Mostrando las entradas con la etiqueta transformación. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta transformación. Mostrar todas las entradas

17.6.17

Patrimonio industrial, editorial de Arquitectura Viva 182 (2006), por Luis Fernández-Galiano

Vía Arquitectura Viva.


© Arquitectura Viva.

Inmersos en la Tercera Revolución Industrial, necesitamos no olvidar la Segunda y la Primera. En el tránsito entre los siglos XVIII y XIX, Europa fue teatro de una colosal mutación técnica y social, la mayor experimentada por la humanidad desde el Neolítico, que condujo desde una economía agrícola y rural a otra industrial y urbana, impulsada por el carbón, la máquina de vapor y el ferrocarril, y a esta transformación hemos convenido en llamar Primera Revolución Industrial. El siguiente cambio radical tendría lugar en la coyuntura entre los siglos XIX y XX, afectaría a un ámbito geográfico mucho más amplio, y de nuevo modificaría la estructura económica y la vida cotidiana bajo el impacto del petróleo, la electricidad y el automóvil, vectores de la denominada Segunda Revolución Industrial. Hoy estamos viviendo una nueva mudanza, gestada a caballo de los siglos XX y XXI, y basada en el doble pilar de las energías renovables y los medios y herramientas digitales, otra transformación histórica para la que se ha acuñado el nombre de Tercera Revolución Industrial, término que emplea el Parlamento Europeo y que el escritor y activista Jeremy Rifkin describe como la combinación de Internet, la electricidad verde y la impresión 3-D con la conocida como ‘economía distribuida’, una forma sostenible de capitalismo que se describe como la organización en red de empresas pequeñas y medias, y que parece ser más eficaz para estimular la innovación que la economía centralizada o la descentralizada inconexa.

El patrimonio industrial es una herramienta material para recordar las mutaciones históricas que nos han hecho lo que somos, y sin cuyo concurso las transformaciones técnicas, económicas y sociales resultan ininteligibles. Al mismo tiempo, los edificios y paisajes que fueron producto y escenario de ese cambio son valiosas estructuras físicas y territoriales donde se acumulan los materiales, la energía y el esfuerzo humano que los hizo posibles, por lo que su conservación o reciclaje para nuevos usos no es sino un razonable imperativo ecológico. Depósitos de la memoria colectiva, y depósitos también de trabajo y talento, los restos construidos de las revoluciones industriales merecen conservarse como parte esencial de nuestro patrimonio mental y material. Pero al igual que la memoria de los hechos más trágicos de nuestro pasado común debe templarse por una voluntad de reconciliación que exige la amnistía de la amnesia, la memoria de los logros más sobresalientes de nuestra historia técnica e industrial no debe excluir prescindir de ellos cuando su pervivencia física constriñe las transformaciones exigidas por el cambio social, evitando el síndrome de ‘Funes el memorioso’, el personaje de Borges cuya infinita capacidad de recordar condena a la inmovilidad. Discriminar entre lo que merece recordarse y lo que puede olvidarse, entre lo que debe conservarse y lo que puede desaparecer, es una tarea difícil y arriesgada, pero también un desafío imprescindible para las sociedades de la Tercera Revolución Industrial.

Luis Fernández-Galiano

7.1.12

Carta de Christian de Groote sobre el Parque José Domingo Gómez (Plaza Juan Pablo II)

© Santiagonostalgico - Flickr.

Vía Plataforma Urbana.

Señor Director [El Mercurio de Santiago]:

Quisiera referirme a un par de cartas que han aparecido en “El Mercurio” sobre el parque que enfrenta la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, parque existente desde hace más de 100 años. Dicha área verde, consustancial y contemporánea con el Parque Forestal, siempre ha sido parque, no una plaza, y su nombre recuerda al poeta José Domingo Gómez Rojas (1896-1920).

El nombre del papa Juan Pablo II hizo su aparición cuando la Universidad San Sebastián intentó instalar ahí una estatua gigante del Santo Padre, con varios pisos de estacionamientos subterráneos como basamento. Sin embargo, el Consejo de Monumentos Nacionales vetó la colocación de la estatua, por lo que hoy constituye un contrasentido llamar plaza a lo que es un parque y, peor aún, llamarlo Juan Pablo II cuando ya no existe razón alguna para sustituir el nombre del poeta.

Pues bien, el Colegio de Arquitectos, junto con la municipalidad de Recoleta, ha lanzado un concurso público para la remodelación de este parque a fin de “convertirlo en un “lugar de encuentro de la comunidad”. En las bases del concurso se contempla un área para “expresiones artísticas” y la remodelación de la feria de artesanos.

Se sigue cayendo en el error de creer que los parques son áreas disponibles para cuando las autoridades municipales se sienten llamadas a hacer aportes a la comunidad o cuando hay elecciones ad portas. Sin embargo, esas mismas autoridades han mantenido en el peor de los abandonos dicho espacio público, en grave desmedro de sus especies arbóreas, especialmente una veintena de ombúes centenarios, amén de tolerar una pseudo feria de artesanos y la instalación de una variedad de gigantografías que hacen que la actual preocupación sea mirada con bastante escepticismo.

La municipalidad de Recoleta, en cambio, podría hacerse cargo de ese Club de Tenis ubicado inmediatamente al poniente del parque, que funcionaba a la chilena, es decir, sin pagar arriendo, patentes o contribuciones y ganar un área importante para el parque, en lugar de buscar laureles cuando lo que tiene que hacer es restituir el parque a su estado original.

Christian de Groote
Arquitecto

16.10.10

La memoria de la arquitectura modernista del Estadio Carlos Dittborn de Arica

De ARTE Y ARQUITECTURA (ART AND ARCHITECTURE)


"La Junta de Adelanto de Arica y la Comisión Coordinadora del Gobierno hicieron el milagro ariqueño", decía en mayo de 1962 un artículo de la relevante revista chilena En Viaje publicada por Ferrocarriles del Estado.

Chile había logrado ser designado como Sede del Campeonato Mundial de Fútbol, en 1956, designando un Comité Ejecutivo del Campeonato, lo que empezó a consolidarse al dictarse "una ley especial que concedía fondos para la construcción o ampliación de los estadios que serían necesarios para el mejor desarrollo del campeonato", fondos que se empezaron a reunir desde enero de 1957, mientras que la Dirección General de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas inició los estudios y proyectos. El plan inicial de sedes para el Mundial no incluía el Norte Grande de Chile, sino que la preselección incluía Santiago, Viña del Mar, Concepción, La Serena, Rancagua, Talca y Temuco.

Sin embargo, para el mundial de fútbol de ese año, que se realizaría en Chile, Antofagasta y Arica pretendían ser sedes regionales del campeonato que se celebró en Chile. Mientras en Antofagasta el proyecto fue un proyecto de la oficina de Mario Recordón, con los arquitectos A. Gomez y L. Lira, desarrollado a partir de 1959, el proyecto para Arica se inició en 1957, encargado a la destacada oficina chilena Bresciani Valdés Castillo Huidobro (BVCH) por la Sociedad Modernizadora de Arica (que al año siguiente se consolidó como la Junta de Adelanto de Arica).

"Cuando Chile solicitó la sede del Campeonato Mundial, Arica virtualmente no era tomada en cuenta para ser subsede. Sin estadio, con una población muy reducida, y son haber efectuado grandes espectáculos deportivos, muy pocos soñaban siquiera con 7 encuentros del campeonato del mundo. Recién cuando en 1960 los sismos destruyeron gran parte del sur del país, surgió la posibilidad efectiva.

El estadio de Antofagasta emplazado en los terrenos del Club Hípico, se diseñó para albergar entre 25000 a 28000 personas, y quedó muy bien resuelto, integrando la característica pendiente topográfica de la ciudad, pero sus obras no estuvieron finalizadas para el evento, inaugurándose recién en 1964.

Por otro lado, el estadio Carlos Dittborn de Arica para 25000 personas, acogió con orgullo una serie de partidos de fútbol, siendo una de las únicas tres ciudades que acogieron partidos además de Santiago. La oficina de arquitectura BVCH tiene además varias otras obras significativas en Arica, entre las cuales está la Población Chinchorro y el Casino. Los arquitectos, para el Estadio, crearon un diseño de gran singularidad, con una obra que a pesar de su gran capacidad, es amable en cuanto a dimensiones en el paisaje. Además configura un entorno de vías elevadas laterales, definiendo una experiencia espacial de fuerte connotación brutalista, acentuada por sus estructuras diagonales y la repetición invertida de la textura de las graderías convertidas en fachada.

De ARTE Y ARQUITECTURA (ART AND ARCHITECTURE)


Así la designación de Arica como sede, se debió al hecho de concretar las instalaciones necesarias, que incluían camarines apropiados y dos canchas de entrenamiento. Uno de los principales problemas con que se enfrentaron los ariqueños fue el pasto ya que los terrenos eran salitrosos, lo que hace muy dificil el cultivo de especies vegetales. El tema se solucionó mediante el uso de una semilla especial traída de Alemania y el lavado de la tierra, por recomendación de agrónomos. Así se obtuvo un césped apropiado tanto en el estadio como en las canchas de entrenamiento.

Pero, teniendo el espacio y la arquitectura para el espectáculo, otro aspecto relevante constituía albergar tanto a jugadores como a los espectadores que llegarían a apreciar los partidos. Afortunadamente gracias al afán modernizador de Arica, para el evento la ciudad contaba con una infraestructura moderna. De esa forma los equipos de Uruguay, Colombia, Unión Sovietica y Yugoslavia, se alojaron en los hoteles El Paso (HONSA), El Morro, Valle de Azapa y la Hostería de Arica (HONSA), este último un proyecto, posiblemente del arquitecto Martín Lira, quien también construyó un edificio de viviendas para la Caja de Periodistas en el centro de la ciudad. Los turistas ocuparían los otros hoteles y casas particulares que se ofrecerían como alternativa de hospedaje.

El tercer aspecto de fundamental relevancia constituyó las radiocomunicaciones, resueltas en este caso gracias a la ayuda de la Corporación de Fomento (CORFO). Mediante los trabajos que se realizaron, en 1962, se contaba con la capacidad para que varias emisoras pudieran transmitir simultánamente, y se habían mejora las comunicaciones con Santiago. A esta mejora tecnológica se sumó el traslado, mediante un avión militar a reacción, del registro fotográfico de los partidos hasta Santiago solo 4 horas después de terminado cada partido.

De ARTE Y ARQUITECTURA (ART AND ARCHITECTURE)


"La ardua labor en Arica", para lograr ser sede, es un motivo más para resguardar la memoria de la modernidad promovida por la Junta de Adelanto, que no solo logró concretar un imaginario modernista de mucho interés, con arquitectos de remombre y arquitecturas adecuadas, sino que integró a su vida urbana la relevancia de un evento deportivo. La actitud progresista de Arica queda muy bien expresada en las palabras de Valentin Granatkin, vicepresidente de la FIFA y jefe de fútbol de la Unión Soviética, publicada en ese número especial para el campeonato mundial de la revista En Viaje:

"Cuando vi el desierto desde la ventanilla del avión, durante más de 2 horas, me sobrecogí y pensé que no podría ser cierto que en estos parajes se efectúen encuentros del campeonato mundial. Pero una vez en tierra comprobé lo que puede la labor del hombre, cuando se esfuerza por cumplir"

A pesar de la memoria modernista contenida en la magnífica obra ariqueña, el estadio se incluyó en un plan de remodelación de estadios a nivel nacional que debieran haber estado terminados para el Bicentenario, entre los cuales también estaba el de Antofagasta.

En Arica las obras se iniciaron este año 2010. El proyecto es una transformación radical por no decir aberrante de la singularidad estética moderna del diseño de BVCH. Totalmente recubierto de pieles, sin duda el estilo de publicitados estadios internacionales pero que destruye un patrimonio nacional que forma parte de la memoria reciente de Chile y del ímpetu de la Junta de Adelanto. Sin duda la memoria es frágil, y si bien estas remodelaciones fueron iniciativas del Gobierno, los mismo ariqueños, al apoyar proyectos de transformación tan agresivos, desconocen el legado de su contundente patrimonio modernista. Siempre pienso ¿porque siempre construimos sobre lo anterior? ¿Porque no hacer algo nuevo en otro sitio? ¿no se puede mejorar sin alterar o hacer tabula rasa? ¿tenemos una obsesión por lo nuevo?

1.12.09

RESTAURACIONES Y ALTERACIONES, LA PREGUNTA POR EL ORIGINAL Y EL LIMITE DE CREATIVIDAD DE LOS RESTAURADORES, EL CASO DE LA ESTACION DE TRENES DE FCAB

© El Mercurio de Antofagasta

El 22 de noviembre el Mercurio de Antofagasta publicó que habría una millonaria inversión para restaurar los edificios del barrio histórico que implicaba hacer que tuviesen una "imagen contemporánea y de modernidad" de estas construcciones. Lo primero sería comentar en la confusión de significados que provoca lo contemporáneo y lo moderno, dos conceptos que puesto juntos evidencias su diferencia temporal, mucho más si está asociado a una arquitectura ecléctica de madera. Por otro lado un terror profundo surgió frente a la idea de modernización o como le llamemos a lo que anunciaban hacer, ya que según la experiencia de la antigua estación del Ferrocarril (FCAB), denominada "reciclaje de las oficinas del ferrocarril FCAB" realizado por los arquitectos Eugenio Correa F. y Eugenio Correa A., ésta tuvo su fachada intervenida y "creativamente" mejorada, ya que para los arquitectos el edificio "tenia mucha historia pero poca arquitectura", lo que hizo que se inventaran un nueva fachada por Bolivar con columnas falsas de madera y se le agregaran una serie de balcones hacia el norte, entre muchas otras cosas. Definitivamente no entiendo cual fue esa arquitectura que le entregaron... Pero bueno ustedes podrán comparar con la secuencia de fotos que sigue, el proceso y la "mejora" de los Correa, que pienso debía haber sido rigurosa como restauración o incluso como reciclaje, en las etapas históricas del edificio, por ejemplo o se le agregaban los torreones desaparecidos, o se mantenía el volumen como estaba, haciendo un cuidadoso estudio de los colores originales, etc, etc, etc. De esa forma rapidamente puede una restauracion convertirse en alteración gracias al exceso de inventiva de los arquitectos, que suman a la secuencia histórica de crecimiento del edificio un falseamiento histórico. Y ahora entederán como tiembla la memoria cuando se quiere "contemporaneizar y moderizar" al mismo tiempo un edificio, pero para nuestra suerte toda esa publicidad con fotos de Intendente, Seremi de vivienda y jefe de asuntos corporativos de Minera Escondida no pasó de ser una publicitada capa más de pintura a esos centenarios edificios, que presumidamente apodaron de "restauración".

© Archivo Claudio Galeno

© Archivo Claudio Galeno

© Claudio Galeno