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22.12.15

El inusitado descubrimiento del 2015: Agencia de la Caja de Empleados Particulares (luego INP y actual IPS), 1954-1958, arq. Ricardo Pulgar San Martín



El Mercurio de Antofagasta en noviembre de 1955 publicó una foto de la maqueta del conjunto de los edificios que construía la Caja de EE.PP y que se componía de su sede, bloques de departamentos dúplex y de un piso (que en total sumaban 52 viviendas), 13 locales comerciales y un teatro estilo bandeja que tendría capacidad para 800 personas. El conjunto ocupaba casi dos fachadas completas de la manzana, calle Sucre y San Martín.



Los edificios fueron construidos por la Empresa Edmundo Pérez Zujovic, para los imponentes de la Caja de Previsión de Empleados Particulares. El arquitecto Pulgar el representante de la Zona Norte de la Caja de EE.PP. entre 1950 y 1955, luego pasó a ser el arquitecto jefe Zona Norte de la Empresa Constructora Edmundo Pérez.



En un inicio se levantó el edificio de cinco pisos de la Caja, en la esquina de calle Washington con Sucre. Durante los inicios de la construcción, debido a la naturaleza no rocosa del terreno se pudo modificar las fundaciones diseñadas para roca por las de tipo de relleno, lo que permitió incluir un subterráneo al edificio de la Caja.



El 1º de agosto de 1958 fue inaugurado el edificio de la Caja. El primer piso estaba destinado a locales comerciales, el segundo a las secciones de Contabilidad, Caja, Jubilaciones, Préstamos y Reembolso y oficina del Contador e Inspección; en el tercero las de Prestamos Hipotecarios, fondos de retiro, Secretaría General y Oficina de Agente; y en el cuarto piso el Departamento Técnico, Fiscalia, Servicio Médico y Casino del personal.



La prensa decía: “Este edificio, fiel reflejo de la arquitectura moderna, es uno de los tantos que han caracterizado ya a Antofagasta como una gran ciudad de amplio contenido progresista y en un creciente periodo de embellecimiento.”



El edificio se caracteriza por su fachada exterior de quiebra soles verticales que enmascaran y filtran la luz del segundo y tercer piso de oficinas. Luego el cuarto piso, está expresado por un corredor perimetral coronado por un quiebra sol continuo que filtra la luz de ese espacio exterior. Al acceder por calle Sucre, se asciende a las plantas superiores por una escalera iluminada naturalmente por aberturas romboidales en el muro que colinda al estacionamiento. Al llegar al segundo piso surge un interior inusitado, un gran vacío central que comunica y organiza las oficinas del segundo y tercer piso, definiendo una gran verticalidad y tridimensionalidad al espacio público, que permite tener un gran dominio de la actividad en las dos plantas. Ese espacio central interior, explica la decisión de diseñar las fachadas exteriores con abundantes quiebra soles, de modo que el interior se vuelque hacia el interior.

1.2.15

El retorno de la serpiente: Mathias Goeritz y la invención de la arquitectura emocional. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 12 noviembre, 2014 - 13 abril, 2015 / Edificio Sabatini, Planta 3





El retorno de la serpiente: Mathias Goeritz y la invención de la arquitectura emocional
12 noviembre, 2014 - 13 abril, 2015 / Edificio Sabatini, Planta 3

La exposición constituye una aproximación al trabajo de Mathias Goeritz (Danzig, 1915 – México DF, 1990) realizado desde su instalación en México, en 1949. A lo largo de cuatro décadas, en su producción tanto teórica como práctica converge la utopía racional con el neoprimitivismo, factores que derivan de su propia biografía: el periplo por distintas ciudades de Europa y del norte de África (1948), su estancia en España y su participación en los prolegómenos de la Primera Semana de Arte en Santillana del Mar (septiembre de 1949), así como el contacto con la cultura mexicana.

La muestra toma el principio de la “arquitectura emocional” como el asunto sobre el que se construye y articula el discurso expositivo. Formulado por Mathias Goeritz en 1954, este principio se convierte en el eje dinamizador y fundamento teórico y estético de su trabajo. Con él apelaba a la necesidad de idear espacios, obras y objetos que causen al hombre moderno una máxima emoción, frente al funcionalismo, el esteticismo y la autoria individual. En este sentido, las nociones de colaboración, la libertad de creación y la recuperación de las funciones sociales del diseño se reconocen en todos los trabajos alentados y realizados por Goeritz en esos años.

Planteada como un recorrido por los trabajos emblemáticos de Goeritz, la exposición pone de manifiesto cómo el conjunto de su obra y actividad surge de la asunción del arte como proyecto meta-artístico (extendiéndose al ámbito de lo social, lo político y lo público), donde una forma primigenia –las líneas en arista que conforman el cuerpo de una serpiente (La serpiente de El Eco, 1953)– deviene módulo formal y conceptual de todo su trabajo, desarrollado en un contexto de guerra fría. A su vez, términos como maqueta y monumento aparecen como las categorías entre las que transita su obra, evidenciando una voluntad de subvertir la noción de proporción.

Para ilustrar estas cuestiones y problemáticas referidas a la concepción y realización de los distintos proyectos e ideas, la exposición se compone de una selección de más de doscientas obras. La naturaleza de las mismas –dibujos, bocetos, maquetas, fotografías, esculturas y cuadros sobre tabla– revela el carácter experimental, analítico e incluso lúdico de la producción de Goeritz, la cual queda vertebrada por la persistencia de un tema y motivo.

Organización:
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Comisariado:
Francisco Reyes Palma

Ver artículo en El País: Tan contemporáneo como un rascacielos, por María Minera.

30.1.15

Amadiel Cortés, el destacado atleta de Pedro de Valdivia. Revista Pampa, julio 1954.



Amadiel Cortés, el destacado atleta de Pedro de Valdivia, que representó a Chile en Sao Paulo (Brasil) en el último Campeonato Sudamericano. Aquí está rodeado de todos esos atletas pedrinos que él animó, ayudó con sus conocimientos y estimuló. "Pampa" rinde este homenaje al esfuerzo y la constancia.



4.12.12

Conjuntos escultóricos y naves: La Fuente Alemana en Santiago de Chile y el Monumento às Bandeiras en São Paulo, Brasil

Dos reconocidos conjuntos escultóricos monumentales se organizan en torno a una barcaza, se trata de la Fuente Alemana en Santiago de Chile y el Monumento às Bandeiras en São Paulo.


El monumento en Santiago, es obra del escultor alemán Gustav Eberlein y fue un regalo de la colonia alemana al Centenario de la República (1910) pero se inauguró en 1912. Una nota de El Mercurio indica detalles expresados por la historiadora Liisa Flora Voionmaa Tanner:

"La experta señala que la primera opción para instalar el obsequio alemán fue la Plaza de Armas, pero recalca que la ubicación actual tiene bastante simbolismo. "La embarcación que hay en la fuente, donde existen siete figuras a bordo, navega siguiendo el mismo curso que el río Mapocho, por eso es muy importante la orientación que tiene la fuente y que se mantenga en el tiempo"(...)."


El conjunto con muchos personajes en escena se organizan todos en torno a la embarcación, como una estructura que alza los cuerpos y la impone sobre el espacio del parque, definiendo una orientación y la epopeya de los colonos navegantes.


Por otro lado el Monumento às Bandeiras es una obra monumental de escultor italo-brasileño Víctor Brecheret, siendo encargada en 1921, pero recién inaugurada en 1954, en las conmemoración de cuarto centenario de la ciudad de São Paulo. El conjunto representa las bandeiras, que eran expediciones colonizadoras que se adentraban hacia el interior desconocido e inhóspito de Brasil en búsqueda de riquezas. Como se indica en la entrada de la Wikipedia:

"La obra representa los bandeirantes, exponiendo sus diversas etnias y el esfuerzo por abrir el país. Además de portugueses (barbudos), se ven en la obra negros, mamelucos e indios (con cruces en sus cuellos), tirando una canoa de monzones, utilizadas en las expediciones fluviales."


Si bien ambos monumentos se organizan en torno a la nave, la Fuente de Eberlein utiliza un lenguaje mítico donde la barcaza suspende el conjunto y los eleva en una epopeya de ensueño. Además su representación en lenguaje historicista y el uso de metal fundido le confiere ligereza y libertad. Mientras que el monumento de Brecheret utiliza un lenguaje moderno de figuras abstraídas en la tectónica de la piedra, y en ese contexto la nave no traslada los cuerpos, sino los retiene y la convierte en una metáfora del temor y la dificultad frente a la expedición a lo desconocido.