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10.10.17

Poetas del cuerpo. La danza de la Edad de Plata, 1916-1936. Acción Cultural Española, Residencia de Estudiantes, Madrid.

Vía Acción Cultural Española.



Comisariado Idoia Murga Castro
Organizado po Acción Cultural Española (AC/E), Residencia de Estudiantes

La exposición da visibilidad a las redes creativas interdisciplinares que surgieron alrededor de la danza entre 1916 y 1936. La danza vivió entonces una Edad de Plata, unos años de esplendor hasta la irrupción de la Guerra Civil española.

A través de más de 300 piezas refleja cómo en aquellos años, coreógrafos, bailarines, músicos, escritores, pintores y diseñadores encontraron en el escenario un espacio de intercambio sobre el que explorar con las estéticas más modernas y vanguardistas, tanto dentro como fuera de España. Los Ballets Rusos, Falla, Lorca y Argentinita son algunos de los protagonistas de esta panorámica que abarca un amplio abanico de estilos, desde el ballet clásico al flamenco y la danza moderna.

La muestra está estructurada en cuatro grandes ámbitos, que responden a criterios cronológicos. El relato se inicia en la bisagra de los siglos XIX y XX , para situar al visitante en el panorama cultural en el que se imbricaban la danza clásica y académica del Teatro Real y el Liceo, así como otro tipo de vertientes escénicas, desde las variedades hasta el flamenco de los cafés cantantes.

Ver reportaje en RTVE: "La danza que cautivó a Lorca y Picasso"

22.1.17

El Santuario de las Lajas: una maravilla colombiana al borde de un abismo

Vía El Observador.



El Santuario de las Lajas recibe a más de 750 mil personas cada año

Por Lizza Torres Salazar, para EFE

Al borde de un abismo en la cordillera de los Andes, a 2.900 metros sobre el nivel del mar, se levanta imponente el Santuario de Las Lajas, una basílica de estilo neogótico considerada maravilla turística de Colombia y, para algunos, la iglesia más bella del mundo.

Hasta esa basílica menor, construida entre 1916 y 1949 sobre el cañón del río Guáitara, a menos de diez kilómetros de la frontera con Ecuador y dedicada a Nuestra Señora del Rosario de Las Lajas, llegan a diario miles de peregrinos para pagar promesas, o turistas para conocer este prodigio de la arquitectura.
El santuario, situado entre los municipios de Ipiales y Potosí, en el departamento de Nariño (suroeste), impresiona no solo por su belleza sino por las extraordinarias condiciones topográficas en las que fue construido el templo, al cual se accede por un puente de dos arcos, cien metros por encima del lecho del río.

Según cifras del gobierno colombiano, que en 1984 declaró al santuario Patrimonio Cultural de la Nación, y en 2006 lo elevó a Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional, el lugar recibe más de 750.000 personas al año, de las cuales unas 120.000 lo hacen en Semana Santa.

La laja, piedra gris y blanca abundante en la zona que dio nombre al santuario, se mezcla con el verde montañoso de la cordillera andina, una de las razones por las cuales el diario británico The Telegraph reconoció al templo en octubre de 2015 como la iglesia más bella del mundo; la publicación para viajeros Condé Nast Traveler lo escogió entre los lugares más bonitos de Sudamérica para visitar.

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo incluyó este mes al Santuario de Las Lajas como uno de los atractivos del Corredor Turístico del Sur, una de las 12 rutas con las cuales el gobierno busca fortalecer esta industria en las regiones y promover destinos desconocidos.

"El santuario tiene un estilo románico que se puede observar con mayor detalle en el puente donde están construidas la iglesia, el museo y la cripta; además las paredes son gruesas en forma de arcos y las piedras fueron pegadas con barro. Su parte superior tiene un estilo gótico, más detallado, con arcos que terminan en altos picos", expresó el sacerdote Franklin Betancourt, párroco del lugar.

Siete pequeñas iglesias

La basílica de tres naves guarda en el altar principal la imagen de la Virgen de Las Lajas, y al interior del templo se accede por unas escalinatas cuyos muros están cubiertos de arriba a abajo por placas conmemorativas o de agradecimiento de los devotos de la virgen, entre ellos varios presidentes colombianos.

Una de ellas recuerda que fue el arquitecto ecuatoriano Mariano Aulestia quien entre 1859 y 1862 hizo la maqueta de la capilla, que "por su atrevida belleza fue llamada Nido de Oropéndola".

Otra, que destaca la posición geográfica del santuario, lo define así: "Topográficamente, el más bello del mundo; religiosamente, el más visitado de América Latina; arquitectónicamente, el más audaz y original de Colombia".

El templo actual es la última evolución de siete pequeñas iglesias construidas desde 1756 en honor a la aparición de la Virgen de Las Lajas. Según la leyenda, en el siglo XVIII la virgen se le apareció sobre una laja a Rosa, una niña indígena muda, quien ante la visión pudo hablar y dijo a su madre: "Mamita, la mestiza me llama".

"La primera capilla, de paja, se construyó en una cueva donde, según la tradición católica, se apareció la virgen. Otras versiones hablan de un padre jesuita que pintó a la Virgen en la piedra laja", dijo Jairo Aza, de la Secretaria de Cultura de Ipiales. Según el funcionario, "el lugar posee un alto contenido espiritual porque los indígenas de la zona realizaban allí rituales al sol, la naturaleza y la luna".


Para facilitar el acceso al lugar, en noviembre de 2015 el presidente colombiano Juan Manuel Santos inauguró un teleférico de 1.530 metros de longitud y un descenso de 350 metros, que lleva a los turistas de un lado a otro de la iglesia.

"Se construyó para que todas las personas pudieran ver el santuario, porque la idea es que se consolide como un encuentro de y para todos, así es como se construye la paz", concluyó Aza.

20.9.16

El MAM [Museo de Arte Moderno (México)] de Juan Acha

Vía Excélsior.

Para conmemorar el centenario del natalicio del crítico de origen peruano, el Museo de Arte Moderno abre una exposición que recupera su legado teórico a partir de la revisión de su propio acervo

Por Sonia Ávila


Juan Acha. Foto: Archivo Excélsior

CIUDAD DE MÉXICO.

Juan Acha (Sullana, Perú, 1916 - Cd. de México, 1995) entendió el arte como un proceso sociocultural. Una experiencia más compleja que la simple observación. Un trayecto en tres fases: producción, distribución y consumo. Proceso que él consiguió en México desde el Museo de Arte Moderno (MAM). Su trinchera crítica y teórica durante la década de los 70. La sede de su ejercicio teórico sobre el arte latinoamericano, donde gestó una red de colaboración internacional, programas pedagógicos y promoción de una generación de artistas.

El recinto fundado en 1964 fue para el crítico peruano el laboratorio de teorización artística. El espacio para poner en práctica su propuesta de alejar el arte de las capitales creativas y generar productos locales, establecer vínculos de intercambio con Latinoamérica y estudiar desde la sociología el impacto de las obras en el público. Entonces de 1972 a 1976 Acha, en su rol de subdirector del museo, emprendió este proyecto crítico. Fungió como “un agente continental” dentro de un proceso de renovación artística.


Planos del Museo de Arte Moderno, proyectado por Pedro Ramírez Vásquez. © MAM.

De este periodo da cuenta la exposición Juan Acha: por una nueva problemática artística, que se exhibe en el MAM. La muestra es una revisión del quehacer teórico de quien llegó al país en 1971. Una exploración de sus propuestas a través del archivo y colección del propio museo que en gran medida se construyó por las gestiones culturales de Acha. Un proyecto que además tuvo salida en el suplemento Diorama de Excélsior, donde el crítico publicó de manera regular sus textos.

La muestra se enmarca en un programa conmemorativo por el centenario del natalicio del también profesor. Organizado por diferentes museos del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), la celebración Juan Acha 100 incluye publicaciones y coloquios sobre sus teorías. Sin embargo, la investigación surgió del grupo Los Yacuzis, integrado por curadores, editores y periodistas que en su mayoría participaron en la segunda edición de la Escuela de Crítica organizada por el Proyecto Siqueiros.

Un pensamiento fuera del centro

Desde el MAM, Juan Acha impulsó un acercamiento con Latinoamérica. Colocó a México como punto de referencia en el mapa de circulación del arte. Así trajo exposiciones de artistas no-objetuales y geométricos. Fue el puente para que llegaran al país artistas como el brasileño Sergio Camargo, el venezolano Alejandro Otero, el húngaro Víctor Vasareli. En la escena nacional impulsó a una generación joven que luego formó el movimiento de los Grupos. Y fue de los primeros en hablar sobre el videoarte, el arte en sistemas e incluso los proyectos cibernéticos.

“Él era un profesor que trabajaba en la Escuela de Artes Plásticas La Esmeralda y estuvo pendiente de que estas teoría terminaran en otras generaciones de prácticas artísticas y por eso tuvo contacto con el grupo Proceso Pentágono, el No grupo. Esto se ve en la sala, cómo su propia teoría se va consolidando y se ve el diálogo con estos otros actores, incluso colaboraciones de corte efímero”, detalla el cocurador de la muestra Julio García Murillo.

Incluso, añade, Acha intervino en las tareas de gestión y consiguió crecer la colección del museo. Varias de las obras adquiridas por él se exhibirán. “La exposición fue realizar una reconstrucción de ese momento y develar qué piezas adquirió, qué generó, qué procesos artísticos produjo durante su paso por el museo, y también la exposición devela cómo aplicar esas teorías a obras actuales. Así se genera una exhibición dialéctica del pasado y su relación con el presente”.

A través de documentos, la muestra refiere a la crítica de Acha sobre la historia del arte mexicano. Su propuesta de analizar la escuela mexicana de pintura desde una perspectiva sociológica y entender el impacto social que representó. Pues el crítico analizó la distribución de la obra nacionalista a través del Estado, de los medios de comunicación y del sistema educativo.

García Murillo señala además que Acha fue de los primeros críticos en asimilar el arte desde un pensamiento económico. No sólo en el sentido del mercado, sino como una práctica material que implica un consumo. Un ejercicio que no termina en lo simbólico o lo emotivo. Sino en la compra-venta del producto. Una de sus principales propuestas era, a partir de la teoría económica de la dependencia, marcar distancia de los centros de producción occidentales para generar los propios.

Entonces plantea alrededor del proceso estético tres ejes: las artesanías, el arte culto y las artes tecnológicas. Con estas categorías, Acha trabajó el concepto de arte no-objetual e intentó englobar una idea total del arte culto. Buscaba un concepto de arte más amplio que criticara a la propia institución artística.

“Tiene un cuerpo teórico que le permite partir no sólo de la historia del arte, sino de la sociología del arte y la teoría del arte. Pasa por distintos niveles, incluso el semiótico o tiene análisis fisiológicos sobre el espectador y todo eso le permite entender un proceso artístico que aplica desde Perú en los 60 y ve de manera regional en México, Colombia, Argentina y Brasil”.

30.4.16

Hace 100 años el Colegio San Luis abrió sus puertas. El Mercurio de Antofagasta, 24 de abril de 2016.







Vía El Mercurio de Antofagasta.

CELEBRACIONES. Este año el establecimiento, que alberga a más de 800 alumnos, tendrá diversas actividades para celebrar el aniversario.

Tamara Miranda Varela

Sin duda el Colegio San Luis es uno de los establecimientos educacionales más importantes de Antofagasta.

Un día como hoy, en 1916, el colegio abrió sus puertas a la comunidad con una matrícula de 20 alumnos, instalados en calle Baquedano, frente a la Tercera Comisaría de Carabineros.

La solicitud para la creación de este establecimiento, la realizó monseñor Luis Silva Lezaeta, quien pidió la instauración de un colegio católico con enseñanza media, ya que en ese entonces existía el colegio Corazón de María (congregación claretiana) y la Escuela de Niñas de la Providencia, ambos tenían sólo enseñanza básica.

Historia

En un comienzo, el colegio no pertenecía a los Jesuitas, ya que su primer director fue el sacerdote diocesano Florián Blümel. Recién en 1935 pasó a la Compañía de Jesús siendo su primer rector jesuita el padre Nicanor Marambio.

Portales de internet aseguraron que en un periodo, la labor del colegio incluyó un servicio de internado con el fin de formar a los alumnos de ciudades cercanas a Antofagasta.

En 1922 comenzó a funcionar el colegio en un nuevo edificio construido por el arquitecto Cousiño Calavera (sic) [Alfredo Cousiño Talavera] en Baquedano con 14 de Febrero, aunque no estaba aún completado (la fachada la terminarían tres años más tarde).

En 1970 lograron integrar a los alumnos de enseñanza media, donde egresaron grandes personajes antofagastinos como Andrés Sabella (escritor y poeta) Radomiro Tomic (abogado y político del partido demócrata cristiano), Floreal Recabarren (historiador y exalcalde de Antofagasta), Pedro Araya Guerrero (senador de la República), entre otros personajes destacados.

Floreal Recabarren recordó los momentos más importantes que vivió en el establecimiento, el cual actualmente tiene una matrícula de 800 alumnos. Y es que no sólo fue alumno, también fue parte del staff de profesores del colegio. "Creo que el Colegio San Luis tiene un legado importante, tanto en la historia como en lo cultural y valórico. Ha formado a grandes personalidades de la ciudad. Sólo hay agradecimientos", comentó.
Premio

En enero de este año, el colegio ubicado en calle Baquedano con 14 de febrero, fue galardonado con el Ancla de Oro, premio entregado por el municipio de la ciudad.

Entre los méritos de la institución se le atribuye la fundación de la Universidad Católica del Norte que comenzó en las actuales instalaciones del colegio, además de importantes logros sociales como la consolidación de poblaciones y barrios, con apoyo incorporación del Hogar de Cristo. El plantel es dirigido actualmente por el sacerdote jesuita, Alejandro Pizarro.

Desde el colegio, informaron que los principales cambios que ha tenido la institución ha sido la modernización de la educación que se le entrega a los alumnos, cambiando algunos sistemas metodológicos pero manteniendo siempre la formación espiritual en los estudiantes y el sentido social de su educación.

800 alumnos tiene actualmente el colegio San Luis. Hace unos años atrás comenzaron con la integración de las mujeres a sus aulas (hasta segundo básico).

2016 fueron galardonados por el municipio de Antofagasta con el Ancla de Oro. Esto, por la historia del establecimiento en la ciudad. El premio lo recibió el rector del colegio, padre Alejandro Pizarro.

24 de abril de 1916 fue el primer día de clases del colegio San Luis en Antofagasta. El edificio estaba ubicado en calle Baquedano llegando a San Martín. Partieron con una matrícula de 20 alumnos.

10.2.13

Arquitectura ecléctica [desconocida] en calle Prat de Antofagasta: El Diluvio, Gran casa de modas de Salvador David



El edificio de la izquierda fue la Gran Casa de Modas de Salvador David: El Diluvio (fundada en 1907), en Prat 519, construída en 1916, y que luego tuvo sucursales en Valparaíso en la esquina de Condell con Bellavista y en calle Victoria 562.

A continuación dos imágenes del Album de 1924 de Gajardo Cruzat.



1.2.11

Palacio Baburizza reabrió sus puertas luego de permanecer cerrado durante 13 años

© Rodmsn/Flickr

Vía VmásV

Con un primer piso restaurado, el museo exhibirá de manera gratuita una Colección de Pintura Europea.

Finalmente, y luego de permanecer durante 13 años cerrado, el Palacio Baburizza, ubicado en el cerro Alegre de Valparaíso, reabrirá sus puertas a partir de hoy, nuevamente como el Museo Municipal Bellas Artes de Valparaíso.

Esta reapertura se enmarca dentro de la tercera fase de rehabilitación financiada por la Subsecretaría de Desarrollo Regional, a través de su Programa de Recuperación y Desarrollo Urbano de Valparaíso (PRDUV). Con una inversión que superó los 132 millones de pesos, los trabajos consistieron en dejar el primer piso del Museo en condiciones idénticas a la restauración definitiva, lo que incluyó el pulido y vitrificado de pisos, instalación de alfombras, reparación de puertas y ventanas, reparación y reposición de quincallería y cerrajería, pintura y barnices, iluminación, instalación de los sistemas de colgados de cuadros y señalética.

“Este es un gran día para Valparaíso, estamos abriendo nuevamente este Palacio que vale la pena visitarlo porque es un hito cultural. El primer desafío para este año es terminar la restauración y el segundo es constituir una fundación que se haga cargo de la administración conservación y cuidado del inmueble para que nunca más vuelva a ser cerrado al público”, señaló el Subsecretario de Desarrollo Regional, Miguel Flores.

La cuarta fase de restauración, actualmente en proceso de licitación y programada para finalizar en diciembre de este año, contempla la restauración integral del Palacio y su adaptación al entorno para que cumpla con los estándares de un Museo de calidad internacional. Esto implica obras de restauración e intervención, ampliación y museología.

Cabe señalar que la inversión total que hará la Subdere en esta fase es de $1.453 millones e incluye el Paseo Yugoslavo y la Plaza Joaquín Edwards Bello.

El Palacio Baburizza estará abierto a todo público de manera gratuita hasta el 15 de marzo, para que tanto porteños como visitantes puedan apreciar las 40 obras que componen la Colección de Pintura Europea donada por Pascual Baburizza.