Mostrando las entradas con la etiqueta 1927. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta 1927. Mostrar todas las entradas

18.6.20

Juan Floreal Recabarren Rojas (1927-2020), historiador de gran impulso



El día 16 de junio de 2020 falleció Floreal Recabarren.

 

Recabarren era profesor de historia. Mi madre, Alicia Ibaceta, siempre se refería a él, como un gran maestro, uno de sus mejores profesores, que enseñaba muy bien, que era entretenido.

 

Lo entrevisté en agosto de 2011, en el café que tenía en el paseo Prat. Me contó de los años que fue alcalde. En 1966, le había tocado celebrar los 100 años del poblamiento de Antofagasta, de la llegada de los primeros exploradores: Juan López y José Santos Ossa.

 

El anterior alcalde Santiago Gajardo había creado un concurso de investigaciones sobre el primer poblamiento de la ciudad. Y le tocó a Recabarren efectuarlo. Concurso que ganaron Jorge Cruz Larenas y Oscar Bermúdez Miral, y los publicaron en dos libros, uno sobre los orígenes y el otro sobre la fundación.

 

La celebración sería en el segundo semestre, en noviembre, que era el mes aproximado de la llegada de Juan López. Quería posicionar esa como la fecha de celebración de los aniversarios de Antofagasta, en contraposición a los festejos de 14 de febrero, que no eran del aniversario, sino del inicio de la Guerra del Pacífico y del desembarco de las tropas en Antofagasta. Quería un aniversario de verdad, no una celebración a la guerra.

 

Habían inventado un lema: “Antofagasta: la ciudad del gran impulso”. Porque reconocía que la ciudad desde que sus orígenes no había parado de crecer, que superaba a todas las otras ciudades nortinas con su empuje.

 

Para esas fiestas también lanzaron un pequeño disco de vinilo, un EP de 45 rpm: “Melodías del recuerdo en el primer Centenario de Antofagasta”. Por un lado, traía el Vals Antofagasta y Pampa, por el otro Adiós al Séptimo de Línea y Antofagasta despierta. El disco traía un mensaje de Floreal Recabarren.

 

Muchos hemos investigado, usando sus libros. He podido identificar publicaciones desde los años 70. En 1971 publicó “No se puede jugar con el salitre” y en 1972, “Los escándalos y fracasos de la Soquimich”.

 

Un clásico de la historia urbana y memoria visual fue “Antofagasta, una historia en imágenes”, de 1979, que escribió junto a Alfonso Calderón, Juan Panadés y Antonio Obilinovic, con el diseño del famoso Mauricio Amster. Una verdadera joya. El libro era fruto de una exposición que habían realizado en noviembre de 1978 en la Universidad de Chile. El catálogo de esa muestra empezaba con el título: “La imagen es historia”.

 

En 1983 publicó “Coloso, una aventura histórica”, junto con Antonio Obilinovic y Juan Panades. En 1984 publicó “1921: crisis y tragedia”, muy interesante, y de gran profundidad, donde se adentra en un momento muy específico de la ciudad. Ese libro luego fue republicado el 2003 como “La matanza de San Gregorio, 1921: crisis y tragedia”.

 

Luego viene un salto hasta el año 2002, con “Episodios de la vida regional”, sin duda que uno de los libros más conocido, con una serie de microhistorias. Afortunadamente la publicación está disponible en digital en el sitio Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional.

 

El 2003, con María Teresa Ahumada y Héctor Ardiles, publicaron el libro “Antofagasta: ciudad con historia”, el cual fue distribuido por fascículos que acompañaban El Mercurio de Antofagasta.

 

Infatigable, siempre publicaba en la prensa de Antofagasta. Emitia sus opiniones en seminarios, conversatorios o conferencias, que abordaban temas de la ciudad. Sin duda que, a pesar de su partida, dejó un legado que será imposible de borrar, y nos dejó tareas a todos lo que nos sentimos comprometidos con la ciudad del gran impulso.

7.12.16

El Mercado Central de Calama se resiste a la modernidad



Vía El Mercurio de Antofagasta.

El edificio es parte de la historia de la dudad. Es considerado un punto clave en el desarrollo del comercio y de la sociedad de la época.

15.9.15

Segundo concierto de profesores y alumnos del conservatorio de música Santa Cecilia de Antofagasta. Director Armando Maristany. Teatro Imperio. Miércoles 24 de agosto de 1927


El arquitecto del Teatro Imperio fue Homero Nordenflycht.

Teatro Imperio
Miércoles 24 de agosto de 1927
Noche a las 9:30 p.m.
Segundo concierto de profesores y alumnos del conservatorio de música Santa Cecilia de Antofagasta
Director Armando Maristany
Fundado el 1º de diciembre de 1925

Programa
Primera parte
1.o A. Jarnefelt. Praludium
Orquesta del Conservatorio
2.o P. Mascagni-Intermezzo de Cavaglieria Rusticana
Orquesta del Conservatorio
3.o Liszt-Rapsodia nº3 Piano solo
Alumna Marta Canales
4.o R. Schumann. Op.15 nº7 Traumerei, Cello y Piano
Alumno Krusnolav Zuvic y Prof. Armando Maristany
5.o Bach. Aria sobre la 4.a Cuerda, Violin y Piano
Profesores Rosendo Masriera y Dalmira Rodríguez
6.o Beethoven. (Trio) Violín, Violoncello y Piano.
Profesores Rosendo Masriera, Armando Maristany y alumna Julia E. Tobias.

Segunda Parte
1.o Lowen. Les Cloches de Sanssouci
Orquesta del Conservatorio
2.o A. Maristany. Cuarteto en Do (Cellos)
Prof. Armando Maristany, alumnos Krunoslav Zuvic, Amanda Correa y Edhim Hurtado
3.o A) Squire. Sereenata. Cello y Piano
Prof. Armando Maristany y alumna Lilia A. Maristany
B) A. Maristany. Negrita (Capricho Español) Cello y piano
Prof. Armando Maristany y alumna Lina Marinkovic
4.o Sarasate. Aires Bohemios. Violín y Piano
Profesores Rosendo Masriera y Armando Maristany
5.o Hoydn. (Cuarteto) 2 Violines y 2 Cellos
Profesores Rosendo Masriera, Armando Maristany, alumnos José Nalda y Krunoslav Zuvic
6.o Liszt. Rapsodia nº2 (Cuarteto)
Profesores Armando Maristany (piano), Rosendo Masriera (Violín), Anibal Briceño (Flauta) y Nicolás Lagos (Clarinete).

Imp. Rossi-Condell 471-Antof. 1927

Nómina de profesores y alumnos que toman parte en este concierto

Profesores:
Armando Maristany, Rosendo Masriera, Aníbal Briceño, Nicolás Lagos, Dalmira Rodríguez

Alumnos/Instrumento/Curso
Julia E. Tobias, piano, VI
Marta Canales, piano, VI
Celia Fontecilla P., piano, V
Isabel Quiroz, piano, IV
Lina Marinkovic, piano, IV
Lilia Maristany, piano, III
Ernesto Argandoña, piano, III
José Nalda, violín, II
Juan Vila, violín, II
Elsa Masriera, violín, II
Jorge Nefeludis, violín, I
Enrique Urrutia, violín, I
Hermelinda Yoma, violín, I
Elena San Martín, violín, I
Krunoslav Zuvic, violoncello, II
Amanda Correa, violoncello, I
Edhin Hurtado, violoncello, I
Jorge Calogereas, flauta, I
Carlos Aracena, clarinete, I
Julio Asmussen, teoría, solfeo y armonia, I
Juan Venegas, teoría y solfeo, II

Precios
Platea $5.-, Sillón de placo $5.-, Balcón 2.10, Galería 1.-
Nota: suspendidas las entradas de favor.

13.6.13

Avanzan obras de restauración del Museo Salitrero de María Elena



Vía Arquitectura MOP.

Región de Antofagasta, 11/06/2013 10:35:00

La habilitación del recinto cultural, que servirá también como sala de muestras antropológicas, arquitectónicas, patrimoniales e históricas del salitre, considera una inversión de más de 900 millones de pesos a través de F.N.D.R

Como “una importante iniciativa cultural para los habitantes y turistas de la única oficina salitrera activa en el país” calificó el seremi (s) del Ministerio de Obras Públicas en Antofagasta, Emilio Rodríguez, el Proyecto de Habilitación del Museo Cultural de María Elena, a cargo de la Dirección de Arquitectura del MOP, y que a la fecha presenta un importante avance correspondiente a un 75% en su ejecución.

El proyecto, cuya inversión corresponde a $906.980.255 financiados a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, consiste en restaurar el volumen principal del edificio, perteneciente a la Ex Escuela Consolidada, ubicada frente a la plaza principal de la comuna, el cual se encontraba deteriorado a causa de humedades provenientes de filtraciones y daños estructurales ocasionados por el terremoto ocurrido en noviembre del 2007.

“Estamos recuperando el volumen principal de la ex Escuela de María Elena, que se encontraba con grietas profundas, desprendimientos y desplomes en la unión de muros perpendiculares, entre otros problemas, para transformarla en un museo salitrero, mediante la consolidación estructural del edificio y la habilitación del mismo. Una iniciativa que, sin duda, merece la comunidad pampina”, estipuló el seremi (s) de la cartera.

Rodríguez agregó que “es de alta importancia para la comunidad y también para el Gobierno, puesto que forma parte de las iniciativas del Programa Legado Bicentenario que impulsa el Presidente Sebastián Piñera, con el fin de rescatar y poner en valor los patrimonios del país”.

INTERVENCIÓN

La zona a intervenir data de 1927 –al igual que la mayoría de los Monumentos de María Elena- y a ella se le fueron anexando recintos utilizados como salas de clases en la parte posterior del volumen principal, en torno a un gran patio interior. Estas salas, en conjunto con el volumen principal, conforman una manzana entera de fachada continua al costado oriente de la plaza, ocupando todo el frente de ésta.

También se habilitará el patio interior con un uso cívico abierto a la comunidad, y la construcción de obras nuevas en la parte posterior del volumen principal, en reemplazo de los recintos existentes, en grave estado estructural y menor valor arquitectónico.

Dentro de la restauración del edificio, se habilitarán salas de muestra antropológica, de arquitectura y patrimonio; de historia del salitre y de conservación del museo. En tanto, las obras nuevas contempla la construcción de una oficina de turismo y cultura, sala de muestra itinerante, auditórium, boletería, tiendas con suvenirs, cafetería y servicios higiénicos.

El proyecto, adjudicado a la empresa Constructora Industrial Mario Reyes y Cía. Ltda, contempla la terminación de las obras para finales de septiembre o comienzos de octubre.

3.11.12

'In memoriam': Gae Aulenti, genio en la arquitectura

Tour Table © Aulenti.

Vía El País.

Por Benedetta Tagliabue.

La italiana tuvo que aplicarse a sí misma un cálculo de estructuras entre el arte (su verdadera pasión) y la arquitectura

Corte de pelo masculino y estilo de vestir muy sobrio: la fachada de Gae Aulenti lo decía todo sobre su carácter. Fue la manera, muy de su profesión, para mimetizarse mejor con el ambiente en las universidades de arquitectura italianas de los cincuenta, donde fue una de las poquísimas mujeres. Una personalidad que nos dejó el pasado miércoles a los 84 años en Milán, noticia que recibo con tristeza: como amiga y, aunque de generación más joven, como colega.

Nacida en Palazzolo dello Stella (Udine), en 1927, Aulenti tuvo que aplicarse a sí misma un cálculo de estructuras entre el arte (su verdadera pasión) y la arquitectura. Venció la segunda opción, tras observar cien veces las ruinas de las ciudades italianas de los años de posguerra. “Todavía hoy odio las ruinas”, reconocía hace poco.

Antigua militante comunista (lo fue hasta 1952, “cuando me di cuenta del antisemitismo de Stalin”), el carácter le salió pronto. Licenciada en 1954 en el Politécnico de Milán, se puso a trabajar con otros jóvenes colegas de talento en la redacción de la revista Casabella. Fue aquí donde propuso el neoliberty como alternativa a la arquitectura racionalista que en esos años parecía la única vía posible. Era una apuesta valiente que marca su voluntad de participar en la realidad cotidiana y en la reconstrucción urbanística de Italia.

Su carrera arrancó esos años cincuenta realizando tiendas para Olivetti, rehabilitaciones de apartamentos y casas de importantes familias, que fue entrelazando con colaboraciones en Casabella y Lotus, con la universidad y con excursiones al mundo del diseño y el teatro. En el primero, realizó creaciones tan geniales como la lámpara Pipistrello (1965). La pasión por el arte escénico la llevó a colaborar, de 1976 a 1978, con el director de ópera Luca Ronconi, diseñando la escenografía de óperas como Viaje a Reims, de Rossini. Asistí al estreno en la Scala de Milan en los ochenta: entre los aplausos que hacían caer el teatro, la escenógrafa Aulenti apareció a saludar con su inconfundible corte de pelo y unas espectaculares medias verde esmeralda. Genio y figura…

Recuerdo haber coincidido con Gae en una cena de Navidad en Milán y darme cuenta esa noche, viéndola al lado de Ettore Sottsass y Piero Castiglioni, de que era una de las personas más divertidas y ocurrentes del sector. Y fue esa mezcla de simpatía y talento y genio, la que, junto a su amor por el trabajo, la llevó a construir obras de gran calado. Eso y ese pulso entre arte y arquitectura, que explica que sus mejores obras fuera rehabilitaciones, como la de la estación ferroviaria de Orsay en museo (1980-1986), el George Pompidou (1980) o la del Palazzo Grassi de Venecia (1985-1986).

Tuve varios encuentros con ella en Barcelona durante la rehabilitación del Palacio Nacional de Montjuïc, sede del Museo Nacional de Arte de Cataluña. La obra duró 18 años (1985-2004) y fue muy complicada y polémica y culminada con el episodio del encargo de una escultura a Tàpies que acabó con el calcetín nonato entonces. El día de la inauguración alguien le sugirió mejoras para la exposición oficial. No lo dudó: “¡En un día como hoy donde celebramos tamaña obra, me vienes con esas pequeñeces!”.

Era una mujer de carácter. Nunca dejó de trabajar. Su estudio estaba conectado a su casa para que, a través de una puertecita, pudiera llegar cuando quisiera a sus queridas mesas, donde hacía lo que realmente le gustaba hacer, i suoi pasticci: dibujar, colorear, experimentar, probar e inventar siempre. Por suerte para este oficio y para la humanidad.

Benedetta Tagliabue es arquitecta.