Sao Paulo, inaugurado en 1947, había sido la entidad promotora, y su director, Cecilio Matarazzo, la cabeza visible que tenía claro que debía seguir el modelo resplandeciente de Venecia.

La segunda edición fue escenario de la batalla entre los defensores de figuración y abstracción

Tan importante era celebrar las «virtudes» del arte moderno cuanto rendir homenaje a la democracia brasileñay las vanguardias «históricas» para establecer la ligazón político-cultural. Brasil acababa de salir de quince largos años de dictadura y necesitaba construir una imagen de futuro, algo que el paradigma moderno ofrecía con creces. Justo cuando Sao Paulo celebraba los 400 años de su fundación, llegaba una inmensa pintura que remitía a una pequeña ciudad vasca destrozada por las tropas fascistas que ensayaban su criminal idea de la guerra. El «símbolo artístico de la libertad reencontrada» se asentaba en tierras brasileñas con la aquiescencia del MoMA y con la complicidad interesadísima de Nelson Rockefeller.
«Una de las exposiciones más complejas»

La primera Bienal de Sao Paulo se inauguró el 20 de octubre de 1951 y exhibió casi 2.000 obras de 730 artistas que representaban a 23 países. Guy Brett ha señalado que la segunda Bienal fue «una de las más complejas exposiciones de arte moderno occidental montadas hasta ese momento». Junto a obras de los más prestigiosos artistas de la vanguardia se contó con la presencia estelar de Walter Gropius, que declaró entusiasmado que en ninguna parte del mundo existían tantos edificios públicos de construcción moderna como en Brasil. El arte concreto de Max Bill había marcado el arranque de los furores bienalísticos brasileños y ahora el programa de Bauhaus recibía los máximos reconocimientos. Mário Pedrosa, figura decisiva entonces, llegó a describir una «liberación» colectiva de los artistas de los viejos corsés académicos: «Desapareció la modorra asfixiante. Los artistas comenzaron a pelear por sus ideas». De hecho, la segunda Bienal fue el escenario crucial de la batalla entre los defensores de la figuración contra los que entendían que la abstracción era el elemento vertebral de la modernidad.

La actual edición da cuenta de la multiplicidad, la recurrencia y la mutación permanente

Leonor Amarante ha trazado la Historia de esta cita desde 1951 a 1987, y Francisco Alambert, junto con Polaina Canhête, ha completado la secuencia que llevó desde la era de los museos al imperio de los curadores. Si Sergio Milliet, principal articulador de la segunda edición, destacaba el elemento «caótico, contradictorio, atrayente y hostil al tiempo» de un arte discutido y discutible, los comisarios del final del siglo XX y comienzos de esta época deprimente han tendido a desplegar «temáticas» inerciales propias de ese magma que describimos como «bienalización». Hemos asistido a una suerte de fascinación «cuasi-académica» por lo antropofágico o se han realizado convocatorias desterrando los pabellones nacionales en las que se apelaba a la formulación barthesiana del «cómo vivir juntos»: incluso Ivo Mesquita llevó la cosa a su grado cero con la «Bienal del vacío» que se abrió con unas soberanas palizas a unos graffiteros que pensaron que el espacio vacante estaba «disponible».

La sombra de Max Bill fue muy alargada y sus «malas lecturas poéticas» (en clave bloomiana) permitieron que se pusiera en marcha una experiencia tan intensa como la del neoconcretismo. Artistas como Oiticica y Lygia Clark «tomaron conciencia del espacio» y fueron capaces de recontextualizar la abstracción en el seno de una sociedad en la que la miseria imponía su ley de la misma forma que los militares estaban acechando para volver a imponer su yugo en 1964.
Artistas decisivos para la actualidad

El Pabellón de la Bienal en el parque de Ibirapuera diseñado por Niemeyer ha alojado durante 30 ediciones a los artistas decisivos de la contemporaneidad pero sobre todo ha permitido el despliegue de una pedagogía del arte que, para los intelectuales y creadores brasileños, siempre debía tener el sentido de comunicar y defender un futuro de libertad. De Portinari a Oteiza, de Cordeiro a la brigada argentina que defendió a Dilma en plena campaña por la presidencia del país, la Bienal de Sao Paolo ha sido capaz de mostrar el reparto de lo sensible propio de un arte esencialmente político. En la edición recién inaugurada, el comisario Luis Pérez-Oramas quiere dar cuenta de la multiplicidad, la recurrencia y la mutación permanente de las poéticas artísticas. En esa «constelación», una expresión a la que recurre en sus textos, tiene sentido tanto lo que está a punto de expresarse intuitivamente cuanto la memoria de lo acontecido. Una formulación evanescente para tiempos en los que posicionamientos fuertes tienen tono de farsa. Tampoco llegan «cajas de cierta importancia» con testimonios del horror presente. A pesar de la inercia glacial y aunque las bienales suelan provocar déjà vu, Sao Paulo, como sismograma artístico y político, bien merece un homenaje.

19.9.12

Bienal de São Paulo, y la arqueología inmediata del arte.

Una de las singularidades de esta XXX Bienal de São Paulo, es la inclusión de artistas de la historia reciente del arte contemporáneo, bajo el concepto de "arqueología inmediata" del arte.

Estos artistas de la historia reciente que etán en la muestra, son: Allan Kaprow (1927-2006), Alair Gomes (1921-1992), Absalon (1964-1993), Alfredo Cortina (1903-1988), Anna Oppermann (1940-1993), Arthur Bispo do Rosário (1909/1911-1989), August Sander (1876-1964), Bas Jan Ader (1942-1975), Bruno Munari (1907-1998), Charlotte Posenenske (1930-1985), Fernand Deligny (1913-1996), Horst Ademeit (1937-2010), Ian Hamilton Finlay (1925-2006), Mark Morrisroe (1959-1989), Maryanne Amacher (1938-2009), Patrick Jolley (1966-2012), Robert Filliou (1926-1987), Robert Smithson (1938-1973), Roberto Obregón (1946-2003), Waldemar Cordeiro (1925-1973), y entre ellos el poeta Juan Luis Martínez (1942-1993), uno de los cuatro chilenos presentes en la muestra junto con la Ciudad Abierta, Diego Maquieira y Sandra Vásquez de la Horra.

Juan Luis Martínez, nació en Valparaíso y falleció en Villa Alemana. Ha sido un referente en cuanto poesía visual. Como dice la biografía de la página de la Bienal:

"Las obras de Juan Luis Martinez son una invitación para que el lector y el espectador abandone el cuerpo de referencias que se utilizan normalmente para comprender el mundo. Sus poemas visuales son como collages en los cuales significado y significante se separan - muchas veces asumiendo nuevas conotaciones. En sus trabajos, el lenguaje no cristaliza el universo y el conocimiento, pero funciona como un conjunto de significados en constante transformación y que a veces son ausentes e inaccesibles, susceptibles a diversas intrepretaciones y a la vulnerabilidad del saber."

Sobre Martínez, el sitio Memoria Chilena tiene una extensa presentación sobre su vida y obra, que lo define como "el secreto mejor guardado de la poesía chilena".

Juan Luis Martínez.

Sobre la idea de los artistas de la historia reciente, un artículo de la Folha de São Paulo.

Bienal de São Paulo: Forte presença de gerações passadas revela opção por "arqueologia imediata"

Dos 111 artistas da Bienal, nada menos que 21, quase 20% do total, já estão mortos.

A opção por artistas de gerações passadas é o que o curador Luis Pérez-Oramas chama de "arqueologia imediata", que ele define como o entendimento, a partir da produção
contemporânea, da pertinência de uma produção passada imediata.

Nesse grupo estão nomes como os brasileiros Arthur Bispo do Rosário, Alair Gomes e Waldemar Cordeiro ou os estrangeiros Fernand Deligny, Allan Kaprow, Robert Smithson e Absalon.

Fernand Deligny.

Deligny é exemplar: não se trata de um artista, mas de um educador francês especializado em crianças autistas. A partir do cotidiano delas, ele traçava desenhos que ditavam seus percursos na clínica onde trabalhava.

Sua obra influenciou intelectuais como o filósofo Gilles Deleuze (1925-1995), que se inspirou em Deligny para criar o conceito de rizoma, fundamental em seu pensamento.

Na Bienal, estão expostos 80 desenhos de Deligny, o maior conjunto já exibido publicamente, incorporando-o ao sistema da arte, o que já ocorre com Bispo do Rosário há mais de uma década.

Esses artistas ganham o caráter histórico que tem, por exemplo, o americano Kaprow, um dos precursores da performance e criador, em 1959, do termo "happening": uma ação que "acontece por acontecer".

Robert Smithson.

Outro americano histórico é Smithson, reconhecido por criar os "Earthworks", obras que intervinham em paisagens remotas, como o icônico "Spiral Jetty", de 1970, uma imensa espiral de barro, cristais e rochas de basalto, num lago em Utah (EUA).

Registros de suas obras estão no Museu de Arte Brasileira da Faap, uma das sedes da Bienal fora do pavilhão.

Um dos artistas que Pérez-Oramas ressalta no segmento é o colombiano Roberto Obregón, que por 30 anos realizou uma obra obsessivamente baseada em rosas.

Entre os brasileiros, Cordeiro é o histórico por excelência. Passando pela arte concreta, dedicou-se à arte eletrônica e ao paisagismo.

Do lado de fora do pavilhão foi reerguido um labirinto que Cordeiro projetou para o parque infantil do clube Espéria, em São Paulo, há 46 anos. (FABIO CYPRIANO)

Waldemar Cordeiro.

Identidad visual de la 30ª Bienal se desdobla en 30 afiches.

Vía Bienal de São Paulo.

30ª Bienal de São Paulo - A iminência das poéticas, 7 de setembro a 9 de dezembro de 2012.

Identidade visual da 30ª Bienal se desdobra em 30 cartazes

Depois da semana intensa do workshop e de quase dois meses de trabalho entre a equipe de comunicação e a curadoria da 30ª Bienal, o processo de definição da identidade visual da exposição foi concluído. A 30ª Bienal de São Paulo - A iminência das poéticas será celebrada com 30 cartazes, elaborados por 30 diferentes autores.


Com base nos projetos e discussões do workshop, a equipe da Bienal finalizou a identidade visual da exposição e, a partir dos elementos que a definem, convidou todos os participantes do workshop, curadores e designers convidados a criarem cartazes individuais para a mostra. Para esta proposta, a curadoria se baseou nos seguintes princípios:

-Os trinta cartazes correspondem a um único conceito visual, que é o conceito da 30ª Bienal

-Que um único conceito possa ter trinta versões diferentes é um princípio constitutivo da 30ª Bienal, onde se materializam as ideias de multiplicidade das poéticas, alterformação, sobreviência e deriva das formas

-A 30ª Bienal crê fundamentalmente no valor da deliberação e nos processos coletivos de pensamento e ação, razão de ser do workshop

-Para a curadoria da 30ª Bienal, as soluções formais têm sempre um valor hipotético, assim como as obras de arte são soluções possíveis, mas não necessárias, frente a uma diversidade de necessidades, circunstâncias e problemas: a 30ª Bienal não será uma Bienal dogmática

-Mantendo o rigor de um conceito e sendo fiel à capacidade reguladora deste conceito, a 30ª Bienal acredita no valor intrínseco da variação e na variedade como característica distintiva da experiência estética

A Fundação Bienal oferecerá ao público os arquivos originais para download.

A identidade visual

Os 30 cartazes foram construídos com base nos princípios da identidade visual da mostra, baseados na ideia de constelação, ponto central do projeto curatorial.

O principal elemento da identidade é a família tipográfica Constelar Mono, caracterizada pela reunião de todas as fontes monoespacejadas que existem ou que venham a existir. Fontes monoespacejadas são aquelas nas quais todos os caracteres ocupam o mesmo espaço horizontal, independentemente de seu desenho.


O resultado dessa escolha é que a identidade da 30ª Bienal de São Paulo se define por um princípio constelativo, que induz à variação.

O segundo elemento da identidade é o Sinal Constelar, formado pela interseção também variável de quatro segmentos de reta. Além de sintetizar o princípio constelativo da mostra, o sinal alude ao número 30 em algarismos romanos.


Confira aqui o guia de uso da identidade visual da 30ª Bienal completo.

Autores dos cartazes:

Participantes do workshop
Adriano Guarnieri, São Paulo, SP
Cecília Oliveira da Costa, Rio de Janeiro, RJ
Daniel Frota de Abreu, Rio de Janeiro, RJ
David Francisco, São Paulo, SP
Débora Falleiros Gonzales, São Paulo, SP
Miguel Nobrega, Rio de Janeiro, RJ
Pedro Moraes, Rio de Janeiro, RJ
Rafael Antônio Todeschini, Rio de Janeiro, RJ
Renata Graw, São Paulo, SP
Renato Tadeu Belluomini Cardilli, São Paulo, SP
Tatiana Tabak, Rio de Janeiro, RJ
William Hebling, São Paulo, SP

Designers convidados
Armand Mevis & Linda Van Deursen
Daniel Trench
Elaine Ramos
Jair de Souza
Rico Lins

Curadoria
Luis Pérez-Oramas
André Severo
Tobi Maier
Isabela Villanueva

Equipe Bienal
André Stolarski
André Noboru
Ana de Carvalho
Douglas Higa
Felipe Kaizer
Roman Atamanczuk
Victor Bergmann
Matheus Leston

25.6.12

Bienal de São Paulo detalha próxima edição enquanto tenta acordo com o Ministerio da Cultura.

[Martin Corullon de Metro Arquitectos explica dos proyectos para São Paulo, el segundo es la expografía de la Bienal].

Vía Folha de São Paulo.

SILAS MARTÍ
DE SÃO PAULO

Heitor Martins, presidente da Fundação Bienal de São Paulo, vai conseguir pôr de pé a 30ª edição da mostra, que começa em setembro, mesmo com pendências com o Ministério da Cultura e ainda tentando captar R$ 4 milhões de um orçamento total de R$ 22 milhões.

Seu mandato, no entanto, termina neste ano, ameaçando deixar de herança para a próxima gestão um impasse com o governo, que estuda contas rejeitadas de gestões anteriores da fundação. "Essa é uma pendência importante", disse Martins à Folha. "É importante encaminhar essa solução para assegurar a vitalidade da instituição."

Em janeiro deste ano, o MinC bloqueou as contas da Fundação Bienal e chegou a exigir mais tarde que outra instituição se responsabilizasse pela edição deste ano da mostra, elegendo o Museu de Arte Moderna de São Paulo para a função.

Depois de uma manobra jurídica, a Bienal conseguiu o desbloqueio momentâneo dos fundos, dispensando a participação do MAM. Mas o acordo vale só para realizar a 30ª edição e não garante o futuro da instituição.

Segundo a Folha apurou junto a fontes na fundação Bienal, contas que já haviam sido aprovadas estão sujeitas a segunda análise, num pente fino que ainda não terminou. Estão sendo estudadas irregularidades em prestações de contas das gestões de Carlos Bratke, de 1999 a 2002, a e Manoel Francisco Pires da Costa, que ficou sete anos na presidência da instituição --a Justiça calcula um possível rombo de R$ 75 milhões.

Nos bastidores da Bienal, no entanto, o clima é de tranquilidade. Reuniões frequentes entre gestores da Bienal e interlocutores do MinC também têm sido realizadas para acelerar o processo, embora, segundo Martins, não haja "nenhuma previsão ou acordo" em vista com o MinC. "O ministério está sensível à questão", diz Martins. "Estão cientes de que isso precisa ser resolvido em tempo para não comprometer a 31ª Bienal."

Martins, o curador da 30ª Bienal, Luis Pérez-Oramas, e a equipe da mostra apresentaram nesta sexta em São Paulo detalhes dos preparativos do evento. Em seus dois mandatos à frente da Bienal, Martins criou estruturas permanentes de produção, comunicação e programas educativos. Antes de sua gestão, essas equipes eram criadas por ocasião de cada evento e depois desfeitas.

Também foram divulgadas metas do projeto educativo, coordenado por Stela Barbieri, que pretende atender até 1,4 milhão de pessoas até 2016 e tem como meta chegar a 600 mil visitas orientadas ao longo da 30ª Bienal.