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16.12.24

La monumental arquitectura moderna del Internado de la Escuela de Minas de Antofagasta, arquitecto Enrique Benavente Müller, 1944-1960

 En el marco de la arquitectura modernista ejecutada en Antofagasta, uno de los edificios que destaca por su monumentalidad y temprana aparición en el espacio urbano fue el edificio para el Internado de la Escuela de Minas de Antofagasta.

La obras en cuestión fue proyectada por el arquitecto Enrique Benavente en 1944, el mismo que hizo el edificio para la Intendencia de Chillán, posterior al terremoto de 1939.

Detalle de postal de la Universidad Técnica del Estado en Antofagasta, antigua Escuela de Minas. Editor Sodisar. Archivo de Postales de Claudio Galeno-Ibaceta, CLANT04-041.
 
La obra en Antofagasta, fue parte de los diseños ejecutados por la Dirección de Arquitectura de ka Dirección General de Obras Públicas.

El edificio tardó mucho tiempo en ser terminado, siendo finalizado en 1960. De hecho en 1956, hicieron algunas modificaciones en las fachadas, otros arquitectos del MOP: Miguel Zuvic y Alejandro Crestá.

Detalle de postal de los Baños Municipales. Al fondo está la Universidad Técnica del Estado en Antofagasta, antigua Escuela de Minas. Editor Grohmann, Foto J. Quezada. Archivo de Postales de Claudio Galeno-Ibaceta, CLANT04-043.

 El edificio, luego fue usado por la Universidad Técnica del Estado, y más tarde con la fusión de esa universidad con la sede de la Universidad de Chile en los años 70, pasó a formar parte de las edificaciones de la Universidad de Antofagasta.

31.3.18

Memorias del subdesarrollo: el giro descolonial en el arte de América Latina, 1960–1985. Museo Jumex, Ciudad de México, 22.mar-09.sep.2018

Vía Museo Jumex.


Thomaz Farkas. Populares sobre cobertura do palácio do Congresso Nacional no dia da inauguração de Brasília, Distrito Federal, 1960 (Gente en la explanada del Congreso Nacional durante la inauguración de Brasilia, DF). Impresión de inyección de tinta con pigmentos minerales sobre papel 100% algodón. Coleção Thomaz Farkas / Acervo Instituto Moreira Salles

Desde el 22 de marzo y hasta el 9 de septiembre, el Museo Jumex presenta Memorias del subdesarrollo: el giro descolonial en el arte de América Latina, 1960–1985, organizada por Julieta González, directora artística del Museo Jumex. La exposición examina un cambio de paradigma clave en la cultura y las artes visuales, caracterizado por la articulación de un discurso que oponía
resistencia a la retórica del desarrollismo, el cual resultó en las primeras instancias de un
pensamiento descolonial en las prácticas artísticas producidas en la región entre principios de los años sesenta y mediados de los años ochenta.

La muestra se enmarca dentro de un momento histórico particular, que toma como punto de partida la cúspide del proyecto moderno en Latinoamérica y su declive en las décadas posteriores. Durante este período el problema del subdesarrollo estuvo al centro del pensamiento social, económico y político en toda América Latina, especialmente a través de las contribuciones de la teoría de la dependencia. En el campo de la cultura, intelectuales y artistas de la región manifestaron un profundo interés en negociar las complejidades de la modernidad y su relación conflictiva
con el subdesarrollo.

Las críticas y preocupaciones provenientes del sector de la economía política tuvieron eco en el ámbito de la cultura, manifestándose en un cuestionamiento de los modelos estéticos y culturales impuestos por la cultura occidental, marcando una distancia crítica del canon modernista y de su vocabulario formal, con el fin de recuperar saberes locales, así como expresiones populares y vernáculas.

Muchos artistas, incluso algunos anteriormente afiliados a las vanguardias modernistas en sus respectivos países, establecieron una relación dialógica con estas formas de cultura, incorporándolas de manera estructural dentro de sus propias prácticas de vanguardia, generando formas de colectivización de la experiencia, promoviendo así la conciencia social a través de nuevas formas de percepción y participación. En este sentido, dicho giro descolonial puede hoy ser visto como el cambio de paradigma más significativo producido después del que supuso la experimentación con la abstracción geométrica propia de los movimientos modernos en América Latina.



Durante este periodo, los intelectuales y los artistas de la región hicieron eco de las críticas que venían del campo de la economía política; al cuestionar modelos culturales y estéticos impuestos tomaron una distancia crítica del canon y del vocabulario formal de la modernidad, incorporando, desde una posición de vanguardia, saberes locales, expresiones populares y vernáculas a su producción. Reconociendo a su vez el valor de las manifestaciones culturales que surgían de las condiciones de pobreza material, muchos artistas, incluso algunos anteriormente afiliados a las vanguardias modernistas de sus respectivos países, establecieron un diálogo con dichas formas culturales, generando así formas de colectivización de la experiencia que fomentaban la conciencia social mediante modos espaciales de percepción y participación.

Memorias del subdesarrollo reúne aproximadamente 400 objetos de más de 50 artistas de ocho países de América Latina. La muestra presenta obras de artistas como 3 Nós 3, Benjamin Abrahão, Lola Álvarez Bravo, Joaquim Pedro de Andrade, Luis Arias Vera, Artur Barrio, Jacques Bedel, Fernando “Coco” Bedoya, Lina Bo Bardi, Paulo Bruscky, Athos Bulcão, Teresa Burga, Ivan Cardoso, Antonio Caro, Manuel Casanueva, Elda Cerrato, Víctor Hugo Codocedo, Centro de Arte y Comunicación (CAyC), Colectivo de Acciones de Arte (CADA), Caravana Farkas, Guillermo Deisler, Antonio Dias, Eugenio Dittborn, Juraci Dórea, Juan Downey, Diamela Eltit, Eugenio Espinoza, Escuela de Arte Popular / Universidad Autónoma de Puebla, Thomaz Farkas, León Ferrari, Paulo Freire, Frente Mexicano de Grupos Trabajadores de la Cultura, Marcel Gautherot, Anna Bella Geiger, Rubens Gerchman, Octavio Getino y Fernando Solanas, Carlos Ginzburg, Beatriz González, Víctor Grippo, Juan Guzmán, Graciela Gutiérrez Marx, Grupo Mira, Eduardo Hernández, Leon Hirszman, E.P.S. Huayco, Alfredo Jaar, Leandro Katz, Gastão Magalhães, Antonio Manuel, Jonier Marín, Leo Matiz, Carlos Mayolo y Luis Ospina, Cildo Meireles, No Grupo, Hélio Oiticica, Dámaso Ogaz, Clemente Padín, Lygia Pape, Catalina Parra, Luis Pazos, Claudio Perna, Alfredo Portillos, Norberto Puzzolo, Glauber Rocha, Osvaldo Romberg, Jesús Ruiz Durand, Armando Salas Portugal, Peter Scheier, Falves Silva, Regina Silveira, Taller 4 Rojo, Cecilia Vicuña, Edgardo Antonio Vigo, Horacio Zabala.

La exposición se presentó por primera vez en el Museum of Contemporary Art San Diego (MCASD), de septiembre de 2017 a febrero de 2018, como parte de la iniciativa de la Getty Foundation, Pacific Standard Time: LA/LA, una extensa exploración del arte latinoamericano en diálogo con Los Ángeles. Después de su presentación en el Museo Jumex, Memorias del subdesarrollo viajará al Museo de Arte de Lima (MALI) en Perú en otoño de 2018.

11.9.15

Transmissions: Art in Eastern Europe and Latin America, 1960–1980, September 5, 2015–January 3, 2016, MoMA

Vía MoMA.


Brigada Inti Peredo. © MoMA.

The Joan and Preston Robert Tisch Exhibition Gallery, sixth floor

Transmissions: Art in Eastern Europe and Latin America, 1960–1980 focuses on parallels and connections among artists active in Latin America and Eastern Europe in the 1960s and 1970s. During these decades, which flanked the widespread student protests of 1968, artists working in distinct political and economic contexts, from Prague to Buenos Aires, developed cross-cultural networks to circulate their artworks and ideas. Whether created out of a desire to transcend the borders established after World War II or in response to local forms of state and military repression, these networks functioned largely independently of traditional institutional and market forces.

Drawn from The Museum of Modern Art’s collection, Transmissions brings together landmark works by Eastern European artists including Geta Brặtescu, Tomislav Gotovac, Ion Grigorescu, Sanja Iveković, Dóra Maurer, and the anti-art collectives Gorgona, OHO, Aktual, and Fluxus East, as well as Latin American artists such as Beatriz González, Antonio Dias, Lea Lublin, and Ana Mendieta. Particular attention is paid to the group of Argentine artists clustered around the influential Instituto Torcuato Di Tella, including Oscar Bony, David Lamelas, and Marta Minujín, who confronted the aesthetic and political implications of mass media communication—including film, television, and the telex—during a vibrant, experimental period of technological innovation and political tension. The featured artists circumvented the political status quo through unorthodox and ephemeral art forms. By utilizing or referring to mass media and communication technologies, many of these artists explored novel ways of bringing art into daily life to reach a wider public and to influence society.

Featuring series of works and major installations, several of which are on view for the first time, Transmissions highlights multiple points of contact, often initiated and sustained through collective actions and personal exchanges between artists. Many of the recent acquisitions in the exhibition were the result of research initiated through C-MAP (Contemporary and Modern Art Perspectives), MoMA's cross-departmental initiative aimed at expanding curatorial expertise in a global context. Challenging established art-historical narratives in the West and frameworks dictated by the Cold War, the works included suggest counter-geographies, alternative models of solidarity, and correspondences linking art practices in different parts of the world.


CADA, ¡Ay Sudamerica!, 1981. © MoMA.

Organized by Stuart Comer, Chief Curator, Department of Media and Performance Art; Roxana Marcoci, Senior Curator, Department of Photography; and Christian Rattemeyer, Associate Curator, Department of Drawings and Prints; with Giampaolo Bianconi and Martha Joseph, Curatorial Assistants, Department of Media and Performance Art.

Support for the exhibition is provided by the MoMA Annual Exhibition Fund.

18.12.13

Latinoamérica se retrata en París, exposición en la Fundación Cartier para el Arte Contemporéneo, hasta el 6 de abril de 2014.

Vía El País.



Por Juan Peces desde París.

América Latina 1960-2013. Fotografías. En el título de la gran retrospectiva que dedica la Fundación Cartier de París a las artes visuales hay varias declaraciones de intenciones. Una sería la elección del español para definir la muestra y, en concreto, de la voz América Latina, que favorece la singularidad de un continente antaño indígena que solo por circunstancias históricas y culturales deviene latino. Otra sería la elección de un acontecimiento político, la revolución cubana, para fijar el punto de arranque cronológico. Por último, se ha querido señalar la preponderancia de la fotografía como modo de expresión artística y documental, que en la muestra se amplía a las artes visuales (videoarte, intervención del espacio, collage, grafismo, vídeo documental).

La muestra es magna, sin duda, por su afán de abarcar muchas realidades, periodos históricos y géneros artísticos tributarios de la fotografía; pero también por la generosidad de una casa que le ha entregado la práctica totalidad de los 1.114 metros cuadrados que ocupan sus salas de exposición. Leanne Sacramone, conservadora de la Fundación Cartier y miembro del equipo comisarial de la exposición, no guarda memoria en la decena de años que ha trabajado para la institución, de una muestra en la casa con un número tan elevado (72) de artistas, originarios de 11 países. Para ella, la exposición “aporta una nueva perspectiva, porque no aborda el realismo mágico o el documental de tipo social, sino la fotografía como medio de expresión” en sus diferentes vertientes. También es, añade, “un homenaje a la exposición del comisario Horacio Fernández sobre el fotolibro latinoamericano” que tuvo lugar en Le Bal en enero de 2012.

Producida junto con el Museo Amparo de Puebla (México) —su próximo destino— y con la colaboración del Instituto de Altos Estudios de América Latina de París, la muestra ha contado con la participación de los comisarios Ángeles Alonso Espinosa, Hervé Chandès, Alexis Fabry, Isabelle Gaudefroy, Leanne Sacramone e Ilana Shamoon. Fruto de esa labor de investigación es el catálogo editado ad hoc, que arranca con la frase “¿Qué pasaría si América Latina no fuera más que una invención de Europa?”, del profesor de la Sorbona Olivier Compagnon. Para este experto, las obras incluidas en la muestra “evidencian que el continente sigue estando en vías de construcción y sirven de espejo de su pasado tumultuoso y presente conflictivo”.

Traspasado el jardín que guía al visitante hasta el edificio diseñado por Jean Nouvel, la exposición comienza por explorar los Territorios como ámbito conceptual, al que siguen otros recorridos denominados Ciudades, Informar/Denunciar y Memoria e identidades. Del mapa o la aproximación nacional a lo particular, pero con la presencia transversal de la política en buena parte de las obras. “Nos gusta ir adonde no llegan otras instituciones”, afirma Sacramone, “para poder retratar esa isla, en palabras de Luis Camnitzer, que es América Latina”.

La comisaria pone énfasis en la exhibición de copias de época. Así, “gracias a Alexis Fabry, de la editorial Toluca Éditions, hemos podido incluir muchas copias originales muy difíciles de encontrar, como las de Miguel Rio Branco”.

La primera obra que se ofrece a la mirada del visitante es el políptico de la serie A Chile (1980), que contiene cinco fotografías del artista chileno Elías Adasme con referencias a los desaparecidos durante la dictadura de Pinochet. En ella encontramos varios de los elementos que pueblan la muestra: fotografía, imagen proyectada, reflexión política, reapropiación simbólica de una referencia inicialmente objetiva (en este caso, un mapa), intervención del espacio público, inmersión del artista (o de sus circunstancias vitales) en la obra, memoria colectiva y documentación de la propia realización creativa.

Traspasado el jardín que guía al visitante hasta el edificio diseñado por Jean Nouvel, la exposición comienza por explorar los Territorios como ámbito conceptual, al que siguen otros recorridos denominados Ciudades, Informar/Denunciar y Memoria e identidades. Del mapa o la aproximación nacional a lo particular, pero con la presencia transversal de la política en buena parte de las obras. “Nos gusta ir adonde no llegan otras instituciones”, afirma Sacramone, “para poder retratar esa isla, en palabras de Luis Camnitzer, que es América Latina”.

La comisaria pone énfasis en la exhibición de copias de época. Así, “gracias a Alexis Fabry, de la editorial Toluca Éditions, hemos podido incluir muchas copias originales muy difíciles de encontrar, como las de Miguel Rio Branco”.

La primera obra que se ofrece a la mirada del visitante es el políptico de la serie A Chile (1980), que contiene cinco fotografías del artista chileno Elías Adasme con referencias a los desaparecidos durante la dictadura de Pinochet. En ella encontramos varios de los elementos que pueblan la muestra: fotografía, imagen proyectada, reflexión política, reapropiación simbólica de una referencia inicialmente objetiva (en este caso, un mapa), intervención del espacio público, inmersión del artista (o de sus circunstancias vitales) en la obra, memoria colectiva y documentación de la propia realización creativa.

En sus imágenes de la intervención mural Gloria evaporada, el peruano Eduardo Villana transforma en arte la iniquidad de entregar las cenizas de las víctimas de una matanza a sus familiares en cartones de leche en polvo de la marca Gloria. La mexicana Teresa Margolles decide, por su parte, manipular las marquesinas de salas de cine para incluir, en lugar del título de una película, frases de las cartas de despedida de personas que se suicidaron por la violencia sufrida.

Son solo algunos de los ejemplos de cómo los artistas de América Latina utilizan a menudo los textos para subvertir la función documental de la fotografía con fines artísticos y de denuncia.

La muestra concluye con la proyección de la película Revuelta(s), de Fredi Casco y Renate Costa, un extenso documental con entrevistas a varios de los artistas participantes —disponible también en la página web de la Fundación Cartier— que hace inventario de las venas artísticas, siempre abiertas, de América Latina.