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11.8.17

Carlos García Huidobro, obituario


Carlos G. Huidobro en detalle de fotografía publicada por Pérez Oyarzún.

El miércoles 9 de agosto falleció Carlos García Huidobro, quien fue parte de la destacada oficina de arquitectura Bresciani, Valdés, Castillo y Huidobro (BVCH).

Como se indica en el libro monográfico de esa oficina escrito por Pérez Oyarzún, G. Huidobro inició sus estudios en Arquitectura en la Universidad Católica de Chile en 1936, y se graduó en 1949. En 1941 con Fernando Castillo formaron una oficina, y en 1944 se unió Héctor Valdés. Más tarde, en 1953, se unió a la sociedad el arquitecto Carlos Bresciani.

En 1948 crearon la sociedad de casas prefabricadas INCAP, la que duró hasta 1950. Con la sociedad con Bresciani, empezaron a desarrollar encargos de mayor envergadura. En 1954 empezaron a desarrollar el extenso proyecto de la Unidad Vecinal Portales en Santiago, y se realiza el conjunto habitacional Matta-Viel. En 1955 fueron contratados para desarrollar proyecto para la Sociedad Modernizadora de Arica, entidad que luego sería la Junta de Adelanto de esa ciudad nortina, con destacados proyectos como la Población Chinchorro y el conjunto habitacional Ex-Estadio. En el año 1956, G. Huidobro, que tenía un declarado interés por el arte (en un testimonio sobre su vida, G. Huidobro revela que el interés por el arte provenía de su familia), invitó al escultor Ricardo Irarrázaval para que ejecutara los bajo relieves de la Villa Portales.

En 1957 G. Huidobro fue becado por el British Council y viajó a Londres, donde entró en contacto con la chilena Mónica Pidgeon, la editora de la revista Architectural Design (AD), así como con el crítico Theo Crosby. A partir de ese viaje, se convirtió en el representante de Chile en la revista AD. En 1960 realizaron los connotados proyectos para las oficinas del Servicio de Seguro Social en Antofagasta, la Hostería de Chañaral, y en Arica el Casino y la segunda etapa del Estadio Carlos Dittborn. En ese mismo año G. Huidobro en París se reunió con el escultor Raúl Valdivieso, que resultó en el obsequio de Roberto Matta de una obra para la Universidad Técnica del Estado. En 1962, el Instituto de Arte Americano en Argentina, publicó una monografía sobre las obras de BVCH. La oficina se disolvió a partir de 1965, con la retirada de Valdés (temporal) y Castillo (definitiva). Bresciani y G. Huidobro mantuvieron la sociedad hasta 1969. En 1967 inician el proyecto de la remodelación San Borja, y se terminan las obras de la Villa Portales y de las Torres de Tajamar. En 1969 G. Huidobro participó en la creación de un comité para la restauración del templo de San Francisco.

En el libro de Pérez Oyarzún en un testimonio G. Huidobro, decía:

"En lo que se refiere a mi relación con la oficina, permanecí mucho en ella. No tenía otras actividades fuera. A pesar de esta circunstancia, me correspondió Jugar un papel en la difusión internacional de la oficina. Ello se debió a mi amistad con Mónica Pidgeon. La manera en que llegué a relacionarme con ella es curiosa: la familia de Mónica Lehmann -ese era su apellido de soltera- era de San Felipe, tal como Roberto Lepe, de la empresa DELTA. El año 1957 viaje a Londres por tres meses gracias a una beca del British Council. Antes de partir, Roberto me dio los datos de Mónica. Me dijo que estaba relacionada con la arquitectura. La conocí en Londres, en lo que fue el comienzo de una amistad que dura hasta hoy. Gracias a ella conocí a mucha gente. A su vez, ella publicó muchos de nuestros proyectos. Con motivo de la realización de la UNCTAD, Mónica y otras personas de la revista Architectural Design, visitaron Chile. (...) En cuanto a nuestra forma de trabajo, cuando se presentaba un proyecto, especialmente si tenía cierta importancia, discutíamos al comienzo. Luego uno de nosotros se encargaba de desarrollarlo. En los proyectos más grandes, eso sí, trabajábamos todos. Es importante subrayar también que tuvimos muy buenos colaboradores. Entre otros, mencionaría a Arturo Urzúa, Julio Bravo y Guillermo Chiang. También confiábamos mucho en nuestros calculistas."

"Las relaciones personales intervenían también en la historia de los proyectos Así por ejemplo, nos tocó conocer artistas como Raúl Valdivieso, Rodolfo Opazo, Roberto Matta y Ricardo lrarrázaval. Mi amistad con Ricardo lrarrázaval motivó su intervención en los bajo relieves de la Unidad Vecinal Portales. Él ya había hecho una intervención interesante en la casa que construí para mi familia en la calle Colón. Era un volumen simple de ladrillo. En el living había una chimenea exenta y un pilar metálico central que nunca molestó. La chimenea era de hormigón y estucada con yeso, Ricardo hizo allí una intervención muy bonita: una forma circular producida por la reiteración de una pequeña figura generada a través de raspar el yeso y dejar a la vista el hormigón. De esa primera experiencia, y de una relación de amistad, surgieron los bajorrelieves en el hormigón de la Portales. / Hoy, a más de treinta años de lo que fueron los últimos trabajos de la oficina, esos días me parecen lejanos. En cierto sentido, siempre fui diferente a mis socios. A diferencia de ellos, siempre aprecié los objetos antiguos, muebles, cuadros. Y he vivido rodeado de ellos. A diferencia de ellos, también, siempre fui mal lector y escritor. Tal vez porque me crie en el campo."

16.10.10

La memoria de la arquitectura modernista del Estadio Carlos Dittborn de Arica

De ARTE Y ARQUITECTURA (ART AND ARCHITECTURE)


"La Junta de Adelanto de Arica y la Comisión Coordinadora del Gobierno hicieron el milagro ariqueño", decía en mayo de 1962 un artículo de la relevante revista chilena En Viaje publicada por Ferrocarriles del Estado.

Chile había logrado ser designado como Sede del Campeonato Mundial de Fútbol, en 1956, designando un Comité Ejecutivo del Campeonato, lo que empezó a consolidarse al dictarse "una ley especial que concedía fondos para la construcción o ampliación de los estadios que serían necesarios para el mejor desarrollo del campeonato", fondos que se empezaron a reunir desde enero de 1957, mientras que la Dirección General de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas inició los estudios y proyectos. El plan inicial de sedes para el Mundial no incluía el Norte Grande de Chile, sino que la preselección incluía Santiago, Viña del Mar, Concepción, La Serena, Rancagua, Talca y Temuco.

Sin embargo, para el mundial de fútbol de ese año, que se realizaría en Chile, Antofagasta y Arica pretendían ser sedes regionales del campeonato que se celebró en Chile. Mientras en Antofagasta el proyecto fue un proyecto de la oficina de Mario Recordón, con los arquitectos A. Gomez y L. Lira, desarrollado a partir de 1959, el proyecto para Arica se inició en 1957, encargado a la destacada oficina chilena Bresciani Valdés Castillo Huidobro (BVCH) por la Sociedad Modernizadora de Arica (que al año siguiente se consolidó como la Junta de Adelanto de Arica).

"Cuando Chile solicitó la sede del Campeonato Mundial, Arica virtualmente no era tomada en cuenta para ser subsede. Sin estadio, con una población muy reducida, y son haber efectuado grandes espectáculos deportivos, muy pocos soñaban siquiera con 7 encuentros del campeonato del mundo. Recién cuando en 1960 los sismos destruyeron gran parte del sur del país, surgió la posibilidad efectiva.

El estadio de Antofagasta emplazado en los terrenos del Club Hípico, se diseñó para albergar entre 25000 a 28000 personas, y quedó muy bien resuelto, integrando la característica pendiente topográfica de la ciudad, pero sus obras no estuvieron finalizadas para el evento, inaugurándose recién en 1964.

Por otro lado, el estadio Carlos Dittborn de Arica para 25000 personas, acogió con orgullo una serie de partidos de fútbol, siendo una de las únicas tres ciudades que acogieron partidos además de Santiago. La oficina de arquitectura BVCH tiene además varias otras obras significativas en Arica, entre las cuales está la Población Chinchorro y el Casino. Los arquitectos, para el Estadio, crearon un diseño de gran singularidad, con una obra que a pesar de su gran capacidad, es amable en cuanto a dimensiones en el paisaje. Además configura un entorno de vías elevadas laterales, definiendo una experiencia espacial de fuerte connotación brutalista, acentuada por sus estructuras diagonales y la repetición invertida de la textura de las graderías convertidas en fachada.

De ARTE Y ARQUITECTURA (ART AND ARCHITECTURE)


Así la designación de Arica como sede, se debió al hecho de concretar las instalaciones necesarias, que incluían camarines apropiados y dos canchas de entrenamiento. Uno de los principales problemas con que se enfrentaron los ariqueños fue el pasto ya que los terrenos eran salitrosos, lo que hace muy dificil el cultivo de especies vegetales. El tema se solucionó mediante el uso de una semilla especial traída de Alemania y el lavado de la tierra, por recomendación de agrónomos. Así se obtuvo un césped apropiado tanto en el estadio como en las canchas de entrenamiento.

Pero, teniendo el espacio y la arquitectura para el espectáculo, otro aspecto relevante constituía albergar tanto a jugadores como a los espectadores que llegarían a apreciar los partidos. Afortunadamente gracias al afán modernizador de Arica, para el evento la ciudad contaba con una infraestructura moderna. De esa forma los equipos de Uruguay, Colombia, Unión Sovietica y Yugoslavia, se alojaron en los hoteles El Paso (HONSA), El Morro, Valle de Azapa y la Hostería de Arica (HONSA), este último un proyecto, posiblemente del arquitecto Martín Lira, quien también construyó un edificio de viviendas para la Caja de Periodistas en el centro de la ciudad. Los turistas ocuparían los otros hoteles y casas particulares que se ofrecerían como alternativa de hospedaje.

El tercer aspecto de fundamental relevancia constituyó las radiocomunicaciones, resueltas en este caso gracias a la ayuda de la Corporación de Fomento (CORFO). Mediante los trabajos que se realizaron, en 1962, se contaba con la capacidad para que varias emisoras pudieran transmitir simultánamente, y se habían mejora las comunicaciones con Santiago. A esta mejora tecnológica se sumó el traslado, mediante un avión militar a reacción, del registro fotográfico de los partidos hasta Santiago solo 4 horas después de terminado cada partido.

De ARTE Y ARQUITECTURA (ART AND ARCHITECTURE)


"La ardua labor en Arica", para lograr ser sede, es un motivo más para resguardar la memoria de la modernidad promovida por la Junta de Adelanto, que no solo logró concretar un imaginario modernista de mucho interés, con arquitectos de remombre y arquitecturas adecuadas, sino que integró a su vida urbana la relevancia de un evento deportivo. La actitud progresista de Arica queda muy bien expresada en las palabras de Valentin Granatkin, vicepresidente de la FIFA y jefe de fútbol de la Unión Soviética, publicada en ese número especial para el campeonato mundial de la revista En Viaje:

"Cuando vi el desierto desde la ventanilla del avión, durante más de 2 horas, me sobrecogí y pensé que no podría ser cierto que en estos parajes se efectúen encuentros del campeonato mundial. Pero una vez en tierra comprobé lo que puede la labor del hombre, cuando se esfuerza por cumplir"

A pesar de la memoria modernista contenida en la magnífica obra ariqueña, el estadio se incluyó en un plan de remodelación de estadios a nivel nacional que debieran haber estado terminados para el Bicentenario, entre los cuales también estaba el de Antofagasta.

En Arica las obras se iniciaron este año 2010. El proyecto es una transformación radical por no decir aberrante de la singularidad estética moderna del diseño de BVCH. Totalmente recubierto de pieles, sin duda el estilo de publicitados estadios internacionales pero que destruye un patrimonio nacional que forma parte de la memoria reciente de Chile y del ímpetu de la Junta de Adelanto. Sin duda la memoria es frágil, y si bien estas remodelaciones fueron iniciativas del Gobierno, los mismo ariqueños, al apoyar proyectos de transformación tan agresivos, desconocen el legado de su contundente patrimonio modernista. Siempre pienso ¿porque siempre construimos sobre lo anterior? ¿Porque no hacer algo nuevo en otro sitio? ¿no se puede mejorar sin alterar o hacer tabula rasa? ¿tenemos una obsesión por lo nuevo?

17.6.09

TRANSFORMACION DE LAS VIVIENDAS DE LA POBLACION EX ESTADIO, ARICA. ARQUITECTOS BRESCIANI VALDÉS CASTILLO HUIDOBRO

© Ediciones ARQ / Luis Ladrón de Guevara

Existen excelentes imágenes que se han convertido en iconos de la arquitectura chilena, principalmente por la calidad estética del trabajo de sus autores, arquitectos y fotógrafos, como en el caso de la oficina Bresciani Valdés Castillo Huidobro con el trabajo de Rene Combeau y Luis Ladrón de Guevara. Un buen ejemplo es la foto de las viviendas de la población Ex-Estadio en Arica, tomada desde uno de los bloques. Esa imagen muestra una arquitectura abierta y entrelazada, que articula la pendiente bajo el rigor de una geometría muy abstracta, donde es difícil diferenciar donde se dividen las propiedades, y seguramente eso es lo que tiene de más atrayente en la imagen esa idea socialista de abandono de la individualidad y privacidad hacia lo publico y comunitario.

Pero para actualizar la lectura de esa icónica foto de Luis Ladrón de Guevara, expongo una nueva foto del área tomada recientemente, debo confesar que es bastante impactante encontrarse justamente con lo contrario de lo que trasmite al imagen de las viviendas recien construidas. Lo que se ve ahora más bien es la agresiva individualización de la propiedad privada, y por supuesto la ocupación con ampliaciones de todo tipo de espacios que daban es imagen de comunidad, sean patios o terrazas. No olvidemos que el traspaso de los ideales arquitectónicos a los hábitos de los usuarios no siempre coinciden, como en otro caso emblemático, en este caso en Antofagasta, la población Salar del Carmen (Corvalis).

© Claudio Galeno

14.5.07

Servicio de Seguro Social de Antofagasta, Demolido


La prestigiosa oficina Bresciani, Valdés, Castillo, Huidobro legó al norte de Chile un número significativo de destacadas obras arquitectónicas. Al observar la diversidad de su obra, desde la población Chinchorro en Arica hasta la Hostería de Chañaral, por mencionar algunos, resalta la versatilidad en las resoluciones, que aun siguiendo el lenguaje más racionalista de la modernidad, destacan por su adaptación a la singularidad de sus emplazamientos.

Una de las obras más entusiastas con el discurso moderno, fue el destacado edificio del Servicio de Seguro Social de Antofagasta, lamentablemente demolido el año 2005. Según palabras del arquitecto Héctor Valdés, en el desarrollo del proyecto se esforzaron por “lograr una proposición espacial, volumétrica y arquitectónica, ajustada al programa, al lugar y al carácter del edificio”.

La obra es consecuente con los principios de la modernidad, pero fundamentalmente adecuada al clima, al paisaje desértico y a las características particulares del lugar. Con esa aspiración, en un proyecto de escasos metros cuadrados, se aplicaron varios de los conceptos predicados por la nueva arquitectura: planta libre, estructura independiente de las fachadas, ventana corrida, pilotís y quiebra-sol, logrando una composición armónica con la condición de esquina y con la pendiente del terreno, lo que acentuaba su expresión de volumen geométrico suspendido. Ese edificio estaba revestido con una piel de bloques perforados, que tamizaban la intensa luminosidad del desierto y que transmitían una imagen conceptual clara de arquitectura adecuada al medio ambiente.

El edificio, uno de los casos paradigmáticos de la modernidad chilena, a pesar de todas sus virtudes, no tuvo buena fortuna. Al deterioro generado por un asentamiento del terreno en los años setenta, se sumaron paulatinas mutilaciones e intervenciones sobre el proyecto original, demoliendo la gran escalera de acceso y retirando el revestimiento original de bloques perforados. Su fatal destino culminó con el remate de la obra, derivado de la quiebra del último dueño, y su lamentable posterior demolición sin cumplir siquiera cincuenta años. Su desaparición es la inocente prueba de nuestro ofuscamiento por la vertiginosa y prometedora contemporaneidad, donde asistimos impávidos a la fragmentación de nuestra herida e incompleta memoria social, fruto del escaso reconocimiento del gran valor de nuestro patrimonio arquitectónico reciente.

Por Claudio Galeno