

El Teatro Sindical de Chuquicamata fue proyectado por los arquitectos Alejandro Crestá y Luis Lira cerca de 1957, siendo inaugurado el 7 de noviembre de 1959. El edificio alberga un gran teatro para 2.200 personas y las oficinas de los sindicatos nº1 y nº2 de la empresa minera. Si bien la mayor parte de la obra está destinada al teatro, su vinculación directa a los recintos del volumen lateral para los sindicatos, referidos a servicios como fuente de soda, sastrería, dentista, deportes, laboratorio dental, peluquería, evocan, desde el punto de vista del programa, la idea del club obrero, o del gran condensador social soviético.
Su arquitectura es de gran expresividad volumétrica, y la cubierta adquiere especial protagonismo debido al uso de bóvedas-cáscara cilíndrica múltiple que permitieron cubrir una gran superficie con el mínimo empleo de material. Son cuatro bóvedas transversales de distintas dimensiones cuyo espesor varia entre 10 y 12 cm, y la mayor de ellas cubre 38 metros por 10,72 de ancho. El interior de la sala del teatro-auditorio es de gran espectacularidad por la secuencia de bóvedas que descienden hacia el escenario y que cubre el gran vacío.












