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4.11.22

Las minas de litio: el codiciado metal blanco en Argentina

Vía Gatopardo.

Sebastián López Brach

A pocos kilómetros de Antofagasta de la Sierra, capital de la provincia de Catamarca, Argentina, la “antesala del cielo” —a más de 3 300 metros sobre el nivel del mar—, se encuentran algunas de las minas de litio más grandes de América Latina. El litio es uno de los metales más codiciados, presente en la fabricación de baterías de la electrónica de consumo, teléfonos móviles, computadoras portátiles y cámaras digitales, además de los automóviles eléctricos que siguen ganando popularidad, revolucionando la movilidad del planeta. Este mineral está asociado a la llamada “transición energética”, una solución impulsada por gobiernos y empresas contra la crisis climática. Aunque se suele hablar de ella como una energía limpia, su extracción implica sobreconsumo de fuentes de agua, uso de químicos, desplazamiento de poblaciones. Para muchos, un saqueo posmoderno.

Según un análisis de Benchmark Mineral Intelligence, la industria del litio necesita una inversión de 42 000 millones de dólares de aquí a 2030 para satisfacer la demanda —que crecerá en ese mismo lapso en 300%, según McKinsey & Company—, por lo que su extracción es una preocupación extendida. Para los ambientalistas, una vez más la dinámica respecto al sur global supone un saqueo de los bienes comunes para sostener la transición energética del norte, con un costo ambiental altísimo e irreparable. En esta transición que quiere dejar atrás los hidrocarburos y combustibles fósiles hay algunos intereses. Argentina está por convertirse en el segundo mayor productor de litio en el mundo, solo por detrás de Australia. El litio será el petróleo de los tiempos venideros. BMW firmó un contrato multimillonario con la empresa minera Livent (en Antofagasta de la Sierra), pero no es la única, también está la multinacional estadounidense Tesla, de Elon Musk. La búsqueda del litio será la búsqueda del petróleo de los tiempos venideros.

En las minas de litio se perfora la tierra. Una vez extraída una salmuera alcalina rica en litio, se deja reposar en piletones de doce a dieciocho meses, junto a miles de litros de agua dulce, lo que provoca daño ambiental y desequilibrio hídrico al salar, los depósitos salinos naturales. La extracción promedio de agua de una minería es de 650 000 metros cúbicos por hora. El consumo excesivo de agua dulce amenaza lagunas y ríos enteros, que ya están sufriendo una sequía irreversible, lo que pone en peligro todo un ecosistema complejo. En las plantas de procesamiento se vuelven a utilizar millones de litros de agua dulce, junto a químicos agregados para ir separando la salmuera. Lo primero que se obtiene es lo que conocemos como sal de mesa. El cloruro de litio se convierte en sal de hidróxido de litio o carbonato. Los restos, una combinación química, se derraman nuevamente al salar y lo contaminan. De ahí el color celeste de las imágenes, que parecieran remitir al Caribe, pero son aguas contaminadas de Argentina.

Se estima que se necesitan dos millones de litros de agua dulce para producir una tonelada de litio. El extractivismo avanza disfrazado de verde, prometiendo progreso. Lo cierto es que el daño ambiental es inmenso e irreparable, y está dejando sin agua a las comunidades de esta región. Viviremos la revolución tecnológica, pero ¿a qué costo?

 

8.11.17

Carlos Espinosa: Creador del atrapanieblas está vigente a casi 60 años de su hito.

Vía El Mercurio.



A los 93 años de edad sigue trabajando como académico en la UC del Norte:

Las estructuras que revolucionaron la captación de agua en zonas áridas surgieron en una época de escasez del recurso. "Había que defenderse con pistola", recuerda.

Por Claudio Cerda

"Es un triunfo saber que uno morirá, pero parte de uno quedará'', confiesa el investigador Carlos Espinosa (93), al referirse a la labor que aún cumple como docente en Física aplicada en la Universidad Católica del Norte, en Antofagasta.

Al investigador, nacido al interior de la localidad de Taltal, después de casi sesenta años aún se le reconoce por su revolucionario invento: el atrapanieblas.

Una idea que se expandió como alternativa ante la grave escasez de agua. Hoy los nuevos diseños captan hasta 300 litros de agua, y en un contexto en que la Organización Mundial de la Salud advierte que hacia 2025 la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez.

El primer atrapanieblas surgió en medio de una sequía extrema en Antofagasta, en 1956. Espinosa recuerda que junto a otros investigadores trabajó en instalar un rudimentario primer diseño en las cercanías del cerro El Ancla. "Nos decían los locos, porque estábamos sacando agua donde no había", dice.

"Yo tenía cinco hijos, menores, y la ciudad no tenía agua. La cantidad asignada era apenas de unos ocho litros diarios por familia. Con pistola llegó a defenderse (el agua), con fusil", añade el académico, quien egresó de la Universidad de Chile.

Y sobre su invento, agrega: "Al momento de pasar la niebla se mojaban los hilos y empezaban a llorar agua. Fue muy ingenioso, pero muy simple. Después nos dimos cuenta de que el viento se llevaba mucha agua". Ese problema lo llevó a diseñar un modelo conformado por octaedros cubiertos de polietileno para evitar que el viento arrastrara la estructura.

En 2015 una réplica de su diseño se exhibió en el museo Palais de Tokyo, en París, en una muestra internacional que incluyó obras de científicos y coleccionistas. "Nunca he ganado un peso. Nunca he cobrado", dice.

Espinosa incluso donó la patente del invento a la Unesco, por medio de la UC del Norte.

"Ha sido la carta más notable que he recibido", asevera, mientras observa el documento que le envió el director de la entidad en 1983, comprometiendo su apoyo financiero para el proyecto de atrapanieblas y felicitándolo por la iniciativa.

La capacidad inventiva también llevó a Espinosa, en 1957, junto a otros investigadores, a desarrollar las primeras exploraciones en energia solar en el país.

"Se reían de nosotros porque se nos ocurrió usar el sol para cocinar, calentar agua y para la luz. Se habían inventado en esos años equipos fotovoltaicos y nos dimos cuenta de que esta zona era la mejor del mundo", recuerda.

La primera estructura estaba formada por 1.300 hilos verticales, de dos metros de largo, ubicados sobre un tambor de 200 litros que llegaba a captar, hace casi 50 años, cuatro litros de agua diarios.

INTERNACIONAL-Documentalistas franceses registraron su testimonio como creador de una obra que derivó en una geometría de macrodiamante."

2.8.16

Atrapar la niebla para tener agua en el desierto de Lima

Vía El País.



La capital peruana es la mayor ciudad del mundo ubicada en un desierto tras El Cairo. Sin lluvia y apenas sol, pero sí mucha niebla, recoger agua con redes es una solución barata e innovadora

Por Stephanie Bakker

“Quiero comenzar un plan de agroturismo con una piscina propia”. Maura Vargas, con una mano manchada de tierra marrón, señala hacia un lugar oculto por la espesa niebla. Allí se encuentra la fuente a la que ha estado yendo durante años para coger agua para sus plantas. Dos veces a la semana, ella y su marido iban allí en taxi pertrechados con dos bidones. Se tardaba media hora en llegar y el transporte era demasiado caro. Sobre todo si pensamos que de las plantas tampoco se sacaba demasiado en aquellos tiempos. Porque, ¿qué se puede hacer con apenas un par de bidones de agua semanales si vives en una zona tan seca como el desierto?

Y, sin embargo, ahora está rodeada de calabazas, patatas, campos de aloe vera y árboles cargados de frutos tropicales. El jardín de Maura es un oasis verde en medio del seco arenal que rodea Lima. La solución se encuentra, como una sombra silenciosa, tras ella: una red de nailon de malla fina de seis por cuatro metros, firmemente tensada entre dos postes de madera. Desde lejos parece más bien una gigantesca red de voleibol. Cuando el viento empuja la niebla baja a través de la red, pequeñas gotas de agua quedan atrapadas en ella, explica Maura. Las gotitas se van juntando para formar gotas de agua más grandes, que se deslizan gracias a la gravedad hacia su destino final: un aljibe. En días favorables –una humedad relativa del 98% no es una excepción en Lima– la red recoge 400 litros de agua. Maura no tiene más que abrir el grifo del aljibe para poner en marcha el sistema de irrigación que ha construido ella misma.

Situada entre el océano Pacífico y la cordillera de Los Andes, la capital de Perú es un caso especial desde el punto de vista meteorológico. La fría corriente de Humboldt, que fluye a lo largo de costa, atempera el sol tropical a la vez que la cordillera de Los Andes mantiene alejadas las lluvias amazónicas. Lima es, después de El Cairo, la ciudad más grande del mundo ubicada en un desierto, y tiene un clima mucho más frío de lo que se podría suponer por su situación geográfica. Apenas llueve, y lo mismo se puede decir del sol: no aparece más de dos meses al año. El resto del año, la ciudad queda sepultada bajo un blanco mar de nubes, causado por una espesa niebla marina que surge al chocar las corrientes de viento frías con las cálidas.

Esta ciudad, donde reside la tercera parte de la población peruana –casi nueve millones de personas–, depende de tres ríos para el suministro de agua: el Rímac, el Chillón y el Lurín. Sin embargo, a causa del cambio climático, en los últimos años el agua del deshielo de la que se alimentan estos ríos ha disminuido un 12%. Y, mientras el agua se hace más escasa, la ciudad sigue creciendo sin control. A Lima llegan 15.000 nuevos habitantes al año por término medio, que pegan literalmente sus casas a los arrabales de la ciudad. La mayoría de los habitantes de esos llamados pueblos jóvenes tienen luz, televisión y teléfono móvil, pero les falta lo más básico: agua.

Dos millones de limeños carecen de acceso a agua corriente, asevera Abel Cruz, de la fundación Peruanos sin Agua. En Villa María del Triunfo, el suburbio donde vive Maura, viven 335.000 personas. Se trata en su mayoría de inmigrantes que han acudido a la capital desde la zona amazónica y de Los Andes para probar suerte. Por las embarradas calles sube un camión cisterna tocando ruidosamente el claxon. Una mujer con un bebé en brazos sale corriendo a la calle. Apenas ha tenido tiempo de quitar el sucio plástico del aljibe cuando ya se precipita a borbotones dentro de él el agua proveniente del camión. La mujer explica que pasa dos veces a la semana y que ella usa el agua para todo: lavar, fregar el suelo y cocinar. En invierno, la cantidad de agua que le toca le llega "justito", pero en verano, cuando todo el mundo quiere darse un baño, surgen las estrecheces. “Entonces nos metemos toda la familia en una tina”, cuenta riéndose. Cruz le pregunta cuánto le cuesta. “Veinte soles por metro cúbico”, responde en tono de protesta, “¡10 veces más caro que en el centro de la ciudad!”. Allí no tienes más que abrir el grifo y, encima, la gente es rica, añade con indignación. “Los que menos tenemos somos los que más pagamos”.

Junto con los habitantes de algunos suburbios, Cruz intenta sacar el máximo provecho a las especiales condiciones climáticas de su ciudad. Así, con la ayuda de USAID y de la fundación holandesa Nederlandse Creating Water Foundation ha instalado 160 redes atrapanieblas en siete distritos diferentes. Aunque, en su opinión, tampoco se puede decir que esas redes sean precisamente un ingenio técnico. “La naturaleza lleva haciéndolo millones de años”. Pero saber que se puede disponer de agua asequible de forma estable ha cambiado la vida de numerosas familias. Gracias a la red atrapanieblas Maura pudo comenzar el cultivo de aloe vera en su jardín. Tiene más de una hectárea de terreno y el producto lo vende, por turnos con sus vecinos, a fabricantes de productos naturales, que lo utilizan para la elaboración de pastillas para la garganta, suplementos alimenticios y productos de cosmética. Su aspiración es lograr el sello de cultivo biológico, con lo que podrá doblar el precio al que vende sus plantas.

Naturalmente, las redes funcionan solamente cuando hay niebla, es decir, unos nueve meses al año. “Durante ese tiempo el agua nos sale prácticamente gratis, con lo que el coste de la vida se ha reducido un 50%”, detalla Maura. En verano compra agua de los camiones cisterna, gasto para el que ha podido ir ahorrando durante todo el invierno. Su familia y ella suelen comer en el jardín, donde, además de aloe vera, también crecen calabazas, patatas, remolachas, alubias, lechugas y rábanos entre los cactus, el único recuerdo de que aquí hubo un desierto una vez. Cada vez más a menudo, dispone de suficientes ingredientes para cocinar para sus clientes. Sus vecinos hace tiempo que acudían a su restaurante al aire libre para degustar sus recetas de pato, arroz o cobaya asada, pero hace poco se han apuntado también un cliente francés y uno estadounidense. Lima es cada vez más popular como destino culinario y Maura quiere aprovechar la ocasión. Mientras recolecta verduras, con uno de sus nietos colgado de sus piernas y el otro a la espalda, expone su sueño. Quiere convertir su pequeña cocina al aire libre en un restaurante rural serio. Con un jardín infantil, un par de sencillas habitaciones para huéspedes y una piscina propia. Pero, ¿cuántas redes atrapanieblas necesitaría para llenar su piscina? Le entra la risa con la pregunta, mientras calcula a la velocidad del rayo que debería ser suficiente con otras dos redes.

Abel Cruz asegura que las redes atrapanieblas instaladas en Villa María del Triunfo han creado un total de 74 hectáreas de zonas verdes en Lima. “Esos son los pulmones verdes que necesita una megaciudad como esta”. Se encuentra en el punto más alto del barrio, donde un sistema de ocho redes va llenando una gran cisterna. En total, en el proyecto participan 120 familias, y quien no tiene red en su jardín, viene aquí a por agua. Antes, estas familias vivían sumidas en la más absoluta pobreza; ahora la mayoría son autosuficientes, dice Cruz. El paso siguiente es que creen su propia empresa y que logren unos ingresos dignos de la clase media. La llegada del agua a los barrios abre un gran abanico de posibilidades. Cruz ve cómo personas como Maura sueñan con una empresa de agroturismo con piscina, mientras otros ponen en marcha una granja de pollos, una piscifactoría o un criadero de cobayas, que tanto gustan en Perú a la barbacoa.

No hace falta mirar demasiado alrededor para darse cuenta de que el oasis verde de Maura y de sus vecinos es una rareza. Desde este enclave no se ve otra cosa que las montañas que rodean la ciudad totalmente edificadas; casas apiladas como piezas de Lego cubriendo las laderas. Perú es una de las economías que más crece de Latinoamérica, y el crecimiento se concentra en la capital. Todos los días llegan a la ciudad cientos de personas en busca de oportunidades. A falta de planes urbanísticos sociales, los inmigrantes y los tratantes de tierras ocupan parcelas que consideran tierra de nadie y construyen sus propias casas y se dotan de infraestructuras (insuficientes e inadecuadas) confiando en que, si esperan lo suficiente —normalmente hasta las siguientes elecciones—, el político de turno reconozca sus barrios a cambio de votos.

La zona montañesa de Villa María del Triunfo, donde vive Maura, está escasamente urbanizada, por lo que es alta la probabilidad de que la ocupen los tratantes o los emigrantes, explica Abel Cruz. El hecho de que haya posibilidades de obtener buenos ingresos en la zona la hace todavía más atractiva. A la entrada del barrio, los vecinos han colocado una puerta que vigilan por turnos las 24 horas del día, para protegerse contra los invasores. Y así, ahora el oasis se ha convertido en una comunidad cerrada. Un fenómeno harto conocido en todo el mundo, con el que un determinado grupo de personas quiere proteger lo que tienen de otros que carecen de ello. Normalmente, se trata de dinero. En Lima es el agua.

31.8.15

Sloman: la luz del agua, el agua de la luz. Galería de Arte FME, Balmaceda Arte Joven Antofagasta, desde el 4 de septiembre de 2015



La exposición "Sloman. La luz del agua, el agua de la luz" es presentada por el Área de Diseño Santo Tomás Antofagasta, enmarcada en la convocatoria 2015 de Balmaceda Arte Joven y Fundación Minera Escondida.

La exposición se puede visitar desde el viernes 4 de septiembre de 2015 a las 19.00 horas, en la Sala de Arte del Edificio Comunitario y Espacio Cultural de Fundación Minera Escondida, ubicado en O´Higgins 1280.

Artistas: Nicolás Aguilera, Christian Andrónico, Francisca Collao, Alexis Díaz, Marko Franasovic, Verónica Hernández, José Joo, Pablo Ponce, Carlos Riveros.



25.7.15

5º Encuentro de Diseño Urbano, El Agua y las Ciudades, Escuela de Arquitectura, Universidad Católica del Norte, Antofagasta, 30 de septiembre - 2 de octubre de 2015

Vía 5º Encuentro de Diseño Urbano.



1. Presentación

El agua en el contexto global es un elemento vital en el desarrollo de las ciudades y del territorio, más aún en las zonas áridas en donde se encuentran las ciudades del Norte de Chile. Hoy las ciudades se enfrentan a diversos problemas relacionados con el agua, debido en parte al cambio climático, con abundantes lluvias e inundaciones, en parte también a la explotación indiscriminada del territorio que han llevado a cabo distintas empresas, compañías mineras y de energía, afectando el caudal de las aguas y contaminando los ríos y el mar. Por este motivo los temas más urgentes a los cuales se enfrentan nuestras ciudades van desde la escasez de recursos hídricos a la contaminación de las aguas, desde los ciclos aluviales al saneamiento de las riberas y de los puertos.

El territorio de Chile, al contar con más de 6000 kilómetros de costa, posee una serie de ciudades costeras y puertos, que se han desarrollado en el tiempo, y que deben repensar, planificar o diseñar el waterfront, es decir el frente urbano de las ciudades de mar y de rio, para generar espacios urbanos que dialoguen con el agua y la geografía.

La condición costera por otra parte, conlleva el riesgo de tsunamis y catástrofes naturales que la planificación urbana, luego del terremoto del 2010, ha previsto y corregido en la reconstrucción de las ciudades costeras del sur de Chile. En ese sentido el diseño del waterfront de mar y de río, cobra importancia, ya que tiene como objetivo no solo mejorar las condiciones estéticas y funcionales sino también medioambientales y de seguridad urbana de las ciudades.

Luego de cuatro versiones, los Encuentros de Diseño Urbano se han consolidado y transformado en un espacio de ideas y visiones, compartido entre las varias escuelas de Arquitectura y Urbanismo que participan en él, convocando también a otras disciplinas que pueden aportar al desarrollo socio espacial de nuestras ciudades. En segundo lugar, en su sentido crítico respecto a la falta de planificación de éstas, de manera de poder a través de propuestas, por una parte de incidir en la forma e imagen de nuestras ciudades y, por otra, tener influencia en las decisiones actuales y futuras que conciernen el desarrollo del territorio.

2. Líneas temáticas

El 5° Encuentro de Diseño Urbano, invita a la reflexión sobre las problemáticas urbanas de las ciudades en relación con el agua, su vulnerabilidad ante eventos catastróficos como los ocurridos recientemente debido a las lluvias y aluviones, la falta de desarrollo de los espacios públicos vinculados a los bordes costeros y ribereños, el medio ambiente urbano asociado a la actividad productiva y la sustentabilidad del territorio y de los recursos naturales. Encontrar soluciones a estos temas en los cuales se conjugan el agua y la ciudad, la naturaleza y el artificio, la calidad de vida y el desarrollo de nuestras ciudades, la explotación del territorio y el medio ambiente, el territorio y el waterfront, es la invitación que propone este 5°encuentro de diseño urbano a realizarse en la ciudad de Antofagasta.

Se invita entonces a la presentación de reflexiones y propuestas de diseño urbano sobre dos líneas temáticas:

2.1 Agua y medioambiente: sostenibilidad y vulnerabilidad en el desarrollo de las ciudades y del territorio

La vulnerabilidad de nuestras ciudades ante eventos catastróficos, ha sido una constante, tanto en nuestro país, como en todo continente. A nuestro conocimiento limitado de las amenazas naturales del entorno que habitamos, se suma el cambio climático global que está produciendo fenómenos inusuales de inundación y sequía. Se hace necesario contar con ciudades más preparadas ante posibles catástrofes y, para ello, debemos profundizar en el estudio del territorio y aprender de buenas prácticas tanto de nuestro País como del extranjero. Por otra parte es tiempo de repensar el funcionamiento y el diseño de las ciudades y del territorio para poder gestionar de manera sustentable el agua, considerando que en un futuro cercano será un recurso aún más escaso de lo que es hoy en día.

En el contexto del norte de Chile, un importante número de ciudades fueron recientemente afectadas por las fuertes precipitaciones que desbordaron ríos, quebradas, y causaron graves daños materiales y pérdida de vidas humanas. En el caso específico de Antofagasta se pudo afrontar esta situación de mejor manera, debido a las piscinas de decantación que se construyeron después del aluvión del año 1991, pero quedan aún aspectos sin resolver, como son las infraestructuras de evacuación de aguas lluvias, las ocupaciones ilegales en las quebradas y las redes de infraestructura y vialidad, las cuales no están preparadas para escurrimientos de aguas lluvias, y las áreas de inundación ante posibles tsunamis, las cuales no están resueltas.

Por otra parte, los problemas medio ambientales que enfrentan nuestras ciudades se han agudizado en los últimos años. Un desarrollo urbano poco atento al medio ambiente y a la gestión de las aguas, la contaminación atmosférica e hídrica debido a la generación de energía, la relación conflictiva con las actividades productivas, como la minería y los puertos, y finalmente la acumulación de los residuos urbanos, son algunos desafíos que se plantean para ser considerados y abordados desde la disciplina del Diseño Urbano.

Las ciudades de Chile, enfrentan una constante demanda por vivienda, equipamientos y espacios públicos que incrementan la necesidad de agua. En la ciudad de Antofagasta las causas de estos problemas se deben a una explosión demográfica producto de la inmigración y de la población flotante asociada a la actividad minera, que ha agudizado las tomas y ha producido un crecimiento urbano sin planificación. Al problema de la expansión urbana se suman otros problemas que van desde los servicios de locomoción colectiva ineficientes, a los vertederos ilegales de desechos, y a la polución de metales pesados producto del trasporte de concentrado de cobre.

2.2 Agua y ciudad: diseño del waterfront de las ciudades costeras y ribereñas

A pesar del largo de la costa chilena y la gran cantidad de ríos que atraviesan el territorio nacional, las ciudades chilenas han tenido una relación conflictiva y muchas veces distante con los bordes marítimos y fluviales. A través de la historia son numerosos los casos de destrucción y catástrofe asociados a estos waterfronts, la refundación de Concepción, el tsunami de Valdivia o el de Coquimbo, las inundaciones de Copiapó. Sin embargo, en los últimos años, se han desarrollado una serie de proyectos tendientes a consolidar y recuperar el espacio público de las ciudades costeras y ribereñas, dentro del plan bicentenario y posteriores al terremoto que afectó al centro sur de Chile en el 2010.

En Antofagasta se lograron implementar distintas iniciativas de diseño urbano, como la remodelación del sector de la poza histórica, proyectos para la remodelación del paseo del mar y la consolidación de tres playas artificiales en el borde costero. Hoy en día, sin embargo, estos espacios están en franco deterioro debido a que no se consideró en el proyecto original su mantenimiento y sustentabilidad económica. Esta situación se repite en todas las ciudades del país. Por este motivo se necesitan entonces nuevas estrategias urbanas para además de construir nuevos espacios para la ciudad pensar su mantención en el tiempo, y así hacerlos sustentables económica y ambientalmente. En ese sentido, la disciplina del Diseño Urbano nos puede ayudar a entregar soluciones innovadoras y audaces para lograr recuperar nuestros espacios públicos y realizar nuevos proyectos en el borde costero o en los frentes de ríos de nuestras ciudades.

Para participar con tus diseños e investigaciones, pincha aquí.

5.9.14

Los primeros balnearios de Antofagasta: arquitectura y cuerpo con los pies en el agua. Por Claudio Galeno Ibaceta. The Antofagasta first hot springs: architecture and body with feet at ocean.



Vía Agenda Antofagasta.

Antofagasta está indisolublemente enlazado al mar. Desde que se determinó que “La Poza” podía albergar muelles para embarque de minerales, mercancías y pasajeros, su historia quedó conectada con el mundo a través del océano.

Si bien estas relaciones sostenidas en el transporte podrían ser catalogadas de funcionales, también constituyeron imagen urbana, ya que varios de los principales edificios estaban vinculados a este espacio de muelles que recibía el viajero y el inmigrante por la puerta de entrada a la ciudad y al desierto. En ese sentido, la densidad de muelles, grúas, embarcaderos, varaderos, botes y lanchones, su fachada marítima que se repletaba de construcciones horizontales, era su rostro de bienvenida, había una ciudad en el agua.

Mientras que el territorio marino que se expandía desde La Poza era de dominio de los navegantes, algunas partes de la orilla fueron siendo domesticadas como lugares de ocio. En el plano de Francisco Vidal Gormaz de 1880, aunque recién aparecen dos muelles, ya aparecen algunas estructuras de baños. Uno de ellos está dibujado sobre la playa, frente a un canal que se formaba entre la orilla y la isla de rocas al lado suroeste de La Poza, y el otro quedaba cercano al Fuerte Sur y al Matadero, en una zona de expansión urbana, en el remate de la actual calle 21 de Mayo.

En el plano de 1895 de Nicanor Boloña, ya hay seis muelles, y sobre la isla un faro. Seguían figurando los mismos balnearios, el situado sobre el canal frente a la isla, que fue llamado Baños del Rhin, y el del Fuerte Sur, nombrado como Baños de Orchard.

El registro fotográfico de los Baños del Rhin, lo muestra como una construcción palafítica con un pasillo perimetral con algunas cortinas sobre la playa que avanza sobre el canal, desde el cual escaleras y trampolines acercaban a agitados bañistas al agua, mientras algunas personas con traje y sombrero observan la escena. Esta imagen revela un particularidad de esos precursores bañistas, en su mayoría son hombres jóvenes y niños.

Un plano de 1903, que registra ocho muelles en La Poza, muestra que a los lados de los Baños del Rhin se han instalado el muelle Yungay y una construcción que debe corresponder al Hotel Maury. Además por el suroeste, en el remate de calle Prat aparecieron los Baños del Manzano. En la isla estaba el faro y una casita a la que se podía llegar mediante un esquelético puente. Siguiendo por la costa hacia el sur había otro espacio de baño en la manzana al borde entre las calles Washington y Orella, mientras que se mantiene el baño de la poza de 21 de Mayo con Condell.

En torno a 1910 y a las celebraciones del Centenario, en La Poza se edificó una nueva fachada marítima (waterfront) con la inclusión de la Gobernación y el Resguardo (arq. Leonello Bottacci). Algunos años después, en el completo mapa guía de Roberto Bertini y Abd-El-Kader de 1914, fueron incluidos el Hotel Maury y a su costado sur los Baños del Manzano. La estructura palafítica del Maury, el hotel preferido por los británicos y por Pablo Neruda, era de dos pisos con galerías-balcones que enfrentaban el mar y estaba montada sobre el canal. Las fotos de época muestran que poseía sus propias escaleras que permitían a los bañistas disfrutar del agua, mientras que desde los balcones algunos observadores apreciaban la escena.

En el mismo plano-guía, más hacia el sur, los Baños de Orchard ahora aparecen como los Baños del Danubio. Este último sitio es representando como una pequeña entrada de mar con algunas estructuras, mientras que la fachada urbana era la de un edificio. El perfil cosmopolita de los bañistas y observadores queda manifiesto en los nombres de los balnearios, el Danubio y el Rhin, dos de los principales ríos europeos.

Los baños en la orilla fueron lugares necesarios para los habitantes de una ciudad agreste, con un ambiente de trabajo duro y con una costa eminentemente rocosa. Las estructuras lúdicas que acercaban a las pozas eran un espacio de encuentro entre el cuerpo y el agua, incluso precursoras a la emergente cultura del ocio de la modernidad.

10.9.13

Tratan de evitar que la minera Radomiro Tomic destruya más de 190 sitios arqueológicos de la zona de Calama

Vía Lo Actual.

Corporación de Cultura y Turismo de Calama entrega informe sobre Proyecto RT Sulfuros

La dirección de Patrimonio ha estudiado los posibles daños que ocasionaría a la zona.

Hasta Antofagasta y en compañía del alcalde de comuna, Esteban Velásquez, la dirección de Patrimonio de la Corporación de Cultura y Turismo entregó al Servicio De Evaluación Ambiental (SEA) un expediente sobre El proyecto RT Sulfuros, el cual permitiría explotar las reservas de sulfuros de la División Radomiro Tomic pero que en la práctica destruiría más de 190 sitios arqueológicos de la zona.

Hasta este 9 de septiembre se recibirán informes respecto de este proceso de evaluación abierta, que según asegura el mismo director del área de Patrimonio de la Corporación de Cultura y Turismo René Huerta, preocupa además a otras instituciones ligadas al medio ambiente o al mismo patrimonio de Calama.

"Hay irregularidades respecto a la posibilidad de afectar a más de 190 sitios arqueológicos de la región, es por ello que creemos que se puede lograr diálogos sin que afecte o pase por nuestro patrimonio y evitar así un desastre que después tengamos que lamentar", puntualizó Huerta Quinsacara.

La principal intención de la CCTC a través de su dirección de patrimonio es poner este tema en conocimiento de la comunidad y principalmente de entes que puedan regular la concreción del proyecto, todo esto a través de la ley de Medio Ambiente o a través de la Ley de Protección a Monumentos Nacionales.

Una de las grandes innovaciones que presenta este proyecto es el uso de agua de mar desalada para varios de los procesos de operación, lo que permite no aumentar el consumo de agua fresca de la cordillera pero que podría afectar el mismo desierto en su recorrido.

23.3.13

I harvest water from the clouds: Carlos Espinosa


Chilean physicist Carl Espinosa pioneered technology to turn water vapor into potable water. A simple structure fitted with nylon mesh captures cloud vapor in high-altitude, low rainfall areas, converting it to drinking water without consuming any energy.

9.10.12

Con nueva generación de atrapanieblas intentan forestar y cultivar el desierto de Chile

Vía El Mercurio.


Proyecto de la U. Católica del Norte se ubica al sur de Antofagasta

"En los años 30, siendo niño, salía a jugar a las siete de la mañana en la salitrera María Elena, porque después el calor era insoportable. Era verano y un día vi algo como motas de algodón en la pampa, que según los adultos era camanchaca, la neblina costera, pero cuando salió el sol desapareció. Luego, en 1956, hubo una crisis de agua en Antofagasta y racionamiento. Debía tener para lavar a mis seis hijos chicos y prepararles comida, por lo que sacaba agua del mar, la hervía en la cocina y con una cacerola recogía el vapor de la tetera".

Así explica Carlos Espinosa (83), hoy profesor emérito de física y matemáticas de la U. de Chile, de dónde surgió la inspiración para obtener de la neblina agua dulce para consumo humano. Hoy es considerado entre los académicos como el "padre de los atrapanieblas de Chile".

De aluminio y plástico

En 1962 y tras cuatro años de experimentos en el desierto, Espinosa patentó su invento, una estructura tridimensional que por primera vez en el mundo incluía el plástico como alternativa para captar las gotas de agua suspendidas en el aire.

Medio siglo después, estructuras de aluminio y plástico con formas piramidales y chimeneas que permiten obtener mayor cantidad de agua y resistir el fuerte viento e incluso la radiación solar, están reemplazando a los ya clásicos atrapanieblas de latón, bronce y mallas raschel (conocida como malla de kiwi). Con esa tecnología antigua existen hace un tiempo en Alto Patache, 65 km al sur de Iquique, y en Morro Moreno, entre Antofagasta y Mejillones.

Ahora, el sitio escogido para los nuevos atrapanieblas es en Los Nidos, 30 km al sureste de Antofagasta, en la cordillera de la costa. Se trata de un proyecto de la escuela de arquitectura de la U. Católica del Norte apoyado por la Conaf.

Con esta nueva generación de captadores de camanchaca se intenta forestar, a nivel experimental, parte del desierto. Ese es el primer paso; luego se quiere replicar la experiencia en cultivos como hortalizas, además de contar con un suministro permanente de agua que permita el asentamiento humano.

El lugar es casi inaccesible por la falta de una huella permanente, pero el aislamiento se compensa al ser uno de los mejores sitios para captar camanchacas en Chile. Sus registros de precipitaciones oscilan entre 20 y 70 mm al año. "Se ubica entre 600 y 800 metros de altitud y cerca del mar, que se ve subiendo un cerro", indica Sergio Alfaro, arquitecto a cargo de la iniciativa, que a la fecha ha demandado una inversión de un millón de pesos.

Estudiantes de arquitectura instalaron allí un atrapanieblas gigante, de siete metros de alto y casi 20 metros de largo, con estructuras piramidales. Y hace dos meses fue el turno de otro prototipo de 6 metros de altura y medio metro de largo en su base, confeccionado de acuerdo a un diseño de Espinosa.

"Con los primeros captamos 2 litros de agua por metro cuadrado y con el segundo, entre 5 a 7 litros. En éste usamos una malla mosquitero plástica, con un menor tamaño de los orificios", explica Alfaro.

"Tenemos 16 algarrobos plantados, que alcanzarían su madurez a los cinco años. Es la especie que mejor se adaptó, junto con la acacia saligna. Entre diciembre y febrero casi no hay camanchaca y veremos cómo soportan ese estrés hídrico, pero se pueden promover proyectos de agricultura de subsistencia, por ejemplo hortalizas, bajo un sistema de invernadero, cerrado, abastecido con el agua captada de atrapanieblas", añade.

En la Conaf, que ha donado algarrobos, indican que no se ha avanzado mucho en el desierto de Atacama. En los años 80 la corporación instaló en Los Nidos atrapanieblas que abastecían a una plantación de mil tamarugos, pero no funcionó. Sólo uno sobrevive.
"La captación de agua y uso en pequeñas poblaciones se limita a sectores costeros con altitud, además que acá en el desierto casi no hay población rural", dice Ricardo Moyano, director de la Conaf en Antofagasta.

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Cómo funcionan

Según Carlos Espinosa, "la camanchaca avanza horizontalmente a una velocidad de entre 5 y 15 m/seg". La malla envolvente del atrapanieblas capta agua de la nube rasante y la hace descender gravitacionalmente a un recipiente que funciona como cimiento, acumulador y medidor. Luego el agua es conducida por tuberías plásticas, hasta los algarrobos plantados.

Para más información sobre el atrapaniebla diseñado y construido por la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte, ver el blog "Integrado 2011 Atrapanieblas".

12.1.12

Warm Up / Agua y música, sábado 14 de enero Matucana 100


Warm Up de YAP_CONSTRUCTO 2011 (con la obra: Water Cathedral de GUN Arquitectos) y el DJ Sebastián Paredes, además Sebastián Irarrazaval, Hugo Mondragón y Patricio Pozo presentarán la curatoría, museografía y diseño que realizaron para el Pabellón de Chile en la Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Shenzhen y Hong Kong.

Sábado 14 de enero de 2012, de 15 a 20 hrs en Matucana 100.

17.7.11

Un aparato para obtener agua fresca en Antofagasta, The Illustrated London News, august 15, 1908.

An apparatus for obtaining fresh water, Antofagasta.

The balloon as spy, and the sun as water-sweetener. Obtaining fresh water in a nitrate country: a use for the sun in a rainless land. The Boquete Nitrate Company, Antofagasta, Chili, which has its works in a rainless country where the sun shines continually, uses an ingenious apparatus for turning the brackish water of the region into sweet water. It consists of a series of frames containing twenty thousand square feet of glass. The panes of glass are arranged in the shape of a V, and under each pane is a shallow pan containing brackish water. The heat of the sun condenses the water upon the sloping glass, and this fresh water then runs down into a little channel, and is carried away into the main canal. Nine hundred and fifty gallons of fresh water can be collected daily.