Por Claudio Galeno-Ibaceta sobre la interacción del arte con la arquitectura, desde Antofagasta y el Norte Grande de Chile. By Claudio Galeno-Ibaceta about the interaction between art and architecture, from Antofagasta and the Large North of Chile.
En los últimos 15 años al menos cinco obras urbanas tradicionales fueron destruidas o estropeadas.
Por Cristian Castro.
En los últimos 15 años, al menos cinco grandes esculturas y murales que decoraban los espacios públicos de Antofagasta han desaparecido o se han estropeado por efecto del desgaste o la directa acción humana. Por ejemplo, el monumento al minero y el pescador del escultor Avelino Sanhueza que se ubicaba en un bandejón frente al balneario municipal. Esta escultura inaugurada en 1979 desapareció súbitamente de su base en diciembre de 2012.
También está la destrucción del monumento al bombero de avenida Brasil, el cual cedió por efecto de la fatiga de material en octubre de 2016. Hoy, solo se mantiene su pedestal.
A fines de 2019, en el contexto de las movilizaciones se arrancó de cuajo una estatua que representaba a la figura del monseñor Luis Silva Lezaeta, instalada en plena Plaza Colón.
Al igual que la estatua del bombero, solo le sobrevive la base.
Los murales han sufrido suerte similar. Dos obras urbanas del fallecido artista plástico Juan Salva fueron sobrepintadas. La primera fue un trabajo hecho en el frontis de la Feria Modelo que fue tapado con pintura en agosto de 2019, y el segundo fue un relieve apostado en la cara sur del Puerto de Antofagasta, que fue recubierto con pintura azul y gris en 2021.
HISTÓRICOS
Pero hay al menos una decena más de estas creaciones que se perdieron de las postales urbanas en el remoto pasado.
Al respecto el arquitecto y académico de la Universidad Católica del Norte, Claudio Galeno Ibaceta, explica que "una de las que más lamento su pérdida es la escultura monumental de Juan López, que estaba frente al Hotel Antofagasta, obra de Osvaldo Ventura. Era una pieza moderna muy estilizada que representaba a López sobre su bote el Halcón. Otras que eran muy interesantes, era el Monumento de la Colonia Alemana, que estaba en la Plaza Sotomayor, y que fue regalada por esa colonia en el Centenario de la República".
También agrega que "otra pieza muy interesante era la escultura de los Gladiadores regalado por la Colonia Griega, también en el Centenario, y que fue puesta en la Plaza Centenario, el primer módulo del Parque Brasil. Hoy en día solo la base sobrevive y fue reubicada a un costado del parque en la reciente remodelación".
DESTINO
Galeno cuenta que muchas de estas esculturas lisa y llanamente se perdieron para siempre.
"La mayoría terminaron destruidos. El de Juan López del Hotel, cuando hicieron las obras de ampliación de la avenida, lo estaban trasladando de mala manera, y a la grúa que lo cargaba se le cayó y se quebró. El monumento alemán, en vez de ser preservado y restaurado, cuando se hizo la remodelación de la plaza por el año 2001, fue demolido y solo se recuperó una figura que ahora está sobre una columna de cobre en la plaza", explica.
No obstante, el arquitecto no pierde esperanzas "Creo que se podría buscar donde fue a parar el de los Gladiadores de los griegos, que puede que la colonia lo tenga guardado. Asimismo los murales del aeropuerto del pintor Ronald Clunes, deberían ser recuperados. O los tienen los del MOP o los ele la aeronáutica".
Berlín inaugura hoy [9 de mayo de 2005] el Monumento de los Judíos Asesinados de Europa, un colosal conjunto conmemorativo diseñado por el arquitecto Peter Eisenman, un judío neoyorquino de abuelos alemanes, que despliega 2.700 bloques de hormigón en el corazón de la capital de Alemania, formando un laberinto ordenado y angustioso para evocar el exterminio del Holocausto, en un ejemplar ejercicio de expiación y memoria. En una primera versión del proyecto intervino también el escultor Richard Serra. El monumento tuvo que superar dificultades financieras, debates políticos sobre su naturaleza abstracta y el escándalo por la elección de una pintura antigraffiti fabricada por la misma industria química que suministró el Zyklon B de las cámaras de gas.
El primer mensaje del Papa alemán fue para el rabino de Roma. Tanto Wojtyla como Ratzinger se han referido a los judíos como "nuestros hermanos mayores", y esta mudanza histórica del catolicismo militante -que deja atrás las sombras ambiguas o cautas del pontificado de Pacelli- expía el antisemitismo latente que, tras alimentar innumerables pogromos europeos, condujo a la "solución final" del régimen nazi. La que fuese secretaria en Múnich del hoy Benedicto XVI, María Prankl, ha dicho que "este Papa nos rehabilita a los alemanes ante el mundo", y esa aguda conciencia de culpa colectiva subyace a la actual floración de monumentos y museos del Holocausto, culminados en Berlín por un colosal laberinto de hormigón que evoca con lacónico dramatismo el exterminio disciplinado y maquinal de seis millones de seres humanos. Diseñado por un judío neoyorquino de abuelos alemanes, el Memorial de los Judíos Asesinados de Europa es la obra más importante de Peter Eisenman, y al mismo tiempo aquella cuya autoría más debe obligadamente desvanecerse en la dignidad severa del anonimato, porque sólo así rendirá tributo a la dimensión trágica del horror interminable.
En su primera versión, este monumento múltiple y difuso era deudor a la vez de la materialidad grave del escultor Richard Serra -que intervino en el proyecto inicial- y de las complejidades geométricas de Eisenman: la malla incierta representaba el Angst de un judío cosmopolita, dividido entre la repetición ilustrada y la diferencia romántica; las superficies alabeadas remitían a los juegos sintácticos que permite el dibujo digital; y los estrechos pasajes entre los bloques se entendían como un esfuerzo testarudo por excavar un paisaje artificial. Si no se hubiera llegado a construir, como se temió tantas veces a lo largo de su prolijo proceso de gestación -interrumpido por dificultades financieras, debates políticos sobre su naturaleza abstracta frente a la condición narrativa de los memoriales habituales, y el escándalo por la elección de una pintura antigraffiti fabricada por la misma industria química que suministró el Zyklon B de las cámaras de gas-, el monumento berlinés hubiera sido sólo el Danteum de Eisenman, similar en su exactitud inmaterial al bosque de columnas de vidrio soñado por Terragni, y como él una imagen indeleble en los libros de historia de la arquitectura. Terminado, sin embargo, el proyecto se ha emancipado de su autor, adquiriendo una vida propia como el corazón simbólico de la nueva Alemania, orgullosamente reunificada y a la vez enfáticamente arrepentida de un pasado ominoso.
Ahora, la red distorsionada expresa la racionalidad perversa del Holocausto, con su producción en cadena de la muerte; la extensión ondulada evoca al mismo tiempo los campos cultivados y los cementerios de guerra; y los corredores angostos exponen al visitante a una experiencia individual que los monumentos convencionales nunca ofrecen: bajo un paisaje plácido y ordenado, 100 caminos que descienden a un infierno familiar. Monumento y plaza, figura y fondo, este cruce entre la escultura y el paisaje es en realidad una instalación excavada, arquitectónica y urbana, que somete al espectador a la desorientación y al extravío. Perdido en una malla regular, y atrapado en un pasaje abierto, el visitante siente angustia en el orden, y claustrofobia sin enclaustramiento, percibiendo a través del cuerpo y los sentidos la presencia del mal en un mundo reglado. Aunque muchos relacionen el efecto emotivo del caminar entre pesadas moles geométricas con el impacto sensorial de obras colosales de Serra como la Snake o las Torqued Ellipses, y aunque otros tantos vinculen las bandas ondulantes y la red agrietada con proyectos de Eisenman como el Centro Columbus, la Ciudad de la Cultura de Galicia o sus múltiples "excavaciones", en última instancia este proyecto no remite a biografías artísticas singulares, sino a la universalidad de la experiencia humana.
Los visitantes de una exposición de Ulay y Marina Abramovic debían entrar en la galería deslizándose entre los cuerpos desnudos de los artistas que flanqueaban el umbral. Aquí, los cuerpos vestidos deben desnudar sus emociones deslizándose entre bloques de hormigón que conforman un enloquecedor laberinto de orden, fluido como un campo pautado de lava volcánica, para descender a un submundo exacto y opresivo: un rito de paso inevitablemente asociado con la muerte, agobiante al internarse en el bosque geométrico mientras los bloques se hacen más altos, se pierden las referencias urbanas circundantes y sólo puede verse un retazo de cielo; pero también vinculado con el renacimiento espiritual que sigue a la anihilación emotiva, liberador a medida que se asciende y se sale del jardín pétreo de senderos apretados, que en la distancia se desdibuja en un oleaje amable, de manera que el memorial borra sus límites y se hace indefinido para fundirse con ese inmenso océano de dolor y de tumbas que yace bajo Berlín.
Es posible que Jacques Herzog tenga razón cuando sugiere exacerbar la experiencia ambulatoria y táctil del memorial con un suelo mullido de tierra o grava que responda a la pisada y enmarque la presencia rotunda de los bloques como icebergs de hormigón que emergen del inframundo; sin embargo, el actual pavimento de adoquines resulta suficiente para empujar al visitante hacia un precipicio de ansiedad y malestar.
No es fácil saber cómo debe expresarse el recuerdo del terror, y tanto los altares florales de Hiroshima como los raíles en llamas de Auschwitz sugieren teatros de la memoria más eficaces que los parques temáticos inmobiliarios del 11-S neoyorquino o el escuálido y nómada bosque de los ausentes del 11-M madrileño. Pero hoy vivimos en España una primavera de tumbas removidas, historia revisada y monumentos cuestionados que amenaza con transformar la amnistía amnésica de la transición democrática en un campo de batalla de memorias enfrentadas y hostiles. A diferencia del arrepentimiento colectivo que se exige a Alemania, o del acto de contrición que los orquestados manifestantes chinos demandan de Japón, el conflicto simbólico español remite a una guerra civil, y no es seguro que bajo las cenizas de la historia se hayan apagado ya las brasas del resentimiento que alimentan los incendios de los espíritus y los cuerpos.
Berlín, con este monumento expiatorio, lo mismo que el Papa bávaro con su aproximación fraternal a confesiones antaño aborrecidas, marcan un camino de reconciliación de identidades, creencias y memorias que puede servir de ejemplo para este país inflamable de veta brava y bronca fácil. Aunque resulte inesperado recibir lecciones alemanas, el laberinto berlinés puede ayudarnos a encontrar el camino en nuestros propios laberintos familiares.
La
obra escultórica fue parte de los proyectos que conmemoran el
bicentenario del país. Sin embargo, a un mes de que se inaugurara, falló
la bomba de agua y con el tiempo presentó más problemas. El último gran
mantenimiento ocurrió en el 2014, desde entonces, las placas de cobre
han sido robadas y el monumento en el que se invirtieron casi $180
millones permanece sin cuidado.
El Hilo de Agua es una obra escultórica que fue construida en
el 2010 en pleno corazón de Antofagasta como parte de los proyectos que
conmemoraron el bicentenario de la independencia chilena.
Levantada como un legado para futuras generaciones, las dos torres de 25
metros de alto junto a un hilo de agua de unos 80 metros permanecen en completo abandono.
Las placas de cobre que luce la estructura son objeto de constantes
robos y dejan al descubierto la madera que reviste el hormigón de la
estructura, una que nunca logró transformarse en un punto turístico de
referencia integrado al sector del Barrio Histórico. En este contexto, actores locales consideran que, si el monumento ya está emplazado en la ciudad, solo queda hacerse cargo de él.
La escultura es un “Hito Bicentenario” de Antofagasta y fue
seleccionada en el Concurso Internacional de Proyectos del 2009, por un
jurado compuesto por autoridades locales y representantes del mundo
patrimonial. A través de la Ley de Donaciones Culturales, la
compañía Altonorte entregó $150 millones para su construcción, la que se
desarrolló en el bandejón central de la costanera en el centro de la
comuna. Su entrega ocurrió en junio del 2010, cuando los
trabajos todavía no habían finalizado, pero ya estaban en pie las dos
torres de hormigón armado de 25 metros de alto, revestidas de cobre y
que se emplazan dentro de una pileta por donde corre un canal de agua.
Sin embargo, un mes después de que la obra finalizara, la
bomba que debía ejecutar la circulación de agua e impulsar la pileta,
acción que supuestamente tenía que apreciarse mejor durante las noches,
presentó problemas y desde entonces el concepto completo quedó en
abandono.
En el 2014 se realizó la primera y última gran intervención para tratar de rescatar el “Hilo de Agua”,
luego de cuatro años sin mantenimiento. Ese año, la Municipalidad de
Antofagasta informó que la misma empresa facilitó otros $25 millones
para reparaciones y que cuando finalizaran, estaría a cargo de su
cuidado. Aquello contempló el revestimiento de la cerámica y cobre, la
renovación de más de 1.300 palmetas y también la instalación eléctrica
para el cambio de reloj, un nuevo cableado, reposición de focos y el
remplazo de lámparas en mal estado. Además, se estableció la reparación
de la bomba para que el agua circulara en la parte superior de la
pileta.
Pero con el tiempo la suciedad apareció en las placas de cobre,
nuevas fallas ocurrieron y el agua quedó estancada, el sector pasó a ser
utilizado por necesidad de personas en situación de calle y comenzó la
sustracción de las láminas de metal rojo, dejando al aire la madera de
la estructura.
El arquitecto y académico de la Universidad Católica del Norte, Claudio Galeno, cree que el monumento se hizo de una forma improvisada. “De hecho, cuando se estuvo construyendo las terminaciones eran bastante malas. Recuerdo perfectamente el proceso, son
dos placas de hormigón y estaban llenas de nidos y después las
revistieron en madera, luego en cobre y nunca funcionó muy bien. En general, en ese momento se notó un poco esta improvisación, porque además fue simultáneo con la instalación de la bandera. Fue un poco impuesto, hecho a la rápida y mal hecho, porque recuerdo que nunca vi el tema del agua funcionando perfectamente”, aseguró.
Rescatar el monumento
Sobre si debe salvarse este hito, Galeno señaló que “ya está ahí”. En
ese sentido, indicó que debería rediseñarse parte del monumento en sus
terminaciones, ya que el revestimiento en cobre siempre será un problema
al momento de su preservación. “Puede buscarse alguna solución constructiva que no se vea constantemente afectada por estos robos (de cobre)”, afirmó.
Desde su especialidad, el arquitecto sostuvo que siempre le incomodó
el monumento, porque de pronto que aparecieron dos piezas en altura, una
frente a la otra, la bandera y el hilo. “Creo que era uno u
otro, pero no ambos elementos juntos. He visto monumentos que funcionan
con los dos hitos verticales juntos y si están bien terminados, tienen
interés, pero este revestimiento de cobre no estuvo bien. No
soy muy fanático del presidente Carlos Ibáñez, pero su monumento en
Arica también tiene dos elementos verticales y sí está bien hecho. Las
terminaciones son impecables y a pesar de que no es una idea nueva, todo
tiene que ver con cómo está ejecutada”, apuntó.
Paula Celis, consejera regional del Partido de la Gente,
recordó que cuando inauguraron la obra se planteó como un legado para
las futuras generaciones. Por eso es partidaria de que ese compromiso se
mantenga con la ciudad y darle la atención necesaria para que realmente
sea un monumento que le dé valor a Antofagasta. “Para detener
los robos de las planchas quizás se podría poner algún tipo de
vigilancia o un cerco que no afecte a la obra escultórica”, dijo.
El consejero regional UDI, Dagoberto Tillería,
lamentó que la parte de abajo del hito ya no tiene láminas de cobre y
que las sustracciones ya avanzaron hacia los elementos en altura.
Tillería era concejal en la época que fue construido el hilo y manifestó
que era un buen proyecto simbólico para el bicentenario, pero
que “la gente no lo relacionó con hito importante de la ciudad, no
estuvo iluminado y no corría una gota de agua, que era lo principal, el
espíritu del proyecto”.
La idea, continuó, era que la estructura, frente al Muelle Histórico,
se transformara en un punto de atracción turístico junto a la bandera,
pero desde el inicio quedó abandonado y nadie asumió su mantenimiento de
forma sostenida.
“Creo que no se cumplió el objetivo porque la comunidad no se
identifica con el Hilo de Agua porque nunca sintieron que estuviera
terminado, el sistema de agua nunca funcionó. En ese sector lo
más importante es el Muelle Histórico, el resto no. Era una obra para el
Bicentenario en un lugar donde se buscaba reflejar ese hito, pero no
funcionó como la ciudad lo esperaba”, advirtió el consejero regional. Y
explicó que quien tenga su cuidado a cargo puede postular un proyecto de
mejoramiento a fondos del Gobierno Regional, ya que ese sector completo
de la ciudad debe ponerse en valor.
Pablo Toloza, exintendente de Antofagasta, coincidió
que el monumento debe ser restaurado y conservado, agreando que no no
solo hay que el Hilo de Agua, sino todos los monumentos que de la
región.
“Lo que ocurre con el Hilo de Agua es una muestra palpable de cómo está nuestra ciudad y región, en un total abandono. Es
lamentable que existiendo recursos, las autoridades no puedan trabajar
en conjunto para mejorar la calidad de vida de las personas que vivimos
en Antofagasta. La ciudadanía pide y exige mejor calidad de
vida, más áreas verdes, paseos y lo que veo es solo peleas y nada de
gestión. Hago un llamado a las autoridades, déjense de pelear y póngase a
trabajar”, emplazó.
Eslayne Portilla, exconsejero regional, tiene una
opinión diferente y sostuvo que el tema tiene dos aristas. La primera es
por qué el proyecto nunca funcionó como se había planteado y si ello
tuvo algún responsable. El otro aspecto es el vandalismo que sufre con
el robo de las placas de cobre, hecho en el que las autoridades actuales
tienen que determinar la manera de resguardar la obra.
“Pudo ser una buena idea, pero no puede dejarse públicamente porque
se destruye. Se habló mucho del tema del cobre, de estas láminas que
cubrían el monumento, del agua, pero la comunidad nunca lo entendió, no lo hizo parte suya tampoco.Y
hoy esto pasa por una realidad social, insistir en eso es perder plata,
tenemos otras necesidades más urgentes, como la seguridad”, remarcó.
Tras siete años de espera parten obras de recuperación del Odeón
Tuvieron que pasar siete largos años de espera y cumpliendo el anhelo de miles de antofagastinos, el municipio inició formalmente este viernes las obras de recuperación del tradicional kiosco de retreta de la Plaza Colón, emblemático monumento de más de un siglo de antigüedad y que forma parte central del patrimonio histórico, cultural y arquitectónico de la comuna.
Finalmente ayer se dio el vamos a la primera etapa de intervención ingenieril, la que tiene como objetivo consolidar estructuralmente este elemento que en la actualidad presenta un gran deterioro y un serio riesgo de colapso.
El arquitecto de la Secretaría Comunal de Planificación, Mauricio Ara, explicó que este proyecto ejecutado por la empresa Flesan Cortés Diamantados Limitada, "consta de una inversión de 98 millones de pesos, tiene una duración de 90 días y comprende la completa reposición de la loza intermedia de la retreta. Detalló además que serán reparadas algunas secciones de la cubierta y se repondrán las enfierraduras de hierro que están dispuestas en forma ornamental".
Junto con ello, afirmó, se va a restituir el sistema eléctrico "que lo que busca es poder instaurar la capacidad operativa de la retreta de modo que la comunidad la pueda utilizar con fines culturales.
planes
En esta misma línea, el secretario general ejecutivo de la Corporación Cultural, Mauro Robles, explicó que "en el transcurso del primer semestre del próximo año esperamos tener en la retreta presentaciones de forma permanente, por ejemplo que artistas locales incipientes y consagrados puedan utilizar este espacio que formará parte de un circuito cultural integrado por la Plazuela del Teatro Municipal, el eje Prat - Matta para finalizar en la Plaza Sotomayor".
regalo
El Odeón fue una donación originalmente arreglada por la colonia eslava para la ciudad. Al igual que otros monumentos existentes en la misma plaza, se trataba de un obsequio hecho en el marco general de las celebraciones del Primer Centenario de Chile.
Sin embargo, al transcurrir el tiempo y sucesos como el terremoto de Tocopilla de 2007, el elegante kiosco comenzó a quedar en una triste situación de deterioro y mal mantenimiento.
Es la tercera obra de gran magnitud desarrollada por el creador, donde 300 campanas japonesas homenajearán a nuestros muertos.
El silencio del desierto nortino se verá interrumpido desde este fin de semana. En medio de su inmensidad, a 60 kilómetros de San Pedro de Atacama, el sonido de 300 campanas japonesas ubicadas en soportes de barras metálicas de entre 1 y 2 metros de largo, se instalarán en la comunidad de Talabre para dar vida a un particular homenaje a los que ya no nos acompañan.
el artista
Boltanski aceptó la idea y en junio del año pasado vino a recorrer junto a la curadora distintos lugares en el desierto de Atacama, buscando un espacio que reflejara la soledad e inmensidad del desierto, y que permitiera filmar y transmitir en vivo la instalación. Finalmente Talabre fue el lugar escogido y su comunidad, encabezada por Sótero Armella, decidió apoyar el proyecto por la relación que tenía con su cultura, prestando un terreno para realizar la intervención artística.
Para el francés este trabajo será especialmente significativo, ya que además de ser su primera intervención en Chile será su Tercer Monumento a la Humanidad (el primero se encuentra en la isla Teshima de Japón y el segundo en Tasmania).
"Boltanski considera a cada ser humano como un ser único, en constante condición de fragilidad. Por eso el eje principal de su trabajo es la trascendencia. Con su apuesta logra tocar identidad, memoria colectiva y archivo, además de alcanzar una vinculación entre arte y vida", explica la curadora Beatriz Bustos.
Pero su paso por Talabre no será su única experiencia en Chile, ya que realizará la exhibición Almas en el Museo de Bellas Artes de Santiago. La exposición, que estará abierta al público desde el 30 de octubre de 2014 al 4 de enero de 2015, comprende 30 obras de la colección personal del artista; la instalación Archivos de corazón, donde invita a los espectadores a registrar sus latidos en una consulta médica; y la proyección de la intervención en la comunidad atacameña de Talabre.
Además se tomará el hall central del museo con su exposición "Personas".
"Animitas" es el tercer monumento que el creador instala en el mundo. El primero se encuentra en la isla de Teshima de Japón y el segundo en Tasmania, por lo que la intervención artística en el poblado de Talabre ha sido considerado como de gran importancia y a futuro espera convertirse en uno más de los atractivos turísticos existentes en la provincia El Loa, y principalmente en el desierto de Atacama.
Ministra de Cultura inauguró la muestra de artista francés Christian Boltanski
Almas, del destacado artista conceptual, se exhibe en el Museo de Bellas Artes hasta el 4 de enero de 2015.
por J. L. F. - 29/10/2014
Con un recorrido por su obra junto a la Ministra de Cultura Claudia Barattini, el artista francés Christian Boltanski inauguró hoy su muestra Almas en el Museo de Bellas Artes.
Boltanski recorrió la exhibición -que estará abierta a público del 30 de octubre al 4 de enero de 2014- mostrándole a Barattini las 30 obras de su colección personal; la instalación Archivos de corazón, donde invita a los espectadores a registrar sus latidos en una consulta médica; la proyección de la intervención Animitas, que realizó en la comunidad atacameña de Talabre (su tercer Monumento a la Humanidad en el mundo); y la instalación Personas, donde se toma el hall central del museo con un cerro de ropa usada.
De destacada trayectoria internacional, el creador llega a nuestro país bajo la curatoría de Beatriz Bustos de BBO Desarrollo Cultural, quien lo contactó en París por medio del artista belga Jan Fabre, y le propuso hacer un trabajo en Chile.
El arte de Boltanski ha sido expuesto en los principales museos y bienales del mundo, como el Grand Palais de París y la Bienal de Venecia. Cuenta con obras en las colecciones del MOMA Nueva York, Tate Museum de Londres, y el Centre Georges Pompidou de París, además de una sala dedicada a su trabajo en el Museo de Arte Moderno de París.
El proyecto Almas, Christian Boltanski en Chile, que incluye su paso por Talabre y el MNBA, es organizado por BBO Desarrollo Cultural y presentado por la Fundación Mar Adentro y el CNCA, y está acogido a la Ley de Donaciones Culturales.
Desde fines de diciembre de 2012 está desaparecido el monumento del "hombre chileno de la pampa y el mar" (Ver nota de prensa de Soychile: Desapareció una de las esculturas del artista antofagastino Avelino Sanhueza) creado por el escultor Avelino Sanhueza y ejecutada por él mismo con los artistas Ronald Clunes y Hugo León. La escultura representaba dos hombres robustos dispuestos uno mirando al desierto y otro al mar. La obra había sido inaugurada en su sitio en febrero 1979, us placa decía: "La Universidad del Norte te recuerda la épica del hombre chileno de la pampa y el mar cuyos sudores fertilizaron este desierto".
Su paradero es un misterio, ya que fue sacada desde su base, o mejor arrancada brutalmente de su pedestal. En el sitio hoy solo quedan escombros. Mediante esos fragmentos se puede ver que su materialidad era un cáscara de hormigón con entramado de acero, y si bien era hueca en su interior, debe haber sido resistente y además muy pesada. Además estaba situada a una altura importante y formaba parte de los parques entre el Parque Japonés y el Balneario Municipal, o sea un sitio con movimiento permanente, y mucho más en verano. ¿Como puede ser que nadie haya visto nada? ¿O es que nadie ha indagado?
Es lamentable que esta significativa obra de Sanhueza pase a formar parte de el extenso obituario de piezas públicas que desaparecen de la vida urbana de Antofagasta sin que se haga nada al respecto. Podemos hacer un breve recuento: Los atletas griegos del Parque Centenario, el Monumento alemán de la Plaza Sotomayor, el Juan López de Osvaldo Ventura, los murales del Aeropuerto pintados por Ronald Clunes, el de Carmen Cereceda del Teatro Municipal, el de Claudio di Girolamo del Estadio Regional, las rejas del Odeón donado por la Fundición Orchard, el monumento a José Santos Ossa en el Parque Croata, sin contar el Ancla del Paseo Costero al llegar al Balneario.
Podriamos soñar e imaginar un mundo paralelo donde todas estas piezas habitan esplendorosas, resguardades de la violencia y terror que provoca una sociedad amnésica e indolente con su memoria.
Datos recientes han revelado que la escultura habría sido destruida en un accidente de tránsito protagonizado por un camión.
En noviembre del pasado 2012 falleció el artista chileno Galvarino Ponce Morel. A pesar de que desarrolló una extensa carrera militar, en paralelo se fue formando en el arte, en un principio fue caricaturista, pero su principal formación la realizó en Turín, Italia, ya que mientras estaba destinado a la escuela de infanteria también estudió escultura a la Scuola Albertina delle Belle Arti. Luego se retiró del Ejército para dedicarse al arte.
Ponce es el autor de la escultura a Arturo Prat ubicada Antofagasta en Avenida Grecia con calle Matta, y que fue inaugurada en 1962. Él había ganado el concurso realizado por el Rotary Club de Antofagasta para el monumento que sería ubicado en un nuevo paseo que se proyectaba para Antofagasta, la Avenida Costanera, actual Grecia.
En noviembre de 1961, Ponce terminó en Santiago la modelación en arcilla de la escultura, y entregaría el molde en yeso a la fundición encargada de la pieza en bronce. En Santiago recibieron la pieza algunos representantes del Comité pro construcción del monumento: Alvaro Tobar, Manuel Banderas y el pintor Jorge Court.
Como declararó a la prensa Tobar: "la escultura de 2,50 metros de alto, representa a Arturo Prat en una forma distinta a los monumentos construidos hasta la fecha, con el sentido moderno en sus líneas, en una actitud serena y majestuosa, sin exageración."
Dos reconocidos conjuntos escultóricos monumentales se organizan en torno a una barcaza, se trata de la Fuente Alemana en Santiago de Chile y el Monumento às Bandeiras en São Paulo.
El monumento en Santiago, es obra del escultor alemán Gustav Eberlein y fue un regalo de la colonia alemana al Centenario de la República (1910) pero se inauguró en 1912. Una nota de El Mercurio indica detalles expresados por la historiadora Liisa Flora Voionmaa Tanner:
"La experta señala que la primera opción para instalar el obsequio alemán fue la Plaza de Armas, pero recalca que la ubicación actual tiene bastante simbolismo. "La embarcación que hay en la fuente, donde existen siete figuras a bordo, navega siguiendo el mismo curso que el río Mapocho, por eso es muy importante la orientación que tiene la fuente y que se mantenga en el tiempo"(...)."
El conjunto con muchos personajes en escena se organizan todos en torno a la embarcación, como una estructura que alza los cuerpos y la impone sobre el espacio del parque, definiendo una orientación y la epopeya de los colonos navegantes.
Por otro lado el Monumento às Bandeiras es una obra monumental de escultor italo-brasileño Víctor Brecheret, siendo encargada en 1921, pero recién inaugurada en 1954, en las conmemoración de cuarto centenario de la ciudad de São Paulo. El conjunto representa las bandeiras, que eran expediciones colonizadoras que se adentraban hacia el interior desconocido e inhóspito de Brasil en búsqueda de riquezas. Como se indica en la entrada de la Wikipedia:
"La obra representa los bandeirantes, exponiendo sus diversas etnias y el esfuerzo por abrir el país. Además de portugueses (barbudos), se ven en la obra negros, mamelucos e indios (con cruces en sus cuellos), tirando una canoa de monzones, utilizadas en las expediciones fluviales."
Si bien ambos monumentos se organizan en torno a la nave, la Fuente de Eberlein utiliza un lenguaje mítico donde la barcaza suspende el conjunto y los eleva en una epopeya de ensueño. Además su representación en lenguaje historicista y el uso de metal fundido le confiere ligereza y libertad. Mientras que el monumento de Brecheret utiliza un lenguaje moderno de figuras abstraídas en la tectónica de la piedra, y en ese contexto la nave no traslada los cuerpos, sino los retiene y la convierte en una metáfora del temor y la dificultad frente a la expedición a lo desconocido.
Un interesante artículo aparecido en la revista chilena Zig-Zag de 1935 que expone un proyecto modernista para un monumento a los caidos en la Guerra del Chaco diseñado por el arquitecto boliviano Jorge Rodríguez Balanza.
"El Gobierno boliviano tiene consultado como un homenaje a los caidos en el Chaco, la erección de un monumento a la paz. Como una primicia ofrecemos tres vistas de un anteproyecto presentado por el joven y distinguido arquitecto boliviano, don Jorge Rodríguez Balanza, titulado en la Universidad Católica del Chile. Es una satisfacción para nuestro país el comprobar que de las aulas de sus Universidades salgan elementos nacionales y extranjeros a imponer sus conocimientos profesionales, pues debemos hacer notar que el proyecto presentado por el señor Rodríguez Balanza es una perfección en su género y está actualmente siendo considerado por el Gobierno boliviano con el objeto de adoptarlo."