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27.12.18

Expertos proponen los mejores usos para las 48 hectáreas que liberará el ferrocarril

Vía EMA.





PROYECTO. Generar espacio público, vivienda para la clase media y conectividad son algunas de las propuestas para mejorar la calidad de vida en la ciudad.

Que ofrezca espacio público, ayude a mejorar la conectividad de la ciudad, proteja el valor patrimonial de su arquitectura y genere también una oferta de vivienda para la clase media. Esos son algunos de los usos propuestos como prioritarios por expertos y autoridades para las 48 hectáreas que dispondrá el Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia (FCAB) para un proyecto de desarrollo urbano.

En efecto, el anuncio hecho hace pocos días en torno a liberar de uso industrial cerca de 480.000 metros cuadrados en pleno centro de la ciudad, abrió la discusión en torno al mejor destino que podría dársela a ese espacio.

Y si bien se trata de terrenos particulares sobre los cuales será el propietario el que decidirá su uso, la magnitud de los paños abren una oportunidad única -probablemente la más importante de las últimas décadas- para enmendar la tendencia en el desarrollo de la ciudad.

Planificación

Claudio Galeno-Ibaceta, secretario académico de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte, sostuvo que "es una gran oportunidad de hacer una gran ciudad, o sea planificar un desarrollo urbano contemporáneo que contemple todas las variables que requiere una ciudad puerto que está en el desierto y que se proyecta hacia el futuro".

Por ahora, el FCAB informó que está en proceso de identificar la condición del suelo y en conversaciones con los vecinos para conocer su opinión respecto de esta iniciativa. A mediados de 2019 ingresarían vía Estudio de Impacto Ambiental el proyecto para viabilizar el uso de esos terrenos.

La segunda etapa del proyecto considera el traslado de las faenas de mantención que actualmente se desarrollan en esos patios y luego -como una tercera etapa y no antes de 6 años- el proyecto de desarrollo urbano.

Sobre éste, solo hay definidos algunos ejes centrales: que ponga en valor el patrimonio existente en el lugar, que aporte conectividad y espacios públicos a la ciudad, y que genere oferta de vivienda.

Opiniones:
"Espacio público y ciudad para el peatón"
"El FCAB es parte fundamental de la memoria de la ciudad, por lo tanto la conservación y el reuso adaptativo de una serie de arquitecturas que están en esos patios, como la Estación Valdivia y las cocheras, deben ser un eje primordial", comentó Galeno. Agregó que una planificación contemporánea para esos patios debe pensar en mejorar la conectividad, en términos de evacuaciones por catástrofes, "pero también es clave que lo que se haga ahí proponga espacios públicos y una ciudad pensada para el peatón, no la anti-ciudad de los condominios de muros cerrados". Claudio Galeno-Ibaceta

FCAB liberará 48 hectáreas en el centro para un proyecto de desarrollo urbano

Vía EMA.



CIUDAD. Compañía del Grupo Luksic inició diálogo ciudadano anticipado para su iniciativa de reconversión de los patios ferroviarios.

Por Eugenio Sugg Gálvez

Un total de 48 hectáreas -equivalente a 60 canchas de fútbol con medidas oficiales de la Fifa- ubicadas en pleno corazón de la capital regional dispondrá el Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia (FCAB) para la implementación de un megaproyecto de desarrollo urbano.

La iniciativa, que propone la reconversión de los patios ferroviarios de la compañía, ya comenzó un diálogo anticipado con los vecinos residentes en los sectores aledaños a los terrenos.

Así lo reveló esta semana el gerente general de la firma -propiedad del Grupo Luksic-, Mauricio Ortiz, quien calificó esta decisión como "una muy buena noticia para la ciudad". "Nuestra intención es proyectar el futuro del ferrocarril de manera armoniosa con el desarrollo de Antofagasta", aseguró el ejecutivo.
Etapas

Según se informó, el plan de reconversión que está impulsando la compañía consta de tres etapas con sus respectivos proyectos.

La primera considera la habilitación de los actuales espacios de uso industrial para nuevos usos, su caracterización y posterior presentación de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) consensuado con la comunidad y autoridades.

"Hay que considerar que esos terrenos tienen más de 100 años de uso industrial, por lo tanto es normal que tengan residuos de ese tipo. Para eso estamos haciendo una caracterización detallada, para así saber exactamente qué hay y dónde está, lo que nos permitirá hacernos cargo de las componentes específicas de cada sitio", explicó Ortiz.

Remediación

En esa línea, el gerente de Desarrollo Territorial del FCAB Jaime Henríquez, explicó que en la actualidad están realizando calicatas en distintos sectores de las 48 hectáreas que comprende la iniciativa, con el objetivo de tomar muestras superficiales y subterráneas.

"Esa es una información que estamos recopilando ahora y que luego enviaremos a laboratorio para identificar las condiciones en que se encuentra el terreno. Una vez que tengamos el mapa de lo que hay en la zona, podremos identificar la mejor tecnología para una eventual remediación en los patios", explicó.

Henríquez, no obstante, destacó que desde 1998 no se acopia ningún tipo de concentrado de mineral en los patios de la empresa.

Tras el proceso de diálogo con los vecinos de los patios Antofagasta, Bellavista, Sur y Norte, la empresa ingresaría a mediados del próximo año el EIA al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia) para habilitar los terrenos para nuevos usos.

Traslado

La segunda etapa de este plan de reconversión es el proyecto de traslado progresivo de las operaciones de mantenimiento de la empresa.

"Eso es algo que iremos desarrollando a través de los años y a los destinos que identifiquemos como más convenientes para nuestra operación ferroviaria", explicó Ortiz.

En esa línea, la opción que cobra fuerza es Mejillones por su cercanía con los terminales marítimos de la bahía. No obstante, el FCAB también estudiará las alternativas de otros nodos como Prat y Portezuelo-La Negra.

Ortiz fue enfático en aclarar que las labores que serán trasladadas son solo las de mantención, y que para la empresa es un tema prioritario mantener y mejorar su conectividad con el puerto de Antofagasta, terminal hacia el cual seguirán operando.

Patrimonio

Solo una vez cumplidas las dos etapas anteriores (se estima que no antes de 6 años), se comenzaría a desarrollar el proyecto de desarrollo urbano.

"No hay proyecto inmobiliario. Lo que tenemos son algunos grandes conceptos de lo que nos gustaría que pasara en esos terrenos. Queremos poner en valor el patrimonio existente, que se genere espacio público y mejor conectividad abriendo nuevas calles y avenidas para la ciudad, y por supuesto la construcción de viviendas y sectores de servicios", detalló.

En lo que respecta a la protección de las antiguas construcciones existentes en sus instalaciones, Ortiz aseguró que "hay distintas categorías de edificios y diferentes lugares en el corazón de los antofagastinos para cada uno. El respeto y puesta en valor de ese patrimonio es un eje central del proyecto", concluyó.

17.6.17

Patrones históricos, editorial de Arquitectura Viva 190 (2006), por Luis Fernández-Galiano

Vía Arquitectura Viva.


© Arquitectura Viva.

Acaso como nosotros, los edificios viven en el tiempo y perecen en el espacio. Se levantan en años o décadas y a menudo permanecen siglos, sufriendo los estragos de los meteoros, el uso o el conflicto, experimentando metamorfosis o mudanzas y al cabo siendo demolidos o desmoronándose sobre el solar que ocupan, dejando tras de sí su memoria en imágenes y sus trazas en el suelo. A estos palimpsestos de obras y relatos llamamos patrimonio, y la intervención en él es siempre un campo de minas ideológicas y estéticas. El culto moderno a los monumentos, como lo denominara Alois Riegl en 1903, ha devenido una genuina religión con teólogos y textos sagrados, amalgamando los valores históricos y artísticos con los de la antigüedad o el carácter memorial, y la tradicional cesura entre la restauración al origen de Viollet-le-Duc y el envejecimiento digno de Ruskin no opone ya catedrales blancas y ruinas, sino prolongación artificial de la vida y eutanasia.

Arquitectura Viva se ha ocupado monográficamente del patrimonio en varias ocasiones, pero en esta última etapa de forma más frecuente. Tras los dos números de 1993, ‘Hacer memoria’ (32) y ‘Monumento nuevo’ (33), el tema no volvió a tocarse hasta 2006 con ‘Pasado presente’ (110). Desde 2010 con ‘Patrimonio Nacional’ (131) el ritmo se acelera, y la revista inaugura su edición bilingüe en 2013 con ‘Transformaciones’ (148), al que siguen en 2014 ‘Palimpsestos’ (162); en 2015 ‘Segunda vida’ (172) e ‘Injertos domésticos’ (176); y en este 2016 ‘Patrimonio industrial’ (182). A los artículos y proyectos publicados en ellos me remito como fuente de información e ideas, pero al margen del juicio que merezcan, si se acepta que las revistas tienen al menos la función de sismógrafos de la opinión, caben bien pocas dudas sobre la creciente importancia de los temas patrimoniales, calibrados por la frecuencia y por la intensidad del temblor de las agujas.

Si Riegl nos abrió los ojos sobre la riqueza formal que puede hallarse en la antigüedad tardía, quizá nosotros debiéramos explorar la excelencia que atesora nuestra modernidad tardía. Aquí se han seleccionado tres trabajos de tres oficinas europeas en Venecia, Versalles y Nueva York, que usan diferentes patrones de intervención en el patrimonio, inscribiéndose como un nuevo capítulo en la historia viva de los respectivos edificios. Y si esta arquitectura es siempre, como alguna vez la he descrito, ‘una historia de violencia’, porque construir en lo construido implica la cirugía de lo existente, también podemos valorar especialmente aquellos proyectos que abordan la transformación patrimonial con la sensibilidad de quien no desea dejar huella agresiva de su paso, moviéndose en el terreno impreciso que separa la inmutabilidad del museo y la versatilidad de lo utilitario, y fundiendo pasado con presente en un tiempo compartido.

Luis Fernández-Galiano

4.6.17

La buenas prácticas con la arquitectura patrimonial de Antofagasta


Interior Biblioteca Regional de Antofagasta, 2017. © C. Galeno.

Hace una semana (domingo 28 de mayo) se celebró en todo Chile el día del patrimonio. En Antofagasta, respecto de la arquitectura, se organizaron varios eventos que permitian conocer los edificios, como las visitas guiadas a la Basílica Sagrado Corazón de María, al antiguo edificio de los Servicios Públicos (actual Biblioteca Regional), el Internado (centro de detención) de la la Iglesia de la Providencia, la antigua Municipalidad (actual Casa de la Cultura), el Templo Masónico y un circuito por el Barrio Estación.

Respecto del estado de la conservación y reconversión de bienes patrimoniales, en los últimos años se han realizado muy buenos ejemplos que podrían definir un manual de buenas prácticas:

Biblioteca Regional de Antofagasta, antiguos Servicios Públicos y Correo:

El antiguo edificio de los Servicios Públicos de Antofagasta, más conocido como Correos, fue una obra cuyo primer proyecto data de 1909, con un diseño de los arquitectos Leonello Bottacci y Emile Doyere, cuando se quizo levantar junto a la serie de construcciones que se hicieron para modernizar la imagen urbana de Antofagasta para el Centenario de la República. Esos primeros diseño quedaron en el papel, y recién a partir de 1921 se retomó el proyecto, con un nuevo proyecto ecléctico de los arquitectos Julio Arancibia y supuestamente Carlos Alcalde. Se terminó tardiamente en 1930, cuando la ciudad estaba en plena crisis. De cualquier forma fue un gran edificio, y sus preservación era fundamental.

A fines del 2009 el MOP presentó un proyecto para la restauración y habilitación de este espacio como Biblioteca Regional Pública. La intervención abarcó 3.300 m2 los que fueron destinados a la biblioteca y a sus servicios. Las obras fueron inauguradas el 14 de noviembre del 2013, siendo la DIBAM el organismo encargado de su administración.

El año 2016, obtuvo un premio internacional de conservación, como se puede ver en una nota de prensa en SoyChile, 03.09.2016:

"Biblioteca Regional de Antofagasta obtuvo premio internacional por sus trabajos de conservación y arquitectura. El galardón fue otorgado por la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) y el Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio, ambas instituciones de Argentina, donde el recinto alcanzó el segundo lugar en la subcategoría B2 correspondiente a obras de más de mil metros cuadrados."


Edificio Huanchaca o Curvo, Conjunto habitacional Gran Vía:

A fines del año 2013 el MINVU inició la restauración del edificio Huanchaca, dentro del plan de mejora de condominios sociales. Para su ejecución el Ministerio declaró el edificio bien de interés patrimonial, lo que le permitió realizar una gran inversión. La arquitectura del Curvo, es una de las más reconocidas obras de lo que se conoce como arquitectura moderna, o del Movimiento Moderno, que alude a criterios racionalista, sociales, con una estética más depurada y abstracta. Por otro lado, sus diseño fue liderado por el destacado arquitecto Ricardo Pulgar San Martín que desarrollo una extensa trayectoría en Antofagasta.

Ver nota en SoyChile, 12.12.2013:

"Comenzaron las obras de mejoramiento del edificio El Curvo de Antofagasta. Más de 900 millones de pesos destinó el Serviu para la reposición de pintura de fachadas, pavimentos de terrazas, creación de obras de accesibilidad, mejoramiento de aceras, entre otros trabajos."


Ver post anterior en este mismo blog: "La restauración del edificio Curvo o Huanchaca, un ícono de la modernidad chilena."

Ver nota en El Nortero: "Edificio Curvo de Antofagasta será remodelado para conservación patrimonial"

Ver nota de fin de obras, 19.01.2015:

"Vecinos del edificio El Curvo recibieron las nuevas obras de este condominio. El recinto, uno de los más emblemáticos de Antofagasta, se sometió a diversas mejoras y que constituyen la primera etapa. El Minvu anunció una segunda fase con más remodelación en la infraestructura."



Casa Bakovic, Escuela Taller de Oficios Patrimoniales

Debieramos sumar la Escuela Taller de Oficios Patrimoniales, cuya segunda versión (dentro de Chile) se realizó el año 2016, y mediante la cual se restauró una casa de dos pisos en la esquina de Matta con Prat y que perteneció a los inmigrantes Bakovic. El plan fue impulsado por CREO, y buscó dejar instalados saberes y prácticas en jóvenes de la ciudad.

Ver nota en CREO Antofagasta:

"La iniciativa, impulsada por CREO Antofagasta y ejecutada por la Corporación Cultura y Medioambiente (CULTAM), beneficia a 24 alumnos de pre-práctica del emblemático establecimiento antofagastino. (...) El taller, que forma parte de la iniciativa Rutas Patrimoniales de CREO Antofagasta impulsada junto al Gobierno Regional y la Ilustre Municipalidad de Antofagasta, contribuye a fortalecer el sentido de identidad local, poniendo en valor el patrimonio cultural a través de la enseñanza y la formación de oficios. / Así lo explicó la coordinadora de la iniciativa desde Creo Antofagasta, Monserrat Venegas, quien aseguró que “es muy importante apoyar este proyecto porque no abarca solo el patrimonio sino que la cultura y desde esta mirada, capacita a jóvenes para abrirles un mundo de posibilidades y conocimientos”.

Ver video en Youtube: Ciclo Escuela Taller Antofagasta

Ver nota en SoyChile, 28.06.2016:

"Un grupo de 24 escolares trabajan en el rescate de una antigua casona de Antofagasta. Los jóvenes forman parte del proyecto Escuela Taller que se encarga de capacitar a la comunidad sobre el patrimonio. Los trabajos se extenderían por un mes y recuperarían la fachada de la casona Bakovic, ubicada en pleno centro de la ciudad."


Casa de ferrocarril en Campus Angamos de Universidad de Antofagasta.

A mediados del 2016 se trasladó una casa de madera que perteneció al Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia (FCAB) al Campus Coloso de la Universidad de Antofagasta. La construcción en cuestión era parte del conjunto de casas de ferrocarril destinadas a los admistradores británicos, que estaba situada en el costado oriente de calle San Martín. La casa en la actualidad pertenecía a Contraloría, quien donó la construcción. El trabajo estuvo a cargo del arquitecto Claudio Ostria (académico de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte), quien ya ha realizado una serie de traslados de edificios al interior del FCAB. El edificio emplazado en el Campus Coloso, albergará exposición de colecciones que posee esa institución.

Ver nota de prensa en Comunicaciones Universidad de Antofagasta, 18 Julio, 2016:

"Museo UA toma forma en casas patrimoniales. Proceso de traslado de las casas patrimoniales al Campus Coloso culminó con éxito, ahora se espera por la habilitación interna para comenzar a exponer las diversas colecciones que posee la universidad."

"El investigador y académico Dr. Agustín Llagostera explicó que estos inmuebles fueron donados por la Contraloría, pues se ubicaban en los terrenos donde se levanta su nuevo edificio institucional. “Desarmar y armarlas nuevamente fue complejo, ya que la reconstrucción debía responder exactamente al inmueble histórico. Además, algunas piezas no se encontraban en buen estado y también habían intervenciones que alteraban los trazos originales, pero finalmente se pudo subsanar todos esos problemas logrando rescatar la prestancia del edificio patrimonial”, explicó. / El profesor Llagostera sostuvo que en el Museo de la Universidad de Antofagasta se expondrán diferentes y valiosas colecciones que tiene la UA y que hasta hoy permanecen en dependencias y depósitos sin que sean conocidas por la comunidad. “Por ejemplo, tenemos muestras de minerales de la Escuela de Minas de Antofagasta, ictiológicas y de anatomía, además de la que corresponde al Museo de Arqueología de la ex sede de la Universidad de Chile en esta ciudad”, sostuvo."


Conservación de los geoglifos de Chug-Chug

A pesar de no se trata de arquitectura no podríamos dejar de mencional el trabajo que desde hace años viene realizando la Fundación Desierto de Atacama para preservación del sitio de geoglifos de Chug-Chug, camino de Chuquicamata a María Elena. El trabajo ha sido liderado por el arqueólogo Gonzalos Pimentel, académico de la Universidad Católica del Norte y director de la revista Estudios Atacameños.

Ver nota del diario de la Universidad de Chile, 30 de julio 2015:

"Geoglifos de Chug Chug: “Han durado miles de años, pero son muy frágiles”

Ver nota de El Mercurio en Economía y Negocios, 07 de agosto de 2016:

"LOS SIGNOS DEL DESIERTO. Chile es uno de los países con más geoglifos del planeta. Con alrededor de 500 figuras, Chug Chug es el tercer sitio a nivel mundial en cantidad, después de Nasca y Pintados. Mucho menos conocidos -y protegidos-, hoy intentan perdurar y se enfrentan a amenazas que han hecho que sea uno de los 50 sitios en peligro de la lista World Monuments Watch 2016. ¿Qué se ve cuando se visitan hoy?"


Este año 2017, Pimentel recibió un premio del Estado de Chile, como reconocimiento por la labor realizada sobre los geoglifos.

Ver nota del Instituto de Arqueología y Antropología de San Pedro de Atacama:

"Académico de la UCN, Dr. Gonzalo Pimentel, recibe premio por conservación de Monumentos Nacionales. El arqueólogo, Dr. Gonzalo Pimentel, académico del Instituto de Arqueología, Antropología y Museo de la Universidad Católica del Norte y Presidente ad Honorem de la Fundación Desierto de Atacama, recibió de manos de la Presidenta Michelle Bachelet la distinción en representación de la fundación que preside por su activo rol en la conservación de los Geoglifos de Chug Chug."

Ver nota en El América, Mayo 31, 2017:

"Arqueólogo recibe premio por conservación de los geoglifos de Chug Chug. El arqueólogo Gonzalo Pimentel recibió el galardón de manos de la Presidenta Michelle Bachelet."


Malas prácticas

Poe supuesto, no todo lo que brilla es oro. Debemos asumir que frente a esta buenas prácticas, hay muchas otras malas prácticas, solo debemos recordar lo que ocurrió con el conjunto industrial de la Compañía de Cervecerías Unidad, con el Hospital del Salvador, y con una serie de casas y edificios que por la ciudad van siendo demolidos para dar cabida al "desarrollo". Esperemos que no sigamos viendo significativos edificios de nuestra memoria colectiva caer, sino verlo revivir.

29.5.13

El millonario indio que convertirá el City Hotel de Santiago en un "seis estrellas"



Vía La Tercera.

Publicado el 02 de abril de 2011.

Este empresario, de origen indio, compró el antiguo City Hotel de Santiago en noviembre del año pasado. Su idea es transformarlo en uno boutique y de lujo.

Era un día despejado y sin esmog. Satinder Garcha subió a la azotea del City Hotel -ubicado en calle Compañía, a un costado de la Plaza de Armas-, desde donde pudo apreciar una vista particular del corazón de Santiago: las cúpulas de la catedral, edificios modernos y otros no tanto; más allá, el cerro San Cristóbal y, de fondo, la Cordillera de los Andes. "Fue una de esas cosas: una sensación, una vibra especial", dice el empresario y multimillonario de origen indio y nacionalizado en Singapur, quien desde esa tarde de noviembre de 2010 se convirtió en el nuevo dueño del City Hotel.

Garcha llevaba apenas un par de horas en la capital. Fueron suficientes para que él se encantara con este edificio construido en 1938, compuesto por dos bloques y cinco pisos, famoso por su estilo neogótico y sus letreros de neón, que brillaron hasta 2008, cuando cerró sus puertas. Garcha se enamoró no sólo del lugar, sino que también de su entorno y el potencial que tendría el inmueble una vez que lo restaurara. Entonces se fue directamente a la consultora inmobiliaria Colliers, encargada de gestionar la venta del City Hotel. "Pregunté si era posible negociar el precio, pero dijeron que no", explica Garcha. A pesar de eso, no dudó en aprovechar la oportunidad.

Hoy, Garcha está por tercera vez en Santiago, acompañado de su mujer, su pequeña hija y un asesor. Juntos han visitado varias veces el antiguo hotel, que en su época de gloria, a mediados del siglo pasado, era la competencia del Hotel Crillón y uno de los hitos urbanos del centro. Tanto así que forma parte del imaginario de algunos escritores chilenos, como Alberto Fuguet, quien lo incluyó como escenario en su novela Mala onda. En uno de los capítulos, Matías Vicuña -el protagonista- despierta una madrugada después del toque de queda en la habitación 506, registrado bajo el nombre de Holden Caulfield, luego de haber escapado de la tutela paterna y únicamente acompañado de una copia de El guardián entre el centeno y un frasco de Valium.

Lo mismo hizo el autor Ramón Díaz Eterovic en sus libros Angeles y solitarios o Los siete hijos de Simenon, en el que el protagonista -el detective Heredia- solía frecuentar la barra del City en busca de un trago.

Precisamente, una de las razones que motivaron a Garcha para embarcarse en su primer proyecto hotelero fue el componente histórico y simbólico del lugar. Hasta ahora, había hecho su fortuna como desarrollador inmobiliario de viviendas de lujo en Singapur y Nueva York, con la compañía Elevation Group. Arquitectos de la talla de Zaha Hadid, Robert Stern o Toshiko Mori han trabajado con él. Esta vez, Santiago será el punto de partida de su última aventura, Elevation Hotels, un nuevo modelo de negocios que pretende innovar con los de categoría boutique y de lujo, en algunas capitales de Latinoamérica. "Se trata de estilos de vida, de combinar diseño, lujo e identidad", dice.

En su primera entrevista en Chile, el empresario -quien, además, es capitán del equipo nacional de polo de Singapur- cuenta sobre sus inicios en Silicon Valley, cómo descubrió este "tesoro" en el centro de la capital, quién se hará cargo del diseño y cuál es su propuesta para "cambiar el panorama de los hoteles en la ciudad".

¿Cómo se enteró de que existía el Hotel City de Santiago?

En octubre y noviembre del año pasado estaba participando en un torneo de polo, en Buenos Aires. Al mismo tiempo, mi idea era crear un hotel boutique y de diseño en esa ciudad. Pero buscaba algo especial, no cualquier cosa. En ese período no logré encontrar nada que me convenciera. Un conocido me habló de una buena opción que había surgido en Santiago, el City Hotel, y vine a dar un vistazo.

¿Era su primera vez aquí?

Nunca había estado en Chile. Tomé dos días libres del torneo de polo y vine hasta acá. Aterricé, llegué al hotel donde me hospedaría y partimos al centro. En cosa de tres horas estaba negociando con Colliers la compra del edificio. Y en tres meses ya estaba finiquitado el trato.

¿Qué le llamó la atención de este edificio?

Primero, que las construcciones son hermosas. Me di cuenta de que se podía hacer mucho en esos espacios para instalar un hotel de seis estrellas. Pero los dos factores más importantes eran otros. Por una parte, la ubicación: está localizado a un paso de la Plaza de Armas, pegado a la catedral y en el centro histórico. Y, por la otra, era la historia del mismo lugar, su época de gloria en los años 40 y la importancia que la gente le da como un referente de Santiago. No es fácil encontrar disponibles, en una gran ciudad, todos estos elementos combinados: ubicación, arquitectura e historia. Subí a la azotea del City Hotel, vi la catedral, el centro y las montañas. Era una de esas cosas, una sensación, una vibra especial.

¿Qué ofrece Santiago que la convierte en una buena ciudad para comenzar un negocio?

Estando aquí, me di cuenta de que hay estabilidad, que es un sitio seguro donde invertir y muy pujante. También es una ciudad hermosa. Además, el producto que vamos a crear será único en Chile, vamos a llenar una necesidad.

¿En qué sentido? ¿Qué expectativas tiene de este proyecto?

Vamos a cambiar el panorama de los hoteles en esta ciudad. En todo sentido: diseño, estilo de vida y lujo. La gente que visitará Santiago y se hospede en el City Hotel podrá sentir la identidad de la ciudad y del país. Se percatarán de que es posible combinar lujo e identidad. La ubicación ayudará a transmitir eso, pero por dentro será realmente excepcional. Invertiremos mucho dinero.

La primera vez

Garcha prefiere no hablar de números por el momento. Ahora está abocado a sentar las bases del diseño que tendrá el nuevo City Hotel. En esa tarea lo acompañará la neozelandesa Anouska Hempel, pionera en proyectar hoteles boutique, como el Blakes y el Grosvenors House, ambos en Londres. Para el empresario, éste será su primer hotel, su primera inversión en Santiago y también su debut junto a esta diseñadora.

¿Por qué optó por Anouska Hempel?

Ella prácticamente inventó el concepto de diseñar hoteles boutique hace 30 años. Ahora hay muchos y todo el mundo copia el formato. Sabe muy bien cómo mezclar lujo y buen diseño. Además, logrará entender el legado histórico que representa el edificio. No quería buscar un profesional de moda que hiciera algo que en cinco años estuviera obsoleto. Esto tiene que ser eterno y durar en el tiempo. Con su experiencia y lo que ya ha hecho, Anouska es la indicada.

¿Cómo va a ser por dentro?

Es lo que vamos a discutir durante los próximos días. El exterior no cambiará, porque el inmueble está protegido. Lo que apareció publicado en otro medio de comunicación no es lo que se va a hacer. Esa era la visión de la gente que nos mostró la propiedad para comprarla. Pero sí te puedo adelantar que lograremos algo con lo cual los santiaguinos se van a sentir orgullosos. Ese es el objetivo: que sea un aporte y un impulso para todo ese sector.

Antes de dedicarse al rubro inmobiliario, tuvo una compañía en Silicon Valley.

Era una consultora de internet llamada People.com. Partimos en 1995 y, básicamente, desarrollábamos infraestructura de software, en medio del boom de las empresas de internet. Vendí esa compañía en 2000 y comencé con los bienes raíces. Somos una de las desarrolladoras más grandes de casas de lujo en Singapur y también hemos hecho algunas cuantas en Nueva York. Esta es la tercera venture: Elevation Hotels. Tenemos un nuevo modelo de negocios y, paralelamente, estamos evaluando otras ciudades de Latinoamérica. Pero Santiago será el comienzo.

¿Podría emprender otros proyectos en la ciudad?

Potencialmente. Ya estoy mirando. Se parte con algo y el resto comienza a suceder. Y aquí vamos a iniciar algo bastante importante.

¿Quién será su equipo en Santiago?

Estoy en proceso de entrevistar y conocer gente. Pero Elevation Chile ya tiene su primer empleado. Se llama Mario, es el cuidador del City Hotel y tiene un perro muy bonito.

26.5.13

Jesus Bermejo y el Edificio Copelec en Chillán, sobre la reconversión en Museo Eléctrico y centro cultural



Vía La Discusión.

Arquitecto de Edificio Copelec: “Nos pidieron un edificio que tuviera luz, sol, color y gran originalidad”

Publicado el Domingo, 19 Mayo 2013 01:19
Escrito por Carolina Marcos

“Estoy contento con la noticia”. Esta es la primera frase que lanza Jesús Bermejo desde España al referirse a la decisión de los ejecutivos de Copelec de reconvertir el edificio y crear un museo eléctrico y un centro cultural abierto a la comunidad.

La buena nueva llegó de la mano de los tantos amigos que Jesús Bermejo dejó en Chile y a través de su correo electrónico. Se siente parte de esta decisión porque en su última visita en el 2012 se había planteado la posibilidad a los ejecutivos y personeros del Consejo de Monumentos que Bermejo conoce muy bien.

Nació en España en 1928 y entró a estudiar Arquitectura en ese país en la década de los cuarenta. Es ahí donde conoce a los arquitectos chilenos Isidro Suárez y Juan Borchers, quienes lo invitan a Sudamérica. “Yo estaba estudiando Arquitectura en Madrid cuando conocí a Isidro y Borchers. La enseñanza era muy academicista y un poco reaccionaria en la escuela donde yo estaba. Ellos me convencieron de ir a Argentina, a una escuela en la Provincia de Tucumán que luego se desarmó. Ahí trabajé proyectando un hospital y una casa de retiro. Luego me vine a Chile para trabajar con Isidro y Juan, me quedé y con ellos hicimos luego el proyecto de un fundo en la costa, al norte de Cartagena”, recuerda al otro lado del teléfono, como si fuera ayer.

Y no sólo eso. Además del edificio de la Copelec, el trío se hizo cargo de otras obras como la Casa Meneses, y el proyecto para el concurso del Centre Pompidou. En 1962 inicia junto a sus compañeros (ambos ya fallecidos) la edificación de Copelec. Once años más tarde, en 1973, se devolvió a España porque su madre había fallecido. Estando allá, vino el golpe de Estado chileno y no pudo regresar. Durante las últimas décadas trabajó en la Universidad Politécnica de Madrid y fue director de proyectos de esa casa de estudios hasta que se jubiló hace algún tiempo. Actualmente hace cátedra en la Universidad Alfonso El Sabio de ese país y aunque no se afincó en nuestro país, mantiene un departamento en Santiago porque todos los años pasa una temporada aquí. Este 2013, planea regresar en julio y una nueva visita a Chillán es uno de los puntos que más emocionado lo tiene.

-¿Qué le pareció la noticia de la pronta reconversión del edificio?
-No lo sabía. Unos amigos de Chile me enviaron la nota aparecida en su diario. El año pasado fui hasta Chillán con el director del Consejo de Monumentos Nacionales, Emilio de la Cerda; y el arquitecto Rodrigo de la Cruz. Fuimos con el gerente Patricio Lagos y el director Manuel Bello a visitar el edificio. En ese momento se habló la posibilidad de completarlo y hacer de él un lugar más habitable. Me tomé la noticia muy contento.

-¿En qué condiciones se encuentra el edificio a raíz de lo que usted pudo ver el año pasado?
-No está tan destruido como yo pensaba. Hay que limpiar, mejorar la habitabilidad y completarlo con la construcción de un estanque de agua en el exterior. Se trata de un espejo de agua de 30 centímetros de profundidad, no es para ahogar a nadie. Esto se proyectó con la intención de que el edificio se refleje y se despliegue. Estaba en el proyecto original, pero no lo terminamos. Pensamos que podríamos regresar en otro momento y hacerlo, pero nunca se dio la oportunidad.

-¿Cómo se involucra con la construcción del edificio en Chillán?
-En la década de los cincuenta, yo me encontraba dibujando en el estudio de Isidro. Su hermano había sido ministro de Agricultura del Presidente Ibáñez, eso lo recuerdo nítidamente. Estaba yo dibujando y un día llegó al estudio la gente de Copelec. Nunca se me va a olvidar el encargo que nos hicieron. Ellos dejaron en claro que querían luz, sol, color y gran originalidad. Luego, se sumó Borchers quien estaba en Europa. Él se encargo de dirigir la obra por carta en una primera etapa.

-¿Cómo nace la inspiración al momento de ejecutar los planos?
-Fue saliendo de a poco. Trabajamos sobre esquemas, principios, pilares. Queríamos que el cruce de vigas quedara perfecto, que los muros fueran curvos, darle un sentido de este a oeste para que soportara los esfuerzos de los sismos. Sabíamos que con su forma lograríamos una edificación transparente.

-¿Cuánto tiempo se trabajó?
-El proyecto se planteó en septiembre de 1962. En el invierno de 1963 hicimos el forjado y la losa. Las obras se detuvieron en 1964. Estaba más o menos hábil y quedó ahí. Faltó el estanque, una pasarela que sale del piso de arriba para el acceso y una pantalla para separar los talleres que se encuentran al fondo.

-¿La idea fue siempre dejar la obra gruesa expuesta?
-Sí, porque en sí mismo el hormigón es muy expresivo. En aquella época las obras más interesantes eran así.

-¿Es verdad que trabajaron de noche?
-Dos veces. Fue cuando hicimos la losa. Queríamos hacerla de una vez y para esto nos quedamos toda la noche. Recuerdo que era invierno y necesitábamos que el hormigón fraguara, pero teníamos una temperatura bajo cero. Ahí calentábamos agua para mantener el hormigón húmedo. Y un verano, llamamos a los bomberos para que lo mojaran gracias a que uno de los funcionarios de Copelec pertenecía al Cuerpo de Bomberos. Preguntó si necesitábamos agua en cantidad y él mismo se encargó de llamar a sus compañeros.

-¿Copelec es su obra más importante?
-Yo pienso que sí respecto a mí. Es una obra que se ha expuesto hasta en Arabia Saudita. Aquí en España se hizo conocida cuando se publicaron algunas fotos en la Revista Hogar y Arquitectura.

De España a Chillán

-¿Cómo fue su estadía en Chillán?
-Todos fueron muy amables. Había una cafetería en una esquina que pertenecía a un señor que tenía unas hijas. Ahí comíamos y siempre recuerdo que este señor no tenía permiso para vender bebidas alcohólicas, así es que nos daba Coca Cola y Ginger Ale (que en el fondo era vino tinto y blanco, respectivamente). Espero que diciendo esto ahora no le den una multa (risas).

-Chillán en materia arquitectónica tiene mucho qué contar ¿Cuán importante fue la reconstrucción post terremoto de 1939?
-Cuando llegamos a Chillán, hace poco habían entregado la Catedral. En aquella época era una ciudad muy distinta a lo que es actualmente. Ha cambiado mucho. Recuerdo que vivir allá era atractivo porque todos tenían muy buena voluntad. Los mismos obreros del edificio eran empleados de Copelec y ellos demostraron mucho interés por el trabajo que se desarrolló porque en el fondo lo hicimos con muy pocos medios y recursos. No teníamos ni grúa y un chofer de la cooperativa inventó una para nosotros. Había una especie de afán de reconstrucción. Yo entiendo que esa etapa fue muy importante a través de las obras como la misma Catedral. Hay que ver lo que ocurre en otros lugares, por ejemplo en Japón, en donde también tiembla mucho y las técnicas se van perfeccionando cada vez más.

-¿Cuánto cobraron por las obras en Copelec?
-No lo recuerdo, no debe haber sido mucho tampoco.

-Si lo llaman para terminar las obras y encabezar la restauración ¿estaría dispuesto a colaborar?
-Encantado asumiría ese desafío.

Compañeros de vida y pasión

Fue Borchers quien comenzó a empaparse de los principios de la arquitectura moderna desde la Universidad de Chile, en donde estudiaba. Su postura ante la exigencia urgente de un cambio de planes metodológicos para la enseñanza de la carrera que le quitaba el sueño le valió la expulsión de la universidad. Siete años más tarde, lo dejaron regresar para obtener el título universitario.

Durante ese tiempo se dedicó a viajar por el mundo y a escribir varios manifiestos en donde deja entrever su postura modernista, sobre todo después de conocer a Le Corbusier en París, en 1938. En España, no sólo comienza a investigar la Teoría de la Arquitectura, sino que además, conoce a su gran colaborador, Jesús Bermejo. Junto a él y a su coterráneo puntarenense, Isidro Suárez, da vida al Taller Borchers, el que se dedicaría por varios años a levantar edificaciones especiales bajo los preceptos modernistas y funcionales.

Borchers falleció en 1975 a consecuencia de un ataque cardíaco, y muchas de sus obras fueron editadas en forma póstuma