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29.7.15

Seminario SurModerno: Valoración del Patrimonio Moderno en el Sur de Chile, Concepción, 13 y 14 de agosto del 2015



18 visiones del sur de Chile.

El Departamento de Diseño y Teoría de la Arquitectura de la Universidad del Bío-Bío en conjunto con la Coordinación de Investigación de la Facultad de Arquitectura y Arte de la Universidad del Desarrollo invitan cordialmente al seminario SurModerno, el cual se llevará a cabo los días 13 y 14 de agosto del 2015 en el Aula Magna de la Universidad del Bío-Bío y en el Auditorio AU201 de la Universidad del Desarrollo respectivamente.

El encuentro tiene por objeto exponer diversas perspectivas respecto al patrimonio arquitectónico moderno existente en diversas ciudades del sur de nuestro país, generando un diálogo y un intercambio de conocimiento respecto a estas temáticas además de dar a conocer a la comunidad en general el valor y la rascendencia del movimiento moderno en nuestra arquitectura.

Inscripción gratuita en surmoderno@gmail.com

Colaboran: Archivo de Arquitectura UBB / Docomomo Chile

10.10.14

Primer Encuentro Nacional de Teoría e Historia de la Arquitectura, 13 y 14 de noviembre de 2014, Universidad Central, Santiago de Chile

Pinche aquí para ver documento completo de la convocatoria.



La Línea de Teoría e Historia de la Arquitectura de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Central de Chile, convoca al Primer Encuentro Nacional de Teoría e Historia de la Arquitectura orientado a reflexionar y debatir respecto de los paradigmas, problemáticas y desafíos para su enseñanza involucrados en la formación profesional de los arquitectos en nuestro país. Esta Convocatoria está dirigida a académicos, docentes e investigadores del área de la Teoría y la Historia de la Arquitectura.

Dado a que prácticamente no ha existido un espacio de debate sistemático y de alcance nacional respecto del ejercicio de la Teoría y la Historia de la Arquitectura en Chile, esta iniciativa pretende impulsar un primer esfuerzo por establecer vínculos entre aquellas Escuelas de Arquitectura que brinden espacio a estas disciplinas, tanto en su ejercicio docente como también investigativo.

Esa falta de debate no obedecería simplemente a la tradicional desvinculación existente entre las Escuelas de Arquitectura de nuestro país, también es el resultado del imperativo de competencia que el actual sistema de educación superior chileno ha transferido a las distintas instituciones académicas.

Sumada a estas particularidades de este sistema, la propia existencia y pertinencia de la Teoría y la Historia en la formación docente, se han visto altamente tensionadas por factores tanto internos como de contexto. Entre los primeros, podemos contar las importantes trasformaciones paradigmáticas acaecidas el último tiempo en relación a las propias definiciones tanto de lo teórico como de lo histórico, así como de la propia naturaleza conceptual de la arquitectura. Precisamente, la proliferación de una multiplicidad de visiones al respecto –fenómeno bien o mal llamado “posmodernidad”– desplegadas en un ambiente carente de debate, ha conducido a una aceptación acrítica de modelos de enseñanza muchas veces ajenos a nuestra realidad nacional y latinoamericana. Por su parte, entre los factores de contexto, la hegemonía de las dinámicas económicas y culturales propias del modelo económico chileno, ha orientado a la formación de los arquitectos a un excesiva tecnocratización que ha contribuido a desalentar todo debate teórico e histórico que pretenda ir más allá de los imperativos inmediatos y específicos del ejercicio profesional.

Esta ausencia sistemática de discusión en torno a las dimensiones teóricas e historiográficas en la enseñanza de la arquitectura en Chile, es justamente el principal obstáculo a superar. Por esta razón, el primer objetivo del presente Encuentro, consiste en establecer un debate inter-universitario de carácter nacional en dichas áreas. Ello no sólo apuntaría a superar el vacío discursivo que nos aqueja, sino también a disolver la desconfianza competitiva a la que se han visto obligadas las escuelas de arquitectura durante las últimas décadas, situación que, sin duda, ha lesionado profundamente el espíritu de colaboración que tradicionalmente ha caracterizado al mundo académico.

Menester de la teoría y la historiografía de la arquitectura, es reflexionar no únicamente acerca de las prácticas tanto materiales como discursivas que hoy en día atraviesan el ejercicio profesional, sino también, y sobre todo, el modo en que se enseña la disciplina. Es por ello que, junto con representar un intento por evadir la falta de un debate nacional en estas áreas, este Primer Encuentro dirige su atención a la formación docente, justamente por ser las escuelas de arquitectura las principales instituciones capaces de detener la reproducción de dicha ausencia de cuestionamiento, dada la investidura crítica que caracteriza al ethos universitario. Por lo mismo, el segundo de los objetivos del evento, apunta a reflexionar sobre el lugar y las maneras en que la Teoría y la Historia participan tanto de la enseñanza de pregrado como de la investigación académica, pero también sobre las dificultades que actualmente atraviesan a la hora de colaborar en la formación disciplinaria, así como los desafíos que tales inconvenientes les demandan.

Como tercer objetivo y en tanto síntesis de los dos anteriores, el encuentro pretende ir más allá de la contingencia de su celebración, al proponer la inauguración de una modalidad permanente de colaboración inter-universitaria en los ámbitos de la Teoría y la Historia que, a futuro, sea capaz de conformar –desde la particularidad de ambas áreas– un debate académico de largo plazo sobre nuestra disciplina en Chile. El carácter, la forma y los alcances de esta modalidad, serán materia a resolver por el propio encuentro.

Invitamos a todos los docentes e investigadores interesados a presentar ponencias sobre teoría y/o historia de la arquitectura respecto de los paradigmas, problemáticas y desafíos para su enseñanza, para lo cual proponemos las siguientes diez áreas temáticas:

Área temática N°1:
Modelos historiográficos y giros críticos contemporáneos.

Área temática N°2:
Actualidad y contingencia: desafíos de lo presente para la Teoría y la Historia.

Área temática N°3 :
Teoría, Historia y el ejercicio investigativo.

Área temática N°4:.
Fronteras de la Teoría y la Historia: debates sobre multidisciplina

Área temática N°5:
Modelos pedagógicos en la enseñanza de la Teoría y la Historia.

Área temática N°6:
Teoría e Historia: debates académicos y publicaciones.

Área temática N°7:
La Teoría y la Historia en la enseñanza del taller.

Área temática N°8:
La Teoría y la Historia en el contexto del diseño curricular.

Área temática N°9:
Dimensiones de la Crítica entre la Teoría y la Historia de la Arquitectura.

Área temática N° 10:
Perspectivas latinoamericanas de la Teoría y la Historia.

De la recepción de ponencias:

Los interesados deberán hacer llegar a la organización del encuentro por correo electrónico: encuentroteoriahistoria2014@ucentral.cl, el día 20 de octubre de 2014, hasta las 24 horas de este día, una propuesta de ponencia que deberá contener el título y una síntesis de la misma de máximo 200 palabras (no se revisarán propuestas de mayor extensión) en formato digital Word, cuya aceptación será comunicada el día 27 de octubre de 2014

Invitación especial: Contaremos, además, con la participación de destacados invitados destacados del mundo del intelectual chileno que nos brindarán sus visiones en torno a las dimensiones de la Teoría, la Historiografía y la Cultura nacional.

Lugar de realización: Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Paisaje, Av. Sta. Isabel 1186, comuna de Santiago Centro, Santiago. Metro Moneda.

Coordinadores Generales del Encuentro:

José Solís Opazo
Coordinación Línea de Teoría e Historia de la Arquitectura.
jose.solis@ucentral.cl

Beatriz Navarrete
Unidad de estudios, Gestión y Proyectos
beatriz.navarrete@ucentral.cl

Fonos de contacto: 056 2 2 582 6892 – celular 9 539 4547
……………………………………………………………………………………………………
Organizan:

Línea de Teoría e Historia de la Arquitectura, Escuela de Arquitectura UCEN.
Unidad de Estudios, Gestión y Proyectos, FAUP, UCEN.
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Patrocinan:

Universidad de Chile, Departamento de Arquitectura, Santiago.
Universidad de Santiago de Chile, Escuela de Arquitectura, Santiago.
Universidad Católica del Norte, Escuela de Arquitectura, Antofagasta.
Universidad del Bio-Bío, Escuela de Arquitectura, Concepción.
Centro de Estudios Arquitectónicos Urbanísticos y del paisaje CEAUP Facultad de Arquitectura Urbanismo y Paisaje Universidad Central de Chile.
Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales CLACSO- Chile.
Cátedra Michel Foucault Universidad de Chile – Embajada de Francia.
Colectivo, Ciudad Atmosférica. Universidad Central de Chile.

Más información, consultar a: encuentroteoriaehistoria2014@ucentral.cl

27.1.13

Beatriz Colomina: “Los que peor escriben son los que más complican las cosas”. Entrevistada por Anatxu Zabalbeascoa.

Charlotte Perriand sobre la reposadera en 1929. © mdbarchitects.

Vía El País.

Los libros de Beatriz Colomina (Madrid, 1952) investigan las preconcepciones, analizan la relación entre la arquitectura y la publicidad, la sexualidad, la enfermedad o los rayos X. Títulos como La domesticidad en guerra o Privacidad y publicidad: la arquitectura moderna como medio de comunicación de masas se han traducido a más de 20 idiomas antes de poder, finalmente, leerse en castellano. Con 60 años tiene un físico y una alegría juveniles. También la mente abierta como un adolescente despierto. O como un extranjero recién llegado; lleva ya más tiempo viviendo en Nueva York que en España. Colomina es una persona alerta: no ha desconectado el radar que detecta lo extraño, lo que más le interesa.

Es pionera en buscar trabajo fuera. ¿Qué ha ganado y perdido haciéndolo?

Siempre se gana saliendo. Ha habido dos momentos cruciales en mi vida: cuando decidí estudiar en Barcelona en lugar de en Valencia, donde vivía, y cuando me fui a Nueva York. Esos cambios me hicieron ver la vida de otra manera. No me puedo entender a mí misma sin pensar en esas dos transformaciones.

¿Se fue buscando trabajo?

No. Yo sentía claustrofobia.

¿Se le mezcló el aprendizaje profesional con el personal?

En Barcelona se me abrieron los horizontes. Entendí la vida. También lo que pasaba políticamente en el país. Eran los últimos años de Franco. Yo había tenido una vida filtrada por un ambiente conservador.

Su padre era arquitecto.

Sí. Fue director de la Escuela de Arquitectura de Valencia. Todo el mundo allí sabía quién era. Y también quién era yo. El anonimato de Barcelona fue liberador.

¿Allí pudo encontrar una identidad propia?

Allí empecé a buscar.

En Nueva York aterrizó en el Institute for the Humanities, que dirigía Richard Sennett.


Era un lugar extraordinario con gente como el historiador Carl Schorske o Susan Sontag. Escucharlos me abrió los ojos. La enfermedad como metáfora, de Sontag, me enseñó cómo se podía hacer investigación y de qué manera la escritura misma es parte del análisis. Eso no existía en las escuelas de arquitectura, donde la escritura suena bonita, pero no se acaba de entender lo que dice. Los anglosajones son lo contrario: hablan claro.

Hace 32 años que vive en Nueva York.

En España se sale poco de la zona de confort para crecer, pero en Estados Unidos es lo habitual. Cuando yo llegué, lo hicieron también otros arquitectos como Enric Miralles, Carme Pinós e Ignasi de Solà-Morales. Los tres regresaron al año. Casi todos lo hacen.

¿Por qué decidió quedarse?

Lo entendí enseguida: Nueva York era yo [risas]. En serio. En 32 años todo ha sido estímulo, con lo cual, y aun sabiendo que mucha gente es reacia a salir, pienso que es muy bueno hacerlo. Lo que siempre han hecho los estadounidenses: moverse de Estado en Estado, y los nórdicos y los latinoamericanos; ahora los españoles también lo deben hacer. Se beneficiarán ellos y también España.

Relacionó la publicidad con la arquitectura hace dos décadas. ¿La arquitectura actual es fruto de esa relación?

Cuando empecé a escribir era anatema decir que un arquitecto como Le Corbusier tenía algo que ver con la publicidad. Hoy es un hecho aceptado. Siempre me he sentido atraída hacia la posibilidad de quitar velos, de desvelar secretos. Me interesa derrumbar las preconcepciones.

¿Algún arquitecto es más ruido que nueces?

Muchísimos. Siempre los ha habido. Pero tiene poco interés hablar de quienes tienen pocas ideas. Con el tiempo, lo que vale es lo que queda. El mítico historiador Sigfried Gideon llegó a París buscando a Rob Mallet-Stevens porque quería escribir su historia de la arquitectura moderna. Solo por casualidad le hablaron de Le Corbusier porque Mallet-Stevens salía más en la prensa, pero ¿quién se acuerda hoy de Stevens? Le Corbusier tomó ese espacio en los medios de comunicación convirtiéndolo en un lugar de producción de la nueva arquitectura. Los dos arquitectos más famosos del siglo XX, Le Corbusier y Mies van der Rohe, tardaron mucho en conseguir hacer algo que estuviera al nivel de lo que habían publicado como proyectos. Le Corbusier fue el primer arquitecto que realmente entendió los medios de comunicación y, al hacerlo, llevó la arquitectura al siglo XX.

¿Cuáles son los secretos de la arquitectura moderna?

Entre los más interesantes está el papel que han desempeñado las mujeres: Charlotte Perriand para Le Corbusier, Lilly Reich para Mies van der Rohe o Margaret McDonald con Charles R. Mackintosh, que durante toda su vida no se cansó de decir que él era normal y la que era un genio era ella. Pero por mucho que ellos lo dijeran, no había manera. El mundo no estaba dispuesto a creerlo. Hay quien cree que Ray Eames fue el hermano de Charles Eames, en lugar de su socia y mujer. Denise Scott-Brown todavía sufre ese tipo de discriminación, a pesar de su obvia brillantez. La primera mujer a la que se reconoció al mismo nivel que a su marido fue Alison Smithson. Y no es casualidad que el nombre de ella fuera delante en la firma. Hoy muchas parejas lo hacen.

¿Por qué el último Premio Pritzker le correspondió solo a Wang Shu y no lo compartió su socia cofundadora del estudio Lu Wenyu?


Él dice que ella es importante, pero que él es el creador y que ella se encarga de llevar la oficina.

Pero ella da clase en la Escuela de Arquitectura y fundaron juntos el estudio.

Kazuyo Sejima fue más generosa. Insistió en compartir el galardón con su socio Ryue Nishizawa, pero eso también sucedió con Jacques Herzog: tuvo que pedir que se lo dieran también a su socio Pierre de Meuron. La arquitectura es una práctica colaborativa. No tiene sentido fomentar el reconocimiento a individuos. Por eso yo, más allá de reivindicar el papel de las mujeres, trato de reivindicar la autoría colectiva.

¿El mundo duro de la construcción aparta a las mujeres?

La gran ingeniera brasileña Carmen Portinho seguía bebiendo cachaza con 90 años. Me contó que aprendió a hacerlo con poco más de 20 años en las visitas de obra para que los obreros le hicieran caso. Y lo hicieron. Pero el verdadero problema está más arriba.

¿Para una mujer puede resultar más fácil investigar la arquitectura que hacerla?

Es igual de difícil. Tampoco hay muchas en el mundo de la teoría y la historia de la arquitectura. Puede que sea más difícil hacerse camino en la universidad que en la profesión.

¿Y usted por qué lo eligió?

Yo no lo elegí. Me eligió a mí [risas]. Me encontré con eso. Casi toda mi vida ha sido así. Me he ido encontrando con las cosas y me he ido encontrando también a mí misma. He ido llegando a los sitios y disfrutando de cada ocupación. El placer es fundamental en la vida. Tienes que asegurarte de que amas lo que haces porque eso te crece y te hace crecer. Lo contrario es un tormento, imagino. Siempre he estado feliz con todo lo que hacía: feliz enseñando, feliz investigando y, sobre todo, feliz escribiendo.

¿Cuándo descubrió que quería dedicarse a escribir?

Eso es lo que Nueva York me aportó: el placer de escribir. En Barcelona yo era muy competente: enseñaba, escribía, hice incluso un pequeño libro. Pero actuaba sin el placer de perderte en las palabras. Eso lo aprendí en Nueva York.

¿Cómo se quitó de encima la culpa de disfrutar trabajando?

[Risas]. Creo que los católicos disfrutan mucho. Mi madre es una gran vividora. Con casi 90 años no está nunca en casa. Mi padre era más ascético. También más excéntrico, un excéntrico mental introvertido. Eso también tiene mucho que ver con lo que yo soy.Mi familia era conservadora. Pero mi padre tenía la idea de que las mujeres debían ir a la universidad. Pensaba que en el futuro habría muchas arquitectas. Si supiera lo difícil que lo tenemos todavía…

¿Su madre trabajaba?

No. Somos cuatro chicas y un chico, el cuarto; tal vez por eso mi padre insistía en el estudio. Pero estaba solo. Todo lo demás nos lo contradecía. En Navidad íbamos a casa de mis tías y nos decían: “Qué cosas más raras se le ocurren a vuestro padre; no hagáis caso o no os casaréis nunca”.

¿Alguna vez su padre le reprochó que se hubiera dedicado a la teoría en lugar de a construir?

Siempre pensó que era una cosa pasajera. Yo también.

¿Sus hermanos también se han encontrado a sí mismos en otros lugares?

La pequeña es médico y estudió y trabajó en Londres, pero tras unos años regresó. El resto no se movió. La mayor es filóloga y dirige una biblioteca en Valencia. La tercera también es filóloga. Tuvo siete hijos, luego se separó y ahora, finalmente, tiene un negocio. Mi hija dice que antes, cuando llegábamos a Valencia, éramos los más raros –porque ella es hija de un arquitecto italiano–, pero está convencida de que ahora los raros son ellos. Yo no me he querido casar nunca, pero llevo 25 años con la misma persona. Ahora toda la familia se ha complicado de forma más interesante. La fantasía de la familia del catolicismo extremo ha explotado.

¿Su hija vive con usted?

No, tiene ya 27 años. Hace tiempo que es independiente. En EE UU, en cuanto se van a la universidad se independizan. Es urbanista y está haciendo el doctorado. Estoy muy orgullosa de ella.

Las dos bienales de arquitectura más significativas, la de Venecia y la iberoamericana, premian arquitecturas casi opuestas: experimentos artísticos y trabajos con pocos medios. ¿Ese mensaje contradictorio despista?


Me interesa muchísimo Latinoamérica. Es increíble cómo la hemos dejado de lado. La de Venecia tiene que volver a pensar qué pretende hacer.

¿La historia de la arquitectura es justa? ¿Podría haber algún genio oculto?

Seguro que los hay. Pero lo que más me interesa de la historia de la arquitectura son otras maneras de escribir esa misma historia. Será más justa cuando sea más inclusiva, y será más inclusiva cuando reconozca que la arquitectura es una labor colaborativa en la que participan muchas personas. La historia no es solo injusta con personas y con proyectos específicos, lo es con continentes enteros. Se trata de repensar cómo se organiza la historia. En la de la arquitectura debería quedar claro quién merece estar. Hasta hace poco, ni se hablaba de los ingenieros, y muchos han sido protagonistas de la última arquitectura. Una historia de la arquitectura más inclusiva traería muchos más tipos de protagonistas.

¿Por qué se complicó tanto el mensaje escrito de la arquitectura?

Por inseguridad. Los que peor escriben son los que más complican las cosas. Pero la escritura también se complica cuando se complica la reflexión. No hay que temer la complejidad. La arquitectura es compleja. Pero la escritura no debe ser más difícil que lo que trata de describir.

¿Ha afectado su capacidad analítica a su manera de relacionarse con los demás?

Me parece que no. Dijo Susan Sontag que su trabajo era mejor que ella misma. Había muchas razones: ella trabajaba mucho sobre sus borradores, y como persona era el primer borrador. Yo soy también el primer borrador.

¿Qué le lleva a investigar un tema?

Si miras a las cosas mucho tiempo, ves lo extraño en lo que crees conocer. Hay que dejar tiempo para que surja la extrañeza. Escribir es hacer una especie de psicoanálisis. Vas dejando algo tuyo en la mirada con la que trabajas y en lo que vas hallando. La mirada interdisciplinar es la que me interesa porque es más amplia. Empecé a hacer una historia de la arquitectura moderna desde el punto de vista de la enfermedad, inspirada en el trabajo de Sontag.

¿Qué tiene que ver la enfermedad con la arquitectura?

La arquitectura moderna no se puede entender sin la tuberculosis. La hemos estudiado desde todos los puntos de vista: el industrial, el estético… Y nos hemos olvidado de lo más obvio: la vida real. Lo que los arquitectos modernos ofrecían era casi como una receta de salud igual a la que proponían los manuales médicos para tratar la tuberculosis: el aire libre, las terrazas, el sol, la blancura, la higiene… La tuberculosis dominó la primera mitad del siglo XX. Es normal que no solo estuviera en la literatura, sino también en la arquitectura. No hablo de la arquitectura sanitaria. Es la arquitectura moderna la que internaliza este trauma inmenso que era la tuberculosis y trata de ayudar. Se vuelve curativa.

¿Por qué cree que a los políticos les importa tan poco la arquitectura?

Depende de los políticos. Piense en el caso de Medellín.

A Esperanza Aguirre se le escapó que a los arquitectos habría que matarlos…

Antes la figura del arquitecto se respetaba aquí más que en otros países. Pero hoy, para medir la importancia de los políticos en la arquitectura, y su valoración, hay que mirar a Latinoamérica.

¿Detecta cambios allí?

En Latinoamérica hay fuerza e intensidad. Yo me siento con la obligación de estudiarlo atentamente, de analizar la historia de la arquitectura moderna allí. En los años cuarenta, el MOMA organizó exposiciones como Brasil builds y Latinoamerican architecture. Pero lo hizo como parte de la política del país. Toda esa atención obedecía a la intención del Gobierno norteamericano de asegurarse de que Latinoamérica era una aliada. Fue una política de buenos vecinos que luego, cuando los intereses políticos se fueron para otro lado, se terminó y empezaron a preocuparse más de lo que sucedía en la Unión Soviética. Fue así como Latinoamérica dejó de existir culturalmente para el MOMA. Desapareció. Y no solo del MOMA, también de las revistas de arquitectura. Todas, de Domus a Casabella, tenían números especiales sobre Brasil, Venezuela, México… Y de repente ese interés se cortó. Y a mí hay una cosa que dice el arquitecto colombiano Giancarlo Mazzanti que me interesa mucho: que a los pobres hay que darles lo mejor. Está bien que en Medellín el edificio más celebrado quede en el barrio más miserable.

Aun así, sería mejor si fuera un buen edificio.

Es cierto que la Biblioteca España está mejor resuelta por fuera que por dentro, pero es muy llamativa. A mí me gusta. Me gusta la reacción de orgullo que ha generado en el barrio. Hay niñas que llegan a las nueve de la mañana, cuando abren, y se quedan hasta que llega la noche, cuando cierran. Poder estar en una biblioteca con ordenadores y libros en lugar de tener que estar en la calle cambia la vida de una generación.

¿El reto de la arquitectura actual es económico?

De eso podemos aprender de Latinoamérica, de trabajar con la escasez. Y aprenderemos. Se deben buscar nuevas formas de funcionamiento. Parte del legado moderno es eso: viviendas adecuadas para todos. Esto no debería ser un eslogan vacío. Es una obligación moral.

Pero ese legado se quedó en viviendas burguesas para unos pocos.

La intención era más amplia. Hay que volver a esa idea e investigar más sobre ello. Las escuelas deberían dedicar atención a estudiar una arquitectura que se pudiera hacer con medios escasos. Los arquitectos podrían ayudar mucho a la sociedad.

¿Vota en EE UU?

No. Me resisto a abandonar el pasaporte español. Pero si votara, ya puede imaginar mi elección.

¿Por qué genera confianza Obama?

Tiene aura.

¿Solo eso?

No ha hecho mucha política, que, se supone, es lo que debe dar credibilidad a un político… Ha sido decepcionante que gobernara más al centro de lo que se esperaba, pero Obama ganó porque no hay opción. Ha sido una persona sumamente cuidadosa. Es demasiado educado. Ha tratado de negociar con los republicanos, pero con esa gente no se puede negociar. Si aquí quieren matar a los arquitectos, allí quieren matarlos a todos: a inmigrantes, pobres, mujeres… Eso es lo que da miedo de verdad.