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13.6.26

Historias de Baldosas: Baldosas que en 1934 empezaron a colorear el suelo seco y ocre de norte chileno, en Antofagasta.

 El año 2006, los primeros posts de este blog fueron sobre baldosas hidráulicas fotografiadas en Antofagasta. Se trataba de bellos suelos modernos, de colores y geometrías que evidenciaban otra faceta de la arquitectura moderna, la de los pavimentos ornamentales, que se alinean con el principio del revestimiento, o sea un suelo alfombra compuesto de resistentes y coloridas baldosas.

 


Con el tiempo, supe que en Antofagasta (así como en toda Latinoamérica) hubo fábricas de baldosas hidráulicas, y que una importante empresa, la Constructora Edmundo Pérez había nacido fabricando baldosas. Una publicidad de El Mercurio de Antofagasta del 2 de septiembre de 1937 evidencia a la empresa que se hacía llamar Pérez Zujovic. Ofrecían baldosas y mosaicos para cocinas, toilets y pasadizos. Estba situada en calle Ossa 65, lo que según la numeración antigua de las calles de Antofagasta, se situaba a mitad de cuadra por Ossa entre Coquimbo y Copiapó, a la altura del actual Hotel Brasil.

Publicidad de El Mercurio de Antofagasta, 2 de septiembre de 1937. Fuente Archivo C. Galeno.

 En 1976 la empresa Constructora Edmundo Pérez ya era una de las más poderosas del país, y publicaron un contundente catálogo donde muestras sus obras en el norte de Chile e incluso en el extranjero. 

Portada Catálogo de Constructora Edmundo Pérez de 1976. Archivo C. Galeno.
 

En ese catálogo, la Constructora Edmundo Pérez, declars sus orígenes, y le ponen una fecha al inicio del negocio de la fabricación de baldosas, 1934.


 

"Constructora Edmundo Pérez: Nació fabricando baldosas. Baldosas que en 1934 empezaron a colorear el suelo seco y ocre de norte chileno, en Antofagasta."

De hecho, las personas se referían despectivamente a los Pérez Zujovic como "los baldoseros".

A continuación una muestra de baldosas antofagastinas con recreaciones de las composiciones de suelos y sus variantes. Los nombres usados para los diseños están inventados, y no se ha podido identificar en que fábrica de baldosas fueron elaboradas.

Baldosa Damero 


 Baldosa Estrella Cubo

Composición 1
Composición 2
 

 Baldosa Hélice


Baldosa Mudejar

 
Baldosa Mudejar Floreal
 
Composición 1
Composición 2

30.5.26

Los personajes del patrimonio: arquetipos ciudadanos en torno a la declaratoria del Casino del Balneario de Antofagasta

Entrevista a Claudio Galeno. Suplemento Inmobiliario de El Mercurio de Antofagasta, 28 de mayo de 2011.
 

En 2011 escribí que frente al patrimonio era posible distinguir cuatro figuras: el culto, el romántico, el desarraigado y el incrédulo. Quince años después, a propósito de la declaratoria como Monumento Histórico del antiguo Casino del Balneario de Antofagasta, los comentarios en redes sociales muestran que el elenco se ha ampliado. Los viejos personajes siguen allí, pero ahora aparecen otros nuevos, hijos de las redes sociales, de la desconfianza institucional y de la frustración acumulada frente al deterioro urbano.

La reciente declaratoria generó una inusual cantidad de reacciones. Más allá de los argumentos sobre la arquitectura del edificio o su valor histórico, los comentarios permiten observar un fenómeno más amplio: la existencia de distintos personajes que aparecen una y otra vez en los debates patrimoniales. Esta breve taxonomía no pretende clasificar personas reales, sino identificar arquetipos discursivos que emergen cada vez que el patrimonio entra en controversia.

El Demoledor
Reconoce los problemas con admirable rapidez: si un edificio está deteriorado, debe demolerse. No cree en restauraciones, rehabilitaciones ni segundas oportunidades. La ruina es para él una sentencia definitiva.
Su frase favorita es: “Boten esa cuestión y hagan algo nuevo”.
Para el Demoledor, el deterioro invalida cualquier valor histórico, arquitectónico o simbólico. Lo que ve no es una obra, sino un problema.

El Dubaísta
Mira cada terreno vacío o deteriorado como una oportunidad perdida. Sueña con paseos comerciales, restaurantes panorámicos, marinas, torres y equipamientos de última generación. No necesariamente desprecia el patrimonio; simplemente cree que el futuro siempre vale más que el pasado.
Su frase favorita es: “Le están quitando potencial al sector”.
La ciudad ideal del Dubaísta nunca está terminada. Siempre puede ser más moderna, más rentable y más espectacular.

El Futurista
Se parece al Dubaísta, pero su preocupación es menos inmobiliaria y más ideológica. Considera que la sociedad debe dejar atrás las cargas del pasado y concentrarse en construir el porvenir.
Su frase favorita es: “Hay que dejar de vivir del pasado”.
Para él, la conservación patrimonial representa una resistencia al cambio y una dificultad para proyectar el futuro.

El Incrédulo
No discute la historia, sino la categoría. No entiende por qué ese edificio, y no otro, merece ser patrimonio. En su imaginario, los monumentos deberían ser espectaculares, antiguos o excepcionalmente bellos. La arquitectura moderna suele desconcertarlo.
Su pregunta favorita es: “¿Qué tiene de patrimonial?”.
El Incrédulo no rechaza necesariamente el patrimonio. Lo que rechaza es que ciertos objetos sean considerados patrimoniales.

El Fatalista
Ha visto demasiados edificios abandonados. Está convencido de que toda declaratoria termina igual: cierres perimetrales, trámites eternos y estructuras vacías.
Su frase favorita es: “Ahora va a quedar botado para siempre”.
No combate el patrimonio; combate la esperanza.

El Antiburocrático
No necesariamente está en contra de conservar edificios, pero desconfía profundamente de las instituciones encargadas de hacerlo.
Su frase favorita es: “Puras trabas”.
El problema no es el inmueble. El problema es el Consejo, los permisos, los procedimientos y la lentitud administrativa.

El Sanitarista
No le interesan demasiado las discusiones históricas o arquitectónicas. Le preocupan los ratones, las palomas, la basura, la delincuencia y la inseguridad.
Su frase favorita es: “Eso es un foco de insalubridad”.
Mientras otros discuten memoria e identidad, él observa problemas concretos que afectan la vida cotidiana.

El Utilitarista
Evalúa la ciudad según el uso que puede obtenerse de ella. No pregunta qué representa un edificio, sino para qué sirve.
Su frase favorita es: “Ese espacio podría tener un mejor uso”.
Un gimnasio, un restaurante, un centro cultural o un paseo comercial suelen parecerle opciones más razonables que conservar una estructura deteriorada.

El Nostálgico
No recuerda el edificio; recuerda su vida dentro del edificio.
Sus argumentos son afectivos más que patrimoniales. Una fiesta, una tarde de verano, una fotografía familiar o una discoteca desaparecida pueden pesar más que cualquier informe técnico.
Su frase favorita es: “Ahí pasé los mejores años”.

El Identitario
Considera que el verdadero problema no es el edificio, sino la pérdida progresiva de referencias comunes.
Defiende el patrimonio porque lo entiende como una defensa de la identidad local.
Su frase favorita es: “Por eso Antofagasta está perdiendo su identidad”.
Para él, cada demolición implica también la desaparición de una parte de la memoria colectiva.

El Conspirativo
Nunca cree en las explicaciones oficiales. Si alguien promueve una declaratoria patrimonial, debe existir un interés oculto. Si alguien quiere demoler, también.
Su pregunta favorita es: “¿Qué gana con esto?”.
Para el Conspirativo, toda controversia urbana esconde una agenda que no ha sido revelada.

El Participacionista
No siempre tiene una posición definida sobre el edificio. Su preocupación principal es quién tomó la decisión y con qué legitimidad.
Su frase favorita es: “Eso debería consultarse a la ciudadanía”.
La discusión patrimonial es para él una discusión sobre participación democrática.

El Balconista
Observa la ciudad desde la distancia. Comenta, critica y exige, pero rara vez participa. Considera que los problemas urbanos deberían ser resueltos por otros, mientras él evalúa los resultados desde la comodidad de la tribuna.
Su frase favorita es:
"Alguien debería hacer algo."
El Balconista suele desconocer el trabajo silencioso detrás de las iniciativas patrimoniales: investigaciones, expedientes, organizaciones ciudadanas, reuniones, postulaciones y años de gestión. Su papel consiste en exigir resultados, no en producirlos.

El Rescatista
Es una figura optimista. Reconoce el deterioro del edificio, pero considera que precisamente por ello debe recuperarse.
Su frase favorita es: “Todavía se puede salvar”.
No ve una ruina; ve una oportunidad de restauración.

El Patrimonialista
Es una especie cada vez más rara. Habla de historia urbana, memoria colectiva, autores, contexto cultural y valor arquitectónico.
Su frase favorita es: “La ciudad también se construye con memoria”.
Suele ser acusado de vivir en el pasado, aunque paradójicamente muchas veces es el único que ha investigado aquello que intenta defender.

Epílogo

Ninguno de estos personajes existe en estado puro. Muchas veces conviven varios dentro de una misma persona. El mismo ciudadano puede ser demoledor frente a un edificio, nostálgico frente a otro y fatalista frente a un tercero. Sin embargo, cada controversia patrimonial parece convocarlos nuevamente, como si se tratara de un elenco permanente que espera la próxima demolición, restauración o declaratoria para volver a entrar en escena.

Lo más llamativo es que, en estas discusiones, rara vez se habla exclusivamente de patrimonio. Detrás de cada comentario aparecen cuestiones más profundas: la confianza en las instituciones, la experiencia cotidiana de la ciudad, las expectativas de desarrollo, la relación con la memoria y las distintas ideas sobre el futuro. Quizás por eso los debates patrimoniales suelen ser tan intensos. Cuando se discute patrimonio, en realidad se está discutiendo qué ciudad queremos conservar, transformar o imaginar.

Existe además una figura transversal que atraviesa a varios de estos personajes: el Iconoclasta. A diferencia de los demás, no ocupa una posición específica frente al patrimonio. Su papel consiste en cuestionar las certezas de todos los bandos. Pregunta por qué algo merece conservarse, quién define su valor y qué intereses participan en esa definición. Puede resultar incómodo, pero cumple una función indispensable: recordar que el patrimonio no es una verdad natural ni un consenso permanente, sino una construcción cultural que debe ser constantemente discutida.

31.12.25

Patrimonio en retroceso: el cambio de los viejos edificios, por Cristian Castro, La Estrella, marte 30 de diciembre de 2025

En el centro de Antofagasta se encuentran una decena de edificios de más de cien años que han sido intervenidos, restándoles su belleza original.

Cristian Castro Orozco
La Estrella

En el centro de Antofagasta, donde aún se conservan una decena de edificios de más de cien años, se advierte un fenómeno que preocupa a especialistas y vecinos: la intervención y transformación de antiguas construcciones patrimoniales, muchas veces sin criterios adecuados de conservación, lo que ha significado la pérdida de elementos originales y de su valor histórico y arquitectónico.

Tal vez el ejemplo más palmario de esto es un inmueble ubicado en la esquina de Matta con Maipú, el cual sufrió una intervención parcial hace ya varios años, perdiendo solo dos de sus pisos, y cubriendo por completo su estructura original con un enorme cartel publicitario de una farmacia.

DETERIORO

Si bien no se pasó de incendios o de la demolición, sí se ha ido perdiendo poco a poco la identidad de estos edificios. Los inmuebles antiguos, algunos declarados como Monumentos Históricos, han sido intervenidos sin criterios claros, afectando no solo su imagen, sino también su integridad estructural.

Lo mismo ocurre también en pleno centro de Antofagasta, donde decenas de inmuebles de inicios del siglo XX han sido intervenidos. La técnica de construcción basada en muros portantes solo permitía algunos pisos superiores e interiores, pero las intervenciones posteriores han significado la alteración de fachadas, cierres de balcones y el reemplazo de materiales originales.

El arquitecto y académico de la Universidad Católica del Norte, Claudio Galeno Ibaceta, señala que “en distintas épocas de Antofagasta se han producido cambios importantes en edificios que han sido representativos de la imagen urbana de la ciudad. Estas transformaciones responden a diversas categorías, desde el deterioro por abandono hasta la intervención agresiva”.

Por ejemplo, al sur de la ciudad, el emblemático edificio modernista del Casino del Balneario Municipal pasó de ser una construcción futurista y luminosa a una estructura llena de agregados y cambios de uso, para finalmente terminar abandonada.

PALACETE BOTTA

Responsable del ejemplo del inicio, el edificio de la familia Botta, ubicado en la esquina de Baquedano con Esmeralda, corresponde a una construcción ecléctica de fines del siglo XIX. Según los antecedentes históricos, el inmueble fue edificado por el arquitecto italiano Máximo Cabrini en 1908, siendo una de las viviendas más destacadas de la época.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el edificio fue sufriendo cambios que alteraron su configuración original. Posteriormente, el incendio y la demolición parcial terminaron por acentuar su deterioro.

Si nos acercamos a la zona de Conservación Histórica, se observa que existen edificios emblemáticos que aún mantienen algunas condiciones originales, como el antiguo Correo, hoy Biblioteca, o el actual Banco Estado, ubicado en la calle San Martín. Sin embargo, la gran mayoría de los inmuebles del sector no ha sufrido ampliaciones ni transformaciones extensas, lo que les ha permitido conservar parte de su valor urbano y arquitectónico.

Así, el presente deja en evidencia que Antofagasta enfrenta el desafío de proteger su patrimonio construido, evitando que las intervenciones continúen borrando la memoria material de la ciudad.

6.9.25

La última torre de vigía que aún sobrevive en Antofagasta, por Cristian Castro, La Estrella de Antofagasta, 5 de septiembre de 2025

Vía La Estrella.
 
Este tipo de construcciones proliferaban en las viviendas de la ciudad a inicios del siglo XX, pero la modernidad las ha ido borrand y hoy solo queda una en lo que era en su momento calle Iquique, hoy avenida.



 

7.6.25

ANF: RUTA POSTAL 2025 / un mapa interactivo creado para una historia y narrativa urbana a partir de una selección de tarjetas postales históricas

 

 

Un circuito urbano por Antofagasta, por medio de una breve selección de tarjetas postales ilustradas que representan registros emblemáticos de la imagen e historia urbana por las calles Manuel Matta, desde la Plaza del Mercado. y por calle Arturo Prat, hasta la Plaza Colón. Creado y dirigido por Claudio Galeno-Ibaceta (investigador principal NupatS), organizado por la Escuela de Arquitectura (EARQ) de la Universidad Católica del Norte UCN) y por el Núcleo Milenio Patrimonios NupatS. 

Este mapa interactivo fue creado en el contexto de los Dias de los Patrimonios 2025. 

Agradecimientos especiales a la Knight Lab de la Northwestern University por la "storytelling tool" de código abierto "StoryMapsJS".

28.1.25

La Capilla Militar de Antofagasta: de instalación industrial a templo

Una interesante nota del periodista Cristian Castro, con una pequeña colaboración mía, a partir de una nota de El Mercurio de Antofagasta de domingo 24 de Diciembre de 1939 en mi archivo, con un reportaje sobre la inauguración del templo.

 
De instalación industrial a templo: el curioso pasado de la Capilla Militar de Antofagasta.
 
Ubicada en avenida Ejército, este templo consagrado a la Virgen del Carmen fue parte de la ex fundición Playa Blanca, cuyos restos hoy conocemos como Ruinas de Huanchaca.


 

13.1.25

La arquitectura del Liceo de Hombres de Antofagasta: etapas y arquitectos

El Liceo de Hombres de Antofagasta, el actual Liceo Mario Bahamonde, está conformado por una serie de edificios, que ocupan casi una manzana completa por las calles Orella, Ossa y 21 de Mayo. La idea de un gran edificio para un Liceo de Hombres en Antofagasta, fue un gran anhelo para la ciudad de Antofagasta que tardó años en ser ejecutado y que tuvo varios diseños y etapas.

Liceo de Hombres, arqs. Alcaide y Cruzat. Fuente: revista El Arquitecto.

El primer proyecto, concebido tras un concurso realizado en 1924 por el Ministerio de Instrucción Pública, fue diseñado por los arquitectos Alcaide y Cruzat bajo el seudónimo "Caliche". Esta propuesta monumental, que habría rematado el Parque Brasil al sur, nunca se construyó, a pesar de su amplia difusión en publicaciones como El Arquitecto y La Ilustración.

Liceo de Hombres para Antofagasta. The Foundation Company. Fuente: MOP.

 En 1933, Andrés Murillo Gómez, desde la Dirección General de Obras Públicas, desarrolló un nuevo diseño junto a la compañía estadounidense The Foundation Company, reconocida por su estilo art decó en edificios educacionales. Aunque este proyecto tampoco se llevó a cabo, guardaba similitudes con la Escuela Santa María de Iquique, obra de la misma empresa.

Liceo de Hombres. Vista de la esquina de las calles Ossa y Orella. Detalle de postal en Archivo de Claudio Galeno.

Liceo de Hombres. Vista de la fachada interior del edificio de Orella. Foto de Claudio Galeno.

Liceo de Hombres. Vista interior de un corredor del edificio de Orella. Foto de Claudio Galeno.


El primer avance concreto llegó en 1935, con la construcción de tres edificios diseñados también por Murillo Gómez. Estas estructuras, ubicadas en la calle Orella, están dispuestas en diferentes niveles para adaptarse a la pendiente del terreno, conectadas mediante escaleras y puentes.

Liceo de Hombres. Vista del acceso del edificio de Ossa. Foto de Claudio Galeno.

Liceo de Hombres. Vista del interior del edificio de Ossa. Foto de Claudio Galeno.


En 1946, Humberto Gramegna proyectó un edificio administrativo en la calle Ossa, que albergaba espacios como la biblioteca, oficinas y laboratorios. Este pabellón, caracterizado por su diseño funcional y moderno, se distingue por un pórtico sobresaliente y galerías interiores sostenidas por pilotis.

Liceo de Hombres. Vista exterior de los edificios de calles 21 de Mayo. Foto de Claudio Galeno.

Liceo de Hombres. Vista interior de los edificios de calles 21 de Mayo. Foto de Claudio Galeno.
Liceo de Hombres. Vista exterior de los patios cubiertos de los edificios de calles 21 de Mayo. Foto de Claudio Galeno.


Finalmente, en 1960, René Salas diseñó dos pabellones adicionales para la calle 21 de Mayo, destinados a salas de clases. Estas construcciones, realizadas por la empresa Neven Ilic y terminadas en 1965, incluían celosías para ventilación y patios cubiertos. Más adelante, se añadió un tercer pabellón similar.

Liceo de Hombres. Vista interior de las escaleras de los edificios de calles 21 de Mayo. Foto de Claudio Galeno.
Liceo de Hombres. Vista exterior de los edificios de calles 21 de Mayo. Foto de Claudio Galeno.

En conjunto, estos proyectos y edificios evidencian las aspiraciones arquitectónicas y los esfuerzos institucionales para fortalecer la infraestructura educativa en Antofagasta, destacando tanto el rol del Ministerio de Obras Públicas como el de otros actores en el desarrollo de la ciudad.

16.12.24

La monumental arquitectura moderna del Internado de la Escuela de Minas de Antofagasta, arquitecto Enrique Benavente Müller, 1944-1960

 En el marco de la arquitectura modernista ejecutada en Antofagasta, uno de los edificios que destaca por su monumentalidad y temprana aparición en el espacio urbano fue el edificio para el Internado de la Escuela de Minas de Antofagasta.

La obras en cuestión fue proyectada por el arquitecto Enrique Benavente en 1944, el mismo que hizo el edificio para la Intendencia de Chillán, posterior al terremoto de 1939.

Detalle de postal de la Universidad Técnica del Estado en Antofagasta, antigua Escuela de Minas. Editor Sodisar. Archivo de Postales de Claudio Galeno-Ibaceta, CLANT04-041.
 
La obra en Antofagasta, fue parte de los diseños ejecutados por la Dirección de Arquitectura de ka Dirección General de Obras Públicas.

El edificio tardó mucho tiempo en ser terminado, siendo finalizado en 1960. De hecho en 1956, hicieron algunas modificaciones en las fachadas, otros arquitectos del MOP: Miguel Zuvic y Alejandro Crestá.

Detalle de postal de los Baños Municipales. Al fondo está la Universidad Técnica del Estado en Antofagasta, antigua Escuela de Minas. Editor Grohmann, Foto J. Quezada. Archivo de Postales de Claudio Galeno-Ibaceta, CLANT04-043.

 El edificio, luego fue usado por la Universidad Técnica del Estado, y más tarde con la fusión de esa universidad con la sede de la Universidad de Chile en los años 70, pasó a formar parte de las edificaciones de la Universidad de Antofagasta.

21.6.23

Tipologías y densidad incremental: transformaciones del proyecto urbano del conjunto habitacional Gran Vía en Antofagasta, por Claudio Galeno-Ibaceta / Revista Registros

Typologies and Incremental Density: Transformations of the Urban Project of the Gran Vía Housing Complex in Antofagasta 


 

 

 

 

 

 

 

 

En Antofagasta, norte de Chile, entre 1955 y 1978, se desarrolló la construcción del extenso conjunto habitacional Gran Vía, que fue evolucionado, incorporando nuevas tipologías modernas que fueron incrementando radicalmente su densidad. En general, los problemas de la vivienda en Chile, impulsaron necesarias reflexiones y políticas estatales, las cuales adquirieron un particular énfasis desde mediados del siglo XX, elaborando estrategias que permitieran paliar el déficit mediante construcciones a gran escala. Un resultado de esas acciones, fue la creación de las sociedades EMPART, entre las cuales la número 5, estuvo a cargo de obras en el norte de Chile. El estudio aborda las tipologías, sus particularidades y virtudes, las densidades y como se alineaban con los debates de época, para poder comprender cuales fueron los desafíos y ambiciones que promovieron la densificación en la costa del desierto de Atacama.

Palabras clave: proyecto urbano, tipologías modernas, densidad incremental, Antofagasta 

Ver artículo completo en Registros, revista de investigación histórica (FAUD, Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina)

2.10.22

UCN valora declaratoria de la Estación Valdivia como Monumento Histórico

Vía UCN al Día.

15 septiembre 2022

Urbanista e historiador realzan el valor arquitectónico y cultural de la antigua terminal ferroviaria antofagastina.


 

 

 

 

 

 

El pasado 9 de septiembre fue publicado en el Diario Oficial el decreto que declara en la categoría de Monumento Histórico a la vieja Estación Valdivia, añosa construcción de los tiempos del salitre emplazada en el sector centro norte de Antofagasta.

La urgencia de su preservación había sido advertida en ocasiones anteriores por académicos de la Universidad Católica del Norte (UCN), quienes destacaban la importancia de implementar planes de conservación ante el riesgo de posibles siniestros. Junto a la declaratoria, al mismo tiempo con un proyecto de la empresa Ferrocarril Antofagasta (FACB) se espera recuperar la casona para preservarla y convertirla en un hito cultural.

HISTORIA

El historiador de la UCN, José Antonio González, destacó de este inmueble que “dado el impulso del tráfico hacía el interior de la pampa salitrera y el flujo comercial con Bolivia, se requirió una nueva estación que reemplazara la antigua. Sin embargo, las dificultades propias del ferrocarril, tanto del ‘Longino’, sin más inversiones, como del problema de trocha para el tendido de conectividad con Argentina, y la competencia del camión en el transporte, conllevó a la decadencia de la Estación Valdivia”.

Por su parte, el seremi del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Claudio Lagos, manifestó que “estamos muy contentos y felices, porque esto significa no solo la relevancia histórica que tiene el sitio en sí, sino que además significa el cómo vamos a rearticular todo un espacio en torno a una resignificación del espacio cultural del espacio cívico en todo este sector”.

ARQUITECTURA

Con casi medio siglo en silencio, hoy el edificio de la Estación Valdivia aún impone su belleza, pese a la falta de mantenimiento. En este sentido, el urbanista y arquitecto de la Universidad Católica del Norte, Claudio Galeno, da atisbos de qué elementos debiesen mantenerse de la estructura. “La Nueva Estación, que es como fue conocida en sus inicios, refleja la arquitectura neoclásica o neopalladiana que estaban haciendo los arquitectos británicos aún en esos años, como se puede ver en la torre-reloj de la Plaza Colón. Es austera, simétrica, con pocos elementos decorativos, pero refleja también la modernidad tecnológica de inicios del siglo XX, cruzada por la economía de medios producto de la Primera Guerra Mundial, construida principalmente en madera con algunas cerchas metálicas que se pueden apreciar en su interior. Por lo general, conocemos su fachada más urbana, que es muy institucional, y construye un frente rígido a esos terrenos del FCAB, pero por el interior el andén cubierto se despliega un amable y amplio espacio protegido para los pasajeros que llegaban o abordaban los trenes”, explicó.

1914

La primera estación ubicada en calle Bolívar (hoy, edificio administrativo del FCAB y también Monumento Histórico) para inicios del siglo XX ya no daba abasto para el transporte de pasajeros y minerales. Se privilegió los minerales, y para los pasajeros se decidió construir una segunda parada.

Aquí comienza su historia. Pensada en 1913, su ejecución logística comenzaría en 1914. Mal año, pues el asesinato de un archiduque en Europa desencadenó una guerra de proporción mundial que retrasó la construcción. Y, de paso, quebró la economía nacional.

Sobre esto, Galeno explica que el diseño se encargó a un arquitecto londinense y su construcción incluiría baldosas de losa, semejante al Banco Mercantil Boliviano -actual edificio ocupado por la PDI en calle Washington- y al del reloj de la Plaza Colón”

Tras una serie de contratiempos producto del conflicto, finalmente se inauguró la Estación Valdivia el 5 de junio de 1916. Sinónimo de elegancia y suntuosidad para cualquiera de sus clases, esta estación prestó servicios al FACB  -su empresa mandante- y a Ferrocarriles del Estado (EFE), al recibir, tras un desvío en la Estación Baquedano, al “Longino”.

Desde su puesta en marcha en 1916, la estación estuvo operativa por casi 60 años. Hubo altos y bajos. Para la crisis económica de los años 30, producto del “crack del 29”, se redujeron costos de operación modificando rutas, restringiendo recorridos y a veces suspendiendo el servicio completo. Fue por esta época que un accidente en el patio sur donde se mantenía la estación hizo nacer otro hito de la ciudad. En julio de 1924, una locomotora que debía partir de madrugada a las salitreras con cargamento de petróleo hizo explosión, matando en el acto a cuatro obreros, entre ellos al joven sereno Evaristo Montt, cuya animita es hoy la más conocida y visitada de Antofagasta.

En 1975 dejó de funcionar el “Longino” y, con ello, cesa la actividad de la “Nueva Estación”.

17.10.21

"Antofagasta tuvo 30 teatros, pero de ellos ya no queda ningún rastro físico". Alberto Olguín Durán, académico de la UA v autor del libro Los Teatros Olvidados

 Vía El Mercurio de Antofagasta.


 

Colaboración de Iván Pereira Pízarro

Cuando Antofagasta aún era parte del territorio boliviano, e incluso antes de tener un hospital, un lazareto o una municipalidad, ya tenía un teatro, comenta el actor y director Alberto Olguín Durán, quien ve en este detalle un símbolo de lo relevante que fueron estos espacios para la construcción de la sociedad de fines del siglo XIX y comienzos del XX.

El director de la carrera de Artes Escénicas de la Universidad de Antofagasta dedicó los últimos cuatro años a reconstruir la historia de estos salones, a veces lujosos y a veces modestos, que durante décadas recibieron a artistas de renombre internacional, pero también a pequeñas compañías, dirigentes sociales o a los políticos de turno, porque -según describe Olguín- los teatros "no sólo fueron espacios de ocio y entretenimiento, sino que también de todo tipo de expresiones y manifestaciones".

"Los Teatros Olvidados" (1871-1930), se llama la segunda obra de Alberto Olguín, que relata una faceta poco conocida, pero muy importante del desarrollo de Antofagasta.

¿Como surge la idea de escribir este libro?

-Hice toda mi vida en un teatro, precisamente en el Teatro Pedro de la Barra, donde fui de niño como espectador, y luego como estudiante y artísta, por lo tanto, siempre supe que un teatro era mucho más que un lugar para presentar obras o espectáculos. Y así cuando comencé a investigar su historia, comprendí que el teatro se expandía hacia la comunidad desde un plano civil, social, politico y artístico. En ese momento entendí que los teatros son claves en la constitución de las ciudades.

¿Cuándo nace el teatro en Antofagasta?

-El primer teatro abrió en 1871, al costado del cuartel de bomberos de calle Sucre, y duró casi 20 años, hasta que se quemó en 1890. cuando la comunidad se quedó sin ese lugar, comenzaron a surgir otros espacios que se gestan con la intención de ser teatros. Así nos encontramos con distintos tipos de salones, de estilo neoclásico, tradicional a la italiana con butacas, además de galpones y carpas que se llamaban pabellones. Es importante ubicarse en la historia, porque en ese momento no estaba abierto el Canal de Panamá y quienes viajaban desde Buenos Aires a Lima tenían una parada obligada en Valparaíso y Antofagasta. Eso hizo que comenzaran a pasar muchas compañías de teatro de distintos países por la ciudad.

¿Cuántos teatros tuvo la ciudad?

-Entre 1871 y1930 hubo 30 teatros, pero simultáneamente funcionaron hasta 8. Eso para una comunidad de 50 mil habitantes es muchísimo. Había una necesidad de entretención y de manifestarse. El teatro se entendía como un espacio público, aunque fueran privados. Los teatros ofrecían toda manifestaciön que la comunidad requiriera, por lo tanto la gente iba a presenciar boxeo, a ver una opereta, o incluso a discutir con el politico de turno en una asamblea.

Varias organizaciones civiles formaron sus propios teatros...

-Estaba el teatro de la Sociedad de Socorros Mutuos, que funcionó a la vuelta del teatro Pedro de la Barra y hasta hace muy poco permanecia. El de la Federación Obrera, que era el teatro del Parttido Comunista. También el teatro Popular, el Teatro Bellavista. Cada uno con su espectáculo singular, en un comienzo muy de comedia, después obras patrióticas por la influencia de la Guerra del Pacífico y luego se convirtieron en un espacio bastante popular, donde se hablaba de problemas que tenían que ver con los ciudadanos.

¿Qué tipo de público asistía a estos espacios?


-Todos y todas. Sin distinción de clases. Aunque todos los teatros del mundo son el reflejo de sus comunidades y en Antofagasta, a medida que la ciudad crece, aparece un espíritu aspiracional en las clases más altas. Pero en general, todos entraban al teatro, desde niños hasta adultos, porque también había entradas populares. La gente vibraba con el teatro, imagínate que cuando llegaban artistas de renombre, los iban a buscar al puerto y los traían en andas a la ciudad.

UNA CIUDAD SINGULAR

Antofagasta desde un comienzo fue una ciudad moderna, dice Alberto Olguín. Estaba conectada por el puerto y tenía una industria extractiva que atraía a personas de todos los rincones del mundo, lo que explica el rápido desarrollo que tuvo el teatro en sus primeras décadas.

"Es increíble, pero en Antofagasta no era muy extraño que el mismo día que actuaba Rosita Carrera, estuviera Margarita Xirgu en otro teatro Es como que hoy hubiese estado Julia Roberts y Billie Eilish en distintos salones y a la misma hora", relata el autor.

¿Cómo se explica este auge?


-Es una condición propia de sociedad chilena de la última parte del siglo XIX. En Santiago y Valparaíso había muchos teatros. Y Antofagasta, siendo una ciudad chica, tuvo también una gran variedad de teatros. Este auge tuvo diversas causas, pero creo que la principal tiene que ver con la modernidad, porque es propio de la modernidad contar teatros, cafés, salones de cine, bares. Todo esto, impulsado también por los inmigrantes que instalaban una parte de su tiene natal en la ciudad.

¿Qué artistas pasaran por Antofagasta?

-Margarita Xirgu para mí es la más grande actriz española que pisó el suelo antofagastino. También Anna Pávlova, que fue la bailarina más influente del mundo de la danza en ese momento. La rusa fue reconocida por su interpretación del papel de "La muerte del cisne", además se convirtió en la primera bailarina en viajar por todo el mundo, incluyendo Sudamérica, India y Australia. Acá también estuvo Antonio Aramburo, un tenor superlativo de clase mundial, reconocido por todos. El español Baudilio Alió fue otro personaje que se convirtió en el primer director de teatro en Antofagasta. Además, de las peliculas que se hicieron en la ciudad. Aquí se grabaron 8 filmes entre 1926 y 1928, pero la industria no perduró por la crisis salitrera y la llegada del cine sonoro.

¿Cómo fueron desapareciendo los teatros a lo largo del tiempo?

-Lamentablemente desaparecieron porque siempre ha existido en la ciudad una cultura extractivista, es decir, derrumbar lo que tenemos y ocupar ese espacio para otra edificación. El mejor ejemplo es lo que ocurre actualmente con el Conservatorio de Música, que se transformará en un edificio de departamentos. Así se ha hecho en Antofagasta a lo largo de la historia.

¿Qué conclusión sacas después de haber investigado a fondo la historia del teatro en Antofagasta?

-Que cuando creemos que un teatro es sólo un lugar para presentación de espectáculos artísticos, estamos muy equivocados. Un teatro es un espacio heterotópico, es un lugar que vale por sí mismo, ya que abarca todas las conductas y acciones de la comunidad. Cuando está lloviendo, tú entras al teatro y puede ser primavera, y cuando las cosas no están bien en la ciudad, dentro de un teatro se puede organizar la comunidad para soluciionar el problema. Es también un espacio de solidaridad, porque se hacen funciones a beneficio.

¿Qué puedes decir sobre el legado cultural que dejaron los teatros?

-Este libro termina explicando que una ciudad no se puede construir con la memoria cultural que se basa exclusivamente en la tradición oral. Es una construcción que necesita rastros fisicos vivos y nosotros, lamentablemente, los perdimos todos. De los 30 teatros que yo nombro en el texto, ninguno perdura fisicamente y eso muy negativo, porque la memoria cultural no se construye solamente con el relato, se tiene que construir con los objetos y la materialidad. Es importante entender que en los teatros ocurre la convivencia. Y en esta pandemia todos nos dimos cuenta que lo que más necesitamos es la convivencia, y los teatros ofrecen la máxima expresión de aquello.

¿Qué futuro tiene el teatro en mundo donde avanzan las plataformas digitales?


-El teatro nació en crisis, ha vivido en crisis y seguirá viviendo en crisis. Ocurre una guerra mundial y cierran estos espacios, viene una pandemia y los vuelven a cerrar. Tuvimos que migrar al Internet para ver obras. Pero bastó un poquito de normalidad para que se abrieran los teatros y la gente volvió a los salones. Este espacio es importante, porque es la coincidencia espacial, territorial y cronológica de los seres humanos, que se ponen de acuerdo para ir ver algo y otros para mostrar ese "algo". Y ese acto de convivencia está en la naturaleza, y no se puede evitar.

Ver video del lanzamiento del libro en la Biblioteca Regional de Antofagasta.

20.9.21

Arquitecto UCN propone preservar diseño original del centenario edificio del ex Colegio Inglés

 


Vía UCN al día.

Ante la noticia de que el FCAB entregará inmueble a bomberos de la Sexta Compañía en Antofagasta, urbanista Claudio Galeno destaca historia de la casona y propone formas de conservación.

La empresa del Ferrocarril Antofagasta (FCAB) anunció que destinará el inmueble del ex Colegio Inglés en la capital regional a la Sexta Compañía de Bomberos de la “Bomba el Ferrocarril”, para lo cual será refaccionado.

El centenario edificio de madera de dos plantas que se encuentra en las intersecciones de avenida Iquique con calle Ignacio Zenteno, se mantenía hace décadas desocupado. No obstante, esta nueva destinación es destacada por el arquitecto y urbanista de la Universidad Católica del Norte (UCN), Claudio Galeno Ibaceta. “Me parece una excelente noticia que se ocupe, porque estos edificios patrimoniales, si se encuentran sin mantención, es probable que se pierdan. Entonces, para ocuparlo, además hay que hacerle un trabajo de restauración y, lo más urgente, evitar que se incendien. Se deben cambiar las instalaciones eléctricas, protegerlo, porque hay circuitos viejos”, explica.

HISTORIA

Este edificio tiene más de 100 años, fungiendo en una primera etapa como hospital, en donde se ofrecían servicios médicos a la plana profesional de la entonces compañía del Ferrocarril Antofagasta.

Al respecto, Galeno agrega que la obra “se proyecta en 1904 y fue diseñado por un ingeniero de la oficina de ingenieros del ferrocarril de apellido Anderson, siendo contratado para eso el constructor Jorge Brown.  Terminado en 1907, fue levantado para ser el hospital de los funcionarios del ferrocarril, y para ese entonces empezó una epidemia de peste bubónica. Al tiempo, se abre el hospital El Salvador y rápidamente a este inmueble se le da otra utilidad, ya que al estar dentro del mismo ferrocarril era un recinto no adecuado por los requerimientos básicos de la salud”.

Años después la edificación sería utilizada para albergar al Colegio Inglés de Antofagasta, lo que ocurrió desde 1918 hasta 1981. Desde hace décadas que el edificio se encontraba sin moradores.

REFACCIÓN

Con la nueva destinación, el académico de la UCN dice que es importante preservar el estilo Ballon Frame del inmueble, es decir, un tipo de construcción de madera consistente en la sustitución de las tradicionales vigas y pilares de madera por una estructura de listones más finos y numerosos. “(La estructura es) de vías bastante desnudas, no tienen mucho ornamento. Es bastante simple, sobria, pero claramente está pensada para el clima de Antofagasta porque tiene el techo casi plano, no tiene un techo elevado. Lo que podría tener como de inglés, son unas bow windows que están en el segundo piso”, explica.

Por lo anterior, Galeno recomienda que “se tiene que instalar un sistema antiincendios; estos sistemas como de tuberías que se activan por el humo (…) Creo que la fachada con su balcón son súper importantes. Creo que ya tiene todo el revestimiento de entablado de madera en la fachada el cual no se podría alterar, porque supongamos que quisieran mejorar el revestimiento exterior, tendría que mantenerse ese lenguaje de entablados horizontales, que tienen como una textura de tablas horizontales”.

Por último agregó que otro detalle importante del edificio son los balcones y principalmente su fachada. “Deberían conservarse también esas rejas de madera que tiene en el exterior. Es interesante que debiera mantenerse, porque está bastante dañado, y la reja es de la época original del edificio. También las bow windows deberían mantenerse sin mayor alteraciones en las fachadas principales. No se pueden instalar cosas muy pesadas al interior, porque la estructura puede ser que esté en buen estado, pero no sé para cuánto fue calculada”.

27.4.21

MOP licita obras de conservación en la histórica Casa Abaroa en Antofagasta

A seguir una buena noticia para el abandonado Palacio Abaroa. Aunque algunos datos que se entregan sobre la construcción no son del todo ciertos. Al final de la nota comentaré algunos puntos.

Vía El Mercurio de Antofagasta.

MONUMENTO. La primera etapa busca proteger el inmueble de filtraciones. 


 

Con el objetivo de detener daño y el deterioro generalizado que presenta actualmente la Casa Abaroa de Antofagasta, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) -a través de la Dirección de Arquitectura- ejecutará un proyecto de conservación en este monumento nacional, que perteneció a la familia Luksic.

"Esta iniciativa es la primera fase de la recuperación y puesta en valor definitiva del inmueble, proyecto posterior que actualmente cuenta con un estudio de prefactibilidad, realizado por el Gobierno Regional para identificar y evaluar las alternativas de uso, habilitación funcional y administración futura", detalló el seremi del MOP,  Patricio Labbé Lagunas, en un recorrido realizado por la infraestructura.

Esta iniciativa de conservación posee un presupuesto del F.N.D.R. (Provisión Puesta en Valor del Patrimonio) superior a los $240 millones y está programada su licitación para mediados de 2021 y el inicio de obras a fines del segundo semestre, siempre que el proceso de adjudicación sea exitoso.

Las obras de conservación tienen por objetivo específico proteger la infraestructura de las filtraciones provenientes de aguas lluvias, de la corrosión y deterioro, tanto en muros como elementos metálicos que conforman el inmueble. También se habilitará el patio para su posterior uso.

PATRIMONIO

La Casa Abaroa data de 1920 y fue diseñada por el arquitecto español Jaime Pedreny, por encargo del empresario Andrónico Abaroa.

Ubicada en el límite poniente del parque Brasil de Antofagasta, fue construida en la misma época que se realizó la urbanización y forestación de este espacio verde.

El portal de Monumentos Nacionales describe que la arquitectura del inmueble es de inspiración neoclásica, con dos pisos y subterráneo, totalizando una superficie de 1.716 metros cuadrados construidos.

La casa fue donada por la familia Abaroa al Estado chileno. Posteriormente fue entregada en comodato a diferentes instituciones como la Fuerza Aérea de Chile y al Fondo Nacional de Salud (Fonasa). En 2006 la corporación casa Abaroa, convirtió la infraestructura en un espacio dedicado a la cultura y las artes, como museo histórico del salitre. Y finalmente el año 2008 fue declarada monumento nacional.

El seremi Labbé, destacó que con esta conservación inicial, junto con realizar el recambio de revestimientos, se restaurará la fachada y exterior del inmueble para que luzca su arquitectura original a la espera de la siguiente etapa de restauración mayor.

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Algunos comentarios de esta nota que replica datos de la página del Consejo de Monumentos Nacionales. 

1. Jaime Pedreny, si bien era arquitecto, estaba dedicado al rubro de la construcción. En la página del CMN, dice que construyó la Casa Abaria, lo que debe ser cierto, pero es muy poco probable que lo diseñara. En realidad puede ser de otros arquitectos con muy buena mano que trabajaban por la zona en esa época, como Homero Lois Fraga, o Leonello Bottacci.

2. La estética del edificio no es neoclásica. Error mencionado en la nota del Mercurio, en la página del CMN, y en la declaratoria. El estilo neoclásico, se refiere al clásico greco-romano. Obras neoclásicas en Antofagasta, el Hospital del Salvador (demolido en gran parte) o la antigua Gobernación Marítima (actuales oficinas y depósitos del Museo Regional)

3. El edificio entraría en la categoría de palacete y su estética se debe al eclecticismo afracesado que reinaba a fines dle siglo XIX e inicios del XX. Una características es su gran cubierta, tipo mansarda, como de las construcciones francesas. Este edificio se emparenta muy bien, con la incendiada Intendencia y con la antigua Municipalidad, ambas con grandes cubiertas afrancesadas, y ambas diseñadas por Leonello Bottacci.

22.4.21

Un circuito posmoderno en Antofagasta (o para mis estudiantes de Cátedra Latinoamericana) [work in progress]

 

 

Facultad de Ingenieria, Univ. de Antofagasta, Campus Coloso, 1988, arqs. Flaño, Nuñez, Tuca en colaboración con Carlos Alberto Cruz.

Hotel Radisson, actual NH, arquitecto no identificado.

Edificio de viviendas, arquitecto no identificado.

Edificio Normandia, arquitecto no identificado.Edificio de viviendas, arquitecto no identificado.Antiguo edificio Elecda, arquitecto no identificado.

Edificio Asociación Chilena de Seguridad, arquitecto no identificado.Edificio Las Empresas, arquitecto no identificado.Conjunto habitacional, arquitecta Eleanora Román.

Hotel Holiday Inn, arquitecto no identificado.

Vivienda, Crestá arquitectos.

Vivienda, Crestá arquitectos.

Edificio de viviendas, Román y Toledo arquitectos.

Edificio Obelisco, Oscar del Pozo arquitectos.

Edificio de oficinas, arquitecto no identificado.

Edificio de oficinas, arquitecto no identificado.

Antigua Mutual de Seguridad, actual Clínica La Portada, Gubbins Labbé arquitectos.

Antigua Mutual de Seguridad, actual Clínica La Portada, Gubbins Labbé arquitectos.

Edificio del Registro Civil, Miranda y Pereira arquitectos.

11.4.20

Breve historia de la arquitectura de Antofagasta, por Claudio Galeno



Vía Rutas patrimoniales, CREO Antofagasta.

El desierto costero donde se formó la ciudad de Antofagasta fue poblada a partir de 1866 por los exploradores Juan López y luego por José Santos Ossa. En 1868, fue fundada oficialmente por el gobierno boliviano desde Cobija. El primer plano urbano que se conoce es de 1869, se trata de una planificación de una ciudad que se está trazando. El asentamiento solo pudo conformarse gracias a los avances técnicos de la Revolución Industrial, ya que debido a la ausencia absoluta de fuentes de agua dulce fueron fundamentales las máquinas condensadoras de agua de mar, así como el ferrocarril fue clave para colonizar el interior de la región.

En su imagen urbana se pueden distinguir periodos arquitectónicos: A. un primer periodo de construcciones historicistas levantadas madera, y en muchos casos con revestimientos de caña y barro; B. una segunda etapa de obras eclécticas construidas en hormigón y acero, aunque muchas seguían utilizando madera; C. una tercera etapa de arquitectura modernista (que empieza con algunas obras art déco) con construcciones en su mayoría de hormigón armado, aunque también se utilizó mucho bloque, estructuras de acero, y en autoconstrucción el palo ahogado.

Del historicismo fundacional destacan: la Casa de Chile o Edificio de la Intervención Chilena (actual Museo Regional), edificio prefabricado que primero fue montada en Mejillones en 1868 y trasladada a Antofagasta en 1888; el Muelle de la Compañía de Salitres de 1880; la Escuela de Niñas (actual Teatro Pedro de la Barra) de 1884; las casas de la Fundición Playa Blanca reinstaladas sobre Av. Argentina; la antigua Estación de Trenes de calle Bolívar (actuales oficinas de FCAB) de 1888; y el Hospital inglés (luego Colegio Antofagasta) de 1904- 1907.

La etapa ecléctica se potencia por la Firma de Tratado de Límites con Bolivia, que es cuando Antofagasta pasa oficialmente a ser chilena, y se empezaron a realizar fuertes inversiones en edificaciones a mayor escala, lo que se cruza con las celebraciones del Centenario de la República, y con la bonanza del salitre. En ese espectro podemos mencionar el Cuartel de Bomberos de calle Sucre de 1904-1914; el Templo de San José (actual Catedral) de 1907-1917; el Resguardo Marítimo y la Gobernación Marítima de 1910; el Odeón Eslavo de 1911; la Torre del Reloj Británico de 1911; construcciones de tipo comercial y residencia como los Abarrotes Bakovic de 1912; la Municipalidad (actual Casa Consistorial) de 1912-1914; el Monumento a la Madre Patria (colonia española) de 1913; el Hotel Belmont (actual Centro Cultural Estación) y el Banco Mercantil de Bolivia (actual PDI) de 1913; la Casa Gibbs de 1914; la Nueva Estación en calle Valdivia de 1915-1916; el Banco Español (actual Santander) de 1916-1917; el Mercado Modelo de 1917-1920; los Servicios Públicos y Correo (actual Biblioteca Regional) de 1921- 1930; la Casa Jiménez de 1923-1924; y el Banco Anglo Sudamericano (actual Banco Estado) de 1924-1925.

Sigue un momento de articulación hacia el modernismo con algunas obras art déco como el Teatro Nacional de calle Sucre, la Sociedad Croata, o la nueva Gobernación Marítima frente al puerto artificial. El extenso periodo de arquitectura moderna emerge en el apaciguamiento de la crisis del salitre y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. De esa forma se levantan construcciones que se inician bajo una voluntad de modernización social, como los Colectivos de la Caja de Seguro Obrero, de 1939-1942; el Liceo de Niñas de 1940-1955; el Colegio San Luis de 1945 y su ampliación de 1963; el Hotel Turismo (actual Hotel Antofagasta) de 1949-1953; el edificio de oficinas de la Caja de Empleados Particulares (EE.PP.) (actual INP) de 1955; el edificio Colón de 1955-1960; la Intendencia Regional de 1957-1963; y el primer rascacielos de la ciudad, el edificio Centenario de 1966 y 1968.

Las diversas etapas revelan la intensidad con la que se ha desarrollado Antofagasta, atrayendo muchísimos inmigrantes europeos y latinoamericanos, así como inversionistas extranjeros. Las arquitecturas que perduran han definido una potente y ecléctica imagen urbana, y que evidencian el perfil de la sociedad, los intereses y los anhelos, componiendo un amplio espectro de edificio patrimoniales.