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10.2.21

Reportaje de la revista Vivienda y Decoración de El Mercurio de Santiago pone en relieve la obra de la finada arquitecta Glenda Kapstein en el norte de Chile

El sábado 26 de diciembre de 2020, la revista Vivienda y Decoración (VyD) de El Mercurio de Santiago, publicó un reportaje a dos páginas sobre la trayectoria de la arquitecta Glenda Kapstein, lamentablemente fallecida el año 2008.

En el link al inicio pueden dirigirse a la página de VyD, y a continuación posteamos el escrito elaborado por la periodista Soledad Salgado en base a entrevistas realizadas al cercanos de la arquitecta.

Embajadora del norte

Arquitecta, docente, autora del libro Espacios intermedios , reeditado por ARQ en 2015, y ganadora del premio internacional PLEA por su compromiso con el medio ambiente, Glenda Kapstein fue una enamorada del paisaje nortino. Hoy su obra está ad portas de reunirse en un sitio web en su memoria.

Texto, Soledad Salgado S.


 

"¿Qué vas a hacer en ese desierto?", le decía la arquitecta Ángela Schweitzer a Glenda Kapstein (1939) -quien había sido su alumna en la U. de Chile sede Valparaíso- cuando se enteró de que esta se establecería en Antofagasta. Era 1980 y Glenda -criada entre Santiago y El Quisco- había regresado de España luego de una década, donde trabajó en destacadas oficinas de arquitectura de la última modernidad, como Antonio y José Camuñas, George Candilis, José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún, y había regresado a Chile separada y con dos hijas; un trabajo como directora regional de Turismo le abría nuevas oportunidades. Fue justamente ese cargo el que le permitió conocer en profundidad el clima, los habitantes y pueblos del norte, enamorarse de ellos y trazar en adelante una obra arquitectónica con fuerte vínculo con el medio ambiente. "El destino después trajo a la Ángela a armar la Escuela de Arquitectura de la UC del Norte y por supuesto llamó a Glenda para formar parte", cuenta Claudio Galeno, arquitecto, discípulo y amigo.


En 1985, Glenda, la menor de dos hermanos y la única arquitecta en su familia, ya tenía un séquito de alumnos con los que recorrían el norte, observaban y hacían levantamientos. Le interesaban los materiales, cuál era la arquitectura adecuada, y nunca dejaba de investigar. "Le encantaba San Pedro de Atacama, en una época en que solo llegaban los turistas extranjeros. A los invitados de la escuela los llevaba en su auto por el día a conocer el pueblo. No era cerca, pero lo hacía como si nada. Recuerdo que tenía un escarabajo celeste bien ruidoso", recuerda Galeno.

En San Pedro conoció a su amiga, la arqueóloga Ana María Barón, a cargo del Museo del Padre Le Peige. "Ella -por Sernatur- se preocupó de administrar los fondos regionales para la remodelación del museo y diseñó la fachada, y luego, cuando fui alcaldesa, fue un gran apoyo: construimos el Liceo Likan Antai y el poblado de artesanos (después desarrolló una normativa para el centro histórico). Me hablaba de la materialidad y de la importancia de los espacios intermedios", cuenta. Fue precisamente ese recinto, mediador entre el interior y el exterior, esencial para la adaptación de la vida en el norte, el que la condujo en su vida profesional, hasta dar forma al libro Espacios intermedios, que lanzó en 1988 y que reeditó ARQ en 2015 gracias a las gestiones de su hija menor, la diseñadora Carla Monforte.


 

La Casa de Retiro del Colegio San Luis, de 1991, realizada con Osvaldo Muñoz, fue su obra maestra y la que resumió sus inquietudes. Publicada en revistas como Casabella o Wallpaper, fue finalista del Premio Mies van der Rohe para arquitectura latinoamericana; y una de las cuales le valió recibir en 2003 el Premio Internacional Passive and Low Energy (PLEA).

Su demolición en 2019 fue gatillante para que Carla se dedicara con más fuerza a recopilar su obra, para dar forma a un sitio web (producto de un Fondart) en homenaje a su legendaria figura y que estará listo en marzo. "Mi mamá se casó con la arquitectura, era su pasión. Nuestra casa siempre estaba llena de planos, maquetas, papeles. Era muy detallista. Incluso cuando se reeditó el libro, incluimos las observaciones que me dejó en una libreta", cuenta. Esto porque la idea ya había sido discutida por Glenda en la UC del Norte a comienzos de los 2000, y aunque no se concretó ahí, el plantel colaboró con la ejecución del nuevo texto.

Glenda, que murió de cáncer en 2008, a los 68 años, habría estado muy feliz.

26.9.20

CICLO MUJERES Y ARQUITECTURA MODERNA - SESIÓN 4

 

SESIÓN 4: MUJERES PROYECTISTAS 

GLENDA KAPSTEIN Hacia una modernidad regionalista 

Claudio Galeno 

LILLY REICH Barcelona 1929 

David Caralt

14.2.20

Palacete de Marcelo Botta en Antofagasta, a la venta en 1930, remodelado en 1988, en deterioro el 2020



En noviembre de 1930, el palacete de Marcelo Botta, fue puesto a la venta. Un aviso en El Mercurio de Antofagasta, informaba de la venta. Lo interesante es que está acompañado de una fotografía del edificio ecléctico, y podemos ver como el acceso estaba coronado por una empinada y esbelta torreta.

El terreno donde aún se situa el palacete, es la confluencia de Baquedano, Av. Argentina y Esmeralda, un sitio angosto que remata una manzana casi triangular.



En torno a 1988 fue remodelado para albergar las sede de Cerámicas Cordillera en Antofagasta. El proyecto fue diseñado por la arquitecta Glenda Kapstein Lomboy y por el arquitecto José Luis Santelices. Ese proyecto de remodelación estuvo en la muestra de la Bienal de Arquitectura de 1989, y fue publicado en la revista CA nº57 de ese año.

Allí decían que la construcción había pertenecido a Marcelo Botta, que había sido construida alrededor de 1920, y que formaba una trilogía de notables edificios, junto con la Casa Gibbs, en el extremo poniente, la Casa Gimenez, en el área central, y el palacete de Botta.

En esa publicación de la revista CA, incluyeron una fotografía antigua del edificio, ya sin la torreta del acceso. En el escrito de Kapstein y Santelices, decían que el edificio había sufrido una serie de cambios con los años, y se le había incluido un garaje cubierto por una cúpula, el cual aún se mantiene.



En la actualidad, el estado del palacete es muy lamentable, con muchas ampliaciones e intervenciones por todas partes.




5.9.19

Casa de retiro del colegio San Luis fue demolida tras venta

Vía El Mercurio de Antofagasta.



HISTORIA. El terreno de la obra "Casa de Ejercicios Espirituales", diseñada por la arquitecta antofagastina, Glenda Kapstein, fue vendido por la entidad jesuita.

Jonathan Villella Coyán

La destrucción de un poco conocido ícono arquitectónico antofagastino se denunció en redes sociales durante esta semana. Se trata de la demolición de la Casa de Retiro del Colegio San Luis.

Esta obra, conocida como la "Casa de Ejercicios Espirituales", erigida en 1991 por la reconocida arquitecta local, Glenda Kapstein, comenzó a demolerse desde el martes, por una empresa privada, ya que el terreno fue vendido.
Concepto

La obra, según especialistas, representaba más que solo diseños innovadores. Su vanguardista estructura mezclaba diversas influencias de Europa. Donde la misma Kapstein se inspiró, antes de llegar a Antofagasta para diseñar el recinto.

Así lo expuso el arquitecto y académico de la UCN, Claudio Galeno, quien fue muy cercano a Kapstein durante su vida. Galeno manifestó además que con esta demolición, tanto Antofagasta como el país perdieron una obra de gran importancia arquitectónica.

"El edificio era notable. Sí estaba con un nivel de deterioro importante ya que sus propietarios no lo habían mantenido durante muchos años. Pero aún así, era valioso. Tenía muchas virtudes, como la factibilidad del espacio intermedio", precisó.

Y es que la obra, mediante su diseño, intentaba armonizar, complementar y aprovechar la luz natural del paisaje desértico.

"Esta era una obra reconocida a nivel mundial, fue publicada en libros de Inglaterra y Nueva York, en revistas italianas, se realizó una exposición en España... perder una obra así, se debe a muchas cosas, en parte ignorancia de la misma sociedad", dijo.

La hija de Glenda Kapstein, Carla Monforte, sostuvo que la demolición de la obra "es un golpe", que solo responde a intereses económicos.

"Nosotros sabíamos que estaban intentando vender el terreno, no había muchas posibilidades de acción ya que la única forma de cuidar una obra, es declararla monumento nacional y estábamos en ese proceso", precisó.

18.1.17

Acerca de Glenda Kapstein, por Jaime Márquez, 2008


Casa de Retiro, vista de una parte de las habitaciones, año 2006. © Claudio Galeno.

Carta publicada en Revista CA 134, abr/may 2008. Carta a la directora: Glenda Kapstein, por Jaime Márquez. p.17.

Muchas veces, los arquitectos, nos imaginamos que la construcción de los espacios que proyectamos y construimos, serían capaces de resolverle todos los problemas al ser humano. Pero hay modos de la cultura de una época, que están más allá de nuestro oficio, por muy importante que la forma del espacio, de los edificios y las ciudades, pueda llegar a ser. Me pregunto ¿cómo es posible que a pesar de todos nuestros adelantos en las redes y sistemas de comunicación, algunos que nos sentíamos amigos de Glenda, no hayamos sabido, hasta el mismo día de su muerte, que hacía dos años que se encontraba postrada?

Solo la aceleración de la actual forma de vida, que nos tiene cogido a muchos, puede explicar que no haya existido espacio para que nuestros amigos comunes nos informaran de su estado.

Supe de Glenda, antes de conocerla a ella, por las fotos de su obra la Casa de Retiro San Francisco Javier, en Antofagasta. que publicamos en revista CA. Me llamó la atención las celdas de retiro, puestas levemente elevadas, en hilera frente al mar. Vi en esa forma una sutil mezcla de los corredores de un claustro con la naturaleza nortina, haciendo el mar de inmenso patio de aislamiento.

Despues visite personalmente la obra y me impresionó, más aún, la capilla con esa nube negra, de malla rachel, acogiéndonos y amortiguando la asoladora luz del desierto. Y luego, aquel pequeño oratorio: un cubo cerrado, flotando sobre el agua y con una luz cenital, que el propio orante podía modificar, con un mecanismo artesanal, moviendo un cielo de género blanco. La luz inferior y la superior suspendían al orante en una situación entre tierra y cielo.

Allí estaban presentes todos los elementos que Glenda manejaría, de distintas maneras, a lo largo de su constante búsqueda y en todas sus obras.

En su libro “Espacios Intermedios, respuesta arquitectónica al medio ambiente: II Región”, en el férreo marco de una investigación universitaria, nos da cuenta de la rigurosidad de su pensamiento (en la estructura del texto) y de su enorme sensibilidad (en los dibujos, fotos e ¡sométrica de las edificaciones nortinas que registra y analiza).

En las visitas que me tocara hacer a la Universidad Católica del Norte, durante algunos años. invitado a participar durante varios días en los maratónicos exámenes finales de taller, me correspondió escuchar y participar en los debates y planteamientos de aquel apasionado grupo de arquitectos, que se había reunido en torno al proyecto docente de la U. Católica del Norte, fundado por “Kika” Schweitzer, y del cual formaba parte importante Glenda. La inserción de la obra arquitectónica en el proceso histórico de lectura, significación y construcción de un específico medio natural; la creación del cobijo necesario para acoger y significar los actos del habitar humano; los recursos técnicos disponibles; estructurales. ambientales y de instalaciones; eran debatidos todos apasionadamente entre los profesores y ¡de cara a los alumnos!

Recuerdo que en una ocasión Glenda me llevó en su auto hacia el interior del desierto y me hizo internarme solo. un trecho más a pie, para que pudiera experimentar allí la presencia ausencia del desierto nortino.

Al final de este recuerdo, me pregunto: ¿será que el espacio del desierto del norte, uno de los más grandes y áridos del mundo, es capaz de formar estas mujeres férreas, pero de enorme sensibilidad, como Kika, Glenda, nuestra Gabriela Mistral y otras vivas que por pudor ajeno no nombro?

Jaime Márquez Rojas
Arquitecto

3.6.16

Presentan reedición de “Espacios Intermedios” de Glenda Kapstein

Vía UCN al Día.

Autoridades, docentes y amigos comentaron la obra de la arquitecta y académica.

La Escuela de Arquitectura de nuestra Universidad, presentó la reedición del libro “Espacios Intermedios” de la reconocida Arquitecta y académica de nuestra sa Casa de Estudios, Glenda Kapstein.

Su orientación medioambiental se delineó en 1988 con la publicación, la cual es parte de una investigación realizada por la arquitecta junto a un equipo de profesionales y alumnos ayudantes, la que en su primera edición fue patrocinada por la Universidad y la Fundación Andes.

La gestión de la reedición fue un sentido proyecto de Glenda Kapstein (Q.E.P.D.) el que no pudo concluir. Esta labor la tomó su hija Carla Monforte Kapstein, artista plástica, diseñadora, y diplomada en Gestión Cultural. En la ocasión, comentó que la iniciativa de una nueva publicación tuvo una buena acogida de Ediciones ARQ de la Escuela de Arquitectura de la PUC, logrando aportes del Fondo del Libro.

El lanzamiento del libro realizado en la Escuela de Arquitectura de nuestra Universidad con la asistencia de autoridades universitarias, académicos, estudiantes y amigos; fue un momento emotivo para la diseñadora, quien recordó el trabajo de su madre en el ámbito de la arquitectura. Explicó que los originales de la primera edición estaban hechos a mano y con máquina de escribir, por lo que armar nuevamente las páginas y su contenido implicó un trabajo difícil y laborioso. Todo aquello significó escanear, seleccionar fotografías y sintetizar textos e incluir anotaciones que dejó la autora, entre otros detalles, que dieron como resultado la obra.

HOMENAJE

El valor del trabajo y la motivación por la arquitectura fueron los aspectos destacados por el Director de la Escuela de Arquitectura, Dr. Carlos Miranda, quien manifestó que presentar la publicación es una oprtunidad para hacer un homenaje a la destacada porfesional.

En tanto, el Director General de Vinculación con el Medio, Dr. Sergio Alfaro, comentó que de alguna manera en esa unidad académica son depositarios de la visión de la profesora, su obra en el ámbito del habitar el Desierto de Atacama y su relación con la arquitectura.

Puso en contexto el libro el Secretario Académico de la Escuela de Arquitectura, Dr. Claudio Galeno, comentando la trayectoria de la arquitecta en el extranjero y la labor desarrollada en Antofagasta, sus obras, reconocimientos y distinciones.

Al académico Dr. Claudio Ostria, le correspondió colaborar en la primera edición del libro, fue así que recordó momentos compartidos con la profesora, destacando su personalidad y compromiso con la enseñanza de la arquitectura, su calidad humana y fortaleza en los momentos que le tocó vivir antes de su partida. Su amiga, Patria Bennett, también se refirió a la obra y al trabajo de la autora.

ARQUITECTA

Graduada de la Escuela de Arquitectura de la U. de Chile, Glenda Kapstein, completó su formación en Madrid, España. Regresó a Chile en 1979, donde trabajó en Sernatur de San Antonio y a mediados de 1980 se trasladó a Antofagasta, donde fue Directora Regional de Turismo, y en 1982 inició su carrera académica y de investigación comprometida con el Desierto de Atacama, en la Escuela de Arquitectura de la UCN.

En parte de su obra y trayectoria destacan la Casa de Retiro en Antofagasta, 1989-1991; el Pabellón de Codelco en Exponor en 1995; la Galería Solar de la Casa G, en El Quisco, 1997-2003; y la ampliación de la Escuela de Arquitectura de la UCN. En el año 2003, recibió el Premio Internacional Passive and Low Energy Architecture, por una trayectoria con una permanente preocupación sobre la arquitectura y el medio ambiente.

17.12.15

Casa de Retiro (o Casa de Ejercicios Espirituales) del Colegio San Luis (Fundación Alonso Ovalle), Glenda Kapstein y Osvaldo Muñoz,

El concurso para la Casa de Ejercicios Espirituales se organizó al interior de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Norte en 1989. La propuesta vencedora fue proyectada por los arquitectos Glenda Kapstein y Osvaldo Muñoz, con los alumnos colaboradores David Cabrera y Fernando Glasinovic. El proyecto consolida la tesis del espacio intermedio que Kapstein había investigado como una característica de la arquitectura del norte chileno.


Casa de Retiro en foto aérea. Archivo Claudio Galeno.

El diseño organizaba el conjunto definiendo un remanso silencioso entre las dos carreteras que delimitaban la obra. Dispusieron los recintos a lo largo de extensos recorridos lineales que buscaban la meditación en el transito de un extremo al otro. En el límite sur situaron el oratorio y la capilla que se asomaba hacia el mar y a la visibilidad de la autopista. Seguían hacia el norte las habitaciones en franjas aterrazadas. Mientras que en el extremo norte emplazaron todos lo salones de reuniones, comedores y espacios públicos. Como indicaban los autores en la revista ARQ:

“La Capilla preside el lugar adquiriendo los muros la dignidad y presencia necesarias a través de la altura y el juego de planos (barreras) que definen una interioridad. A través de los planos paralelos se atrapa la situación del Trópico de Capricornio, y el plano inclinado se relaciona con el altar del Papa en la llanura nororiental de la cordillera de la Costa, reconociendo en ello el contexto simbólico del lugar.” (Kapstein, Glenda; Muñoz, Osvaldo, “Casa de Retiro, Colegio San Luis/Antofagasta”, revista ARQ 22, diciembre 1992, p.22)


Casa de Retiro en revista ARQ 22. © Ediciones ARQ.

Para Kapstein la idea de espacio intermedio, que organiza todo el conjunto de la Casa de Retiro, era una característica de la arquitectura latinoamericana. Esa identificación de lo propio americano la vinculó a una generación de diversos arquitectos latinoamericanos que tenían un horizonte común, cada uno en su propio territorio americano visando la consolidación de una arquitectura regional pero que aportaba en la configuración de un discurso latinoamericano. Sobre esta pléyade de arquitectos y obras, es fundamental el libro de Segawa, “Arquitectura latinoamericana contemporánea” , publicado el año 2005, donde se exponen obras representativas de lo “latinoamericano”, selección que tiene su origen en los diversos Seminarios de Arquitectura Latinoamericana. Un capítulo del libro está dedicado a la Casa de Retiro.


Casa de Retiro en revista ARQ 22. © Ediciones ARQ.

No deja de ser relevante la configuración de ciudadela de gran parte del proyecto estructurado en base a terrazas, muros y volúmenes puros, se sitúan los salones y habitaciones organizados por una red de espacios intermedios en base a pasillo y patios. Esta forma de organización del partido general, conecta esta obra con la formación en tiempos de la tercera modernidad, coincidiendo con una lectura que hace Humberto Eliash de la Casa de Retiro sobre su relación con el suelo, evaluando su implantación con una obra emblemática de arquitectura moderna adecuada al norte de Chile, la Hostería de Chañaral de BVCH, de 1960-1961:

“(…) doble connotación que se aprecia en los cortes; por una parte tiene la idea de aterrazarse para dar vista al mar de los volúmenes puestos en forma lineal y paralelos al horizonte del mar (que recuerda a la Hostería de Chañaral, de Valdés, Bresciani, Castillo y Huidobro, excelente ejemplo de arquitectura moderna resuelta con algunos recursos formales bastante contenidos formalmente como este) y el aterrazamiento para lograr una intimidad y un silencio que permite crear una concavidad que a través de elementos como la macro jardinera hacia la calle de arriba y la distancia de esas plataforma a la calle de abajo genera un vacío de ruido y permite maximizar el goce del silencio en el interior.” (Eliash, Humberto, “Casa de Retiro, Colegio San Luis/Antofagasta”, revista ARQ 22, diciembre 1992, p.24)

Esta forma de organización nos remite a la formación inicial de Kapstein en Madrid, junto a Candilis desarrollando la Universidad Autónoma, y el discurso de la última modernidad. En síntesis, no es desconcertado decir que “Kapstein adapta la modernidad a un clima”. Una modernidad que evoluciona, la ciudadela, y una morfología que recupera lo vernáculo y los trazados territoriales.

La idea de una modernidad arraigada al desierto chileno tiene sólidos antecedentes, sostenidos por el hecho de que a fines de la modernidad, algunas revistas internacionales de arquitectura, con ediciones dedicadas a Chile, se concentraron en estas singularidades de la producción chilena, por ejemplo el Conjunto Habitacional Salar del Carmen de Antofagasta, fruto de un concurso de la CORVI llevado a cabo en 1959, ganado por Mario Pérez de Arce y Jaime Besa y construido entre 1960 y 1964 fue publicado en la inglesa Architectural Design en abril de 1964 y en la revista argentina Summa, en su número 11, de abril de 1968, dedicado a Chile, donde además presenta el Colegio Universitario Regional, sede de la Universidad de Chile.

El conocimiento e interés de Kapstein por la modernidad arquitectónica se puede apreciar en dos publicaciones suyas sobre ese tema escritas en 1993, “Arquitectura moderna y regionalismo”, en la revista CA nº 74, así como en “Interpretación del Movimiento Moderno en la ciudad popular”, en la revista de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte, Cuadernos de Arquitectura, nº 2-3 .


Vista de las habitaciones desde Capilla. © Foto Claudio Galeno.

La escala del paisaje ha sido determinante en esta estimulante configuración territorial, y ha sido lo que más se ha destacado en prácticamente todas las publicaciones que se han hecho sobre la Casa de Retiro, pero poco se ha comentado de la unidad menor, donde se puede apreciar la escala del cuerpo en el conjunto, la unidad del dormitorio. Ese espacio intimo esta diseñado con tanto esmero que merece ser reivindicado el otro extremo de las escalas del discurso de Kapstein, la preocupación por el cuerpo.

En orden el espacio del dormitorio principia con un espacio articulador, el pasillo, que media entre los grandes desniveles-terrazas, en los muros y suelos, y con la luz del desierto, con las celosías. En el interior del dormitorio, con un baño privado, las alturas están todas muy dimensionadas, articulando las escalas del cuerpo y del paisaje. En ese sentido, un mesón, donde principia la ventana que llega hasta el cielo, tiene la altura necesaria para servir de escritorio, pero también continua como suelo de la terraza hacia el exterior. Su altura es la medida justa para estar acostado en la cama y desde esa postura ver el horizonte del mar.

2.5.15

Académicos de la UCN: José Antonio González y Claudio Galeno, presentes en publicación “Forjadores de Antofagasta”

Vía UCN al día.



Libro realizado por la Corporación PROA, con el apoyo del FNDR y el Consejo Regional (CORE).

Un aporte significativo a la cultura y el desarrollo regional hicieron numerosos escritores y profesionales de distintas áreas, con su participación en la publicación “Forjadores de Antofagasta. 148 años de historia”.

Fue un intenso trabajo de un grupo de expertos, colaboradores y familiares de algunos de los personajes que contribuyeron a la historia regional. Entre estos especialistas se cuentan los académicos de la Universidad Católica del Norte, Dres. José Antonio González (Facultad de Ciencias Jurídicas) y Claudio Galeno (Escuela de Arquitectura).

El texto fue realizado por la Corporación PROA y contó con el financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) 2% de Cultura, a través de recursos aprobados por el Consejo Regional (CORE), con el patrocinio del Consejo de la Cultura y las Artes. En la publicación se encuentran biografías y semblanzas de más de 200 personajes, desarrolladas por historiadores y otros profesionales, con la ayuda de familiares y amigos de quienes aportaron al desarrollo de la capital regional desde ámbitos como el cultural, político, económico, periodístico y otros.

BIOGRAFÍAS
El Dr. Claudio Galeno fue invitado a escribir seis biografías de arquitectos que contribuyeron al desarrollo regional, y también de personajes vinculados a otras áreas. Entre ellos, figuran el arquitecto Jorge Tarbuskovic, el pintor Nicolás González Paredes y también la reconocida escultora Lilia Garafulic (conocida como Lily).

El académico está investigando la historia de la arquitectura de Antofagasta, por lo que ha tenido acceso a información de importantes profesionales del área. Contactó a una sobrina de Tarbuskovic y, junto a los antecedentes que había recopilado, construyó la biografía, la que fue editada para el libro.

También escribió sobre el arquitecto Leonello Bottacci, quien luego de llegar a Antofagasta alrededor de 1909, participó en diversos proyectos para la ciudad. En este caso, el Dr. Galeno, se contactó con un familiar que le colaboró con datos sobre el destacado profesional.

Entre los personajes destacados en la publicación se encuentran quienes contribuyeron a la fundación y también al desarrollo de la Universidad Católica del Norte. Entre éstos se encuentra su benefactora, Berta González, la hermana Elsa Abud, Andrés Sabella, Gerardo Claps Gallo, Gustavo Le Paige s.j., Glenda Kapstein, y Graciela “Chela” Lira.

31.3.12

La arquitectura contemporánea de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte


© Claudio Galeno.

Entre el año 2000 y el 2001 se ejecutó el primero de los dos actuales pabellones de la ampliación de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte. La obra, un edificio situado al norte del conjunto, fue un diseño de los arquitectos José Luis Santelices y Glenda Kapstein, esta última fallecida el año 2008, y se construyó gracias a un fondo Mecesup. La construcción se palnteó en estrucutura metálica, con unos expresivos lucernarios orientados hacia el sur para recibir la luz reflejada por la bóveda celeste y no el sol directo. Las circulaciones recogieron el planteamiento medio ambiental de la escuela, plasmado en el libro Espacios Intermedios de Kapstein.

Ver proyecto en revista ARQ 50.

El segundo pabellón fue construido entre el año 2009 y 2010, y recoge las enseñanzas del anterior pabellón, en este caso resuelto en hormigón armado en el volumen principal, y estructura metálica en las galerías. Esta obra fue proyectada por José Luis Santelices, Hernán Illanes, José Guerra y Carlos Miranda.

Ver inauguración del nuevo pabellón y galería de imágenes y planos.

© Claudio Galeno.

© Claudio Galeno.


29.6.09

En relación al Estadio Municipal de Antofagasta, por Mantis en Foro Puma

© Claudio Galeno

El sitio de los pumas (seguidores de Club Deportes Antofagasta), http://www.foropuma.cl/, siempre tiene escritos de interés sobre el patrimonio deportivo. Este texto publicado por "Mantis" a principios del año pasado, reflexionando sobre el valor de la estructura de madera del estadio municipal, es una interesante contribución. En el título el link.

Enviado por Mantis el 26/1/2008 13:10:00

Aunque de muy chico asistía a ver partidos en el Estadio Municipal, reconozco que empecé a fijarme en su atractiva estructura en la adolescencia, cuando mis largas caminatas por la costa me llevaban, no a ver un partido de fútbol sino a una pololita que vivía en la Gran Vía. Desde entonces, en que incubaba un placer por mirar que no me ha soltado, se me gravaron los atractivos de su insólita majestuosidad. Ahí se levantaba una estructura de madera que parecía haberse pensado para un gigantesco estadio inglés cuyo crecimiento se detuvo casi junto con su inicio.

Recuerdo haber entrado, traspasando los nubarrones de polvo rojo que levantaban por los jugadores, sólo para apoyarme en los enormes pilares, guarecerme bajo la sombra del palillaje y sentir esa pampina sensación de parapetarse en algo, para ver la extensión del desierto. Porque más allá de sus elegantes postes, arcos y cubierta; el resto es la inmensidad, planicie, es el desierto rayado con tiza para establecer áreas grandes y chicas, puntos de penal y casi invisibles arcos, donde más de alguna vez recuerdo haber visto un jote parado, como esperando que el partido se ponga violento.

El año pasado se anunció públicamente que el Estadio Municipal sería vendido. Se daban a conocer los montos y se daba como un hecho cierto que se estaba haciendo un buen negocio, toda vez que aquel recinto no cumple ninguna función importante.

Lo que se quería vender (así en pasado, porque parece que al menos todo se ha congelado) es un terreno, que cobija en su interior una obra de arquitectura; pequeña si se pone a la par de las estructuras deportivas actuales, pero que debe ser considerada parte del patrimonio arquitectónico de Antofagasta.

Su estructura de madera, seguramente de aquella que los barcos traían como lastre al llegar al norte a recoger la riqueza del desierto, es de una simpleza única; vigas sobre vigas descargando su peso directamente o mediante cinco arcos, en gruesos pilares.

Su diseño, lejos de buscar evitar la presencia de las columnas en las graderías, las resalta y son ellas las que aportan la gracia de este techo. Los arcos son producto de madera curvada, no facetada, lo que emparienta a este trabajo con el más fino trabajo de ebanistería, de una manera difícil de en encontrar en otras partes del país.

La investigadora Glenda Kapstein en su libro:"Espacios Intermedios: respuesta arquitectónica de la II Región", destaca que la creación de estos sombreaderos en patios interiores o accesos en las viviendas del desierto –los espacios intermedios-, son el mayor y auténtico aporte del lenguaje arquitectónico nortino, como respuesta al clima. Este tipo de características se encuentra junto a las casas de San Pedro de Atacama, de Mejillones, en las calles de Pozo Almonte, de María Elena, en las galerías de la calle Baquedano de Iquique, del Barrio Inglés en Antofagasta, sólo por nombrar algunos ejemplos.

La sombra baja la temperatura en estos patios, sombreaderos o zaguanes y produce una corriente de aire fresco hacia los demás recintos. Pero además aparece esa sensación de estar protegido, para contemplar la inmensidad del desierto, de la calle, del lo inmanejable.

La estructura del viejo Municipal, es eso: un espacio intermedio, cubierto por un trillage (palillaje cruzado) por los costados y totora, o Nepal, por arriba; que protegen del sol dejando pasar el viento. Sus pilares enmarcan un espacio que protege. El espectador se encuentra amparado en un "interior", esta adentro al modo nortino, como en las calles de las salitreras.

En este estadio no había que hacer una gran estructura para proteger de la inexistente lluvia. No era necesario alcanzar la altura imponente y fina que tiene. Con el criterio actual se podría decir con cálculos en mano, que era posible hacer algo más modesto para cubrir en forma más pobre más metros cuadrados. Pero se hizo así, marcando una dignidad propia de los teatros de las salitreras y muchas obras públicas de la época.

Temporalmente su destrucción esta detenida. Pero no pasará mucho tiempo antes que las inmobiliarias "convenzan" a las autoridades que eso es una improductiva basura, un montón de "inservibles palos viejos".

Las ideas aquí escritas, sólo pretenden que se sepa que lo que allí existe es parte de nuestro ESCASO patrimonio de arquitectura nortina. Si el Estadio Municipal cae, estoy seguro que será reemplazado por otros campos deportivos, al menos en los discursos que justifiquen la demolición. Pero su valor no podrá ser reemplazado ni por las torres de departamentos diseñadas en serie, que ocuparán su terreno, ni por las multicanchas que se entregarán para tranquilizar las conciencias de ediles y concejales.

© Claudio Galeno

21.1.08

CACTUS FLORIDO



A veces todo lo que ocurre pareciera que tiene sentido, o que son signos. Este increible cactus, fue un regalo de la arquitecta y amiga Glenda Kapstein Lomboy, ella falleció hace una semana, y este cactus es la primera vez que florece. La flor que brotó con una intensidad indescriptible, alcanzó una gran tamaño en unos pocos días, y la flor que duró abierta solo por un día, abrió de noche, y se cerró durante el día siguiente. Para culminar todo esto, el domingo, el día en que estuvo la flor abierta, fue el aniversario de la muerte de mi padre, Raul Galeno Rojas, hace un año atrás. Una energética flor del desierto nos hace recordar a nuestras personas queridas.

18.6.07

OBRA PARADIGMATICA DE LA ARQUITECTURA LATINOAMERICANA, CASA DE RETIRO COLEGIO SAN LUIS, ANTOFAGASTA, ARQ. GLENDA KAPSTEIN Y OSVALDO MUÑOZ


La Casa de Retiro del Colegio San Luis obra de la arquitecto Glanda Kapstein y Osvaldo Muñoz, ha sido considerada una de las obras maestras de la arquitectura latinoamericana conteporanánea, junto a obras como el Museo de la Escultura de Sao Paulo en Brasil de Paulo Mendes da Rocha. Ha sido publicada en las más prestigiosas revistas de arquitectura a nivel mundial como la italiana Casabella, la brasileña Projeto, o en libros como Anybody de la Architectural New York, e incluso en revistas chilenas como la ARQ o la CA. Por lo demás hace parte del libro 10x10 de la editorial inglesa Phaidon, y fue expuesto en la exposición central del XIX Congreso de la Union Internacional de Arquitectos realizada en Barcelona en 1996. Por último tambien fue uno de los edificios candidatos para recibir el Premio Pabellón Mies Van der Rohe.