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1.10.12

Proyecto de restauración del paisaje de Tudela-Culip (Club Med) en el Parque Natural del Cabo de Creus

Projecte de restauració del paratge de Tudela-Culip (Club Med) al Parc Natural del Cap de Creus from ielei Producció Audiovisual on Vimeo.


Vía Arquitectura Viva - El País

La deconstrucción del Club Med gana la Bienal Europea del Paisaje

El jurado concede el premio a la restauración del paraje Tudela-Culip en el cabo de Creus, elegido entre 352 proyectos


Laia Reventós Barcelona 28 SEP 2012 - 18:13 CET

El proyecto de restauración del paraje de Tudela-Culip, al norte del cabo de Creus (Girona), ha ganado la bienal europea del paisaje. En este increíble lugar, geológicamente uno de los más espectaculares de España, se construyó el complejo turístico Club Med en 1961. Tras su clausura, las instituciones quisieron borrar la huella dejada por aquel desarrollo urbanístico a través de un proyecto realizado por un equipo multidisciplinar de 45 personas.

El jurado del premio Rosa Barba, dotado con 15.000 euros, destaca que el proyecto dirigido por Martí Franch y Ton Ardèvol es una “muestra de restauración creativa de la naturaleza. A través de acciones de bajo coste, propone maneras de coreografiar la cultura y la naturaleza con un enfoque innovador, que pretende transformar al turista en explorador y reducir la distancia entre paisaje y personas”.

Tras conocer el resultado, los autores han manifestado a El País su "inmensa alegría" porque se haya reconocido "una obra coral" en la que han participado casi una cincuentena de especialistas y más de un centenar de trabajadores. "Desde aquí queremos mostrar nuestro profundo agradecimiento a todos ellos". Además, añaden, se sienten honrados porque desde ambos lados del océano Atlántico se premie un proyecto "llevado a cabo en este país por unas instituciones que supieron ver que la costa es para todos. Este es el premio a una actitud muy valiente, por desgracia todavía incomprendida". Recientemente, la Asociación Americana de Arquitectos Paisajistas (ASLA) eligió la restauración del paraje de Tudela-Culip como uno de los mejores proyectos de ordenación paisajística del mundo, el único europeo entre los nueve elegidos.

Martí Franch es paisajista por la universidad de Greenwich desde 1998 e ingeniero técnico agrícola por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB) desde 1993. Fundó la empresa EMF arquitectura de paisaje en 1999, tras formarse en B+B (Amsterdam) y Kiefer (Berlín). Franch ha participado en la ordenación de los márgenes del rio Tet en Perpiñán (Francia), el cementerio de Laroque des Albères y la plaza de los Països Catalans en Palamós (Girona). Desde 2001 es profesor de proyectos de paisaje en ETSAB.

Ton Ardèvol es especialista en construcción y colabora con el estudio de arquitectura Mad desde 1973. Fundador del despacho J/T Ardèvol Associats, ha participado en la reconstrucción y ampliación del Gran teatro del Liceo, el edificio Fòrum, la Fira 2000 y también en la rehabilitación de la fachada de la catedral barcelonesa y del pabellón del Hospital de Sant Pau i la Santa Creu, entre otros.

25.8.12

Paisajes románticos latinoamericanos, dos pinturas de cascadas, la cachoeira de Paulo Afonso en Brasil y el río Cachapoal en Chile



En 1850, el pintor alemán E. F. Schute realizó el cuadro "Cachoeira de Paulo Afonso", una pintura de grandes dimensiones (119 x 153 cm) que representa un paisaje romántico de naturaleza salvaje y sublime. El óleo es parte de la colección del Museo de Arte de São Paulo Assis Chateaubriand. Se sabe que fue hecha a partir de una fotografía tomada por el fotógrafo Auguste Stahl, ya que hay otra versión de la misma escena realizada por el pintor ermano Wahnschaffe en 1863, socio de ese fotógrafo. Si bien podría parecer lamentable que en realidad la pieza no hay sido ejecutada por el pintor en el lugar mismo de la escena desgarradora, por lo menos alguien estuvo allí, y ese fue Stahl, que gracias a la tecnología de mediados del siglo XIX logró registrar ese espacio magnífico y con ello que se hicieran dos grandes pinturas de ese paisaje.


Por otro lado, en Chile, en 1870, el pintor Antonio Smith, hijo de un escocés, realizó "El río Cachapoal", una obra de envergadura (100 x 146 cm) que es parte de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, es una pieza de profundo carácter romántico que representa un rio cordillerano en el momento en que se convierte en un caida torrentosa de água. La escena está presidida por elevadas y afiladas cumbres de la Cordillera de los Andes.

Ambas pinturas utilizan el juego lumínico del amanecer, una luz imprecisa que ilumina horizontalmente los perfiles montañosos. Pero si bien en ambas el agua torrentosa es el tema central de la composición de lo sublime, la morfología de las montañas y de los suelos son los que transmiten mayor romanticismo. En Paulo Afonso, el paisaje brasileño está desgastado y violentado por la violencia del agua, mientras que en Cachapoal, el río esta a merced de los designios de la geografía joven y escarpada del paisaje cordillerano chileno.


17.3.11

Pure Geography, Punta Pite

Vía Pruned

(The ancient ruins of an extraterrestrial civilization.)

There was an interesting article published in the August 2007 issue of Landscape Architecture Magazine about Punta Pite, a residential development on the Chilean coast with perhaps the most awesome oceanside trail system.

Actually, it is more than awesome. The opening image, somewhat similar to the one above, immediately put me into a state of delirious ecstasy, a reaction no other article published by the mothership has ever elicited from me, as far as I can recall.

(The coast of Chile or the landscape of an other world?)

(Monica Vitti was here looking for Anna.)

The article, parts of which appear online, begins thus:

Punta Pite is a 27-acre piece of land that follows the contours of a bay between Zapallar and Papudo, two sea towns located 93 miles north of Santiago, Chile. A residential development planned and built here between 2004 and 2006 takes its name from this place and is laid out in a way that surrenders to the power and beauty of the ocean. It was developed as a series of parts connected by a walking path, one part of which seems to be sculpted out of the existing cliffs, while the other part passes through a restored creed that were meant to create one single spatial experience of the site.

While the article says these Inca-like stony trails are on private property, it also reports that they will be open to the public in the coming months.


(The ghosts of three Australian girls are said to haunt these lithic passages.)

Nothing like Punta Pite's cliffside walking path would probably be built in the U.S., or at the very least minor design tweaks would have to be implemented to meet federal regulations and to appease anxious attorneys. Certainly if it's publicly funded, the Americans with Disabilities Act would swoop down demanding railings and specifying turning curves and maximum ramp gradients. And with even more certainty, developers would not want to subject themselves to expensive litigations.

There are, of course, many landscape projects that meet both ADA and attorney approvals and still look and work marvelously. Bureaucratic regulations are in and of themselves not anathemas to great design as some vocally voice.

But the incredible thing about the path, or El sendero, at Punta Pite is the possibility for multiple-compound fractures and even death. It is designed to be accessible and relatively safe, but landscape architect Teresa Moller wonderfully did not diminish the sublime quality of the landscape — and by sublime, I mean, terrifying.

Knocks-you-unconcsious-and-petrifies-your-soul-as-if-falling-eternally-into-the-abyss terrifying!

One second you're enjoying the cliffs, its geology, the ocean crashing against the rocks. You're lulled by the beauty of it all, but then exactly one second later, you slip and bash your head down below.

One second you are assured solidity and logical direction, and the next second, you find yourself unable to move, incapacitated by too much landscape, by the knowledge that your foot is but a millimeter away from the precipice and bloody ecstasy.

Or perhaps you find yourself lost, completely subsumed by the wilderness — an unintended reenactment of Picnic at Hanging Rock or a similarly accidental homage to the late Michelangelo Antonioni.

Or so I imagined, as I obviously have yet to visit the site. But the photos are quite suggestive.

(Pure geology or primordial beasts?)

(The choice of material is phenomenal, the details impeccable. It's a modern day extension of the Inca road system.)

Meanwhile, Moller explains in the article that she was guided in her design by “the words of a famous Chilean poet who describes Chile as 'pure geography.'” We are not told who this poet is, but one wonders if the country will now give birth to a national Romantic movement, a whole new generation writing peans to geomorphology, tectonics, hydrology and coastal erosion.

Or perhaps dark Romantic souls will haunt these cliffs, searching for a more sinister, far truer side to Nature, but in finding it too incomprehensible that even Edgar Allen Poe will have trouble expressing it in paper, will sink ever deeper into mire.

(All photos taken from this Chilean website. Additional information about the site can be found here, in Spanish.)

19.1.11

Renace la montaña sagrada de Chillida / El País

Vía El País

Por SOFÍA MENÉNDEZ / ISABEL LANDA - Fuerteventura / San Sebastián - 19/01/2011

Una reunión entre la familia y el Gobierno canario reflota el proyecto de Tindaya


Simulación del interior proyectado por Eduardo Chillida para Tindaya.-© El País

Tindaya fue un sueño visionario de Eduardo Chillida que acabó por convertirse en pesadilla. Según él mismo reconocía, le provocaba insomnio y una "extraña úlcera". El sueño -que nació en 1985 de un verso ("lo profundo es el aire") de Cántico, de Jorge Guillen, y de una visión nocturna (una montaña despojada de su interior para que el espacio entrara en ella, un homenaje a la pequeñez que nos une a todos los hombres)- encontró su montaña sagrada en 1994 en la isla de Fuerteventura. Chillida descartó parajes de Sicilia, Finlandia y Suiza al enamorarse de una tierra de basalto que a la larga le provocaría más de un disgusto. El artista entró en una eterna polémica que paralizó de manera sincopada su idea más ambiciosa y que hasta ayer mismo parecía nuevamente enterrada. Pero 16 años después de que empezara todo -y 20 días después de que cerrara el museo Chillida-Leku- la montaña mágica de Chillida revive.

La reunión que mantuvieron ayer en San Sebastián la familia Chillida con el presidente de Gobierno de Canarias, Paulino Rivero y su consejero de medioambiente, Domingo Berriel, despertó todas las esperanzas y, también, todas las alarmas. El plan es convocar en un plazo de dos meses el concurso público para la adjudicación de la obra, cuya realización costaría 75 millones de euros. Tal y como lo ideó Chillida, el proyecto consistía en horadar en el corazón de la montaña una cavidad cúbica de 50 metros de lado excavada a pico. Sin embargo, tras las primeras evaluaciones técnicas, se determinó que el cubo no podría tener unas dimensiones que excedieran los 40 metros de lado y además debería realizarse previamente una estructura de vigas y cemento para soportar el peso de la montaña, pues ésta no es de piedra maciza íntegramente.

En los últimos años no han faltado ni las polémicas ni los problemas judiciales: extrañas desapariciones de partidas millonarias, cuantiosas indemnizaciones y oportunos cambios legislativos para soslayar las numerosas figuras de protección con que cuenta Tindaya (el Gobierno autonómico cambio recientemente el catálogo de especies amenazadas de Canarias y ha aprobado unas nuevas normas de conservación de la montaña).

Por un lado, la voluntad del artista y el deseo de realizar su obra más ambiciosa con el apoyo de los políticos locales. Por otro, la contestación de ecologistas, arqueólogos, gemólogos y antropólogos que han defendido que vaciar Tindaya (montaña sagrada que emerge en un territorio llano cuyos acantilados parecen cambiar de color según pasan las horas del día) es un atentado al patrimonio cultural y natural de las islas. En 2008, un informe del Defensor del Pueblo cuestionaba una obra que dañaría 217 grabados rupestres podomorfos declarados Bien de Interés Cultural.

Pero el Gobierno canario relanza ahora el proyecto asegurando que su coste lo sufragarán las empresas constructoras a cambio de una concesión de la explotación del monumento y calcula que los gastos se costearán con la venta de las entradas al público. Para los detractores, sin embrago, es inverosímil suponer una afluencia de visitantes tan enorme como para, ni siquiera, amortizar los 75 millones de euros presupuestados para su realización. Y, más aún, cuando el propio museo de Chillida-Leku ha tenido que cerrar sus puertas debido, precisamente, a la falta de visitantes.

Pero según lo acordado ayer en San Sebastián, tras un concurso y en un plazo de dos meses, se dará inicio al vaciado de la montaña. Eduardo Chillida, director de Chillida Leku y uno de los ocho hijos del escultor, aseguró que reactivar Tindaya ahora solo es una casualidad. "Llevamos tiempo hablando y se han ido dando los pasos necesarios, como la declaración de impacto ambiental, que era un tema imprescindible. Ha sido una casualidad, solo eso. Tindaya es un regalo que se hizo a Canarias y solo tendremos la cesión de los derechos de propiedad intelectual como obra de nuestro padre, pero no tiene una contraprestación económica".


Eduardo Chillida, frente a la montaña de Tindaya en Fuerteventura, en 1996.- © JESÚS URIARTE / El País