Por Claudio Galeno-Ibaceta sobre la interacción del arte con la arquitectura, desde Antofagasta y el Norte Grande de Chile. By Claudio Galeno-Ibaceta about the interaction between art and architecture, from Antofagasta and the Large North of Chile.
El museo fue desmantelado y sus piezas arqueológicas reubicadas. Aún sigue en pie la estatua del padre Le Paige. Solo es posible visualizarlo a través de unas tablas que limitan el acceso.
De las 400.000 piezas arqueológicas que reúne, parte importante fueron reubicadas provisoriamente en el Depósito Arqueológico Museable de San Pedro de Atacama. El resto se encuentra en bodega
Ubicado a 2.408 msnm y con una superficie de 23,439 km², San Pedro de Atacama (Región de Antofagasta) es Patrimonio de la Humanidad, declarado por la Unesco. En sus tierras vivieron diferentes culturas, principalmente la atacameña, hace más de 11.000 años.
Los restos arqueológicos de esta cultura, fueron encontrados en su mayoría durante el siglo XX, una búsqueda liderada por el sacerdote jesuita Gustavo Le Paige de Walque, quien dedicó 25 años a la investigación y difusión de esta cultura.
En 1957 fundó el Museo Arqueológico de San Pedro, recinto que hoy dispone de más de 400.000 piezas arqueológicas de la zona y 5.000 cráneos y cuerpos momificados, la colección más grande que existe en Chile.
En una decisión que trajo bastante polémica, el museo original fue [parcialmente] demolido. Sin embargo, una nueva iniciativa pretende construir un gran museo, con tecnología de punta. Mientras tanto, las piezas están en un museo provisorio y en bodegas de la Universidad Católica del Norte.
Marcos Bastías Merino, jefe División de Planificación y Desarrollo Regional Gobierno Regional de Antofagasta, señala que el proyecto aún se encuentra en etapa de prefactibilidad, siendo relevante la participación de la ciudadanía (comunidades indígenas atacameñas) y la Universidad Católica del Norte. “Desde el Gobierno Regional hemos convocado a las comunidades para conocer su opinión con relación a la propuesta que tenemos para la comuna y el museo en particular. Esperamos se sumen pronto, para completar la etapa de prefactibilidad y pasar a la de diseño y finalmente a su ejecución”.
El último documento, ingresado al Banco Integrado de Proyectos del Ministerio de Desarrollo Social y Familia en 2019, señala que el recinto será de 3.358 m2, con ocho salas de exhibición permanente, dos salas destinadas a muestras periódicas y laboratorios de investigación y áreas académicas, además de espacios para los visitantes del museo.
Nuevo Museo San Pedro de Atacama
La fecha estimada de inauguración corresponde a enero de 2025, pero podría extenderse. “Los proyectos suponen plazos no inferiores a 60 meses que podrían extenderse a 72, y encontrándose emplazados en un área de desarrollo indígena, suponen la participación de representantes de los pueblos originarios en distintas etapas, participación que no se encuentra confirmada por parte de las comunidades a las que se ha invitado, lo que impacta en la ruta de cada proyecto”, señala Bastías.
Se trata de una de las más grandes colecciones de América, “testimonio de una línea cultural ininterrumpida de ocupación humana en el Salar de Atacama, que abarca desde los albores del paleolítico, hasta la dominación hispánica, permitiéndonos conocer hoy día la supervivencia continuada de las culturas locales que prevalecieron en esta geografía”, señala la UCN.
“El reconocimiento del Museo de San Pedro de Atacama se deriva de la relevancia de las colecciones que resguarda, fruto de la obra desplegada por el R. P. Gustavo Le Paige, sacerdote de origen belga, quien llegó a Chile en 1952, asentándose en San Pedro de Atacama en el año 1955, combinando desde entonces su trabajo como arqueólogo con el de párroco de la localidad”, señalan desde la Universidad Católica del Norte (UCN).
“La construcción del Museo original se remonta al año 1957, cuando el padre Le Paige, con el propósito de mostrar la riqueza cultural de esta zona, diseña su arquitectura y asistido por el arquitecto Carlos Contreras, emprende el desafío de su obra, con personal de la comunidad y el apoyo oficial de la Universidad del Norte (actual Universidad Católica del Norte) siendo concebida su edificación en tres etapas: 1963, 1972 y 1978, quedando aún inconcluso”, añade la casa de estudios.
“Adicionalmente, debemos respetar las decisiones del Consejo de Monumentos Nacionales, toda vez que en el área que se desea intervenir se están realizando excavaciones que podrían finalizar en el año 2023, de acuerdo a lo que ellos nos han informado preliminarmente. Sin perjuicio de lo anterior, el Gobierno Regional de Antofagasta está comprometido con el trabajo comunitario y con la implementación de las etapas de prefactibilidad de los proyectos informados previamente. Se realizan visitas mensuales a la comuna para avanzar con el trabajo. Concluyendo exitosamente ellas, se pasa a las etapas de factibilidad; diseño y finalmente ejecución que es la previa a la inauguración por la cual consulta”, establece Bastías.
Polémicas y retraso en la construcción del recinto
Si bien el proyecto debería estar en funcionamiento en 2025, el inicio de éste data de 2009, cuando la Universidad Católica del Norte, vinculada al museo, creó una corporación junto a la Municipalidad de San Pedro de Atacama. La idea era demoler el antiguo museo y reemplazarlo por uno nuevo.
El proyecto original fue nombrado como “Reposición Museo Arqueológico, Gustavo Le Paige, de San Pedro de Atacama” (Código BIP 30092959), “el cual plantea la construcción de un nuevo edificio con las condiciones infraestructurales requeridas para el resguardo y protección adecuada del patrimonio en custodia, y de esta manera continuar promoviendo su puesta en valor”, añade la UCN.
En 2014, la firma española Procoin se adjudicó la construcción, trabajo pensado para 450 días y por un monto de $8.595 millones, con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR). Esto no prosperó, se retrasaron las obras y todo terminó en una demanda entre el municipio de San Pedro de Atacama, la mencionda Procoin y Surpatrimonia Consultores Ltda. empresa a cargo del movimiento de las piezas. Está demanda se encuentra archivada.
Por otra parte apareció la comunidad atacameña, solicitando que algunas piezas arqueológicas no sean exhibidas y reclamando propiedad de parte de los terrenos del nuevo proyecto.
“Nuestra propuesta como Gobierno Regional consiste en generar tres instalaciones: Una primera en la cual se consolide el sitio transitorio de la UCN como Centro de Investigación, una segunda que colinde con el actual sitio transitorio que sirva como depósito, con una arquitectura mortuoria y una tercera que se emplace en el lugar donde históricamente ha operado el museo arqueológico, que sirva como espacio de encuentro y Centro Cultural de la comuna”, establece Bastías.
Con respecto a la demolición del recinto, la Universidad Católica del Norte, señala que el inmueble había soportado los embates del tiempo por más de 32 años, “siendo intervenido parcialmente en varias ocasiones en el intento de mejorar su apariencia y acondicionamiento para el cumplimiento de sus funciones. Sin embargo, su deficiente concepción arquitectónica, sumado al uso de materiales incompatibles, fue conllevando a una degradación general de sus elementos infraestructurales”.
“Ante el complejo deterioro generalizado que le afectaba, sumado a su tipología edificatoria de rígida estructura, su intervención no se mostraba como un recurso sustentable. La falta de una edificación que cumpla con los requerimientos funcionales y las exigencias constructivas en la normativa de un edificio de uso público en Chile, exponían en riesgo no solo las actividades de los usuarios y visitantes, sino también, y de manera muy significativa, afectaba la estabilidad de las colecciones en custodia, quedando vulnerables y desprotegidas importantes fuentes de información no replicable, ante la incidencia de un accidente natural”, señala la UCN.
“La decisión de realizar una nueva obra en el recinto que inauguró el Padre Gustavo Le Paige fue adoptada en otra administración gubernamental; sin perjuicio de lo anterior, las razones que se habrían esgrimido obedecerían a la posibilidad de dotar a la San Pedro de Atacama de una mejor infraestructura, más segura, capaz de hacer frente a los desastres naturales que durante los últimos años han afectado la comuna, lo que fue evaluado favorablemente por las autoridades correspondientes”, argumenta Bastías.
Sobre las muestras que constituyen la colección que se encuentra a resguardo de la UCN, “esta posee un valor patrimonial incalculable y está compuesta por piezas que han sido recopiladas y estudiadas por investigadores de nuestra universidad desde hace más de 60 años, lo que representa un real aporte al conocimiento y difusión de las culturas ancestrales que en el pasado habitaron el altiplano del norte de Chile”, señalan desde la UCN.
“En estos momentos, dicha colección está en la Zona de Recintos Transitorios, hasta donde fue trasladada transitoriamente durante el tiempo que demore la construcción del nuevo museo. El correcto almacenamiento de las piezas en ese recinto ha sido comprobado por las autoridades pertinentes por medio de varias fiscalizaciones, siendo una preocupación especial de la UCN el estado de esta colección que se encuentra a su resguardo. Es más, para poner en valor este valioso patrimonio cultural actualmente almacenado en la Zona de Recintos Transitorios, se habilitó un Depósito Arqueológico Museable, espacio abierto a la comunidad donde se exhibe una muestra representativa de las materialidades que integran la colección, con énfasis en los criterios de conservación establecidos para su correcto resguardo”, establece la UCN.
“Esta iniciativa respondió a las consultas formuladas por la comunidad local y visitantes que arribaban a San Pedro de Atacama, sobre alguna alternativa para apreciar el valioso testimonio de la cultura representativa del territorio, siendo una opción de difusión mientras se ejecute el proyecto de construcción del nuevo museo”, añade la UCN.
El Museo Arqueológico R.P. Gustavo Le Paige, de San Pedro de Atacama, en la Región de Antofagasta, lleva más de un año cerrado por un problema judicial entre la municipalidad de San Pedro de Atacama y la empresa española Procoin, encargada de construir una nueva sede.
En un proyecto de siete millones de dólares que data de 2010, el municipio y la Universidad Católica del Norte (UCN), propietaria del museo, acordaron demoler el museo antiguo y construir uno nuevo.
Sin embargo, Procoin paralizó a fines del año pasado la obra bajo el argumento de que el proyecto ocupa terrenos que son de particulares. Hoy el tema está en los tribunales y ha causado un fuerte crítica entre arqueólogos.
Hubo "un fatal e imperdonable error de las autoridades edilicias de San Pedro y, probablemente también, de los investigadores del propio Museo", comentó recientemente Horacio Larraín, uno de los principales estudiosos del norte de Chile.
"Encandilados y enceguecidos por un novísimo y prometedor diseño ultra moderno, se han quedado hoy 'sin pan ni pedazo'".
Medio siglo de trayectoria
El museo es el principal de su tipo en el norte de Chile y data de 1957, cuando su fundador, el religioso belga Gustavo Le Paige (1903-1980), abrió la primera versión en la casa parroquial, dos años después de instalarse en el pueblo.
El primer pabellón del nuevo museo fue inaugurado en 1963, con ayuda de la UCN, y fue ampliado sucesivamente. Contiene miles de piezas arqueológicas pertenecientes a la cultura atacameña, incluidas algunas de las momias más antiguas del continente.
En 2010 se inició un ambicioso proyecto destinado a demoler el antiguo museo y construir uno nuevo. Con fondos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, el municipio encargó una obra dividida en dos fases, por un total de 50.000 millones de pesos, gracias a un crédito del BID, según consta en un sitio oficial.
La primera fase constaba en la construcción de sendas instalaciones para resguardar el tesoro arqueológico del museo, un traslado que comenzó en 2014 y duró 18 meses, bajo la atenta mirada no sólo de los involucrados, sino de miembros de la comunidad atacameña, la Superintendencia de Medio Ambiente de Antofagasta, el Consejo de Monumentos Nacionales y el Centro de Conservación y Restauración de la DIBAM. Dicha fase ya concluyó.
La segunda parte, sin embargo, que contemplaba un nuevo edificio, está paralizada.
La empresa anunció su adjudicación en enero de 2015, con un plazo de 15 meses, con una superficie total a construir de más de 11.000 metros cuadrados.
Incluía un primer piso con un auditorio y cafetería; un primer subterráneo con oficinas, salas de libros, salas de consulta, aulas polivalentes y biblioteca; y un segundo subterráneo con oficinas, laboratorios, depósitos de materiales, criptas y bodegas.
Asimismo, debía contar con estacionamientos y una secuencia de parrones (sombreadores) de bastidores de roble y barras de breza, e instalaciones de agua potable, alcantarillado, electricidad, climatización, seguridad, iluminación y ascensor.
Tendría que haber estado lista en marzo de 2016. Pero a más de un año de dicho plazo, aún no hay novedades, ya que Procoin informó a poco andar que debía invadir terrenos de terceros para realizar el proyecto.
El municipio insistió en que debía cumplir el contrato, es decir, sin importar que invadiera propiedad privada. Una misiva del 22 de junio de 2016, de la Dirección de Obras del municipio a Procoin, contenida en el proceso judicial, señala explícitamente que "es obligación de la empresa a la ejecución sobre el referido terreno, sin cuestionar si efectivamente el terreno se encuentra amparado o no en un título de dominio, ya que esa circunstancia sólo le compete al mandante" de la obra. Es más: aparentemente el proyecto se diseñó a sabiendas de esta irregularidad.
Sin embargo, la firma se negó. Debido a esto, el municipio rescindió el contrato en septiembre de 2016, tras lo cual Procoin demandó a la alcaldía y al gobierno regional en abril de este año.
Este medio intentó infructuosamente comunicarse, por teléfono y correo electrónico, primero con la Dirección de Obras comunal, y luego con el alcalde de San Pedro de Atacama, Aliro Catur, que asumió en octubre, sin obtener respuesta. En el gobierno regional, en tanto, señalaron que el tema correspondía al edil. La empresa Procoin, en tanto, declinó manifestarse, al señalar que existe un proceso judicial en curso. Tampoco fue posible obtener comentarios de la oficina local del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN).
Cambios necesarios
El director del museo, Manuel Torres, asegura que los cambios eran necesarios, "debido al complejo y generalizado deterioro que afectaba al edificio del Museo, infraestructura no declarada monumento o patrimonio protegido, además de que su tipología edificatoria, de rígida estructura, no respondía adecuadamente a los requerimientos constructivos que se exigen por normativa para una edificación de uso público".
"Asimismo, afectaba la estabilidad de las colecciones en custodia, quedando vulnerables y desprotegidas importantes fuentes de información no replicable ante la incidencia de un accidente natural", señaló en un comunicado de junio.
"En la actualidad, el desarrollo del proyecto de construcción del nuevo edificio ha quedado detenido. Las autoridades de la Universidad Católica del Norte han expresado su preocupación por esta situación ante las instancias correspondientes -Municipalidad de San Pedro de Atacama y el Gobierno Regional-, junto con manifestar su voluntad de seguir colaborando para dar continuidad a las distintas etapas que comprende la ejecución del proyecto".
"La universidad también ha resultado dañada en esto, porque supuestamente íbamos a tener el museo más grande de Sudamérica, pero esto va para largo", lamentó Gonzalo Pimentel, académico de la UCN.
"Graves imprecisiones"
El antropólogo Ulises Cárdenas, miembro experto del Comité Científico Internacional de ICOMOS en Patrimonio Arqueológico, denunció en una misiva del 21 de junio a un medio de comunicación regional que el nuevo museo "es un proyecto que presenta graves imprecisiones. Nunca se realizó un estudio de títulos de dominio, ya que no sólo la UCN es propietario, sino también un tercero".
En otra carta a las autoridades locales y nacionales del 30 de junio, firmada también por ex funcionarios de la UCN, Cárdenas manifiesta su "profundo malestar" con la UCN, a la que acusan de "no preservar ni resguardar el legado" de Le Paige.
Además critica a la UCN por dar el "visto bueno" a la "destrucción de este emblemático recinto", y denuncia una serie de despidos realizados en el marco de la reforma del lugar, que pide sea entregado a la comunidad.
"La UCN no merece seguir administrando ni custodiando este valioso legado", señala la misiva, que pide "la recuperación del edificio desmantelado" y la construcción de un nuevo recinto "fuera del casco antiguo o zona típica de San Pedro de Atacama". La carta es firmada además el representante atacameño Tomás Cruz, la profesora Eva Siarez, así como las ex funcionarias Jessica Cruz y Guadalupe Anza.
Nuriluz Hermosilla, vicepresidenta del Colegio de Arqueólogos, destacó que su entidad nunca fue informada ni consultada para el proyecto.
"Es un proyecto que se desconoce en qué consistió, tampoco en su diseño (...). Hubo una serie de errores que dejan como resultado una ruina, que es totalmente inútil. Se produce un vacío, siendo que para San Pedro es tan importante su museo. Ahora no hay ninguna perspectiva de lo que va a pasar", lamenta.
COMUNAS. Fenómeno climático causó aguacero que duró cinco horas en la capital loína. En Taltal no hubo mayores problemas por precipitaciones.
La comuna de Calama también soportó los embates del frente mal tiempo con una persistente lluvia que comenzó ayer en horas de la madrugada. Sin embargo, el agua no fue lo que causó más sorpresas a los loínos, sino la intensa nevazón en distintos puntos de la provincia.
Las precipitaciones llegaron a 2,5 mm., la mitad de un año normal en la capital de El Loa (5 mm.) y duraron cerca de cinco horas.
Aparte del cierre de la ruta Calama-San Pedro de Atacama por nieve, los poblados del interior también amanecieron cubiertos por una capa blanca producto de las bajas temperaturas que bordearon los cero grados.
Carabineros realizó un recorrido por los alrededores de San Pedro de Atacama, pero no constató mayores problemas entre los lugareños.
En Tocopilla, a pesar de que las lluvias fueron bastante menores, se registraron cinco albergados. Todos pertenecen a una familia que sufrió la rotura de su techumbre. Según explicó el gobernador de la provincia de Tocopilla, Sergio Carvajal, el techo de la casa de esta familia cedió cuando uno de los miembros estaba intentando cubrirlo con un nylon.
Los afectados fueron trasladadas a la Escuela Gabriela Mistral, uno de los dos establecimientos que estaban habilitados en el puerto salitrero para recibir a los posibles damnificados.
Mejillones
El alcalde de Mejillones, Sergio Vega contó que sólo dos personas llegaron al albergue que estaba dispuesto para la emergencia. Agregó que la situación más compleja se vivió la noche del miércoles. Esto, porque se produjo un amago de incendio en las dependencias de la Compañía de Bomberos de Mejillones. "Pero la situación se controló rápidamente", manifestó.
Los colegios tampoco tuvieron problemas importantes. "El sector público fue el que tuvo algunos daños, pero leves", manifestó.
También contó que durante la emergencia se registraron cortes de luz y dos calles anegadas: la intersección de San Martín con Las Eras y la avenida O'Higgins (sector del Estadio Municipal).
Taltal
El alcalde de Taltal, Sergio Orellana, explicó que en su comuna no se registraron damnificados como en ocasiones anteriores, debido a que llovió mucho menos que en Antofagasta (alrededor de 4 milímetros de agua caída hasta el mediodía de ayer). "Habíamos tomado resguardos con petriles para encauzar el agua y entregamos nylon antes de que se produjera el evento, pero no nos tocó la peor parte del frente". Por lo anterior, hoy podrían retomarse las clases.
Sierra Gorda tampoco registró problemas y sólo hubo inconvenientes con algunas techumbres. En Baquedano fueron albergados cinco residentes de la localidad por problemas en sus casas.
Iconoclastas hacen desaparecer el Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama: Reflexiones de un antropólogo cultural. Argumentos y contra-argumentos.
jueves, 9 de junio de 2016
Por Horacio Larraín Barros.
Destrucción del Museo Arqueológico Padre Gustavo le Paige, S.J. en San Pedro de Atacama.
A fines del mes de Mayo 2016, se inició el desmantelamiento del Museo, obra pionera del jesuíta padre Gustavo Le Paige en San Pedro de Atacama. La comunidad científica debería estar de duelo. La obra titánica por la que Luchó le Paige durante 27 años, hecha trizas en pocos días. La decisión de demolerlo desde sus cimientos, fue ocultada maliciosamente por largo tiempo, para entorpecer y frenar una sana reacción. La obra, enaltecida con ilustres visitas de Chile y el extranjero, y admirada por decenas de miles de visitantes, caerá inexorablemente -salvo un milagro de último minuto- bajo el mazo iconocida de los nuevos constructores. ¿Por qué y a manos de quiénes sucumbe hoy este ícono sanpedrino?. ¿Qué ocultos manejos parecen vislumbrarse tras esta tan drástica como descaminada decisión?
Fig. 1. El jesuíta le Paige, frente a su obra, su querido Museo, por el que luchó durante tantos años. Fue construido con su esfuerzo y su espíritu de lucha en el año l962. Imagen captada por el médico anestesista suizo Bruno Seeberger en el frontis del edificio, en febrero del año 1967, enviada hace unos años al autor de este Blog. Le Paige, enérgico como sabía serlo cuando algo le disgustaba profundamente, extiende hoy su dedo acusador hacia los presuntos responsables de esta lamentable acción. Es su enérgico y aleccionador: j´accuse..! (yo acuso!), en cierto modo, un eco lejano del justo clamor del famoso escritor francés Émile Zola, en 1895, publicado en París, al dejar el escritor al descubierto un gran escándalo en su época.
Fig. 2. El P. le Paige en animada conversación con el médico suizo Bruno Seeberger (febrero 1967) Aquí le explica cómo logró levantar, cinco años antes, la obra de su vida: su querido museo arqueológico. Le Paige, nacido en un 24 de noviembre del año 1903, tiene aquí 64 años. Aún es fuerte y puede darse el lujo de trepar a la cima del volcán Licancabur, en pos de sus antiguas ruinas. (Foto Bruno Seeberger).
Fig. 3. Fig. 3. El flamante arquitecto antofagastino Carlos Contreras Alvarez que con Le Paige trazara los primeros planos del Museo. Esta foto corresponde aproximadamente al año 1957. Carlos, en animadas conversaciones con le Paige, a quien llegó a admirar profundamente, fue diseñando palmo a palmo la estructura del nuevo Museo según los requerimientos y necesidades expresados por el jesuíta. (archivo fotográfico profesor Claudio Galeno, Universidad Católica del Norte, Antofagasta. Foto enviada al autor de este capítulo del blog).
Fig. 4. La notable escultura del profesor Harold Krusell, a su colega y amigo en la entonces incipiente Universidad del Norte, creada pocos años antes (1957). Krusell supo captar como pocos, en esta vigorosa imagen, tanto su férreo carácter como la notable visión arqueológica del sacerdote-arqueólogo (Foto Justo Zuleta, San Pedro de Atacama, fines de Mayo 2016).
Fig. 5. Fachada del Museo, obra de Le Paige. Estampa de la primera rotonda, terminada a fines del año 1963. La estatua del P. Le Paige fue instalada, muchos años después, mirando fijamente al acceso de su Museo, como quien custodia en adelante su propia obra. Hoy éste luce desierto y sin visitantes, esperando su demolición por una decisión errada de la autoridad universitaria y municipal, con la complicidad de unos cuantos atacameños que fueron "convencidos" (¿?) de su imperiosa necesidad. Según nos hemos enterado ahora, entrevistando a varios líderes atacameños, no se realizó aquí, previamente, una consulta realmente informada a la comunidad indígena y sus pueblos, tal como obliga la ley. ¿Quién o quiénes han sido los principales motores o cerebros de este evidente atentado al patrimonio local?. ¿Y con qué endebles, discutibles o falaces argumentos?.
Un Video ilustrativo: detalles de la construcción del Museo hecha por le Paige en 1962.
En estos días, se acaba de hacer una denuncia pública ante la fiscalía de la ciudad de Calama, para salvar este monumento, auténtico ícono de San Pedro de Atacama. Sus gestores, la arqueóloga Ana María Barón y el joven y dinámico antropólogo atacameño Ulises Cárdenas Hidalgo, nos muestran en él la realidad que se vivía en la época de su construcción (1961-62), en este notable video que recomendamos en este momento a nuestros lectores, como modo de entender más en profundidad el grave problema surgido al decretarse su demolición.
Una antigua filmación.
En este video, mientras la arqueóloga Ana María Barón expone el problema, se puede ver, de trasfondo, notables imágenes de una antigua filmación de la construcción del Museo, hecha durante el año 1962. Se puede ver allí al sacerdote Le Paige, de sotana gris, observando cada detalle de la construcción por parte de obreros atacameños, sus fieles colaboradores. Nos proponemos aquí, en beneficio de nuestros lectores, repasar los argumentos que nos hacen mayor fuerza para defender el viejo Museo, levantado por el sacerdote le Paige el año 1962 y planificado minuciosamente por él desde varios años antes.
El Museo, ícono patrimonial de la zona atacameña.
1. La impresionante maqueta que hemos visto del proyectado nuevo Museo, de varios pisos subterráneos y de hormigón armado, nada tiene que ver con el paisaje rural atacameño, ni menos aún, con el entorno pueblerino colonial de San Pedro, reflejado en su "zona típica", en torno a la Plaza y sectores aledaños. Esto es lo primero que salta a la vista a un observador desaprensivo y sin prejuicios. Resulta fuera de lugar construir aquí, exactamente donde está ubicado el antiguo Museo, muy cerca de la casa parroquial de estilo colonial tardío, un edificio ultra moderno, de líneas exquisitas, tal vez, pero totalmente fuera de contexto, tanto geográfico como cultural (patrimonial). Es un auténtico "elefante blanco", en ese ambiente rural. Una de dos, o se conservan los alrededores de la zona típica en su contexto histórico tradicional, con las mejoras legítimas para su puesta en valor, respetando la "memoria" ancestral de varios siglos, o se demuele todo lo antiguo, iglesia parroquial incluída, y casas coloniales anexas para acoger con los brazos abiertos la modernidad arquitectónica, único símbolo para algunos del "progreso".
2. La idea de crear en la zona de San Pedro otro edificio, moderno y funcional, dotado de las últimas tecnologías para mostrar en sus vitrinas y sistemas de videos el desarrollo de la cultura en Atacama durante un período de unos 15.000 años de evolución ininterrumpida, es, sin duda excelente y digna de todo elogio. ¡Qué duda cabe! Y es lo que los nuevos constructores han pretendido destacar y subrayar. Y es éste, igualmente, el argumento que ha "seducido" también a los investigadores locales (arqueólogos, antropólogos, historiadores) que se beneficiarán sin duda grandemente de sus nuevas instalaciones, dotadas de los más modernos sistemas de registro, consulta y exposición y a un pequeño grupo de atacameños que habría apoyado -según se afirma-, el nuevo Proyecto por su palpable "modernidad".
3. Pero tal Museo, a nuestro juicio y al de otros muchos investigadores consultados al efecto por nosotros, debe ser erigido en otro lugar, más alejado de la zona típica, aquella que describiera y nos presentara ya don Rodulfo Amando Philippi por el año 1853, en uno de sus dibujos titulado "La Plaza de Atacama" (Cf. Philippi, Viaje al desierto de Atacama, Halle (Sajonia) 1860). Donde se levanta hoy el Museo de Le Paige, no cabe introducir un "elefante blanco" que no se condice con la piedra liparita o el adobe tradicional.
4. Así, para algunos, con esta construcción tan exótica, se inauguraría en el viejo San Pedro la entrada a la modernidad, para alegría de algunos y lágrimas de otros muchos. ¿Y por qué decimos que debe erigirse lejos de la "zona típica colonial"? Simplemente por respeto a la "memoria histórica" del lugar. Una cosa es construir algo nuevo que se considera indispensable, por las necesidades inherentes tanto a la investigación de la zona atacameña como a la educación de la comunidad (iniciativa loable), y otra, muy diferente, es destruir lo antiguo, por el hecho de ser antiguo, cualquiera sea su "peso" local. Y la razón estriba en la necesidad de conservación de la "memoria histórica" de los pueblos.
5. Si derribamos hoy un edificio señero e icónico, esta memoria termina por esfumarse, aminorarse, desvanecerse poco a poco y sólo quedaría en pie en ajadas y borrosas fotografías o en antiguos grabados. Una cosa es ver el edificio tal cual fue erigido hace 64 años y otra, muy distinta, es mostrarlo solo en imágenes desleídas. El primero, atrae, complace y hace revivir una época al turista; el segundo solo rememora pálidamente el hecho, sin impactar mayormente ni la mente ni la imaginación. Nadie llora ante una fotografía; pero sí recorriendo con sus propios pies esa reliquia del pasado. Nadie se conmueve ante una foto en color del circo romano o del Capitolio pero sí ante un edificio de carne y hueso como el Coliseo romano en el que se realiza hasta hoy, por ejemplo, la procesión del Viernes Santo en Roma, presidida por el mismo papa.
6. ¿Qué es la "memoria" de un pueblo y qué tiene que ver con el tema que tratamos?.
Nos hemos referido en el caso presente a la necesidad de fortalecer la "memoria histórica". Todos los lugares habitados, máxime los pueblos, tienen "memoria" viva, es decir, conservan elementos que recuerdan con firmeza al visitante de hoy, el pasado ya ido, pero del que han quedado huellas visibles, palpables, visitables, que nuevamente se pueden recorrer, admirar, gozar íntimamente y fotografiar. Por cierto, no todo lo antiguo se puede conservar y/o restaurar, pues en tal caso no habría ya lugar o sitio para lo nuevo, para la población que crece. Pero sí aquellos lugares, recintos o edificaciones que hicieron "historia", es decir, que marcaron a fuego un período de tiempo y que dejaron huella tanto en Chile como en el extranjero.
7. En la medida en que destruimos los rastros tangibles del pasado, aquellos que contribuyeron a formar un pueblo y determinar su desarrollo, en esa misma medida destruimos y sepultamos la identidad local. Destruir, pues, los íconos del pasado equivale a cortar nuestras raíces con él, desconociendo o negando nuestra evolución cultural. Por esto mismo, precisamente, la arqueología se esfuerza hoy por hacernos revivir el pasado, mostrándonos sus modos de vida y sus huellas visibles. Los Museos, por esto, nos hacen presente el pasado, volviéndolo por un instante algo "verificable". Se habla mucho hoy de reforzar la identidad. Se nos habla, igualmente, de "crisis de la identidad". ¿Qué hacemos al respecto, en forma concreta, para robustecerla, afianzarla y proyectarla hacia el futuro?. ¿Cómo vamos a robustecer la identidad si al mismo tiempo cortamos el cordón umbilical con el pasado de modo tan violento e injustificable?
8. Memoria histórica e identidad.
La "memoria" de personajes, episodios y lugares está, por lo tanto, en íntima relación con la identidad local y regional. Si borramos la memoria, extirpamos simultáneamente elementos de identidad (local, regional, nacional). Borremos imaginariamente por un instante de la Roma actual, las huellas del pasado etrusco, romano y cristiano. Suprimamos mentalmente por un instante los arcos de triunfo, las calzadas romanas, el Coliseo, el Capitolio, el Foro Romano, las Basílicas, las Catacumbas, el Museo Vaticano, la Plaza de san Pedro... ¿qué nos quedaría en Roma, digno de visitarse?. Muy poco, a la verdad. Precisamente por ello, en los países civilizados, se preserva y perpetúa con un cariño especial aquellos edificios o grandiosas ruinas que marcaron una época de esplendor o de esfuerzo colectivo.
9. Pisoteando y abofeteando nuestra propia historia local.
Borrar la memoria -como se pretende en el caso que analizamos- es destruir parte de nuestra propia historia. Es, en cierto modo, renegar de lo que fuimos un día, cortar repentinamente nuestras raíces con el pasado. Es, a fin de cuentas, "hacer tabla rasa" del pasado, creyendo ingenuamente que lo nuevo es, tan solo por el solo hecho de ser nuevo, necesariamente mejor o superior. Este prurito de borrar el pasado y sus recuerdos, para construir sobre sus cenizas, es renegar de lo que fuimos un día. Es desconocer u olvidar lo que un día se construyó y levantó con esfuerzo y sacrificio sin igual. Esto es exactamente lo que interpretamos hoy tras este afán insensato de destruir la memoria de un glorioso pasado reciente, que ha influido de manera decisiva -querámoslo o no- en su actual desarrollo como pueblo atacameño o lickan antai, plenamente consciente de sus valores tradicionales. ¿A quién se debe este legítimo orgullo actual del atacameño y su historia ancestral?. Sin la menor duda, a Le Paige y a su voluntad de hierro. Reflexionemos en ello.
10. La identidad local. ¿cómo comprobarla?.
Recorriendo hace un año atrás los numerosos puestos de artesanías junto a la zona típica de San Pedro de Atacama, sufrí un terrible y cruel desengaño. Busqué por largo rato especímenes de la artesanía autóctona, atacameña. Quería llevarme de recuerdo algunas piezas de la hermosa artesanía en piedra volcánica liparita, aquella que fomentaran con tanta energía Le Paige, Ingeborg Lindberg, Marcel D´Ans y Carlos Contreras en los inicios gloriosos del Museo arqueológico (1960-68). Busqué inútilmente objetos de la sencilla pero bella textilería atacameña típica, aquella que otrora elaboraban primorosamente en su telar al suelo, los artesanos de San Pedro, Toconao, Cámar, Socaire o Peine premiados con pasajes a la famosa Feria de Artesanía Tradicional de la Universidad Católica, en los tiempos del escultor Lorenzo Berg (1975-80). ¡No hallé nada, absolutamente nada! Yo no lo podía creer. Solo se podía encontrar por docenas las típicas y coloridas artesanías bolivianas, aquellas que inundan todos los mercados del Norte de Chile pero que para nosotros carecen absolutamente de identidad. Solo topé en esa feria, para mi sorpresa, con comerciantes peruanos y bolivianos, de un hablar y pronunciar diferente. ¿Dónde estaba la artesanía tradicional atacameña? ¿Dónde sus artesanos? ¿Dónde el toque mágico de lo propio, lo vernáculo? Lo auténticamente atacameño brillaba por su ausencia, por desgracia. ¿Será que San Pedro al preferir lo foráneo, reniega hoy de su artesanía tradicional lugareña, potente y bella en su misma simplicidad? Tema éste de honda raíz antropológica que nos debe hacer reflexionar profundamente. ¿Qué estamos haciendo hoy en fomento de nuestra identidad en Atacama? ¿Qué elementos, qué factores están hoy destruyendo y corroyendo nuestra identidad, labrada tras siglos y milenios de una intrigante y fascinante historia arqueológica?
Empuje civilizador de Le Paige.
11. ¡Qué falta nos hace hoy Le Paige y su empuje auténticamente civilizador, sí, pero de cuño y cepa tradicional atacameña! Nuestra reciente visita deja en evidencia que faltaba evidentemente aquí la energía de un Le Paige quien en su momento pregonaba y fomentaba la identidad atacameña a todos los vientos; faltaba más "amor a lo propio", a lo vernáculo, a lo original. Primaba por todas partes lo extranjero, lo exótico, lo extranjerizante, lo no-nuestro. Síntoma éste claro y evidente de los nuevos aires que corren hoy en un San Pedro que parece querer abrirse desenfadadamente al mundo exterior, por desgracia sacrificando lo tradicional, lo local, lo singular, lo irrepetible. Atacama sucumbe hoy ante el ímpetu avasallador de lo foráneo, tal vez repitiéndose extraña y parcialmente la vieja hegemonía cultural de un Tiahuanaco exótico, lejano, pero ahora reproducido doce siglos después. Es el gigantesco reto que nos plantea hoy una globalización ciega, que debemos aprender a combatir con las armas del amor, aprecio y defensa de lo propio, lo específicamente nuestro, nacido de nuestras raíces históricas. Si no, dejaremos pronto de ser lo que somos. Iremos perdiendo lenta o rápidamente nuestra propia identidad, aquella que nos trazó la historia con caracteres indelebles.
12. Los nuevos iconoclastas.
La expresión "iconoclasta" viene del griego bizantino εἰκονοκλάστης, término que, que a la letra, significa "destructor de íconos o imágenes". Aplicado este término originalmente a la destrucción intencional de imágenes religiosas por parte de fundamentalistas religiosos, el término se ha extendido hoy a todo afán por destruir imágenes o entidades que por sus características representan, objetivizan y sintetizan el sentir de un pueblo, de una doctrina, de un movimiento social o étnico o de una persona singular y única. En el caso que aquí presentamos, un Museo con 64 años de historia viva, hijo de un esfuerzo creador impresionante que dio origen al desarrollo tanto turístico como social y cultural de San Pedro de Atacama, bien puede y con pleno derecho catalogarse como un "ícono", una imagen, una representación viva y perdurable de ese mismo pueblo.
Ya hemos explicado in extenso en otros capítulos de este Blog la obra imperecedera del sacerdote belga Gustavo le Paige de Walque como párroco e investigador en la localidad de San Pedro entre los años 1955 (fecha de su arribo) y 1980, fecha de su deceso.
Hay que reconocer que sin Le Paige y su notable Museo Arqueológico, San Pedro hubiese probablemente permanecido sumido y aletargado en su ruralidad primitiva, tal como ha permanecido postergado y empobrecido el poblado atacameño de Chiuchíu hasta el día de hoy.
13. Muchos párrocos antecedieron a Le Paige en la parroquia de San Pedro; algunos de ellos están enterrados junto a Le Paige y yacen hoy olvidados en el viejo cementerio local de San Pedro. Alguno de ellos, como don Domingo Atienza, merecieron dar nombre a una calle del pueblo. Pero ninguno de ellos logró, sin embargo, crear un ícono local imperecedero así como ninguno de ellos logró concitar tantas y tan potentes energías en pro de su desarrollo con identidad atacameña. "Mi vocación", señaló Le Paige al suscrito, en la entrevista concedida en el mes de noviembre de 1979, "ha sido dar a conocer a San Pedro". Y ciertamente lo logró, contra viento y marea, como nadie antes que él. Hoy se pretende lamentablemente opacar, desdibujar y/o echar al olvido este imperecedero legado. ¿Cómo? Destruyendo y sepultando para siempre su obra cumbre: su querido Museo, el que fue capaz de levantar con sus manos y con las manos curtidas de sus queridos jóvenes atacameños
14. En busca de los responsables.
"Iconoclastas" en este caso son aquellos que han promovido, divulgado o apoyado, de una u otra manera, la demolición completa y la destrucción de este ícono del poblado de san Pedro de Atacama, reconocido como tal desde hace décadas por chilenos y extranjeros. El Museo arqueológico Padre Gustavo le Paige es, para el mundo cultural, la imagen viva del poblado atacameño de San Pedro, después de su hermosa, legendaria y maciza iglesia colonial, recién restaurada. El pueblo mismo no posee otros íconos visibles. Y éste, su Museo, muere hoy lentamente bajo el mazo implacable de los nuevos iconoclastas del mundo moderno, aquellos que no han atinado a comprender el significado profundo de este fragmento de la historia local, tal vez porque no han sido capaces de percibir su íntimo y más profundo significado. ¿Ceguera?, ¿Insensibilidad?, ¿Recelo u odiosidad disimulada a la figura señera de Le Paige?, ¿O tal vez, falta de realismo y visión de futuro?. Estamos seguros que la historia -magistra vitae- los sancionará vigorosamente algún día, los castigará con el repudio y decretará su respectiva responsabilidad en este verdadero iconocidio (muerte o destrucción del ícono).
Por nuestra parte, creemos haber cumplido con un deber profesional como arqueólogos y antropólogos al denunciar valientemente ante la opinión pública, tal como ya lo han hecho otros investigadores de Atacama, este atropello a la cultura local, reivindicando ante la historia el preciado legado cultural del jesuita Gustavo le Paige S.J., representado nítidamente en su notable e inolvidable Museo Arqueológico.
A partir del Miércoles 20 a las 18 Hrs. en Espacio Cultural Fundación Minera Escondida en Gustavo Le Paige 527, San Pedro de Atacama.
La exposición fotográfica “Polvo Eres…”, es el resultado del Tercer Ciclo de Talleres Nacionales de Fotografía, impulsado por el Área de Fotografía del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes junto a la Dirección Regional de Cultura, con apoyo de Balmaceda Arte Joven y Fundación Minera Escondida; taller que estuvo a cargo de Mauricio Toro Goya, uno de los mejores exponentes de la fotografía nacional actual, quien guió las obras de los 12 fotógrafos regionales que participaron de la instancia de capacitación.
Cabe destacar, que la exposición fotográfica “Polvo Eres…” es la actividad central a nivel regional del Día Nacional de la Fotografía, y se llevará a cabo este miércoles 20 de agosto, a las 18:00 horas, en espacio cultural de oficina perteneciente a Fundación Minera Escondida, en comuna de San Pedro de Atacama.
La Fundación Minera Escondida y Balmaceda Arte Joven invitan a la exposición "Fibromialgia" de la artista Macarena Gutiérrez Gebauer, curada por Jorge Wittwer.
La muestra se inaugura el miércoles 9 de abril a las 19:00 horas en el Espacio Cultural de la Oficina Fundación Minera Escondida en San Pedro de Atacama, calle Gustavo Le Paige 527.
Autoridades regionales, de la UCN y del Municipio de San Pedro de Atacama, junto a representantes de pueblos originarios, participaron en la celebración que da el vamos al nuevo edificio.
Ofrendas a la Pachamama y un colorido carnaval, que incluyó música y bailes tradicionales de la cultura atacameña, marcaron el anuncio de la puesta en marcha del proyecto de reposición del Museo “R. P. Gustavo Le Paige s.j.”, ubicado en la localidad de San Pedro de Atacama. La emblemática obra inicia así la fase definitiva de su materialización, la que incluye la construcción de un moderno edificio de más de 5.000 metros cuadrados, y que cuenta con una inversión cercana a los 20 millones de dólares.
Para conmemorar este hito, autoridades regionales, de nuestra Universidad, de las comunidades atacameñas y del municipio local, participaron en una verdadera fiesta nortina, donde se recordaron las tradiciones ancestrales y participaron en la firma de un acta que marca este acontecimiento que fija un antes y un después en el desarrollo de la comuna.
El nuevo edificio, que se construirá en los terrenos que ocupa el actual museo -el cual será demolido-, incluye un diseño arquitectónico de vanguardia, distribuido en tres niveles. Según explicó Manuel Arturo Torres, Administrador de Colecciones y Conservación del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo IIAM de la Universidad Católica del Norte, el primero considera un subterráneo para el resguardo de las cientos de miles de piezas que actualmente posee la Unidad. También está considerada la construcción de laboratorios para facilitar los procedimientos de conservación.
Un segundo nivel será orientado a la exhibición de las muestras permanentes y temporales, además de incluir salas multiuso, cafetería, biblioteca y un moderno anfiteatro interior con capacidad para 200 personas. Mientras, en el nivel de superficie la obra albergará una plaza de uso público, con miradores y un anfiteatro al aire libre para el desarrollo de diversas actividades. Los trabajos previos en terreno incluyen tres etapas que consideran la preparación de las colecciones, su posterior traslado a un recinto transitorio, para finalmente dar inicio a la demolición del viejo recinto. El inicio de la construcción del nuevo museo se espera para octubre próximo y las obras tendrán una duración de dos años.
IMPACTO
La materialización de este proyecto, que cuenta con financiamiento del Gobierno Regional, a través de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), espera constituirse en un acontecimiento histórico y que tendrá un fuerte impacto en el desarrollo de la comuna de San Pedro de Atacama, hecho que fue destacado por las autoridades presentes en la jornada. Bajo este prisma, la Vicerrectora de Asuntos Económicos y Administrativos de la UCN, Jacqueline Fuentes Hernández, recordó los nexos que unen a nuestra Institución con la gestión y desarrollo del Museo.
“Representa un hito iniciado en 1957”, destacó la autoridad, al valorar el aporte del sacerdote jesuita belga Gustavo Le Paige, quien en la antigua parroquia del poblado sembró la semilla de lo que hoy es el recinto. Con posterioridad, y con al apoyo de la entonces Universidad del Norte, se construyó en 1963 el primer pabellón, para luego en la década de los setenta la UCN asumir en forma plena su compromiso de custodiar el recinto, hecho que fue complementado con la creación del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo (IIAM) en 1984. Para la alcaldesa de San Pedro de Atacama, Sandra Berna Martínez, la construcción del nuevo museo es un acontecimiento crucial en la historia del país.
“Implica poder resguardar un material que es una joya para el pueblo atacameño. Es un legado que hay que cuidar”, sostuvo. La autoridad comunal indicó que el edificio debe ser activo y dinámico y debe responder a un deseo de contar con una casa nueva, considerando en todo momento el permiso de los ancestros. “Quiero que sea el museo más importante de Chile y del mundo”, sentenció.
CULTURA Y DOCENCIA
Para la Directora del IIAM, María Cecilia Sanhueza, el nuevo museo implica, además de infraestructura, todo un desarrollo complementario en el área de la investigación y en la docencia de postgrado. “Están diseñadas salas de clases, auditorios y lugares donde poder realizar eventos académicos. La idea es que se convierta en un centro que canalice y que convoque mucha actividad, no solo del Instituto, sino que de la UCN en general y de otras instituciones.
Esto tendrá un fuerte impacto en la comunidad”, sostuvo la historiadora, quien agregó que con las nuevas condiciones será posible ampliar el staff de profesores, alumnos y de los servicios que la Unidad puede ofrecer. Puso especial énfasis en el contacto con la comunidad, con el fortalecimiento de iniciativas de gran impacto y vinculación como es el desarrollo de la Escuela Andina, entre otras. Explicó que el hecho de contar con instalaciones y auditorios más grandes, tiene que ver con la posibilidad de abrir a la comunidad estos espacios, y así, entre otras actividades, ofrecer cursos sobre de formación en el área cultural andina con académicos, especialistas y miembros de la comunidad atacameña que participan en estas iniciativas.
Innovación:
Creatividad y territorio / Alex Blanch (España)
Identidad e innovación textil / Renato Imbroisi (Brasil)
Cerámica de un artista / Fernando Casasempere (Chile)
Emprendimientos sustentables:
Artesanía como producto ético / Barvara Guarducci (Italia)
La artesanía en el retail / Osvaldo Luco (Chile)
Emprendedor en comunidad / Macarena Peña (Chile)
Núcleo de inter-aprendizaje artesano, Atacama /Laura Novik (Argentina)
Las Conferencias del Desierto surgen en el marco del proyecto “núcleo de Inter-aprendizaje artesano”, programa impulsado por Fundación Minera Escondida, que busca promover los factores de innovación y emprendimiento en el sector.
Acercar experiencias de primer nivel, junto a destacados diseñadores que trabajan en el contexto de la artesanía a nivel mundial, será el contexto que trabajará “Conferencias del Desierto”, en donde siete expertos expondrán sus experiencias y métodos de trabajo a modo de promover la innovación y el emprendimiento en el sector.
La actividad de carácter gratuito, desarrollada por Fundación Minera Escondida, se realizará en San Pedro de Atacama el día miércoles 10 de octubre de 9:00 a 17:00 horas, en el museo antropológico R.P.G Le Paige. Esta actividad tiene como público objetivo a artesanos, artistas, diseñadores, productores, académicos, gestores de la administración pública o privada que trabajen para el desarrollo del sector artesano y estudiantes de carreras como diseño, arquitectura y ciencias sociales.
“Como Fundación Minera Escondida estamos muy entusiastas de desarrollar instancias como estas, donde el diálogo y el aprendizaje en conjunto puedan potenciar a emprendedores y empresarios ya establecidos de la zona a innovar y emprender. Queremos que los artesanos de la Región de Antofagasta puedan tener la oportunidad de experimentar y conocer experiencias exitosas a nivel mundial”, comentó Jenny Zepeda, Coordinadora de Desarrollo Productivo de Fundación Minera Escondida.
Desde Brasil, Italia, Chile, España y Argentina proceden los siete expositores que expondrán en las conferencias sobre trabajo en cuero, textil, cerámica, desarrollo para micro y pequeñas empresas creativas latinoamericanas.
Entre los expositores se encuentra Renato Imbrosi, uno de los más importantes expertos de diseño de artesanía sudamericana, contribuyendo fuertemente en el trabajo de desarrollo de comunidades artesanas de Brasil y África. Otra de las exponentes es Bárbara Guarducci, diseñadora italiana especializada en cuero y textil, actualmente desarrolla trabajos para UNIDO y GTZ en proyectos de desarrollo del sector artesano en Bangladesh y Etiopía.
Los interesados en participar en las Conferencias del Desierto, deben llenar una ficha de inscripción en nuestro sitio www.fme.cl hasta el 03 de octubre. Las inscripciones son gratuitas sin embargo los cupos limitados.
Noche Zero is an inspirational event about the role of darkness in the modern cities, lighting design and life.
As urban populations expand rapidly and the global population migrate to our cities, there is more need than ever to embrace darkness. We need to consider its importance with regard to light pollution and our view of the night sky, its impact on human health, ecology and energy and how to manage the balance of light and dark within future cities.
Organised by DIAV, Light Collective and UCN, Noche Zero is an educational summit and darkness experience in San Pedro in the Atacama desert. This collaboration is targeted at an international group of influential people working in and linked to urban lighting design, culture, art and heritage, astronomy, neurobiology and biology related to darkness and the night sky. The aim is to connect Design and Science, to celebrate darkness and to create a joined up methodology for light and urban design in order to help preserve darkness.
Tuesday 16: Seminar + Night observation.
Wednesday 17: Seminar + Starry Night Event
Thursday 18: Think Tank – The Atacama Manifesto
Noche Zero Public In San Pedro (Parallel Program)
Tuesday 16: Viaje a las Estrellas (Stars Trip) – Astronomical Workshop for kids
Wednesday 17: The Light Box – Lighting Design Workshop for kids
Noche Zero Public In Antofagasta
Thursday 18: Public Media Exhibition: Photography + Star Film Festival.
Friday 19: Public Media Exhibition + Closing event.
Speakers include Lighting Designers; Mark Major and Karou Mende, Ian Cheney, Director of The City Dark, Professor George Brainard of JFU and NASA and Cipriano Marin from the UNESCO Starlight Initiative. The final day of this event is set aside for a think-tank where all present can contribute to a “crowd sourced” way forward – The Atacama Manifesto. How can we take the learning, passion and knowledge from this event and make a difference?
The Atacama Desert is the driest place on earth with the clearest sky on the planet and one of the world’s epicentres for astronomical observation. The most stunning starry skies on earth will be the backdrop to this unique opportunity to hear the multiple viewpoints of leading experts and for you to contribute to a new way of treating and understanding the role of darkness in urban lighting design.
Also found in this area of Chile are the biggest observatories in the world, the stunning salt lakes, geyser, ghost towns, beaches and amazing landscapes.
Noche Zero is more than just a meeting, event, seminar and workshop – it is the experience of a lifetime. Did you know that nearly half of the worlds population has lost naked eye visibility of the Milky Way? This is your chance to help change that statistic…
For more information: www.nochezero.org and follow Noche Zero on Facebook and Twitter
Supported by: PLDA, IDA, LUCI, Starlight Initiative for UNESCO, Chilean Ministry of Energy.
El título del destacado libro del arqueólogo Lautaro Nuñez Atencio: Cultura y conflicto en los oasis de San Pedro de Atacama pareciera que sigue vigente. Desde hace tiempo que se viene comentando de los problemas para desarrollar el proyecto para el nuevo Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama, después de un apresurado concurso que adjudicó el diseño a Iglesis Prat arquitectos. Las comunidades atacameñas se han opuesto al proceso, y la verdad es que lo que se ha revelado es una serie de conflictos internos de la comunidad. Se sabe que San Pedro se ha visto arrasada por el turismo masivo y contaminada de afuerinos que han llegado cada uno con su propio imaginario, generando lo que ocurre en sitios tan bullados como este, adonde acuden toso aquellos seres humanos que andan en busca de ambientes místicos, como Tulum, Tepoztlan, Ibiza, Goa, etc.
Personalmente creo que tiene interés el edificio actual del Museo, un diseño metabolista que levantó el cura Le Paige con el arquitecto Sergio Puebla, obviamente se podría mejorar para adeacuarlo a los actuales requerimientos, pero ¿para que hacer algo tan violento, como demoler e imponer un diseño hiper contemporáneo?
Domingo 10 de Abril de 2011
Capital Arqueológica Intereses contrapuestos:
La discordia del nuevo museo arqueológico de San Pedro
Un terremoto y el museo de este pueblo se derrumba sobre sus cerca de 300 mil piezas. La necesidad de uno nuevo es evidente. Lo bueno es que hay un proyecto. Lo malo, que las tensiones entre el museo y algunos sectores indígenas tejen una madeja que tiene enredadas las cosas.
JUAN IGNACIO RODRÍGUEZ MEDINA
El pueblo de San Pedro de Atacama es un lugar apacible. O lo es al menos ahora, cuando ha pasado la fiebre turística de enero y febrero. Aunque transitan algunos autos, la mayoría de la poca gente que se ve, camina o monta una bicicleta para moverse por las quince o veinte manzanas del lugar y especialmente por las dos calles principales: Caracoles (donde está gran parte del comercio) y Gustavo Le Paige, que aglutina en unos cien metros al municipio, la plaza, la comisaría, la iglesia (el único edificio que rompe la línea de construcciones de un solo piso) y el museo. Es el centro cívico.
Esta historia se emplaza en esa calle, en ese centro y tiene que ver con el jesuita Gustavo Le Paige, especialmente con el Museo Arqueológico que fundó en 1961, y que hoy pertenece a la Universidad Católica del Norte (UCN). El año pasado el museo se unió con la Municipalidad de San Pedro, para obtener recursos regionales para el diseño de un nuevo edificio que reemplace al actual, que no cumple con las condiciones para resguardar y exhibir como se debe su colección de cerca de 300 mil piezas de la cultura atacameña.
Una colección en riesgo
Es 6 de abril y Manuel Torres, el conservador del museo de San Pedro, está contento porque le llegó su nuevo computador. El antiguo se le quemó por un alza de voltaje en el sistema eléctrico de este recinto constituido por tres construcciones circulares. Es una muestra de la precariedad del actual edificio que -se supone- debe proteger las piezas arqueológicas que allí se albergan. Lo más grave son las fallas estructurales de la rotonda que almacena los objetos: a simple vista se ven las grietas en el adobe, producto de las cerchas de fierro que alguna vez se instalaron, lo que implica que ante cualquier terremoto como el ocurrido en febrero de 2010, la estructura se vendría abajo.
Tampoco se cuenta con las condiciones técnicas óptimas para el almacenamiento de la colección. Si bien se está en un proceso que incluye el traslado de todo el material a una de las alas, la clasificación del mismo y la adquisición de depósitos aptos, todavía hay objetos que están en repisas comunes, abiertas, y otros en cajas de cartón. Además, falta espacio. Y por último, la sala de exposición no posee las condiciones medioambientales (luz, calor, humedad, etcétera) para mostrar y difundir, por ejemplo, una túnica Tiwanaku, de diez o más siglos de antigüedad, que es única en el mundo por su buen estado.
Hans Gundermann, director del museo, cree que el nuevo edificio es "una necesidad país, pues se trata de una de las colecciones más importantes de América Latina". Quienes impulsaron la idea fueron Mark Hubbe -director del museo hasta el 31 de marzo y encargado académico del plan- y René Huerta -encargado de proyectos-. El primero explica que el diagnóstico también tiene que ver con la función de la institución, que en las actuales circunstancias no se puede realizar a cabalidad: "La producción y difusión del conocimiento respecto al patrimonio arqueológico y antropológico de la zona atacameña y alrededores". Huerta habla de "vulnerabilidad", pues sobre eso recae el peso del plan del nuevo museo.
Sigamos entonces con la historia. El concurso lo ganó la oficina Iglesis Prat Arquitectos, en sociedad con TAU 3 Arquitectos. El sábado 22 de enero se debía presentar la idea a la comunidad. Según relata Jorge Mora, el arquitecto que coordina el plan, se buscaba que opinaran sobre el anteproyecto: "Nos habían insistido mucho sobre la participación de ellos", afirma Mora. ¿Qué ocurrió? Los representantes indígenas rechazaron lo que se les mostraba y se retiraron. Mora cree que cayeron en medio de un problema en el que no tienen arte ni parte: "Fuimos muy ingenuos", sostiene, "no tuvimos antecedentes de las tensiones que había".
Le Paige
En este punto de la trama hay que remontarse más atrás en el tiempo. A Gustavo Le Paige (1903-1980), sacerdote jesuita nacido en Bélgica, quien es trasladado desde el Congo hacia Chile en 1953. Llega a la parroquia de Chuquicamata y al año siguiente se mueve a la de San Pedro de Atacama. Allí se interesa por las culturas precolombinas locales y comienza a hacer excavaciones, hasta que en 1963, con apoyo de la Universidad del Norte -actual UCN-, inaugura el primer pabellón del actual Museo Arqueológico Gustavo Le Paige.
Si bien en sus labores arqueológicas el sacerdote contó con la ayuda de los lugareños y muchos le agradecen que haya puesto a San Pedro en el mapa, su figura es controversial. Se apunta a lo invasivo que fue su trabajo, y en especial a la extracción de restos humanos. Es más, el año pasado la comunidad indígena de San Pedro de Atacama logró que por primera vez se reenterraran unas osamentas (fueron encontradas en 2009, mientras se construía un parque). El anhelo de muchos es lograr lo mismo con los cuerpos que hay en el museo; ya en 2007 consiguieron que la institución dejara de exhibirlos (en línea con las actuales tendencias en museografía), como lo anuncia un letrero en la entrada del recinto: "Por respeto al pueblo atacameño, este museo ha retirado todo resto humano de su exhibición al público". A propósito, el proyecto plantea un trato especial para los restos humanos, con espacios de ingreso exclusivo para los indígenas atacameños.
Las tensiones
La relación del museo y algunas comunidades no es la mejor. Mirta Solís, presidenta de la comunidad de Catarpe, asegura: "No se ve una relación concreta con la universidad". Ada Aramayo, presidenta de la de San Pedro de Atacama y miembro de la comisión a cargo de revisar el avance del proceso, espeta: "Han ganado plata, como se dice vulgarmente, a costilla de los indígenas atacameños, y nunca les han aportado nada".
Esas tensiones son las que irrumpieron y se mezclaron con el diseño del nuevo recinto museístico, en el que los grupos indígenas demandan mayor participación, bajo el paraguas del convenio 169 de la OIT sobre "Pueblos indígenas y tribales en países independientes", ratificado por Chile, que señala que los indígenas deben ser consultados sobre lo que se haga en sus tierras.
Tanto Solís como Aramayo señalan que en la reunión de enero la gente sintió que se les estaba presentando algo ya listo, inconsulto (aunque solo era un anteproyecto). Por eso se pararon y se fueron. Dice Aramayo: "Ni el museo ni la empresa se acercaron", "antes de hacer la adjudicación, el museo o tal vez la municipalidad también tendrían que haberles consultado a las comunidades, porque eso es una ley".
Las diez comunidades del pueblo de San Pedro (hay otras ocho en sectores más lejanos) demandan un contacto con la rectoría de la UCN. Por eso, hace algo más de un mes -según calcula Amayo-, nueve de ellas (la décima se sumó después) enviaron una carta con demandas, que entre otras cosas exige la conformación de un directorio en el museo donde ellos tengan una representación del 50%, y así tomar decisiones como la designación del director, la contratación de arqueólogos y antropólogos atacameños ("no sólo gente para hacer el aseo o cobrar la entrada"). Quieren becas en la universidad para sus hijos y participación en los ingresos del museo. Dicen que aún no reciben respuesta, por lo que, revela Aramayo, entre las comunidades ronda la idea de hacer un museo propio: "Creo que luego vamos a tener que ponernos en esa campaña". E insiste en el reentierro de los cuerpos y en ver qué y cómo se va a mostrar la cultura atacameña.
De todos, Aramayo y Solís concuerdan con que hay que renovar el actual edificio: "Pero que no sea para beneficio del mismo museo, porque acá la universidad se favorece de exhibir lo que es nuestro", especifica la primera.
El jamón del sándwich
En medio de toda esa trama, enredados en ella, los consultores a cargo del diseño se sienten "como el jamón del sándwich", en palabras de Jorge Mora y José Pérez de Arce, el encargado de la parte museográfica. Mora cree que "este proyecto desenterró una herida que hay entre el museo y la comunidad, y nosotros estamos pagando por eso"; de ahí que desee que se separen las aguas y que los indígenas los escuchen (de hecho, el plan tiene entre sus objetivos "responder a los requerimientos locales").
El municipio -mandante en todo y responsable de administrar los dineros- apoya la idea de un nuevo museo, según sostiene la alcaldesa, Sandra Berna: "Tengo que jugármela, porque es lo que yo quiero para el museo", "hoy día éste no se identifica con el título de capital arqueológica que tiene San Pedro". Piensa reunirse con las comunidades para aclarar las cosas y separar la disputa con la universidad, del diseño para un futuro inmueble. ¿Y si la gente igualmente se opone? "No se van a negar todos, no creo, creo que van a escuchar", opina la edil.
José Pérez de Arce concluye: "Si se le cierra la puerta a esto, lo de capital arqueológica queda en eslogan; si se le abre, implica grandes posibilidades para Chile y su cultura".
Sí después de que desde la Dirección de Obras del Municipio de San Pedro de Atacama ha declarado (en la reciente visita al terreno del proyecto para el concurso para el nuevo Museo Gustavo le Paige, y en otras oportunidades) que no hará nada en adobe en esa localidad, a pesar de que el patrimonio atacameño sea casi "completamente" en ese material, exceptuando lo hecho en liparita, ahora viene esta buena noticia, que indica que se "usará el adobe en construcciones patrimoniales".
Sin duda es un absurdo local esa disputa san pedrina que hay entre la dirección de obras (la escribo con minúscula porque no se merecen las mayúsculas) y los defensores del patrimonio local. Bueno, está bien que cada uno esté con su cuento, pero que reine el criterio y no el absurdo del poder político, y la ignorancia en cuanto a tecnología del adobe y el patrimonio.
Por lo pronto podríamos aprovechar de comentar de las poco afortunadas luminarias con que han regado el poblado, en distintas versiones, desde hace años, de una estética grosera, algo indefinido, gruesos troncos de madera con volutas de metal, faroles con los cuales supongo que harán el ambiente san pedrino, y solo aportan al parque temático. Sinceramente creo que San Pedro de Atacama es sin faroles!
Viva el adobe, y viva el ejemplo internacional de la arquitectura sustentable en el salar de Atacama, abajo las direcciones de obras dictadoras que preteden erradicar a la cultura local y que se respaldan en leyes absurdas para convertir lugares milenarios como el pueblo de los Lickan Antay en un falso histórico, o en un parque temático o en una escenografía tipo Las Vegas. Lamentablemente a los arquitectos que estudiaron con Venturi, y que siguieron el "Learning Las Vegas" como una guía, no fueron lo suficientemente críticos para pensar más allá de la ofuscante posmodernidad, y a San Pedro de Atacama llega el resultado de esta deformada realidad.
A pesar de todo, no deja de ser curioso que si uno ingresa a la web del Municipio, lo que muestra son solo arquitecturas de adobe, ¿inevitable no?
Dejo a seguir la nota del Mercurio sobre el convenio para establecer una norma chilena para el adobe:
Usarán de adobe en construcciones patrimoniales
El Consejo de Monumentos Nacionales y el Instituto de la Construcción suscribieron un convenio de cooperación destinado a concretar el establecimiento de una norma chilena para las construcciones patrimoniales, particularmente aquellas hechas a partir de tierra cruda. Se avanza así en un trabajo comenzado a mediados de 2009, cuya necesidad se agudizó tras el terremoto de febrero.
El acuerdo fue suscrito por el representante del Consejo de Monumentos Nacionales, Oscar Acuña y el presidente y director ejecutivo del Instituto de la Construcción, Bernardo Echeverría y José Pedro Campos, respectivamente.
De acuerdo a los antecedentes aportados por Acuña, alrededor de un tercio de las construcciones en Chile son de tierra cruda y entre los inmuebles cuyo valor patrimonial está reconocido por ley, la proporción se eleva al cuarenta por ciento (contabilizando cada monumento histórico o zona típica como una unidad).
"El país necesita una norma que regule las intervenciones de estos monumentos, esta será fundamental en la recuperación del patrimonio dañado. Por ello estamos en este trabajo conjunto con el Instituto de la Construcción, cuyo aporte agradecemos fuertemente y es un reflejo del necesario trabajo conjunto entre el sector público y privado", señaló.
Por su parte, Echeverría destacó que "lo más importante de esta alianza es contar con una mesa de trabajo donde se unen instituciones públicas, como los ministerios, las universidades, el sector privado y los colegios de profesionales, y el Consejo de Monumentos Nacionales, para dar un impulso en la mejora del cuidado de nuestro patrimonio, pudiendo contar con una norma que permita regular a futuro las intervenciones sobre los bienes patrimoniales".
Durante la entrega del premio Pritzker en Buenos Aires, Zumthor contó cómo es el trabajo día a día en su estudio en Haldenstein, su visión de la arquitectura, y sus próximos proyectos.
El 29 de mayo, el arquitecto suizo Peter Zumthor recibió en la Legislatura de Buenos Aires el Premio Pritzker, que la Fundación Hyatt otorga todos los años a un arquitecto por su trayectoria. La entrega se realiza en un lugar distinto cada año, y 2009 fue la primera en América del Sur, en consonancia con el elegido: Zumthor es un laureado que escapa al circuito central de la arquitectura internacional. Un día antes de recibir el premio, Zumthor recibió a LA NACION en la sede porteña de Hyatt, el palacio Duhau.
-¿Cuánto hace que trabaja en su estudio de Haldenstein?
-Siempre trabaje allí. Desde el aeropuerto Internacional de Zurich, viajando 75 minutos en círculo, se llega a una de las típicas villas suizas, donde vivo y trabajo. En cualquier otra ciudad del mundo, en 75 minutos, imagínate adónde llegas. Eso enseña algo sobre mi país. Estoy en los Alpes, en medio de la naturaleza.
-¿Cómo es un típico día de Peter Zumthor en Haldenstein?
-Vivo en una vieja granja, y cruzando la calle se llega al atelier de los ‘80, donde desde hace 4 años hay un nuevo edificio; es como un campus, con 20 colaboradores de 7 distintas nacionalidades, que comparten durante el día el lugar conmigo, mi hijo y mis dos nietos. Mis colaboradores, que viven en la ciudad a 5 minutos de la granja, cruzan el Rhin para llegar, y van a Zurich durante el fin de semana; cruzan constantemente a la cocina de mi casa: trabajo y vida es una sola cosa, como si estuviéramos en una granja o en una estancia. Cuando trabajo vivo, y cuando vivo, trabajo, y eso es realmente un lujo que me puedo dar.
-¿Cómo organiza su tarea de proyecto? ¿Lo sigue hasta los detalles?
-Si, y lo hago personalmente, pero necesito a mis 20 colaboradores. Está el arquitecto a cargo de cada proyecto en la obra, y yo aparezco cuando es necesario, durante la ejecución. Pero en el diseño, siempre estoy allí, estoy en el control de todo, mi papel es el de conductor-compositor en una orquesta. Necesito buenos músicos, pero yo soy el compositor. Sin los buenos músicos no hay ejecución posible, no hay función. Ese es el concepto de la tarea en mi estudio.
-¿Qué porcentaje del año pasa en el exterior?
-Trato de no vivir en el extranjero, de no superar el 30 por ciento del tiempo de trabajo fuera de a villa alpina donde vivo, y realmente debido al Premio (Pritzker), he comenzado a sufrir. Ya quiero estar de vuelta, el trabajo no es lo mismo cuando estoy lejos. Creo que soy el alma del equipo.
-¿Y la comunicación a distancia para los proyectos?
-Es un poco más difícil que de modo presencial, lo hacemos en Alemania, en Noruega. Pero tengo que encontrar cada proyecto en cada ubicación diferente, para verlo realmente acabado. Después de Buenos Aires voy al desierto de Atacama, en Chile, con mi cliente, y allí debo tomar conciencia de la situación: cliente, sitio, arquitecto de contacto en el lugar, y así llego a un concepto para que se transforme, porque nosotros hacemos todos los detalles y luego lo transferimos al sitio. Debemos integrar los asesores y especialistas -chilenos en este caso-, al proyecto en el momento del inicio.
-¿Qué tipo de proyecto es el de Atacama?
-Es un hotel de aventura, de excursiones, para el grupo Nomad, cuyo principal hotel está en Buenos Aires, y el próximo será este, en el desierto. Creo que es un concepto muy interesante, es mi primer proyecto para América del Sur y para este cliente. Nunca trabajé en un sitio similar, y creo que es un proyecto fantástico. Lo presenté al cliente en Suiza la semana pasada, y después de la presentación me dijo que estaba muy preocupado porque si no le hubiera gustado el proyecto, cómo me lo explicaba. Después de haberle mostrado maquetas, planos, me señaló su cara y me dijo: "ve, esto no miente". Estaba emocionado.
-¿Le ha pasado esto antes?
-No exactamente como con este cliente, pero recibo cartas de gente que no conozco que me hacen elogios de este tipo después de ver las obras, pero no en una presentación. Estamos contentos creo que es una mala interpretación que con este tipo de actitud hacia el lugar, el paisaje, estamos restringiéndonos a un solo lugar. Estoy absorbiendo la cultura de América latina ahora, si uno está abierto y tiene interés, te lleva un poco más de tiempo proyectar de acuerdo con la cultura del lugar, pero no ha sido el caso en el proyecto para Atacama.
-Después de Atacama, ¿seguiría con alguna experimentación proyectual en América latina?
-Mi trabajo no tiene que ver con lo experimental, es concreto: me gusta hacer edificios fantásticos. No me interesa la teoría en la arquitectura, si tenemos que hablar de teoría me interesan más la filosofía, y los arquitectos como filósofos, pero la mayor parte son arquitectos de la práctica. Me gustaría ser músico, quizá en mi próxima vida lo sea. Como vivo como arquitecto, tengo pasión por la arquitectura, espero que quien tenga un proyecto hermoso para llevarlo a una construcción concreta, me llame.
-¿Quién fue su referente durante sus años de estudio y luego?
-El primero fue Le Corbusier y luego Mies van der Rohe, en la etapa de la educación. Emocionalmente, fueron mis experiencias en la niñez. Me eduqué en el Modernismo, pero fue un momento muy hermoso durante la década del ’70 cuando de pronto toda la historia negada por el Movimiento Moderno era posible. El arte conceptual, las películas del neorrealismo italiano de los ’50 me atrajeron, y es menos de la arquitectura y más del campo de otras artes que me fui nutriendo.