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26.10.09

LA VICTORIA FINAL DEL ARTE, escrito por Justo Pastor Mellado

¡Hasta la victoria final…! El puño en alto, Achille Bonito Oliva terminó su alocución durante la inauguración de la Bienal-Siart, en La Paz, el 14 de octubre, ante ministros, expresidentes, autoridades municipales y artistas. Mantuvo durante algunos segundos el suspenso, sin bajar el puño, para agregar la parte final de la frase: … ¡del arte!.

Entonces, mientras el público aplaudía a rabiar, las autoridades respiraron a sus anchas, tranquilizadas por el agregado que parecía restar toda eficacia al enunciado. Que el arte tenga su victoria no puede inquietar a nadie. En ese mismo momento, en Porto Alegre, Erick Beltrán caminaba bajo una lluvia torrencial rumbo a la reunión del directorio de la Fundación Bienal del Mercosur, para debatir sobre las consecuencias que podría eventualmente acarrear la publicación de la fotonovela del artista Pedro Reyes, cuyo contenido había generado una áspera controversia.

Se trataba de un melodrama en que participaban personas pertenecientes al Movimiento de los Sin Tierra, conducidos por el artista de acuerdo a los presupuestos del teatro del oprimido de Augusto Boal. La negociación que tuvo finalmente un efecto positivo, sin embargo hizo retrasar la edición del trabajo, que no pudo ser exhibido el día de la inauguración de la bienal. Pero, ¿qué ocurría en Antofagasta, ese mismo día, en el marco de la Trienal de Chile?

En Antofagasta, el 14 de octubre se inauguraba la exposición que reunía, de vuelta, a artistas de Antofagasta, Salta y Tucumán. Una primera versión ya había tenido lugar en el MAC de Salta hace un mes. En esta ocasión, Geli González, Ana María Benedetti y Pablo Guiot, han viajado especialmente a Antofagasta para articular la presencia de iniciativas de grupos independientes, tales como La Punta (Tucumán) y La Guarda (Salta), que junto a Se Vende (Antofagasta) establecen un mapa de intercambio que debiera suplir las fallas de enseñanza y de circulación de arte contemporáneo en lo que Marcos Figueroa ha denominado Eje Norte-Norte. Sin lugar a dudas, dicho eje contempla la posibilidad de ejercitar una mirada sobre la situación que se plantea en La Paz. Esta plantea una necesaria articulación con experiencias que operan en situaciones de transferencia informativa bajo condiciones de relativa vulnerabilidad. En el marco de un debate estrictamente boliviano, la existencia de un arte contemporáneo sin concesiones puede ser visto, desde esferas oficiales, como una operación colonial. Justamente, en ese concurso del que Achille Bonito Oliva era jurado, fue premiada una pieza videográfica de Alejandra Delgado, cuyo título era ya suficientemente significativo: Reflujo histórico.

El propósito de conectar estas situaciones es fortalecer la persistencia orgánica de unas tramas mínimas que permitan asegurar diagramas de obra que respondan a unas demandas específicas de las propias escenas locales. Ciertamente, las intervenciones de Juan Castillo en la escena de Antofagasta han sido un aporte inestimable al montaje de una ficción local.

En el contexto de las conexiones anteriormente señaladas, la victoria final del arte está directamente relacionada con las formas de reproducción de iniciativas minoritarias, pero con voluntad de reclamar esas tasas mínimas de institucionalización de las que he hablado en otros textos. No cabe duda que las estrategias editoriales ensayadas por el equipo de la 7a Bienal del Mercosur se revelan de una extrema utilidad para su implementación en zonas de fragilidad institucional. Lo que hay que hacer es convencer a los agentes artísticos de la variabilidad de posibilidades que reemplazan la exposición como formato exclusivo de visibilidad. Y más aún: que resulta absolutamente necesario ensayar formas de enseñanza flexible, directamente vinculada a experiencias de inscripción.

Lo anterior permite distinguir entre difusión e inscripción. Los artistas no producen obra para difundirla, sino para inscribirla. Es otro modelo de trato con los públicos. La obra produce el público cooperante de su conveniencia. Esto es lo que los gestores entienden difícilmente. Una obra se sostiene sobre un diagrama inconciente en que operan complejos procedimientos formales.

24.9.09

Trienal revitaliza el arte en regiones. El Mercurio de Santiago, 12.09.09

Residencias de artistas, coloquios y exposiciones se desarrollan en Iquique, Antofagasta, Valparaíso, Concepción, Temuco y Valdivia.

© El Mercurio de Santiago

20.9.09

El arte, una herramienta para derribar fronteras, Viernes 11 de Septiembre de 2009 / El Tribuno de Salta

MARCOS FIGUEROA CURADOR DE LA MUESTRA "OTRO EJE NORTE NORTE". © El Tribuno, Salta

La exposición forma parte de las actividades de la Primera Trienal Chile

Hoy, a las 20, en el MAC se inaugurará la muestra"Otro eje norte norte", que reúne obras de artistas de Chile y Argentina.

Geográficamente, las fronteras dividen a los países, a su gente, a su historia y a su cultura. En el plano del arte pasa lo mismo: la cosmovisión de un artista chileno no es la misma que la de un argentino porque depende del sentido de pertenencia a su lugar como así también del contexto en el que se encuentra inmerso. Sin embargo, existen algunas similitudes que son las que permiten plantear acciones de integración entre ambos países.

La exposición "Otro eje norte norte", que forma parte de las actividades de la I Trienal Chile (proyecto emblemático del Bicentenario del país vecino), reúne los trabajos de artistas del norte de Chile (Antofagasta) y del norte de Argentina (Salta, Tucumán y Catamarca) con la idea de mostrar la situación del arte en ambas regiones. La muestra hará escala en Salta y se inaugurará hoy, a las 20, en el Museo de Arte Contemporáneo.

El acto inaugural contará con la presencia de la directora ejecutiva de la Trienal de Chile, María José Fontecilla; el curador invitado y encargado de la exposición, Marcos Figueroa; y el coordinador regional de Antofagasta de la Trienal de Chile, Christian Núñez.

Con motivo de celebrar el Bicentenario de la Independencia de Chile, el curador y actual secretario de Cultura de Paraguay, Ticio Escobar, organizó la primera edición de esta Trienal, que consiste en explorar los límites del arte, a partir de las propias fronteras geográficas que tienen Chile y Argentina. El artista Marcos Figueroa tuvo a su cargo la curadoría de la zona norte."La idea es, Cordillera de los Andes de por medio, mostrar que estas regiones guardan algunas similitudes. También existen diferencias porque sus historias tuvieron diferentes ritmos de desarrollo. Además tienen un modo parecido en relación con su ubicación como provincias distantes del centro del país", explicó el curador.

Por Antofagasta exponen [Alexis Diaz], Ana Avendaño, Carla Monforte, Claudio Galeno Ibaceta, Dagmara Wyskiel, Felipe Caglieri, Katterina Osorio, Jorge Wittwer Mulet, Julio Silva, Macarena Gutiérrez Gebauer, Rosario Arenas Valencia, Salvador Lauriani, Walter Mora [sic] y Yonsin Li-tsai Chiang Flores. De Argentina, participan Andrea Elías, Ana María Benedetti, Carlota Beltrame, Claudia Martínez, Geli González, Pablo Guiot y Rosalba Mirabella.

Tucumanos reflejan la realidad del NOA [Noroeste argentino] en la Trienal de Chile / La Gaceta de Tucumán, 15.09.09

Martes 15 de Septiembre de 2009 | El evento internacional cuenta entre el plantel de curadores a Marcos Figueroa, que inauguró "Otro eje Norte-Norte".

Dia inaugural con la obra "Totem de peluches invertidos" de Jorge Wittwer. © Carla Monforte Kapstein

La Trienal de Chile, un evento artístico que el país vecino concibió como un espacio internacional para dar a conocer a sus artistas, tiene la particularidad de avanzar más allá del territorio geográfico propio, para extenderse al de la Argentina, pero también el hecho de trabajar con curadores invitados que son de otros países.
Con el claro propósito de descentralizar su eje de la capital trasandina, la Trienal se programó durante todo el año con una serie de actividades que pusieron y ponen de manifiesto producciones marginadas de regiones alejadas. Una de ellas se inauguró en Salta, en el Museo de Arte Contemporáneo que contó con la curaduría del tucumano Marcos Figueroa, bajo el título "Otro eje Norte-Norte". "La exposición se plantea como un recorte de la producción artística de regiones pertenecientes a países vecinos, que si bien presentan diferencias propias de sus recorridos históricos, también se encuentran atravesadas por similares experiencias de marginaciones propias de los países que fueron colonias", explicó Figueroa. "Este recorte es una especie de fotografía instantánea de un estado de situación de ambas regiones con sus particularidades", añadió.
Para el trabajo, Figueroa debió dirigir hace unos meses una residencia artística en Antofagasta. Posteriormente, en Salta dejó conformado el espacio La Red, que permitirá un intercambio entre chilenos y argentinos del NOA, que tendrá su punto más alto en marzo próximo.
En la muestra, que se trasladará a Antofagasta en octubre, participan los artistas plásticos chilenos Alexis Díaz Silva, Dagmara Wyskiel, Rosario Arenas Valencia, Felipe Caglieri, Julio Morales Silva y Salvador Lauriani, entre otros, y los argentinos Andrea Elías, Claudia Martínez, Carlota Beltrame, Pablo Guiot, Geli González y Rosalba Mirabella.

11.9.09

SE INAUGURA PRIMERA MUESTRA DE LA TRIENAL DE CHILE EN SALTA, ARGENTINA

Fotograma video Panamericana: trenes © Claudio Galeno

La Trienal de Chile es parte del Bicentenario y como tal reconoce y celebra a una parte de Chile; en este caso en particular, a los antofagastinos, su historia, sus logros y sus capacidades.
La propuesta de Marcos Figueroa para esta exposición tiene intención de ser una especie de fotografía instantánea de un estado de situación de las regiones de Antofagasta y Salta. Es equivalente a decir: esto es lo que hay, es lo que somos, es de lo que disponemos.
Consecuentemente busca instalar las interrogantes y concepciones sobre nuestros lugares y los modos discursivos de interpelar, referir, presentar o representar nuestras realidades, pero también hablar de las estrategias que nos proponemos para transformarlas.
“Una suerte de inventario, ya que la idea consiste en organizar un espacio que abra también la posibilidad de entretejer redes entre artistas interesados en plantear nuevas acciones de integración y nuevas políticas para las regiones involucradas”, argumenta el curador Marcos Figueroa.
Para ello es que bajo el nombre de “Eje Norte-Norte” se ha organizado un espacio que abra la posibilidad de entretejer redes entre artistas interesados en plantear nuevas acciones de integración y nuevas políticas para las regiones involucradas. De allí que parte del grupo de artistas seleccionados incluyen un sub-espacio destinado a Grupos de artistas que cuentan con antecedentes consolidados en gestión independiente, capaces de sostener proyectos interregionales en un futuro próximo.
El proyecto contempla una sola muestra que tendrá dos montajes. La exposición se planteará como un recorte de la producción artística de regiones pertenecientes a países vecinos, atravesadas por similares experiencias de marginaciones y subalternidades, pero que también presentan diferencias en función de sus propios recorridos y desarrollos históricos, en el contexto de países con matrices coloniales y poscoloniales semejantes.

Fotograma video Panamericana: trenes © Claudio Galeno

QUIÉNES

Para la selección de obras, Marcos Figueroa realizó una selección de artistas argentinos y antofagastinos; estos últimos fueron seleccionados en base a la residencia que dictó en junio en dicha ciudad y de aquellos que se acercaron con sus obras al curador durante su estadía en el norte chileno. La selección fue pensada en virtud de que esas obras plantean, directa o tangencialmente, los temas que dan soporte conceptual a la curaduría de Figueroa.

Artistas de Antofagasta (por orden alfabético):
Alexis Diaz (fotografía)
Ana María Avendaño Alfaro (Fotografías)
Carla Monforte Kapstein (Video)
Claudio Alberto Galeno Ibaceta (Video)
Dagmara Wyskiel (Instalación)
Felipe Caglieri (Dibujos intervenidos)
Katterina A. Osorio. Campanella (Escultura)
Jorge Enrique Wittwer Mulet (Instalación)
Julio Morales Silva (Instalación: pala_abra)
María Macarena Gutiérrez Gebauer (Objeto)
Rosario Arenas Valencia
Salvador Lauriani (Instalación)
Yonsin Li-tsai Chiang Flores (Fotografías)

Artistas Argentinos:
Andrea Elías (Fotografías)
Ana María Benedetti (Instalación)
Carlota Beltrame (Instalación)
Claudia Martínez (Objeto)
Geli González (Instalación)
Pablo Guiot (Objeto)
Rosalba Mirabella (Video)

Colectivos:

Se Vende (Chile, Antofagasta)
La Guarda (Argentina, Salta)
La Baulera (Argentina, Tucumán)
La Punta (Argentina, Tucumán)

Marcos Figueroa

Marcos Figueroa, curador de la muestra “Otro Eje Norte – Norte”, es artista plástico y arquitecto argentino, egresado de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán, de la que fue decano entre los años 1999 a 2002 y 2002 a 2006.

Figueroa, también fue miembro del grupo Norte desde 1980 a 1982 y realizó ambientaciones en museos y galerías de Buenos Aires, Córdoba y Tucumán. Simultáneamente a estas experiencias, prosiguió con su obra exponiendo en los principales centro del país y obteniendo importantes distinciones.

Además de sus innumerables participaciones en espectáculos performáticos, talleres, clínicas y proyectos, trabajó como investigador del Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Tucumán, CIUNT, donde dirigió varios proyectos sobre problemáticas del arte contemporáneo. Asimismo, publicó libros y artículos sobre su especialidad y dictó conferencias en universidades de Argentina, España, Brasil y Estados Unidos.

4.9.09

LA ESCENA DE ANTOFAGASTA. Escrito por Justo Pastor Mellado, Friday, 04 de September de 2009

© Archivo Escuela de Arquitectura UCN

La primera vez que Marcos Figueroa viajó desde Tucumán hasta Antofagasta, tuvo que hacerlo primero a Buenos Aires, desde allí a Santiago, para finalmente tomar otro avión y poder descender en Antofagasta. El propósito de su viaje era la realización de un clínica de arte contemporáneo, como una de las iniciativas que permanecieron en la agenda luego del recorte drástico del proyecto original de la Trienal de Chile.

En algún momento se habló de un vuelo que conectaba en una hora las ciudades de Antofagasta y Salta, pero éste solo tenía lugar en “temporada alta”. El turismo define las densidades de uso de los tiempos. Las prácticas de arte se remiten al espacio real: restricción administrativa y subordinación simbólica. Afortunadamente, en el terreno de las artes visuales no es necesario tener que pasar por Santiago, para ir de Salta y Tucumán a Antofagasta. El diseño de las rutas del consumo cultural industrializado obliga a realizar una especie de “vuelta del tonto”. En términos estrictos, desde Santiago, nada significativo puede ocurrir para Antofagasta, en lo que a fortalecimiento de la incipiente escena local se refiere.

La Trienal de Chile se produjo como experiencia de escucha de unas demandas específicas de la propia escena local, principalmente en el campo de la transferencia y de la formación superior. Es preciso que las autoridades santiaguinas recuerden que en dos mil kilómetros no hay un solo museo de arte contemporáneo ni una escuela de enseñanza superior de arte. No resultan exitosas las visitas de artistas itinerantes que enviados desde la capital son involucrados en programas organizados para satisfacer las metas que los propios organismos santiaguinos se auto imponen, sin elaborar el inventario de las demandas locales. De este modo, los editores de campo de la Trienal, en Antofagasta, han realizado el trabajo de escuchar y de realizar un diagnóstico mínimo sobre el carácter de estas demandas.

Un análisis de contexto exige que se mencione cual era el plan original: una clínica, un curso superior de formación en documentalismo video, una exhibición de video-arte, una residencia de artista en Quillagua, una exhibición de artistas antofagastinos en el MAC de Salta y un seminario sobre factibilidad de una escuela de arte en el norte del país. De lo proyectado, solo se realizó la clínica y la exhibición en Salta, que fue modificada en relación a su concepto original, pudiendo incluir artistas de Salta y Tucumán, al tiempo que se planteó la necesidad de montar dicha experiencia, en Antofagasta.

Sin lugar a dudas, la clínica de arte ha sido una de las experiencias más significativas de la escena local, en los últimos tiempos. Marcos Figueroa no solo conoció las obras, elaboró una plataforma crítica y forzó situaciones que condujeron a tomar decisiones para sostener agrupaciones de artistas, sino que instaló argumentos que aportaron mayor complejidad al debate sobre enseñanza.

En este espacio de relaciones, consolidó la realización de las exhibiciones cruzadas, que recuperaban un proyecto previo de artistas que la Trienal hizo suyo. En estos días, un camión de transporte que trasladaba las obras de los artistas antofagastinos hacia Salta, quedó en panne a un plena cordillera. Este fue el primer acto institucional de la exposición: el reconocimiento de la perturbación de los traslados como condición de la circulación de las ideas y de las obras en lo que el propio marcos Figueroa ha denominado, el EJE NORTE-NORTE. Pero a estas alturas de la publicación de esta entrega, las obras ya están en Salta, dando testimonio de la existencia de un “corredor interoceánico de arte contemporáneo” que puede conectar Antofagasta con Sao Paulo. Esto es pura ficción. Para eso se hizo este proyecto: para montar una ficción de salida.

Regreso al inicio: pasar por Santiago es dar la vuelta del tonto. Las complicidades culturales, formales y afectivas entre escenas locales del norte de Chile y de la Argentina, producen efectos específicos de “alto impacto”, no solo en el terreno de las prácticas artísticas, sino en el de las relaciones diplomáticas efectivas.

Esto parece una pelotudez mencionarlo en un texto crítico: se acaba de reunir en Antofagasta el Comité de Integración Fronteriza del NOA-Norte Grande, para tratar temas de integración y comercio bilateral entre Antofagasta, Arica, Iquique, Salta, Tucumán y Jujuy. Presidieron la reunión los embajadores Luis Maira (Chile) y Ginés González (Argentina). En el extremo, el trayecto del camión con obras dibujó en el mapa de los deseos locales la figura de las artes del desplazamiento. Esto supone la existencia puntos de partida y puntos de arribo. Entre medio, y en cada punto, intercambios, desde el reconocimiento de unas demandas simbólicas y formales que son resueltas de un modo cuya elaboración depende de la consistencia de transmisión de experiencias.

Que Marcos Figueroa haya venido a Antofagasta no es una mera casualidad. Pertenece a la Universidad Nacional de Tucumán. Fue decano de la Facultad de Artes. Es uno de los articuladores del ya histórico Taller C, junto a las artistas Gelli González y Carlota Beltrame. Posee una mirada lúcida sobre el desarrollo de la escena de arte argentina del interior, que ha sido rica en sistematización de experiencias de clínicas y de residencias en esta última década. Hay que mencionarlas: Becas de Antorchas, Proyecto Trama, Intercampos, Interfaces, Entrecampos, por mencionar algunas de éstas. Lo que Marcos Figueroa traslada es esa experiencia, incorporando la diversidad de la propia escena tucumana.

¿Cómo no mencionar, al respecto, la visita de Jorge Gutiérrez, quien fuera el gran conceptor de La Baulera, experiencia de gestión de espacio independiente de Tucumán, a la clínica de Patricia Hakim en Concepción, el mes pasado? Tucumán en Concepción. Eso es. Transmisión de experiencias. Y reconocimiento de cuánto, nuestras experiencias locales, están conectadas con iniciativas argentinas zonales.

De modo que cuando Marcos Figueroa visita Antofagasta, lo que traslada es esa experiencia y transmite la necesidad de fortalecer los lazos desde la consistencia de la producción de obra local. Esto quiere decir que existía en la ciudad una estructura mínima de recepción de su discurso. Esto señálale reconocimiento de una tasa mínima de institucionalización local, sostenida por la acción editorial de apertura de campo de Dagmara Wiskyel, Claudio Galeno, Jorge Wittwer, por mencionar a algunos. Pues bien: es así como se hacen las cosas. La Trienal de Chile, en Antofagasta, significa –aún con todas sus restricciones administrativas e incomprensiones santiaguinas- un momento privilegiado de dinamización de escena local.

26.8.09

OTRO EJE NORTE-NORTE, TRIENAL DE CHILE, ARTISTAS VISUALES DE CHILE Y ARGENTINA, CURADA POR MARCOS FIGUEROA

© Fotografía Carla Monforte


OTRO EJE NORTE-NORTE

Cada vez que recuerdo que para dictar mi Residencia en Antofagasta tuve que viajar desde Tucumán por vía aérea haciendo escala en Buenos Aires y Santiago, pienso que la escena sería digna del mejor cine del absurdo y vuelvo a pensar cuántas de nuestras elecciones están preconfiguradas en mapas que aún reflejan estructuras geopolíticas de nuestra modernidad desfasada, aún cuando algunos aspectos de la globalización nos hacen suponer otras cosas. Son harto conocidas las historias de subalternidades entre nuestras ciudades capitales y las provincias, las cuales hablan de las asimetrías con las que se construyeron nuestros países fragmentados y desagregados, asimetrías y tensiones históricas que con frecuencia reactualizan la necesidad de resignificar los conceptos de nación y región.

Sin embargo, estos escenarios postcoloniales empiezan a mostrar algunos signos de cambios que permiten visualizar acciones de re-activación y re-articulación a pesar de -o desde- las crisis de nuestras jóvenes democracias. Esos cambios sociales se ven motivados por diversos hechos propios del actual espíritu de época, en el que las nuevas tecnologías de comunicación y la democratización de la información tienen un peso decisivo, ya que inciden directamente en los hábitos y representaciones de los sujetos al relativizar los límites geográficos y contribuir a una nueva percepción de lo local y lo global.

De alguna manera estos tiempos, en los que nos encontramos honrando aquellos avatares independentistas de nuestras naciones, probablemente sean una buena oportunidad para repensar esa idea de lo ‘independiente’ y cruzarla con el debate sobre el arte y la relatividad de su autonomía. Pero más que plantear este último tema en abstracto, en este caso me interesa poner atención en las nuevas implicancias de la autonomía de la producción artística en nuestros países, y más específicamente en nuestras regiones distantes de las ciudades capitales.

El carácter disyuntivo que plantean estas relaciones entre centros y nuestras periferias, las cuales constituyen sus respectivas condiciones históricas, parece abrir un campo propicio a otras independencias para establecer nuevos vínculos a partir de la ampliación y reconfiguración de sus sistemas de identificaciones. Esto es posible gracias a que una emergencia del campo artístico, hace propicio un tiempo en el que ésta se siente liberada de los determinantes e imposiciones de su coyuntura histórica, lo que a su vez es potenciado por los cambios tecnológicos que facilitan la deslocalización de la cultura.

Quizás sea esta condición, entre otras, la que nos aproxime el norte chileno al norte argentino más allá de sus propias peculiaridades. Se trata de dos regiones que se encuentran en plena renovación de sus concepciones sobre el arte, cuyas prácticas artísticas por mucho tiempo han sido rehenes de las políticas culturales y de las tensiones derivadas de sus condiciones de subalternidad en el contexto nacional. Artistas que de un lado u otro, imbuidos de los nuevos modos de apropiación de la cultura, construyen lo suyo, importando, traduciendo, reciclando partes de una cultura que ya no reconoce localizaciones.

La evidente analogía entre estos campos artísticos suscita una pregunta del todo válida: ¿Qué cosas vinculan esa especie de constelaciones de lucecitas que diseña el antofagastino Salvador Lauriani con el mapa de los territorios saharauis que fueron usurpados, y bordados por sus mujeres y por la artista catamarqueña Claudia Martínez en el norte de África a pesar de que ella viva en España; y esto a su vez con esos otros mapas que borda Carlota Beltrame en Tucumán, o esos cielos limitados por el follaje que Ana María Benedetti construye en Salta?

Pienso también en las ficciones del viaje como posibilidad de encontrar un lugar mejor al que habitamos. Y aquí se me cruzan nuevas imágenes como la de aquel tren de Claudio Galeno, con esos viajes absurdos de Rosalba Mirabella, pero también pienso en esos globos de Yonsin Chiang Flores que no terminan de volar. ¿Qué cruces se producen en estos tiempos con respecto a los lugares físicos de residencia, los lugares virtuales en los que navegamos, los lugares del trabajo, los no lugares, etc.? Mis respuestas están precisamente en este punto: Ser ciudadanos de nuestro pequeño territorio y al mismo tiempo ciudadanos del mundo. Y aquí otra vez la cuestión de las fronteras, la idea de los límites geográficos y su relatividad frente al mundo ilimitado que nos proponen las nuevas tecnologías y por qué no el arte.

El recorte que propongo tiene la intención de ser una especie de fotografía instantánea que reúna artistas, obras, colectivos de gestión y proyectos que den cuenta de un primer estado de situación de ambas regiones. Consecuentemente busco instalar los interrogantes y concepciones sobre nuestros lugares y los modos discursivos de interpelar, referir, presentar o representar nuestras realidades, pero también hablar de las estrategias que nos proponemos para transformarlas.

Una suerte de inventario, ya que la idea consiste en organizar un espacio que abra también la posibilidad de entretejer redes entre artistas interesados en plantear nuevas acciones de integración y nuevas políticas para las regiones involucradas.

Marcos Figueroa
Tucumán, Argentina. 2009

© Fotografía Carla Monforte

25.8.09

EDITORES DE CAMPO Y ESCENAS LOCALES EN LA TRIENAL DE CHILE. POR JUSTO PASTOR MELLADO

Al momento de redactar El eje de la Arcilla y mencionar el trabajo de residencia que Rodolfo Andaur había formulado en el marco de la Trienal de Chile, sobre los chullpas, recordé que una vez conocido el rechazo de la dirección ejecutiva para desarrollar este proyecto, éste se las arregló para llevarlo a cabo, fuera de dicha estructura. Esto da a entender que lo que prevalece es la estrategia curatorial de largo plazo por sobre las arbitrariedades restrictivas ejercidas por administraciones policíacas que obstruyen en el seno de las escena locales las iniciativas que provienen desde la sociedad civil del arte. De este modo, Rodolfo Andaur puso en marcha un proyecto al que invitó a la artista local María José Muñoz, cuya experiencia ha sido recogida en http://www.arteycritica.org/index.php?option=com_content&task=view&id=407&Itemid=34. Recomiendo leer este texto y los comentarios que ha provocado en la comunidad de la crítica emergente.

Lo que me propongo instalar es la idea de que la trienal se expande y se verifica lealmente en aquellos espacios que han sido discriminados. La extrañeza de esta trienal reside en el doble standard desequilibrado que la sostiene; por una parte, el diagrama inicial; por otro lado, lo que resta de dicho diagrama. Entre medio, recupero las obras que fueron exoneradas; esa es la palabra. Cuando un diagrama inicial es reducido en forma sistemática por la administración, me pregunto si se puede seguir hablando de curatoría de origen, con todas las modificaciones y subordinaciones a que el proyecto ha sido sometido, al punto de ser impúdicamente desnaturalizado. La carta de renuncia de Leppe solo reproduce lo que todo Edmundo repite desde hace meses. Nadie ha leído en esa carta, que lo central no es el incidente con el curador invitado sino la percepción de su sideral decepción respecto de la consecuencia conceptual y política de su curador general.

Una trienal no es importante por lo que sostiene en su diagrama inicial, sino sobre todo por los residuos activos de sus deportaciones, que siguen formulándose a título de extensiones que proporcionan a la trienal su sentido como gran dispositivo de desarrollo de escenas locales.

Justamente, este es el sentido que tuvo la clínica de obra sostenida por el artista invitado para intervenir en Antofagasta, Marcos Figueroa. Por si no se habían enterado: para cada ciudad se había concebido un editor de campo y un artista dinamizador. Discúlpenme, pero las denominaciones son precisas. En editor de campo es un investigador local que conoce la filigrana de la escena y que posee capacidades de permeabilidad institucional. El artista dinamizador es la figura de la intervención y está riesgosamente escudada en el carácter de su extranjeridad. Pero debía ser de una extranjeridad cercana y relativamente cómplice, para instalar un tipo de relación con lo local que terminara con el maltrato que desde la metrópoli se establece en los programas pensados para regiones. La trienal debía demostrar que era preciso trabajar desde las regiones para promover su aceleración interna asumiendo los traumas que significa ponen a punto un programa de transferencia informativa.

Lo que hizo Marcos Figueroa fue instalar un rango de exigencia mínima para poder sostener los deseos autorepresentacionales de la escena local. Basta con eso. Una situación similar se planteó en Concepción con la clínica de Patricia Hakim (artista argentina) y la residencia de Juan Carlos Rodríguez (artista venezolano). Lo que hizo Patricia Hakim fue trasladar a una escena que no era la suya, un modelo de trabajo que ya había ensayado en su propio país, en contacto directo con las escenas locales a través de sus proyectos Intercampos y Entrecampos. De modo que en la Trienal de Chile, podemos reconocer que en el gran eje de desarrollo de las escenas locales, ha habido dos experiencias de clínica, con efectos directos en las comunidades de artistas de Concepción y Antofagasta. Si bien, los objetivos en cada ciudad eran diferentes porque las escenas poseen consistencia institucional desigual. Los artistas penquistas poseen otro desarrollo y han tenido la experiencia de las relaciones internacionales regionales a través de una exposición en el Macro de Rosario y de la circulación internacional de Revista PLUS, que es uno de los dos proyectos editoriales que la trienal sostiene en esa escena.

En la misma perspectiva, los artistas de Antofagasta expondrán en Salta, en septiembre próximo, en una muestra de obras de artistas antofagastinos, salteños y tucumanos. ¿QUÉ TAL? En este terreno, las interlocuciones locales de pequeña escala poseen un efecto dinamizador que permite anclar las experiencias limítrofes del arte contemporáneo en las regiones.

Ya tenemos, entonces, dos ejes: el eje de la arcilla y el eje de las clínicas. Tienen propósitos diferentes pero se articulan como momentos diferenciados de una misma voluntad curatorial.

Mencioné las ediciones, en Concepción. Puede ser una iniciativa adscrita como extensión subalterna del bloque de archivos. ¿Se dan cuenta que la trienal es un mapa complejo de intervenciones locales, respecto de las cuáles, las exposiciones santiaguinas no son más que momentos propios de intensidad que corresponde a las necesidades de la propia escena santiaguina? Esta es una distinción fundamental. Las exposiciones de Santiago corresponden a un diseño pensado para plantear tres problemas: 1) exhibir una plataforma de trabajo de archivo; 2) exhibir el traslado de una hipótesis de trabajo museal alternativo que ya había tenido una experiencia de exhibición previa en la Bienal de Valencia; y 3) montar la hipótesis interpretativa de Fernando Castro sobre la escena chilena emergente.

Cuidado. La página web de la trienal no da cuenta de estas complejidades. Las exposiciones de Santiago y Valparaíso no son la imagen de marca de la trienal. Reúnen y definen las propuestas de intervención para el eje Valparaíso-Santiago, entendido como una escena local específica, distinta en consistencia y desarrollo institucional que las escenas propias de cada una de las ciudades involucradas. La Trienal de Chile es esta gran complejidad de iniciativas articuladas, pensando en los dos grandes ejes del diagrama que la sustenta: producción de archivo y desarrollo de escenas locales.

10.6.09

INTERPRETANDO EL DIAGRAMA DE LA TRIENAL DE JUSTO PASTOR MELLADO

© Justo Pastor Mellado


Justo Pastor Mellado mediante su blog (ver enlace) nos ha permitido seguir la intenciones primitivas de la Trienal de Chile, la cual ha seguido de cerca a pesar de su alejamiento. Sus escritos del blog, culminado en su reciente libro Textos de Batalla, han acarreado una consistente reflexión sobre la institucionalidad del arte chileno. Entre sus estrategias de consolidación ha publicado un "diagrama de la Trienal", donde deja explícito los objetivos y rutas a seguir para una productiva Trienal. Si hacemos un zoom detenido vemos que Antofagasta es situada en esta cartografía diagramática del arte chileno, como un área de consolidación de la "escena local", debido a la existencia de una tasa mínima de institucionalidad local, en un plan de acciones a lo largo de Chile (Concepción, Antofagasta Temuco, Colchane y Lota) que contempla: ediciones, clínicas, residencias, encuentros y exposiciones. A pesar de que la Trienal expuesta se inicie en octubro, podemos ver como las primeras acciones de consolidación de escena se han iniciado con la Clínica de Marcos Figueroa en Antofagasta, que le ha permitido establecer relaciones con los artistas locales y su producción artística. A este principio de la Trienal 2009, esperaríamos que se sumara el proyecto de la creación de una carrera de Artes Visuales en Antofagasta, o más bien que pase de ser un proyecto diseñado hace dos años, entre Justo Pastor Mellado, Alexia Tala y Claudio Galeno, a ser una instancia respaldada institucionalmente para realmente poder tener los ingredientes mínimos para aportar a la cultura mediante la consolidación de una escena artística en el norte que pueda integrar la cartografía del arte como mínimo en la franja del Trópico de Capricornio y contribuir a las nuevas políticas chilenas sobre educación.

© Justo Pastor Mellado

4.6.09

TRIENAL DE CHILE, CLÍNICA CON MARCOS FIGUEROA EN ANTOFAGASTA, CONTINUAN LAS JORNADAS

© El Mercurio de Antofagasta

Continúan las actividades de la Trienal de Arte 2009 en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte. El artista argentino Marcos Figueroa ha dirigido una serie de presentaciones realizadas por los artistas residentes que participan de la Clínica. Artistas de diversas disciplinas han exhibido sus obras y se han realizado apreciaciones y debates sobre el arte local y la conformación de una escena regional de artistas. Varios pintores, una performer, algunos fotógrafos y un grafitero han podido interactuar con Marcos Figueroa sobre el sentido actual de arte y la responsabilidad contemporánea del artista.

© La Estrella del Norte

Además, hoy jueves 4 de Junio, se realizó una conferencia de prensa en la Escuela de Arquitectura de la UCN, donde estaba presente la seremi de cultura Elizabeth Ríos, el curador Marcos Figueroa, el coordinador de la Trienal en Antofagasta Christian Nuñez, y el director de la Escuela de Arquitectura José Guerra, junto a los artistas de la Clínica para informar de la orientación de todo este evento, fundamentalmente dirigido a poder estimular la organización de una escena artística antofagastina y la urgente necesidad de la creación de una Escuela de Artes Visuales, un proyecto que la Escuela de Arquitectura está gestionando junto con la apertura de la carrera de Diseño Industrial, con posibilidades para el 2010.

© Claudio Galeno

3.6.09

TRIENAL DE ARTES EN ANTOFAGASTA, MARCOS FIGUEROA EN ESCUELA DE ARQUITECURA UCN


Artista-arquitecto argentino dictará
clínica por dos semanas en la UCN

• Parten actividades en el marco de la primera Trienal de Chile que se realizará entre octubre y noviembre en Antofagasta


Artista visual de formación arquitecto, fue Decano de la Facultad de Artes (1999-2002 y 2002-2006). de la Universidad Nacional de Tucumán, Argentina, Marcos Figueroa, llegará a la Universidad Católica del Norte en el contexto de la primera Trienal de Chile en Antofagasta, ocasión en que la Escuela de Arquitectura de esa Casa de Estudios será el anfitrión por dos semanas de este evento cultural chileno.
En este sentido, en la UCN se desarrollará una clínica de dos semanas la primera quincena de junio, entre el 2 y 12 de junio, que ofrecerá este creador trasandino, ocasión en que interactuará con 19 artistas seleccionados de la escena local de la Región de Antofagasta, entre los que se incluye un alumno de arquitectura. Posterior a ese evento se seleccionarán los artistas que expondrán en la Trienal (octubre) y en el Museo de Arte Contemporáneo de Salta (septiembre).
Entre el 5 de octubre y el 5 de noviembre del presente año se realizará la primera Trienal de Artes Visuales del país, evento emblemático que forma parte de los proyectos con los cuales Chile celebrará su Bicentenario. Antofagasta es una de las ciudades seleccionadas de la Zona Norte del país para realizar exposiciones y un ciclo de video arte. Es así como en el lanzamiento de este evento, se invitó a los artistas a participar en la clínica que dictará Marcos Figueroa. “La misma tiene por objeto generar un espacio activo donde sea posible repensar, reactivar, reconocer, reelaborar y resignificar temas vinculados a las problemáticas actuales del arte.”