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16.11.15

La exposición pendiente 1973-2015: Orozco, Rivera, Siqueiros, Museo Nacional de Bellas Artes (Chile), del 20 de noviembre de 2015 al 21 de febrero de 2016

Vía Museo Nacional de Bellas Artes (Chile) y Museo de Arte Carrillo Gil.

La importante muestra de artistas mexicanos que no se inauguró en septiembre 1973. En el primer piso desde el 20 de noviembre 2015 hasta el 21 de febrero de 2016.


© Museo de Arte Carrillo Gil.

"La ruta a México es: Antofagasta, Lima, Panamá, México y escala técnica en esos lugares. Comuníquenlo al canciller Rabasa y díganle que cruce los dedos"

El texto corresponde a un telegrama enviado en septiembre de 1973 por Gonzalo Martínez Corbalá, embajador de México en Chile, antes de subir al avión que lo trasladó a su país junto a 180 obras de la exposición que se suspendió antes de su inauguración programada para el 13 de septiembre de 1973, en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile. Junto a él viajaban los familiares del presidente Salvador Allende.

La cancelación de la exposición se produjo en medio de la convulsión del golpe militar y sin que muchos se enteraran. La muestra Orozco Rivera Siqueiros. Pintura Mexicana presentaría al público chileno una de las colecciones de arte moderno más importantes del continente. Cuarenta y dos años después y para celebrar el 25° aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre México y Chile, ambos gobiernos han realizado un esfuerzo conjunto para reeditar esta muestra con una selección de las 76 obras originales y pertenecientes al Museo de Arte Carrillo Gil.

Las pinturas originalmente de propiedad del coleccionista de arte mexicano Álvar Carrillo Gil, fueron donadas al Estado mexicano en 1972, tras lo cual comenzó una serie de exposiciones itinerantes a nivel mundial, siendo Santiago de Chile el primer destino escogido para ello.

Las gestiones del museógrafo y comisario de exposiciones mexicano Fernando Gamboa, y del entonces director del Museo Nacional de Bellas Artes, Nemesio Antúnez permitieron el regreso de las obras a su país de origen.
Junto a las obras se exhibirán testimonios de puño y letra de Fernando Gamboa, quien vivió el golpe de Estado y los hitos que le sucedieron mientras se hospedaba en el Hotel Carrera, frente a La Moneda. Gamboa describió a Antúnez como "el prototipo de la amistad, de la decencia, y del artista e intelectual humanista chileno… El estilo del Museo".

Sobre la relevancia del contexto histórico de la muestra La exposición pendiente 1973 - 2015. Orozco, Rivera y Siqueiros, el director del Museo Nacional de Bellas Artes, Roberto Farriol, señala: "esta exposición, junto con presentar obras valiosísimas de los tres maestros muralistas, es también un ejercicio de relectura de estas mismas desde una visión crítica. Por ello, y con el objetivo de contextualizar un momento histórico de incuestionable importancia, se ha trabajado en la investigación y documentación entre ambas instituciones, a cargo de Carlos Palacios, curador del Museo de Arte Carrillo Gil y en forma colaborativa, con Gloria Cortés, curadora del Museo Nacional de Bellas Artes"

Según Ángel Cabeza, director Dibam "la obra de estos tres artistas es parte del patrimonio artístico latinoamericano, y es en ese contexto que el gobierno de Chile, a través de sus instituciones involucradas, asume esta verdadera deuda cultural de más de cuarenta años con Chile y también con México. Esta exposición es muy importante, en tanto retoma una fluida relación cultural que se vio violentamente interrumpida".
La exposición

La exhibición se realizará en el primer piso del MNBA, en los mismos espacios que Antúnez y Gamboa destinaron a la muestra original, utilizándose en esta ocasión las rotondas de dichas salas como espacios para el despliegue de documentos y testimonios de época que dan cuenta de los esfuerzos realizados para realizar la muestra en 1973 y su retorno a salvo luego de la cancelación de su apertura.

Destaca entre las obras las pinturas cubistas El arquitecto (1915-1916) y Maternidad (1916) de Diego Rivera.
De José David Alfaro Siqueiros, se exhiben veintiuna obras, pinturas, litografías y croquis. Entre ellas Zapata, estudio para el mural del castillo de Chapultepec (1966), Torso femenino (1945) o el Retrato de José Clemente Orozco (1947). La relación de Siqueiros con Chile, está representada por los grabados realizados para ilustrar el Canto General de Pablo Neruda.

La selección más numerosa corresponde a cincuenta obras de José Clemente Orozco con óleos y grabados previos a los murales de gran contenido político. Entre ellas se aprecian obras emblemáticas como El fusilado (1926-28), El réquiem (1928), Pancho Villa (1931), Cristo destruye su cruz (1943) o Los teules IV (1947).

23.4.14

Una cualidad lírica de un encanto duradero: La pintura norteamericana y chilena en el Centenario de Chile, 1910

Vía MNBA.


Fotografía histórica mostrando un ala donde se expusieron las obras de los artistas americanos durante la exhibición en 1910, en Santiago de Chile. © Museo Nacional Bellas Artes.

La selección de obras realizada por la curadora norteamericana M. Elizabeth Boone da cuenta del diálogo entre la pintura norteamericana y chilena, generado a partir de la Exposición Internacional que tuvo lugar en el recién construido Museo de Bellas Artes que celebró el Centenario de la Independencia de Chile, en 1910. Entre el 19 de marzo y el 18 de mayo de 2014 en la Sala Chile.

Las investigaciones de la Dra M. Elizabeth Boone sobre las exposiciones universales y centenarios en los Estados Unidos, Europa y América Latina permiten revivir la Exposición Internacional llevada a cabo hace más de 100 años en el entonces Museo de Bellas Artes, a partir de obras pertenecientes a la Colección del Museo.

El 21 de septiembre de 1910 se inauguró en el Museo de Bellas Artes la gran Exposición Internacional, con motivo del Centenario de la independencia chilena. Entre los países invitados a participar se encontraba Estados Unidos, nación que compartía rasgos con Chile: ambas eran repúblicas, miraban hacia Europa y a su vez se diferenciaban de ella. A pesar de estas similitudes, desde el punto de vista chileno, Estados Unidos era un país comercial y no artístico.

El gobierno norteamericano aceptó la invitación, nombró a un comisario y un sub-comisario para organizar la muestra y envió cerca de 120 pinturas y 40 esculturas a Sudamérica. Es así como los chilenos pudieron sorprenderse por la cualidad del arte norteamericano.

A Pedro Lira, pintor formado en las academias de París y Director de la Escuela de Bellas Artes en Chile, también le llamaron la atención las obras norteamericanas: “después de recorrer con avidez y premura las salas numerosas que encierran ese complicadísimo resumen del arte mundial, saludemos desde luego a la gran república de los Estados Unidos, por sus sorprendentes adelantos, que la autorizan a colocarse dignamente al lado de las grandes escuelas europeas”.


Charles Morris Young, El Brandywine en invierno (The Brandywine in Winter), 1909. © Museo Nacional Bellas Artes.

Entre los autores presentes en la exhibición estaban los norteamericanos Charles Francis Browne, John C. Johansen, J. Francis Murphy, John F. Stacey y Charles Morris Young. Sus pinturas establecieron diálogo con sus coetáneos chilenos Pedro Lira, Onofre Jarpa, Alberto Valenzuela Llanos, Alfredo Helsby y Benito Rebolledo Correa.

Al finalizar la exposición, a fines de diciembre, el gobierno chileno compró varias obras para incorporarlas en su incipiente Colección. Entre las obras escogidas estuvieron las pinturas de Charles Francis Browne, John C. Johansen, J. Francis Murphy, John F. Stacey y Charles Morris Young, cuatro de las cuales habían recibido medalla de algún tipo en la exposición de Buenos Aires. Como señala la Dra. M. Elizabeth Boone en su escrito Una cualidad lírica de un encanto duradero: La pintura norteamericana en el Centenario de Chile, 1910: “las obras adquiridas en Chile por el Museo Nacional de Bellas Artes —cinco paisajes y un desnudo— forman una selección que tuvo mucha resonancia en un país que compartía con los Estados Unidos las riquezas del campo y las aspiraciones de un país joven. Las obras aquí expuestas muestran algunos puntos de contacto: la dedicación a la tradición académica, la mezcla armónica de los rasgos humanos con el mundo de la naturaleza y el amor por las praderas y los ríos del campo.”

Finalmente las relaciones establecidas entre ambos países fueron tanto comerciales por la compra y venta de pinturas, como artísticos. Browne pintó varios paisajes de Santiago durante su estadía en Chile y los expuso al público estadounidense al volver en 1911.

Browne y Trask también iniciaron una amistad con el pintor chileno Alfredo Helsby, cuya obra se incluye en esta exposición, y lo invitaron a visitar los Estados Unidos. Helsby viajó en 1914 y presentó sus obras en varias ciudades del país durante los años siguientes. Efecto de este intercambio es que hoy la obra Luna llena, Limache, Chile pertenezca a la colección del Smithsonian American Art Museum en Washington, D.C.

Para Roberto Farriol, director del MNBA, “esta investigación y la presente exhibición de obras pertenecientes a la Colección del Museo, junto con la puesta en valor artístico de nuestro patrimonio, también pone en relieve una arista desconocida de esta importante exposición del Centenario de Chile, permitiéndonos conocer las implicancias políticas y artísticas presentes en dicha exposición”.

Sobre la curadora:

La Dra. M. Elizabeth Boone es profesora catedrática de historia de arte en la Universidad de Alberta (Canadá) y se especializa en el arte de Estados Unidos, España y Latinoamérica de los siglos XIX y XX. Imparte clases y escribe ensayos y libros sobre temas relacionados con arte, identidad nacional y relaciones transnacionales. Ha trabajado en varios museos norteamericanos, incluyendo el Metropolitan Museum of Art y los Fine Arts Museums of San Francisco.

Ver también en el sitio de University of Alberta: Professor Betsy Boone curates an exhibition of American Art for the National Museum of Chile

30.7.11

La pintura del antofagastino Nicolás A. González Paredes

Colección En Viaje Museo Nacional de Bellas Artes- Centro Cultural Estación Antofagasta
Conferencia 04 de Agosto de 2011, 17:00 horas - Claudio Galeno Ibaceta



La pintura del antofagastino Nicolás A. González Paredes, un ejercicio de inclusión regional en cuerpo y paisaje.

Esta exposición está motivada por dos circunstancias: por un lado el artista Nicolás Gonzáles (n.1900 - m.1959) fue parte de la primera generación de pintores antofagastinos que representaron el imaginario regional hasta mediados del siglo XX; y por otro la inquietante ausencia de ese imaginario en la curatoría de la muestra "Colección en Viaje" del MNBA. La producción de González se orientó principalmente a la ejecución de paisajes, marinas y desnudos con su reconocido lenguaje de "manchas", y su arte tuvo una fundamental presencia e influencia en la escena nortina mediante sus múltiples exposiciones y sus enseñanzas en la Sociedad de Bellas Artes. En ese contexto, mediante la comprensión del valor de algunas de sus representaciones, se argumentará un ejercicio de inclusión regional en las curatorías dedicadas al cuerpo y al paisaje.

6.5.11

Dos obras de Sebastian Preece expuestas el año 2010 en Santiago de Chile.

© Claudio Galeno

Las obras del arquitecturizado artista chileno Sebastian Preece aparentan un suave encanto de lo doméstico pero finalmente producen el horror de lo sublime sostenido en el abatimiento de la ruralidad urbana. Sí, ¿complejo no?, veamos como lo explico.

Estas dos obras acuden por un lado a la precariedad, pero entendida como la fragilidad de la vida, y su propia impronta, por otro lado a lo doméstico, e igualmente impregnado de vida fragil, articulado en la posibilidad de lo alterno en lo oculto y privado.

Refugio precordillerano de Santiago

Un montaje expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) parte de la exposición Colectiva: Menos Tiempo Que Lugar: El Arte de la independencia, consistió en el traslado de una vivienda rural precordillerana, mediante un proceso arqueológico de desmontaje y embalaje, pare luego ser abierto y desplegado en el hall central del museo. La cubierta conservaba hasta las hojas secas que la cubrian, el cielo tenía el hollín del fuego, y las maderas las telas de arañas...

Ver mas información aquí.

© Claudio Galeno

© Claudio Galeno

© Claudio Galeno

Superespacio (instalación)

El otro, la exposición Superespacio, donde por debajo de una increíble reconstrucción escala 1:1 de la casa Farnsworth de Mies van der Rohe realizada por Manuel Peralta en pino insigne, fue realizado en la galería Patricia Ready, despliega una vida alternativa del indigentes, ocupando el espacio entre el nivel de suelo y el vientre de la Farnsworth, con acumulación de objetos. El síndrome del coleccionista urbano. Que adhiere a su espacio, elementos que puedan arraigar la vida y las voluntades en un espacio del negativo, de la no presencia, de la no pertenencia.

© Claudio Galeno

© Claudio Galeno

© Claudio Galeno

© Claudio Galeno

La operación sobre la casa del Museo es una disección arquitectónica hermana de las operaciones polillas de Matta-Clark, sin duda hermosa y violenta, por lo mismo sublime. Lo explicito desgarrado y revelado. En Ready, la operación es sutil, y requiere el esfuerzo del espectador y una voluntad de voyeur, ya que había que intrometerse bajo el vientre del edificio de madera, para encontrarse con la acumulación de objetos que poblaban ese espacio alterno, delimitando un acida crítica al espacio mismo de la Galeria Patricia Ready, que formula un mundo superior de generosa arquitectura diseñada por la oficina Izquierdo Lehmann, con un expresivo despliegue de tragaluces en las cubiertas contrapuesto al sótano un submundo de tuberias de aire acondicionado evidenciando lo no sustentable y el derroche energético.

Habría que destacar que en ambas obras colaboró el arquitecto Sebastian de la Fuente, quien personalmente me guió por la obra del MNBA. En la galería realizó el paisaje sonoro y en el museo en el proceso arqueológico.