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21.6.23

Tipologías y densidad incremental: transformaciones del proyecto urbano del conjunto habitacional Gran Vía en Antofagasta, por Claudio Galeno-Ibaceta / Revista Registros

Typologies and Incremental Density: Transformations of the Urban Project of the Gran Vía Housing Complex in Antofagasta 


 

 

 

 

 

 

 

 

En Antofagasta, norte de Chile, entre 1955 y 1978, se desarrolló la construcción del extenso conjunto habitacional Gran Vía, que fue evolucionado, incorporando nuevas tipologías modernas que fueron incrementando radicalmente su densidad. En general, los problemas de la vivienda en Chile, impulsaron necesarias reflexiones y políticas estatales, las cuales adquirieron un particular énfasis desde mediados del siglo XX, elaborando estrategias que permitieran paliar el déficit mediante construcciones a gran escala. Un resultado de esas acciones, fue la creación de las sociedades EMPART, entre las cuales la número 5, estuvo a cargo de obras en el norte de Chile. El estudio aborda las tipologías, sus particularidades y virtudes, las densidades y como se alineaban con los debates de época, para poder comprender cuales fueron los desafíos y ambiciones que promovieron la densificación en la costa del desierto de Atacama.

Palabras clave: proyecto urbano, tipologías modernas, densidad incremental, Antofagasta 

Ver artículo completo en Registros, revista de investigación histórica (FAUD, Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina)

26.12.16

Nuevos espacios públicos y plaza en edificio Huanchaca (Curvo) en la Gran Vía, arquitecto Luis Valdivieso (MINVU)



Desde el año pasado que se desarrollaba la construcción de nuevos espacios públicos en el monumental edificio Huanchaca (Curvo) proyectado por Ricardo Pulgar.

Se trató de un plan de reposición (¿?) de áreas verdes y circulaciones peatonales por la calle Armando Moock, en la base del gran edificio. La obra, proyectada por el arquitecto Luis Valdivieso se inscribió en el programa de Espacios Públicos del MINVU costado con fondos del FNDR e IMA.

La franja donde se realizó la obra corresponde a un área de tierra que estaba abandonada y en la cual habían escuálidas vegetaciones.

Algunas notas de prensa del año 2015 que explican el proyecto y las inversiones.

Vía El Nortero, 29 de mayo de 2015: Mejoran calidad de vida de vecinos sector Gran Vía.

Vía Gobierno Regional de Antofagasta, 1º de junio de 2015: Gobierno rescata gran espacio público en sector Gran Vía de Antofagasta.

Vía Soy Antofagasta, 1º de junio de 2015: Anuncian recuperación de espacio a los pies del edificio El Curvo de Antofagasta.

Vía SoyAntofagasta, 23 de octubre de 2015: Un 27% de avance presentan las obras de recuperación de los espacios públicos del 'El Curvo'.

Vía El Diario, 23 de octubre de 2015: La nueva cara que lucirá el sector Gran Vía de Antofagasta.



La construcción ha tardado más de lo planificado (según las declaraciones del MINVU en la prensa), y finalmente en estos últimos meses de 2016 el espacio se puede visitar y apreciar en todo su esplendor.



Se trata de una serie de circuitos en franjas, con sombraderos y juegos, organizada en torno a una plaza circular que articula un umbral al conjunto, posee servicios, sirve de mirador y de anfiteatro.



La figura final es muy clara, referido al anillo, y su disposición horizontal permite que conforme un umbral ingresando desde abajo al espacio central, en un nivel intermedio. Mientras que la parte superior de ese umbral funciona como un viaducto y mirador.

Por otro lado la forma circular funciona muy bien con la curva del edificio Huachaca, quedando cobijada y arrimada a la base de la muralla de la construcción. Entra en consonancia con el dinamismo de la obra territorial, y coincide con los intereses aeroespaciales del arquitecto Ricardo Pulgar, manifiesto no solo en la forma del Curvo, sino en la serie de estanques que están sobre los bloques de edificios y que asumen las expresión de naves voladoras.

27.2.16

Atractivos de la arquitectura del Curvo y la Gran Vía, La Estrella de Antofagasta, por Cristian Castro

Vía La Estrella.





Cristian Castro O. - La Estrella de Antofagasta

Muchos antofagastinos consideran que este sector constituye una de las postales urbanas más representativas de la ciudad.

Una cantidad de pequeños blocks habitacionales esparcidos a lo largo de la Gran Vía, todos rodeados por los enormes brazos de los edificios Huanchaca (El Curvo) con los departamentos de El Caliche de fondo, y coronado por la colosal torre Pérez Zujovic -o Coca-Cola-, han venido a constituir desde los 70's una de las principales joyas arquitectónicas de Antofagasta.
Los sueños del artista

Pero para que tal complejo habitacional fuese posible, debió de existir un artista que ideara y dibujase cada detalle de estos espacios.

Ricardo Pulgar fue el responsable. Este hombre venido de Santiago y aficionado a los aviones y el espacio estelar fue el arquitecto de la constructora a cargo de realizar estos trabajos.

Formado en la Universidad Católica de Chile, participó en las etapas de ejecución de lo que serían los departamentos para la caja de empleados particulares de Antofagasta.

Pero más allá de los detalles históricos con respecto a la construcción, para muchos pasa desapercibido que una de las grandes aficiones de este hombre, que era el espacio estelar, la dejó plasmada en su principal legado para la ciudad.

"Los tanques de agua de los edificios del Curvo, el Caliche y los que se encuentran en las inmediaciones del Parque Japonés tienen forma de naves espaciales y cohetes", dice Claudio Galeno, académico de arquitectura de la Universidad Católica del Norte.

El experto explica que el diseño de estas curiosas formas en parte corresponde al contexto histórico de cuando se construyeron los edificios, ya que a mediados de los 60´s, en plena ejecución de las obras, la carrera espacial era la tónica que mantenía revolucionado al mundo.

"También en lo personal, a Pulgar le encantaba volar, él era aviador, por lo que no era raro que el tema espacial estuviera presente en sus trabajos", dice el experto, quien a su vez define que la geografía urbanística de Antofagasta refleja su acelerado desarrollo económico.
El degradado oculto

Pero si el detalle de los cohetes y las naves espaciales pasó desapercibido para muchos, el degradado natural a base de mosaicos y pastilla en la Torre Pérez Zujovic, (o nuevamente, Coca-cola por su clásico letrero en la cima) es tal vez la característica más bella y a la vez desconocida del edificio, pues pasa por alto a la vista de la mayoría.

"Nadie ha notado que desde la cima del edificio, el color verde a base de pequeños mosaicos comienza a degradar en blanco a medida que baja, hasta quedar completamente azul en la base de la estructura", dice Alberto Cárdenas, vecino del Caliche que, al contrario de la mayoría, se fuma un cigarrillo y se toma el tiempo suficiente para contemplar la magnifica torre y todo su alrededor durante los atardeceres en el sector.

La voz del pueblo

Manuel Salazar Estudiante

"Es un entorno amable y con espacios tranquilos. La historia salta a la vista y desde aquí se pueden apreciar los mejores atardeceres".


Ema Viñafaña Vecina del Curvo

"Llegué aquí desde que inauguraron los edificios y nunca nos habíamos fijado en la forma que tenían los estanques de agua".


Claudio Galeno Académico

"Los grandes conjuntos habitacionales como Gran vía, el Curvo y el Caliche son uno de los puntos estéticos más fuertes de la ciudad".


Mónica Concha Vecina de Gran Vía

"Vivo aquí desde los 5 años, y aún recuerdo cuando, mientras vivía en Gran vía podía ver como construían el Curvo y la Torre Coca-cola".

19.6.15

El otro patrimonio. Por Jorge Muñoz


© Foto Pamela Canales Navarrete.

El otro patrimonio. Por Jorge Muñoz

En la semana del Patrimonio en Antofagasta se realizaron paseos por las calles de la ciudad, los cuales tuvieron como objetivo conocer edificios, construcciones y ambiciosos proyectos habitacionales que desde el siglo XIX hasta finales de los setenta forman parte de la acelerada historia arquitectónica antofagastina, materia olvidada por la retina de sus habitantes más jóvenes y de los que van y vienen, perdiéndose en la idea de que lo patrimonial sólo son las céntricas casonas antiguas pertenecientes al periodo salitrero, ignorando que colosos levantados en los cerros hace cercanos cincuenta años son una parte poderosa del patrimonio, de la arquitectura de la ciudad y del norte chileno.

En el centro de la población Gran Vía, ubicada al sur de Antofagasta, está la plaza Luis Silva Lezaeta, conocida por la mayoría de la gente del barrio como “Las Vegas”. Ahí estaba Claudio Galeno, un prestigioso académico y arquitecto de la UCN, parado en el medio de un grupo de interesados que acudían a la ruta patrimonial guiada por él, donde examinarían a fondo la historia y los estilos presentes en la Gran vía, pero principalmente las inquietudes que tuvieron los arquitectos que le dieron vida a sus sueños más modernistas y visionarios en la ausencia hostil del desierto costero.

Galeno, habló de los departamentos que rodean la plaza Las Vegas, llamados también “El Curvito”, en alusión al coloso complejo de departamentos el Curvo, emplazados como telón de fondo de toda la población y su plaza. Comentó que pertenecen al periodo de proyección moderna y empuje progresista que tuvo Antofagasta desde la década del 50 y 60, donde se buscaba una nueva arquitectura, que materializara el desarrollo en una ciudad de reconocida modernidad e idealizada con un futuro perfecto.

Además, mientras Claudio apuntando a los departamentos, relató a sus oyentes acerca del patrón que tomaron los arquitectos locales a la hora de construir el nuevo Antofagasta del sur, el que venía de la mano del pensamiento de uno de los teóricos de arquitectura moderna más grande del último siglo, el suizo nacionalizado francés, Le Corbusier. El arquitecto en sus ensayos plantea el concepto de “Machina à habiter” en español “Maquina para habitar”, el cual proponía que la belleza de las construcciones se basara en el racionalismo, es decir en la practicidad y funcionalidad, convencido de que el avance de la industrialización puede ser el vehículo para satisfacer gran parte de las necesidades del hombre moderno.

Para el guía de la ruta patrimonial, los pensamientos de Le Corbusier fueron plasmados en los planos del arquitecto nacional Ricardo Pulgar, responsable del diseño y edificación de la Gran Vía en 1955, El Curvo y la Torre Pérez Zujovic o “Torre Coca-Cola”, todos emblemas de una corriente que venía desde las ciudades más industrializadas de Europa, con formas como el monobloque, departamentos Unité d'Habitation -Unidad de habitación en castellano- y las terrazas habitables, elementos residentes en la filosofía de belleza funcional perteneciente al filósofo y arquitecto suizo-francés y que se pueden observar fácilmente en estructuras como El Caliche y el Hospital Regional de Antofagasta.

El recorrido que realizaba Claudio Galeno avanzaba entre las calles del barrio y las explicaciones acerca de la trascendencia que tuvo Ricardo Pulgar a la hora de darle forma al lado sur de la ciudad. El complejo habitacional de cuatro bloques departamentales ubicado entre las calles Augusto D´halmar y Gabriela Mistral, justo detrás del Curvito, era otro punto donde el guía se detenía para señalar una premisa importante en la época de proyección modernista en Antofagasta, que era mostrar la fortaleza del hombre frente al terreno, por esa razón, el diseño y posterior construcción de estos bloques departamentales de seis pisos se realizaron acoplándose a las pendientes rocosas que caracterizan a la superficie de una cordillera de la costa virgen.

Otro aspecto importante que Galeno no pasaba por alto cuando le hablaba a los participantes de la ruta patrimonial acerca del brutalismo o la Escuela Bauhaus, presentes en los diseños lineales de Pulgar, era el contexto histórico en el cual se elevaron obras como estas u otras tan significativas como el Curvo, donde el eje principal son la importancia de la vivienda social y el fomento de espacios comunitarios y de encuentro que proporcionó el gobierno socialista .Estos espacios hoy son registros mudos de épocas e ideales pasados, permaneciendo grafiteados y mal utilizados por las nuevas generaciones que pernoctan en los deteriorados departamentos.

Para terminar el recorrido por el patrimonio arquitectónico de la Gran Vía, Galeno y los asistentes contemplaron desde su planta baja a la torre Edmundo Pérez Zujovic, coronación de fuerte influencia “Machina à habiter” para el ambicioso proyecto de modernización que Ricardo Pulgar soñó en 1955 para la ciudad. El edificio de 24 pisos ubicado cerca del final de Avenida Argentina, comenzó a construirse en 1972 y se terminó pocos años antes de la llegada de los ochenta. La “Torre Coca-Cola”, que ostentó alguna vez el registro del edificio más alto de Chile y dueño del paisaje más elevado del lado sur de Antofagasta, hoy se pierde junto con sus hermanos como una vieja postal en la sombra abrumadora de los departamentos formato “Almagro”, que crecen como maleza en una ciudad que desde sus inicios no deja de tener como norte la modernización.

PS: La ruta y visita fue co-diseñada y co-organizada con Pablo López (Vhau)

14.6.10

UNA DESTRUIDA LINTERNA DEL PARQUE JAPONÉS DE ANTOFAGASTA

El espacio del Parque Japones de Antofagasta lleva años de ruinificación. Hace algún tiempo Rodrigo Ramos, periodista de El Mercurio de Antofagasta inició una campaña de preservación del espacio público, con gran convocatoria. Pero lo que me preocupa de hace años es la progresiva destrucción de una de las dos linternas del parque, la menor y situada hacia el sur. Sabemos que el parque data de 1963, una donación de la colonia japonesa, y poseía dos de estas linternas, un elemento imprescindibe, así como el agua y las piedras del paisajismo oriental, y una de ellas ha sido progresivamente demolida por el público desde el año 2000, hace ya 10 años. Así, entre mayo y junio del 2000, fue cuando algunos vándalos impactaron por primera vez la linterna japonesa, la cual no sufrió ninguna reparación. Desde entonces, ha estado abandonada en ruinas, hasta que entre el 2009 y el 2010 se ha producido su última violación.

Dejo imágenes de la lamentable destrucción, que vuelve una vez más sobre la demolición de la memoria y de la calidad urbana de nuestros espacios públicos. Talvés al municipio el vez de haber instalado esa terrible lengua metálica que trataba de instruir sobra la historia del lugar hubiese restaurado la linterna japonesa del parque, entre muchas otras cosas, en todo caso, el municipio no es culpable del constante vandalismo y escaso civismo que demuele los monumentos de la memoria.

A continución algunas imágenes:


La linterna principal, aún existente, pero enrejada.

© El Mercurio de Antofagasta

© El Mercurio de Antofagasta

Una vista panorámica con la linterna violada.

© El Mercurio de Antofagasta

© Claudio Galeno

La destrucción el año 2000.

© Claudio Galeno
© Claudio Galeno

La actualidad de sus restos.

© Claudio Galeno