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16.3.17

Lyonel Feininger (1871-1956). Fundación Juan March (Madrid), 17 febrero – 28 mayo 2017

Vía Fundación Juan March.

Exposición en Madrid: Lyonel Feininger (1871-1956), 17 febrero – 28 mayo 2017

Esta exposición presenta la trayectoria completa de este artista, alemán y americano, maestro de la Bauhaus y figura imprescindible del panorama artístico de las vanguardias.

Aunque Lyonel Feininger nació en Nueva York, sus padres, músicos de origen alemán, quisieron que se trasladara a Hamburgo para completar su formación musical cuando tenía tan solo dieciséis años. Ese doble origen, americano y alemán, marcó su vida y obra.


"Gelmeroda VIII", 1921. Whitney Museum of American Art, Nueva York. © Whitney Museum, N.Y.

En Alemania, Feininger decidió abandonar la música para dedicarse a lo que era verdaderamente su pasión: el dibujo y la ilustración. Tras recibir clases de dibujo en la Allgemeine Gewerbeschule [la Escuela Pública de Artes y Oficios] de Hamburgo, el artista se adentró en un género entonces incipiente, del que sería uno de sus primeros creadores: el tebeo. Sus viñetas fueron publicadas rápidamente, aunque de manera puntual, en revistas americanas y alemanas. Esta actividad se consolidaría con la firma de contratos para la revista alemana Ulk (en 1895), Lustige Blätter [Páginas cómicas] al año siguiente, siguiente, y, en 1906, el Chicago Sunday Tribune: para este último, Feininger creó The Kin-der-Kids [Los niños Kin-der] y Wee Willie Winkie's World [El mundo de Willie Winkie], sus historietas más relevantes.

Tras consolidar su carrera como ilustrador, Feininger dio un paso más allá con la intención de buscar un medio de expresión que le permitiera desplegar libremente su capacidad. De forma natural y progresiva, fue dejando de lado las tiras cómicas para volcarse en la pintura. Aunque en sus primeros cuadros mantuvo todavía un vínculo con la caricatura, centrándose en escenas callejeras y personajes exagerados, entre 1906 y 1908, tras residir en París, trabajó en una línea más abstracta abandonando prácticamente la figura y adoptando un lenguaje basado en las líneas rectas y los planos fragmentados de color.


Portada de The Chicago Sunday Tribune con imagen satírica de Lyonel Feininger, 29 de abril de 1906. Colección Achim Moeller, Nueva York

En 1919 Walter Gropius lo invitó a formar parte de la Bauhaus para que dirigiera el taller de grabado, en el que Feininger impartió clases hasta su clausura por los nazis en 1932. Esta experiencia le hizo desarrollar en profundidad la xilografía, técnica que le permitió ahondar en sus lienzos en el juego de los distintos planos. Con la llegada del nazismo, su arte fue tachado de "degenerado". En 1937, decidió regresar de nuevo a Estados Unidos, donde viviría hasta su muerte.

Dentro de la línea expositiva en la que la Fundación Juan March lleva años trabajando para presentar figuras, épocas o aspectos insuficientemente explorados de la cultura moderna, la exposición Lyonel Feininger (1871-1956) es una suerte de "retrospectiva concentrada" de la obra del artista. La muestra reúne cerca de cuatrocientas obras procedentes de diversas colecciones públicas y privadas de Europa y Estados Unidos, a través de las cuales se plantea un recorrido por su obra articulado en torno a las diferentes técnicas en las que el artista trabajó (dibujo, obra gráfica, pintura, fotografía y construcción de juguetes) y a los principales temas de su producción: la caricatura y los dibujos satíricos; los lugares emblemáticos que le inspiraron como París, Deep, Halle, Gelmeroda o Manhattan; su fijación por los puentes, las torres, los paisajes marinos y la vida urbana.

La exposición se acompaña de un catálogo, que constituye la primera monografía sobre Feininger en español, con ensayos y textos de algunos de los más reputados especialistas en su obra como Wolfgang Büche, Ulrich Luckhardt, Maurizio Scudiero, Heinz Widauer, Peter Selz, Achim Moeller, Danilo Curti-Feininger, Martin Faass o Sebastian Ehlert. Además, se publica como edición complementaria La ciudad en los confines del mundo, volumen sobre el artista publicado en 1965 en inglés y alemán, con textos del también pintor T. Lux Feininger y fotografías de Andreas Feininger, dos de sus tres hijos.

4.11.15

Arte precolombino como inspirador de la Bauhaus: A Beautiful Confluence: Anni and Josef Albers and the Latin American World



Vía El País.

La obra de Josef y Annie Albers se expone en el nuevo Museo de las Culturas de Milán

Josef Albers (1888, Bottrop, Alemania—1976, New Heaven, EE UU) comenzó su serie Homenaje al Cuadrado en 1949 y siguió trabajando en ella hasta el final de sus días. En el millar de versiones que realizó de esta obra cumbre del arte contemporáneo, habla de la complejidad de la visión y la necesidad de una contemplación activa. Annelise Fleischmann (1899, Berlin—1994, Orange, EE UU) está considerada como la artista textil más importante del siglo XX y la primera en llevar sus diseños a los grandes museos de arte contemporáneo de todo el mundo. Artistas y teóricos, la pareja se conoció en la Bauhaus y se casó en 1925.

Cuando todavía vivían en Berlín, antes de que los nazis llegaran al poder, la obra de Josef y Annie Albers ya mostraba formas y colorido característicos de las culturas precolombinas. Conocían y admiraban las obras hechas por artistas anónimos con materiales básicos, formas sencillas y repetición de motivos. No en vano, la pareja viajó en numerosas ocasiones por México, Perú, Chile y Cuba y se empapó del arte latinoamericano, como revela la exposición Una maravillosa confluencia, con la que se inauguró la pasada semana el Museo de las Culturas de Milán de manera oficial. Hasta el 21 de febrero se podrá ver esta muestra en el nuevo centro, cuya apertura provisional se adelantó a mayo en coincidencia con la Expo.

Porque, después de que Hitler ordenara desmontar la Bauhaus (Albers había sido profesor en sus tres sedes: Weimar, Dessau y Berlín), ambos se tuvieron que exiliar a Estados Unidos como profesores. Recién instalados, comenzaron a viajar por los países citados y no lo dejaron de hacer hasta el final de sus días. Compraban, coleccionaban y documentaban con fotografías y textos cada uno de los objetos ante los que se quedaban prendados. La influencia del arte precolombino queda visiblemente reflejada en la muestra. Nicholas Fox Weber, presidente de la Fundación que difunde el legado de los Albers y comisario de la exposición, ha querido que, sin cartelas identificatorias de cada una, las obrasse contemplen en relación con las 180 piezas precolombinas elegidas de la amplísima colección que atesoraron durante sus viajes. Hay tejidos ornamentales y de uso diario, arte plumario, fotos de los edificios de mampostería encajados sin argamasa como sobre los que se levanta el Templo del Sol en Coricancha, en Cuzco, figurillas de Chupícuaro. Junto a estos antiguos tesoros van desfilando las pinturas de formas geométricas y llamativo colorido o las delicadas composiciones de Josef Albers.

Las famosas creaciones sobre telas de Annie ocupan las vitrinas centrales y a veces parecen trepar entre las obras de su marido, especialmente en las cuatro versiones de Homenajes al cuadrado, la emblemática serie de Josef Albers representada en todos los grandes museos de arte contemporáneo del mundo. La serie se centra en la representación de un cuadrado central y una serie de sucesivos márgenes de colores puros, que reitera en distintas gradaciones cromáticas y matices pictóricos y que constituye un estudio único sobre la visión y el color.

Juegos de colores

“Si nos fijamos esos juegos con los colores se apuntan en obras anteriores y en pequeños tapices que conoció en sus viajes a Perú o a México”, dice el comisario. Como ejemplo, señala un cinturón hecho con pequeñas plumas azules y anaranjadas sobre el que se expone una serie de ocho pinturas en las que se reproducen diferentes combinaciones de colores.

Fox Weber añade que es la primera muestra sobre la influencia latinoamericana en la obra de los Albers. El museo inaugura simultáneamente una muestra dedicada a Gauguin y otra a la muñeca Barbie. ¿No pensarían los Albers que es una mezcla muy ecléctica? “Es un museo público que tiene que complacer a todo tipo de espectadores”, responde el comisario. “Creo que a los Albers les hubiera divertido”, agrega.

17.10.15

Max Bill, exposición en Madrid, Fundación Juan March, 16 octubre 2015 – 17 enero 2016


Pinturas y esculturas de Max Bill, en las salas de exposiciones de la Fundación March. © ABC / ISABEL PERMUY

Vía Fundación Juan March.

El artista suizo Max Bill (Winterthur, 1908-Berlín, 1994) fue un multitalento que articuló su vida en torno al trabajo artístico y la reflexión sobre unas pocas, pero grandes, ideas –las de forma, concreción, función, figura, belleza o configuración. Fue un creador inserto en la tradición renacentista del homo universalis, un "configurador" que combinó las virtudes del homo faber y del homo ludens durante toda su intensa vida.

Esta primera retrospectiva de Max Bill en España exhibe de manera concentrada la obra completa del artista, porque cubre, tanto cronológica como temáticamente, todos los aspectos de su polifacética creación: la pintura, la obra gráfica, la escultura, la arquitectura, el diseño de libros y revistas, el diseño industrial y de mobiliario, el grafismo y la tipografía publicitaria –desde los carteles de gran formato hasta las pequeñas inserciones en publicaciones periódicas– y el diseño de espacios expositivos. Una cuidada selección de 170 obras y documentos procedentes de colecciones e instituciones públicas y privadas europeas y americanas materializan esta idea de "retrospectiva concentrada", que ha guiado desde sus inicios el desarrollo de la exposición y del catálogo que la acompaña.

La obra de Max Bill ha podido verse hasta ahora en España formando parte de exposiciones colectivas y, sobre todo, en la muestra individual que le dedicaron el Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid y la Fundació Miró de Barcelona en 1980, la primera en nuestro país que presentaba a un tiempo pinturas, esculturas y obra gráfica. Su arquitectura, a la que se le han dedicado diversos estudios y publicaciones, ha despertado igualmente el interés entre nosotros, como también su paso por la Bauhaus y su relación fundacional con la Hochschule für Gestaltung Ulm (HfG) [Escuela Superior de Diseño de Ulm], creada en 1951.

Tras una serie de exposiciones significativas recientes, celebradas en el Kunstmuseum de Stuttgart, el Kunstmuseum y el Gewerbemuseum de Winterthur y la Haus Konstruktiv de Zúrich entre 2005 y 2008 (en esta última fecha con motivo del centenario de Bill), la muestra que ahora presenta la Fundación Juan March quiere ofrecer una visión actualizada de la obra del artista suizo y de su significado para las artes plásticas, la arquitectura y el diseño.

La muestra ha sido concebida y organizada en estrecha colaboración con la max, binia & jakob bill stiftung y ha contado con el asesoramiento principal de Jakob Bill, y para ello se han seleccionado obras fundamentales y representativas de toda la trayectoria del artista, que fue alumno de la Bauhaus entre 1927 y 1928 y, como se ha dicho, arquitecto y cofundador de la Escuela de Ulm en 1951, además del máximo exponente del llamado konkrete kunst [arte concreto], tendencia que ha marcado la creación suiza contemporánea. Bill destaca, además de por su influencia en la arquitectura española, por su influjo en las corrientes geométricas latinoamericanas, una pista que la Fundación Juan March ya tuvo ocasión de mostrar en la exposición América Fría. La abstracción geométrica en Latinoamérica, 1934-1973. También destaca por sus ensayos, su dedicación a la enseñanza y sus preocupaciones políticas y sociales. A todos esos aspectos de su vida y su obra atiende el catálogo de la muestra, profusamente ilustrado y publicado en dos ediciones, española e inglesa, con ensayos de especialistas internacionales y españoles y una selección de textos inéditos de Max Bill.

La exposición max bill ha estado precedida por una muestra, dedicada a la obra gráfica de del artista, en la que se han exhibido más de un centenar de piezas y que ha tenido como sedes el Museu Fundación Juan March, en Palma de Mallorca (25 de febrero-30 de mayo de 2015) y el Museo de Arte abstracto Español de Cuenca (24 de junio-18 de septiembre de 2015). Algunas de estas obras se muestran también en Madrid.

En un texto sobre cuestiones relacionadas con el diseño de exposiciones escrito en 1948, Max Bill decía haberse preguntado con frecuencia "por qué se visitan las exposiciones. He llegado a la conclusión […] de que la mayoría de los visitantes esperan recibir una sensación que exceda el ámbito de su vida cotidiana. La visita a una muestra –añadía– es una ocasión para interrumpir la vida diaria con un día de fiesta".

La obra de Bill puede considerarse como una intensa fiesta de las formas; con aquellas formas que encuentran su función en la vida diaria –como las del diseño y la arquitectura–, y con aquellas con las que se celebra una belleza que no tiene función material –la de las obras de arte, que Bill definió frecuentemente como "objetos configurados para el uso espiritual"–. A festejar ese doble juego está dedicada esta exposición.