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9.7.16

Un proyecto hispano-peruano gana la ampliación del Museo de Arte de Lima

Imagenes vía Arquitectura Viva.


Vía El País.

Los estudios Llama Urban Design y Burgos & Garrido construirán el ala de arte contemporáneo

Por Jacqueline Fowks
Lima 9 JUL 2016 - 08:36 CEST

El Museo de Arte de Lima (MALI), un conjunto de estilo neo-renacentista en el centro de la capital, construirá en los próximos años su nueva ala subterránea de arte contemporáneo en 6.000 metros cuadrados de acuerdo al proyecto presentado por las firmas de arquitectos Llama Urban Design (Perú) y Burgos & Garrido (España), que se impuso entre otros 387 procedentes de 56 países, informó el presidente del MALI, Juan Carlos Verme.

El jurado internacional del concurso arquitectónico trabajó por cinco días en Lima y la noche del viernes anunció su veredicto en la sala Prado del museo. Mariana Leguía, de Llama Urban Design, arquitecta con una maestría en el programa de Ciudades de la London School of Economics, se sorprendió con la decisión: “Vamos a hacerlo con ganas porque soy peruana, estoy contenta”, comentó.

“Es el proyecto de nuestras vidas y vamos a trabajar duro para hacerlo lo mejor posible”, agregó el arquitecto español Ginés Garrido.

Leguía indicó a EL PAÍS que el pabellón proyectado es “muy contemporáneo, con el espacio principal de la galería que el museo pidió. El planteamiento es un aulario, la biblioteca, la galería y la plaza, con la recuperación del espacio público”.

Flavio Calda, director ejecutivo del MALI, señaló a este diario que el costo de la construcción puede ascender a 15 millones de dólares, que deben conseguir mediante el mecanismo de "obras por impuestos", tras una coordinación con el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo y una o varias empresas privadas.

Kristin Feireiss, escritora, curadora de diseño y arquitecta alemana, presidió el jurado que estuvo integrado además por Guy Nordenson, ingeniero estructural y profesor en Princeton; Teodoro Fernández, arquitecto chileno reconocido por el diseño de parques y espacios cívicos; Paulo Dam, arquitecto y catedrático de la Universidad Católica del Perú; y el presidente del MALI.

“El proyecto ganador resolvió bien la ecuación que se le presenta a todas las ciudades que como Lima, con casi diez millones de habitantes, son una gran metrópolis agresiva incluso para sus propios ciudadanos. ¿Cuál es la relación de una institución como un museo con el espacio público que lo circunda?: ellos establecen bien esa ecuación”, comentó el arquitecto Fernández a El PAÍS.



El proyecto de Leguía y Garrido planea reestructurar los jardines botánicos que rodean el actual edificio del MALI, y retirar ciertos elementos que se han ido acumulando en el tiempo para ganar espacio verde. Ello significa recuperar el parque, para que sea un espacio público de recreación, una vez que eliminen un gran anfiteatro construido la década pasada y una zona de estacionamiento.

“La reconstitución del espacio comparable a los bulevares del siglo XIX implica una adaptación contemporánea”, refiere el proyecto, que prevé espacios para skaters y ciclistas.

El MALI es uno de los principales museos de Perú, gestionado por una asociación privada sin fines de lucro, aunque en 2015 su segundo piso fue reabierto tras una remodelación hecha con fondos públicos. La muestra permanente tiene más de 1.200 piezas de arte que datan desde la época prehispánica hasta mediados del siglo pasado, aunque la colección supera las 17.000 piezas.

15.11.15

Constant Nueva Babilonia. MNCARS, 21 octubre, 2015 - 29 febrero, 2016


Constant Rode sector, 1958. © Constant, VEGAP, Madrid, 2015

«Yo no soy diseñador sino un mero provocador. Me limito a hacer sugerencias. Lo que se ha definido es el concepto de Nueva Babilonia, no su forma física.»

Durante casi veinte años, Constant (Constant Anton Nieuwenhuys, Ámsterdam, 1920 - Utrecht, 2005) elaboró maquetas, pinturas, dibujos y collages que mostraban su concepción de la ciudad nómada del futuro – Nueva Babilonia–, un complejo y amplio laberinto que transformaba el mundo entero en una sola red. La tierra sería de propiedad colectiva, el trabajo estaría totalmente automatizado y a cargo de robots, las personas tendrían la libertad de dedicar el tiempo al juego creativo.

Con esta exposición, que reunirá alrededor de 150 obras y abundante material documental, el Museo Reina Sofía y el Gemeentemuseum de La Haya pretenden difundir entre un público amplio el proyecto de Constant, por el que artistas, arquitectos y comisarios han manifestado un interés creciente en los últimos años. El núcleo principal de la muestra es Nueva Babilonia como «obra de arte» en el contexto social en el que se concibió. De aquí que se complementen los dibujos, collages, maquetas, pinturas y grabados con una serie de reconstrucciones, fragmentos de películas históricas y materiales de archivo.

La exposición no se circunscribe solo al período comprendido entre 1956 y 1974, en el que se suele enmarcar Nueva Babilonia; abarca también otras etapas, con el fin de evidenciar que las ideas expresadas en el proyecto de Nueva Babilonia ya estaban presentes en la obra de Constant, aunque formuladas con menos claridad, desde una época muy anterior –cuando formó parte del grupo CoBrA entre 1948 y 1951-, y no desaparecieron por completo con posterioridad a 1974.Se dedicará también un apartado a la influencia en el trabajo de Constant de un difuso imaginario cultural (lo gitano, lo flamenco, lo lumpen) que podría ser identificado con la cultura española.

Organización:
Gemeentemuseum Den Haag y Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Comisariado:
Laura Stamps y Doede Hardeman

Artistas:
Constant (Constant Nieuwenhuys)

Con la colaboración de:
Fondation Constant y RKD Netherlands Institute for Art History

Con el apoyo de:
Mondriaan Fund y Embajada del Reino de los Países Bajos

12.3.14

Carnaval y ofrendas marcan puesta en marcha de proyecto del nuevo Museo “R. P. Gustavo Le Paige”


© Iglesis Prat.

Vía UCN al Día.

10 marzo, 2014

Autoridades regionales, de la UCN y del Municipio de San Pedro de Atacama, junto a representantes de pueblos originarios, participaron en la celebración que da el vamos al nuevo edificio.

Ofrendas a la Pachamama y un colorido carnaval, que incluyó música y bailes tradicionales de la cultura atacameña, marcaron el anuncio de la puesta en marcha del proyecto de reposición del Museo “R. P. Gustavo Le Paige s.j.”, ubicado en la localidad de San Pedro de Atacama. La emblemática obra inicia así la fase definitiva de su materialización, la que incluye la construcción de un moderno edificio de más de 5.000 metros cuadrados, y que cuenta con una inversión cercana a los 20 millones de dólares.

Para conmemorar este hito, autoridades regionales, de nuestra Universidad, de las comunidades atacameñas y del municipio local, participaron en una verdadera fiesta nortina, donde se recordaron las tradiciones ancestrales y participaron en la firma de un acta que marca este acontecimiento que fija un antes y un después en el desarrollo de la comuna.

El nuevo edificio, que se construirá en los terrenos que ocupa el actual museo -el cual será demolido-, incluye un diseño arquitectónico de vanguardia, distribuido en tres niveles. Según explicó Manuel Arturo Torres, Administrador de Colecciones y Conservación del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo IIAM de la Universidad Católica del Norte, el primero considera un subterráneo para el resguardo de las cientos de miles de piezas que actualmente posee la Unidad. También está considerada la construcción de laboratorios para facilitar los procedimientos de conservación.

Un segundo nivel será orientado a la exhibición de las muestras permanentes y temporales, además de incluir salas multiuso, cafetería, biblioteca y un moderno anfiteatro interior con capacidad para 200 personas. Mientras, en el nivel de superficie la obra albergará una plaza de uso público, con miradores y un anfiteatro al aire libre para el desarrollo de diversas actividades. Los trabajos previos en terreno incluyen tres etapas que consideran la preparación de las colecciones, su posterior traslado a un recinto transitorio, para finalmente dar inicio a la demolición del viejo recinto. El inicio de la construcción del nuevo museo se espera para octubre próximo y las obras tendrán una duración de dos años.

IMPACTO

La materialización de este proyecto, que cuenta con financiamiento del Gobierno Regional, a través de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), espera constituirse en un acontecimiento histórico y que tendrá un fuerte impacto en el desarrollo de la comuna de San Pedro de Atacama, hecho que fue destacado por las autoridades presentes en la jornada. Bajo este prisma, la Vicerrectora de Asuntos Económicos y Administrativos de la UCN, Jacqueline Fuentes Hernández, recordó los nexos que unen a nuestra Institución con la gestión y desarrollo del Museo.

“Representa un hito iniciado en 1957”, destacó la autoridad, al valorar el aporte del sacerdote jesuita belga Gustavo Le Paige, quien en la antigua parroquia del poblado sembró la semilla de lo que hoy es el recinto. Con posterioridad, y con al apoyo de la entonces Universidad del Norte, se construyó en 1963 el primer pabellón, para luego en la década de los setenta la UCN asumir en forma plena su compromiso de custodiar el recinto, hecho que fue complementado con la creación del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo (IIAM) en 1984. Para la alcaldesa de San Pedro de Atacama, Sandra Berna Martínez, la construcción del nuevo museo es un acontecimiento crucial en la historia del país.

“Implica poder resguardar un material que es una joya para el pueblo atacameño. Es un legado que hay que cuidar”, sostuvo. La autoridad comunal indicó que el edificio debe ser activo y dinámico y debe responder a un deseo de contar con una casa nueva, considerando en todo momento el permiso de los ancestros. “Quiero que sea el museo más importante de Chile y del mundo”, sentenció.

CULTURA Y DOCENCIA

Para la Directora del IIAM, María Cecilia Sanhueza, el nuevo museo implica, además de infraestructura, todo un desarrollo complementario en el área de la investigación y en la docencia de postgrado. “Están diseñadas salas de clases, auditorios y lugares donde poder realizar eventos académicos. La idea es que se convierta en un centro que canalice y que convoque mucha actividad, no solo del Instituto, sino que de la UCN en general y de otras instituciones.

Esto tendrá un fuerte impacto en la comunidad”, sostuvo la historiadora, quien agregó que con las nuevas condiciones será posible ampliar el staff de profesores, alumnos y de los servicios que la Unidad puede ofrecer. Puso especial énfasis en el contacto con la comunidad, con el fortalecimiento de iniciativas de gran impacto y vinculación como es el desarrollo de la Escuela Andina, entre otras. Explicó que el hecho de contar con instalaciones y auditorios más grandes, tiene que ver con la posibilidad de abrir a la comunidad estos espacios, y así, entre otras actividades, ofrecer cursos sobre de formación en el área cultural andina con académicos, especialistas y miembros de la comunidad atacameña que participan en estas iniciativas.

1.10.13

XIV Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires BA13


Lugar de la Memoria, Barclay & Crousse.

Vía Punto Biz.

Un arquitecto rosarino, premiado en la Bienal Internacional de Arquitectura

La XIV Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires BA13 está en marcha y continúa hasta el 20 de octubre, con cerca de 6.500 m2 de exposiciones en el Centro Cultural Recoleta. Asimismo, el sábado 28 terminaron las conferencias magistrales con la tradicional entrega de premios CICA, también los Premios Bienal de Arquitectura, así como los premios y concursos. Este año se otorgó por primera vez el Gran Premio Bienal "Jorge Glusberg", cuyo ganador fue el Arq. Miguel Angel Roca.

El sábado 28 de septiembre se llevó a cabo la tradicional entrega de premios de la Bienal Internacional de Arquitectura BA13, en su XIV edición, en el auditorio El Aleph del Centro Cultural Recoleta. En el acto de entrega estuvieron los organizadores, la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires –Bienal BA13- y Pichon Riviere & Diaz Bobillo Consultores -PR&DB-. Los premios fueron entregados a los arquitectos argentinos y extranjeros que exponen allí sus trabajos hasta el 20 de octubre, incluyendo a los ganadores de los premios y concursos organizados por la Bienal BA13.

En ese marco, se llevó a cabo el Concurso CEDU/Bienal de Arquitectura “al Diseño Interior y Mobiliario Urbano DIBA 2013”, organizado por la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos de la República Argentina –CEDU-, BienalBA y PR&DB Consultores, consistió en la presentación de trabajos de diseño interior o exterior de una vivienda o espacio para el trabajo y equipamiento. El primer premio fue para Gustavo Maggio –de Buenos Aires- y su proyecto “Silla Naked”; y el segundo premio para Lucio Traficante –de Rosario, Santa Fe- por la “Chaise Lounge Mímesis Natura”.

El Comité Internacional de Críticos de Arquitectura -CICA- entregó sus tradicionales Premios CICA, a través de un jurado integrado por los arquitectos Trevor Boddy, Manuel Cuadra y Kieran Long. El Premio CICA a la mejor obra de Arquitectura conceptual y artística en la muestra fue para el Arq. Marco Casagrande –Finlandia-. El Premio CICA a la Arquitectura Latinoamericana fue para el Museo de la Memoria en Lima, Perú, de los arquitectos Sandra Barclay y Arq. Jean Pierre Crousse, Estudio Barclay & Crousse –Perú-. El Premio CICA a la Arquitectura Joven Internacional fue para el arquitecto André Cerejeira Fontes y Arq. Jorge Antonio Cerejeira Fontes – Portugal-.

Los Premios Bienal de Arquitectura de la Bienal BA13 fueron jurados por los arquitectos Rinio Bruttomesso, Manuel Cuadra, Mario Corea, Handel Guayasamin, Carlos Pita, Roberto Converti, Carlos Dibar, Enrique Cordeyro, Carlos Sallaberry y el Dr. Matías Glusberg. La Mención Bienal por su Aporte al Patrimonio Institucional, fue para la Colección Patrimonio, de Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo -CPAU–. La Mención Bienal de Arquitectura Urbana fue para el Colectivo Croquiseros Urbanos -Buenos Aires-.

Se entregó el Premio Bienal de Arquitectura a un Proyecto Urbano, al estudio de los arquitectos Boldarini Arquitetura e Urbanismo -San Pablo, Brasil-. El Premio Bienal de Arquitectura a la Joven Generación Internacional, fue para el Estudio NMD / Nómadas de Venezuela. El Premio Bienal de Arquitectura a la Joven Generación Argentina, fue ganado por los arquitectos Sebastián Colle y Rodolfo Croce.

El Premio Bienal a la Arquitectura Argentina en el exterior fue para el Arq. Ignacio Dahl Rocha –Estudio Richter-Dahl Rocha & Associés Architectes-. El Premio Bienal de Arquitectura Internacional fue ganado por el Arq. Rahul Mehrotra –India- y por primera vez se otorgó el Gran Premio Bienal "Jorge Glusberg", cuyo ganador fue el Arq. Miguel Angel Roca y lo entregaron la Sra. Amelia Glusberg, Matías Glusberg y el Arq. Carlos Sallaberry – Director de la Bienal-.

Premios y concursos Sapa, Carrier y CEDU.

También se entregaron distinciones a los ganadores de los tradicionales concursos, comenzando por el Premio Carrier / Bienal de Arquitectura “a la arquitectura sustentable”, convocado por la empresa Carrier y la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires BA13, con el objetivo de distinguir a la excelencia arquitectónica en la aplicación de estrategias y prácticas de la arquitectura sustentable. El primer premio es para el estudio Grinberg - Dwek – Iglesias, arquitectos Jaime Grinberg, Adriana Dwek y Julio Iglesias. El segundo premio fue para el Estudio POINT, arquitectos Luis Bruno, Leonardo Lotopolsky y Brígida Squassi, en conjunto con el Arq. Daniel Solessio.El tercer premio se otorgó al Arq. Carlos Levinton, Director de Centro CEP de la UBA. La mención especial del jurado se entregó al trabajo del Dr. Arq. Jorge Mas, el Dr.Ing. Carlos Kirschbaum y el Arq. Jesús Obando Aguirre.

Se entregó asimismo el Premio Sapa/Bienal de Arquitectura “a la Mejor Fachada de Aluminio” que distingue a obras de arquitectura en cuyas propuestas se realicen sus fachadas que han sido materializadas con perfiles Sapa y construidas entre 2011 y 2012. El premio fue organizado por la empresa Sapa y la Bienal BA13, y el primer premio fue para el Estudio Marjovsky - Urruty Arquitectos por el Centro Diagnóstico Lanús, en Prov. de Buenos Aires. El segundo premio fue para el Estudio Kohen & Asociados, por el edificio en Av. Libertador 6680, de Buenos Aires. La primera mención del jurado recayó en el Taller AF, Arqtos. Nicolás Arrué y Enrico Santilli, por la casa en Pinguinos Country Club, en Ituzaingó, Prov. de Buenos Aires y la segunda mención fue para el Estudio Aisenson, por el Palacio Bellini, en Buenos Aires.

13.6.13

Avanzan obras de restauración del Museo Salitrero de María Elena



Vía Arquitectura MOP.

Región de Antofagasta, 11/06/2013 10:35:00

La habilitación del recinto cultural, que servirá también como sala de muestras antropológicas, arquitectónicas, patrimoniales e históricas del salitre, considera una inversión de más de 900 millones de pesos a través de F.N.D.R

Como “una importante iniciativa cultural para los habitantes y turistas de la única oficina salitrera activa en el país” calificó el seremi (s) del Ministerio de Obras Públicas en Antofagasta, Emilio Rodríguez, el Proyecto de Habilitación del Museo Cultural de María Elena, a cargo de la Dirección de Arquitectura del MOP, y que a la fecha presenta un importante avance correspondiente a un 75% en su ejecución.

El proyecto, cuya inversión corresponde a $906.980.255 financiados a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, consiste en restaurar el volumen principal del edificio, perteneciente a la Ex Escuela Consolidada, ubicada frente a la plaza principal de la comuna, el cual se encontraba deteriorado a causa de humedades provenientes de filtraciones y daños estructurales ocasionados por el terremoto ocurrido en noviembre del 2007.

“Estamos recuperando el volumen principal de la ex Escuela de María Elena, que se encontraba con grietas profundas, desprendimientos y desplomes en la unión de muros perpendiculares, entre otros problemas, para transformarla en un museo salitrero, mediante la consolidación estructural del edificio y la habilitación del mismo. Una iniciativa que, sin duda, merece la comunidad pampina”, estipuló el seremi (s) de la cartera.

Rodríguez agregó que “es de alta importancia para la comunidad y también para el Gobierno, puesto que forma parte de las iniciativas del Programa Legado Bicentenario que impulsa el Presidente Sebastián Piñera, con el fin de rescatar y poner en valor los patrimonios del país”.

INTERVENCIÓN

La zona a intervenir data de 1927 –al igual que la mayoría de los Monumentos de María Elena- y a ella se le fueron anexando recintos utilizados como salas de clases en la parte posterior del volumen principal, en torno a un gran patio interior. Estas salas, en conjunto con el volumen principal, conforman una manzana entera de fachada continua al costado oriente de la plaza, ocupando todo el frente de ésta.

También se habilitará el patio interior con un uso cívico abierto a la comunidad, y la construcción de obras nuevas en la parte posterior del volumen principal, en reemplazo de los recintos existentes, en grave estado estructural y menor valor arquitectónico.

Dentro de la restauración del edificio, se habilitarán salas de muestra antropológica, de arquitectura y patrimonio; de historia del salitre y de conservación del museo. En tanto, las obras nuevas contempla la construcción de una oficina de turismo y cultura, sala de muestra itinerante, auditórium, boletería, tiendas con suvenirs, cafetería y servicios higiénicos.

El proyecto, adjudicado a la empresa Constructora Industrial Mario Reyes y Cía. Ltda, contempla la terminación de las obras para finales de septiembre o comienzos de octubre.

14.9.12

Ningbo: en el bastión del Pritzker chino

Ningbo Excursion from Scott Melbourne on Vimeo.


Vía Arquitectura Viva - El País.

En el bastión del Pritzker chino.

Por: Zigor Aldama 14 SEP 2012 - 04:57 CET

Ningbo era una de esas horrorosas ciudades chinas en las que uno se detiene solo si no le queda más remedio. El puerto, quinto mayor del mundo, y los miles de fábricas de los alrededores son un potente imán económico, pero hasta 2008 no había razón para entrar al centro urbano. Aunque sus dirigentes se vanaglorian de la milenaria historia del lugar, lo cierto es que del casco antiguo no queda piedra sobre piedra. Por lo menos en su forma original. Porque, ahora, esta ciudad de la provincia oriental de Zhejiang ha reinventado su historia para crear su peculiar efecto Guggenheim.

El Museo de Ningbo atrae todas las miradas. Desde las amplias avenidas que lo rodean parece un búnker diseñado a hachazos. Es una mole asimétrica de 144 metros de largo, 65 de ancho y 24 de alto, cuyas paredes imposibles engañan a la vista y desafían a la lógica. Pero la obra maestra de Wang Shu, que este año se ha convertido en el primer chino galardonado con el Premio Pritzker de arquitectura, impresiona todavía más de cerca. Es entonces cuando la tradición en los materiales se mide con las líneas de las vanguardias. Sin duda una fachada de nítida modernidad nunca había escondido un corazón tan viejo.

Porque Wang Shu sí que aprecia la historia del gigante asiático. No en vano sus obras reinterpretan claves arquitectónicas de dinastías pretéritas sin caer nunca en la obviedad. “Para la construcción del museo, que se llevó a cabo teniendo en cuenta la sostenibilidad del proyecto, utilizó materiales reciclados de antiguos edificios derribados, como hizo también en el campus de la Academia de las Artes de China, en Hangzhou”, explica el director ejecutivo del museo, Qian Lu. “Es una técnica que se utilizó en el pasado, sobre todo después de catástrofes naturales, pero que ahora se va perdiendo”. No en vano a Wang se le concedió el Pritzker “por su ejemplarizante continuidad cultural y por el vigor con el que ha recuperado la tradición”. Y él mismo reconoce que quiere alejarse de “la profesionalizada arquitectura sin alma que tanto se estila actualmente”.

Con millones de tejas y ladrillos, 50 artesanos prepararon el conglomerado gris con salpicaduras naranjas que reviste las fachadas, en las que crea un impresionante collage que invita a buscar detalles escondidos. Como los viejos sellos de las empresas que fabricaron los materiales originales. “No son escombros”, asegura el arquitecto en una entrevista concedida a la televisión oficial CCTV, “es historia, tiempo y experiencias. Mucha gente ha tocado estos ladrillos”. Y lo seguirán haciendo.

“El edificio es tan poderoso que se debe considerar una obra maestra”, escribe Alejandro Aravena, uno de los miembros del jurado del premio. “Las paredes suponen una sobredosis de tiempo, y cada centímetro de la obra es diferente”. Así lo entiende también la mayoría de los visitantes, que se acercan hasta el museo no para disfrutar con las colecciones, sino para retratarse frente a las paredes grises e indagar en cada grieta. “Muchos incluso se sorprenden porque el hormigón desnudo tiene la forma del bambú, muestra de la importancia que el arquitecto concede a la naturaleza”, comenta Qian. “No busco la perfección en la construcción, sino en los sentimientos que provoca”, ha explicado Wang.

“Aunque en conjunto parece un escenario de película de ciencia ficción, nos hace pensar en las casas en las que vivimos de jóvenes”, comenta Chen Jiong, un anciano de 83 años que señala en las paredes de la terraza del edificio tejas que perfectamente podrían haber cubierto su vivienda. “Como la entrada es gratuita, suelo venir a mirar las paredes con mi nieto”, relata.

Brumoso horizonte

En opinión de Wang Shu, “la tradición no es algo que debe recluirse en un museo”. Y añade: “Yo trabajo con artesanos que pueden colaborar perfectamente en la construcción de edificios modernos. Eso quiere decir que la tradición está viva para siempre”. Pero desde lo alto del Museo de Ningbo es evidente que, desafortunadamente, su ejemplo no cunde. Un pesado gris industrial cubre la ciudad, cuyo brumoso horizonte está tomado por una sucesión de inanes torres de acero y cristal que perfectamente podrían ubicarse en cualquier ciudad china. “No creo en la estrategia de construir un edificio icónico para dar reputación a una ciudad. Hay que trabajar todo el conjunto”, dice.

El jurado del Pritzker añadió, a la hora de entregar el premio en Pekín, que con el galardón de este año se reconocía también “el rol que juega China en el desarrollo de ideales arquitectónicos”. Porque es evidente que Wang Shu no está solo. Aunque las ciudades chinas rechinan por su fealdad y por la homogeneidad que impide distinguirlas unas de otras, lo cierto es que el desarrollo del país ha provocado la aparición de grandes arquitectos locales que tienen una ardua tarea por delante en un país que prima lo comercial sobre lo vernáculo, y la velocidad sobre la calidad.

Lo resume Álvaro Guinea, profesor de proyectos, crítica y análisis de la arquitectura en la Universidad Europea de Madrid, que actualmente está realizando la tesis doctoral sobre los medios de producción de lo urbano y la urbanidad en China: “Wang Shu es una referencia de punto de fractura, marca un antes y un después en el panorama de la arquitectura en China. No tanto por su propia obra y la calidad de la misma, sino por lo que viene detrás de él: una creciente cantidad de arquitectos chinos de altísima calidad, formados a caballo entre Oriente y Occidente, y que están dando lugar a una creatividad original verdaderamente interesante”.

El Museo de Ningbo es solo uno de los primeros ejemplos.

12.11.11

Museo de Arte y de la ciudad de Ordos por MAD arquitectos, Mongolia, desierto de Gobi.



La película recorre un remoto museo en el interior de Mongolia, recientemente terminado por MAD, arquitectos con sede en Beijing.

El museo de aluminio pulido está ubicado en Ordos, donde hay 100 casas privadas proyectadas por distintos arquitectos en base a un master plan desarrollado por el artista chino Ai Weiwei en 2008.

4.11.11

Jornadas: Museos y cultura participativa: nuevas estrategias digitales en el diseño de exposiciones. Transmisión en vivo online.

Vía Marcos Figueroa.



Jornadas de debate abiertas al público
2 - 3 de noviembre 2011 / 10 a 17hs
Espacio Fundación Telefónica, Arenales 1540, Ciudad de Buenos Aires
Transmisión en vivo y en directo en el sitio web de la Fundacion TyPA: www.typa.org.ar

En la era de las nuevas tecnologías sociales los usuarios crean, eligen, juzgan, se conectan y comparten contenidos. No se comportan más como simples receptores pasivos que solo consumen información generada por otros, sino que participan activamente en el proceso de construcción. Esta tendencia a la participación activa no se circunscribe solo al ámbito de las web sino que propone un cambio de paradigma que se expande a todas las esferas de la sociedad.

Entonces, ¿Cómo se posicionan los museos en este nuevo contexto? ¿De qué estrategias disponen para adaptarse a las nuevas formas de gestión de la información? ¿Cómo diseñan sus propuestas de exhibición? ¿Qué diálogo establecen con su público? Resulta fundamental que los museos aprovechen esta instancia de cambios y las nuevas herramientas que proporcionan las plataformas digitales para repensar su función, reinventarse y modificar el modo de vincularse con sus visitantes, actuales y futuros.

Con el objetivo de instalar el debate, proporcionar nuevas herramientas y contribuir a la implementación de estrategias de diseño de exposiciones y comunicación innovadoras para los museos, la Fundación TyPA y el Espacio Fundación Telefónica organizan dos jornadas de conferencias en las que participarán destacados especialistas. Invitados locales e internacionales aportarán nociones sobre las últimas tendencias en la incorporación de recursos provenientes de las nuevas plataformas digitales en el diseño de exposiciones.

Simultáneamente, entre el 2 y el 4 de noviembre, se llevará a cabo un taller de diseño de exposiciones participativas con profesionales de museos previamente seleccionados. Con carácter teórico práctico, este taller procurará incentivar a incorporar en el diseño de exposiciones mayor interactividad y construcción compartida del conocimiento, utilizando los nuevos recursos conceptuales, con el doble objetivo de lograr tanto una audiencia más diversificada (nuevos canales de comunicación) como una mayor participación del público.

DECARGAR AGENDA COMPLETA DE LAS JORNADAS DE DEBATE E INFORMACIÓN SOBRE LOS EXPOSITORES

12.6.11

Cultura y conflicto en torno al nuevo museo para San Pedro de Atacama



El título del destacado libro del arqueólogo Lautaro Nuñez Atencio: Cultura y conflicto en los oasis de San Pedro de Atacama pareciera que sigue vigente. Desde hace tiempo que se viene comentando de los problemas para desarrollar el proyecto para el nuevo Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama, después de un apresurado concurso que adjudicó el diseño a Iglesis Prat arquitectos. Las comunidades atacameñas se han opuesto al proceso, y la verdad es que lo que se ha revelado es una serie de conflictos internos de la comunidad. Se sabe que San Pedro se ha visto arrasada por el turismo masivo y contaminada de afuerinos que han llegado cada uno con su propio imaginario, generando lo que ocurre en sitios tan bullados como este, adonde acuden toso aquellos seres humanos que andan en busca de ambientes místicos, como Tulum, Tepoztlan, Ibiza, Goa, etc.

Personalmente creo que tiene interés el edificio actual del Museo, un diseño metabolista que levantó el cura Le Paige con el arquitecto Sergio Puebla, obviamente se podría mejorar para adeacuarlo a los actuales requerimientos, pero ¿para que hacer algo tan violento, como demoler e imponer un diseño hiper contemporáneo?

Un amigo me ha contado de un artículo que salió publicado en el Mercurio respecto del caso del Museo de San Pedro de Atacama, lo dejo aquí para que lo vean:

Domingo 10 de Abril de 2011
Capital Arqueológica Intereses contrapuestos:
La discordia del nuevo museo arqueológico de San Pedro

Un terremoto y el museo de este pueblo se derrumba sobre sus cerca de 300 mil piezas. La necesidad de uno nuevo es evidente. Lo bueno es que hay un proyecto. Lo malo, que las tensiones entre el museo y algunos sectores indígenas tejen una madeja que tiene enredadas las cosas.

JUAN IGNACIO RODRÍGUEZ MEDINA

El pueblo de San Pedro de Atacama es un lugar apacible. O lo es al menos ahora, cuando ha pasado la fiebre turística de enero y febrero. Aunque transitan algunos autos, la mayoría de la poca gente que se ve, camina o monta una bicicleta para moverse por las quince o veinte manzanas del lugar y especialmente por las dos calles principales: Caracoles (donde está gran parte del comercio) y Gustavo Le Paige, que aglutina en unos cien metros al municipio, la plaza, la comisaría, la iglesia (el único edificio que rompe la línea de construcciones de un solo piso) y el museo. Es el centro cívico.

Esta historia se emplaza en esa calle, en ese centro y tiene que ver con el jesuita Gustavo Le Paige, especialmente con el Museo Arqueológico que fundó en 1961, y que hoy pertenece a la Universidad Católica del Norte (UCN). El año pasado el museo se unió con la Municipalidad de San Pedro, para obtener recursos regionales para el diseño de un nuevo edificio que reemplace al actual, que no cumple con las condiciones para resguardar y exhibir como se debe su colección de cerca de 300 mil piezas de la cultura atacameña.

Una colección en riesgo

Es 6 de abril y Manuel Torres, el conservador del museo de San Pedro, está contento porque le llegó su nuevo computador. El antiguo se le quemó por un alza de voltaje en el sistema eléctrico de este recinto constituido por tres construcciones circulares. Es una muestra de la precariedad del actual edificio que -se supone- debe proteger las piezas arqueológicas que allí se albergan. Lo más grave son las fallas estructurales de la rotonda que almacena los objetos: a simple vista se ven las grietas en el adobe, producto de las cerchas de fierro que alguna vez se instalaron, lo que implica que ante cualquier terremoto como el ocurrido en febrero de 2010, la estructura se vendría abajo.

Tampoco se cuenta con las condiciones técnicas óptimas para el almacenamiento de la colección. Si bien se está en un proceso que incluye el traslado de todo el material a una de las alas, la clasificación del mismo y la adquisición de depósitos aptos, todavía hay objetos que están en repisas comunes, abiertas, y otros en cajas de cartón. Además, falta espacio. Y por último, la sala de exposición no posee las condiciones medioambientales (luz, calor, humedad, etcétera) para mostrar y difundir, por ejemplo, una túnica Tiwanaku, de diez o más siglos de antigüedad, que es única en el mundo por su buen estado.

Hans Gundermann, director del museo, cree que el nuevo edificio es "una necesidad país, pues se trata de una de las colecciones más importantes de América Latina". Quienes impulsaron la idea fueron Mark Hubbe -director del museo hasta el 31 de marzo y encargado académico del plan- y René Huerta -encargado de proyectos-. El primero explica que el diagnóstico también tiene que ver con la función de la institución, que en las actuales circunstancias no se puede realizar a cabalidad: "La producción y difusión del conocimiento respecto al patrimonio arqueológico y antropológico de la zona atacameña y alrededores". Huerta habla de "vulnerabilidad", pues sobre eso recae el peso del plan del nuevo museo.

Sigamos entonces con la historia. El concurso lo ganó la oficina Iglesis Prat Arquitectos, en sociedad con TAU 3 Arquitectos. El sábado 22 de enero se debía presentar la idea a la comunidad. Según relata Jorge Mora, el arquitecto que coordina el plan, se buscaba que opinaran sobre el anteproyecto: "Nos habían insistido mucho sobre la participación de ellos", afirma Mora. ¿Qué ocurrió? Los representantes indígenas rechazaron lo que se les mostraba y se retiraron. Mora cree que cayeron en medio de un problema en el que no tienen arte ni parte: "Fuimos muy ingenuos", sostiene, "no tuvimos antecedentes de las tensiones que había".

Le Paige

En este punto de la trama hay que remontarse más atrás en el tiempo. A Gustavo Le Paige (1903-1980), sacerdote jesuita nacido en Bélgica, quien es trasladado desde el Congo hacia Chile en 1953. Llega a la parroquia de Chuquicamata y al año siguiente se mueve a la de San Pedro de Atacama. Allí se interesa por las culturas precolombinas locales y comienza a hacer excavaciones, hasta que en 1963, con apoyo de la Universidad del Norte -actual UCN-, inaugura el primer pabellón del actual Museo Arqueológico Gustavo Le Paige.

Si bien en sus labores arqueológicas el sacerdote contó con la ayuda de los lugareños y muchos le agradecen que haya puesto a San Pedro en el mapa, su figura es controversial. Se apunta a lo invasivo que fue su trabajo, y en especial a la extracción de restos humanos. Es más, el año pasado la comunidad indígena de San Pedro de Atacama logró que por primera vez se reenterraran unas osamentas (fueron encontradas en 2009, mientras se construía un parque). El anhelo de muchos es lograr lo mismo con los cuerpos que hay en el museo; ya en 2007 consiguieron que la institución dejara de exhibirlos (en línea con las actuales tendencias en museografía), como lo anuncia un letrero en la entrada del recinto: "Por respeto al pueblo atacameño, este museo ha retirado todo resto humano de su exhibición al público". A propósito, el proyecto plantea un trato especial para los restos humanos, con espacios de ingreso exclusivo para los indígenas atacameños.

Las tensiones

La relación del museo y algunas comunidades no es la mejor. Mirta Solís, presidenta de la comunidad de Catarpe, asegura: "No se ve una relación concreta con la universidad". Ada Aramayo, presidenta de la de San Pedro de Atacama y miembro de la comisión a cargo de revisar el avance del proceso, espeta: "Han ganado plata, como se dice vulgarmente, a costilla de los indígenas atacameños, y nunca les han aportado nada".

Esas tensiones son las que irrumpieron y se mezclaron con el diseño del nuevo recinto museístico, en el que los grupos indígenas demandan mayor participación, bajo el paraguas del convenio 169 de la OIT sobre "Pueblos indígenas y tribales en países independientes", ratificado por Chile, que señala que los indígenas deben ser consultados sobre lo que se haga en sus tierras.

Tanto Solís como Aramayo señalan que en la reunión de enero la gente sintió que se les estaba presentando algo ya listo, inconsulto (aunque solo era un anteproyecto). Por eso se pararon y se fueron. Dice Aramayo: "Ni el museo ni la empresa se acercaron", "antes de hacer la adjudicación, el museo o tal vez la municipalidad también tendrían que haberles consultado a las comunidades, porque eso es una ley".

Las diez comunidades del pueblo de San Pedro (hay otras ocho en sectores más lejanos) demandan un contacto con la rectoría de la UCN. Por eso, hace algo más de un mes -según calcula Amayo-, nueve de ellas (la décima se sumó después) enviaron una carta con demandas, que entre otras cosas exige la conformación de un directorio en el museo donde ellos tengan una representación del 50%, y así tomar decisiones como la designación del director, la contratación de arqueólogos y antropólogos atacameños ("no sólo gente para hacer el aseo o cobrar la entrada"). Quieren becas en la universidad para sus hijos y participación en los ingresos del museo. Dicen que aún no reciben respuesta, por lo que, revela Aramayo, entre las comunidades ronda la idea de hacer un museo propio: "Creo que luego vamos a tener que ponernos en esa campaña". E insiste en el reentierro de los cuerpos y en ver qué y cómo se va a mostrar la cultura atacameña.

De todos, Aramayo y Solís concuerdan con que hay que renovar el actual edificio: "Pero que no sea para beneficio del mismo museo, porque acá la universidad se favorece de exhibir lo que es nuestro", especifica la primera.

El jamón del sándwich

En medio de toda esa trama, enredados en ella, los consultores a cargo del diseño se sienten "como el jamón del sándwich", en palabras de Jorge Mora y José Pérez de Arce, el encargado de la parte museográfica. Mora cree que "este proyecto desenterró una herida que hay entre el museo y la comunidad, y nosotros estamos pagando por eso"; de ahí que desee que se separen las aguas y que los indígenas los escuchen (de hecho, el plan tiene entre sus objetivos "responder a los requerimientos locales").

El municipio -mandante en todo y responsable de administrar los dineros- apoya la idea de un nuevo museo, según sostiene la alcaldesa, Sandra Berna: "Tengo que jugármela, porque es lo que yo quiero para el museo", "hoy día éste no se identifica con el título de capital arqueológica que tiene San Pedro". Piensa reunirse con las comunidades para aclarar las cosas y separar la disputa con la universidad, del diseño para un futuro inmueble. ¿Y si la gente igualmente se opone? "No se van a negar todos, no creo, creo que van a escuchar", opina la edil.

José Pérez de Arce concluye: "Si se le cierra la puerta a esto, lo de capital arqueológica queda en eslogan; si se le abre, implica grandes posibilidades para Chile y su cultura".

24.12.10

Una arquitectura del sitio Por: Anatxu Zabalbeascoa

© Fundacion Wiese / Museo CAO

Vía Del tirador a la ciudad / Blog de Anatxu Zabalbeascoa

La arquitecta Claudia Uccelli (Lima, 1965) quiso que su edifico para el Museo CAO, cerca de Trujillo, en Perú, demostrara una comprensión de las culturas indígenas asentadas en la costa norte de ese país. Así, aunque la arquitectura como paisaje y la volumetría de una construcción como topografía son dos cuestiones claves en la arquitectura actual, Uccelli quiso además que su edificio manejara la dualidad del claroscuro y de los llenos y vacíos en un intento de acercamiento a la estética de esas culturas.

¿Por qué no se pierde el edificio en la nada o el todo que es ese paisaje sin fin azotado por el viento? El inmueble, de hormigón -“un elemento compositivo sin distracciones”, explica Uccelli- y levantado con un presupuesto de 250 dólares el metro cuadrado, es una arquitectura orgánica. Tras erigir una estructura tensionada en el sitio arqueológico “El Brujo”, donde hoy se encuentra el museo, Uccelli ganó el concurso para levantar este edificio en el que los espacios se suceden en una planta que ella define como “Moche doméstica” –los antiguos habitantes de la zona-, a pesar de que el área construida es poco doméstica: ronda los 1.500 metros cuadrados.
© Fundacion Wiese / Museo CAO

El recorrido interior, las fugas visuales hacia el mar cercano, la dirección del viento, su azote, y la ausencia de límites emulan, desde el propio museo, la naturaleza del lugar. El nuevo edificio del complejo arqueológico busca difundir los hallazgos, señalar en el mapa turístico la Ruta Moche y crear un vínculo con las poblaciones “urbano-marginales” de los alrededores, como el pueblo de Magdalena de Cao, Santiago de Cao o Chocope, que ven en ese nuevo espacio un lugar donde reconocer sus orígenes.

La disposición de tres de los cinco volúmenes que forman el museo genera una plaza en su interior protegida del clima sumamente erosivo del lugar, que une al fuerte viento la arena. Esa plaza es el nexo que une y define la relación entre los volúmenes del museo. Sin embargo, ese espacio abierto, y sin embargo protegido, es también la paradoja de un lugar que se entiende mejor como paisaje que como arquitectura, pero que para poder vivirse precisa de la protección sutil, pero firme, de la arquitectura.