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5.9.20

Enfermedades sociales: Turismo, ciudad y arquitectura

El surgimiento y transmisión de enfermedades sociales como producto del hacinamiento y las malas condiciones de habitabilidad fue un desafío para las sociedades que, alrededor del mundo, lo vivieron en forma particularmente dramática durante las primeras décadas del siglo XX. Como respuesta surgieron los parques urbanos, las infraestructuras sanitarias, el turismo terapéutico y una arquitectura blanca, luminosa y médicamente guiada, que se promovía a sí misma como vehículo de cura y sanación.

Modera: Hugo Mondragón.

Expositores: Macarena Cortés, Andrea Rojas, Claudio Galeno.

26.11.18

Cultura del turismo para los desiertos, por Claudio Galeno-Ibaceta

Vía El Mercurio de Antofagasta.



Claudio Galeno Ibaceta, arquitecto y académico

En un estudio precursor sobre la cultura del turismo, en 1973 el sociólogo Dean MacCannell lo definía como la "escenificación de la autenticidad". Se trata de una idea que alude a esta adecuación de lugares a las necesidades y expectativas del turista.

En algunas partes del mundo, como Barcelona y Venecia, en la actualidad el turismo ha estado en el foco de crítica, debido al impacto sobre lugares únicos que se han visto tremendamente transformados, gentrificados y donde los habitantes se han sentido invadidos.

En nuestro contexto, un lugar muy afectado ha sido San Pedro de Atacama, que si bien se ha tratado de preservar, con los años ha ampliado su oferta de servicios turísticos a tal escala que prácticamente se ha convertido en una puesta en escena.

Sin embargo, debemos decir que Antofagasta no es solo San Pedro de Atacama, el territorio desértico de la región de Antofagasta posee una infinidad de lugares que ofrecen paisajes y experiencias singulares. Se trata de lugares auténticos y únicos, en muchos casos con paisajes dramáticos y misteriosos.

Ciudades puerto que poseen barrios en madera heredados del auge del salitre, y arquitecturas modernas del periodo del cobre. Playas y balnearios de aguas templadas. Ofertas gastronómicas, culturales y astronómicas.

Ciudades industriales del salitre y otras del cobre como Chuquicamata, patrimonios industriales como el Viaducto de Conchi. Pueblos andinos y vestigios precolombinos como los geoglifos de Chug-Chug y una serie de pukaras.

¡El desierto no es un desierto! Existe una amplia variedad de posibilidades de sitios y circuitos, pero sin duda, frente al impacto del turismo masivo, se debe planificar su desarrollo.

Para esta región, es una alternativa económica, pero su explotación debe preservar su autenticidad y evitar la escenificación.

25.9.18

Otra perspectiva sobre los conflictos con el patrimonio

En Chile, se suele discutir mucho sobre los aspectos positivos y negativos sobre las declaratorias de monumento histórico. Para verlo en otro contexto, reposteo este artículo del periódico El País respecto de los problemas que acarrean las declaratoria de los cascos históricos de ciudades españolas.

Vía El País.

Las Ciudades Patrimonio se quejan de asfixia por falta de ingresos

Los 15 municipios distinguidos en España por la Unesco denuncian que los gastos se disparan, mientras se ven obligados a eximir de impuestos a sus cascos históricos

Por Vicente G. Olaya

Madrid 25 SEP 2018 - 08:24 CEST

Hace poco más de un año, un camión se llevó por delante una de las barandillas de la Bajada de la Misericordia, entre el Templo de Augusto y el Circo Romano, en Tarragona. El Ayuntamiento aún no la ha repuesto, no por falta de ganas, sino porque debe realizar antes un “proyecto específico” para restaurarla si quiere mantener su categoría como Ciudad de Patrimonio de la Humanidad, galardón concedido por la Unesco en noviembre de 2000. En Úbeda, las calles del casco urbano se barren a mano y en San Cristóbal de La Laguna carecen de suficientes repetidores de telefonía para no dañar la imagen impoluta de la ciudad. Todos los alcaldes consultados del grupo que conforman 15 localidades españolas —y que este mes han cumplido su 25º aniversario como entidad— se quejan de lo mismo. “La distinción multiplica los gastos, pero no los ingresos municipales. Estamos muy orgullosos de formar parte del grupo de elegidos”, dice el munícipe de Alcalá de Henares, Javier Rodríguez Palacios, “pero necesitamos ayuda del Estado”. Reclaman en subvenciones y exenciones.

Las Ciudades Patrimonio de la Humanidad son la envidia de los destinos turísticos. Preferentemente reciben visitantes tranquilos, respetuosos y que gastan por encima de la media, ya que almuerzan en los mejores restaurantes y se alojan en distinguidos hoteles o casonas con siglos de antigüedad. Pero este grupo necesita ayudas del Estado o de la Unión Europea —se han reunido ya con el comisario de Educación y Cultura— que les permitan paliar el descenso de tributos que se produce por la exención de los impuestos (IBI e ICO, fundamentalmente) a los propietarios de inmuebles protegidos, ya que los cascos históricos los tiene bonificados. El Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) es el principal ingreso de cualquier municipio.

Alcalá (Universidad y recinto histórico) cumple ahora el vigésimo aniversario de su galardón. Rodríguez Palacios recuerda que la Unesco puede retirar la categoría en caso de incumplimiento, tal y como le ocurrió a Dresde (Alemania) por levantar un puente en zona protegida.

“Se trata de ciudades vivas y hay que seguir manteniéndolas. La diferencia entre Ciudad Patrimonio y Lugar Patrimonio [en España hay unos 30] es que los lugares solo tienen uno o muy pocos edificios, como puede ser el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. A las ocho lo cierras, y hasta el día siguiente. No hay más gastos que la seguridad. En Alcalá, en cambio, debes mantener el pulso a cualquier hora”, señala.

El grupo de los 15 elegidos

El 17 de septiembre de 1993 Ávila, Cáceres, Salamanca, Santiago de Compostela, Segovia y Toledo, que fueron las primeras en ser reconocidas en su conjunto como Patrimonio Mundial por la Unesco, decidieron unir sus fuerzas creando el Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España, una asociación sin ánimo de lucro.

Con posterioridad se incorporaron Córdoba, en 1996, Cuenca en 1998, Alcalá de Henares en 2000, Ibiza y San Cristóbal de La Laguna en 2002, Mérida y Tarragona en 2006 y, finalmente, en 2014, Baeza y Úbeda. Se ha completó así la relación de las 15 ciudades españolas inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial.

La declaración de Patrimonio Mundial es una distinción que otorga la Unesco a aquellos bienes con características de excepcional valor que los hacen únicos en el mundo. España, es, con 46 bienes inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial, de los que 15 son ciudades, el tercer país del mundo con mayor número de inscripciones, sólo detrás de Italia y China. Esta situación pone de manifiesto la extraordinaria riqueza y diversidad de nuestro patrimonio cultural y natural, y trae consigo el reconocimiento y aprecio de la comunidad internacional sobre nuestro estos bienes. Sin duda, un sello de calidad y un pasaporte de promoción realmente universal para estas ciudades españolas.

Begoña Floria, primera teniente de alcalde de Tarragona (conjunto arqueológico romano), recuerda que existe una comisión de ciudades que reclama una modificación tributaria que reconozca su “singularidad fiscal”. Aboga como solución incrementar el mecenazgo y la implicación de las empresas mediante políticas de Responsabilidad Social Corporativa. “Ahora que ha pasado la crisis económica es el momento de invertir en cultura”, añade.

“No es lo mismo hacer un ascensor en el Ayuntamiento y toparse debajo con un circo romano, que hacerlo en un edificio moderno a las afueras de la ciudad. Los expedientes y estudios arqueológicos se alargan y los costes se disparan”, admite.

Para José Luis Rivas, alcalde de Ávila (la mejor muralla medieval conservada de Europa), “la distinción trae mucho bueno, pero es cierto que las arcas municipales se resienten. Intentamos aumentar los ingresos con actividades culturales que atraigan a más visitantes o incrementando las pernoctaciones, sobre todo de orientales”. El rey Felipe VI acudió el pasado 19 de septiembre a la Asamblea de Ciudades que se celebró en Ávila con motivo de su 25º aniversario y les mostró su respaldo.

Lola Marín, alcaldesa de Úbeda (con Baeza conforma un conjunto monumental renacentista), preside la última ciudad en ingresar en el grupo de los 15, el 3 de julio de 2003. “Somos muy afortunados, porque crece el turismo, pero también los costes más de un 10%. Hemos creado una policía turística y limpiamos a mano las calles, porque las barredoras no pueden entrar en el área protegida”. La regidora, que admite que los visitantes se han multiplicado por cinco en los últimos años, añade que la ciudad dispone de un alumbrado “especial y muy caro”. En Úbeda, dado su reducido tamaño, casi toda la ciudad está protegida.

Úbeda comparte con San Cristóbal de La Laguna (municipio canario del que parte el urbanismo original de Hispanoamérica) el problema de las telecomunicaciones: los cables no deben quedar al aire y los repetidores no pueden ser visibles. José Alberto Díaz, alcalde de La Laguna, sale a la calle para mantener una conversación telefónica por móvil con EL PAÍS. La comunicación resulta muy defectuosa y, finalmente, esta se realiza mediante teléfono fijo. “El gran problema es que no somos un museo. Tienes que permitir que los coches pasen a los garajes, que los niños vayan al colegio, que todo sea accesible para todos, pero sin perder la esencia histórica. Tienes que tener fibra óptica, pero que no se vean las infraestructuras...”, asevera.

“Además, dado el atractivo de los barrios, los precios de las viviendas suben y están siendo ocupadas por empresas. El esfuerzo energético es enorme, porque muchos eligen el centro para celebrar actos culturales o lúdicos nocturnos como consecuencia de la atracción que genera la ciudad. ¿Cómo vas a decir que no? Pues eso, al final, pagas”.

11.8.18

Chile: Aseguran que aeropuerto en Concón potenciará oferta de Valparaíso para la industria de cruceros

Vía Portal Cruceros.

Por Nicolás Birchmeier Rivera

Actores vinculados con el turismo de Valparaíso reconocieron que la concreción de la iniciativa para transformar el actual aeródromo de Torquemada -ubicado en la comuna de Concón- en un aeropuerto comercial, potenciaría la oferta de la ciudad Patrimonio de la Humanidad a la industria de cruceros.

Tal como indicó nuestro medio asociado PortalPortuario.cl, la Intendencia de la Región de Valparaíso levantó una mesa técnica para analizar los requerimientos, necesidades y costos que implicaría la modificación al recinto, que iniciaría sus obras 2020 o 2021 para comenzar a atender sus primeras naves en 2022.

El intendente de Valparaíso, Jorge Martínez, señaló a PortalCruceros.cl que este proyecto solo traería “beneficios” a la región en materias de logística-portuaria, y -en particular- potenciando el movimiento de personas asociadas a cruceros que arriban a la ciudad de Valparaíso, dado a su condición de puerto de recambio de turistas en viajes de cruceros mundiales y de expedición durante las próximas temporadas.

La autoridad regional, además, comentó que, dentro de la evaluación respecto a los vuelos internacionales que podrían desarrollarse en el aeropuerto de Concón, están viendo la forma de poder competir con el recinto ubicado en la capital chilena y, de esta forma, repotenciar la industria de cruceros en Valparaíso.

“Ahí tenemos que ver cómo operan los vuelos low cost y como compite con el aeropuerto Arturo Merino Benítez, que con todas sus características está a 1 hora de distancia por carretera. Entonces tenemos que ver en cómo ayuda al transporte de estos pasajeros”, enfatizó.

Turismo de Valparaíso

Asimismo, desde el Puerto de Valparaíso y la Subsecretaría de Turismo de Chile coincidieron en que esta iniciativa generaría una mejor oferta para las compañías de cruceros, debido a que se brindarían mejores condiciones para la llegada y salida de sus pasajeros.

El gerente general de la Empresa Portuaria Valparaíso, Gonzalo Davagnino, valoró el impulso de esta moción con el fin de repotenciar al turismo de cruceros desarrollado en la localidad porteña.

En este sentido, Davagnino manifestó que dentro de la crucerismo “es vital poder generar las condiciones para la permanencia de los turistas en la Región y en la comuna de Valparaíso, y disponer de un aeropuerto potenciado consolidaría este desafío”.

“Una obra de esta naturaleza potenciaría la estadía de los viajeros, evitaría el paso por Santiago incentivando que empresas locales desarrollen charters y un circuito turístico que impacte directamente, y en forma positiva, en la economía local, entre otros efectos”, explicó el ejecutivo porteño.

Por su parte, la subsecretaria de Turismo, Mónica Zalaquett, expresó que esta iniciativa fortalecería el tema de la conectividad para los pasajeros que arriban a Valparaíso para iniciar o culminar sus travesías, por lo que un terminal aéreo podría contribuir a robustecer las condiciones que presenta el segundo homeport de la zona central del país.

“El turismo está muy relacionado a la buena conectividad y todo aquello que facilite la conectividad, indudablemente es un aporte importante para el éxito de esta industria”, resaltó.

“Ese es un tema que se está trabajando desde el Ministerio de Obras Públicas, que tiene un compromiso de ir priorizando e impulsando aeropuertos como el de Concón y a lo largo de todo el país, y eso indudablemente ayuda a la conectividad”, cerró la encargada de turismo.

13.1.18

La desconocida ruta turística de Chañaral

Vía La Tercera.

Por Christian Palma.

Un trayecto entre la cordillera y el mar de la Región de Atacama que atraviesa el desierto y pasa por antiguas minas, pueblos que alguna vez vivieron en la abundancia y valles escarpados.



Si bien la provincia de Chañaral cuenta con el Parque Nacional Pan de Azúcar, uno de los destinos favoritos de la Región Atacama, esta zona es probablemente la menos explorada por la industria del turismo a pesar de sus paisajes de alto valo cultural y patrimonial que posee.

Por esta razón, el Programa de Planes y Proyectos Urbanos (PPU) de la Universidad Católica busca promover los sitios de interés de esta ruta ubicada entre la cordillera y el mar, a través del proyecto dirigido por el profesor Osvaldo Moreno y los investigadores Tomás Gómez, Ximena Arizaga y Sebastián Palacios.

El viaje comienza en Copiapó, la capital regional, con destino al pequeño poblado de Inca de Oro, a unos 100 kilómetros al norte por la ruta C-17. La carretera está en buen estado y aún se pueden apreciar las tonalidades amarillas y magentas que dejó el desierto florido, flores secas que contrastan -en algunos tramos- con miles de placas solares instaladas en una de las regiones con más irradiación del mundo.

Inca de Oro no tiene más de 400 habitantes, lo que ha contribuido a la preservación, casi intacta, de su arquitectura de principios del siglo XX de casas de un piso de fachada continua y construidas en base a adobe, madera y techos de zinc. Estas viviendas se levantaron en tiempos en que el pueblo era conocido como Cuba y vivía en la abundancia debido al boom de la minería de plata y oro, y tenía 2.324 habitantes, de acuerdo al censo de 1940.

Hoy, el pueblito es tranquilo y silencioso. Por las tardes el sol pega con fuerza y algunos vecinos, los más ancianos, capean el calor en las soleras de sus casas o bajo los pimientos, contando las mismas historias de siempre. Pareciera que los minutos le piden permiso al siguiente para avanzar, como que nunca se termina de despertar de la siesta.

Desde ahí se puede visitar el pasado de este territorio a través de la reconocida ruta minera de Inca de Oro. El guía local Fidel Arancibia, que atiende el almacén Eca, es la persona ideal para mostrar este fascinante recorrido, cuya primera parada es la denominada mina La Cirujana, que funcionó hasta los 80. Es un lugar que quedó suspendido en el tiempo, aún conserva algunas de las viviendas de madera y un peinecillo (estructura de madera que servía para descender y ascender a la mina), típicos de los campamentos de principio del siglo XX. Unos kilómetros más allá está el sector Las Guías, que todavía posee actividad minera, aunque muy disminuida. Ahí destaca la estructura de una antigua escuela de madera que ha soportado por décadas la inclemencia del desierto. Se puede apreciar en los alrededores una gran variedad de objetos antiguos como un camión de los años cincuenta destartalado.

El trayecto continúa hasta la mina Sebastopol, la mejor conservada de todas, que tiene casi intacta la casa del “patrón”, bodegas, un peinecillo con riel y carro, además de una vista panorámica del valle.

La última parada es la emblemática mina Tres Puntas, que funcionó entre los años 1848 y 1922, y produjo grandes cantidades de plata. En sus primeros años, Tres Puntas albergó a cerca de cuatro mil personas que llegaron atraídas por las grandes vetas de plata. Este apogeo duró pocos años y ya en 1920 sólo quedaban 61 personas. Hoy se pueden apreciar las ruinas de lo que fue un gran pueblo minero.

Hacia el noreste de Inca de Oro tomando la ruta C-253, está la Finca de Chañaral, que se emplaza en medio de la quebrada Chañaral Alto y que se caracteriza por sus escarpadas laderas rocosas y un fondo de valle poblado por árboles y arbustos poco comunes en esta parte del desierto.

Los primeros registros de este lugar datan de tiempos prehispánicos, cuando los mensajeros de la civilización inca, o chasquis, lo utilizaban como tambo o lugar de descanso y recarga de agua y comida. La Finca de Chañaral es parte del camino del Inca (Qhapac Ñam) y por lo mismo se pueden ver vestigios incaicos como pinturas rupestres, puntas de flechas y utensilios. Es un verdadero oasis que los antiguos viajeros aprovechaban antes de internarse por el despoblado de Atacama, que iba desde el norte del Valle de Copiapó hasta San Pedro. Según teorías de historiadores de la zona, es altamente probable que allí residiera una guarnición militar a cargo de funcionarios de los señores del Cuzco.

Desde ahí hay dos opciones: seguir rumbo al norte en dirección a la ciudad de Diego de Almagro (unos 40 kilómetros) o continuar por la ruta C-257 que va por la quebrada Chañaral Alto rumbo sureste hasta el sector de Las Vegas, que se caracteriza por la presencia de humedales andinos con abundancia de colas de zorro (cortaderia atacamensis) de gran tamaño que sobresalen en medio de las áridas montañas. Impresiona también la presencia de la quebrada modelada por los recientes aluviones: surcos asombrosos y también peligrosos, por lo que se requiere de la máxima atención y cuidado. Volviendo a Inca de Oro por el camino C-289 es posible detenerse en la Viñita del Desierto a comprar pajarete a don Eliseo, un ermitaño amable, conversador y atento, que produce vino en el desierto hace más de 20 años. Son mostos orgánicos que elabora en pequeñas cantidades, “entre 300 y 400 litros por año”, asegura. Lo hace de manera artesanal, en la hectárea de viñedos que posee y cuya tierra comparte con damascos, membrillos, higos, algunas hortalizas, gallinas, conejos, tres perros y un gato.

Otra alternativa desde Inca de Oro hacia el norte es retomar la ruta C-17 a la ciudad de Diego de Almagro. Desde ahí se recomienda subir a la cordillera de los Andes y el salar de Pedernales. En ese lugar está el ex poblado ferroviario de Llanta, un asentamiento que prestaba servicios de mantención al histórico tren minero que unía la fundición de Potrerillos y el puerto de Barquito y que funcionó hasta el catastrófico aluvión del año 2015. Llanta guarda casi intactos edificaciones destinadas a la mantención del ferrocarril y conserva viviendas, canchas de fútbol y hasta piscinas que fueron construidas para la población que durante años habitó y trabajó prestando servicios al paso del tren.

El camino continúa rumbo al este, utilizando la ruta C-163 que se interna por el valle del río Salado llegando a la cordillera de Domeyko o precordillera de los Andes. Esta formación geológica asombra por sus paisajes, sus colores producto de la presencia de distintos minerales y escarpados acantilados que coronan lo más alto del valle del río Salado. Durante este trayecto es posible ver pequeñas estaciones o túneles hoy abandonados que antes permitieron el paso del tren por las escarpadas laderas de las montañas.

El salar de Pedernales marca el fin de esta ruta y el comienzo del poco explorado mundo altiplánico de esta provincia. El camino que lleva a Pedernales está marcado por la presencia de vegas andinas, antiguas estaciones de ferrocarril y la intersección de los caminos C-163 que sigue el río Salado y la ruta C-13 que conduce al poblado minero de Potrerillos, lugar que posee una arquitectura industrial de gran valor, pero que aún no se puede visitar sin un permiso especial de Codelco. Siguiendo por este camino se puede llegar al paso internacional San Francisco que atraviesa hacia las provincias argentinas de Catamarca, La Rioja y Córdoba.

Si se decide volver a Chañaral, hacia la costa, se encontrará con grandes instalaciones de plantas fotovoltaicas que contrastan con el paisaje desértico, al mismo tiempo que asombran por su aire de revolución tecnológica. El desierto de Atacama es considerado como el lugar con mejor radiación solar en el mundo, característica que ha permitido un desarrollo exponencial de la industria solar. Alrededor de Diego de Almagro se encuentran las plantas solares Chañares (40 MW) y Diego de Almagro (52 MW), la primera planta solar de gran escala construida en Chile.

15.1.16

Balnearios: Los $60 mil millones que le cambiarán la cara al borde costero de Antofagasta

Vía EMOL.


Proyecto Playa El Cuadro en Antofagasta.

El plan de infraestructura para la región de Antofagasta tomará siete años en concretarse, será financiado a través de fondos sectoriales del MOP, el gobierno regional y aportes privados en tres proyectos; y beneficiará a más de 400 mil personas.

Por Lucas Bizzarri, Emol

ANTOFAGASTA.- 19 sectores y más de 11 kilómetros cuadrados serán intervenidos entre este año y el 2023 por el ministerio de Obras Públicas para fortalecer el desarrollo del borde costero de Antofagasta. Dos playas artificiales en la capital minera, una en Tocopilla y la construcción de un balneario artificial en Taltal son los nuevos proyectos que se suman a otros de similares características ya ejecutados por la Dirección de Obras Portuarias del MOP.

La idea del plan es acercar a la ciudadanía al mar, ríos y lagos del país, y en específico significará un mejoramiento en la calidad de vida de los residentes de las cuatro comunas costeras de la región: Taltal, Antofagasta, Mejillones y Tocopilla. Este plan "beneficiará de forma directa a 416 mil habitantes, pero también es una oportunidad para que estas comunas sigan desarrollándose y convirtiéndose en un gran atractivo turístico para sus visitantes", indica la Directora Nacional de Obras Portuarias, Antonia Bordas Coddou.

Sólo en la ciudad de Antofagasta, ya se han realizado cuatro licitaciones y actualmente se abrió una con oferente para comenzar a ejecutar las distintas etapas de la modificación en el borde costero que tardarán entre ocho meses y seis años en realizarse y en donde se invertirán 31 mil millones de pesos. Los paños que se licitarán son de diferentes dimensiones y van desde los 300 a los 42.000 m2.

Uno de los sectores más concurridos de la ciudad, es un tramo de un kilómetro en el borde costero sur de Antofagasta, que va desde el balneario municipal hasta el Parque Croacia. Éste será licitado en marzo de este año para la construcción de recintos comerciales y de recreación, estacionamientos subterráneos, un nuevo paseo peatonal con áreas verdes junto al mar y juegos infantiles. También se evalúa construir piscinas urbanas y un parque acuático.

Frente a estos nuevos proyectos la alcaldesa de Antofagasta, Karen Rojo, señala que "para hacer un mejor uso de la zona costera y mejorar la calidad de vida hay que responder a las demandas que tiene la comunidad, pero a su vez puede desarrollarse y cambiar su imagen. Esto ha pasado en Australia, Canadá, España y otros países, se han beneficiado mucho con la recuperación costera. Han cambiado su imagen y han aumentado la llegada de turistas".

Según indica la edil, para hacer realidad estos proyectos "no es necesario cambiar el uso de suelo, las actividades están permitidas y en algunas se requiere el trámite de cambio de gratuidad y oneroso, luego se gestiona la aceleración de estos procesos en la subsecretaría de Marina".


Proyecto Playa El Salitre en Tocopilla.

7.11.15

El Hotel Maury de Antofagasta, Guía del Veraneante, 1951



El Hotel Maury de Antofagasta se situaba en el remate de calle Prat, junto a los Baños del Danubio y del Manzano. Era el hotel preferido de los viajeros británicos y alemanes, ya que como dice la publicidad de de 1951, estaba junto al mar, por no decir sobre el mar, y junto al centro de la ciudad. Tuvo varios propietarios, en 1914 estaba en manos del italiano Pedro Bassino y Trisotti, en 1927 lo tuvo Augusto Brubacher y en 1946 era de Juan Barceló V. y José Oller V.

La imagen de la publicidad de la Guía del Veraneante permite visualizar su arquitectura. En 1951, ya estaba en construcción en Gran Hotel Turismo del Consorcio Hotelero, justo al lado sur del Maury. Cuando el Hotel Turismo entró parcialmente en funcionamiento en 1953, el Maury aún resistió por algún tiempo, hasta que finalmente cesó sus funciones.

23.12.14

Turismo y arquitectura moderna en Chile. Guías y revistas en la construcción de destinos turísticos (1933-1962)



Turismo y arquitectura moderna en Chile. Guías y revistas en la construcción de destinos turísticos (1933-1962), de Macarena Cortés, ofrece una particular mirada sobre el acerbo de modernos edificios que permitieron hacer de Chile un país turístico desde mediados de los años treinta. Esta mirada se basa en considerar cómo eran mostrados estos edificios en la publicidad que, desde la empresa Ferrocarriles del Estado de Chile, se llevó a cabo durante más de tres décadas para impulsar los viajes y el conocimiento tanto del territorio como de las ciudades chilenas.

Paisajes naturales, arquitecturas y ciudades son mostrados a la luz de una estética que aspiraba a un gran público y que quería hacer de ellos “destinos” deseables. Los artículos de Claudio Galeno, Hugo Weibel, Luciano Basauri y Dafne Berc, permiten ahondar esta perspectiva desde diversos puntos de vista, que van desde la historia urbana local a la consideración de casos internacionales.





Índice

Presentaciones

Consejo Nacional de la Cultura y las Artes / Cristóbal Molina

Ediciones ARQ / Patricio Mardones – Alejandro Crispiani

Cenfoto, Universidad Diego Portales / Samuel Salgado
Introducción

La arquitectura moderna en la difusión de Chile como destino turístico / Macarena Cortés
Piezas de arquitectura para el ocio y el turismo

Arquitectura e infraestructura turística: el hotel Turismo Antofagasta / Claudio Galeno

Hotel Turismo Antofagasta / Macarena Cortés

Salón de té del Parque del Salitre

Restaurante Cap Ducal

Hotel Miramar

Piscina y Club Social Rocas de Santo Domingo

Hotel Portillo

Termas de Puyehue

Hotel Puerto Varas
Conjuntos urbanos como destino turístico

La Plaza de Armas de Osorno. Construcción local de arquitectura y paisajismo modernos / Hugo Weibel

El litoral de Viña del Mar / Macarena Cortés

La plaza Sotomayor de Valparaíso

El barrio cívico de Santiago

El barrio universitario de Concepción

La rivera de Valdivia

La Plaza de Armas de Osorno
Epílogo

Intervenciones costeras y turismo de masas: la lección europea / Luciano Basauri, Dafne Berc

Bibliografía

CV Autores













21.9.14

La concurrida inauguración del Hotel Turismo de Antofagasta, sábado 14 de noviembre de 1953


Hotel aún en obras en 1953. © Archivo Antieditores.

El Hotel diseñado por el arquitecto Martín Lira Guevara y decorado por Thomas Roessner fue inaugurado en sábado 14 de noviembre de 1953 a pesar de que las obras del área sur aún no estaban concluidas. La Guía del Veraneante de 1954 (publicada por la Empresa de Ferrocarriles del Estado a fines de 1953) indicaba que el Hotel estaba parcialmente en servicio ofreciendo 110 piezas con 110 baños.

La inauguración fue dirigida por el administrador Ernesto Caniggia, El Mercurio de Antofagasta lo publicó en primera página con el titular: “Auténtica fiesta social constituyó la apertura del Hotel “Antofagasta”. Al evento concurrieron personas que habían viajado desde el interior de la región y de los países vecinos, junto con una multitud de representantes de la sociedad antofagastina.

A la concurrida cena asistieron alrededor de 250 personas, los que “pudieron apreciar directamente la esmerada atención que ofrece el establecimiento, la solicitud y cultura de los garzones”. El menú, que tenía un costo de 180 pesos más 10 por ciento de propina, fue: crema San Germaine, congrio a la americana, roast beef Bouquetiere, peach melba y café.

La fiesta en la cena y en la boite estuvo orquestada por el destacado pianista y fotógrafo alemán Federico Waelder, su baterista Elias Valenzuela Rengifo y su lady crooner Elly Morgan.

El Hotel se repletó de huéspedes, incluso debieron habilitar camas extras para algunas familias que se hospedaron. Los primeros registrados fueron: desde Chuquicamata, Anthony Rossi y familia, Guillermo Rojas y señora, Jorge Alvear Urrutia y Dragomir Tomic Romero; desde Iquique, Oscar Solari y Salomón W. Daud y señora; de Valparaíso, Oscar Péndola F.; de Santiago, Francisco Riba, Luis Carmona, Gustavo Cid Hernández, Orlando García, Ernesto Beltrant Quevedo, Carlos Manterola Olivos, Jean Zalaquett Hachani y Cecilia Rodríguez; de Coquimbo, Juan R. Concha Cerda; de Tacna, Fernando González del Riego; de Arica, René Guzmán Parada, André Arnaboldi Belair, Jorge López Iñiguez, Fernando Leiva Carrasco, Willy Gueling Gardner y señora, y Gustavo Trigo Guzmán; de Lima, Stan Dawidowicz; de La Paz, James Taylor y señora; de Cochabamba, Walter Steiner y familia.

A partir de su apertura el monumental edificio pasó a albergar a la ciudad en sus diversos sucesos, contingencias y eventos, constituyéndose en un soporte de la vida pública de la ciudad.

5.4.14

¿Qué decía de Chile y Sudamérica una guía turística de 1924?



Vía La Tercera.

por BBC Mundo - 04/04/2014 - 12:05

"Las mujeres sudamericanas visten con elegancia, así que recomendamos que lleven prendas nuevas y distinguidas".

El Manual para Sudamérica, o South American Handbook, es la guía de viajes en idioma inglés más antigua y, para celebrar el aniversario, sus editores han decidido republicar la versión original.

"En todas las repúblicas latinoamericanas es necesario para algunos trayectos montar a caballo, o usar mulas o burros", recomendaban los autores del manual en 1924.

El libro sobrevivió a cambios tumultuosos y fue publicado inclusive durante la Segunda Guerra Mundial.

La guía tiene su antecesor en el Manual Anglo Sudamericano compilado por William Koebel, un empresario interesado en promover el intercambio comercial con Sudamérica. Koebel también era un autor prolífico y uno de sus libros se titula "Argentina: pasado y presente".

"Koebel era el autor más prolífico sobre América Latina de su tiempo y estaba particularmente interesado en promover el comercio y las relaciones internacionales con Sudamérica", dijo a BBC Mundo Kirsty Holmes, de la editorial que publica el manual, Footprint.

Las ediciones iniciales fueron publicados por la Federación Británica de Industrias y en 1924 el manual pasó a una casa editorial privada.

"La guía de 1924 fue compilada como un manual para comerciantes y empresarios, que incluía tambien datos sobre América Central y Cuba. El continente estaba cambiando rápidamente en términos de industria y comercio y por eso se decidió publicar un libro cada año", dijo Holmes.

Los primeros ejemplares dejan en evidencia cuán diferente era Sudamérica, pero también muestran que algunas costumbres siguen tan vigentes como cuando fueron observadas por Koebel, quien falleció en 1923.

"Jóvenes de barba"

En la década de los años 20, el viaje a Sudamérica desde Europa se hacía por mar y el manual daba detallados consejos ("empaquen unas cuantas camisas almidonadas") para la larga travesía desde Liverpool, en Inglaterra, hasta Manaus, en la Amazonía brasileña, un trayecto de más de 9.000 km.

La sección de Chile comienza con Valparaíso, otro punto de llegada para las travesías de ultramar.

La ciudad era el primer puerto para los buques que pasaban el Cabo de Hornos desde el Atlántico, aunque esta edad de oro llegaba a su fin en 1924: el Canal de Panamá había sido inaugurado 10 años antes.

El manual fue registrando cambios a lo largo de las décadas. En los años 50 la recomendación para los viajeros era "siempre usar sombrero y ser cuidadoso con la comida. Evitar a toda costa ingerir carne de puerco".

En la década de los 60, tras la inauguración de Brasilia en 1956 y la mayor frecuencia de viajes aéreos, el libro aseguraba que "las dos guerras mundiales han tenido un profundo efecto en el desarrollo de la industria" y que "probablemente ninguna parte del mundo ha cambiado tanto como Latinoamérica".

En los 70, la guía advertía: "es desafortunado, pero cierto, que ha surgido un prejucio entre las autoridades de varios países latinoamericanos contra los viajeros masculinos jóvenes con pelo largo, barba y ropa estilo hippy".

"Los jóvenes de estilo informal deberían llevar una carta de alguien en una posición oficial que atestigue su buen carácter".

Machismo y mapuches

Ya Koebel advertía en la década del 20: "Las costumbres son diferentes en Chile y en los paseos de moda los hombres jóvenes miran intensamente a la señoritas, haciendo comentarios en voz alta sobre su apariencia. Esto no es irrespetuoso según las costumbres de Chile".

Poco parece haber cambiado. Una de las guías actuales para Sudamérica afirma que "los hombres de Chile son menos agresivos en su machismo que los de otros países sudamericanos, pero aún el machismo es parte de su cultura y hacen comentarios cuando ven pasar una mujer".

La guía de Koebel no sólo describía hábitos sociales, también incluía reflexiones sobre problemas sociales.

El libro habla de la victimización de los mapuches en Chile y advierte sobre un futuro en el que se podrá "lamentar la desaparición de esta valiente raza".

Turismo ecológico

El manual fue expandiéndose a lo largo de los años con actualizaciones y comentarios de sus muchos lectores, incluyendo escritores como Paul Theroux y Graham Greene.

La guía también pasó a incorporar datos sobre México y América Central, que a partir de 1990 tienen su propia publicación.

Holmes tiene confianza en que el Manual para Sudamérica sobrevirá muchos años más y asegura que el libro impreso se complementa con sus nuevos apps y versiones digitales.

La edición 2014 tiene más de 1.500 páginas y refleja la preocupación de muchos de sus lectores por el medio ambiente.

"Incluimos operadores con buenas credenciales en ecoturismo y también incluimos siempre que sea posible hoteles locales e independientes en lugar de corporaciones globales, para apoyar a las economías locales", dijo Holmes a BBC Mundo.

El libro asegura que "ha habido un crecimiento fenomenal del turismo que promueve y apoya la conservación de hábitats naturales y es también beneficioso para las comunidades locales", asegura el libro, que incluye un mensaje muy claro:

"Siempre que sea posible, planeen un itinerario que minimice las emisiones de carbono".

8.3.14

The New Traveler: A Letter from Editor in Chief Pilar Guzmán

Vía Condé Nast Traveler.



Around our offices, the most abiding litmus test for a story is "Does it make you want to jump on a plane?" Sounds easy enough, though you would be surprised at how many seemingly sound story ideas hit the cutting-room floor because of their failure to deliver on the flutter factor.

These days, we are all transported dozens of times a day by the Pavlovian stroke of an index finger across a tiny mobile screen; we scroll from a perfect latte in Portland, to a snow-covered mountain face in the French Pyrenees, to a bowl of pho in Hoi An, in a span of seconds. Social media, with its raw immediacy and pith, has raised the authenticity bar for all content makers, inspiring us to be ever more transparent, personal, and up-to-the-minute in print and digital.

And at a time when you can Google Image just about every natural or man-made wonder in the world, it's our job to constantly evolve our visual language and storytelling style so that it allows readers to see the same beaches, zebra herds, and architectural marvels with fresh focus. We balance the iconic and enduring with the impassioned and immediate, factoring in a vastly changed travel landscape—these days a restaurant or art opening is as good a reason as any to book a trip. As you browse through this month's issue, you will notice that it looks different, starting with the cover, an arresting image by Inez and Vinoodh. We've inverted the magazine's traditional framing from far-flung locale with anonymous woman in the distance to full-frame global citizen Christy Turlington Burns with far-flung locale reflected in her lenses.

In many ways we are returning to our roots. When the magazine was launched in 1987 by Sir Harold Evans, its distinction in the travel category was marked as much by novel photography as by journalistic rigor. What other travel publication in 1987 would have run Helmut Newton's provocative picture of two women dining topless in a Berlin restaurant?



As for the rest of the issue, a redesign to us means changing not only the look of the pages but the way we find and tell stories in order to reclaim that element of surprise. We have used the opportunity to poke holes in every section and to question whether what we cover and how we cover it delivers on our twin promises of inspiration and service. Our aim is for the magazine, the Web site (about to relaunch, so please stay tuned), and our social channels to replicate the experience of getting the download from our most interesting, most well-traveled, most in-the-know friends.

Sometimes a truly memorable trip is the one when the unexpected happens, when you get lost in a good way. But spontaneity takes planning, gathering, and the collective wisdom of travelers you trust. Which is why many of the stories in this issue came out of casual conversations with photographers, writers, influencers, designers, and stylists who, in discussing potential assignments, shared snapshots from personal trips that caught our eye. It is precisely their passionate discoveries that together form an insider's guide which we hope speaks to the real needs of travelers. You see, we are less interested in any "definitive guide" than we are in the very specific adventures of discerning travelers. From photographer Dewey Nicks's visit to the Henry Ford Museum in Dearborn, Michigan, to Simon Romero's meditation on his adopted city, Rio, the common thread in all the stories is that they are deeply personal. As any great journey should be.

Pilar Guzmán, Editor in Chief

Ver:
The New York Post: New editor realizes her vision of Condé Nast Traveler.

New York Observer: Pilar Guzmán Named EIC of Condé Nast Traveler.

El Mundo: Anna Wintour, el poder absoluto de la editora.

27.10.13

Sernatur promociona las playas de Mejillones en el norte de Argentina

© Claudio Galeno.

Vía La Tercera.

Autoridades buscan aumentar en un 10% la llegada de turistas desde Salta, Tucumán y Jujuy.

por Ximena Bertin - 27/10/2013 - 06:00

Aumentar las visitas de turistas argentinos a Mejillones en un 10% durante 2014. Esa es la meta que se ha fijado el Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) de la Región de Antofagasta. Según las cifras de este servicio, durante el primer semestre de este año, 1.569 turistas visitaron este balneario, que ha empezado a desarrollar una oferta turística en expansión.

Para aprovechar este crecimiento, en un trabajo conjunto con el municipio local, la apuesta del Sernatur está enfocada en el mercado argentino, con una campaña especial de promoción.

La idea es atraer a los transandinos de las provincias más cercanas, como Salta, Tucumán y Jujuy, para quienes llegar a la costa de la II Región a través del paso Jama es más accesible que llegar a las playas del Atlántico.

“Ellos no tienen costa y, además, un argentino de Salta puede llegar a Mejillones en nueve horas por tierra, en su propio auto”, dice Irina Salgado, directora de Sernatur de esta región.

Juan Menares viajó a Argentina para mostrar, a través de su emprendimiento, lo que Mejillones tiene para ofrecer. Pescador artesanal desde joven, decidió cambiar de rubro y dedicarse al turismo. Hoy tiene dos lanchones en los que realiza paseos por la bahía.

“Estamos protegidos de las marejadas del sur por toda esta península, por eso el mar es tranquilo y podemos hacer turismo todo el año, con un clima bastante tropical y con playas kilométricas sin ninguna roca”, afirma Menares.

Agrega, además, que los turistas quedan gratamente sorprendidos con la diversidad que descubren en esta bahía, donde el verano se extiende por casi todo el año.

Mejillones es un área de alta diversidad biológica, producto del contacto de la bahía con la corriente de Humboldt. Debido a esto, los turistas pueden bucear y hacer esquí acuático, además de observar ballenas y colonias de delfines, pingüinos y cerca de cinco mil lobos marinos.

Con varios monumentos históricos, la ciudad, además, refleja en su arquitectura su pasado salitrero y pesquero, de principios del siglo XIX.

Uno de los hitos históricos que se destacan en Mejillones es la captura del Huáscar en la batalla de Punta Angamos. Los turistas pueden llegar hasta este lugar en bote, en donde hay una boya que indica el lugar exacto del hecho histórico. Desde tierra, se puede divisar el punto desde un mirador especialmente habilitado para esto.

Compatibilizar el desarrollo turístico sustentable con el auge industrial y minero es una preocupación para las autoridades locales y la comunidad.

Según Marcelino Carvajal, alcalde de Mejillones, la prioridad es ordenar el uso de las playas y conseguir las concesiones para administrarlas en forma adecuada. “Estamos trabajando en un plan de desarrollo turístico para administrar los 60 kilómetros de playa que tenemos. Ya se invirtieron $ 1.200 millones para acceder a Punta Angamos y a otras playas de ese sector, a las que no se podía llegar sin tracción”, señala Carvajal.

Además, el alcalde manifiesta que ya se hizo un ordenamiento en el balneario de Hornitos, pero enfatiza que hay que continuar con el proyecto de mejoramiento del borde costero: “Es para que este diamante en bruto que es Mejillones y sus playas tengan un futuro. Cada año llega más gente y eso tiene un impacto”, sostiene.

El desarrollo industrial y minero de la zona ha provocado que los alojamientos y restaurantes se copen, actualmente, con los cinco mil trabajadores de estos sectores, los cuales se suman a los 10 mil habitantes de la comuna.

“A veces los turistas llegan y no hay dónde atenderlos”, señala Juan Hernández, presidente de la Cámara de Comercio y Turismo de Mejillones. Esto ha obligado a los emprendedores locales a invertir y mejorar la oferta. “Lo bueno de esto es que, a futuro, irá quedando una capacidad instalada para absorber la demanda”, agrega Hernández.

2.10.11

La arquitectura urbana del nuevo Hotel Alto del Sol en Mejillones

© Claudio Galeno

En Mejillones se construye un nuevo hotel Alto del Sol de la empresa Korlaet. Su interesante arquitectura que atraviesa completamente una manzana del centro de esa ciudad, propone una horizontalidad que acentua la escala urbana, y en ese sentido es arquitectura urbana.

El extenso volumen se percibe suspendido sobre la pequeña escala de esa ciudad llana. De ea forma, su perfil surge revelando la dimensión de la manzana y a pesar de su gran envergadura, la decisión de privilegiar la horizontal sobre la verticalidad habla de una característica propia de ese espacio urbano y de su paisaje.
© Claudio Galeno
© Claudio Galeno

3.6.11

6th Conference of the International Forum on Urbanism (IFoU) - TOURBANISM



TOURbanISM-toURBANISM is the title of the 6th Conference of the International Forum on Urbanism that will take place from January 25th to 27th, 2012, at the Catalonian Politechnic University (UPC) in Barcelona.

The Barcelona School of Architecture (ETSAB) and the Department of Urbanism and Regional Planning (DUOT) in collaboration with the Municipality of Barcelona, the Provincial Government of Barcelona, Casa Asia and the other participating universities of the IFoU network will organize the conference within the framework of the International Forum on Urbanism (IFoU).

Subject

Tourism is one of the leading global economic activities. According to the 2009 Edition of the “International Tourism Overview”, published by the United Nations World Tourism Organization (UNWTO), its direct contribution to the global economy is estimated in 5%, ranging from 2% in the most developed countries to 10% in those that strongly rely on this sector. In 2008 global revenues generated by tourism, including transport of passengers, were about 3.000 million dollars, and its contribution to employment is estimated around 7% of the working population.

The amount of tourists has grown continuously since the middle of last century, from 25 million in 1950 to 922 in 2008. For 2020 the UNWTO foresees that the number of tourists will reach 1.600 million. Despite the changing trends that occurred from the second half of 2008 to the date, due to the global economic crisis (financial crisis, rising oil and raw materials prices, and sharp fluctuations in exchange rates) the sector growth has not ceased. In 2010 the UNWTO estimates a 4% increase in the number of tourists.

Over the last fifty years the global economy experienced several serious crisis and tourism has always proved to be a very strong economic sector. The current crisis has not significantly affected tourism. Consequently it has become the economic hope of many countries affected by the decline of economies based on raw materials or small profit industrial activities.

The map of the main tourism destinations has remained quite stable for many years. Europe is the largest and most mature destination in the world. 53% of tourists and 50% of revenues concentrate in this continent. The U.S. market (15.9% of tourists and 19.9% of revenues in 2008), that remains stable thanks to the domestic market, has been overtaken by Asia (20% of arrivals and 21,8% of revenues), that appears as an emerging area. Africa and Middle East are the two destinations with highest growth rates, although their absolute weight is relatively small.

Over the years tourism becomes a major engine that has transformed cities and territories, and an economic and social development bid for several countries. The aim of the 6th International Forum on Urbanism -IFoU- Conference is to reflect on tourism and especially on the changing processes as well as the instruments, plans, projects and strategies that arise in relation to it.
Aims

The conference aims to generate an exchange between the academic and the professional debate, to investigate opportunities and risks for the sustainable touristical development and to discuss visions, concepts and best practices. In this framework causes, reasons and dependencies of worldwide transformation processes will be analyzed and planning strategies and design concepts for a more sustainable development of tourism will be explored.
Target Groups

During the conference, scientific results, as well as design concepts and technical solutions will be presented; theoretical approaches will be discussed as well as professional experiences and best practices. With this in mind, the target group would include a range of different backgrounds: architects and urban planners; policy makers, students and researchers from different disciplines; managers and politicians, all of whom are involved in or interested in design, planning and the management of touristic developments.
Call for papers

Papers are invited for submission under the following sub-themes:

Tourism: Evolution and recent trends
A. From tourism as a social conquest to new types of tourism
B. World tourism trends (categories, destinations...)

Evaluation of "mature" tourist destinations
C. Impacts of tourism development
D. The recycling of the tourist areas

Potential of post-industrial territories
E. The recycling of historical tourism
F. The new holiday tourism. Tourism and economic development

Towards a new paradigm
G. Cultural tourism in "weak institutional contexts"
H. Responsible Tourism
I. Architecture, urbanism and tourism

Más información aquí.

27.5.11

Cronocaos de Koolhaas y Shigematsu, ¿la preservación distorsiona nuestras ciudades?

© lovespread13

Vía The New York Times

An Architect’s Fear That Preservation Distorts

By NICOLAI OUROUSSOFF
Published: May 23, 2011

Has preservation become a dangerous epidemic? Is it destroying our cities?

That’s the conclusion you may come to after seeing “Cronocaos” at the New Museum. Organized by Rem Koolhaas and Shohei Shigematsu, a partner in Mr. Koolhaas’s Office for Metropolitan Architecture, the show draws on ideas that have been floating around architectural circles for several years now — particularly the view among many academics that preservation movements around the world, working hand in hand with governments and developers, have become a force for gentrification and social displacement, driving out the poor to make room for wealthy homeowners and tourists.

Mr. Koolhaas’s vision is even more apocalyptic. A skilled provocateur, he paints a picture of an army of well-meaning but clueless preservationists who, in their zeal to protect the world’s architectural legacies, end up debasing them by creating tasteful scenery for docile consumers while airbrushing out the most difficult chapters of history. The result, he argues, is a new form of historical amnesia, one that, perversely, only further alienates us from the past.

“Cronocaos” was first shown at the 2010 architecture biennale in Venice, the ultimate example of what can happen to an aged city when it is repackaged for tourists. In New York the show is housed in a former restaurant-supply store next to the museum on the Bowery, in a neighborhood where the threats to urban diversity include culture as well as tourism. The Bowery’s lively bar scene has been pushed out by galleries and boutiques. CBGB, the former rock club, is a John Varvatos store.

To highlight this transformation, Mr. Koolhaas and Mr. Shigematsu have kept the supply store’s yellow awning, painting the show’s title directly over the old lettering. Inside, the architects drew a line down the middle of the space, transforming one side into a pristine white gallery and leaving the other raw and untouched.

The result is startling. The uneven, patched-up floors and soiled walls of the old space look vibrant and alive; the new space looks sterile, an illustration of how even the minimalist renovations favored by art galleries today, which often are promoted as ways of preserving a building’s character, can cleanse it of historical meaning. (To sharpen the contrast further, Mr. Koolhaas scattered a few beat-up tables and chairs, salvaged when CBGB was closed five years ago, throughout the room.)

This has become a global phenomenon. All over the world, historic centers are being sanitized of signs of age and decay, losing any sense of the identity that buildings accumulate over time. Facades are carefully scrubbed clean; interiors, often blending minimalist white walls and a few painstakingly restored historic details, are reduced to a bland perfection. And new buildings are designed in watered-down period styles, further eroding the distinction between what’s real and what’s fake, and producing what Mr. Koolhaas calls a “low-grade, unintended timelessness.”

Mr. Koolhaas argues that this process continues to spread. Using an assortment of graphs and charts, he claims that 12 percent of the earth’s surface has already been landmarked by groups like Unesco, and that figure is expected to rise steeply in the near future. What’s more, the age of what is being preserved continues to shrink. In the late 19th century only ancient monuments received legal protection; today buildings that are 30 years old are regularly listed as historic sites. (Mr. Koolhaas’s own architecture is part of this trend. A house he designed in Bordeaux, France, was declared a national monument only three years after its completion in 1998.)

This phenomenon is coupled with another disturbing trend: the selective demolition of the most socially ambitious architecture of the 1960s and ’70s — the last period when architects were able to do large-scale public work. That style has been condemned as a monstrous expression of Modernism.

In Germany monuments like the Palast der Republik, whose government offices, restaurants and nightclubs were once the social heart of East Berlin, became shorthand for a period many West Germans wanted to forget. Kisho Kurokawa’s 1972 capsule tower, one of the most radical housing experiments built in postwar Japan, lies in a state of ruin, awaiting demolition. To Mr. Koolhaas, these examples are part of a widespread campaign to stamp out an entire period in architectural history — a form of censorship that is driven by ideological as much as aesthetic concerns.

The New Museum show is essentially a manifesto, of course, but what saves it from becoming pure polemic is that Mr. Koolhaas is a first-rate architect as well as an original thinker. Some of the best parts of the show involve his efforts to find ways out of this mess.

A 1995 competition design for an expansion of Zurich international airport sought to make sense of what had become a confusing labyrinth of mismatched terminals built over several decades. Rather than tear down the existing structures, Mr. Koolhaas proposed filling in leftover spaces between them with centralized entrance halls and new retail zones. He then created a circulation route to tie it all together. The experience would have been more like traveling though a real city than through a conventional airport. By keeping the various historical layers intact, and playing up their differences, he aimed to breathe new life into a dead environment. (The plan was rejected.)

In another, more extreme proposal, from 2003, Mr. Koolhaas suggested creating preservation sectors in Beijing, in which everything from traditional hutongs to postwar Communist housing blocks would be protected, along with the way of life they housed. The rest of the city would be a kind of free-for-all, where planners and architects could experiment with new ideas and urban strategies without the crushing burden of history.

Not all of his ideas are viable; some seem intended mainly to challenge conventional wisdom about preservation and its benefits, and in doing so, to liberate architecture just a little from stale ideas. Yet Mr. Koolhaas’s bigger point is worth paying attention to: in the realm of preservation, as in so much else, we seem to have become a world terrified of too much direct contact with reality.

“Cronocaos” is on view through June 5 at the New Museum, 235 Bowery, at Prince Street, Lower East Side; (212) 219-1222, newmuseum.org.

8.5.11

Santiago de Chile (Museo de la Moda) es el número 1 de los lugares recomendados por el New York Times para visitar el 2011



Vía The New York Times

The 41 Places to Go in 2011

By THE NEW YORK TIMES
Published: January 7, 2011

From the beaches of Mexico to the wilds of Kurdistan, the places on this year’s list take you to the end of the world and back.

1. Santiago, Chile
Undaunted by an earthquake, a city embraces modern culture.

Less than a year after an 8.8-magnitude earthquake wreaked havoc in Chile, its capital, Santiago, has largely recovered, the economy continues to grow, and tourism is in an upswing.

Though the quake, which caused hundreds of casualties, was centered more than 200 miles away, many of Santiago’s older buildings were damaged, including the Museum of Fine Arts.

But the earthquake last year — and another in Chile last week that caused more panic than damage — seems to have only briefly paused a cultural shift that had begun to take hold in the city. Known as a buttoned-up place, Santiago has in recent years added modern museums, smartly designed hotels and sophisticated restaurants. The city has become decidedly more vibrant.

This year, it has even been chosen as the first foreign city to host a rather unbuttoned event: Lollapalooza. The 20-year-old American music festival picked Santiago for its first overseas outing because of its open space and the variety of cultural offerings, and because locals have a passion for contemporary music, said Lollapalooza’s founder, the musician Perry Farrell. The festival takes place in April in O’Higgins Park.

This musical awakening owes much to the government’s investment in the arts. The new Centro Gabriela Mistral, for example, a 200,000-square-foot center made of glass and weathering steel, has a varied calendar of concerts, dance performances, plays and art exhibits.

Perhaps the most remarkable cultural space to open in the last few years is the Museo de la Moda, a privately financed fashion museum inside a revamped 1960s Modernist mansion. It has a permanent collection of nearly 10,000 pieces of couture and memorabilia (of which 800 are typically on display), including a light-blue jacket worn in 1966 by John Lennon and a black strapless gown worn in 1981 by Diana, Princess of Wales.

Luxury hotels are not new to Santiago, but when the W opened in 2009, it was the first to feature truly modern design. The recently opened Aubrey is equally chic and much more intimate. With an attractive mix of vintage and new furniture (Tom Dixon lamps, 19th-century Parisian rugs, tufted leather sofas), the 15-room property raised the bar for boutique lodgings in the city. It occupies two renovated residences in the Bellavista neighborhood, a creative district where Lollapalooza’s fans would feel right at home.



Vista aérea de mansión Yarur en sus inicios.

Ver las siguientes recomendaciones aquí.