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29.4.18

Las casonas que mantienen viva la época dorada del salitre de Antofagasta

Vía El Mercurio de Antofagasta.


PATRIMONIO. Hace más de cien años la zona vivió un efímero auge económico. Ahora, casas habitadas y abandonadas quedaron como mudos testigos de esos tiempos.

Cristian Castro Orozco



Samuel, que estudia enfermería, se hospeda en la habitación de una antigua vivienda ubicada en la esquina de Av. Argentina con Maipú, en donde se halla una fila de éstas mismas residenciales que, en el pasado, pertenecieron a los trabajadores del ferrocarril.

"En las noches, mientras estudio, escucho sonar las teclas de un piano desde el subterráneo. Es raro porque en la casa no hay pianos, pero suenan. La señora que nos arrienda dice que no nos preocupemos, que solo son los antiguos dueños de la casa (ya fallecidos) que vienen a recordar tiempos de gloria".

Lo corroborable de la historia es que esas casas pertenecieron a un cordón habitacional ocupado por operarios (mayoritariamente técnicos) de la compañía Ferrocarril Antofagasta Bolivia (FCAB), a inicios del Siglo XX.

Salitre

Los que ahora nos parece la zona centro de Antofagasta, en ese tiempo no era más que la periferia, entendiendo incluso que el primer centro de salud (hospital El Salvador) se ubicaba también en esa área.

Pero el auge del salitre y el dinamismo de la industria, comenzaron a dar forma a lo que hoy conocemos como avenida Argentina.

De ahí en adelante, no solo se levantaron las casas para los trabajadores del ferrocarril, sino también las de los mismos empresarios y principales administradores de las compañías salitreras se dieron a la aventura de edificar sus mansiones en el sector.

Ejemplo de esto es la Casa Camus (ver recuadro) y un sin fin de viviendas de características inglesas que se comenzaron a apostar en el sector. Incluso su construcción se realizó con materiales atípicos a los que se usaban en ese tiempo en la ciudad.

"La mayoría de las construcciones del casco histórico y de la zona patrimonial de Antofagasta fueron realizadas con caña de Ecuador y barro, una mezcla muy utilizada y aún se puede apreciar, como en el caso de lo que ahora es el Teatro Pedro de la Barra. Pero las de Av. Argentina se comenzaron a ensamblar en base a lastres de pino oregón que traían veleros extranjeros que llegaban a cargar y descargar salitre", cuenta Andrew Trench, arquitecto y presidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).

Anécdotas

Así, sucesivamente fueron brotando las casonas en el barrio, el cual en ese tiempo carecía de pavimentación y suelo regulado, motivo por lo cual algunas viviendas parecen irrumpir en la avenida.

El primer administrador del FCAB, el austro-brasilero Julio Pinkas Strauss, quien también fue el fundador de la Sexta Compañía de Bomberos, construyó su mansión en Av. Argentina e invitaba a excelsos artistas a sus extravagantes fiestas.

El poeta Andrés Sabella recordó en una de sus múltiples cartas enviadas a este medio (Linterna de Papel) que Pinkas acostumbraba a llevar a jóvenes pianistas, entre ellos, un veinteañero Claudio Arrau. El día de su función, Pinkas abrió las ventanas de su palacete e invitó a todos los vecinos de la naciente avenida a escuchar al joven talento.

Asimismo, muchas de estas construcciones pertenecieron a los primeros inversionistas de la empresa salitrera, quienes se hacían asesorar por arquitectos extranjeros para el diseño de sus viviendas.

Actualidad

Ahora, muchas de éstas viviendas están adaptadas como oficinas particulares o de empresas, bodegas, algunas se hallan aún habitadas y unas pocas se ven en estado de abandono.

Peluquerías, tiendas de mascotas o pequeñas farmacias son el destino de estas viviendas que alguna vez fueron los testigos del Chile que vivía un álgido momento económico del "oro blanco".

La vecina Nancy Grenett vive al interior de una de estas casas que pertenecieron al ferrocarril. La propiedad la comparte con su marido Eugenio Pérez, quien antiguamente fue trabajador de esa empresa, pero la vivienda no siempre fue de ellos, ya que previamente tuvo otros moradores.

"Una vez llegó una señora ya de edad. Inglesa, había llegado abordo de un crucero y nos dijo si acaso podía entrar y ver el interior de la casa. ¿Por qué quiere hacer eso? le preguntamos. Nos dijo que ahí vivió de niña, y nos mostró una foto en donde salía ella de pequeña con un grupo de chicos sentados en la escalera de mi casa. Pasó y se emocionó al recordar su pasado", cuenta Grenett.

Preservación

Muchas de estas viviendas tienen más de cien años, pues la construcción se hizo entre 1905 y 1915.

El arquitecto y académico de la Universidad Católica del Norte (UCN), Claudio Galeno, explica que estos patrimonios, si bien no figuran como monumentos protegidos, están llenos de valor histórico.

"Si duda que un pecado que todos hemos cometido, es subvalorar estas frágiles arquitecturas domésticas en madera de la época del salitre".

A ello agrega que se podría hacer un catastro, ya que son las más afectadas a la hora del desarrollo urbano o de la especulación inmobiliaria.

"Ejemplos relativamente salvados fueron la Casa Dauselsberg y Cable West Coast (Washington con Bolívar), así como las Casas de Ferrocarril (ex Huanchaca) de avenida Argentina. Hay algunas muy relevantes, pero muy abandonadas, como la Casa Sabioncello, en la esquina de Prat con Washington, el edificio más antiguo del entorno de la Plaza Colón. Pero hay palacetes y otras más modestas".



[Corrección de la segunda página del artículo: La imagen urbana (blanco y negro) superior izquierda es de un palacete en Av. Argentina con Orella y Lord Cochrane, ha sido identificado erróneamente con el edificio la imagen inferior izquierda (construcción gris con vehículos blancos). El edificio que sí corresponde, es el rojo en la esquina superior derecha de la página. La construcción está muy transformada, pero es ese el edificio. Por otro lado, la imagen inferior izquierda, sí es la Casa Camus, ubicada en Av. Argentina, pero mucho más al norte. CG]

13.12.12

Labrouste (1801-1875), architecte. La structure mise en lumière (La estructura puesta en evidencia). Cité de l'architecture & du patrimoine, Jeudi 11 octobre 2012 - Lundi 07 janvier 2013


Henri Labrouste "La structure mise en lumière" por Cite-architecture

Henri Labrouste est l’un des rares architectes du XIXe siècle dont l’œuvre n’a jamais cessé d’être une référence tant en France qu’à l’étranger.

La rationalité des solutions qu’il a mises en œuvre, la puissance de ses réalisations, l’étrange singularité de leurs ornements et surtout l’importance accordée aux matériaux nouveaux (particulièrement au fer et à la fonte) font de son œuvre un jalon essentiel dans l’histoire de l’architecture.

Sa carrière est dominée par la construction de deux chefs-d’œuvre à Paris : la bibliothèque Sainte-Geneviève et la Bibliothèque nationale. Leurs vastes salles de lecture, couvertes de voûtes en fer apparent, comptent parmi les créations spatiales les plus extraordinaires de l’architecture européenne. Mise en scène par l’architecte Manuelle Gautrand, l’exposition fera redécouvrir l’œuvre et la pensée de cet architecte, contemporain d’Eugène Delacroix (1798-1863) et de Victor Hugo (1802-1885), et précurseur par bien des aspects de l’architecture de notre temps. Elle dépasse le cadre strictement monographique pour présenter la postérité de Labrouste et son influence sur plusieurs générations d’architectes.

Une coproduction de la Cité de l’architecture et du patrimoine, du MoMA (The Museum of Modern Art, New York) et de la Bibliothèque nationale de France, avec la participation exceptionnelle de l’Académie d’Architecture et de la bibliothèque Sainte-Geneviève.

12.8.12

Roundhouse Foundations/ Las fundaciones de la Casa de Máquinas del "The Engineers Triangle"

Vía BLDGBLOG.

Aerial photo of the roundhouses site, courtesy of Network Rail.

Another short piece from Archaeology this month highlights the discovery, earlier this year, of the remains of railway "roundhouses" outside York, England. Sadly, they'll soon be covered over by new construction: "Archaeologists are working to record and preserve the site, which is still called by its nineteenth-century name, 'The Engineers' Triangle,' before the new buildings are erected on top of the roundhouses."

It would be a fascinating design challenge to incorporate the oddly shaped foundations into the plans or local street pattern of any future construction, even—or perhaps especially—if the resulting building is not itself circular. Inside, strangely nested curved rooms, ramps, and corridors corkscrew down to the basement, where, embedded in the ground like a mandala, are the unexplained stained bricks of an earlier industrial era, still influencing the movements of people above.