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14.1.18

De Weiwei a Jansen, los hitos del arte en 2018

Vía La Tercera/Culto.

Por Francisca Gabler


Ai WeiWei. Fotografía vía Corpartes.

El chino Ai Weiwei en CorpArtes y el holandés Theo Jansen en Cerrillos, así como una exhibición con obras de Frida Kahlo, Diego Rivera y Roberto Matta en el Centro Cultural La Moneda encabezan las muestras extranjeras este año. A ellas se suman exposiciones de la fotógrafa Paz Errázuriz y del arquitecto Smiljan Radic.

Acaba de lanzar Human Flow, un documental sobre la actual crisis de los refugiados, filmado -tras dos años de viajes- en más de 20 países: Siria, Afganistán, Grecia, Kenia y México, entre otros. El artista chino Ai Weiwei ha estado así, como muchas otras veces, al centro de la polémica: mientras algunos elogian los impresionantes planos aéreos y la forma en que aporta una visión diferente del problema, otros han alegado lo contrario: que no descubre nada nuevo y apenas parece rozar conversaciones superfluas con las víctimas directas del conflicto. El artista, en cambio, poco después de presentar el filme en el Festival de Venecia, ha manifestado: “Lo que me gustaría decir con esta película es que cada uno de nosotros tenemos que participar del destino del mundo que compartimos. La política nos afecta a todos”.

Con esa nueva controversia rondando sobre quien es considerado una de las figuras más influyentes del mundo del arte, es que en abril llegará Inoculación al Centro Cultural CorpArtes. La muestra, curada por el brasileño Marcello Dantas, constituye una de las retrospectivas más grandes de Weiwei, con obras emblemáticas como Sunflower Seeds, una instalación de más de 100 millones de semillas de porcelana, hechas a mano, esparcidas por primera vez en 2010 en la Tate Modern de Londres, y Bang, un gran montaje que consta de 886 pisos de madera unidos entre sí, expuestos en la Bienal de Venecia de 2013.

A la visita del activista chino se sumará el mismo mes la del holandés Theo Jansen, quien llegará al Centro Nacional Cerrillos para inaugurar, en colaboración con Fundación Mar Adentro, una muestra en torno a sus célebres Strandbeests (bestias de playa): una serie de esculturas cinéticas que imitan esqueletos de animales capaces de caminar usando sólo la fuerza del viento. Meses después, en julio, en el Centro desembarcará Werkén de Bernardo Oyarzún, el envío chileno a la 57ª Bienal de Venecia, que consta de mil máscaras de ceremonias mapuches y letreros led con 6.906 apellidos de la etnia.

La pasada Bienal de Arquitectura de Venecia también estará presente: Unfinished, la versión itinerante del pabellón de España, galardonado recientemente con el León de Oro, llegará el mismo mes de julio al Museo de Arte Contemporáneo (MAC) del Parque Forestal. Se trata de una instalación con fotografías de 55 oficinas españolas que han sido capaces de gestar exitosas soluciones arquitectónicas frente a crisis económicas.

Si de muestras colectivas se trata, el MAC presentará desde octubre la exposición 1979 que toma como punto de partida ese año para reunir a un conjunto de autores chilenos -CADA, Eugenio Dittborn, Carlos Leppe, Juan Domingo Dávila, Francisco Brugnoli, Virginia Errázuriz, Raúl Zurita y Ronald Kay, entre otros- que han trabajado en torno a los acontecimientos políticos y sociales de una época en crisis.

Asimismo, una de las colectivas más llamativas será Grandes Artistas Latinoamericanos, que a partir de marzo reunirá en el Centro Cultural La Moneda más de 170 piezas -pinturas, esculturas, fotografías, instalaciones, videos y dibujos- pertenecientes a la colección de la multinacional mexicana FEMSA. Entre los artistas, estarán Frida Kahlo, Diego Rivera, Roberto Matta, David Alfaro Siqueiros, Wilfredo Lam, Nemesio Antúnez, Joaquín Torres García, Alfredo Jaar y Julio le Parc.

El Museo Nacional Bellas Artes (MNBA), en tanto, abrirá su temporada en marzo con No todo lo que brilla, una exposición que bajo la curaduría de Gloria Cortés, presentará a 12 artistas mujeres preseleccionadas para participar en el capítulo chileno del National Museum of Women in the Arts de Nueva York. Algunas de las seleccionadas son Catalina Bauer, Marcela Bugueiro, Isidora Correa, Amelia Errázuriz, Virginia Guilisasti, Livia Marín, Karen Pazán, Rosario Perriello y Alejandra Prieto. Todas ellas presentarán trabajos que exploran el metal desde el cuerpo femenino, el deseo y la maternidad, hasta la crítica a los efectos del neoliberalismo y el consumismo.

El MNBA será también la sede de una de las muestras más esperadas del año: la fotógrafa Paz Errázuriz, Premio Nacional de Artes Plásticas 2017, presentará a partir de junio una retrospectiva organizada en conjunto con la Fundación Mapfre de España, que a través de 170 imágenes -muchas de ellas inéditas-, videos y documentos, dan cuenta de un trabajo de más de 40 años tras el lente.
Galerías y centros culturales

El Museo de Artes Visuales (MAVI) también dedicará exposiciones a artistas nacionales. Entre ellas, destaca la de Enrique Ramírez, quien en junio presentará Un hombre que camina. Se trata de una instalación fílmica realizada en el Salar de Uyuni, a 4.200 metros de altura en Bolivia, donde un bailarín personifica al diablo del altiplano mientras atraviesa las aguas del desierto.

A partir de agosto Artespacio exhibirá una serie de pinturas del neoexpresionista Carlos Maturana, alias Bororo. Dos meses después, en octubre, la galería Patricia Ready exhibirá Cloud’68 del reconocido arquitecto chileno Smiljan Radic. La muestra abordará la arquitectura de movimientos radicales surgidos entre los años 50 y 70 del siglo pasado en Europa, y tendrá como invitado especial al crítico suizo y actual codirector de la Serpentine Gallery de Londres, Hans Ulrich Obrist, quien presentará una serie de entrevistas a los protagonistas de dicha disciplina.

Otras espacios se alistan con exposiciones inéditas en Chile. El Centro Cultural Las Condes, por ejemplo, traerá por primera vez la obra pictórica de Juan Emar, reconocido intelectual del siglo XX, que se inició en la pintura y luego desarrolló una obra literaria de rasgos únicos. Y Galería Macchina de la Escuela de Arte UC, presentará 30 años del taller de cine de Alicia Vega, un proyecto Fondart que pretende difundir el significativo trabajo educativo y artístico realizado entre 1985 y 2015 por la cineasta y docente nacional.

18.12.15

Smiljan Radic: el arte como germen


Casa para el poema del ángulo recto. © MoMA

Vía La Tercera.

Sus originales diseños coquetean con el arte y son exhibidos como piezas de museo, pero al final del día el chileno debe ser capaz de llevarlos a la realidad de la arquitectura

Denisse Espinoza A.

Cuando Smiljan Radic (1965) fue invitado a diseñar el pabellón de verano de la Serpentine Gallery de Londres, en 2014, el periodista Rowan Moore del diario inglés The Guardian decidió usar una caricatura para darlo a conocer entre sus lectores. Lo comparó con Obélix, el fortachón compañero de Astérix en la historietas galas, “pero con más cerebro”. “Es como un oso, barbudo, habla con voz alta, y tiene rasgos fuertes debido a su ascendencia balcánica”, anotó Moore. A primera vista la figura de Radic es por lo menos singular: un arquitecto nacido en el fin del mundo, pero con nombre croata y aspecto rudo que, sin embargo, goza levantando construcciones sofisticadas que mezclan la fragilidad de un diseño cercano a la escultura, con la solidez de la piedra, uno de sus materiales predilectos.

La creación de Radic para los jardines de Kensington en Londres fue el mejor resumen del espíritu que envuelve su obra: una masa etérea de fibra de vidrio, que parecía papel maché, sostenida por varias rocas sin intervenir. Para el cierre de la instalación, luego de cuatro meses, el chileno se había vuelto en una figura conocida y elogiada al nivel de Sou Fujimoto, Peter Zumthor y Jean Nouvel, algunos de los arquitectos que antes realizaron pabellones para la Serpentine Gallery.

La invitación en Londres terminó de poner en el mapa al arquitecto que siempre se ha movido con discreción en el circuito internacional, pero que sigue sumando reconocimientos. El último fue en Croacia, el país de sus abuelos, donde recibió el Premio Oris a la trayectoria y exhibió una muestra de sus maquetas e ilustraciones trabajadas junto a Alejandro Luer. Además, dio una conferencia ante dos mil personas y logró captar la atención de la Radio Televisión de Croacia y medios locales, que enfatizaron su herencia familiar.

El abuelo de Radic llegó a Chile en 1919, desde la isla Brac. Aquí, trabajó en las minas de salitre en el Norte, luego su hijo fue empresario y el nieto arquitecto. “Lo que más me motiva de visitar Croacia es que la gente es muy amable y tranquila. Mi abuelo se vino a Chile escapando del hambre desde una isla preciosa y que en esos tiempos, hace un siglo, puede haber parecido un lugar sin futuro”, dice Radic a La Tercera. “Nunca he vivido en Croacia, pero, lo confieso, me siento muy cómodo en la isla de Brac, con muchas piedras a mi alrededor ... Me encantan las piedras y la paz”, declaró a un medio local en Croacia.

Ha sido esa pasión, entre poética y racional por las piedras y los materiales nobles sin intervenir, la que ha marcado su arquitectura. Hoy Radic pertenece a una cofradía de creadores que usan el arte para impulsar a la arquitectura hacia nuevas direcciones. Así se ve en la muestra Endless House, que exhibe hasta marzo el MoMA de Nueva York.

Curada por el portugués Pedro Gadanho, en la exposición el chileno comparte espacio con arquitectos de talla mundial que han logrado darle una vuelta de tuerca a la disciplina. Entre ellos está Frank Ghery, conocido por sus edificios de formas abstractas muy parecidas al efecto que tiene arrugar un papel; el alemán Mies van der Rohe, quien se interesó por unificar arquitectura y naturaleza, y el holandés Rem Koolhass, que rompe con sus formas la perspectiva de la urbe: sus edificios no buscan integrarse, sino resaltar y ser protagonistas.

De Radic se exhiben maquetas y bocetos de la Casa para el poema del ángulo recto, adquiridos por el museo estadounidense: es una residencia levantada en 2011 para su familia en medio de un bosque en Vilches, San Clemente. La obra está inspirada en el trabajo del arquitecto Frederick Kiesler, a quien justamente se homenajea en la exposición del MoMA. Para el curador Pedro Gadanho, la originalidad de Radic se sustenta en el arte. “Es una casa que persigue el lenguaje orgánico de la arquitectura como una posibilidad de vida contemporánea. Es un gran ejemplo del retorno a formas alternativas de la modernidad”, explica Gadanho.

A Radic, eso sí, no le gusta que lo traten como a un artista. “Arte y arquitectura se vinculan mucho en el trabajo efectivo y cotidiano, comparten un espacio real cuando el arte deja de ser decoración, pero es casi imposible que nazcan del mismo sujeto, porque son maneras de ver el mundo completamente distintas. Yo soy arquitecto”, dice.

Sin embargo, en una fase preliminar de su trabajo el arte es central. En Zagreb presentó su imaginario en 12 maquetas de obras construidas y proyectos experimentales, algunas tituladas como si fueran fábulas. Está El castillo del gigante egoísta, que dio paso a su diseño para la Serpentine Gallery; El niño oculto en un pez, obra que llevó a la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2010, junto a su esposa, la escultora Marcela Correa, y Moon Shadow (Sombra de Luna), realizada con Gonzalo Puga y Osvaldo Sotomayor. La gran burbuja, que levita y se ve desde mucha distancia, sirve como punto de reunión a las personas y las protege del sol, se presentó en el Museo Nacional de China en Beijing.

Eso sí, por estos días Radic está más preocupado del Teatro Regional del Biobío, que en septiembre inició las obras. El diseño resume el pensamiento artístico del arquitecto, alzándose como una gran escultura de membranas transparentes y luminosas que cuestiona los límites de exterior e interior. Ahora el desafío es traspasar la idea del papel y la maqueta ingeniosa a la compleja realidad local. Pero como Radic es finalmente arquitecto y no artista, el problema le acomoda. “La ejecución es una etapa extremadamente laboriosa, que a mi modo de ver sólo la pueden desarrollar de buena manera los arquitectos que han sido autores y conocen las complejidades de cada proyecto. Muchas veces no existe claridad al respecto en los organismos técnicos de gobierno, como sucede con el emblemático proyecto de recuperación del Palacio Pereira en Santiago, donde Cecilia Puga la arquitecta creadora del proyecto no ha sido considerada para la etapa de obra”, señala.

12.3.14

Mies+Flintstones: Chilean architect Smiljan Radic to design 2014 Serpentine pavilion

Vía The Guardian.

Risks can be exciting, says 48-year-old, one of youngest and least-known architects selected for gallery's programme

Oliver Wainwright


© Serpentine, Radic.

A cow's udder stuffed with newspaper and wrapped in strips of masking tape might not sound like your average architectural model. But then Smiljan Radic, the Chilean designer chosen for this summer's Serpentine Gallery Pavilion, is no ordinary architect. This bandaged bladder, along with hollowed-out pebbles and torn papier-maché doughnuts, has fed in to the development of one of the strangest structures Kensington Gardens will have ever seen when it opens to the public on 26 June.

Looking like the result of an alien visitation to some ancient pagan site, the pavilion will take the form of a delicate white fibreglass cocoon, resting on a ring of boulders above a sunken grassy bowl, as if a mutant spider had spun a great nest on top of a neolithic stone circle.

"I want to bring back a sense of primitive space to the tradition of the folly in the park," said Radic, speaking from his studio in Santiago. "I like fragile constructions that have nothing to do with the history of architecture – like road-side fruit stalls, travelling circus tents and the simple shelters people build for themselves with whatever materials are to hand."

The 48-year-old, who is one of the youngest and least-known architects yet selected in the Serpentine's 14-year programme, has forged a reputation in South America for building structures of startling originality that play on their material counterpoints, combining natural and artificial, roughly hewn with smoothly polished. From luxurious villas that cling to the cliffs of the Chilean coast, to larger museum and civic centre projects, his work contrasts raw geological power with the delicacy of things that feel woven or grown. It is organic, but in way that is as awkward and brutish as it is sumptuous and refined. It is touchy feely – but you might get scratched.

Radic's extension to a charcoal burner's house in Culiprán is made out of the kiln itself, formed from a big ball of clay and straw that looked like the work of a dung beetle, then burnt out from the middle and chopped in half to form a craggy dome. His Mestizo restaurant in Santiago is composed of crisp black concrete beams resting on top of massive granite boulders, as if Mies van der Rohe had collaborated with the Flintstones.

For the Serpentine, the torus-shaped fibreglass shell will appear like the cast-off chrysalis of some bulbous insect, ripped open where its maker wriggled out. In all cases, these are spaces to be experienced from within, not objects to look at from outside.

"I find contemporary architecture gives too much attention to the surface and the visual sense," said Radic. "I'm more interested in the ability of architecture to create an ambience, to give the air a certain quality, with noise, pasty light, suspended dust or an unusual temperature."


© Serpentine, Radic.

He represents a welcome direction in the Serpentine's choice of lesser-known, more thoughtful architects for this annual commission, after a decade of big-name "starchitects" produced mixed results – from Frank Gehry's clumsy pile of collapsing beams in 2008 to Jean Nouvel's tacky red boudoir in 2010. Last year's beguiling cloud of white steel rods, by the relatively obscure Japanese architect Sou Fujimoto, was one of the most visited pavilions yet.

"Radic is a key protagonist of an amazing architectural explosion in Chile," said Serpentine directors Julia Peyton-Jones and Hans Ulrich Obrist. "It's the Chilean miracle. In the same way that he makes such innovative use of available materials, his versatility as an architect enables him to respond to the demands of each setting."

"They are taking a big risk by choosing me," said Radic. "I'm not inside the common place of the architect, and it is really hard for me to do something so fast. But risks can be exciting."