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4.12.25

Tiras de prueba. Arquitectura 1951-1997: colección de la Fundación de Arquitectura Frágil / Museo Nacional de Bellas Artes / Desde el 23 de octubre del 2025 al 12 de abril del 2026

Vía MNBA.

frágil 

Entre el 23 de octubre y el 12 de abril, la exposición Tiras de prueba. Arquitecturas 1951-1997 presenta en el Museo Nacional de Bellas Artes una selección de fotografías, dibujos, grabados y publicaciones originales pertenecientes a la colección de la Fundación de Arquitectura Frágil. Éstas constituyen un testimonio fundamental sobre las exploraciones de un grupo de arquitectos y artistas que, durante la segunda mitad del siglo XX, plantearon preguntas y giros conceptuales a través de ensayos y proyectos que hoy solo están presentes en papel.

 La realización de esta exhibición es fruto de una colaboración entre el MNBA y la Fundación de Arquitectura Frágil, y cuenta con el apoyo de Hunter Douglas Architectural Chile, la Embajada de Italia, el Instituto Italiano de Cultura en Santiago, el Centro de Estudios Públicos (CEP) y la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

La muestra presenta el trabajo de  un grupo de figuras y colectivos que, después de la II Guerra Mundial, impulsaron ensayos y exploraciones desde los márgenes de la arquitectura, estableciendo caminos que en el tiempo adquirieron gran vigor y relevancia . Las obras seleccionadas incluyen dibujos, diagramas, collages y litografías originales de autores del hemisferio norte quienes intentaron ampliar los bordes del debate arquitectónico; entre ellos Constant Nieuwenhuys, Haus-Rucker-Co, Enzo Mari, Madelon Vriesendorp, Graham Stevens, Le Corbusier, Enric Miralles, Aldo Rossi, Gordon Matta-Clark, Zaha Hadid y Peter Wilson.

Tiras de prueba invita a mirar las piezas seleccionadas no como documentos secundarios sino como arquitectura en sí. Una arquitectura que se construye en el plano de las ideas, pensada desde la imagen, y que se manifiesta como un espacio abierto para la especulación creativa. El título alude a las tiras de prueba de la fotografía analógica: secuencias de imágenes reveladas por contacto, donde algunas aparecen nítidas y otras quedan latentes o más difusas. De igual manera, las imágenes transitan entre el compromiso social y el formalismo abstracto.

“En el contexto de postguerra y las crisis de la segunda mitad del siglo XX, imaginar nuevos mundos es una corriente que surge como supervivencia ante la barbarie y destrucción. Esta exposición nos permite entrar en esa dimensión de lo poéticamente imposible, quebrando los márgenes de lo viable y de lo útil. Es en este espacio de lo subjetivo y de las ideas que se produce el cruce entre la arquitectura y el arte, y en esta exposición podremos abrir una dimensión de posibilidades que proponen nuevos paradigmas donde la creatividad y la imaginación se abren como un espacio de reflexión hacia el futuro”, expresa Varinia Brodsky Zimmermann, directora MNBA.

Smiljan Radić Clarke, presidente de Fundación de Arquitectura Frágil, señala: “Tiras de Prueba es una selección de documentos de arquitectura pertenecientes a la Fundación, que mayoritariamente no han sido expuestos previamente en Chile. Todas ellas fueron catalizadoras de la trayectoria de sus autores, y creemos que pueden serlo de alguna manera también para nuestra realidad actual. En este sentido, son Buenas Viejas Noticias, venidas desde otros lados para ventilar en algo el ambiente que habitamos, y para que -como decía Raúl Ruiz- no se nos olvide que hay más países que Chile”. 

Exhibidas en un total de 33 paneles, 11 vitrinas y una selección de objetos, las piezas sugieren constelaciones de imágenes y múltiples recorridos, que permiten establecer relaciones cruzadas. Así, la exhibición propone seis áreas temáticas que abordan distintos enfoques y momentos en el debate arquitectónico  que sirven como una primera guía para recorrerla.

La sección dedicada a Panorama New Babylon presenta la visión utópica de Constant Nieuwenhuys y su ciudad en permanente construcción; El peso del aire explora las posibilidades del aire como material de construcción en la contracultura de los años sesenta, Ines-table recoge ensayos que Enric Miralles emprende en torno a la arquitectura durante las décadas de 1980 y 1990. 

El poema del ángulo recto, en tanto, revisita el proyecto plástico y literario de Le Corbusier en la posguerra, mientras que Folios reúne las ediciones experimentales desarrolladas en Londres por la Architectural Association -bajo la dirección de Alvin Boyarsky- como mecanismo de difusión de las ideas de jóvenes arquitectos egresados en los años setenta. Finalmente, Estrategias italianas reúne obras de Luciano Fabro, Aldo Rossi y Enzo Mari, centradas en una crítica al proyecto ambiental en la Italia de los años setenta y ochenta. En todas estas secciones, el dibujo y sus formas ampliadas se presentan como herramientas para explorar y pensar la arquitectura. Las imágenes reunidas funcionan como ensayos visuales: no buscan conclusiones, más bien plantean preguntas, marcan giros conceptuales o sugieren referencias críticas.

La Fundación Enric Miralles en Barcelona, la Fondazione Aldo Rossi en Milán y el Archivo de El croquis editorial en Madrid también han colaborado en la concreción de este proyecto.

Programa público
Visitas guiadas por distintos arquitectos completarán la agenda de la exhibición hasta su clausura a inicios de abril de 2026.

17.11.17

Una noticia antigua y una reciente sobre la Pinacoteca de Andrés Sabella

Vía El Mercurio de Antofagasta.

6 de marzo de 2014

Más de 80 obras se suman a la Pinacoteca Andrés Sabella



Más de 80 obras -entre esculturas y cuadros- pasarán a formar parte de la Pinacoteca Andrés Sabella. La mayoría de los trabajos fueron regalos por artistas nacionales e internacionales a la Corporación que lleva el nombre del escritor antofagastino.

El catálogo que reúne esta importante colección será lanzada hoy a las 19 horas en el Museo Andrés Sabella, ubicado en la Casa de la Cultura. Instancia en la que serán exhibidas parte de las pinturas y esculturas que llegan a completar este trabajo y que el público podrá disfrutar.

Sonia Buljan, una de las fundadoras del Museo, destacó la importancia de nueva incorporación de obras a la Pinacoteca Andrés Sabella

"Todos los años estamos recibiendo aportes de diferentes obras de distintos pintores, dibujantes, escultores, acuarelistas y grabadores que confían en nosotros y en el valor de este proyecto. La Pinacoteca Andrés Sabella debe ser un orgullo para Antofagasta porque es parte del legado que él dejo a la comunidad", enfatizó.

Este es el segundo catálogo lanzado por la Corporación Cultural Andrés Sabella que ya en 2011 entregó a la comunidad parte de este tesoro patrimonial.

"Son tantas las obras tenemos que fácilmente podríamos lanzar un tercer catálogo para que la gente siga disfrutando tanto de las obras de Andrés Sabella como de quienes nos aportan con sus trabajos", explicó Sonia Buljan.

La Corporación Cultural Andrés Sabella, fundada en un comienzo por amigos del poeta nortino en 1989, se ha convertido en una pieza fundamental en el desafío de preservar, de enriquecer y difundir el legado de Sabella.

En total son más de 170 las obras que componen la Pinacoteca Andrés Sabella. Entre ellas se pueden encontrar obras del poeta además de varios de sus objetos personales.

11 de octubre de 2017

La Pinacoteca Andrés Sabella exhibirá 20 de sus mejores obras



PINTURA. La selección de los trabajos que componen la muestra estuvo a cargo del artista visual antofagastino Marko Franasovic.

Hasta el próximo viernes 20 de octubre la Pinacoteca de Andrés Sabella (colección personal con obras de artistas como Chela Lira, Alejandro Galetovic, Santiago Nattino y Osvaldo Ventura López), exhibirá una selección de sus obras al público. Dicho trabajo curatorial estuvo a cargo del artista visual antofagastino Marko Franasovic Bojanovic.

En esta oportunidad fueron escogidas 20 obras de diversos artistas, muchos de ellos poco conocidos, para conformar esta muestra, las que se desprenden de una colección de 180 obras entre afiches, grabados, dibujos y pinturas que componen la Pinacoteca Andrés Sabella.

Siglo pasado

La administración de dicha colección está a cargo de la Corporación Cultural Andrés Sabella, fundada en 1989, quien ha sido pieza fundamental en el resguardo, preservación y enriquecimiento de este tesoro, patrimonio de todos los antofagastinos.

"Nosotros realizamos este tipo de muestras de forma periódica para que la gente tenga conciencia de cuán importante era la cultura del siglo pasado. Muchos de estos artistas fueron adelantados a su tiempo como si hubiesen estado viviendo ahora", enfatizó Mirtha de la Vega, actual presidenta de la Corporación Cultural Andrés Sabella.

Es Andrés Sabella, en su artículo "Pintura de Antofagasta" escrito para la revista AISTEHESIS el año 1975, quien da cuenta de un período fundacional en la plástica antofagastina. En un extenso texto, nos cuenta cómo "la pintura entró a Antofagasta, en la Caja de óleos de César Soto Moraga", nos hace transitar por las aventuras de un joven Salvador Reyes, del "Maestro Palma" Humberto Palma Díaz, pintor adicto al aire libre; nos informa acerca de cómo Osvaldo Ventura firmaba sus primeros cuadros como Jimeno Hidalgo. Se refiere con admiración a la misteriosa figura de la Chela Lira, primera Dama del Ancla el año 1954. Nos da detalles del matrimonio entre el arquitecto Carlos Contreras y su esposa Lola y nos habla del don de Waldo Valenzuela para "evidenciar los dramas del Hombre Americano y ahondar los de la tierra atacameña".

Conocemos a través de las palabras del vate de la "austeridad de oficio y apasionamiento" de Iván Lambergh. Otorga una mención especial a los pintores que han salido de la Universidad del Norte: Ronald Clunes, Jorge Flores, Max Véliz. El mejillonino Ramón Vergara Grez quien "combate, lúcidamente, por una pintura en que forma y espacio sean las esencias".

De prácticamente todos los artistas nombrados por el poeta en este tratado acerca de la pintura antofagastina, la Pinacoteca cuenta con algún testimonio de autor.

Resguardo

En la actualidad y luego de una década de arduo trabajo por parte de los miembros de la Corporación, las obras se encuentran catalogadas y resguardadas con gran celo. Lamentablemente no cuentan con un lugar que las acoja de modo exclusivo y que permita que se encuentren en exposición permanente. Aún así, aspiran a contar con el apoyo de las instituciones y la sociedad civil con el fin de tener un lugar que se erija como centro vivo de la cultura y del legado del poeta y que se transforme en punto de convergencia de compatriotas del resto del país y de extranjeros que visiten la ciudad.

En esta oportunidad es el artista visual antofagastino Marko Franasovic Bojanovic quien ha realizado un trabajo de revisión y selección de las obras con el fin de cruzar su mirada con la del vate, quien además fue un gran dibujante, y con quien los une un común y fecundo amor por el hombre y mujer de este territorio y una mirada honda a este paisaje duro, a las distancias secas, a la tierra desnuda, a los crepúsculos nortinos que de una generación a otra cruzan y cuyo legado se mantiene más vivo que nunca.

"Lo llamativo de esta exposición, investigando a los autores, es que fueron todos marginales. Me llamó la atención que hay muchos autores de Valparaíso y Concepción. Era gente que no estaba validada en la sociedad de Bellas Artes, por ejemplo. Eran artistas que solo pintaban por pintar. En Antofagasta también hay varios casos parecidos", explicó Marko Franasovic, curador de la muestra.

Sobre la selección de las obras el artista antofagastino señala que, "El criterio principal en el proceso de selección tuvo que ver con la calidad autoral. Más que rescatar una obra lo que hicimos fue rescatar al autor de la obra, es decir, su biografía y su dedicación".

La exposición podrá ser visitada en las dependencias del Museo Andrés Sabella, ubicado en la Casa de la Cultura.

2.2.14

El MoMA sube de nivel. El museo ampliará su colección permanente de videojuegos de 14 a 22 títulos a partir del próximo 13 de febrero



Vía El País.

Por Ángel Luis Sucasas

14 no eran suficientes. El MoMA— que ya había desempolvado clásicos de las recreativas como Pac-Man (1980) y Tetris (1984), aventuras gráficas para el PC como el Myst (1993) y juegos retro de actualidad como el Canabalt (2009)— ampliará su exposición permanente de videojuegos en ocho títulos, hasta 22 a partir del próximo 13 de febrero. “El plan siempre ha sido ampliarla como una de nuestras exposiciones permanentes”, afirma Kate Carmody, conservadora del museo en el Departamento de Arquitectura y Diseño. “Queremos enfatizar la importancia del videojuego desde el punto de vista del diseño y la interacción”.

Los marcianitos del Space Invaders (1978) conviven con violentos clásicos de la lucha uno contra uno como Street Fighter 2 (1991) en estas nuevas incorporaciones a la muestra. Pero la mayor novedad es la presencia de un fenómeno muy reciente de la nueva ola de indie games, los videojuegos con un perfil más artístico creados por pequeños equipos de desarrolladores de pocas personas. Minecraft (2012), sensación que ha vendido más de 33 millones de copias digitales gracias a ofrecer al usuario una especie de LEGO a gran escala con el que disparar su imaginación, también se encuentra en esta nueva lista. El espíritu de selección de esta ampliación, según el MoMA, se basa en “escoger juegos no solo porque cumplan estéticamente los valores dignos de nuestra colección, sino también porque introducen nuevas categorías de investigación y nuevas formas de abordar el diseño”.

Pero estos “valores” se han encontrado con unos inesperados antagonistas: los propios diseñadores de videojuegos. Gurús del mundillo de los indie games critican sin tapujos esta selección. Jonathan Blow, creador del Braid (2008), el juego que se considera fulcro de la revolución indie en el sector, ha tildado tanto a la selección del MoMA como a la del Smithsonian de “un poco malas y vergonzosas”. Para este diseñador “demuestran un desconocimiento total de por qué los videojuegos son un arte”. Raúl Rubio, cabeza visible del estudio español Tequila Works que se encuentra preparando uno de los juegos indie más esperados de Playstation 4, Rime, es más moderado en expresar el mismo rechazo: “La selección es ‘curiosa’. A veces una palmadita en la espalda hace más mal que bien”.

Si la lista del MOMA concebida por la comisaria Paola Antonelli no deja satisfechos a los propios creadores del medio que aspira a ser reconocido como un arte, el mundo de la cultura fue aún más virulento. Jonathan Jones, crítico de arte de The Guardian, atacó frontalmente a la fase uno de la propuesta del museo. Bastaba leer título y subtítulo: Perdóname, MoMA, los videojuegos no son arte y exponer el Pac-Man y el Tetris con Picasso y Van Gogh es el Game Over a cualquier comprensión real del arte. Antonelli, forzada a dar respuesta a los continuos ataques, fue igualmente rotunda en su defensa: “Creo que el diseño es la mayor de las formas en las que se expresa la creatividad”, afirmó la comisaria en una charla online para el portal electrónico Ted. “Quiero que la gente entienda que el diseño es mucho más que sillas bonitas”. Ya desde el post oficial del museo, en el que presentaba la propuesta, Antonelli dejaba poco espacio a las dudas: “¿Son los videojuegos arte? Claro que lo son”. Kate Carmody, su mano derecha en la muestra, se defiende igualmente: “Consultamos a la industria, los creadores y a expertos. Dedicamos mucho tiempo a elaborar una selección basándonos en una excelencia estética y en el diseño”.

El próximo 13 de febrero, los visitantes que suban a la tercera planta del MoMA podrán ponerse mandos a la obra. Un combate entre bolas de fuego y patadas voladoras, construir su fuerte para resistir el asedio de los monstruos o eliminar con paciencia numantina fila tras fila de invasores pixelados. Y la cuestión será si sienten eso que están haciendo como un arte. Desde el MoMA son tajantes. Como afirma la subcomisaria de la muestra, no hay marcha atrás: “Tenemos 22. Llegaremos a los 40”.

8.5.11

Exposición Juguete Nacional, Centro Cultural Palacio La Moneda, 7 de Mayo a Julio 2011.


Vía CCPLM

Más de 600 juguetes fabricados en Chile entre 1915 y 1975 que forman parte de la colección de Juan Antonio Santis.

Lunes a Domingo 9:00 a 19:30 horas.
Nivel -3
Entrada General: $1000. Estudiantes, convenios y 3ª edad: $500
ENTRADA LIBERADA LUNES A VIERNES HASTA LAS 12:00 HRS

El 6 de mayo a las 15:00 horas abre sus puertas al público en el Centro Cultural Palacio La Moneda la exposición “Juguete Nacional”, que reúne un total de 600 juguetes, incluidos peluches, rodados, muñecas, soldaditos de plomo, instrumentos musicales, módulos constructivos, modelos a escala, entre una gran variedad de objetos fabricados en Chile entre 1915 y 1975. Todas las piezas pertenecen a la colección del escultor Juan Antonio Santis.

Se trata de la primera instancia de gran calibre que reúne una importante selección de juguetes fabricados en Chile, resultado de más de 10 años en investigaciones y una extensa búsqueda en estos objetos en casas de antigüedades, persas y colecciones personales.

La exposición “Juguete Nacional” pretende relevar el valor de los juguetes en Chile y demostrar cómo estos objetos hablan de la idiosincracia y la historia de la sociedad chilena durante gran parte del siglo XX.

Panorama familiar

La muestra propone un recorrido lúdico, apelando al uso de los juguetes en diferentes contextos y al recuerdo de la experiencia de varias generaciones que se relacionaron con estos objetos, constituyendo un panorama para todos los miembros de la familia, de diferentes edades, quienes pueden identificarse, emocionarse e interesarse por igual, fomentando el diálogo intergeneracional.

La exposición ocupa las dos grandes salas del nivel -3, además del hall central, donde se disponen para uso de los niños de 3 a 7 años, autos a pedales y máquinas a monedas pertenecientes a los tradicionales Juegos Diana que complementan la museografía.

Entre los aspectos que determinan el valor de los juguetes como objetos históricos se cuentan la demanda, antigüedad, estado de conservación y lo desconocido que sea el producto. Uno de los juguetes más destacados de la muestra es un oso de papel maché fabricado en 1915 y que es el más antiguo de la exposición. Además resaltan juguetes únicos como una figura del personaje chileno Condorito fechado en 1965, un carro de repartición de bebidas del año 1955 y El Pequeño arquitecto” de 1937, un juguete de madera que muchos adultos mayores quisieron tener, con el cual los niños podían pasar horas construyendo casas.

En el circuito de los coleccionistas internacionales, la búsqueda de juguetes antiguos es un mercado activo donde un juguete puede llegar a costar más de 100 mil dólares. En el caso chileno no existe aún un mercado de estas características.

Hecho en Chile

La fabricación local de juguetes –casi extinta hoy en día– tuvo su boom en los años en que Europa vivió sus guerras mundiales lo que impidió la importación desde el exterior, motivando así la creación de empresas nacionales dedicadas a la elaboración de juguetes. Se trataba principalmente de empresarios que migraron de Europa y que se asentaron en Chile dedicándose a la producción de juguetes de madera, hojalata e incluso de plástico.

Algunas de las marcas nacionales más importantes presentes en la muestra fueron la casa “Pinocho Mr.” que produjo jeeps, camiones y aviones; “René Doggenweiler” dedicada a la producción de los más importantes trenes eléctricos a nivel latinoamericano; la fábrica de juguetes de madera “Oscar Bubert” y “Neumann” que produjo todo tipo de juguetes, especialmente autitos, camiones y cocinitas.

Derecho a jugar

Todos estos antecedentes son recopilados por el coleccionista Juan Antonio Santis en su libro “Juguetes. 100 años de fabricación chilena” publicado por editorial Ocho Libros. En el texto, el autor da cuenta de aspectos sociales como el acceso de los niños al juguete. En este sentido, un hito en la historia política determinante para el auge del juguete chileno, es el ocurrido en 1938 durante el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, cuando se instauró la “Navidad para los niños pobres”, la cual se convirtió en tradición para los futuros gobiernos, y que en sus inicios demandó a los fabricantes de juguetes chilenos más de 500 mil juguetes cada año.

Juego y realidad

Los juguetes de esta muestra dan cuenta de la realidad social e histórica en Chile y el mundo. Así por ejemplo en “Juguete Nacional” aparecen objetos obsoletos para los niños de hoy como cascos militares, tambores de hojalata y pequeños tanques de combates propios de una época marcada por los conflictos bélicos mundiales. Asimismo, se ve reflejado cómo estos acompañantes de la infancia educan y forman los géneros de niños y niñas. En “Juguete Nacional” los juguetes “para niñas” son coches, cocinas y bebes, muy distintos a las adultas y ejecutivas muñecas en venta hoy. Estos juguetes sirvieron para reproducir los valores de la maternidad en las futuras madres chilenas.