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8.4.20

"(Hay) valentía de habitar en un paraje adverso" ANTOFAGASTINIDAD. Claudio Galeno Ibaceta, arquitecto y urbanista.

Vía El Mercurio de Antofagasta.



El académico Claudio Galeno sostiene que hay características muy especiales en la historia arquitectónica y urbana de las ciudades del desierto. Se trata -dice- de piezas únicas en cuanto resistencia frente a la adversidad. "Realmente el enfrentarse a estos parajes inhóspitos ha producido obras inéditas tanto de arquitectura, como de ingeniería y de urbanismo. Para mí es un campo de exploración en el cual he podido desarrollar mi especialidad (Teoría e Historia de la Arquitectura) y contribuir a la consolidación de la memoria y al arraigo de sus habitantes. Por otro lado, cuanto más investigo sobre el norte, más he podido comprender la historia de mi familia y su presencia en el norte chileno”, detalló.

¿De dónde °quién le inspiró para dedicarse a su profesión?

-La verdad es que no vengo de una familia de arquitectos, ni de historiadores, más bien de una familia dedicada a la salud. Mi padre Raúl Galeno, veterinario, mi madre Alicia Ibaceta, odontóloga, mi abuelo Raúl Ibaceta Kühl, pediatra (además de fotógrafo y cineasta amateur). Creo que por eso me llamaron Claudio Galeno, como el médico griego (aclaración: las farmacias y el edificio no son de mi familia). Bueno, pero tanto mi padre, como mi madre siempre tuvieron inquietudes por las artes, tanto que de niño asistía a escuelitas de arte.

Al final entré a estudiar arquitectura (los primeras años en Brasil, porque vivimos allí varios años), y luego me trasladé a la UCN. Pero como son las parábolas de la vida, uno de los temas que más me interesó, fue la relación del cuerpo humano y arquitectura, y luego me fui a hacer un master y un doctorado, donde estudié, las relaciones entre medicina y arquitectura, y ahora dirijo una investigación sobre la historia de las establecimientos de salud de Arica, Iquique y Antofagasta.

¿Tiene de momento un proyecto o idea en el cual quiera trabajar?

-Muchas ideas, muchos proyectos. En este exacto momento estoy en una investigación Fondecyt sobre la historia de los establecimientos de salud de Arica, Iquique y Antofagasta, entre 1880 y 1967. Eso significa que he estado publicando artículos sobre diversos aspectos del tema, en Brasil, en México, en Chile, y luego en Argentina. Estamos trabajando en una página web con información de estas construcciones que hemos estado investigando, y a propósito de las epidemias, los lazaretos, las estaciones sanitarias, las unidades sanitarias, hospitales, policlínicos, por citar algunos. Como proyecto, tengo varios, obviamente de difusión sobre la historia urbana y arquitectónica del norte chileno, con énfasis en Antofagasta, que aunque sea la más joven (cumplirá solo 154 años) tiene procesos únicos y de los más modernos de todo Chile.

¿Cuáles son los sectores de la ciudad que más le agradan?

-Bueno, algunos están conectados con mis recuerdos de infancia, pero son también parte de la memoria colectiva de muchos ciudadanos de Antofagasta. Por un lado, el Parque Brasil y su entorno, ya que mis abuelos maternos y algunas tías vivían por ahí. Los juegos, el aroma a eucalipto, el aroma marino que llegaba desde la costa. Otro sitio, la Gran Vía, impresionante, con el Curvo, un edificio imponente, modernísimo y luminoso. El Balneario, porque cuando te acercabas por el Parque Japones, de nuevo llegaba ese olor a mar que inundaba todo. La Plaza Colón y su entorno de edificios modernos y anti-guos, con el sonido de las campanadas del reloj de la plaza, con sus palomas, cercano al desaparecida cine Imperio, donde íbamos a ver películas con mis primos.

Elija un lugar de la región que recomendaría visitar, y por qué..

-Bueno, en la región hay muchos sitios espectaculares. Debo elegir dos, por un lado San Pedro de Atacama con sus aillos y su paisaje mágico, y por otro el observatorio VLT de Paranal, porque reúne tecnología de punta, buena arquitectura (La Residencia) y una experiencia profunda con el desierto.

¿Cuáles son las cualidades que destacaría de los nortinos?

-Su valentía de habitar en un paraje adverso y contrario a toda norma de lo habitable. Por otro lado su compromiso por contribuir a tener mejores ciudades. Su tolerancia por el otro, porque si bien somos una sociedad derivada de distintos procesos migratorios, en general ha existido respeto. Además de su melancolía (como lo observó muy bien Raúl Ruiz una vez que estuvo aquí traído por Adriana Zuanic), una característica que habla de la condición del inmigrante, pera también de la vida en el desierto.

¿Qué estructura (construida por el humano) cree que es la más representativa de Antofagasta?

-Aquí compiten dos: los vestigios industriales de las Ruinas de Huanchaca de la Fundición Playa Blanca, una pieza única a nivel nacional, ya que está dentro de la estructura urbana; y el edificio Curvo, cuyo nombre original es Huanchaca, y cuyo diseño (del notable y visionario arquitecto Ricardo Pulgar) rinde un homenaje evidente a las Ruinas de Huanchaca pero en clave de arquitectura moderna, y una de las mejores obras chilenas de la segunda mitad del siglo XX.


3.1.17

Entrevista a Ana Tostões, presidenta de Docomomo Internacional: reflexiones sobre Chile

Vía La Segunda lunes 12 diciembre 2016, Tribuna p.13.



Ana Tostões, urbanista portuguesa y presidenta de Docomomo International.

Por Patricio Pino M.

Presidenta de Docomomo Inter­national, agrupación de urba­nistas dedicada a salvar de las retroexcavadoras los edificios del movimiento moderno, la urbanista portuguesa Ana Tostoes visitó Santiago para participar en el congreso "Ciudades en el tiempo: Infraestructuras, territorios, patrimonio" organizado en la Universi­dad Católica [y en la Universidad de Chile].

Y, sorprendentemente, su mayor preocupación en lo que toca a la arquitec­tura moderna criolla no está en la capital, sino en uno de los extremos del país: la Piscina Olímpica de Arica.

"Está amena­zada y es una obra maestra del movimien­to moderno (1972). Debe ser rehabilitada y no destruida. Es un caso muy singular, porque se hizo con las tecnologías más avanzadas", dice.

- Y en Santiago, ¿qué encontró?

- El plan urbano de Santiago es generoso. Tiene bastante espacio público, con paseos largos y mucho verde. La ciudad se transformó de una con mucha polución a otra con espacio público de calidad. Hay áreas en las que ofrece una arquitectura interesante, con cosas de los 1930 a los 1960. Y entre lo que se construyó o refac­cionó después, existen cosas de referencia mundial.

- ¿Por ejemplo?

- El edificio del Campus Lo Contador de la UC. Es una casa del siglo XVIII utilizada de modo sencillo, donde fue posible añadir nuevos espa­cios de construcción. Pero lo más destacable en Santiago es el trabajo alrededor del río Ma­pocho, que es extraordinario.

-Muchas veces el peatón capitalino no se da cuenta. ¿Qué le ve usted al Mapocho?

-Los recorridos de los parques, las fuentes, las áreas que están alrededor de las ribe­ras. Me refiero a la parte cen­tral, el área que empieza cerca de Providencia y que llega al centro. Me parece que esos parques hacen de Santiago una ciudad latinoamericana muy civilizada. Aunque me gustaría usar otra palabra, que la hace tener algo contempo­ráneo, del siglo XXI.

-¿A qué parte de San­tiago se le podría sacar más partido?

-La Alameda debería ser mejor desarrollada, porque si lo puedo decir así, hoy carece de un concepto de espacio público. Tiene mucha gente, una inmensa cantidad de po­blación que circula por ahí, pero el tráfico es pesado y hay unas barreras que le impiden caminar a los peatones. La Alameda podría ser un foco de un trabajo de reordena­miento de espacio público.

- ¿Algún ejemplo inspirador?

- De lo que conozco, en Lisboa y Berlín se están haciendo esfuerzos para calificar el espacio público. El centro de Santiago, la Alameda podría ser muy mejorada, con la in­troducción de áreas verdes, con un reordenainiento del tráfico. Se­gún he visto, el Metro funciona bien. La gente ya no usa tanto el auto particular, sino que prefiere andar en bicicleta o a pie, y eso puede ser muy bueno para aprove­char esta área.

Villa Portales

Para el congreso realizado en la UC, Tostoes estuvo a cargo de los trabajos que tocaron el urbanismo bajo las dictaduras del siglo XX. Pe­ro respecto del caso chileno y los años previos, la urbanista prefiere destacar aquí el desarrollo de las vi­viendas sociales, en especial de la Villa Portales (1954-66), porque "es un aporte singular a la arquitectura moderna".

-Santiago y el país tienen muchos proyectos de vivienda so­cial. ¿Por qué éste resulta tan importante?

-Una vez más, es un aporte sin­gular a la arquitectura moderna. Co­mo presidenta de Docomomo lnter­national alguna autoridad tengo res­pecto de esto, y creo que la Villa Por­tales es un caso excepcional. No sólo por su idea de vivienda social, sino también por las galerías, los accesos verticales, la área general que está contigua a los edificios. Me parece un conjunto muy interesante de tratar. Es muy importante el trabajo de recu­peración que se está haciendo ahí.

- ¿Es replicable en el mundo?

- No sé si sea posible de repetir. Podría ser inspiradora. No con esa dimen­sión o escala.

26.2.16

Alejandro Aravena: “La arquitectura puede derrotar la desigualdad”



Vía El Clarín ARQ.

Por Franceso Erbani - especial para La Repubblica y ARq - 25/02/16
© La Repubblica. Traducción Andrés Kusminsky.

El arquitecto chileno, flamante ganador del Premio Pritzker, explica los lineamientos e ideas detrás de su curaduría para la Bienal de Arquitectura de Venecia 2016, que se llamará Reportes desde el Frente.

La Bienal de Venecia 2016 es una bienal que no expone. Formula necesidades y muestra soluciones posibles. Es la Bienal de arquitectura firmada por Alejandro Aravena, la decimoquinta de la serie. Durará seis meses, desde el fin de mayo hasta el fin de noviembre, y no será una exposición de soluciones formales producidas por arquitectos y destinada a arquitectos.

“De la corte de los arquitectos, al público”, sintetiza Paolo Baratta, presidente de la Bienal. Cambia el estatuto. De una disciplina que aspira a realizar objetos singulares, asombrosos y sorprendentes, a otra que se mide con una decena de expresiones clave. Entre otras: desigualdad, periferia, desastres naturales, emergencia habitacional, migraciones, transporte público, desperdicios… Son las cuestiones que desde hace quince años comprometen a Aravena. Chileno, de cuarenta y nueve años, camisa blanca fuera de los pantalones, cabellera desaliñada, Aravena viene de un mundo en el que “se trabaja con escasez de medios y no se puede hacer lo que se quiere, sino que se necesita más bien explicar siempre por qué se lo hace”. Y agrega: “Se trata de un importante filtro contra la arbitrariedad”. Pero al vivir y trabajar en ciudades que se expanden en barriadas detrás de barriadas, debe ayudar a buscar soluciones, proyectos, dispositivos físicos que atenúen el sufrimiento. Y a ellos Aravena le dedica los esfuerzos que lo llevaron, en el enero pasado, a obtener el premio Pritzker, el Nobel de arquitectura, completando con el propio nombre una galería de brillantes arquitectos estrella. También aquí un cambio de estatuto.

Reporting from the front –este es título de la próxima Bienal– convoca y reúne cerca de noventa expositores, un tercio de los cuales tiene menos de cuarenta años. Mostrarán cómo han interpretado las expresiones clave indicadas por Aravena. No hay imágenes que anticipen el proyecto. Salvo una, introductoria: una foto tomada por Bruce Chatwin que retrata a una arqueóloga alemana, Maria Reiche, subida a una escalera de aluminio, y que observa las marcas de piedra en el desierto peruano de Nazca, que representan pájaros, jaguares, árboles y flores. Explica Aravena: “Ninguno de nosotros, estando en el piso, ve otra cosa que piedras, pero desde arriba las figuras aparecen de manera evidente: eso es lo que pedimos al que expone en la Bienal, pedimos que aporten ideas, interpretaciones que no logramos percibir”.

Estarán presentes muchos jóvenes (entre los cuales también se encuentra el grupo inglés Assemble y la india Anupama Kundoo) y también los magníficos Peter Zumthor, David Chipperfield, Herzog & de Meuron, Kazuyo Sejima, Kengo Kuma, Norman Foster, Rem Koolhaas, Richard Rogers, Eduardo Souto de Moura, Tadao Ando y Renzo Piano con el grupo G124, los jóvenes profesionales que Piano financia con el estipendio de senador.


--¿Una concesión al star system?

--No, no nos interesa todo lo que realizan estos proyectistas, pero ¿por qué no poner a disposición su creatividad cuando se trata de los temas que hemos escogido?


--Y el pensamiento lleva a Piano y al trabajo en las periferias de algunas ciudades italianas. Las periferias son su humus cultural. Las periferias de una ciudad y también la periferia latinoamericana.

--Vivir en los márgenes respecto de los grandes flujos, permite no tener un padre a quien matar, una sombra que vigila cada paso. Sin embargo, presenta el riesgo de aceptar todo lo que llega desde afuera, sin hacer valer lo que está más próximo. El lugar de margen impone que uno esté muy informado sobre lo que ocurre en el centro del mundo y, a la vez, comprender las prácticas virtuosas que ocurren allí y en otras partes. La periferia no es el lugar donde el mundo se termina, decía Iosif Brodskij.


--La otra limitación de la que proviene su arquitectura es la dictadura de Augusto Pinochet.

--La viví como estudiante universitario, cuando se forma el carácter y se es rebelde por naturaleza. Nosotros debíamos ser doblemente rebeldes.


--Una vez que se graduó vino a Italia. ¿Por qué?

--Partí para Venecia. Era el año 1992. Quería conocer la arquitectura que había estudiado solo en fotografías. Quería ver las fuentes. Caminaba por las calles y medía edificios. Y la misma curiosidad me empujó a Sicilia y a Puglia.


--Después ha vuelto a Chile.

--Sí, y empecé a trabajar. Pero encontré solo clientes horribles. Durante dos años dejé la mesa de diseño y me empecé a trabajar en un bar. Después, la pasión me capturó de nuevo. Pero esta vez la dirección del recorrido era totalmente distinta. Al comienzo del 2000, fundé Elemental, un estudio dedicado a la edificación social. El primer proyecto relevante fue un complejo para un centenar de familias de Iquique. La financiación pública alcanzaba los 7.200 dólares. Trecientos dólares debían ser aportados por las familias. Se podía hacer apenas una pequeña habitación, muy pobre y miserable. En cambio, lo que hicimos nosotros fue proyectar la mitad de un apartamento, la otra mitad estaba a cargo de los residentes. Cuando obtuve el Pritzker vino a encontrarme una mujer que había estado entre las primeras habitantes del proyecto de Iquique. Me contó que algunos habían vendido. Le pregunté a cuánto. A sesenta y cinco mil dólares, me respondió.


--¿Qué consecuencias tuvo aquella experiencia?

--El proyecto, que se remonta al año 2003, fue replicado decenas y decenas de veces. El último fue en el 2010 y fue realizado en Constitución, después del terrible tsunami. No solo se provee de un alojamiento, también se da la ocasión de generar una riqueza que habría permitido que los hijos de aquellos pioneros pudieran estudiar y tener una actividad. Iquique es el ejemplo de un lugar que produce comunidad, el espacio público es pensado como un bien precioso, que da otro valor a las casas. El elemento central fue la participación: tantas demandas, tantas necesidades expresadas y un arquitecto que con papel y lápiz ofrece una síntesis.


--¿Qué otros instrumentos tiene la arquitectura para atenuar la desigualdad?

--Se puede proyectar un buen sistema de transporte público. América Latina demuestra en este sentido experimentos encomiables. En Bogotá y en Medellín se ha reducido drásticamente la tasa de criminalidad juvenil, porque las inmensas favelas han estado mejor conectadas entre sí y con el centro por medio de sistemas funiculares y el tranvía. Lo que genera los conflictos y la rabia no es la pobreza en sí, sino más bien la desigualdad. La pobreza se ha reducido en el mundo, pero la desigualdad ha empeorado. La redistribución no basta para colmarla. Para que sea eficaz falta mucho tiempo. La ciudad ofrece oportunidades para disminuir las desigualdades, si ofrece un transporte público eficiente y de calidad. Como también la inversión en espacio público. Son intervenciones en las que la arquitectura tiene un papel determinante.

8.11.15

Iván Navarro, artista visual: "En Chile hace falta "debate artístico"

Vía La Tercera.



El artista hace un balance de su primera gran muestra en el país, que cierra el domingo en el CA660 con 25 mil visitas.

Denisse Espinoza A.

Queda poco para que Iván Navarro (1972) cumpla con el plazo que él mismo se impuso en su regreso a Chile. Tras instalarse casi un año en la Comunidad Ecológica de Peñalolén, a fines de enero, volverá a Nueva York, donde vive desde 2003. Su idea era desconectarse de su ajetreada vida artística, recargar energías y estar cerca de su familia. Sin embargo, a pocos meses de llegar, Navarro recibió una propuesta que no pudo rechazar: Fundación CorpArtes lo invitó a hacer su primera retrospectiva en Chile. Este domingo finaliza Una guerra silenciosa e imposible luego de tres meses de exhibición en el CA660. Cerca de 25 mil personas visitaron la muestra que reúne 23 instalaciones lumínico-sonoras y videos que recorren 20 años de carrera.

“Me voy contento, con las energías recargadas. Este viaje me ha servido para sacarme el fantasma de Chile, para bien y para mal”, dice Navarro.

¿Cómo vivió esta primera muestra individual?

Técnicamente estuvo súper bien. Me gustó el espacio y cómo quedó el montaje. Lo que eché de menos fue un análisis de parte de la crítica local. Creo que a nivel de reflexión no pasó mucho, y eso es lamentable. Gente como Federico Galende, Justo Pastor Mellado, Nelly Richard, que fue curadora de la Bienal de Venecia, ni se pronunciaron. Me queda la sensación de que esta gente abandonó totalmente la crítica, está jubilada, o que hace la pega cuando le pagan, pero no por una pasión hacia el arte o por generar debate real.

En una entrevista en The Clinic fue duro y dijo que el arte chileno está medio muerto.

Mi intención era provocar alguna discusión, pero no pasó nada. En Chile hace falta debate artístico; me llamó la atención que nadie se acercara a hacerme una crítica buena o mala.

Luego de una promisoria partida en el circuito artístico en 2009, Navarro fue elegido representante de Chile en la Bienal de Venecia. Allí terminó de internacionalizar su trabajo y consolidó su propuesta teórica: una reinterpretación del minimalismo, trabajando con luces de neón esculturas lumínicas con las que hace referencia a problemas políticos y sociales.

En la muestra del CA660 exhibe por ejemplo Death Row, 13 puertas de aluminio, espejos y luces que recuerdan al corredor de una cárcel, o Armory Fence (2011), un cercado de luz que impide el paso libre del público y que alude a las rejas de seguridad que se ponen en las casas para evitar los robos. Además, junto a su esposa, la artista Courtney Smith, hizo una instalación sonora: en una de las salas, iluminada de forma especial, se escuchan piezas de su sello musical Hueso Records. La misma pieza será reeditada el 5 de diciembre en el festival Sonar.

No es lo único que tiene pendiente antes de partir. El artista estará a cargo de la visualidad del concierto de Electrodomésticos en el Teatro Municipal, el 26 de noviembre, en enero readaptará para Espacio O (en Barrio Lastarria) la instalación que hizo con Smith en la Bienal de Artes Mediales el mes pasado en el Museo de Bellas Artes, donde usó desechos recogidos en el Ex Aeropuerto de Cerrillos. En tanto, el próximo año ya tiene confirmadas muestras colectivas en Colombia y España e individuales en la galería Paul Kasmin de Nueva York y Daniel Templon de París.

¿Algo que rescatar en el panorama cultural de este año?

Me tocó ver Ch.ACO, y creo que es súper importante que exista una feria de arte, pero creo que los artistas le sacan poco partido. En vez de intentar vender, que es muy difícil teniendo un mercado tan chico, deberían aprovechar de mostrar obras más arriesgadas, experimentales, que den que hablar. En lugar de eso vi mucha obra chiquitita que podría colgarse en cualquier lado. Lo que me gustó mucho fue la Bienal de Artes Mediales, no tiene grandes pretensiones y la curatoría es muy interesante. Además de eso, me encantó la obra Xuárez, creo que perfectamente puede ser considerada una obra de arte, y la película El club. Me parece que acá en Chile la gente tiende a separar mucho las áreas, el teatro, el cine, la música, siendo que mezclar todo es mucho más interesante, por eso es que mi obra también está tendiendo hacia ese cruce de disciplinas.

Hasta el domingo, de 10 a 18 horas, en el CA660, Rosario Norte 660, Las Condes, Entrada liberada.

19.7.15

Paz Errázuriz: "De alguna manera siempre me veo en ese otro que fotografío."

Vía El Mercurio de Antofagasta (KU).

La fotógrafa chilena acaba de ser premiada en PhotoEspaña por su impecable trayectoria. Lo suyo son series de retratos -la mayoría en blanco y negro- en los que captura la intimidad de las personas.

12.12.13

Entrevista Boulevard exposición "Desde el Ferrocarril: había una vez un desierto"

Un video de 16 de noviembre de 2012, donde Karla Sepúlveda entrevista a Alejandro Soffia, José Luis Santelices y Claudio Galeno sobre una muestra que aún está en exhibición:



Centro Cultural Estación Antofagasta, abrirá sus puertas al público a partir del 23 de noviembre[de 2012], con una interesante exposición titulada "Desde el Ferrocarril: había una vez un desierto". La exhibición contextualizada en los primeros tiempos de la empresa Ferrocarril de Antofagasta (FCAB), dará a conocer una muestra de su colección de piezas. La relevancia de esta exposición se traduce en la necesidad de dar respuesta a una anhelada solicitud de la comunidad, de conocer la historia de las personas que tuvieron el gran valor y coraje de asentarse en este desierto. Las piezas de colección fueron limpiadas y montadas especialmente para esta propuesta museográfica.

Esta exposición es llevada a cabo gracias a la donación de FCAB a través de la Ley de Donaciones Culturales.

El horario de visita es de lunes a viernes de 09:00 a 13:30 y de 14:30 a 19:00 horas, sábado, domingo y festivos de 10:30 a 13:30 y de 14:30 a 20:30 horas, la entrada es gratuita y liberada.

29.6.13

Antofagasta se ha verticalizado y densificado en altura. Jonathan Durán entrevista a Claudio Galeno.

Suplemento Cámara Chilena de la Construción. El Mercurio de Antofagasta. Viernes 31 de mayo de 2013.



1.- La arquitectura de los nuevos edificios de Antofagasta, ¿de qué forma han cambiado el rostro de la ciudad? Principalmente del casco central.

La ciudad se ha verticalizado, se ha densificado en altura. Ese proceso está reconvirtiendo antiguas áreas residenciales de baja densidad en área de alta densidad. Los nuevos edificios han llenado la ciudad de referencias urbanas, que desde distintas avenidas se pueden percibir en la distancia. Además contienen el espacio urbano, así que las calles se hacen más interiores. También ha implicado el aumento significativo de la congestión vehicular, ya que como contamos con un sistema de transporte público deficiente, el uso del vehículo particular termina colapsando las vías.

2.- Antofagasta ha comenzado a crecer hacia arriba, esto es, por medio de la construcción de varios edificios. Sin embargo, ¿se han descuidado las terminaciones y formas arquitectónicas más estéticas?

Creo que las respuestas son diversas, en un principio, años 60 y 70 se realizaron magníficos ejemplos como el Centenario y la Torre Edmundo Perez Zujovic, pero en el boom de los años 90, escasos edificios en altura contribuían con un diseño meticuloso, pero en la última década se han realizado edificio de interés, algunos de los mejores son los que tienen diseños singulares como el Puritama, el Miscanti, el Estudio 14, y el magnífico Hotel Terrado, mientras que otros a pesar de tener buenas terminaciones son sólo tipologías que se repiten a lo largo de Chile y no son ninguna contribución estética.

3.- En cuanto a la construcción de nuevos edificios, ¿qué Antofagasta se espera en los próximos años? ¿Cuál es la tendencia en las construcciones de la ciudad?

La tendencia es a densificar barrios residenciales periféricos al centro con edificios de vivienda. Pero otra además se ha estado construyendo hacia los extremos que genera modos de vida agotados por las distancias y por las congestiones.

4.- ¿Cuáles son las principales características de las construcciones arquitectónicas modernas en Antofagasta?

Hay un incremento considerables de la altura, también se ha ido experimentando con nuevas composiciones de fachadas, en cuanto a los balcones en muchos casos. Algunos han tratado de utilizar curvas en esos balcones, para darle una apariencia más orgánica y más contemporánea, pero a algunos les ha quedado mejor, y a otros de forma terrible, como en el caso de un edificio azul, en avenida Argentina con Uribe hacia el sur. También se han mejorado los últimos pisos con diseños que rematan y coronan las construcciones, además se han incluido espacios públicos para los habitantes de esos edificio, me refiero a piscinas, terrazas y salones de eventos.

5.- Tal parece que en la historia arquitectónica de Antofagasta, nunca antes hubo un boom inmobiliario de esta envergadura. ¿Cómo es posible controlar estas nuevas construcciones para que no perjudiquen la armonía urbanística de la ciudad? ¿Cómo podrá respetarse el patrimonio cultural de las edificaciones históricas de la Perla del Norte?

La ciudad tuvo un importantes crecimiento en la segunda mitad del siglo XX, principalmente de la mano de excelentes empresas constructoras como la Compañía Edmundo Péréz y la de Neven Ilic. La de ahora es distinta, tiene otra estética. El ordenamiento de la ciudad pasa por el plan regulador, que va definiendo un perfil de ciudad. El problema es que quien debe fiscalizar por la aplicación correcta y visionaria es la IMA, que no ha sido capaz de velar por un desarrollo sostenible de nuestro espacio urbano y del patrimonio, prueba de eso son las antiguas casas de Ferrocarril en avenida Argentina, que a pesar de que están en un área protegida por el plan regulador, se ha permitido construir en ese sitio y demoler algunas de las construcciones más antiguas y hermosas de la ciudad. Obvio que no todo es del IMA, también los habitantes deberían exigir a viva voz que sus barrios perduren en el tiempo, y denunciar construcciones irregulares.

7.6.13

José Ricardo Morales: Viaje al teatro español del destierro, por Rosana Torres



Vía El País.

Publicado: Santiago de Chile 26 ABR 2012

“Todos fueron entrando al barco… Mi poesía en su lucha había logrado encontrarles patria. Y me sentí orgulloso”. Lo dijo Pablo Neruda en 1939 al hablar del Winnipeg, el barco que logró fletar en Francia, siendo cónsul honorario de Chile en ese país, para sacar del infierno europeo a cientos de republicanos. “Cumplí la más noble misión que he ejercido en mi vida: la de sacar españoles de sus prisiones y enviarlos a mi patria...”.

Uno de los que llegaron a Valparaiso en ese barco era José Ricardo Morales, un joven valenciano que a pesar de sus 23 años ya había estudiado Magisterio y Filosofía y Letras, llevaba años en la FUE (Federación Universitaria Escolar), asociación universitaria progresista, donde dirigió la sección cultural, pertenecía al grupo teatral El búho, dirigido por Max Aub, para el que escribió sus primeras tres obras teatrales, era waterpolista (participó en la Olimpiada Popular de 1936 en Barcelona, frustrada por el golpe de estado franquista), fue redactor jefe de Frente Universitario, así como comisario de brigada del Ejército Popular Republicano, responsable de división en el frente de Ripoll (Cataluña) -donde salvó manuscritos y códices miniados que logró enviar a Suiza- y estuvo en el campo de concentración de Saint-Cyprien en Francia.

Ese joven tiene 96 años, vive en Santiago de Chile, en un país al que, dice, le debe la vida y donde la Academia de la Lengua, a la que pertenece, le ha propuesto en cuatro ocasiones para el Cervantes. En España es desconocido, a pesar de los esfuerzos de la Asociación de Autores de Teatro o profesionales como José Monleón, el fallecido Ricardo Domenech y, sobre todo, Manuel Aznar, impulsor y responsable de la edición de sus obras completas en dos grandes tomos, Teatro (2009), con 42 obras, y Ensayos (sale esta primavera), publicados por la Institució Alfons el Magnànim de Valencia.

Como su literatura, Morales es un hombre marcado por la ironía. Y por una excepcional y privilegiada memoria: “El tener una obra condenada a la postumidad, siempre lo he vivido con humor. Es una manera de asumir lo que no tiene sentido. He llenado el tiempo con obras que resulta que son mis sobras”.

Vive en una sencilla casa con jardín, situada en un barrio que ha prosperado con pisos de alto standing, y que al final ha devenido en un pequeño oasis. Allí y en su casa de veraneo en Isla Negra, muy cerca de la de Neruda, ha creado una impresionante obra cualitativa y cuantitativa: “Escribo para olvidar, para soltar todo lo que tengo dentro”. Y lo hace con un lenguaje primoroso, rico y cultivado, en el que juega constantemente con las palabras, con las situaciones, con propuestas de doble sentido.

“Desde el principio me encontré en Chile como en casa, aunque vivíamos muy precariamente [sus padres y hermano también vinieron], logré revalidar mis estudios”, señala el escritor en cuya tesis doctoral Estilo y Paleografía de los documentos chilenos (siglos XVI y XVII), relacionó la escritura de los escribanos chilenos con el arte de la época, “algo que los franceses hicieron 20 años después”. Y contra todo pronóstico nunca ha tenido nostalgia de España: “Soy español por completo, pero cuando llegué tenía toda la vida por delante, mis padres sí tenían nostalgia y su dolor era otro”.

Su trabajo más importante es, sin duda, su dramaturgia, en la que, curiosamente, nunca habla de la guerra, del exilio, del desgarro: “Porque fue demasiado doloroso para mí y no me gustaba escarbar en mis propias heridas; era muy difícil situarse como testigo de algo en lo que uno había intervenido jugándose la vida, además mi obra tiene la óptica del desterrado, no las circunstancias del desterrado, sino el modo de ver el mundo desde fuera, como un ser extrañado y alejado”, señala.

Siempre habla de destierro. “El exilio es una palabra culta, a utilizar con el que está fuera de sí, pero el destierro es quien ha salido de su tierra forzosamente, es una idea más profunda y real; en su día clasifiqué a los españoles en tres categorías: los aterrados, que se quedaron allí sufriendo el régimen de Franco, los enterrados como Federico y tantos otros y los desterrados, como mi familia”.

Y aquí hizo su obra y vivió su vida. Creó con Ferrater Mora y otros exiliados la editorial Cruz del Sur, dirigió la colección La fuente escondida, donde publicó a los poetas “desterrados, pero por la crítica española que no les hacía ni caso, a pesar de ser muy buenos” y preparó la colección Divinas Palabras, donde colaboraron Guillén, Salinas y otros muchos. Sacó por oposición sus cátedras en arquitectura, filosofía, y la última etapa en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, en el departamento de Estudios Humanísticos.

El destierro también le llegó a su dramaturgia. Expertos y estudiosos de la obra de Morales dicen que por un exceso de vanguardia, de modernidad. “A mi teatro se le ha tenido miedo, y luego le ha llegado el olvido por otras razones”, sostiene. El propio Ferrater Mora señaló que Morales tenía obras, como El embustero en su enredo, (que le estrenó Margarita Xirgu fascinada por el texto, en Chile en 1944 y en Argentina un año después), que son antecedentes clarísimos del teatro del absurdo que aparece con Ionesco en 1950, cosa que también sostienen en sus investigaciones Aznar y Domenech.

A Morales nunca le ha terminado de gustar la definición de teatro del absurdo para su obra: “Yo lo que denuncio es lo absurdo del mundo no el mundo del absurdo y por eso lo he llamado teatro de la incertidumbre”. En ese sentido Morales recuerda las palabras de uno de sus personajes: “Los precursores llegan siempre tarde. Lo importante en este mundo no es llegar el primero, sino llegar a tiempo, y para llegar a tiempo hay que llegar después”.

También Ferrater Mora señaló el nada casual paralelismo entre la obra de Morales, Barbara Fidelis y la obra teatral de Jean Paul Sartre El diablo y el buen dios, publicada unos meses después del encuentro que los dos jóvenes tuvieron con Sartre en su casa parisiense. El filósofo se interesó por lo que hacía Morales, quien le habló de cómo estaba de moda la noción del ser, del teatro dentro del teatro, pero le señaló que en cambio no se reflexionaba sobre el hacer. “Le hablé de cómo el drama es acción y de que trataba la relación entre el acto y sus consecuencias, el conflicto entre el querer y el hacer…”. Y le contó pormenorizadamente su obra. Meses después apareció la obra sartriana y la gran actriz María Casares, íntima amiga de Morales, le dijo “¡esta es tu obra!” a lo que él contestó “Sí, pero no tengo la suerte de ser francés”.

Con su voz profunda, cálida, y casi hipnótica cuenta que él no ha sido de esos exiliados que vivían con las maletas hechas bajo la cama para volver en cualquier momento. “Me di cuenta de que había una conspiración internacional que impedía que eso se produjera”, señala Morales que ha ido a España en alguna ocasión, con su pasaporte chileno, sin renunciar a la doble nacionalidad.

Ni siquiera pensó en abandonar Chile con el golpe de Estado de Pinochet en 1973. “Como pudimos hicimos resistencia en la universidad, mi departamento no se atrevieron a tocarlo, porque tenía los mejores físicos, astrónomos y científicos del país y, como en la universidad no había censura, el decano se atrevió a publicar un volumen con cuatro obras mías [Fantasmagorías] que eran muy antigobierno, pero como no lee nadie, no tuvo ningún efecto y no pasó nada”.

Sus obras, sin ser teatro político, son denunciadoras de situaciones indeseadas. “El teatro siempre es una transgresión, una denuncia, el origen de lo trágico radica en el conflicto que hay entre el mito colectivo, creído, porque no se puede pensar a coro, frente al personaje aislado; es el conflicto entre la idea y la creencia colectiva, ese es el sentido original de la tragedia. Y lo cómico también vulnera lo establecido, la risa también es una transgresión”, dice este hombre acostumbrado a transgredir con la ironía, “que es pensar en doble, decir algo que en apariencia significa una cosa, pero en realidad hace referencia a otra”.

Está convencido de que la tecnología se ha convertido en enemigo del hombre, “una técnica sin logos no es tecnología, ya lo dijo Aristóteles, que aseguró que la técnica es una capacidad productiva, acompañada de razón verdadera, pero la razón verdadera es logos, reflexión, fundamentación y cuando la técnica se potencia a expensas del hombre, como ahora, estamos al servicio de la técnica y no la técnica al servicio nuestro”.

Cree que el teatro sirve para dar conciencia a las personas de aquello que les ocurre sin darse cuenta. “Es como el tábano de Sócrates, sirve para despertar a ese animal que duerme dentro de todos, pero a muchos no les gusta tener conciencia de aquello que son, entonces lo disimulan, lo olvidan, lo descartan y la función social de todo dramaturgo es alertar al prójimo y darle conciencia de algo que ocurre, o puede ocurrir, porque muchas veces es un anuncio de lo que va a llegar”. Sostiene que es un arte muy cercano a la filosofía: “El teatro tiene el dialogo como elemento destacado, así como el juego de posiciones opuestas o diferentes… y eso es filosofía”.

Morales también ha sido pintor, oficio que compartió con su mujer, la también poetisa, Simone Chambelland, fallecida hace unas semanas. “Mi relación con la pintura fue a consecuencia del vacío que se produjo cuando escribía teatro y Xirgu, después de los años cincuenta dejó de trabajar, y me quedé sin compañía que me estrenara”. Ocurrió después de que fundara en Chile el Teatro Experimental y el Teatro Nacional de Chile, donde incorporó el repertorio de El búho: “Hice una transfusión, en vez de sangre, fue de ideas”.

“Pero volví al teatro y me olvidé de la pintura”. Un teatro denunciador “ecléctico, como mis ensayos”, comenta el escritor quien para ejemplificar recuerda dos de sus ensayos, uno en el que relaciona La Venus del espejo con Celestina y otro sobre La tempestad de Giorgione, que Morales sostiene que está describiendo el principio de Las Bacantes, de Eurípides, rebatiendo la teoría de tantos estudios sobre el significado de ambos cuadros. Aunque su ensayo más conocido es Arquitectónica, donde sostiene una teoría de la arquitectura en función del hombre, no de las piedras. “Hablo de que las creencias no son ideas, y las ideologías se convierten en idolatrías, la tecnolatría es una idolatría por la técnica actual”.

A sus 96 años nunca ha militado en ningún partido: “He sido y soy republicano, radical socialista, pero de un socialismo no beligerante, no limitado a consignas, participo de varias posiciones diferentes, pero no descarto la política, estoy aquí por política y eso nunca lo olvido”, señala este hombre que sigue de cerca la actualidad española. Sobre los últimos acontecimientos con la monarquía española dice: “El Rey es una persona que no la puedo elegir y, por lo tanto, no me interesa, me la imponen; la ventaja de la elección es esa, que si alguien no concuerda conmigo, no le voto, y no entiendo que el Rey tenga que quedarse ahí para siempre; además lo que ha ocurrido últimamente ha sido una vergüenza, ¡irse de caza con un país agotado!, me parece una inconsecuencia que un señor así merezca respeto”, dice este dramaturgo hoy más cercano al ensayo que al teatro: “En mi vida he creado, he vivido y he tenido tantos conflictos que no me quedan ganas de producir otros nuevos, ese es el problema, y el teatro es conflicto, porque son posiciones contrapuestas y me cuesta más pensar conflictos y producirlos”.

Ahora sus planes son seguir siendo un resistente.

31.3.12

Entrevista a Marina Abramovic y su nuevo Center for the Preservation of Performance Art (OMA).



Vía S Moda - El País.

Marina Abramovic: "Al igual que el arte, la moda tiene grandes artistas. Me interesan los revolucionarios"

Marina Abramovic ha encumbrado la ‘performance’. Su vida es una obra de arte. Es la artista a la que hay que ver y conocer.

Por Almudena Ávalos, 31 de marzo de 2012

Llega al estudio un ciclón de energía. Un mujer que con sus conmovedoras obras ya es parte de la Historia del Arte. Han pasado 40 años desde que Marina Abramović comenzara a hacer performances en Yugoslavia, «cuando contar con 30 personas como público era una multitud», afirma. El pasado año logró el récord de visitantes del MoMA en arte en vivo. «Hacían cola durante horas para sentarse delante de mí y en Nueva York nadie tiene tres minutos para nada».

Ahora es capaz de pasearse por la alta costura de París o ir al Amazonas brasileño a aprender con los chamanes. Le habría gustado conocer a Rasputín o a Caravaggio y reconoce que le atrae trabajar con la gente de la moda.«Es interesante transformarla. Algún día haré algo en la pasarela», cuenta. Del 11 al 22 de abril interpretará su biografía escrita por Bob Wilson, Vida y muerte de Marina Abramović, junto a Antony Hegarty y Willem Dafoe en el Teatro Real de Madrid. Además, S Moda colaborará en la exposición Selected Early Works, una selección de fotografías y vídeos de performances históricas de la artista, organizada por La Fábrica Galería (lafabricagaleria.com) a partir del día 10.

¿En qué se diferencia la Marina que ahora tenemos delante de la de las performances?

La diferencia es inmensa. En mi vida privada soy una persona muy distinta: alocada, con este follón de agenda [nos muestra todo lo que tiene programado para estos días y se le cae uno de sus dos teléfonos al suelo]. Y nunca hago cosas que no me gustan. No me gusta el sufrimiento ni cortarme con una cuchilla. Prefiero el placer y la diversión. Pero nadie ha cambiado haciendo cosas que le gustan. La felicidad es un estado maravilloso, pero no es productivo porque cuando eres feliz no haces nada profundo, no cambias. Por eso llevo a escena situaciones complejas, dolorosas y a las que tengo miedo, para sacar a la otra Marina, la soldado, la que hace arte, la que me absorbe entera y me arrebata cada gota de energía. Y eso que tengo una fuerza genética salvaje. Cuando acabo la performance vuelvo a ser la pequeña Marina otra vez y necesito comer un helado [ríe].

¿Cuántas Marinas diría que existen?

Reconozco a tres. Cuando me muera, habrá tres cuerpos en tres puntos del planeta: Belgrado, Ámsterdam y Nueva York. Nadie sabrá cuál de todos es el cadáver real. Cuando el espectador entre al Teatro Real para ver Vida y muerte de Marina Abramović se verá inmerso en un funeral.

¿No es contradictorio aceptar la existencia de varias personalidades para tener personalidad?

Al principio de mi carrera me avergonzaba de cosas que creía vacías o superficiales, como la moda. Ahora creo que es importante exponerse a contradicciones, porque la verdad es contradictoria. Yo no tengo secretos, mi vida es pública y trabajo con la vergüenza, expongo cosas de las que me siento avergonzada.

¿Y no se arrepiente de nada?

En absoluto. Es muy importante fracasar, porque si no fallas es que nunca experimentas. Si te repites a ti mismo porque lo exige el mercado, porque así te reconocen, estarás medio muerto el resto de tu vida. Primero tienes que sorprenderte a ti mismo y tomar el fallo como una enseñanza, una oportunidad para aprender.
Marina Abramovic

¿Nunca ha dudado de lo que hace?

Estamos rodeados de elecciones y hay que tener intuición para saber qué es lo que tienes que hacer en la vida. Claro que me he planteado qué hago en este planeta, cuál es mi función. Para algunos es ser político o ser madre. Yo he sufrido un divorcio horrible estos últimos cuatro años, pero soy afortunada porque sé que siempre puedo volver al arte, que es mi refugio, mi vida. Si volviera a reencarnar, sería artista de nuevo, es lo único que sé hacer.

La hemos visto en la primera fila de Givenchy. Supongo que ya no piensa que la moda es superficial.

En los 70, si vestías a la última, no eras un buen artista. Cuando cumplí 40 años, rompí con mi pareja. Perdí al hombre que amaba y a mi compañero de trabajo. Me sentía miserable. Con el primer dinero que gané me fui a París, me compré un traje de Yamamoto, fui a la peluquería, me subí a unos tacones, me pinté los labios y me vi guapa. Entonces me puse a prueba y pensé: hago mi trabajo, creo en él y amo la moda. ¿Por qué debería estar avergonzada?

¿Y qué le interesa de la moda?

Al igual que el arte, tiene grandes artistas e imitadores, y están muy cerca. Solo estoy interesada en los que aportan algo nuevo, de la misma manera que me atraen los revolucionarios en el arte. Comme des Garçons son increíblemente creativos, idean esculturas, aunque eso no significa que te las puedas poner todas. Acabo de ver la última colección en París de Costume National y me ha gustado porque es muy geométrica, muy limpia. También adoro a Margiela y a Riccardo Tisci porque representan a la mujer con mucha fuerza, justo lo contrario que Cavalli. No puedo soportar la idea de vulgarizar la imagen de la mujer en cualquier aspecto donde una se convierte en un objeto de deseo sin proyectar su propia personalidad. Lo más divertido: tengo 65 años y he hecho portadas de revistas de moda que otras harían con 18.

¿Por qué ha elegido una ópera para interpretar su vida?

No lo es en el sentido estricto. Si lo denominas así, los asiduos del Teatro Real nos crucificarán y nos tirarán piedras. Es una idea más moderna, una representación de mi vida en el escenario. Le di a Bob Wilson todo el material sin restricciones –mis cartas íntimas, mis escritos y mis libros– para que rehiciera mi vida como quisiera. Siempre he tenido el control de mi vida y de mi trabajo. Pero he dejado que Bob hiciera lo que quisiera. Y ha hecho una locura. Me dijo que tendría que interpretarme a mí misma y a mi madre, y acepté. Aunque viví un infierno con ella y siempre la he odiado. Me dijo que un señor con bigote haría de mí de pequeña y también acepté. ¡Y no he tenido bigote en mi vida!

¿Y por qué viene a Madrid?

Por mi gran historia de amor con Gerard Mortier [director artístico del Teatro Real]. El Teatro Real es alucinante. Cuando entras, se te corta la respiración. Pero allí solo se hacía ópera vieja; nada nuevo. ¡Que estamos en el siglo XXI, baby! Llegó Gerard, hizo unas propuestas y está poniendo a prueba a la burguesía española.

¿Por qué eligió a Antony (de Antony and the Johnsons) y Willem Dafoe?

Antony es un ángel en la Tierra, un cantante increíble y el único con el que quería trabajar. Wilson me propuso a Björk, que también es mi amiga, pero es que toda la obra de Antony gira alrededor de las emociones. Y Willem, porque es un grande de las tablas. Representa a mi padre, a mi amante, a mi marido, a un payaso… Solo él podía interpretarlos a todos.

¿Qué significa para usted ser artista?

Es aceptar una gran responsabilidad social y saber que hay mucho por hacer. Tenemos que crear el equilibrio en esta sociedad tan desconectada, donde la tecnología lo invade todo. Pensar que el artista tiene que estar en un estudio, borracho y drogado, sin que le importe el reconocimiento es una idea estúpida. Tiene que funcionar como un gatillo y conseguir que las personas miren dentro de sí mismas.
Marina Abramovic

¿En qué cree?

En la religión no. Es una institución y no confío en las instituciones. Creo en la energía de las personas y en esa invisible que lo envuelve todo. Cuando el cuerpo muere, algo sigue existiendo; es un hecho científico que cuando fallecemos perdemos 21 gramos de «algo». Creo en ese «algo».

¿Y sabe dónde está su límite?

La cuestión es quién crea los límites y yo no tengo la respuesta. Si te dices: «No puedo hacerlo», no lo harás. Pero si te planteas: «Lo haré de cualquier forma», lo acabarás haciendo. Lo extraño es la experiencia con el dolor. Puedes sufrir, poner tu cuerpo al límite y pensar que o te mueves o te desmayas. Entonces decides no moverte y todo el dolor desaparece. Es increíble, pero no basta con que lo cuente, si no lo experimentas, no puedes entenderlo. Yo lo he conseguido, he visto que hay una luz al otro lado y me ha hecho feliz.

¿Cuál es la diferencia entre hacer una obra que se expone, una performance en la que solo la observan y una performance en la que el público interviene?

Hay una gran diferencia. En mis inicios yo creía que era pintora. Cuando empecé a experimentar con mi propio cuerpo descubrí que esa era mi herramienta. También entendí que no solo podía hacer las performances para mí misma, tenía que ser para un público porque completa la obra. Tengo que encontrar una forma para que la gente experimente mis performances cuando yo ya no esté presente. Estoy enseñando a los artistas jóvenes cómo rehacerlas. Pero no es suficiente. A la gente nunca la han instruido para ver performances. Por eso he creado el Método Abramović. En él expongo que nadie cambia observando experiencias de otras personas. Leer un libro o ver una película es bonito, pero no te cambia. Lo único que te transforma es la propia experiencia personal. Quiero poner al público en una situación en la que sean ellos quienes experimenten.

¿Y cómo piensa llevarlo a la práctica?

He comprado un viejo edificio de los años 30 en Hudson (Nueva York) y cuento con el arquitecto Rem Koolhaas para el proyecto. Pretendo que sea una ONG donde solo necesitaré el tiempo del público. Si tú me das tu tiempo, yo te doy tu experiencia. Será el Center for the Preservation of Performance Art y habrá danza, teatro, vídeo, performance, etcétera. El público tendrá que ponerse una bata, dejar relojes y móviles en una caja y subirse en una silla de ruedas. Habrá un aparcamiento para dormir y será parte de la performance.

5.9.11

Adriana Zuanic entrevista a Raúl Ruiz en Antofagasta el año 2007.

Adriana Zuanic entrevista a Raúl Ruiz en Antofagasta, 2007. from Claudio Galeno Ibaceta on Vimeo.

En Antofagasta el año 2007, la cineasta antofagastina Adriana Zuanic entrevistó al cineasta Raúl Ruiz en el contexto del Festival Internacional de Cine del Norte de Chile que ella dirigía. Ruiz, quien acompañaba a su esposa Valeria Sarmiento en ese viaje, en ese tiempo estaba filmando y produciendo para la televisión chilena y se interesó por Antofagasta como locación para alguna de las historias.La entrevista fue registrada por Visual Productora. Zuanic organizaba el Festival acompañada de un círculo íntimo de amigos y colaboradores: Marcela Díaz Gálvez, René Huerta, Claudio Galeno, Jorge Wittwer y Arlette Ibarra.

6.8.10

Gabilondo entrevista a Luis Fernández-Galiano

Uno de los grandes críticos contemporáneos de la arquitectura es el español Luis Fernández-Galiano. Sus escritos, como editor de las revista AV y Arquitectura Viva son siempre muy potentes por que plantean la pluralidad de cada tema elegido, demostrando que el lenguaje también puede ser abierto, incorporador, en síntesis orgánico, entiendo que la arquitectura es articuladora. He podido seguir sus escritos, tanto los de las revistas como en el periódico español El País, y siempre son de una lucidez y conocimiento que abre muchas puertas. He tenido la oportunidad de oirlo moderando un foro hace años atrás y su dominio del lenguaje no es solo en los escrito sino también en directo. Posteo aquí las dos parte de una muy buena entrevista al arquitecto en CNN+.