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4.5.19

Miguel Lawner obtiene Premio Nacional de Arquitectura

Vía La Tercera.

Autor: Javier García

Vie 5 Abr 2019 | 06:40 pm


Miguel Lawner, Premio Nacional de Arquitectura.

Otorgado cada dos años, el profesional fue elegido por el directorio del Colegio de Arquitectos de Chile. El también académico, de 90 años, fue parte de la planificación del edificio UNCTAD y de la Villa San Luis, en los años 70.

“Sus aportes impulsados tanto en el gremio como en las políticas públicas, su legado en las enseñanzas dictadas en Chile, Dinamarca y Alemania e innumerables metros cuadrados proyectados de diversa escala, contexto y programa, lo hacen merecedor de este reconocimiento nacional a un arquitecto que, hasta el día de hoy, sigue vigente”, anunció el Colegio de Arquitectos de Chile al nombrar a Miguel Lawner (90) como el nuevo Premio Nacional de Arquitectura. El galardón es otorgado cada dos años, desde 1969.

Lawner fue parte de la planificación del edificio para la UNCTAD III (actual GAM) y la Exposición Internacional de la Vivienda (VIEXPO), además de director ejecutivo de la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) durante el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. Entre sus obras de este periodo se encuentran el diseño y ejecución de varios conjuntos habitacionales en Santiago, como la Villa San Luis, en la comuna de Las Condes.

“El esfuerzo que nosotros hicimos por acabar con la segregación social fue maravilloso. No tiene sentido que el acceso al suelo esté solamente para el que tiene recursos, eso es inaceptable. Es lo que genera la ciudad que tenemos ahora, con puntos como los Bajos de Mena, y varios otros lugares de la Región Metropolitana en los cuales los niveles de segregación social urbana son inaceptables”, señaló hace algunos años Miguel Lawner entrevistado por Plataforma Arquitectura.
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Nacido en 1928, criado en el barrio Matta-Portugal, Lawner se formó como arquitecto en la Universidad de Chile y tras el golpe de Estado pasó por distintos centros de detención, incluido Isla Dawson. Luego se exilió en Dinamarca junto a su esposa Ana María Barrenechea. En el exilio, Lawner se desempeñó como docente en la Universidad Goethe de la República Federal Alemana y en la Academia Real de Bellas Artes de Dinamarca. Recién en 1984 logró regresar a Chile.

Entre sus numerosos premios se cuenta el Premio Alberto Risopatrón (Colegio de Arquitectos, 1994), la Medalla Claude Francois Brunet de Baines (Universidad de Chile, 2010), el Premio Edwin Haramoto (Instituto de la Vivienda, 2011) y el Premio Conservación de los Monumentos Nacionales (CMN, DIBAM y UNESCO, 2016).

Lawner recibirá el Premio Nacional en la próxima Feria Libre de Arquitectura, XXI Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile, en octubre de 2019, luego de dar una charla magistral y exponer una retrospectiva sobre toda su carrera.

2.2.18

Arquitecto Miguel Lawner analiza declaratoria de Barrio Suárez Mujica como Zona Típica

Vía BioBioChile.



Publicado por María Graciela López

A raíz de la declaratoria del Barrio Suárez Mujica como Zona Típica, el destacado arquitecto Miguel Lawner ha difundido algunas reflexiones sobre el Barrio Suárez Mujica, “una zona que vimos desarrollarse desde que iniciamos nuestros estudios de arquitectura”, señala en la misiva, de la que te presentamos un extracto a continuación.

Por Miguel Lawner.

El barrio Suárez Mujica debe ser la última gran reserva patrimonial de Chile, representativa del movimiento moderno en arquitectura. La Zona Típica aprobada días atrás por el Consejo de Monumentos Nacionales, protege el territorio comprendido entre las calles Lo Encala y Pedro de Valdivia de Poniente a Oriente, y entre José Domingo Cañas y la Avenida Grecia, de Norte a Sur.

Se trata de una zona espacialmente homogénea, concebida desde sus orígenes según el modelo de ciudad jardín, es decir con viviendas aisladas de uno o dos pisos y amplios antejardines. Sus calles cuentan con aceras anchas, que han permitido el crecimiento de de una rica variedad de árboles. Caminar por estas vías durante el verano es un placer, cobijados bajo un fresco túnel verde.

El desarrollo del barrio se intensificó a comienzos de los años cuarenta del Siglo pasado, como consecuencia de las importantes obras viales efectuadas a raíz de la construcción del Estadio Nacional, que dieron vida a la Avenida Campos de Deportes y a la Avenida Grecia. Estas arterias mejoraron notablemente la accesibilidad del sector, incentivando el asentamiento de familias de clase media, en aumento durante esos años, gracias al mayor desarrollo económico del país.

A fines del 50 el barrio ya estaba consolidado, por lo cual adquirió una fisonomía de gran homogeneidad, conservada hasta ahora, gracias a las escasas intervenciones mayores, salvo las efectuadas a lo largo de José Domingo Cañas.

Conviven en armonía diversos estilos: algunas viviendas Art Decó, otras de la Belle Epoque, unas pocas eclécticas y la mayoría claramente modernistas. Predominan las fachadas estucadas, pero varias exhiben sus muros con ladrillo artesanal a la vista. Abundan los techos planos y los hay con pendiente, en su mayoría con cubierta de tejas de arcilla. De vez en cuando una torrecilla romántica corona alguna caja de escala.

Suárez Mujica tuvo un desarrollo casi simultáneo con el barrio El Golf, donde se establecieron preferentemente las familias más acaudaladas del país, quienes, ansiosos por exhibir su riqueza, impusieron una arquitectura de estilo: casas inglesas o francesas, con columnas abrigando los porch de acceso y abundancia de balaustres.

Dada la xenofobia característica de la aristocracia chilena, abundaron señales para ahuyentar el asentamiento de familias de origen árabe en El Golf, que fueron acogidas sin discriminación en el barrio Suárez Mujica. De hecho, desde sus orígenes, éste fue un territorio de integración étnica, donde también se asentaron familias de origen judío, huyendo de los pogrom y el desgobierno generado en Ucrania y otros territorios de Rusia, a la caída del imperio zarista.

El barrio Suárez Mujica conoció la intervención de varios arquitectos extranjeros que encontraron refugio en Chile tras las persecuciones antisemitas desatadas por el nazismo en Europa. Tal es el caso de José Dvoresky, Tibor Weiner y Vadim Fedorov, cultores relevantes de la arquitectura moderna. A ellos se suman otros colegas chilenos, como Simón Perelman, Jaime Bendersky y Viterbo Castro, quién construyó para su familia una casa situada en la acera oriente de Campos de Deportes, próximo a Avenida Grecia.

Un arquitecto poco conocido, autor de muchas obras meritorias en Ñuñoa y Providencia, es Juan Tapia Chuaqui, quién falleció en 1981. Formado en la Escuela de Arquitectura de la U. de Chile, tuvo como su maestro y guía al profesor Roberto Dávila. Ejerció la profesión asociado al arquitecto Francisco Aedo Carrasco, quién figura en la ominosa lista de personas detenidas y desaparecidas en Chile.

A Juan Tapia le debemos algunos proyectos de arquitectura notables como la vivienda ubicada en José Luis Araneda Nº 90, a pasos de Irarrázabal, que aún se conserva, característica por el uso de pilares en la planta baja y ventanas corridas, al mejor estilo corbusiano.

También se conserva la vivienda ubicada en Campos de Deportes Nº 468, no tan bien mantenida como la anterior.

Su obra más relevante es sin duda, la mansión ubicada en Providencia, calle Los Leones 927, construida para su tío Basim Chaqui a fin de alojar a su familia compuesta por su mujer y siete hijos.

Es una edificación en tres pisos de altura, caracterizada por la existencia de una escalera en forma de una amplia espiral, iluminada por bloques de vidrio a lo largo de todo su recorrido.

Junto a su hermano Ricardo, también arquitecto, Juan Tapia proyectó los dos edificios de departamentos de clara línea moderna, ubicados en las esquinas Nor-oriente y Sur-oriente de Pedro de Valdivia con Irarrázabal, este último demolido recientemente, para dar paso a las instalaciones de la línea 6 del Metro.

El barrio también ha sido lugar preferido para vivir y trabajar de varios artistas y escritores. En Eduardo Castillo Velasco Nº 1743, levantó su casa el escritor costarricense Joaquín Gutiérrez, avecindado en Chile desde los años 40, quién casó con Nena Nascimento, hija de Carlos Nascimento, formador de la Imprenta y que lleva su nombre, empresa pionera del campo editorial en nuestro país.

Declaratoria de Zona Típica

La declaratoria de Zona Típica, incrementará las fortalezas espaciales del barrio Suárez Mujica. Incentivará la instalación en el barrio de pequeñas oficinas de profesionales o emprendedores, que restauran las casas sin alterar la fisonomía del barrio en un sano proceso de reciclaje de las edificaciones originales.

La objeción levantada por los opositores a la declaratoria de zona típica, argumentando que los inmuebles pierden su valor carece de todo fundamento. Se trata de cómplices de las grandes inmobiliarias interesadas en impulsar el modelo aplicado en Estación Central, ofreciendo precios especulativos por la adquisición de 3 o 4 viviendas, a fin de levantar una torre sin consideración a los impactos ambientales catastróficos generados por dicha intervención.

Igualmente mal intencionada es la objeción que los vecinos no podrán ejecutar obra alguna de mantenimiento, sin la autorización del Consejo de Monumentos Nacionales. La declaratoria de Zona Típica se complementa con la elaboración de un protocolo que regula las intervenciones a efectuarse en los inmuebles, documento que se elabora en conjunto con las Juntas de Vecinos del sector y que no representa diferencia alguna con los permisos de Obra Menor solicitados a las Direcciones de Obras Municipales.

Debemos admitir que dada la ausencia o debilidad de los Instrumentos de Planificación Territorial, el Consejo de Monumentos Nacionales se ha constituido en la única entidad defensora de los intereses del ciudadano común, frente a la acción depredadora de los grandes intereses inmobiliarios que socavan cada día el derecho a la ciudad que nos asiste a cada uno de los residentes en las áreas urbanas de Chile.

22.9.16

Crisis en la construcción hospitalaria en Chile. Por Miguel Lawner.


Vista aérea con el Hospital Regional de Antofagasta (SNS/SCEH) al centro, a la izquierda la Escuela Normal (SCEE) y a la derecha la Villa Coronel Emilio Sotomayor o Villa Florida (CORVI). Detalle de postal en Archivo de Claudio Galeno Ibaceta.

Vía ICAL.

Publicado en nov 20, 2015

En la Cámara de Diputados despachó el presupuesto de Salud, incluyendo un modesto aumento en el rubro destinado a construcción hospitalaria.

No creo que vaya a cambiar sustancialmente el cuadro actual en esta materia. La crisis no está originada por falta de recursos financieros.

Este es un saco roto. La construcción hospitalaria está concentrada hoy en un puñado de grandes empresas constructoras, nacionales, extranjeras o mixtas, que se las arreglarán siempre para duplicar o triplicar los presupuestos convenidos en los contratos originales, por vía de las obras extraordinarias.

Estas tienen su origen en parte por la debilidad de los Servicios de Salud tanto en el diseño y las especificaciones de los proyectos, como en la insuficiente fiscalización de las obras. Pero por sobre todo, el mayor gasto proviene de la infinita astucia de las grandes empresas constructoras para justificar obras extraordinarias. Esta es una ley inexorable, corroborada una y mil veces y no debiera sorprendernos.

Tras 40 años de aplicación fanática del modelo neoliberal en nuestro país, se fueron extinguiendo las empresas constructoras medianas o pequeñas que dominaban el campo de la construcción antes de la dictadura. Se ha originado una concentración de esta actividad, tal como ocurre en todos los ámbitos de la actividad económica. Las colusiones conocidas en las farmacias o el papel confort, se repiten 1 acá y allá. La libre competencia es una ficción. El propio Estado ha favorecido la concentración de la actividad en pocas manos, al establecer tal nivel de exigencias en sus licitaciones, que excluyen a quién carece de capacidad económica para optar a ellas.

Este año [2015], el Ministerio de Salud ordenó la paralización de las obras contratadas con la firma Pixels SpA, para la construcción de los hospitales de Putaendo y de Futaleufú y los Centros de Salud Familiar de Colbún y Santa Sabina (VIII Región). Al hacer efectivas las boletas de garantías entregadas por esta firma, se constató que carecían de respaldo. Estamos hablando nada menos que de la suma de $ 7.600 millones de pesos. A comienzos del año pasado, el Servicio de Salud de Iquique le había adjudicado a esa misma empresa la construcción del hospital en Alto Hospicio, contrato paralizado por la Contraloría que acogió un requerimiento del diputado Hugo Gutiérrez, demostrando que la oferta de Pixels era más alta que otros dos participantes en la licitación.

Están paralizadas otras obras como los hospitales en Calama, Puente Alto, Salamanca, Ovalle, Pitrufquén y numerosos CESFAM como los de Dalcahue, Illapel y Chonchi. Otras obras presentan retrasos considerables y los recién inaugurados hospitales de Maipú y La Florida adolecen de reparos inaceptables.

Es un cuadro de verdad alarmante. El país es hoy rehén del grupo de grandes empresas que monopolizan la actividad constructora en un campo tan vital como es la salud de la población.

En 1944, el gobierno del Presidente Juan Antonio Ríos, creó la Sociedad de Establecimientos Hospitalarios, institución disuelta por la dictadura

Fue constituida como una Sociedad Anónima sin fines de lucro, con capitales mixtos, provenientes del Estado, el Servicio Nacional de Salud e incluso algunos privados, por ejemplo, la Polla Chilena de la Beneficencia. El primer presidente de su directorio fue el ilustre médico Sótero del Río.

Al comienzo, la institución recurrió para sus proyectos al Departamento de Arquitectura de la Junta Central de Beneficencia y Asistencia Social,(antecesora del Servicio Nacional de Salud), pero pronto constituyó su propio Departamento Técnico, bajo la dirección del prestigioso arquitecto Fernando Devilat. La institución adquirió tal prestigio, que de toda América Latina concurrían profesionales para interiorizarse de su exitoso funcionamiento.

Con frecuencia, la SCEH enviaba al extranjero, a profesionales funcionarios del Servicio, con el fin de informarse respecto a las últimas innovaciones en materia de avances tecnológicos o en el diseño de construcciones hospitalarias, consolidando de esta manera su excelencia profesional.

Todas las obras fueron proyectadas enteramente en los talleres de la SCEH, asumiendo además la fiscalización de las obras. Durante más de 30 años, esta institución diseñó y construyó gran parte del parque hospitalario existente en Chile hoy día. Los edificios han tenido la capacidad de adecuarse sin problemas a las complejas tecnologías incorporadas en los últimos años.

No recuerdo queja alguna respecto a fallas en la construcción, desfalcos o casos de corrupción en la gestión de la SCEH.

Tengo a mi vista la memoria de la Sociedad entregada en 1950, es decir a menos de 6 años de iniciadas sus actividades. Si tenemos presente la tecnología artesanal de las faenas de construcción en esos años, el balance exhibido es impresionante.

Obras totalmente terminadas:

Hospitales de Arica, Chañaral, Quillota, Los Ángeles, La Unión, Ancud y Punta Arenas.

Obras por terminarse:

Viña del Mar, Pabellón 1 del Hospital Clínico San Vicente de Paul, Pabellón de enfermedades del Tórax del Hospital del Salvador, Hospital de Traiguén.

En construcción:

Hospital San Juan de Dios, de Loncoche, y Coronel.

Más adelante, la SCEH proyectó y construyó, entre otros, el hospital J.J. Aguirre (1953), los hospitales de Chillán y Concepción (1958) y el hospital de Antofagasta, inaugurado en 1966. Este último mereció el siguiente reconocimiento: “Pero sin duda un factor fundamental en los signos de madurez de esta arquitectura fue la preocupación de las singularidades climáticas de cada lugar, como el clima de desierto costero de Antofagasta, con la asociación de muros de celosías, patios, una cuidadosa orientación lumínica y adecuada ventilación” (La arquitectura estatal de los hospitales como paradigmas de modernidad en el norte chileno: Tocopilla, 1937-40, y Antofagasta, 1957-66. Claudio Galeno I.)

Reproduzco a continuación el balance de la SCEH correspondiente a 1971, año en el cual la presidencia de su directorio estaba a cargo del arquitecto Carlos Barella Iriarte. Corresponde al último balance registrado bajo un gobierno democrático y es demostrativo de la magnitud de la obra realizada:





Es indignante tener que admitir la disolución de una institución tan prestigiosa como fue la Sociedad de Establecimientos Hospitalarios, sólo por razones ideológicas. La crisis actual hace imperativo su renacimiento.

La actual Ministra de Salud es la doctora Carmen Castillo, hija del médico cirujano Pedro Castillo Yáñez, que fue por muchos años, Jefe del Departamento de Cirugía del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, J.J. Aguirre. El Dr. Castillo fue amigo y médico personal de Salvador Allende. Después del golpe militar fue exonerado de su cargo, más tarde detenido en la cárcel de Valparaíso y relegado a la localidad de Melinka. El doctor Castillo supo trasmitir a sus hijos, yernos y nietos, la pasión por un oficio que él enalteció como pocos.

Estoy seguro que su hija heredó la abnegada vocación de servicio público que caracterizó a su padre.

Recomiendo a la doctora Castillo las siguientes medidas:

1.- Enviar de inmediato, con trámite de urgencia, un proyecto de Ley al Parlamento, restableciendo la existencia de la Sociedad de Establecimientos Hospitalarios. Le sugiero que mantenga el mismo nombre, con el fin de subrayar la voluntad de mantener su misma estructura y atribuciones. Abrigo la certeza, que bastará semejante decisión para que las empresas constructoras que hoy monopolizan la construcción hospitalaria, adviertan que por fin el MINSAL dispone de una auténtica alternativa.

2.- Reforzar el Departamento Técnico del Servicio Nacional de Salud, a fin de mejorar la calidad de los proyectos de arquitectura y de las especialidades, así como las Especificaciones Técnicas, evitando los presuntos errores en la interpretación de los planos.

3.- Separar de las propuestas de construcción, el equipamiento tecnológico y el mobiliario, a fin de contratarlos directamente. Las obras civiles de un hospital no revisten ninguna complejidad especial, salvo asegurar la incorporación de las redes de instalaciones sanitarias, eléctricas o de corrientes débiles que garanticen la ulterior instalación de equipos tecnológicos complejos.

4.- Eliminar de las licitaciones para obras menores como los CESFAM, todas las disposiciones que excluyen a jóvenes o medianos empresarios, a fin de abrir las ofertas a un abanico más amplio de empresas.

5.- Recomendar a su colega el Ministro de Economía, otorgar prioridad y especiales incentivos a la formación de jóvenes emprendedores en el campo de la construcción.

6.- Suscribir convenios con las Universidades, a fin de crear una carrera altamente especializada en materia de fiscalización de obras de construcción. Este es un punto insoslayable, que garantizará la calidad de las obres y eliminará la multiplicación de obras extraordinarias, fórmula recurrente de las grandes empresas para incrementar sus utilidades.

He preparado este documento, al advertir que el debate actual en esta materia, se reduce a optar o no por el sistema de concesiones, eludiendo la naturaleza de la crisis, que es de carácter estructural y proviene de la alta concentración económica en una actividad tan fundamental para cada ciudadano de este país.