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7.1.15

Nuestra tradición moderna: vivienda patrimonial en Osorno, 19-31 de enero 2015, Centro Cultural Sofia Hott, Osorno


Hugo Fuentes, Mg. Arquitecto, Director del Departamento de Arquitectura y Diseño, y Hugo Weibel, Doctor Arquitecto, Investigador del proyecto interno regular H03/2012 de la Universidad de Los Lagos: "Formas de tensión tradición - modernidad. La expresión arquitectónica de la vivienda unifamiliar moderna en Osorno", invitan a la exposición "Nuestra tradición moderna: vivienda patrimonial en Osorno", del 19 (19:00 horas) al 31 de enero 2015, Centro Cultural Sofia Hott, calle Juan Mackenna, 1011, Osorno.

28.11.14

Primer Seminario Internacional de Historia de la Arquitectura Hospitalaria, Rio de Janeiro, UFRJ, 2014.





PROGRAMAÇÃO DO SEMINÁRIO

11 de dezembro

8:30 às 9:00
Credenciamento e café de confraternização

09:00 às 10:00
Mesa de Abertura

10:00 às 10:40
Conferência de Abertura:
Maria Lílian Gonzalez Servin (UNAM/México)
“Infraestructura nosocomial en el proceso de la Revolución Mexicana, 1910-1950”

10:40 às 10:55 intervalo

10:55 às 12:30
Mesa Redonda 1:
Coordenadora: Beatriz Oliveira

“Arquitetura e microbiologia no tempo de Oswaldo Cruz “
Jaime Benchimol, COC/FIOCRUZ (Brasil)

“A formação do campo da arquitetura hospitalar no Brasil”
Ana Amora – Proarq/UFRJ (Brasil)

“Conexiones y migraciones del sistema hospitalario de pabellones en Chile.”
Claudio Galeno – Universidad Católica Del Norte (Chile)

"Luis Nunes e o patrimônio da saúde em Pernambuco: o Leprosário da Mirueira"
Laura Alecrim/Luiz Amorin – UFPE/MDU (Brasil) Reunião de pesquisadores

12:30 às 14:00
Almoço

14:00 às 14:40
Conferência:
Nivaldo Andrade (UFBA/Brasil)
“O patrimônio moderno e a arquitetura da saúde.”

14:40 às 15:05
intervalo

15:15 às 17:00
Mesa Redonda 2:
Coordenador: Gustavo Rocha-Peixoto

“Da piedade à terapia: o espaço hospitalar e o hospital no espaço”
Hugo Segawa – FAU/USP (Brasil)

“O Hospital Gaffrée e Guinle, filantropia e saúde: os ecos do Pasteurianismo no Brasil da Primeira República”
Gisele Sanglard COC/FIOCRUZ (Brasil)

"Arquitetura anti-tuberculose: uma atitude Moderna".
Renato Gama-Rosa Costa – COC/FIOCRUZ (Brasil)

“De cómo un lazareto construye territorio: Agua de Dios y la lepra en Colombia.”
Carlos Nieto (Pontificia Universidad Javeriana (Colômbia)

17:00 às 18:00
Lançamento do livro
“Registro del sistema arquitectónico de pabellones en hospitales de américa latina, volúmen 1”
Organizado pela professora Lilia Gonzales (UNAM)
Rede de Pesquisadores Latino-americanos sobre hospitais pavilhonares
________

12 de dezembro

8:30 às 9:00
Reunião de pesquisadores
Rede de Pesquisadores Latino-americanos sobre hospitais pavilhonares

10:40 às 10:55
Intervalo

10:55 às 12:30
Reunião de pesquisadores
Rede de Pesquisadores Latino-americanos sobre hospitais pavilhonares

12:30 às 14:00
Almoço

14:00 às 14:40
Visita Guiada a Hospitais:
Sanatório de Curicica, atual Hospital Rafael de Paula Souza.
Obra de arquitetura pavilhonar moderna do arquiteto Sergio Bernardes para a Campanha Nacional Contra a Tuberculose -CNCT. (em processo de tombamento, listado pelo Docomomo Internacional e incluído no Inventário Nacional do Patrimônio Cultural da Saúde – COC/FIOCRUZ)

14:40 às 15:05 intervalo
Visita Guiada a Hospitais

15:15 às 17:00
Visita Guiada a Hospitais:
Sanatório de Curicica, atual Hospital Rafael de Paula Souza.

28.8.14

Exhiben imágenes históricas del teatro chileno [La fotografía de René Combeau] en el Salón Chela Lira de la UCN

Vía UCN.



Exposición “Chile Actúa: Maestros en Escena (1949-1969) Fotografía de René Combeau”, llega al Salón Chela Lira de la Casa Central.

Gracias al Fondo de Desarrollo de las Artes llega a Antofagasta la exposición “Chile Actúa: Maestros en Escena (1949-1969) Fotografía de René Combeau”, la que estará a disposición del público en la Casa Central de nuestra Universidad desde este viernes 29 de agosto.

La muestra, que permanecerá abierta de manera gratuita en el Salón Chela Lira hasta el 29 de septiembre, cuenta además con aportes de Construye Cultura, de la Corporación Cultural de la Cámara Chilena de la Construcción, y de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Con más de 100 mil visitas y tras los exitosos resultados alcanzados desde que fue abierta en junio de 2010 en el Museo Nacional de Bellas Artes y presentada en diversos centros culturales a lo largo del país, la exposición itinerante realizada por el Programa de Investigación y Archivos de la Escena Teatral de la Escuela de Teatro UC, permitirá ahora al público antofagastino revivir y deleitarse con los fructíferos años del teatro chileno durante las décadas del cincuenta y del sesenta del siglo pasado.

PATRIMONIO CULTURAL

A partir de la donación de más de 4.000 negativos entregados por Combeau al Archivo del Teatro UC, la exposición, curada por su Directora María de la Luz Hurtado y la investigadora teatral Angélica Martínez y que contó con la asesoría de Luis Poirot, Fernanda Larraín y Ramón López; cuenta con 60 fotografías en blanco y negro. Estas imágenes proponen animar, compartir y activar el disfrute, provocando el re-conocimiento del patrimonio cultural inmaterial a partir de un recorrido visual por la escena teatral. Las imágenes se adentran en los temas, estéticas y visión de país, obras que han dejado una profunda huella en nuestra cultura, permitiendo revivir la atmósfera vital, transgresora, lúdica y emotiva que las caracterizó.

La fotografía de Combeau sorprenderá a la comunidad antofagastina, potente centro de tradición teatral, haciendo eco de la valoración que el país ha manifestado de nutrir sus imaginarios.

En torno a la exposición y como manera de acercar el teatro y el arte a la comunidad, se realizarán una serie de acciones de activación y mediación, tales como mediación docente (28 de agosto), clases magistrales a cargo de la investigadora teatral María de la Luz Hurtado (29 de agosto) y el fotógrafo Luis Poirot (5 de septiembre), capacitación de guías comunales y la exhibición del documental “La patria del teatro y su álbum de familia”.

Además, durante la inauguración se entregarán a la UCN una serie de libros que recogen un espectro mayor de fotografías de René Combeau sobre la misma temática.

La exposición estará abierta al público en la Casa Central de lunes a viernes entre las 9:00 y las 13:00 horas, y de 15:00 a 19:00 horas. La entrada es liberada.

27.8.14

Libros argentinos: ilustración y modernidad (1910-1936) de Rodrigo Gutiérrez Viñuales



PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “Libros Argentinos. Ilustración y modernidad (1910-1936)”

La Academia Nacional de Bellas Artes y el CEDODAL tienen el agrado de invitar a la presentación del libro del Dr. Rodrigo Gutiérrez Viñuales “Libros argentinos. Ilustración y modernidad (1910-1936)” el día lunes 8 de Septiembre a las 18,30hs en la Sede de la Academia Nacional de Bellas Artes, Sanchéz de Bustamante 2663, 2do piso, CABA. Intervendrán el Dr. Guillermo Gasió y el autor del libro.

El presente libro es el estudio más extenso realizado hasta la fecha sobre libros ilustrados en la Argentina. Toma como referente un periodo crucial, el primer tercio del siglo XX, en el cual se producen transformaciones decisivas en el ámbito editorial, artístico y literario en el país. En ese marco se da la aparición de numerosas empresas editoras, mayoritariamente potenciadas por inmigrantes (Manuel Gleizer, Jacobo Samet, Lorenzo J. Rosso, Antonio Zamora, Juan Torrendell...), que van a apoyar la labor de los escritores jóvenes, habitualmente sin espacio en las editoriales tradicionales.

En el ámbito de las artes se asiste a una desjerarquización de las disciplinas, donde los artistas en vías de formación comienzan a entender y practicar variados géneros sin complejo alguno, no ciñéndose a la exclusividad que venían ejerciendo la pintura y la escultura de manera diferenciada a las mal llamadas “artes menores”. El artista moderno concebía su praxis con mayor libertad, y bien podía pintar, a la vez que grabar, ilustrar libros y revistas, hacer escenografías teatrales o incursionar en la poesía. Y los escritores ir por derroteros propios de la plástica, como fue el caso de Oliverio Girondo, que ilustró varias de sus obras literarias.

El estudio de este fenómeno es el que se erige en eje principal de este “Libros argentinos. Ilustración y modernidad (1910-1936)”. Consta de tres partes: la primera está dedicada a enmarcar el tema dentro del derrotero del arte argentino y latinoamericano, a indagar en los antecedentes específicos, y a narrar el proceso de formación de la colección de primeras ediciones que conformaron el soporte de la investigación. La segunda parte la compone una “Historia del libro ilustrado en la Argentina” durante el periodo de estudio, en la cual se amalgaman procesos de desarrollo de las artes gráficas en la Argentina y sus principales protagonistas; las conexiones con París y otros centros irradiadores de modernidad y vanguardia; escenarios estéticos como el art nouveau, el simbolismo, el art dèco, las vanguardias prehispanistas, geométricas y tipográficas, o el arte social y su presencia en el libro y la gráfica; los contactos entre arte y literatura en torno al libro; el libro infantil ilustrado; la caricatura y otras formas de humorismo; la consolidación de la bibliofilia en la Argentina a través de asociaciones y exposiciones. El último bloque del libro está dedicado a comentar en detalle la obra de 60 artistas dedicados a la ilustración de libros, incluyendo sus respectivos catálogos de producción.

El libro se presenta en cuidada edición, tapa cartoné, 450 páginas a todo color, más de 2.500 reproducciones (cubiertas de libros e interiores) que corresponden a libros publicados por más de 500 escritores.

8.3.14

Eileen Gray: Pioneer of Design, by Joseph Rykwert, Architectural Review, December 1972



Vía Architectural Review

Joseph Rykwert introduces the work of Eileen Grey in this piece from December 1972, prior to the opening of an exhibition of her work at the Heinz Gallery

Eileen Gray was born in Ireland (Enniscorthy, Co Wexford) in 1879. She spent her childhood in London, and went as a student to the Slade in 1898 or thereabouts. Her father was a painter, so that the idea of painting and of drawing came quite naturally. Towards the end of her days at the Slade, she came by chance on the sign for a lacquer workshop in Dean Street:

‘I went upstairs and I saw that they were making things in lacquer. They were using both Chinese and European lacquer. I asked the owner if I could work there and he said: “Yes, of course. you can start on Monday.” Just like that! I found it very interesting. and the foreman was very kind. I went on seeing them and corresponding with them for many years.’

While at the Slade. she also went to Paris ‘for a few days with some friends’. But she found it very congenial and returned often. After the Slade, she worked a great deal drawing, mostly at Colorossi’s in the Grande Chaumiere; she also found a studio in the rue Joseph Barras, but continued travelling between Paris and London.

She had already taken her first balloon trips and was very thrilied by the first air Channel crossings. In fact she was of the party which accompanied Latham on his cross-Channel flight in 1909. She continued to be interested in flying; in the early ’20s she flew on the first airmail service in America, from New Mexico to Acapulco.

In 1907 she found a flat in the rue Bonaparte where she still lives. Dissatisfied with her drawings, she began to make furniture. ‘Frankly, drawings were no use. I wanted to do something useful. So I started with relief screens and panels…’

There was a workshop around the corner, in the rue Visconti, and opposite in the rue Bonaparte. She worked mostly with a Japanese craftsman, Sugawara. He was the most experienced lacquer technician in Paris at the time. Eileen Gray went on working with him, and with a staff of French assistants they trained, for many years. This remained the pattern of her work: she would find craftsmen with whom she could reach an understanding and would develop methods of design in conjunction with them over several years; joiners, masons, upholsterers worked with her usually over decades.

During the war work was interrupted. Eileen Gray became an ambulance driver for the French army in Paris. But soon she found there was a surplus of ambulance drivers, and she returned to making lacquer, first in Paris and later in London. But she already had a clientele and an establishment in Paris. Soon after the war, Eileen Gray opened a gallery exhibiting furniture, lacquer, carpets and some paintings and sculptures opposite the Salle Pleyel in the rue du Faubourg St Honore. It was uneconomic for her to produce one-off pieces, and the gallery was from the outset intended as an outlet for multiples of certain designs.

This had its disadvantages, since ‘decorators’ would sometimes produce whole interior schemes using her pieces without acknowledgment. But much of the early work was highly individual, particularly the lacquer screens. The earliest ones were in fact figurative reliefs of great complexity, using metal inlays on lacquer which required extremely elaborate working. Although she was at first influenced by the linear qualities of Beardsley, she was working away from figuration to more abstract and more generalised forms.

This tendency is clearly apparent in her most important individual early commission, the flat which was published in Wendingen in 1924. For this flat she already had made a number of carpets, and carpets in fact became the most successful products of the gallery which sold to a Parisian and American clientele. The carpets were made in conjunction with Evelyn Wylde, and were very remarkable at the time for using natural wool from the south of France and vegetable dyes.

There were one or two works by artists exhibited at the gallery. Ossip Zadkine (who at that time was not exhibiting anywhere else) was perhaps the most prominent. But her Parisian contacts were as much with the world of fashion as with the artists. Paul Poiret was a visitor, though Jacques Doucet was much more assiduous in his visits and bought from the gallery as well as directly from the workshop, even if - as Eileen Gray says - ‘he liked things which were too elaborately ornamented’ for the way her taste was developing.

She had met the architects connected with Wendingen at the exhibition of the Artistes-Decorateurs in 1922 and maintained a contact with Wils, Oud and Ravensteyn. It was at this time too that she met the Greek critic, Christian Zervos, and the Rumanian architect Jean Badovici, who through their publications Cahiers d’Art and L’Architecture Vivante became the most influential publicists of modern art and architecture in Paris during the ’20s and early ’30s.

Badovici urged Eileen Gray to turn her attention to building: ‘Badovici said: “It’s so silly, all this trouble with furniture, and what’s furniture, after all. It’s so trivial. Why don’t you do some architecture?” I said: “It’s perfectly absurd. I haven’t had any training.” But suddenly I decided I would start working at it myself… I went down to the Midi alone and really worked very hard. I made a lot of drawings: facades, plans. Then Badovici came to join me, and we started the house.’

Eileen Gray bought two sites on which houses were built. Both were awkward sites and required her to use local labour. Elaborate models and full-size drawings for every detaiI were essential. Since this was a high point for L’Architecture Vivante, Badovici had little time to spare for the problems of the house at Roquebrune. In any case, the second house at Castellar was designed and built by Eileen Gray herself. In fact the Roquebrune house was to have an important, if anecdotal, part in the history of architecture. The adjoining site was occupied, across a hedge, by the bistro of Monsieur Rebutato who let off a small piece of ground to Le Corbusier; it was on this small piece of ground that Corbusier built the hut to which he so often retired and from which he was to take his fatal swim.

Moreover, Badovici occupied the house during the second world war and it was at this time that it was extensively and elaborately painted by Le Corbusier. But he did not regard it as a neutral background to his figurative exercises. There is reason to believe that he kept a copy of Maison en bard de mer in his study at the rue de Sevres, and always regarded the house as an exemplary building.

For Badovici, too, she designed a small flat (40m2) which was to serve both as his office and as a home in 1930-31. It was a quite extraordinary economic use of space for the time, almost in the spirit of the minimum dwelling. The furniture she was now using was very different from her early products which were sold through the gallery. There was much less emphasis on noble materials, on highly figured woods, lacquer, bone or metal inlays. The furniture was of leather and metal tube, usually chrome; the screens quite often of transparent celluloid or metal mesh.

Meanwhile, Eileen Gray’s interests enlarged. While she was supervising the house at Castellar, she began work on a number of larger buildings, none of which were executed. But she exhibited sporadically both furniture and projects. Furniture at the exhibition of decorative arts in 1925, for instance; a very large project for a centre de loisirs was a part of Le Corbusier’s Pavilion des Temps Nouveau at the Paris World Exhibition in 1937.

With the arrival of the second world war, Eileen Gray moved down to her house at Castellar and left her designs and the unsold furniture and carpets in Paris. These last were unfortunately looted; and if they have not been destroyed, may yet turn up somewhere in Germany. The house at Castellar was also looted after Eileen Gray had been interned as an enemy alien in a village 200 miles away, so that in 1945 she was left with very little material evidence of her activity. She had always been a rather isolated figure. In the early ’20s, when the ‘modern art world’ was fairly close, she often avoided meetings which might have proved fruitful because of her dislike of publicity.

One such meeting was with Apollinaire. Knowing how mercurial the corpulent poet was, it is interesting to speculate what she might have suggested to him, and how those awful last pages on Cubist decoration in La Peinture Cubiste might have turned out as a result. She was, and has remained, a very shy person; but in any case, the Parisian reception of her work was not very friendly. She quotes reviews which spoke of her work as being ‘inquietant’. In the event her closer contacts in the design world were with the Dutch. She did meet Gropius and two or three of her things appeared in Moderne Bauformen. But some Parisian designers very much appreciated her work. Le Corbusier had been a steady if intermittent friend, Mallet-Stevens wanted her to work for him, and Bijvoegt befriended her in his Paris years.

But it was her choice to work alone and to concentrate on the quality of individual objects and on the remarkable refinement of detail. Her isolation has increased since the war. Her only executed project is an interior for her own occupation at St Tropez, but she has continued working on a number of ideas and is currently engaged on designing metal and plastic screens. She is even meditating on some pieces of furniture using plastic tube frames. Her interest in technique as well as in the changes of design has remained constant and she finds it tedious to reminisce. The curiosity of the young about her early doings seems extravagant, unwarranted, when so much is going on now to fascinate.

And yet the young will continue to be curious because however you estimate the scale of her achievement it is unique. Not only for the inventiveness and the high quality of the individual objects, but also because of that extraordinary fusion of formal invention with craftsman skill which required, at the time when she achieved it a visionary intuition about the possible grafting of invention on manual skiII which only achieved a fully articulated and explicit expression in the work of the early Bauhaus masters.

25.1.14

Las catacumbas y el firmamento de Walter Benjamin, por Félix de Azúa.

Vía El País.



No creo que haya ensayo filosófico más famoso, complejo, influyente y poco leído que la así llamada Obra de los pasajes, de Walter Benjamin. Su nombre obedece a que ni siquiera puede llamarse “libro”: es un montón de papeles que acabaron guardados en una maleta, en cuyas páginas hay kilómetros de citas (ajenas) y comentarios (de Benjamin). ¿Un conjunto de ruinas? Así lo describe Giorgio Agamben: es la visión de un superviviente cuando pasea la mirada por los cadáveres y ruinas que se extienden a su alrededor tras un bombardeo.

La editorial Abada acaba de publicar una nueva versión de este clásico dentro de la ambiciosa obra completa del autor, y tiene como garantía la solvencia de su traductor, el poeta Juan Barja. La desventaja es que hasta dentro de unos meses no aparecerá el segundo volumen. En cualquier caso, es un acontecimiento editorial. Mientras tanto, siempre nos queda la edición de hace algunos años en Akal.

¿Qué andaba buscando Benjamin con tan abrumadora acumulación de documentos fragmentarios? Es casi imposible contestar a esta pregunta. El editor alemán, Rolf Tiedemann, cree que la ambición de Benjamin era escribir una filosofía de la historia que superara la herencia de Hegel y Marx. Otros opinan que es el más sofisticado análisis de los orígenes del capitalismo industrial. También los hay que no la tienen por obra de filosofía, sino de literatura, un prodigioso experimento comparable al de Joyce, que usa aquellas técnicas cinematográficas de montaje sobre las que tanto escribió Benjamin. Y no falta quien cree que, por lo menos en su primera parte, es un poema surrealista.

Porque en realidad hay dos partes y mantienen grandes diferencias la una con la otra. Nuestro pensador trabajó en su obra de 1927 a 1940. En la primera etapa, de 1927 a 1929, es indudable que quería reconstruir el auge del capitalismo nacido de la Revolución Francesa, haciendo uso de un método sorprendente: vivificando las ruinas que han quedado de aquel primer momento explosivo. Así, por ejemplo, los pasajes, los panoramas, los grandes almacenes de París, pero también la publicidad o la prostitución. Estos restos arqueológicos aparecen ante nuestro entendimiento como cadáveres devueltos a la vida (Benjamin usó la palabra “fantasmagoría” para su proyecto) y con capacidad para “despertarnos” del sueño capitalista.

En esta primera parte, Benjamin explora un mundo compuesto por mitos eternos que se vuelven a activar en cada etapa de la historia y que como tales mitos son invisibles en el presente, pero pueden intuirse en el pasado. El método no es muy distinto al de algunos surrealistas (en este caso Aragon) cuando describen un surtidor de gasolina como si fuera un tótem salvaje de los tiempos modernos. “El capitalismo es un producto natural junto con el cual le sobrevino a Europa un nuevo sueño en cuyo interior las fuerzas míticas se vieron nuevamente reactivadas”, escribe. Y este fue el problema. Su mentor y protector, el filósofo Th. W. Adorno, marxista ortodoxo y simpatizante del partido comunista, no podía admitir que Benjamin pusiera en modo onírico lo que para los creyentes era una superestructura racionalmente deducible de la infraestructura material. Benjamin tenía que cambiar de método si quería mantener la protección de Adorno.

Así que, a partir de 1929, Benjamin interrumpió su obra y se puso a estudiar la de Marx. Tanta humildad no se vería recompensada porque nunca alcanzó a ser un comunista aceptable y aun en la actualidad solo los muy conservadores lo siguen presentando como filósofo marxista. El caso es que no reemprendió su obra hasta 1934 y ya no la abandonaría hasta 1940, cuando la persecución nazi le obligó a escapar de París. Como es sabido, acabaría suicidándose en Portbou.

En su segunda parte, la música tiene otro programa, otra armonía, y aunque continúa siendo palmariamente benjaminiana sopla en ella un fuerte viento materialista que impone al texto nuevos mitos y fantasmagorías sin por ello disminuir la fuerza analítica. Son ahora los fantasmas de la Comuna, del París de Haussmann, de la Bolsa, de los ferrocarriles, de la gran banca. Y es también el fantasma de Baudelaire, luminoso aparecido lírico, primer poeta de la ciudad industrial que insufla sentido a la acumulación de mercancías, con gran irritación de Adorno.

Baudelaire será una obsesión de Benjamin y logrará arrancar al poeta del Olimpo francés, donde mueren los grandes, para devolverlo a la vida verdadera. He aquí una iluminación perfecta: Benjamin dio vida nueva a una poesía que había sido condenada a gloriosa ruina y languidecía convertida en mármol. La misma editorial Abada acaba de publicar, dentro de sus obras completas, el conjunto de ensayos que Benjamin dedicó a Baudelaire.

En su segunda parte, el concepto clave de los pasajes será el fetichismo de la mercancía, noción que tomó de Lukács, no de Marx, y que ha ido adquiriendo fuerza a medida que el capitalismo se ha ido haciendo cada vez más agresivamente fetichista. Las “imágenes del deseo” que se ocultan en las mercancías eran de nuevo, para Benjamin, espectros míticos que se filtraban desde el pasado en la vida del presente para hacernos caer en un sueño. Iluminarlos conducía a nuestro despertar. A nosotros, que no solo vivimos el fetichismo de las mercancías de un modo absoluto, sino que lo aceptamos como lo propio de “la Naturaleza”, es decir, que ya no queremos despertar, esta segunda parte nos puede parecer casi melancólica. Lo que Benjamin intuía en 1935 se ha convertido en un monstruo colosal que cubre con su sueño narcótico el globo entero y contra el que carecemos de herramientas críticas decisivas tras el hundimiento de la izquierda en su propio sopor arcaico.

Eso no hace menos interesante la segunda parte, en la que asistimos al ascenso de la mercancía (el fantasma por antonomasia) desde las catacumbas (los pasajes) hasta los palacios (los grandes almacenes) y finalmente a los templos (las exposiciones universales). La mercancía y su deseo fantasmagórico nace enterrada en los subterráneos iluminados por gas del Paris ochocentista, sube impetuosa a los escaparates lujosos de los grandes bulevares y acaba por asentarse en un pedestal parecido al trono de san Pedro a partir de las exposiciones universales. Esta segunda parte requerirá, seguramente, un nuevo comentario cuando aparezca el segundo volumen de Abada.

La grandeza de esta obra catastrófica permite tantas interpretaciones que los comentaristas siempre nos quedamos cortos, pero no quiero dejar pasar un elemento de cierta importancia para algunos lectores. Indirectamente, en esta obra se encuentra oculta o sumergida una defensa romántica del arte, tan original como oscura. Es evidente que Benjamin luchaba contra la filosofía de la historia “progresista”, la de Hegel, la de Marx, pero también la del cristianismo. Él no creía en la continuidad temporal y escatológica que permite deducir leyes y sentido a los acontecimientos, como si el tiempo se dirigiera hacia algún lugar. Aun cuando simuló ser un materialista dialéctico tenía demasiada inteligencia para someterse a un dogma. Veía el curso de la historia como una secuencia siempre interrumpida, un cataclismo enigmático que amontona cadáveres y que a veces se ilumina con el relámpago de un “acontecimiento”. Sin embargo, en ese momento de iluminación, lo que aparece a nuestro entendimiento es un mito que regresa en un renacimiento perpetuo. Lo que vemos durante los escasos momentos en que despertamos de nuestra ensoñación son arquetipos originarios que dan brevemente sentido a una existencia banal mediante la unión perfecta de presente y pasado. Esos momentos de iluminación no los producen las guerras, las revoluciones, los inventos o las luchas sociales, lo producen las obras de arte.

En nuestro firmamento brillan miríadas de estrellas, pero muchas de ellas sabemos que ya han muerto y hasta nosotros solo llega su fantasma. Lo mismo sucede con las obras de arte, con la particularidad de que incluso las muertas y fantasmagóricas permiten a los buenos marineros navegar por el mar de la existencia.

15.1.14

Modernidad y patrimonio, por José Ignacio Linazasoro en Arquitectura Viva 157.


© Tectonica Blog.

Vía Arquitectura Viva 157.

Debido en parte a la crisis económica, que ha azotado especialmente a los arquitectos, el trabajo sobre el patrimonio ha vuelto a cobrar interés; se ve como salida en un momento en el que paradójicamente el desinterés por la historia en sentido operativo y por la reflexión en general acaso han alcanzado un grado superlativo.

En los últimos tiempos parece haberse producido un resurgimiento de las posiciones más aparentemente conservadoras de la arquitectura, que ahora adquieren un tono populista y a favor de la corriente, porque para algunos pueden constituir un simple remedio a la crisis de los encargos ‘mayores’. Esto se viene comprobando tras la ‘resurrección’ de algunos representantes del posmodernismo más radical que vuelven a reeditar sus textos, esta vez añadiéndoles un toque de ecologismo para ‘ponerlos al día’ (véase ‘Manual del alcalde moderno’, Arquitectura Viva 156). Propugnan de nuevo un tradicionalismo de imagen que prescinde de cualquier sesgo de modernidad, pero que goza de la aprobación de organismos vinculados a la llamada ‘defensa del patrimonio’, habituales hoy en Europa.

Otro frente quizá más sólido desde el punto de vista intelectual es aquel que pretende hacer de cualquier intervención en edificios históricos una cuestión ‘científica’ (véase ‘A vueltas con el patrimonio’, en el número de Arquitectura Viva arriba mencionado). En este grupo se incluirían un buen número de arqueólogos e historiadores para los que el final de la historia parece haber llegado ya, y que se basan por eso en las ‘leyes del monumento’ como única directriz a la hora de intervenir, ignorando que muchas veces esas supuestas leyes no son sino el resultado de una historia llena de contradicciones.

Además de estas posturas estarían las rechazables operaciones de ‘contraste’, producidas con naturalidad en otros periodos históricos, pero que hoy, con los conocimientos que tenemos sobre la materia y el peso inexorable que la historia tiene sobre nosotros, no resultan ya asumibles. Tampoco las leyes del Patrimonio han hecho demasiado por clarificar este tipo de problemas; más bien todo lo contrario, dada su condición refractaria a la pluralidad inherente a los edificios históricos (en sí mismos palimspestos), y su muchas veces incongruente afán controlador.


© Tectonica Blog.

Con todo, sigue siendo posible plantear alternativas tanto al posmodernismo camuflado como al excesivo prurito conservador. Los edificios que se realizaron durante la reconstrucción en la posguerra europea supieron resolver desde posiciones intelectualmente valiosas la inserción de nuevas construcciones en recintos consolidados, la restauración de múltiples edificios dañados por la guerra —como en el caso ejemplar de la Alte Pinakothek de Múnich de Hans Döllgast— o simplemente necesitados de rehabilitación, como tantas obras de Scarpa, Albini o BBPR. Para ello no se abandonaron los presupuestos de la modernidad: la adecuación a las técnicas constructivas, la introducción de nuevos materiales si eran necesarios, o el uso de códigos figurativos contemporáneos. Hasta operaciones realizadas en el límite, como las Casa delle Zattere de Gardella, nunca quebraron los principios modernos. Tal vez una de las principales características de estas obras resida en su discreción, algo hoy en día difícil de encontrar.

Sin ánimo de caer en nuevas ‘recetas’ ni glorificar tiempos pasados, me parece que el momento de la posguerra europea y el debate sobre las preexistencias en Alemania y en Italia se presenta ahora como un modelo de equilibrio. Detrás de los mejores ejemplos estuvieron arquitectos de talento como los ya citados, pero también otros menos reconocidos, autores de una arquitectura anónima visible aún en muchas ciudades alemanas e italianas. Es precisamente esta arquitectura más o menos anónima la que configura el tejido urbano y hace posible la conservación de nuestro pasado.

2.1.14

Andariveles Bleichert en las instalaciones salitreras de la región de Antofagasta. Publicidad en El Mercurio de Antofagasta, 1924.

Muchas faenas de la época dorada del salitre de la región de Antofagasta utilizaban la moderna tecnología de los andariveles (vías aéreas eléctricas para transporte de material), como en el caso de la oficina Sargento Aldea en el Cantón Central, o la Compañía Minera de Tocopilla.

El Mercurio de Antofagasta publicitaba los andariveles producidos en Leipzig de la fábrica de Adolf Bleichert y que eran vendidos por Bernardo Harseim.



Andariveles [Adolf] Bleichert [& Co. Leipzig]
La fábrica que ha montado mas vías aéreas que todas las demás casas de Europa reunidas. Demuestra que es la más grande fábrica en la construcción de andariveles.
Catálogos y mayores detalles
[Bernardo] Harseim Soc. Ltda.
Agentes para Chile y Bolivia.

10.6.13

Beatriz Colomina discloses why she finds Playboys so academically fascinating

Vía Architectural Review.



Publicado el 25 January 2011 | By Will Hunter

As director of the architecture PhD programme at Princeton University, Beatriz Colomina has led research into experimental architectural publications from the 1960s and 70s

Opening in 2006 as an exhibition in New York, then travelling as a ‘growing archive’ around the world, this body of work was published at the end of last year as the book Clip, Stamp, Fold: The Radical Architecture of Little Magazines 196X to 197X (Actar). In January, the AR caught up with Colomina to talk about publications past and present - and her new interest in Playboy

Architectural Review What made you pick little magazines as an area of interest?

Beatriz Colomina When I started directing the PhD programme in 2000, I saw the students really isolated in their own research and I wanted to do something collaborative to bring them together. Most of the students wanted to do dissertations on the 1960s and 70s, so I thought of the little magazines as a way to understand the culture of that period. Publications such as Archigram in London or Oppositions in New York and so many others had an incredible impact, about which people were having amnesia.

AR Why did you widen your research to bigger, commercial magazines?

BC We realised something extraordinary: that very traditional, established magazines of that period suddenly changed. For a time Hans Hollein edited the really boring Bau in Austria and produced an extraordinary series with unbelievable graphics and content. At Architectural Design [AD] in London, it switches from a very beautiful magazine edited by Kenneth Frampton that published the work of the Smithsons very well, to Robin Middleton and Peter Murray taking over and featuring the 1960’s radicals, losing all their advertising, using cheaper paper stock, and becoming counter cultural. Even Casabella and Domus changed. It was the small influencing the big rather than the other way round.

AR Do you think we’re witnessing second wave of that with the internet?

BC Certainly mainstream media like newspapers and television now rely on sources that are not your typical journalists. With the famous fire of Rem Koolhaas’s work in Beijing, CNN was relying on images from YouTube uploaded from cellphones. In architecture if all the images of a new building are immediately put online, either by the architect or even just people with a camera, what is the role of an architectural journal today? I’m sure there is one, but it has to change.

AR What do you think about the state of architectural education at the moment?

BC Nothing very extraordinary has happened in a very long time. In fact the project I started last year with the students is called Radical Pedagogy. So much has been done on the prewar period such as the Bauhaus, that we’re focusing on the post-war years, from Carbondale and the School of Venice to Peter Eisenman’s Institute of Architecture and Urban Studies, Alvin Boyarsky at the AA of course, perhaps Matthias Ungers at Cornell. I have the impression that around this time the most radical experiments in architectural pedagogy happened and that we’ve been spinning the wheel for a while. Even the most successful schools are now recycling techniques.

AR How come you’ve started researching Playboy?

BC It kept coming up in our work on the 1960s-70s. Hans Hollein, for example, mentioned in his Clip, Stamp, Fold interview that when he went to Moscow to see Leonidov for Bau they confiscated his Playboys. I began to realise that it was a very important journal for that generation and started to find it on lots of architectural bibliographies. Everyone says you could read Playboy for the features, but you could also look at it for the architecture. Nobody has studied this and I think it’s fascinating; as a woman I can probably get away with it more. The librarians at Princeton were very alarmed when I asked them to buy all the Playboys from 1950 to 1970 - they keep them in the PhD room instead the library.

AR How does Playboy treat architecture in its pages?

BC Everything that happened in architectural discourse is presented in the magazine butit’s sexualised. They started featuring Mies and Frank Lloyd Wright, and then in the 60s and 70s they started Playboy Pads, a series that reshot existing buildings - such as the House of the Century by Ant Farm and the apartment of Charles Moore; at the time he was the Dean of School of Architecture at Yale, which could not be more stuffy, and to have his home presented as a Playpad is perverse, as he was gay.

AR Where is the project up to?

BC The Nai/Bureau Europe in Maastricht immediately said they’d take it as an exhibition and we’re working on a book with essays by the students. We’ve already been to the Playboy Corporation in Chicago to work in the archives and interview key players. For the photo shoot of designers such as Eames, Saarinen, and Nelson alongside their chairs, for example, the archive reveals fascinating correspondence with them worrying about what they’re going to wear. In the spring I hope to go to LA and interview Hugh Hefner. Of course, the magazine objectifies women, but it also embraced liberation too. It’s more complicated than you’d think.

Playboy Architecture 1953-1979, The exhibition focuses on how the magazine Playboy deployed architecture and design to shape a new identity for the American man. The exhibition has been prepared in close collaboration with the Ph.D. program of the School of Architecture and the Media and Modernity program at Princeton University on the basis of a three-year research project led by Professor Beatriz Colomina.

3.11.12

'In memoriam': Gae Aulenti, genio en la arquitectura

Tour Table © Aulenti.

Vía El País.

Por Benedetta Tagliabue.

La italiana tuvo que aplicarse a sí misma un cálculo de estructuras entre el arte (su verdadera pasión) y la arquitectura

Corte de pelo masculino y estilo de vestir muy sobrio: la fachada de Gae Aulenti lo decía todo sobre su carácter. Fue la manera, muy de su profesión, para mimetizarse mejor con el ambiente en las universidades de arquitectura italianas de los cincuenta, donde fue una de las poquísimas mujeres. Una personalidad que nos dejó el pasado miércoles a los 84 años en Milán, noticia que recibo con tristeza: como amiga y, aunque de generación más joven, como colega.

Nacida en Palazzolo dello Stella (Udine), en 1927, Aulenti tuvo que aplicarse a sí misma un cálculo de estructuras entre el arte (su verdadera pasión) y la arquitectura. Venció la segunda opción, tras observar cien veces las ruinas de las ciudades italianas de los años de posguerra. “Todavía hoy odio las ruinas”, reconocía hace poco.

Antigua militante comunista (lo fue hasta 1952, “cuando me di cuenta del antisemitismo de Stalin”), el carácter le salió pronto. Licenciada en 1954 en el Politécnico de Milán, se puso a trabajar con otros jóvenes colegas de talento en la redacción de la revista Casabella. Fue aquí donde propuso el neoliberty como alternativa a la arquitectura racionalista que en esos años parecía la única vía posible. Era una apuesta valiente que marca su voluntad de participar en la realidad cotidiana y en la reconstrucción urbanística de Italia.

Su carrera arrancó esos años cincuenta realizando tiendas para Olivetti, rehabilitaciones de apartamentos y casas de importantes familias, que fue entrelazando con colaboraciones en Casabella y Lotus, con la universidad y con excursiones al mundo del diseño y el teatro. En el primero, realizó creaciones tan geniales como la lámpara Pipistrello (1965). La pasión por el arte escénico la llevó a colaborar, de 1976 a 1978, con el director de ópera Luca Ronconi, diseñando la escenografía de óperas como Viaje a Reims, de Rossini. Asistí al estreno en la Scala de Milan en los ochenta: entre los aplausos que hacían caer el teatro, la escenógrafa Aulenti apareció a saludar con su inconfundible corte de pelo y unas espectaculares medias verde esmeralda. Genio y figura…

Recuerdo haber coincidido con Gae en una cena de Navidad en Milán y darme cuenta esa noche, viéndola al lado de Ettore Sottsass y Piero Castiglioni, de que era una de las personas más divertidas y ocurrentes del sector. Y fue esa mezcla de simpatía y talento y genio, la que, junto a su amor por el trabajo, la llevó a construir obras de gran calado. Eso y ese pulso entre arte y arquitectura, que explica que sus mejores obras fuera rehabilitaciones, como la de la estación ferroviaria de Orsay en museo (1980-1986), el George Pompidou (1980) o la del Palazzo Grassi de Venecia (1985-1986).

Tuve varios encuentros con ella en Barcelona durante la rehabilitación del Palacio Nacional de Montjuïc, sede del Museo Nacional de Arte de Cataluña. La obra duró 18 años (1985-2004) y fue muy complicada y polémica y culminada con el episodio del encargo de una escultura a Tàpies que acabó con el calcetín nonato entonces. El día de la inauguración alguien le sugirió mejoras para la exposición oficial. No lo dudó: “¡En un día como hoy donde celebramos tamaña obra, me vienes con esas pequeñeces!”.

Era una mujer de carácter. Nunca dejó de trabajar. Su estudio estaba conectado a su casa para que, a través de una puertecita, pudiera llegar cuando quisiera a sus queridas mesas, donde hacía lo que realmente le gustaba hacer, i suoi pasticci: dibujar, colorear, experimentar, probar e inventar siempre. Por suerte para este oficio y para la humanidad.

Benedetta Tagliabue es arquitecta.