Vía Fox Business.
By Nick Giampia Published December 22, 2017 Markets FOXBusiness
Por Claudio Galeno-Ibaceta sobre la interacción del arte con la arquitectura, desde Antofagasta y el Norte Grande de Chile. By Claudio Galeno-Ibaceta about the interaction between art and architecture, from Antofagasta and the Large North of Chile.
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Polémicas en torno a obras de Mauricio Rugendas

A mediados de diciembre, los remates de algunas obras del artista Mauricio Rugendas, han provocado algunas polémicas.
La primera de ella fue el remate de dos dibujos en Christie's en Londres. Las piezas estaban en Chile, y su salida no había sido autorizada por la DIBAM.
Ver en La Tercera el 16 de diciembre de 2016: "Dibam detiene subasta de dos obras de Rugendas en Londres" por Denisse Espinoza.
El artículo aclara "La acción fue coordinada junto al Departamento de salida de obras del MNBA y es parte de la denominada “mesa de lucha contra el tráfico ilícito de bienes patrimoniales” creada en 2013 para proteger el patrimonio cultural y donde también participan instituciones como el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Servicio Nacional de Aduanas e Investigaciones de Chile."
Por otro lado, también en Christie's, en el remate del 15 de diciembre (pareciera que se trata del mismo del remate de los dibujos), se incluyeron nueve pinturas de escenas de Perú y Chile.
Ver nota de prensa en El Mercurio de Santiago: Mauricio Rugendas sale a remate en Londres
Las pinturas chilenas era: "Del total, cinco óleos están referidos a Chile (el resto da cuenta de su paso por Perú). Se subastarán las pinturas "Llegada del Presidente Prieto a la Pampilla", "Vista de Santiago desde el Cerro Santa Lucía" (1842), "La cuesta de Lo Prado entre Santiago y Valparaíso" (1842), "Vista de Valparaíso desde el camino de Santiago" (1842) y "Retrato de grupo con vista sobre la playa de El Membrillo, cerca de Valparaíso" (1938)."
Sin embargo Chile, como Estado, no entró al remate, pero Perú sí, mediante una delegación del MALI con la colaboración de la empresa minera Fortuna, pero lamentablemente no le pudo hacer peso a la oferta de un comprador chileno, lo que encendió la polémica:
Ver artículo de EFE en El Comercio de Perú del 2 de enero de 2017: Perú pierde importantes cuadros en subasta de arte: Coleccionistas chilenos compraron cuatro lienzos del alemán Juan Mauricio Rugendas que retratan la Lima del siglo XIX.
Concluyen: "Perdimos la jugada. Y sucede porque vivimos en un país donde la cultura, el patrimonio y las artes se encuentran totalmente descuidadas. Sin una política firme al respecto difícilmente podemos superar este tipo de situaciones. Se abre un debate que nos incluye a todos: es necesario crear consciencia sobre la importancia de preservar nuestro patrimonio. No solo perdimos cuatros cuadros de Rugendas, sino que fallamos como país. “Efectivamente, esto abre un debate más amplio que tiene que ver con nuestra participación como sociedad”, afirma Andrade. “La bienal de Venecia, por ejemplo, ha sido resultado del esfuerzo de El Comercio y la fundación Wiese, y con un apoyo parcial del estado. Es obra del sector privado. Y es el sector privado el autor de las colecciones privadas de arte más importantes del país. Hemos ido a Londres para recuperar un tesoro pictórico nacional, pero es una tarea que debería haber hecho el Estado. Es un tema nacional, pero parece que a nadie le importa”, sentencia."
Por otro lado, en El Mercurio de Santiago entrega más antecedentes, aclarando el nombre del comprador de las obras:
"Versiones encontradas sobre la adquisición de ocho pinturas de Rugendas"
De las nueve pinturas de Rugendas que Christie's subastó a mediados de diciembre en Londres, cinco eran especialmente interesantes para Chile y otras cuatro lo eran para Perú. En ambos casos, el alemán retrató temáticas locales en los primeros años de las repúblicas.
Chile, como país, no pujó por ninguna de ellas. Pero Perú sí lo hizo. A Londres viajó una delegación que representaba al museo que posee las mayores colecciones de arte en ese país, el Museo de Arte de Lima (MALI). Su objetivo era recuperar las cuatro pinturas limeñas de Rugendas.
La delegación fue encabezada por un especialista: Armando Andrade. Además de ser miembro del directorio, es patrono del MALI y miembro del Patronato Cultural del Perú, y también ha formado parte del comité de adquisiciones del MoMA de Nueva York. Asimismo, es coleccionista hace 35 años.
"Estos cuatro cuadros que se subastaron de Rugendas son tremendamente emblemáticos para la historia del siglo XIX de nuestro país", comentó Andrade ayer a "El Mercurio" desde Lima.
"Al saber de la subasta puse en marcha una iniciativa con empresarios peruanos y la minera Fortuna, todos con interés en recuperar este patrimonio y donar al MALI el más importante de los cuadros y legarlos en préstamos extendidos los otros tres", detalló. Intentaron comprarlos antes del remate, directamente con Christie's, pero la respuesta fue negativa.
Finalmente, los cuatro cuadros fueron rematados el 15 de diciembre, alcanzando un precio récord de casi US$ 1 millón uno de ellos, "El mercado de la Independencia en Lima".
"Es un monto que no podíamos prever de ninguna manera, fuimos con una apuesta que casi triplicaba el precio estimado y desgraciadamente nos quedamos en el camino. Estas piezas de Rugendas para nosotros eran claves, y por eso lamentamos muchos esta pérdida. Para ambos países es lo mismo, existe una falta de trabajo sostenido en el tema de formación de colecciones que hagan accesible el patrimonio que define la historia cultural de una nación", comentó la directora del MALI, Natalia Majluf.
"Espero que quienes los hayan comprado piensen en el futuro en encontrar la forma de que alguno de ellos pueda integrarse a los museos nacionales de cada país", agregó.
Comprador incógnito
"Entiendo que en la prensa chilena dijeron que los cuadros no han sido comprados por chilenos. Eso se desdice con lo que nosotros hemos visto en Christie's en Londres", dijo Andrade. Asegura que al llegar a la subasta reconoció a un grupo de chilenos, a quienes les explicó que querían recuperar para el MALI los cuatro Rugendas peruanos. "También les dije que íbamos a mantener una conducta como peruanos de respeto con los cuadros chilenos, es decir, donde aparecen banderas chilenas, y que no íbamos a pujar por ellos. Y que esperábamos que ellos hicieran lo mismo con los de nosotros".
Sin embargo, no tuvo respuesta. Según Andrade "fue el chileno Jorge Carroza, presente en la subasta, quien remató los cuadros". Lo detalla: "Cuatro de los cuadros chilenos, más los cuatro peruanos, en conjunto, fueron comprados por el señor Carroza, quien se acercó después del remate y me dijo que los dueños estaban dispuestos a dar en préstamo extendido estos cuadros al Perú. Pero después de eso, no hemos tenido comunicación alguna".
Andrade fue enfático: "Estos cuadros históricos, comercialmente no tienen un valor importante. Son cuadros destinados a los países y a los museos".
Denise Ratinoff, representante regional de Christie's para Chile, Perú y Ecuador, sostuvo que habrían sido varios los chilenos que subastaron los referidos cuadros y no uno: "Varios chilenos que adquirieron en subasta pública los cuadros, pueden haber estado al teléfono. Se trata de personas incluso no residentes en Chile". Respondiendo a las imputaciones de Andrade, sostuvo que "se trató de una subasta pública, no una venta privada, por lo que es imposible intervenir en la compra para favorecer a alguna entidad o persona". Al ser consultada por la presencia de Jorge Carroza en la subasta, y si éste habría sido uno de los compradores, no desmintió ni confirmó la información: "Hay que respetar la privacidad y ver cómo se desarrolla la decisión de los propietarios".
Jorge Carroza, representante de una conocida casa de remates en nuestro medio, no quiso referirse al tema.
25.2.16
Las colecciones privadas hacen museos públicos. Reputados compradores debaten con el director del MoMA

Lygia Clark, (1920‑1988), Monumento a Todas as Situações, 1960, Aluminio, Dimensiones variables: Aprox: 41 x 66 x 54 cm (16 1/8 x 26 x 21 1/4 pulgadas). © Colección Cisneros.
Vía El País.
Ángeles García
Madrid 24 FEB 2016 - 21:30 CET
Los coleccionistas son la sal de cualquier feria y unos colaboradores inestimables para los museos. La aspiración de muchos es llegar a tener un espacio propio donde mostrar las adquisiciones acumuladas durante toda su vida. Pero hay otros que ven, al final, cómo sus piezas se integran en las colecciones de los grandes museos ya establecidos. En colección permanente o en préstamos para exposiciones temporales. La relación entre el gusto privado y las narrativas públicas fue este miércoles el tema del primer debate en el Foro que promueve la Fundación Banco de Santander dentro de Arco. Coordinados por la crítica y catedrática Estrella de Diego, tomaron la palabra los coleccionistas Eduardo Hochschild, Patricia Phelps de Cisneros y el director del MoMA, Glenn D. Lowry.
El empresario y financiero peruano Eduardo Hochschild habló de su colección, iniciada por su familia. El arte peruano y, en especial, el de los artistas emergentes, forman el grueso de una colección que él intenta difundir. En su país, donde la red de museos es endeble, Hochschild considera que los coleccionistas tienen una fuerte obligación de ayudar a los artistas nacionales. Y, precisamente, la relación con cada uno de los artistas, es para él lo más satisfactorio a la hora de adquirir una nueva pieza.
Patricia Phelps de Cisneros, coleccionista y mecenas desde hace más de 30 años, reflexionó sobre el futuro de colecciones como la suya, nacida en torno al arte latinoamericano del siglo XX y una de las más importantes del mundo. Phelps cree que museos hay muchos y que se trata de enriquecer las colecciones ya existentes. Durante las dos últimas décadas, la suya se ha visto en 161 exposiciones de 21 países. Miembro del patronato de MoMA y del museo Reina Sofía, aconseja a los nuevos adictos al arte que solo hay una fórmula para no equivocarse: mirar, mirar y mirar y dejarse asesorar por los museos. “Mi esposo [Gustavo Cisneros] y yo preferimos prestar o depositar y, en lugar de construir un museo, creemos que es mejor gastar el dinero en becas, publicaciones e investigación”.
El director del MoMA, aseguró que sin coleccionistas como sus compañeros de mesa, el arte latinoamericano seguiría siendo un gran desconocido en Estados Unidos. “Nosotros y el Reina Sofía, compartimos redes que sin estos coleccionistas, sería imposible. Al final, somos una colección de colecciones cada vez más amplia y más rica”.
13.7.11
Casa Museo Sir John Soane en Londres
© AcroterionLa casa museo Sir John Soane entra en esta singular tipología que convierte el mundo de lo privado en un espacio del voyeur. Las casas repletas de objetos personales, usualmente cuyos propietarios han sido grandes y notables coleccionistas, pasan a la escena de lo público mediante la categoria de museo.
Este es el caso del arquitecto inglés Sir John Soane, un gran exponente de la ilustración europea que vivió entre 1753 y 1837. Soane fue un gran viajero que se concentró en las ruinas romamas y sicilianas, que en esa época eran redescubiertas por la intelectualidad europea. Allí Soane adquirió muchas reliquias que luego trasladaba a Londres. Luego todas aquellas piezas de la antiguedad, copias en yeso y obras de arte de su época como los grabados de Piranesi fueron instalados en su casa, que se fue convirtiendo en un collage tridimensional.
Su casa y sus colecciones fueron convertidas en museo apenas él murió, debido a una gestión realizada por el propio arquitecto.
Como se indica en Wikipedia: "El Museo es citado con frecuencia por su estética recargada y casi tétrica, con una superposición de elementos escultóricos que recuerda a los grabados de Piranesi. De acuerdo a su gusto ecléctico y abigarrado, Soane acumuló copias en yeso de múltiples relieves y esculturas de la Antigüedad, y las adosó a las paredes formando chocantes puzzles."
Otra de sus características es la variedad de tragaluces que reflejan la diversidad de habitaciones de la casa.
La casa museo puede ser visitada regularmente, pero el primer martes de cada mes abre entre 18:00 y 21:00 horas, para visitarlo iluminado con luz de velas, lo que acentúa el ambiente del siglo XVIII, y recupera la esencia original de la construcción. Esa visita es muy concurrida y se arman grandes filas para poder ingresar ya que hay un cupo máximo de 60 personas para esa visita, por lo cual el museo recomienda llegar más de una hora de anticipación para poder obtener un espacio.
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