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18.8.17

Alberto Cruz. El cuerpo del arquitecto no es el de un solo hombre. Exposición en el MAVI, 9 de septiembre al 12 de noviembre

Vía MAVI.

De primera mano –y en primera persona– los cuadernos de Alberto Cruz dan cuenta de su peculiar metodología de observación, una manera de pensar, enseñar, aprender y crear. Un lenguaje que es al mismo tiempo palabra y dibujo. La exposición, a cargo de la curadora María Berríos, presenta por primera vez los cuadernos inéditos de Alberto Cruz, que durante toda una vida fueron su laboratorio personal de experimentación y desarrollo de esta metodología, un archivo íntimo de su manera de recorrer, investigar y hacer mundo. Esto junto a otros documentos y ejercicios gráficos de su archivo personal que dan cuenta de facetas poco conocidas de Alberto Cruz y de cómo él re-significó lo que puede ser un arquitecto, a través de su propia experiencia.


Travesía de Amereida. Alberto Cruz en Escuela de Puelches, 27 de agosto de 1965.
Crédito: Archivo Histórico José Vial Armstrong, PUCV.

Los papeles de Alberto Cruz están atravesados por su obra colectiva, aquella revolución de la arquitectura conocida internacionalmente como la Escuela de Valparaíso, cuyo legado vivo permanece en la Escuela de Arquitectura que re-fundó, el grupo Amereida y la Ciudad Abierta. Fue en esa experiencia de "unidad de vida, trabajo y estudio”, a la que dedicó toda una vida, en que se fundamenta la pedagogía radical que Alberto Cruz desarrolló durante más de medio siglo. Para él la vida (y la arquitectura) no se puede aprender en las aulas, sino saliendo al mundo a recorrerlo.

En su deambular cotidiano Cruz llevaba consigo –al menos– tres cuadernos, hoy existen más de 2000 cuadernos escritos, rescritos, tachados, dibujados y desdibujados por él entre 1934 y 2013. Un fragmento de ellos constituyen el pulso de esta exposición que propone un recorrido, entre múltiples posibles, para explorar su obra. Esta, al igual que sus cuadernos, es continua, abierta e inconclusa, única, múltiple y, en su conjunto, posee la extensión de una sola frase sin comienzo ni fin. Constituye así “una escritura de la simultaneidad”, el modo en que Alberto Cruz definió el dibujo.

Cruz creía que la arquitectura es un acto que debe “manifestar al hombre en su cuerpo”. Es seria su escala humana. La exposición “el cuerpo del arquitecto no es el de un solo hombre" busca seguirle el pulso a la escala humana de Alberto Cruz. La frase que da origen al título de la exposición sale del colofón del material pedagógico "Estudio acerca de la observación arquitectónica" de 1979, publicado por el Instituto de Arte de la Universidad Católica de Valparaíso en 1981.

Para la apertura de la exposición se lanzará un catálogo que permitirá acceder al legado material de Alberto Cruz, con un énfasis especial en sus cuadernos hasta ahora desconocidos. La publicación además cuenta con ensayos monográficos sobre la obra de Cruz de: Pablo Lafuente, curador y escritor que viajó a Chile especialmente para sumergirse en el material inédito; el profesor y arquitecto Fernando Pérez Oyarzún, un gran conocedor de la obra de Cruz; y de la curadora de la exposición María Berríos, quien –junto a la historiadora del arte Amalia Cross– dedicaron un año a investigar el riquísimo y vasto material de archivo resguardado por la Fundación que lleva el nombre del arquitecto, explorando el espacio enigmático creado por la escritura-dibujo de Alberto Cruz.

La curadora: María Berríos

Socióloga, editora y curadora independiente, vive entre Santiago de Chile y Copenhagen. Es miembro fundador, junto a los artistas Ignacio Gumucio y Francisca Sánchez, del colectivo vaticanochico. Berríos ha escrito extensamente sobre arte y cultura contemporánea en América Latina y más allá en diversas publicaciones internacionales.

Continuamente realiza conferencias, seminarios y talleres en múltiples instituciones artísticas y educacionales de Europa y América. Fue co-editora de documenta 12 magazines (2007). Junto a Lisette Lagnado, fue co-curadora de la exposición sobre arquitectura experimental en Chile y Brasil "Desvíos de la Deriva" (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2010), acerca de arquitecturas artísticas en América Latina y curadora de la exposición "Nuestro Caos, Nuestro Mar" (2014), acerca de la Escuela de Valparaíso. Entre sus proyectos más recientes está "The Revolution is a School of Unfettered Thought", realizado en colaboración con el artista Jakob Jakobson presentado en la 31 Bienal de Sao Paulo (y luego en la Bienal de Gotemburgo, 2015 y en Tratados de Paz en San Sebastián, 2016).

Fundación Alberto Cruz

La Fundación Alberto Cruz Covarrubias nace en 2016 gracias a la voluntad de sus herederos, quienes deciden donar el conjunto de la obra inédita de su padre, la que constituye el principal patrimonio material de la misma y es reflejo de más de 70 años de trabajo creativo, artístico y docente.

Más de dos mil cuadernos y alrededor de 200 pinturas en distintas técnicas y formatos, entre otros documentos, componen el Archivo que custodia la Fundación, cuya misión es la investigación, desarrollo y difusión de la cultura y el arte, desde el aporte singular que significa para Chile y el mundo la creación artística, académica y cultural desarrollada a lo largo de su vida por el arquitecto y profesor de la Escuela de Arquitectura de la UCV y Premio Nacional de Arquitectura, 1975.

29.7.16

José Palma, el reportero cultural sufre la pérdida de dos cuadernos. La Estrella del Norte, 23 de julio de 2016.

Vía La Estrella de Antofagasta.



Don José Palma dice que se le metieron a la casa para robarle sus escritos sobre el patrimonio antofagastino. Dice que lo hicieron por pura maldad.

Por Ignacio Araya Chanqueo

No hay ninguna puerta para entrar a la pieza donde vive José Palma, el reportero cultural. Si usted es aficionado a las actividades de literatura, artes, ballet o cualquier cosa relacionada con la cultura, probablemente lo haya visto con su cuaderno, anotando cada detalle de lo que está ocurriendo. Su pieza en sí es una enciclopedia de todos los saberes. Hay tantos cuadernos, libros y anotaciones que un día no cupieron más y la frágil pared de madera cedió y se quebró a la mitad. Es difícil de explicar cómo la casa no se ha caído entera abajo.

"La cultura me partió la casa", dice José, soltando una risa, aunque por estos días el reportero cultural no anda para bromas. La semana pasada, alguien le robó dos de sus cuadernos históricos donde tenía registrada historia, datos arquitectónicos y detalles de la estación de trenes de calle Valdivia, la "estación nueva". "Y estoy en la más completa indefensión. Me lo sacaron del velador", asegura.

-¿Qué cree que pasó?

-Vaya uno a saber, no tengo sospechas de nadie, pudo ser en el día, cuando no estaba aquí.

Hasta la pérdida de sus dos cuadernos, José prácticamente no pasaba en la casa durante el día. Se iba temprano a la Biblioteca Regional, pescaba "El Mercurio" o "La Estrella" y buscaba actividades culturales donde ir anotando datos. En su pieza cuelga un pequeño plato de cartón donde tiene anotada toda la agenda de julio. "No estoy tranquilo", reconoce. Por ahora, la agenda de este mes queda en stand by.
¿qué hacer?

El reportero cultural recicla cuadernos. Cuando alguien tira alguno a medio escribir por ahí, los recoge y los deja en la entrada de su casa. Si necesita uno, le sacará las guías y hojas rayadas que algún estudiante dejó botadas y dejará las hojas vírgenes para escribir todos los datos que pueda. El conocimiento es su necesidad. Aunque es contador, José tiene en una ruma de libros miles de datos sobre el tema que sea: música, religión, dinosaurios. Todos vienen con recortes de prensa provenientes de los miles de amarillentos diarios que se apilan afuera, a la espera de ser descubiertos por el reportero cultural.

Aunque le da algo de miedo lo sucedido -pero dice que no es la primera vez-, José se vuelve a reír y dice que "así es la vida". No tiene bodega dónde guardar sus cosas y dice que va a tener que fondear por ahí los cuadernos para que no se vuelva a repetir una experiencia semejante. "No todos aprecian esto", dice mirando sus cuadernos. "Pero ¿qué puedo hacer? No ve que la cultura me partió la casa, no puedo poner puerta. ¿Qué puedo poner ahí?".

2004 Ese año partió escribiendo cuadernos con datos de actividades culturales.