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16.2.25

Plaza Colón de Antofagasta: Patrimonio y memoria de la matanza obrera del 6 de febrero del 1906

Vía El Desconcierto.

Por: Claudio Galeno y Luis Alegría | 06.02.2025.

 

Postal de la Plaza Colón enviada el 17 de abril de 1906 / Archivo de Postales de Claudio Galeno

 La Plaza Colón en Antofagasta, al igual que muchas plazas fundacionales de Chile e Hispanoamérica, ha sido reconocida como un sitio patrimonial, no solo por los edificios y monumentos que la rodean, sino también por los eventos que ha presenciado. Y, aunque forma parte de una Zona de Conservación Histórica, su regulación patrimonial ha sido mínima.

Hoy en día la noción de patrimonio ha trascendido lo material, incorporando lo intangible. Las plazas, como escenarios fundamentales de la vida urbana, ejemplifican esta evolución, pues en ellas se han desarrollado desde actividades cotidianas hasta grandes manifestaciones.

En la plaza ocurre la vida pública: se pasea, se conversa y se observa el devenir urbano, envuelto en una sinfonía de sonidos que incluyen el aleteo de palomas, las campanadas del reloj y la música del odeón.

Desde su origen, en 1869, la Plaza Colón fue concebida como el corazón de la ciudad emergente. En sus inicios, era un gran espacio vacío, atravesado por una vía férrea en 1873. En 1892, el suministro de agua la transformó con la instalación de una fuente central. Para 1903, su diseño radial la dividía en ocho secciones, rodeadas por frondosos jardines y bordeadas por el tranvía.

A principios del siglo XX, Antofagasta vivía entre el esplendor y el conflicto. Mientras se embellecían sus calles tras el Tratado de 1904 y se preparaban los festejos del Centenario, también estallaban crisis, como la epidemia de peste bubónica y la brutal represión de la huelga obrera del 6 de febrero de 1906.

Ese día, en un contexto de tensiones laborales, cientos de obreros se congregaron en la plaza exigiendo mejores condiciones de trabajo. La respuesta gubernamental fue el desembarco de marinos del Blanco Encalada y la formación de una guardia armada con ciudadanos de diversas nacionalidades. El enfrentamiento estalló cuando los huelguistas intentaron desarmar a la guardia, desatando un tiroteo caótico. La balacera duró tres minutos, dejando decenas de muertos y heridos.

El periódico El Industrial describió la tragedia como "la espantosa magnitud de la matanza del martes". Aunque la cifra exacta de víctimas es incierta, se habla de entre 29 y 48 fallecidos, con estimaciones que sugieren un número mayor. La plaza fue cercada por tropas, se declaró estado de sitio y se censuraron las comunicaciones.

La memoria de la masacre ha sido reivindicada a lo largo del tiempo. En 1971, el poeta y periodista Manuel Durán Díaz escribió "Una plaza para la muerte", un radioteatro transmitido en el primer 1º de mayo de la Unidad Popular.

Más recientemente, agrupaciones como la Coordinadora 6 de Febrero y Pampa Negra han resaltado la memoria de estos hechos con la instalación de un memorial junto al reloj británico. Su primera versión en 2016 fue reemplazada en 2018 por otra más resistente, que en 2019 fue reforzada. La presencia de este memorial desafía la hegemonía del monumento británico en la plaza.

El sociólogo Camilo Araya reeditó en 2019 la obra de Durán, destacando cómo estos esfuerzos han conectado con generaciones previas, incluyendo al artista Marko Franasovic y la poetisa Nelly Lemus. El memorial también ha sido punto de encuentro para expresiones culturales, como las intervenciones del Teatro Demoler.

Pero la plaza no solo es un espacio de memoria trágica, sino también de gestos poéticos. En 1929, con solo 17 años, el poeta Andrés Sabella realizó una performance aérea, lanzando su hoja literaria Carcaj desde un avión sobre la plaza y la multitud que salía de misa, según relató María Canihuante.

Oreste Plath recogió este episodio en Poetas y poesía de Chile (1941). Este acto, más que una simple anécdota, consolidó la plaza como un escenario de experimentación poética y memoria urbana. Sabella tampoco ignoró la dimensión trágica de la plaza. En su novela Norte Grande (1944), escribió:

"La Plaza Colón de Antofagasta creció encima de sangre obrera. (…) Y las balas, en 1906, enseñaron a sus escasos pájaros un idioma que ninguno se atrevió a repetir: 3.000 obreros en huelga se hallaron con que la mejor palabra no crepitaba en los códigos, sino que en la carabina".

Así, la Plaza Colón no es solo un sitio patrimonial por su arquitectura o su historia oficial, sino también por su papel en la memoria colectiva. Su dimensión trágica y reivindicativa sigue viva, honrando a quienes cayeron el 6 de febrero de 1906 y manteniéndose como un espacio de resistencia y expresión cultural.

5.2.25

Conmemorando: Plaza Colón: historia y memoria en el corazón de Antofagasta

Vía El Diario de América.

Postal de la Plaza Colón enviada el 12 de enero de 1906. Archivo de Postales de Claudio Galeno, CLANT02-003.


Desde su origen en 1869, la Plaza Colón ha sido un punto central en la vida urbana de Antofagasta. Más allá de sus monumentos y edificaciones, este espacio encarna dimensiones patrimoniales que abarcan desde la memoria de la ciudad hasta episodios trágicos.

La Plaza Colón de Antofagasta es más que un hito arquitectónico: es un espacio cargado de memoria histórica, donde convergen la vida cotidiana y la tragedia. Desde su trazado inicial este lugar ha sido un sitio de memoria y testimonio del devenir histórico de Antofagasta. Su valor arquitectónico, poético y social la convierten en un espacio donde convergen pasado y presente, consolidándola como un símbolo del patrimonio urbano.

Las plazas fundacionales han sido tradicionalmente consideradas espacios patrimoniales por la arquitectura y monumentos que las rodean, pero su valor trasciende lo material.
Claudio Galeno-Ibaceta, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte e Investigador Principal del Núcleo Milenio Patrimonios NupatS, destaca que “las plazas son un excelente paradigma, pues han sido escenarios fundamentales tanto de la vida cotidiana como de diversos eventos y manifestaciones urbanas”.

En este sentido, la Plaza Colón de Antofagasta no solo es un lugar de encuentro y esparcimiento, sino también un escenario de memoria. Luis Alegría, subdirector de Investigación del Servicio Nacional del Patrimonio e investigador principal del Núcleo Milenio Patrimonios NupatS, resalta que “las plazas han sido testigos de acontecimientos que recordamos, otros que olvidamos y algunos que han sido ocultados porque resultan incómodos, exigiéndonos madurez, responsabilidad y respeto por la diversidad de habitantes, minorías y pueblos originarios”.

La historia de la Plaza Colón está marcada por la bonanza salitrera, el desarrollo urbano y la violencia social. Mientras en los primeros años del siglo XX la ciudad se modernizaba, el conflicto laboral crecía. La huelga de febrero de 1906, originada por la demanda de mejores condiciones laborales, culminó en una brutal represión cuando el gobierno ordenó el desembarco de tropas y el uso de la fuerza contra los trabajadores reunidos en la plaza.

“El 6 de febrero de 1906, en ese frágil contexto y frente a las protestas de una huelga multitudinaria, se llevó a cabo una represión planificada contra los huelguistas, resultando en una masacre con muchas víctimas fatales”, explica Galeno-Ibaceta. La tragedia fue reportada por el diario El Industrial, que tituló “Los sangrientos sucesos de la semana pasada” y describió “la espantosa magnitud de la matanza del martes”

A pesar de la censura de la época, la memoria de la masacre ha sido rescatada por distintas generaciones.

Desde el radioteatro Una plaza para la muerte en 1971, hasta la instalación de un memorial en 2016 y su posterior refuerzo en 2019, la reivindicación de este episodio ha crecido. “Estos esfuerzos han conectado con generaciones previas, como el artista Marko Franasovic y la poetisa Nelly Lemus”, señala Alegría, resaltando la continuidad de la memoria social.

Pero la plaza no solo ha sido un espacio de tragedia, sino también de expresión cultural. En 1929, el poeta Andrés Sabella realizó una performance poética lanzando su hojaliteraria Carcaj desde un avión sobre la multitud que salía de misa. Este gesto, según algunos investigadores, forma parte del patrimonio inmaterial de la plaza.

Galeno-Ibaceta concluye que la Plaza Colón es “un sitio patrimonial y de memoria con múltiples dimensiones: histórica, poética, arquitectónica, inmaterial, y sin duda, trágica y reivindicativa”. Su legado no solo se expresa en sus monumentos, sino en la memoria de quienes la han habitado y resignificado a lo largo del tiempo.

Postal de la Plaza Colón enviada el 17 de abril de 1906. Archivo de Postales de Claudio Galeno, CLANT02-001.

25.7.15

El Odeón Eslavo de la Plaza Colón: Tras siete años de espera parten obras de recuperación

Vía El Mercurio de Antofagasta.



Tras siete años de espera parten obras de recuperación del Odeón

Tuvieron que pasar siete largos años de espera y cumpliendo el anhelo de miles de antofagastinos, el municipio inició formalmente este viernes las obras de recuperación del tradicional kiosco de retreta de la Plaza Colón, emblemático monumento de más de un siglo de antigüedad y que forma parte central del patrimonio histórico, cultural y arquitectónico de la comuna.

Finalmente ayer se dio el vamos a la primera etapa de intervención ingenieril, la que tiene como objetivo consolidar estructuralmente este elemento que en la actualidad presenta un gran deterioro y un serio riesgo de colapso.

El arquitecto de la Secretaría Comunal de Planificación, Mauricio Ara, explicó que este proyecto ejecutado por la empresa Flesan Cortés Diamantados Limitada, "consta de una inversión de 98 millones de pesos, tiene una duración de 90 días y comprende la completa reposición de la loza intermedia de la retreta. Detalló además que serán reparadas algunas secciones de la cubierta y se repondrán las enfierraduras de hierro que están dispuestas en forma ornamental".

Junto con ello, afirmó, se va a restituir el sistema eléctrico "que lo que busca es poder instaurar la capacidad operativa de la retreta de modo que la comunidad la pueda utilizar con fines culturales.
planes

En esta misma línea, el secretario general ejecutivo de la Corporación Cultural, Mauro Robles, explicó que "en el transcurso del primer semestre del próximo año esperamos tener en la retreta presentaciones de forma permanente, por ejemplo que artistas locales incipientes y consagrados puedan utilizar este espacio que formará parte de un circuito cultural integrado por la Plazuela del Teatro Municipal, el eje Prat - Matta para finalizar en la Plaza Sotomayor".
regalo

El Odeón fue una donación originalmente arreglada por la colonia eslava para la ciudad. Al igual que otros monumentos existentes en la misma plaza, se trataba de un obsequio hecho en el marco general de las celebraciones del Primer Centenario de Chile.

Sin embargo, al transcurrir el tiempo y sucesos como el terremoto de Tocopilla de 2007, el elegante kiosco comenzó a quedar en una triste situación de deterioro y mal mantenimiento.

28.12.12

Una historia subterránea: los estacionamientos de la Plaza Colón y del Parque Brasil


Hace un año que el Municipio aprobó la licitación para los estacionamientos subterráneos bajo la Plaza Colón y en el extremo norte del Parque Brasil en Antofagasta, pero últimamente poco se ha sabido de los avances de los proyectos. El proceso no ha estado exento de polémicas, como toda gran obra pública, y una de ellas es sobre su ubicación en áreas inundables en caso de un maremoto, como se puede ver en un video de Antofagasta TV: "Surgen voces disidentes".

Como se publicó en agosto de 2012 (Estacionamientos subterráneos prometen descongestionar el centro de Antofagasta ), es evidente que frente a la congestión que se produce en ambos sectores y a la consecuentes escasez de estacionamientos, la medida, si es bien ejecutada ayudaría a liberar el espacio público que ocupan hoy todos esos vehículos que aparcan por donde sea, paraderos de transporte colectivo, áreas donde es prohibido estacionar, e incluso sobre las veredas, interrumpiendo el espacio de transito peatonal. En realidad la anarquía es total.


En septiembre de 2012, el Municipio declaró (Muni concesionará estacionamientos subterráneos en Plaza Colón y Av. Brasil) que los estacionamientos serían concesionados a privados y entregaron detalles de las obras:

"Para el sector de calle San Martín, el municipio pretende construir 254 estacionamientos subterráneos, en tres niveles, además de una galería con 13 locales comerciales, una cafetería y 3 kioscos, a la cual se accedería desde calle Arturo Prat. De forma adicional, se concesionarán 115 estacionamientos de superficie con parquímetro en las calles Baquedano y Bolívar mientras se realicen las obras, los que se reducen a 92 en calle Baquedano y Condell una vez que comience la operación.
Del mismo modo, en la Avenida Brasil (sector de las clínicas), se emplazarán 279 estacionamientos subterráneos, 11 locales comerciales y 2 cafeterías, más 185 estacionamientos en superficie durante la construcción de la obra, los que se reducen a 92 en las calles 14 de Febrero y pequeños tramos de Coquimbo, Copiapó y Condell, cuando las obras se encuentran terminadas."

Las experiencias de este tipo de estacionamientos, en muchos sitios es exitosa, pero podemos recordar otras que han sido un desastre, como en Iquique, donde la realización de las obras en la Plaza Prat, deformó totalmente ese espacio público, convirtiéndolo en una suerte de desierto. Además está la experiencia reciente de la Plaza Condell que para la excavación demolió el odeón art deco diseñado por el arquitecto Jorge Tarbuskovic.


Esperemos que los proyectos preliminares que se han publicitado con infografías y animaciones, queden bien, recuperen espacio público, mantengan o amplíen las áreas verdes y lo principal, recuperen el patrimonio que se aloja en esos espacios. En la Plaza Colón aún yace abandonado el Odeón Eslavo, y esperemos que estas obras no signifiquen su ruina completa. Por otro lado, la infografía que muestra el proyecto para la Plaza, no incorpora el monumento español. ¿Pensarán trasladarlo?


Por otro lado, en las imágenes del Parque Brasil, se mantiene el monumento al Alcalde Poblete, pero no está el Odeón que regaló la Fundición Orchard para el Centenario, ni se vislumbra el Monumento de la Colonia Griega que muy bien podría recuperarse e integrarse a la nueva obra. Ese proyecto en general tiene una espantosa estética posmoderna, y entre sus diseños recargados y rebuscados tiene un extraño corchete rojo como un portal cerca del edificio obelisco, es de esperar que esto no pase de un anteproyecto, y su estética adquiera mayor sobriedad y más unidad.

29.3.12

Inician campaña para salvar el Odeón Eslavo de la Plaza Colón de Antofagasta

Vía El Mercurio de Antofagasta.


Inician campaña para salvar odeón de la plaza
iniciativa. El reconocido arquitecto, Claudio Galeno, hizo un llamado de atención para cuidar nuestro patrimonio.

El odeón regalado por la comunidad yugoslava (o eslava o ahora croata) a la ciudad de Antofagasta hace cien años, para el centenario, se está derrumbando o por lo menos está sufriendo la caída de sus cornisas.

El hecho que se arrastra desde diciembre de 2009, sólo se ha agravado, ya que aparte de enrejar el sector, se han empezado a agrietar más áreas, lo que convoca a una urgente intervención para evaluar y evitar su nivel de deterioro, que es de esperar sea solo a nivel de revestimientos.

problema

Para el reconocido arquitecto Claudio Galeno, la situación del odeón pasa por una cuestión de voluntad y por supuesto recursos. "Este espacio que se encuentra en la Plaza Colón es muy significativo para todos los habitantes de Antofagasta, tanto por la historia que conlleva, como por el significado que repercute en el imaginario colectivo. Debemos tener claro que esta responsabilidad debe pasar por alguna institución que en estos caso me parece que es el municipio.

Monumentos Nacionales no tiene los fondos para remodelar este tipo de problemas, es por eso que tengo mis dudas sobre quién es el responsable de arreglar y pronto esta retreta.

¿Qué se podría hacer desde el punto de vista arquitectónico ?

-Creo que lamentablemente los fierros que sostienen esta estructura están completamente oxidados, hemos analizados y sabemos que existe una fatiga de material que puede costar muy caro. También existe madera que no está en las mejores condiciones, su poco uso y la mala mantención provocaron un daño mucho mayor que se va extendiendo mientras no se haga nada al respecto.

¿Existe la esperanza para poder rescatar este monumento?

- Primero debe existir la voluntad de hacer las cosas. Los primeros atisbos de un derrumbe de su fachada fueron allá por el 2009. Los recortes de prensa están y los juramentos de una intervención también. Lo preocupante es que mientras se decide quién debe arreglar esto, el odeón sigue destruyéndose en el corazón del centro.

mal presagio

Curiosamente de los pocos remanentes de estos regalos hechos por las agrupaciones de colonos extranjeros y privados a la ciudad de Antofagasta, como lo son el monumento español, el reloj británico y el odeón yugoslavo, pareciera que la ciudad les ha otorgado un fecha de caducidad. El monumento de los españoles el año pasado se mutiló con la desaparición del cóndor, y ahora el odeón inicia su derrumbe, sin duda por escasa mantención y falta de responsabilidad.

10.2.11

Daños en patrimonio. Falta de permisos retrasa reparación de histórico odeón

El Mercurio publicó nuevas aclaraciones y justificaciones del Director de Planificación de la Ilustre Municipalidad de Antofagasta, el arquitecto Victor Hugo Véliz, por el completo abandono y avanzado proceso de ruinificación del Odeón Eslavo en la Plaza Colón de Antofagasta.

12.1.10

LA RESISTENCIA DE LOS ANTIGUOS MACETEROS DE LOTA EN LOS ESPACIOS PÚBLICOS DE ANTOFAGASTA


Una foto de 1909, aclara un mito, unos extraños maceteros ornamentales que se encuentran en el parque Brasil, en realidad son elementos históricos, ya que estaban antes en la plaza Colón. 

Más de cien años han cumplido estas extrañas mímesis de troncos producidos en Lota (una pieza tiene una inscripción que indica eso), y siguen relativamente intactos, como íconos olvidados de principios del siglo XX. 

Aunque esta foto es de 1909, hay otras fotografías de alrededor de 1905 y 1906 que muestran que ya estaban, o sea que no fueron puestos ahí antes de las celebraciones del Centenario de la República.

7.1.10

EL DERRUMBE DEL ODEÓN PLAZA COLÓN O 100 AÑOS SIN MANTENCIÓN DE LOS REGALOS DE LAS COLONIAS EXTRANJERAS, 1910-2010

© Claudio Galeno

El Odeón regalado por la comunidad yugoslava (o eslava o ahora croata) a la ciudad de Antofagasta hace cien años, para el Centenario, se está derrumbando, o por lo menos está sufriendo la caída de sus cornisas. El hecho que se arrastra desde diciembre de 2009, por lo menos desde antes de navidad que fue cuando hice estas fotos, solo se ha agravado, ya que a parte de enrejar el sector, se han empezado a agrietar más áreas, lo que convoca a una urgente intervención para evaluar y evitar su nivel de deterioro, que es de esperar que se solo a nivel de revestimientos. Curiosamente de los pocos remanentes de estos regalos hechos por las agrupaciones de colonos extrajeros, y privados a la ciudad de Antofagasta, como los son el monumento español, el reloj británico y el odeón yugoslavo, pareciera que la ciudad les ha otorgado un fecha de caducidad, el monumento de los españoles, el año pasado se mutiló con la desaparición del condor, y ahora el odeón inicia su derrumbe, sin duda por escasa mantención. Recordemos que el monumento alemán se destruyó para las obras de la nueva plaza Sotomayor, y rescataron un escuálido fragmento para colocarlo sobre esa columna posmoderna e impersonal, que no le llega ni a los pies del monumento original. Los escaños donados por los árabes desaparecieron en las bodegas municipales cuando se remodeló la plaza Colón a principio de los años 90. El odeón donado por la Fundición Orchard a la plaza Centenario, esta tan alterado en sus elementos más significativos, me refiero a las verjas, que ni se acerca al original. El monumento griego de Los Gladiadores definitivamente no está. Y el portal de acceso al cementerio ha perdido su relevante ornamentación sobre las esquinas del volumen. ¿Estaban hechas para durar 100 años? No creo que Luigi Verga Adb-El-Kader, el ingeniero ítalo árabe a cargo de estas obras en el Centenario las haya programado con fecha de caducidad. Las grandes fiestas cívicas y su sociedad simbolizada en estas presencias requieren que las generaciones que las suceden velen por la memoria de la comunidad. Vangloriemos las nuevas obras del Bicentenario, pero salvemos las obras del Centenario.

© Claudio Galeno