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29.4.18

Las casonas que mantienen viva la época dorada del salitre de Antofagasta

Vía El Mercurio de Antofagasta.


PATRIMONIO. Hace más de cien años la zona vivió un efímero auge económico. Ahora, casas habitadas y abandonadas quedaron como mudos testigos de esos tiempos.

Cristian Castro Orozco



Samuel, que estudia enfermería, se hospeda en la habitación de una antigua vivienda ubicada en la esquina de Av. Argentina con Maipú, en donde se halla una fila de éstas mismas residenciales que, en el pasado, pertenecieron a los trabajadores del ferrocarril.

"En las noches, mientras estudio, escucho sonar las teclas de un piano desde el subterráneo. Es raro porque en la casa no hay pianos, pero suenan. La señora que nos arrienda dice que no nos preocupemos, que solo son los antiguos dueños de la casa (ya fallecidos) que vienen a recordar tiempos de gloria".

Lo corroborable de la historia es que esas casas pertenecieron a un cordón habitacional ocupado por operarios (mayoritariamente técnicos) de la compañía Ferrocarril Antofagasta Bolivia (FCAB), a inicios del Siglo XX.

Salitre

Los que ahora nos parece la zona centro de Antofagasta, en ese tiempo no era más que la periferia, entendiendo incluso que el primer centro de salud (hospital El Salvador) se ubicaba también en esa área.

Pero el auge del salitre y el dinamismo de la industria, comenzaron a dar forma a lo que hoy conocemos como avenida Argentina.

De ahí en adelante, no solo se levantaron las casas para los trabajadores del ferrocarril, sino también las de los mismos empresarios y principales administradores de las compañías salitreras se dieron a la aventura de edificar sus mansiones en el sector.

Ejemplo de esto es la Casa Camus (ver recuadro) y un sin fin de viviendas de características inglesas que se comenzaron a apostar en el sector. Incluso su construcción se realizó con materiales atípicos a los que se usaban en ese tiempo en la ciudad.

"La mayoría de las construcciones del casco histórico y de la zona patrimonial de Antofagasta fueron realizadas con caña de Ecuador y barro, una mezcla muy utilizada y aún se puede apreciar, como en el caso de lo que ahora es el Teatro Pedro de la Barra. Pero las de Av. Argentina se comenzaron a ensamblar en base a lastres de pino oregón que traían veleros extranjeros que llegaban a cargar y descargar salitre", cuenta Andrew Trench, arquitecto y presidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).

Anécdotas

Así, sucesivamente fueron brotando las casonas en el barrio, el cual en ese tiempo carecía de pavimentación y suelo regulado, motivo por lo cual algunas viviendas parecen irrumpir en la avenida.

El primer administrador del FCAB, el austro-brasilero Julio Pinkas Strauss, quien también fue el fundador de la Sexta Compañía de Bomberos, construyó su mansión en Av. Argentina e invitaba a excelsos artistas a sus extravagantes fiestas.

El poeta Andrés Sabella recordó en una de sus múltiples cartas enviadas a este medio (Linterna de Papel) que Pinkas acostumbraba a llevar a jóvenes pianistas, entre ellos, un veinteañero Claudio Arrau. El día de su función, Pinkas abrió las ventanas de su palacete e invitó a todos los vecinos de la naciente avenida a escuchar al joven talento.

Asimismo, muchas de estas construcciones pertenecieron a los primeros inversionistas de la empresa salitrera, quienes se hacían asesorar por arquitectos extranjeros para el diseño de sus viviendas.

Actualidad

Ahora, muchas de éstas viviendas están adaptadas como oficinas particulares o de empresas, bodegas, algunas se hallan aún habitadas y unas pocas se ven en estado de abandono.

Peluquerías, tiendas de mascotas o pequeñas farmacias son el destino de estas viviendas que alguna vez fueron los testigos del Chile que vivía un álgido momento económico del "oro blanco".

La vecina Nancy Grenett vive al interior de una de estas casas que pertenecieron al ferrocarril. La propiedad la comparte con su marido Eugenio Pérez, quien antiguamente fue trabajador de esa empresa, pero la vivienda no siempre fue de ellos, ya que previamente tuvo otros moradores.

"Una vez llegó una señora ya de edad. Inglesa, había llegado abordo de un crucero y nos dijo si acaso podía entrar y ver el interior de la casa. ¿Por qué quiere hacer eso? le preguntamos. Nos dijo que ahí vivió de niña, y nos mostró una foto en donde salía ella de pequeña con un grupo de chicos sentados en la escalera de mi casa. Pasó y se emocionó al recordar su pasado", cuenta Grenett.

Preservación

Muchas de estas viviendas tienen más de cien años, pues la construcción se hizo entre 1905 y 1915.

El arquitecto y académico de la Universidad Católica del Norte (UCN), Claudio Galeno, explica que estos patrimonios, si bien no figuran como monumentos protegidos, están llenos de valor histórico.

"Si duda que un pecado que todos hemos cometido, es subvalorar estas frágiles arquitecturas domésticas en madera de la época del salitre".

A ello agrega que se podría hacer un catastro, ya que son las más afectadas a la hora del desarrollo urbano o de la especulación inmobiliaria.

"Ejemplos relativamente salvados fueron la Casa Dauselsberg y Cable West Coast (Washington con Bolívar), así como las Casas de Ferrocarril (ex Huanchaca) de avenida Argentina. Hay algunas muy relevantes, pero muy abandonadas, como la Casa Sabioncello, en la esquina de Prat con Washington, el edificio más antiguo del entorno de la Plaza Colón. Pero hay palacetes y otras más modestas".



[Corrección de la segunda página del artículo: La imagen urbana (blanco y negro) superior izquierda es de un palacete en Av. Argentina con Orella y Lord Cochrane, ha sido identificado erróneamente con el edificio la imagen inferior izquierda (construcción gris con vehículos blancos). El edificio que sí corresponde, es el rojo en la esquina superior derecha de la página. La construcción está muy transformada, pero es ese el edificio. Por otro lado, la imagen inferior izquierda, sí es la Casa Camus, ubicada en Av. Argentina, pero mucho más al norte. CG]

23.7.16

Palacios eclécticos de la belle époque de Antofagasta

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28.1.16

Profesionales de la UCN propusieron nuevo Monumento Nacional en Antofagasta

Vía UCN al día.



Consejo de Monumentos Nacionales acogió la iniciativa para las casas ubicadas en la esquina de Washington y Bolívar en el centro de la ciudad.

Satisfecho por la declaración de Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico de la “Casa Dauelsberg” (Consulado Alemán) y la “Casa Cable West Coast”, inmuebles insertos en la Zona de Conservación Histórica de la ciudad de Antofagasta, se manifestó el arquitecto Claudio Galeno Ibaceta, quien formó parte del grupo de profesionales de nuestra Universidad que presentó la iniciativa ante el Consejo de Monumentos Nacionales.

Explicó que desde el principio la iniciativa tuvo una buena acogida. El trámite se inició hace más de un año con una serie de gestiones, enviando la postulación a fines de 2014, siendo publicado el Decreto en el Diario Oficial en la primera semana de enero de 2016, lo que contribuye a consolidar esa zona de la capital regional.

Los arquitectos de la UCN, Dres. Claudio Galeno, Claudio Ostria y Jean Liquitay, estudiante quien ese momento realizaba su proyecto de título de Arquitectura; además del geólogo y ex-estudiante de la UCN, Patricio Espejo, se interesaron en el rescate de las casas, “porque nos parece que son de las pocas arquitecturas de carácter doméstico del sector, una de ellas fue consulado y las oficinas del Cable West Coast, que responden a una antigua tipología que abarcó todo el centro de la época”, explicó el Dr. Claudio Galeno.

La esquina está ubicada frente a la zona del Ferrocarril y la Zona Típica donde se levantaron el Hotel Belmont y el antiguo Banco Mercantil Boliviano. Si esta esquina desaparecía, se destruía una composición urbana y la lectura patrimonial que se tiene de la zona, que nos remonta a un imaginario de Antofagasta de cambio de siglo, explicó el arquitecto.

Las viviendas ayudaron a conformar una imagen urbana del patrimonio de la zona que tuvo un importante papel en el movimiento portuario y migrante de la Antofagasta del 1900.

Ubicadas en la esquina de las calles Washington y Bolívar, las casas son de material ligero, compuestas por estructura de madera cubierta con caña de guayaquil y estuco de barro.

Respecto a recursos para restaurar o mejorar el estado de las construcciones, dijo que en la actualidad es posible postular a fondos para tal fin, por estar declarados como Monumento Histórico.

PATRIMONIO
La propuesta para la protección del conjunto de inmuebles tuvo como objetivo proteger el patrimonio histórico de la comuna ante posibles demoliciones. La iniciativa mencionó la alternativa de declararlos Monumento Histórico Nacional (de acuerdo con el Artículo N°10 de la Ley 17.288) o mediante la ampliación de la actual Zona Típica, que eventualmente pudiera incluir, además de los inmuebles mencionados, todo el perímetro de la Plaza Colón.

Los inmuebles se hallan insertos en la actual Zona de Conservación Histórica del Centro Cívico, y adyacentes a la Zona Típica declarada en 1985. El conjunto posee valor histórico y arquitectónico propio, pero su ubicación le otorga una relevancia especial, desde el punto de vista contextual.

Según indican en el documento, la historia particular de estas casas y sus características tipológicas son complementarias a las edificaciones de su entorno, pues albergaron importantes actividades del antiguo barrio portuario y son remanentes de un tipo constructivo del cual subsisten pocos ejemplos en la ciudad.

Actualmente, en el primer piso del inmueble de la esquina se encuentran funcionando una mueblería, un negocio de confección de letreros, un local de fotografías para documentos y una tienda de artículos para tenis. El segundo piso es ocupado como casa habitación. La casa adyacente presenta el segundo piso abandonado, mientras que en el primer piso existe una tienda de fotografías y una pensión de trabajadores.

Las características de diseño y materiales de las construcciones propuestas permiten hacer una datación de comienzos del Siglo XX. Sin embargo, los datos gráficos, que en este caso corresponden a registros fotográficos de época, definen que los edificios fueron construidos antes del año 1908.

Los profesionales exponen que esa esquina del Antofagasta del 1900 fue punto de reunión obligado de la sociedad. La actividad de movimiento y embarque de cargas, principalmente mineras, se desarrolló en este barrio, donde confluyeron los muelles y la estación, agencias navieras, comerciales, bares y bancos.

UBICACIÓN ESTRATÉGICA
En relación a los inmuebles declarados Monumento Nacional, los datos históricos dan informaciones parciales, pero constituyen registros, espacios físicos y simbólicos de lo que fue el antiguo barrio portuario.

Desde un punto de vista histórico, señalan que el conjunto Casa Dauelsberg-Casa Cable West Coast, es testimonio de las actividades que caracterizaron el pasado salitrero del Antofagasta del 1900, estando insertas en el que fue el barrio de mayor actividad de la época, sitio del movimiento portuario, aduanero, bancario y de servicios públicos.

Su ubicación fue estratégica: frente a la estación del ferrocarril y a 100 metros del muelle de pasajeros. Estuvo rodeado de otras agencias navieras, bancos, bares y despachos que marcaban el carácter del sector. Ambos inmuebles no fueron simples locales de comercio, sino que sedes de importantes firmas de gran relevancia en toda la costa del Pacífico y es destacable que hoy podamos reconocerlos, contar la historia de las empresas que los ocuparon (agentes navieros, de aduana, minería, seguros y comunicaciones), otorgándoles una identidad histórica que los aleja de ser simples casas antiguas.

Más allá de sus características físicas, son remanentes del barrio fundacional de Antofagasta en el periodo de expansión de la industria del salitre, y ese rol establece su valor testimonial que complementa el de los inmuebles que los rodean: muelles, instalaciones ferroviarias, edificios aduaneros fiscales, bancarios y hoteleros que han sido reconocidos como Monumentos Históricos, todos insertos en la Zona Típica o en la Zona de Conservación Histórica del centro de Antofagasta.

4.3.15

María Elena, de Rodrigo Lepe

Vía Plataforma Arquitectura.

"MARÍA ELENA" (Trailer Oficial) from Rodrigo Lepe on Vimeo.


MARÍA ELENA
María Elena, última ciudad salitrera activa del mundo, se mantiene intacta desde su creación en 1925.
Sus habitantes, pampinos de toda la vida, guardan en su memoria historias inéditas de su particular modo de vida en el desierto más seco del planeta. Un relato fragmentado, íntimo y contemplativo donde se revelan las anécdotas que dieron vida a un extraño lugar en el norte de Chile.

13.6.13

Avanzan obras de restauración del Museo Salitrero de María Elena



Vía Arquitectura MOP.

Región de Antofagasta, 11/06/2013 10:35:00

La habilitación del recinto cultural, que servirá también como sala de muestras antropológicas, arquitectónicas, patrimoniales e históricas del salitre, considera una inversión de más de 900 millones de pesos a través de F.N.D.R

Como “una importante iniciativa cultural para los habitantes y turistas de la única oficina salitrera activa en el país” calificó el seremi (s) del Ministerio de Obras Públicas en Antofagasta, Emilio Rodríguez, el Proyecto de Habilitación del Museo Cultural de María Elena, a cargo de la Dirección de Arquitectura del MOP, y que a la fecha presenta un importante avance correspondiente a un 75% en su ejecución.

El proyecto, cuya inversión corresponde a $906.980.255 financiados a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, consiste en restaurar el volumen principal del edificio, perteneciente a la Ex Escuela Consolidada, ubicada frente a la plaza principal de la comuna, el cual se encontraba deteriorado a causa de humedades provenientes de filtraciones y daños estructurales ocasionados por el terremoto ocurrido en noviembre del 2007.

“Estamos recuperando el volumen principal de la ex Escuela de María Elena, que se encontraba con grietas profundas, desprendimientos y desplomes en la unión de muros perpendiculares, entre otros problemas, para transformarla en un museo salitrero, mediante la consolidación estructural del edificio y la habilitación del mismo. Una iniciativa que, sin duda, merece la comunidad pampina”, estipuló el seremi (s) de la cartera.

Rodríguez agregó que “es de alta importancia para la comunidad y también para el Gobierno, puesto que forma parte de las iniciativas del Programa Legado Bicentenario que impulsa el Presidente Sebastián Piñera, con el fin de rescatar y poner en valor los patrimonios del país”.

INTERVENCIÓN

La zona a intervenir data de 1927 –al igual que la mayoría de los Monumentos de María Elena- y a ella se le fueron anexando recintos utilizados como salas de clases en la parte posterior del volumen principal, en torno a un gran patio interior. Estas salas, en conjunto con el volumen principal, conforman una manzana entera de fachada continua al costado oriente de la plaza, ocupando todo el frente de ésta.

También se habilitará el patio interior con un uso cívico abierto a la comunidad, y la construcción de obras nuevas en la parte posterior del volumen principal, en reemplazo de los recintos existentes, en grave estado estructural y menor valor arquitectónico.

Dentro de la restauración del edificio, se habilitarán salas de muestra antropológica, de arquitectura y patrimonio; de historia del salitre y de conservación del museo. En tanto, las obras nuevas contempla la construcción de una oficina de turismo y cultura, sala de muestra itinerante, auditórium, boletería, tiendas con suvenirs, cafetería y servicios higiénicos.

El proyecto, adjudicado a la empresa Constructora Industrial Mario Reyes y Cía. Ltda, contempla la terminación de las obras para finales de septiembre o comienzos de octubre.

29.4.12

El abandono del patrimonio de la Compañía de Ferrocarril de Taltal: un muelle, algunas casas y la memoria de una estación.

© Claudio Galeno.

En noviembre de 2011, el periódico El Nortero publicó una nota sobre el inminente derrumbe del último muelle que queda de la Taltal Railway Company, una estructura industrial que está declarada monumento histórico. Por cierto, hasta la actualidad nada se ha hecho para preservar ese ícono del período glorioso del salitre de Taltal, pues aún sigue en su progresivo deterioro sobre el mar hondo taltalino.

Además, si bien por lo general en esa ciudad, hay un meticuloso cuidado por la imagen urbana, ciertas obras arquitectónicas están a merced del tiempo, pues al muelle le siguen las casonas de ferrocarril, que a pesar de estar "habitadas" están profundamente saqueadas y en un estado vergonzoso, y sería lamentable que sufrieran el mismo destino del magnífico edificio historicista de la Estación de Trenes de Taltal que sucumbió en un incendio, así como le ocurrió hace algunos años a la iglesia de San Francisco Javier.

A continuación el interesante artículo de Claudia López vía El Nortero:

Taltal y su muelle salitrero que se desploma

El muelle salitrero de Taltal también podría desplomarse en cualquier momento. Una historia similar a la del muelle histórico de Antofagasta, el Melbourne-Clark. El problema es que el taltalino no tiene dueño conocido y eso impide cualquier iniciativa de rescate y puesta en valor.

El recinto del ferrocarril salitrero de Taltal fue declarado monumento histórico en noviembre de 1983 y como muchos de los vestigios industriales de la región, fue pasando de mano en mano durante los años. Esto ha provocado un evidente deterioro de las instalaciones, hoy abandonadas a su suerte.

El anuncio del llamado a licitación para 2012 del proyecto para restaurar el muelle Melbourne-Clark, conocido como muelle histórico en Antofagasta, ha reactivado la preocupación de los taltalinos por su patrimonio: el muelle N°2 es el último de siete embarcaderos que poseyó Taltal.

Es parte de un complejo construido por The Taltal Railway Co., empresa inglesa con sede en Londres. Según consta en el Consejo de Monumentos Nacionales, el Ferrocarril Salitrero fue construido por el ingeniero Enrique Meiggs se realizó a partir de 1882. En 1889 la línea llegó a la estación terminal: Cachinal, a 149 kilómetros de Taltal. El ferrocarril tenía ramales a todas las oficinas de la región.

Conjuntamente con la red ferroviaria, la compañía construyó infraestructura portuaria en un área de unas 15 hectáreas. Estas instalaciones comprendían cinco muelles, bodegas, carboneras, maestranza, andenes, casa de máquinas, y un stock de material rodante que llegó a constar de 560 carros y 22 locomotoras.

De todo ese patrimonio, permanece en pie el Muelle Nº2. Tiene una longitud de 120 metros y un ancho de 12, y descansa sobre 33 cepas de 4 pilotes cada una. Es de estructura metálica con envigado transversal y longitudinal de madera; los pilotes son de acero. La estructura fue fabricada en Inglaterra y montada in situ. Podía soportar dos locomotoras con sus carros cargados de salitre, y embarcar el producto por sus dos bandas, a través de buzones que aún es posible distinguir. Sobre la cubierta del muelle quedan las ruinas de dos grúas a vapor que operaban en la carga y descarga.

Además hay una antigua locomotora y seis bellas casas de madera, todas ocupadas actualmente por habitantes de la ciudad.

¿Qué dice el CMN?

El Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) está al tanto de la situación de abandono de este monumento histórico, han recibido cartas y mails de vecinos preocupados por el evidente hundimiento del muelle.

Daniela Díaz, arquitecto del CMN contó a El Nortero que pese a que el alcalde, Guillermo Hidalgo, algunas instituciones y vecinos han mostrado interés por implementar iniciativas de rescate, no se puede concretar nada hasta que no se tenga certeza de quién es el dueño actual de esa propiedad.

Cuenta que el Conservador de Bienes Raíces de Taltal se ha quemado en dos oportunidades y se ha perdido mucha información. Es necesario realizar un estudio de título para determinar quién es el dueño, no hay documentación y las personas que habitan las casas del ferrocarril -porque no están abandonadas- sólo llegaron a vivir ahí, agrega la arquitecto, y no poseen títulos de dominio.

Eventualmente Bienes Nacionales debería hacerse cargo de la administración del ferrocarril salitrero y todo el entorno que hoy es Monumento Histórico -las casas, la locomotora y el muelle- sin embargo, para que ello ocurra no hay un plazo establecido y podrían pasar años de burocracia y trámites.

En ese periodo, el Muelle N°2, último vestigio del pasado salitrero de Taltal, podría derrumbarse sepultando cualquier intento por poner en valor parte importante del patrimonio de la región de Antofagasta.

14.1.12

La expresionista Chilehaus de Fritz Hoger en Hamburgo en una revista Zig-Zag de 1928. La ignorada relación con el empresario salitrero Henry Sloman.

© Zig-Zag.

En 1928 la revista chilena Zig-Zag publicó un artículo sobre el edificio expresionista denominado Chilehaus en Hamburgo, diseño del arquitecto Fritz Hoger.

El encargo de la obra databa de 1922, y en la revista fue expuesta como un ejemplo de la arquitectura que se hacia en Alemania en la posguerra, bueno ahora sabemos que en realidad era entre guerras. Además se indicaba que era una obra que representaba la pujanza del puerto de Hamburgo, donde se manifestaban "nuevas formas arquitectónica que simbolizan a maravilla sus tendencias actuales y la orientación de sus artistas."

El ejercicio del arquitecto era expuesto desde los primeros trabajos el 15 de mayo de 1922. El espacio alargado del edificio correspondía a dos terrenos divididos por la calle Fischertwiette, uno de 2.400 metros cuadrados y otro de 3.100 metros cuadrados que terminaba en ángulo agudo. Además "entre las calles que lo cercaban al Norte y aquellas que lo limitaban al Este, un muy pronunciado declive."

© Zig-Zag.

Dice Zig-Zag:

"Fritz Hoger, autor de la "Casa de Chile", imaginó inmediatamente su plano y sus elevaciones. Dibujó algo que semejaba un inmenso barco, símbolo de la potencia marítima de otros tiempos, evocación de las ambiciones futuras del gran puerto. Es este un barco que descansa sobre un zampeado, con su emparrillado de cemento sostenido por 18.000 durmientes de base. Dos cuerpos de edificios elevados sobre arcadas, a la orilla de la Fischertwiette, sirven de unión entre las fachadas norte y sur, y ofrecen una superficie suplementaria de 450 metros cuadrados por piso, dando así un total de un poco más de media hectárea de superficies construídas por piso.
El sub-suelo está ocupado por las instalaciones de calefacción, de ventilación, de transformadores eléctricos. El piso bajo está dedicado para almacenes, exposiciones, oficinas de los armadores, tiendas, etc. Todo el resto del edificio, salvo una muy pequeña parte reservada para habitaciones, consiste en oficinas.
Ningún rincón oscuro: cada pieza recibe abundante aire y luz. La construcción es enteramente de cemento armado, con las fachadas revestidas de ladrillo y motivos de decoración en terracota."

© Zig-Zag.

"De un lado, sobre elevación, a todo lo largo de la Buschardplatz, el inmueble de seis pisos. De otros lados, al sur, noroeste y sudeste (Burchardstrasse, Messberg, Klingberg y Pumpenstrasse), hay, por decir así, dos inmuebles superpuestos. En efecto, encima del quinto piso recubierto de un doble techo plano de losas vaciadas de cemento de 0,51, se levantan otros tres pisos, retirándose los unos de los otros (...) son estos balcones verdaderas calles exteriores, sobre las cuales se abre las oficinas. En elevación sobre la fachada sur, hay también un piso suplementario. Estas calles en cornisa, semejan otras tantas cubiertas de paseo de este transatlántico gigantesco."

© Zig-Zag.

Sin embargo lo que no se menciona en el artículo de Zig-Zag es la relación intrínseca del edificio con el empresario salitrero don Henry Sloman, que hizo fortuna en el contexto de Tocopilla.

Sloman era británico, pero se había criado en Hamburgo, y llegó a Chile en torno a 1870, y en 1892 levantó las oficinas Buena Esperanza, Santa Fé y Rica Aventura, en el cantón del Toco. Además construyó dos tranques, uno de los cuales es monumento nacional, pero que se encuentra en un estado de total abandono y depredación.

Sloman hizo gran fortuna con el salitre y gracias a ese dinero construyó el edificio de la Chilehaus en Hamburgo, bautizado con ese nombre como homenaje al país donde había desarrollado su patrimonio. El edificio fue inaugurado en 1924, y la historia del arte lo considera como uno de los mejores ejemplos del expresionismo alemán.

14.8.11

La revista Pampa y la gráfica moderna



La revista Pampa fue una publicación con estética moderna dirigida a los habitantes de las modernas ciudades industriales organizadas en torno a la explotación del salitre a partir de la primera mitad del siglo XX.

Como indica Mauricio Camus Ángel: "La revista “Pampa”, perteneciente a la Compañía Anglo-Lautaro que traía cada mes el acontecer laboral, social, cultural, deportivo y recreativo de la zona salitrera (Pedro de Valdivia, María Elena, Coya Sur, Vergara y Tocopilla), (...)"

Si bien, es cierto que luego fue un medio de comunicación de la Compañía Salitrera Anglo Lautaro, esta empresa recién surgió en 1950, y la revista era editada desde abril de 1948 por Zig Zag desde Santiago. Con el tiempo tuvo varios editores entre ellos El Mercurio de Antofagasta, siendo el director de la revista Mario Cortés Flores; y a partir de 1966 por la editorial Lord Cochrane nuevamente Santiago, con el director Enrique Munita Whittaker.

Sobre Anglo-Lautaro, como indica Mirko Lamer, a principio del siglo veinte la producción chilena de nitrato era controlada por tres grandes empresas: Lautaro Nitrate Company Ltd., Compañía Salitrera Anglo-Chilena y la Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta. Lautaro y Anglo-Chilena producían un 65% de la producción chilena y sus capitales eran británicos y norteamericanos administrados por el grupo de los hermanos Guggenheim (los mismos de Chuquicamata, grandes inversores en arte donde destacan Solomon y Peggy Guggenheim). En julio de 1950, ambas compañías se fundieron y dieron origen a la Anglo-Lautaro Nitrate Company.

La revista no posee créditos explícitos, en cuanto a sus fotografías y gráficas, pero desde su primer número se reveló como una publicación cuidadosa en cuanto a su composición gráfica. Incluían fotografías de gran calidad que registraban escenas del trabajo minero pero también de la vida moderna y principalmente el ocio, con énfasis en el deporte. En la región había un nutrido grupo de fotógrafos que trabajan de forma local pero también prestando servicios para grandes editoriales como Zig-Zag, tal era el caso de Jorge García Caballero, que podría ser autor de algunas de las fotografías de algunas portadas y contraportadas de la revista "Pampa", por lo menos en su primera época.

© Archivo Galeno

Dentro del cuidado por su gráfica destaca el uso del color con composiciones influidas por el arte abstracto y la colaboración de artistas regionales como el dibujante Rafael Alberto López Patiño, que realizó la portada del número 199 de enero de 1965, ejemplar dedicado a "La marcha de la Anglo Lautaro", una suerte de memoria de período 1963-1964 de la compañía. El dibujo de López, en celeste, negro y blanco, con impresión mate, muestra una vista aérea del puerto de Tocopilla y luego las conexiones férreas hacia la extensión de la Pampa. López era un destacado artista vinculado a las publicaciones hechas en Antofagasta, y había iniciado su carrera trabajando para el semanario La Ilustración publicado en Antofagasta entre 1923 y 1925. López había estudiado en Santiago así cómo sus amigos: el destacado pintor Nicolás González Paredes y Cayetano Gutiérrez Valencia.

© Archivo Galeno

La revista Pampa se publicó por varias décadas, mientras que en la colección de la Biblioteca Nacional se registran ejemplares hasta noviembre de 1968, existen ejemplares posteriores y por lo menos fue publicada por la editorial Lord Cochrane hasta 1969.