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5.1.17

Polémicas en torno a obras de Mauricio Rugendas



A mediados de diciembre, los remates de algunas obras del artista Mauricio Rugendas, han provocado algunas polémicas.

La primera de ella fue el remate de dos dibujos en Christie's en Londres. Las piezas estaban en Chile, y su salida no había sido autorizada por la DIBAM.

Ver en La Tercera el 16 de diciembre de 2016: "Dibam detiene subasta de dos obras de Rugendas en Londres" por Denisse Espinoza.

El artículo aclara "La acción fue coordinada junto al Departamento de salida de obras del MNBA y es parte de la denominada “mesa de lucha contra el tráfico ilícito de bienes patrimoniales” creada en 2013 para proteger el patrimonio cultural y donde también participan instituciones como el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Servicio Nacional de Aduanas e Investigaciones de Chile."

Por otro lado, también en Christie's, en el remate del 15 de diciembre (pareciera que se trata del mismo del remate de los dibujos), se incluyeron nueve pinturas de escenas de Perú y Chile.

Ver nota de prensa en El Mercurio de Santiago: Mauricio Rugendas sale a remate en Londres

Las pinturas chilenas era: "Del total, cinco óleos están referidos a Chile (el resto da cuenta de su paso por Perú). Se subastarán las pinturas "Llegada del Presidente Prieto a la Pampilla", "Vista de Santiago desde el Cerro Santa Lucía" (1842), "La cuesta de Lo Prado entre Santiago y Valparaíso" (1842), "Vista de Valparaíso desde el camino de Santiago" (1842) y "Retrato de grupo con vista sobre la playa de El Membrillo, cerca de Valparaíso" (1938)."

Sin embargo Chile, como Estado, no entró al remate, pero Perú sí, mediante una delegación del MALI con la colaboración de la empresa minera Fortuna, pero lamentablemente no le pudo hacer peso a la oferta de un comprador chileno, lo que encendió la polémica:

Ver artículo de EFE en El Comercio de Perú del 2 de enero de 2017: Perú pierde importantes cuadros en subasta de arte: Coleccionistas chilenos compraron cuatro lienzos del alemán Juan Mauricio Rugendas que retratan la Lima del siglo XIX.

Concluyen: "Perdimos la jugada. Y sucede porque vivimos en un país donde la cultura, el patrimonio y las artes se encuentran totalmente descuidadas. Sin una política firme al respecto difícilmente podemos superar este tipo de situaciones. Se abre un debate que nos incluye a todos: es necesario crear consciencia sobre la importancia de preservar nuestro patrimonio. No solo perdimos cuatros cuadros de Rugendas, sino que fallamos como país. “Efectivamente, esto abre un debate más amplio que tiene que ver con nuestra participación como sociedad”, afirma Andrade. “La bienal de Venecia, por ejemplo, ha sido resultado del esfuerzo de El Comercio y la fundación Wiese, y con un apoyo parcial del estado. Es obra del sector privado. Y es el sector privado el autor de las colecciones privadas de arte más importantes del país. Hemos ido a Londres para recuperar un tesoro pictórico nacional, pero es una tarea que debería haber hecho el Estado. Es un tema nacional, pero parece que a nadie le importa”, sentencia."

Por otro lado, en El Mercurio de Santiago entrega más antecedentes, aclarando el nombre del comprador de las obras:

"Versiones encontradas sobre la adquisición de ocho pinturas de Rugendas"

De las nueve pinturas de Rugendas que Christie's subastó a mediados de diciembre en Londres, cinco eran especialmente interesantes para Chile y otras cuatro lo eran para Perú. En ambos casos, el alemán retrató temáticas locales en los primeros años de las repúblicas.

Chile, como país, no pujó por ninguna de ellas. Pero Perú sí lo hizo. A Londres viajó una delegación que representaba al museo que posee las mayores colecciones de arte en ese país, el Museo de Arte de Lima (MALI). Su objetivo era recuperar las cuatro pinturas limeñas de Rugendas.

La delegación fue encabezada por un especialista: Armando Andrade. Además de ser miembro del directorio, es patrono del MALI y miembro del Patronato Cultural del Perú, y también ha formado parte del comité de adquisiciones del MoMA de Nueva York. Asimismo, es coleccionista hace 35 años.

"Estos cuatro cuadros que se subastaron de Rugendas son tremendamente emblemáticos para la historia del siglo XIX de nuestro país", comentó Andrade ayer a "El Mercurio" desde Lima.

"Al saber de la subasta puse en marcha una iniciativa con empresarios peruanos y la minera Fortuna, todos con interés en recuperar este patrimonio y donar al MALI el más importante de los cuadros y legarlos en préstamos extendidos los otros tres", detalló. Intentaron comprarlos antes del remate, directamente con Christie's, pero la respuesta fue negativa.

Finalmente, los cuatro cuadros fueron rematados el 15 de diciembre, alcanzando un precio récord de casi US$ 1 millón uno de ellos, "El mercado de la Independencia en Lima".

"Es un monto que no podíamos prever de ninguna manera, fuimos con una apuesta que casi triplicaba el precio estimado y desgraciadamente nos quedamos en el camino. Estas piezas de Rugendas para nosotros eran claves, y por eso lamentamos muchos esta pérdida. Para ambos países es lo mismo, existe una falta de trabajo sostenido en el tema de formación de colecciones que hagan accesible el patrimonio que define la historia cultural de una nación", comentó la directora del MALI, Natalia Majluf.

"Espero que quienes los hayan comprado piensen en el futuro en encontrar la forma de que alguno de ellos pueda integrarse a los museos nacionales de cada país", agregó.

Comprador incógnito

"Entiendo que en la prensa chilena dijeron que los cuadros no han sido comprados por chilenos. Eso se desdice con lo que nosotros hemos visto en Christie's en Londres", dijo Andrade. Asegura que al llegar a la subasta reconoció a un grupo de chilenos, a quienes les explicó que querían recuperar para el MALI los cuatro Rugendas peruanos. "También les dije que íbamos a mantener una conducta como peruanos de respeto con los cuadros chilenos, es decir, donde aparecen banderas chilenas, y que no íbamos a pujar por ellos. Y que esperábamos que ellos hicieran lo mismo con los de nosotros".

Sin embargo, no tuvo respuesta. Según Andrade "fue el chileno Jorge Carroza, presente en la subasta, quien remató los cuadros". Lo detalla: "Cuatro de los cuadros chilenos, más los cuatro peruanos, en conjunto, fueron comprados por el señor Carroza, quien se acercó después del remate y me dijo que los dueños estaban dispuestos a dar en préstamo extendido estos cuadros al Perú. Pero después de eso, no hemos tenido comunicación alguna".

Andrade fue enfático: "Estos cuadros históricos, comercialmente no tienen un valor importante. Son cuadros destinados a los países y a los museos".

Denise Ratinoff, representante regional de Christie's para Chile, Perú y Ecuador, sostuvo que habrían sido varios los chilenos que subastaron los referidos cuadros y no uno: "Varios chilenos que adquirieron en subasta pública los cuadros, pueden haber estado al teléfono. Se trata de personas incluso no residentes en Chile". Respondiendo a las imputaciones de Andrade, sostuvo que "se trató de una subasta pública, no una venta privada, por lo que es imposible intervenir en la compra para favorecer a alguna entidad o persona". Al ser consultada por la presencia de Jorge Carroza en la subasta, y si éste habría sido uno de los compradores, no desmintió ni confirmó la información: "Hay que respetar la privacidad y ver cómo se desarrolla la decisión de los propietarios".

Jorge Carroza, representante de una conocida casa de remates
en nuestro medio, no quiso referirse al tema.

20.9.12

El Chile de Tomás Lago, por Álvaro Matus para La Tercera

Tomás Lago, retrato de Pablo Vidor. © Letras, 1928 - DIBAM.

Vía La Tercera.

Leerlo es una forma de recuperar un Chile perdido en la bruma de la historia y traer de vuelta a uno de los intelectuales más brillantes de nuestra tierra.

por Alvaro Matus - 20/09/2012.

UNO DE los poemas más bellos, más íntimos y fraternales de Nicanor Parra se llama Palabras a Tomás Lago. Leerlo es una forma de recuperar un Chile perdido en la bruma de la historia y traer de vuelta a uno de los intelectuales más brillantes de nuestra tierra. Y digo tierra, porque en la obra de Tomás Lago se respira el aroma a tortillas de rescoldo, a sudor de caballos, a corderos asados. Nació en 1903 en un barrio de herreros de Chillán, por lo que el canto de los gallos al amanecer era indisociable de los primeros martilleos de los yunques. “Eran tintineos aislados -recordaba- que apenas se distinguían en la distancia oscura, luego otros respondían, y otros, y otros, a medida que aclaraba la mañana y se iban encendiendo los fogones de las fraguas”.

Fue en Chillán donde conoció a Neruda, con quien publicó en 1926 Anillos, poemario escrito a cuatro manos. Si bien practicó la poesía y la novela, es en el ensayo donde Lago resulta deslumbrante. Su estilo es directo, ameno y engañosamente simple. La información se filtra a través de los recuerdos personales sin ningún crujido, dando como resultado una prosa aceitada que nos entrega imágenes nítidas de nuestra cultura popular. En El huaso cuenta que en las carreras a la chilena era frecuente que algunos apostadores perdieran tierras y ganado, a pesar de que la normativa establecía que sólo podía jugarse dinero. Era tal la algarabía, que las autoridades prohibieron en un momento “levantar ramadas”, cosa que la gente se fuera rapidito a sus casas.

En el Chile remoto el agua se vendía en barriles, no existían productos importados y los serenos gritaban cada cuarto de hora ¡Ave María Purísima! Los privilegios y el lucro, al parecer, han existido siempre: un descendiente de Carrera fue nombrado coronel a los 10 años y la Universidad de San Felipe vendió títulos de doctores a niños. Incluso es posible que la obsesión por los camionetones 4x4 tenga su génesis en la adoración al caballo. Claudio Gay decía que un potro era “la más grande ambición del chileno, lo que más realza el sentimiento de su dignidad”.

Entre los trabajos más notables de Lago se encuentran sus biografías de Rugendas y María Graham. Los veía como cronistas de la vida republicana en ciernes, pues ambos ilustran los personajes, paisajes y costumbres que daban forma al país. “Reconstruir una época es como tomarle el punto corrido a una media”, sintetizó este hombre que también fundó y dirigió durante más de dos décadas el Museo de Arte Popular Americano, que estaba en el Palacio Hidalgo. Hoy el museo carece de una sede donde exhibir las más de seis mil piezas provenientes no sólo de Chile, sino de Latinoamérica y algunos países de Europa y Asia. En el GAM hay una sala que muestra parte de la colección. Poca cosa. Y los libros de Lago no están en librerías.

Realizamos tantos esfuerzos por parecer modernos, que pareciera que nos avergonzamos de nuestro pasado. Ahora que la globalización plantea la necesidad de conciliar tradiciones y mezclar experiencias, la obra de Lago es más necesaria que nunca. Sus estudios sobre nuestra cultura, así como los ensayos del arte chino o europeo, le dan un carácter adelantado, cosmopolita y auténtico a la vez.

Antiguo Museo de Arte Popular Americano, Castillo Hidalgo. © Archivo Claudio Galeno.